martes, 8 de diciembre de 2015

SAN JUAN DIEGO


Un Modelo de Humildad

"Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido." (Mt 11, 25-26)

En abril de 1990 Juan Diego fué beatificado por el papa Juan Pablo II en el Vaticano. Al siguiente mes, en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la ciudad de México, durante su segunda visita al Santuario, Su Santidad presidió la solemne ceremonia de beatificación. En Julio 2002 fue canonizado en una ceremonia presidida por Juan Pablo II, realizada en la Basilica de Guadalupe.


Quién era este Juan Diego?

La mayoría de los estudiosos concuerdan que Juan Diego nació en 1474 en el calpulli de Tlayacac en Cuauhtitlán, el que fué establecido en 1168 por la tribu nahua y posteriormente conquistado por el jefe Azteca Axayacatl en 1467; y estaba localizado 20 kilómetros al norte de Tenochnitlán (ciudad de México). Su nombre de nacimiento fue Cuauhtlatoatzin, que podría ser traducido como "el que habla como águila" o "águila que habla".

El Nican Mopohua lo describe como un "macehualli", o "pobre indio", es decir uno que no pertenecía a ninguna de las categorías sociales del Imperio, como funcionarios, sacerdotes, guerreros, mercaderes, etc., es decir que pertenecía a la mas numerosa y baja clase del Imperio Azteca, pero no a la clase de los esclavos. Hablándole a Nuestra Señora él se describe como "un hombrecillo" o un don nadie, y atribuye a ésto su falta de credibilidad ante el Obispo.

El trabajaba duramente la tierra y fabricaba matas las que luego vendía. Era dueño de su pedazo de tierra y tenía una pequeña vivienda en ella. Estaba casado pero no tenía hijos.

En los años 1524 o 1525 se produce su conversión al cristianismo y fue bautizado, así como su esposa, recibiendo el nombre cristiano de Juan Diego y su esposa el nombre de María Lucía. Fueron bautizados por un fraile Franciscano, el padre Peter da Gand, uno de los primeros misionarios franciscanos en arrivar a Mexico.

De acuerdo a la primera investigación formal realizada por la Iglesia sobre los sucesos, las Informaciones Guadalupanas de 1666, Juan Diego parece haber sido un hombre muy devoto y religioso, aún antes de su conversión. Era muy reservado y de un místico carácter, afecto a largos silencios y frecuentes penitencias, y que solía caminar desde su poblado hasta Tenochtitlán, a 20 kilómetros de distancia, para recibir instrucción religiosa.

Su esposa María Lucía enferma y luego fallece en 1529. Juan Diego entonces se translada a vivir con su tío Juan Bernardino en Tolpetlac, que le quedaba mas cerca de la iglesia en Tlatilolco - Tenochtitlán, solo 14 kilómetros.


Un macehualli


El caminaba cada sábado y domingo a la iglesia, partiendo a la mañana muy temprano, antes que amaneciera, para llegar a tiempo a la Santa Misa y a las clases de instrucción religiosa. Caminaba descalzo, como la gente de su clase macehualli, ya que solo los miembros de las clases superiores de los aztecas usaban cactlis, o sandalias, confeccionadas con fibras vegetales o de pieles. En esas frías madrugadas usaba para protegerse del frío una manta, tilma o ayate, tejida con fibras del maguey, el cactus típico de la región. El algodón era solo usado por los aztecas mas privilegiados.
Durante una de sus caminatas camino a Tenochtitlán, caminatas que solían tomar unas tres horas y medias a través de montañas y poblados, ocurre la primera aparición de Nuestra Señora, en el lugar ahora conocido como "Capilla del Cerrito", donde la Santísima Virgen le habló en su idioma, el náhuatl. Ella se refirió a él con grandísimo cariño, llamándolo "Juanito, Juan Dieguito", "el mas pequeño de mis hijos", "hijito mío".

Juan Diego tenía 57 años en el momento de las apariciones, ciertamente una edad avanzada en un lugar y época donde la expectativa de vida masculina apenas sobrepasaba los 40 años.
Luego del milagro de Guadalupe Juan Diego fue a vivir a un pequeño cuarto pegado a la capilla que alojaba la santa imagen, luego de dejar todas sus pertenencias a su tío Juan Bernardino, pasando el resto de su vida completamente dedicado a la difusión del relato de las apariciones entre la gente de su pueblo. Juan Diego muere el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años.

