domingo, 1 de enero de 2023

DIÁCONO JORGE NOVOA: SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR...

 Y sucedió que, estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: «Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.»

Qué perciben ellos, que piden esto a Jesús? Los discípulos son testigos de la oración de Jesús,  y se muestra tan singular , que nace en sus corazones esta súplica: " enseñamos a orar". Quieren vivir la misteriosa relación que Jesús tiene con su Padre, esa que se explícita en su oración y de la que son testigos privilegiados.

Jesús necesitaba orar? Responde san Cirilo :" Siendo así que Jesucristo encierra en sí la plenitud de todo lo bueno ¿por qué ora si es perfecto y de nada necesita? A esto respondemos, que, conforme a su Encarnación, puesto que así lo había querido, debía cumplir en su tiempo conveniente las cosas humanas. Si comió y bebió, no era impropia de El tampoco la oración; lo hizo para enseñarnos a que no fuéramos perezosos respecto de ella, sino que la ejercitáramos con toda atención."

Jesús como hijo de Israel, reza al ritmo de su pueblo y ha aprendido y hecho propio, los salmos que son el núcleo de la oración del pueblo de la Antigua Alianza, su oración brota de la fuente de la Escritura y la tradición de su pueblo.Seguramente su Madre y san José le hicieron encontrarse con oraciónque Israél dirigía al Señor.  Pero hay en Él una fuente secreta y totalmente nueva, que por Él se hizo presente en el mundo, es la relación con su Padre. Nunca nadie antes que Él dialogó con Dios de esta manera, es la novedad absoluta  de la oración traída por el Señor y enseñada por Él a los suyos.

Los maestros enseñaban a orar a sus discípulos, como en el caso de Juan que se menciona, pero aquí el maestro es el Hijo eterno del Padre, que plasma en la existencia humana el modo perfecto de orar que tienen los hijos de Dios. Esta nueva relación que se establece, será obra del Espíritu Santo en nosotros, según san Pablo, es Él quien nos enseña a invocar a Dios como Abbà. La oración de Jesús es revelación del misterio de la intimidad que es invitado a alcanzar todo hombre, porque donado el Espíritu,  es Él quien nos conduce al encuentro del Padre.

La fórmula del Padrenuestro sin la presencia vivificante del Espíritu Santo permanece como una realidad exterior, un cuerpo sin alma, pero con Él, saboreamos sus verdades y somos penetrados por su luz. Jesús comunicará  una fórmula que expresa un contenido vital, pero y fundamentalmente donará con el Padre, el Espíritu del Amor sin el cual toda oración permanece estéril y vacía.

La oración es un don de lo alto, que hay que pedir, para ser introducidos en  la relación de intimidad con el Padre,"que ve en lo secreto" y vivir de cara Él. Esto quiere enseñarnos a nosotros el Señor, por ello le pedimos, "enseñamos a orar"...

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