viernes, 1 de julio de 2016

LAS GENEALOGÍAS EN LOS EVANGELIOS

El árbol genealógico de Jesús lo han conservado solamente San Mateo y San Lucas. Cada uno lo pone en su sitio. San Lucas, a empezar el ministerio público, cuando Jesús empieza a tener personalidad pública. San Mateo lo pone a la cabeza de su libro. Los dos le han dado, pues, un sitio relevante. Los dos han querido mostrar con este hecho que Jesús pertenecía, según la carne, al pueblo hebreo y, de una manera especial, a la familia de David, de quien estaba profetizado que había de nacer el Mesías. La lista genealógica tiene un verdadero valor apologético para los dos evangelistas.

Ya en la misma manera como nos trasmiten esta lista genealógica se observa el estilo propio de cada evangelista. San mateo procede en orden descendente, desde Abraham hasta José, esposos de María, y la distribuye en tres series iguales, de catorce nombres cada una.

San Lucas procede en orden ascendente, empezando con Cristo y sus padres y terminando con Adán, cabeza del género humano, creado directamente por Dios. La verdad histórica de estas listas no ofrece dificultad. Los judíos eran muy exigentes en materia de genealogías, como puede verse en Esd 2,61-63;Neh 7, 63-65; Ro 11,1;Fil 3,5. El caso de san Pablo, que se gloría de pertenecer a la tribu de Benjamín, debía de ser ordinario, y más en los que pertenecían a la tribu de Judá y a la familia de David. San José y la Virgen suben a Belén, porque conocen su árbol genealógico. Las listas estaban escritas en archivos públicos y se conservaban en los propios de cada familia, para exhibirla cuando hacían falta. Por tanto, el hecho de averiguar la genealogía humana del Señor no era difícil.

La dificultad está en conciliar las listas que nos han trasmitido los evangelistas. Los ascendientes que pone Mateo no coinciden con los que pone Lucas. Para explicar estas diferencias existen tres posibles respuestas al problema.

1ª Las dos listas se refieren a San José, pero San Mateo da una genealogía natural; San Lucas, su genealogía legal. Jacob (Mt) y Eli (Lc) eran hermanos de madre. Eli murió sin hijos, y Jacob se casó con la viuda para cumplir la ley del levirato (Dt 25,5-6). De este segundo matrimonio nació José quién fue hijo legal de Elí y natural de Jacob. Por esto figura en cada lista con un padre distinto.

2ª La segunda respuesta explica las diferencias por otro camino. Los dos evangelistas dan dos ascendencias carnales distintas. San Mateo se refiere a la de San José y San Lucas a la de María. Elí sería San Joaquín, el suegro de San José. Los dos tienen su razón. San José era el padre legal de Jesús, y María, la madre virgen. La generación de Jesús según la carne fue un caso único en la historia de la humanidad. El nombre de María en la genealogía de Lc fue sustituido por el de José, pues según el derecho del Antiguo Testamento la mujer no podía continuar la raza.

3ª Algunos modernos prefieren otra explicación. La intención de los dos evangelistas es dar la ascendencia de San José, padre legal de Jesús. Cada evangelista la da de diversa manera, porque Mateo da la ascendencia carnal del santo patriarca y Lucas su ascendencia política la de su esposa. En esto conviene esta respuesta con la segunda. Pero discrepa en dar la ascendencia de hecho de María, no por razón de ella, sino por razón del padre legal. La ascendencia de la mujer había pasado a ser ascendencia legal del esposo.

“Es cierto que la lectura de este registro de ascendientes nos inclina a reflexionar. Además de la dignidad que le confiere la Palabra de Dios, posee también por sí un alto carácter de probabilidad, porque los pueblos antiguos disfrutaban de buena memoria. Además, las genealogías de las familias distinguidas están depositadas en los archivos de los templos. Sabemos, en efecto, que Herodes mandó destruir documentos de esta índole porque era un advenedizo y quería despojar a las familias de viejo linaje de parangonarse con él.

Qué elocuentes son estos nombres! A través de ellos surgen de las tinieblas del pasado más remoto las figuras de los tiempos primitivos. Adán penetrado por la nostalgia de la felicidad perdida del paraíso; Set, que nació después que Caín había matado a Abel; Henoc, del que se dice que había tratado familiarmente con Dios siendo arrebatado por Él. Luego Matusalén, el muy anciano, y Noé rodeado del terrible fragor del diluvio…van sucediéndose como hitos de una senda que atraviesa los milenios desde el paraíso terrenal hasta llegar a Abraham, al que Dios hizo salir con su llamamiento de su país y de su familia a para que formase una alianza con Él. Abraham que tuvo fe y fue amigo de Dios; Isaac el hijo del milagro que le fue devuelto desde el altar del sacrificio; Jacob, el nieto que luchó con el ángel de Dios…,todas estas figuras encarnan el rasgo más potente del modo de ser humano presentado en el Antiguo Testamento, que consiste en estar arraigado en la vida terrena al par que caminar ante la faz de Dios.

