viernes, 22 de noviembre de 2013

HANS URS VON BALTHASAR:JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO (C)


"Este es el Rey de los judíos". El letrero colocado sobre la cabeza del Crucificado. "Este es el Rey de los judíos", ha sido formulado por Pilato como provocación a los judíos; los soldados que lo leen se burlan de él, al igual que las autoridades del pueblo, diciendo: "Si eres tú el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo". Pero en el Evangelio de Lucas hay al menos uno que toma en serio este letrero, uno de los dos malhechores crucificados con Jesús, quien se dirige a él en estos términos: "Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino". La inscripción colocada sobre la cruz indica que el reino tradicional se entiende aquí por primera vez como un reino de Cristo, y que el antiguo "Dios es Rey" de los salmos se transforma ahora en Cristo Rey. Poco importa cómo el buen ladrón se imagina este reino de Jesús; en todo caso parece claro que piensa que este Rey puede ayudarle a él, un pobre agonizante. Se trata del primer barrunto de la soberanía regia de Jesús sobre el mundo entero.


Ungieron a David como Rey de Israel. La primera lectura recuerda brevemente que David como rey es el antepasado de Jesús, David había sido ya ungido por Samuel cuando no era más que un joven pastor y en una época en que todavía reinaba Saúl; aquí es reconocido oficialmente por todas las tribus de Israel como el pastor de todo el pueblo. Es una imagen anticipada de lo que sucede en la cruz: Jesús era desde el principio el ungido (Mesías), pero en la cruz es proclamado Rey oficialmente (en tres lenguas del mundo según Juan).

"Todo se mantienen en él... Por la sangre de su cruz" La segunda lectura amplía el presentimiento del buen ladrón hasta lo ilimitado, sin abandonar el centro de esta realeza de Jesús, su cruz. La creación entera está sometida a él como Rey, porque sin ella él simplemente no existiría.Toda en ella se mantienen en él. El Padre ha concebido el mundo desde el principio de modo que debe llegar a convertirse en el "reino de su Hijo querido", y por esto por así decirlo no a partir de sí mismo, sino expresamente de modo que por Jesús "sean reconciliados todos los seres" y todos recibamos por él la redención, el perdón de los pecados, y de modo que esta paz entre todos los seres, los del cielo y los de la tierra, sólo debe fundarse en "la sangre de su cruz". Sólo en esta entrega suprema, bajo las burlas de judíos y paganos y la huida y negación cobarde de los cristianos, se manifestó en el Hijo todo el amor de Dios al mundo, de tal manera que este amor divino en la figura del Hijo puede obtener ahora la soberanía sobre todas las cosas.