martes, 23 de abril de 2013

ROMANO GUARDINI :El Espíritu es gozo que enjuga las lágrimas


“Tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas,
y reconforta en los duelos”

Todas estas líneas expresan la misma realidad con diversas palabras. Los embates de las olas de la vida interior se reflejan en ellas. Cuando uno de nosotros está atormentado la cercanía de Dios le dará paz. Si es una pasión la que le está dando contra el suelo, Dios, que todo lo sabe, se la calmará. Si la ansiedad y el sufrimiento le producen angustia, el Creador lo aliviará. El hombre, más que las cosas, tiene necesidad de Dios.

Estas palabras del himno parecen de otro mundo y a duras penas podemos traducirlas. Su valor expresivo está en el conjunto, que ha previsto el lugar de cada palabra y el sonido de cada sílaba.

“Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos”.

Que la claridad sea, a la vez, intimidad y valentía, amor y plenitud creadora, luz, es un misterio que reside en Dios. Nos alegramos que sea así! Hay hombres de aguda inteligencia y voluntad exacta , claros, fríos y tajantes como un día invernal. Otros, en cambio, son cálidos, pero desordenados, rudos o limitados…¿Te das cuenta del misterio que resuena en este cántico? El corazón se enciende y la inteligencia se ilumina, el amor y la verdad se ha fusionado en algo que no tiene nombre. No es verdad que no tenga nombre. Sí, tiene un nombre: Dios!

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