Son seres de profunda realidad terrena, muy ligados a todo lo humano; pero Dios está tan cercano a ellos, su existencia y sus palabras, sus buenas y malas acciones revelan a las claras esta proximidad que resultan verdaderas revelaciones…El hijo de Jacob, Judá continúa la estirpe a través de Fares y de Aram hasta el rey David. Con éste empieza la gran historia del pueblo. Se inicia con batallas interminables, para proseguir luego con largos años de paz bajo la magnífica era de Salomón. Durante los últimos años de su reinado la casa real falta a su lealtad. Va hundiéndose luego cada vez más en un camino oscuro que conduce al abismo, alternándose las caídas y las reacciones. La guerra, la miseria, los crímenes, y abominaciones acarrean la destrucción del reino y tienen por consecuencia la cautividad en Babilonia.

Allí queda extinguido el resplandor del linaje real, que desde entonces irá viviendo pobre y oscuramente. José el esposo de María es un artesano tan pobre que el día de la purificación no pudo ofrecer como sacrificio un cordero, sino solamente un par de tórtolas (Lc 2,24).Toda la historia del pueblo es evocada por estos nombres. Y no sólo por estos, sino también por los que fueron suprimidos, como los de Acab y sus dos sucesores, que fueron borrados de la serie por haber sido maldecido por el profeta.

Hay algunos de estos nombres que nos hacen pensar más que otros. Son nombres de mujer, citados como de pasada, intercalados según algunos intérpretes para salir al paso de los ataques de los judíos acerca de la madre del Señor, haciéndoles ver los oprobios de la casa real. Dejemos de lado a Rut, la abuela de David. El judío puro la considera como deshonra de la estirpe real, por ser originaria de Moab y haber introducido sangre extranjera, prohibida por la ley, en las venas de David. Nosotros, sin embargo, vemos su íntima imagen en el librito que lleva su nombre…De Judá, hijo mayor de Jacob, se dice que engendró a fares y Zara con Tamar. Tamar era su propia nuera, esposa de su hijo mayor, que había muerto joven. Luego, conforme a la ley, había sido esposa de su cuñado Onán, pero contra su gusto y sin disfrutar de sus derechos. Entonces Dios se irritó y Onán murió. Judá se negó a entregarle su tercer hijo, temiendo perderlo también. Tamar se vistió de cortesana y esperó a su suegro en una solitaria encrucijada, cuando éste iba a trasquilar el rebaño. Fue entonces cuando concibió a los mellizos Fares y Zara. Fares continuo la estirpe (Gn 38).Dícese de Salomón que engendró a Booz de Rajab. Esta fue la que acogió en Jericó a los mensajeros de Josué. Era pagana como Rut y mesonera o ramera, nombres sinónimos en el Antiguo Testamento (Jos 2).Y otra vez, el rey David engendró a Salomón con la mujer de Urías, David era un hombre de abolengo real. El sello de la elección divina le distinguía desde su juventud. Inspirado por Dios, era poeta y profeta. Mediante prolongadas guerras echó los cimientos del reino de Israel. Era un gran luchador apasionado, generoso al par que duro e intransigente cuando lo creía preciso. Su honor queda empañado por el nombre de Betsabé, esposa de uno de sus oficiales. Urías, el hitita, hombre valiente y fiel. Mientras él estaba en el campo de batalla David deshonró su hogar. Urías regresó para hacer un informe sobre la situación militar alrededor de Rabba. David tuvo miedo y quiso disimular lo sucedido con indignos engaños. Al darse cuenta que no podía lograr su intento, volvió a mandar a Uría al frente con una carta que decía: “Poned a Urías en el punto donde la lucha sea más dura y cuando arrecie el combate retiraos y dejadle sólo para que caiga muerto”. Así se hizo y David tomó a su mujer. El profeta Natán le manifestó la cólera de Dios. David se arrepintió, ayunó e hizo penitencia. Tuvo que ver morir al niño, pero luego se levantó – dicen las Escrituras- y fue cerca de Betsabé.Salomón fue su nuevo hijo (II Sam 11-12).

San Pablo dice del Señor que se hizo un de nosotros, a semejanza nuestra fuera del pecado ( Heb 4,15). Se penetró de todo lo humano. Las series de nombres de las genealogías nos muestran lo que significa haber venido a formar parte de la historia humana, con su destino y su culpabilidad. Él quiso tomarlo todo sobre sus espaldas sin eximirse de nada. En los largos años de silencio pasados en Nazaret, Jesús meditaría sobre estos nombres. Qué hondamente debió penetrar el significado de estas dos palabras: historia humana; lo que encierran de grandeza y de poder, de confusión, de miseria, oscuridad y maldad! Quiso abrazarlo todo con su existencia. Todo esto iba avanzando hacia Él, para que lo tomara sobre sí y respondiese de ello ante Dios.”(Romano Guardini)