Juan Diego amaba de sobremanera la Sagrada Eucaristía, y por permiso especial del Obispo recibía la Comunión tres veces por semana, algo completamente inusual en aquellos tiempos.
Su Santidad Juan Pablo II alabó en Juan Diego su simple fé enriquecida por la catequesis y lo definió (a aquél que le dijo a la Santísima Virgen: "soy solo un hombrecillo, soy un cordel, soy una escalerilla de tablas, soy cola, soy hoja, soy gente menuda..") como un modelo de humildad para todos nosotros.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

BENEDICTO XVI: LA ORACIÓN Y LA ESPERANZA

Un lugar primero y esencial de aprendizaje de la esperanza es la oración. Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha. Cuando ya no puedo hablar con ninguno, ni invocar a nadie, siempre puedo hablar con Dios. Si ya no hay nadie que pueda ayudarme –cuando se trata de una necesidad o de una expectativa que supera la capacidad humana de esperar–, Él puede ayudarme. Si me veo relegado a la extrema soledad...; el que reza nunca está totalmente solo.


De sus trece años de prisión, nueve de los cuales en aislamiento, el inolvidable Cardenal Nguyen Van Thuan nos ha dejado un precioso opúsculo: Oraciones de esperanza. Durante trece años en la cárcel, en una situación de desesperación aparentemente total, la escucha de Dios, el poder hablarle, fue para él una fuerza creciente de esperanza, que después de su liberación le permitió ser para los hombres de todo el mundo un testigo de la esperanza, esa gran esperanza que no se apaga ni siquiera en las noches de la soledad.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

DIÀCONO JORGE NOVOA: AMAR O TEMER, ESA ES LA CUESTIÓN...

 
"En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. Por tanto, no tengáis miedo: vosotros valéis más que muchos pajarillos."
Cada uno de nosotros es muy valioso para Dios.Somos únicos e irrepetibles! La afirmación de esta verdad debe librarnos de los miedos que nos asechan. En el texto que abre nuestra meditación, en dos oportunidades el Señor nos invita a no temer: "No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma..."  y finalmente,"no tengáis miedo: vosotros valéis más que muchos pajarillos".

Padecemos miedos que nos esclavizan, sentimos que nos encadenan  llenando nuestro presente,y fundamentalmente nuestro futuro de desánimo. El miedo que sitia nuestro corazón distorsiona lo que vemos, y pone en jaque muchas veces las verdades de nuestra fe.

La vida aparece aquí claramente amenazada, habla de "matar el cuerpo" y pide que se repare sobre la posibilidad de una tragedia infinitamente mayor que sería la muerte del alma. El Padre se ocupa de los pequeños detalles, de la suerte de los pajarillos, que según el testimonio de Jesús, son de valor inferior a los hombres: "vosotros valéis más que muchos pajarillos".

El cuidado del Padre es el fundamento de nuestra confianza. Decía madre Teresa a los jóvenes:" No debemos desanimarnos. No hay necesidad si hemos comprendido la ternura del amor de Dios. Tú eres preciosos para Él. Él te ama. Y te quiere con tanta ternura que te ha grabado en la palma de su mano".

A lo largo de la vida del Señor y particularmente en la Cruz  se nos ha manifestado el  "Amor hasta el extremo", con todo su escándalo, " tanto ha amado Dios al mundo que le ha entregado a su único Hijo". Este amor que sostiene nuestra vida y nos impulsa a enfrentar lo que vendrá es el que nos libera de los miedos que nos esclavizan y paralizan.  San Juan en la primera carta , explicita  ésta  enseñanza:" no hay temor en el amor, sino que el amor perfecto expulsa el temor".

Si crecemos en el amor decrecemos en el temor, si crecemos en el temor decrecemos en el amor. El Padre que cuida los detalles sencillos de tu vida, acepta tus gestos pequeños de amor de cada día. No dejes de amarlo con todo tu corazón, esto permitirá que en él, no haya lugar para el temor.

martes, 17 de noviembre de 2015

padre JOSÉ MARÍA IRABURU: Analfabetismo del lenguaje simbólico


Lo sagrado implica un lenguaje simbólico, no-verbal, hoy casi ignorado por el hombre occidental moderno, desarraigado voluntariamente de sus tradiciones, decididamente analfabeto para este lenguaje. Hoy es posible en una boda ver al novio, ante el altar, con las manos en los bolsillos, o un invitado con zapatillas de hacer deporte. El lenguaje del saludo, de los gestos, del luto o de la celebración festiva, con sus formas tradicionales, ésta o las otras -un lenguaje si no es tradicional es insignificante- viene a ser positivamente ignorado, no tanto por la gente sencilla, sino sobre todo por la más ilustrada. Lógicamente, este analfabetismo se refleja también en los cristianos, aunque mucho menos en la gente popular.

Hoy es posible ver, incluso en buenos cristianos, actitudes que en otro tiempo sólo con intención sacrílega podrían ser tenidas. Recuerdo haber visto, durante un concierto lleno de gente en la iglesia, un grupo de jóvenes de buena presencia que estaban sentados sobre el altar. Con ocasión de un retiro a sacerdotes, vi a un piadoso cura que tomaba la mesita de la credencia, y después de dejar en el suelo cuidadosamente el cáliz, el leccionario, etc., me la puso con una silla para la predicación. También vi en una ocasión utilizar una Biblia grande, del siglo pasado, para elevar el asiento de la banqueta de un armonio... A una señora amiga que visitaba a un enfermo, el capellán del hospital le explicaba dónde tomar el autobús de regreso en una cercana plaza sirviéndose de una cajita redonda que sacó del bolsillo de su bata blanca: una cajita en la que estaba Cristo. Éstas y otras formas de insensibilidad ante los objetos, personas, lugares o gestos sagrados difícilmente pueden recibir una evaluación positiva. Constituyen indudablemente un empobrecimiento.

Pablo VI hablaba de «la pérdida o atenuación del sentido de lo sagrado» (Sacerdotalis cælibatus 24-6-1967, 49) ¿De dónde procede este subdesarrollo espiritual, qué significa, qué importancia tiene? Puede ser falta de fe: a quien nada le dice Dios, nada le dicen los signos sagrados. Pero también puede ser simplemente, como indicaba antes, una forma de pobreza cultural, un analfabetismo del lenguaje simbólico. Hoy en Occidente se tiende a disociar espíritu y cuerpo, palabra y gesto, condición personal y modos de vestir, en suma, interior y exterior. Si en su expresión subjetiva y espontánea se sobrevalora la individualidad, se rompen las formas comunitarias objetivas, elaboradas en una tradición social de siglos, y en las que reside precisamente la expresión simbólica. Y ya se comprende que los que son analfabetos para todo lenguaje simbólico adolecen también de analfabetismo ante el lenguaje de lo sagrado.

Pues bien, no parece que la sistemática supresión o atenuación extrema de los signos sagrados sea la mejor manera de reeducar una sensibilidad simbólica atrofiada. Por el contrario, la pedagogía pastoral debe optar más bien, como dispuso el concilio Vaticano II, por la catequesis litúrgica (SC 14-20, 35), es decir, en un sentido amplio, por una alfabetización conveniente que enseñe a leer los signos sagrados.

Tampoco parecen ir muy acertados los que confían mucho en el cambio de los signos concretos. Aparte de que esto trae consigo una variabilidad que afecta gravemente la naturaleza ritual de lo sagrado, tal confianza se diría algo ingenua. Para el analfabeto resultan igualmente ilegibles todos los estilos de escritura; simplemente, no sabe leer. Habría que enseñarle. Por lo demás, es indudable que la sensibilidad para lo sagrado está más viva en el pueblo sencillo que en aquellos otros, más cultivados, a quienes correspondería realizar esta instrucción litúrgica y espiritual.

La pérdida o atenuación del sentido de lo sagrado es, sin duda, una enfermedad espiritual grave, que tiene importantes consecuencias en la vida espiritual cristiana. No conviene, pues, ignorarla o aceptarla pasivamente, como si fuera irremediable -una presunta exigencia de nuestro tiempo-. El sentido de lo sagrado, y en general, la sensibilidad simbólica, es un valor propio de la naturaleza humana. Por eso únicamente puede experimentar disminuciones temporales, para resurgir después, quizá con más fuerza, purificado de connotaciones inconvenientes. Ahora bien, la gracia debe proteger todos los valores de la naturaleza, especialmente aquéllos que están decaídos y aquéllos que tienen una relación más íntima con lo religioso, como es el caso de lo sagrado.
(FUENTE: http://www.gratisdate.org )

miércoles, 11 de noviembre de 2015

DIÁCONO JORGE NOVOA: ELLA, HA MOJADO MIS PIES CON SUS LÁGRIMAS...

Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume.Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.»
Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte.» El dijo: «Di, maestro.»
Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta.Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?»
Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más.» El le dijo: «Has juzgado bien»,y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume.
Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.»
Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.»
Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?» Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz.»


La casa de Simón el fariseo, es el lugar de ese maravilloso relato, que tiene su centro en la relación de la pecadora pública y Jesús. Cada hecho en la vida de Jesús es un acontecimiento revelador. Cómo se relaciona con los pecadores públicos? Qué  piensa de este regalo que ella le  hace?Conocemos por sus palabras, cuál es el juicio de Dios, de allí su carácter revelador.

Seguramente habrá escuchado que Jesús está en la casa de Simón, no se detiene demasiado en las repercusiones que tendrá  en los demás, por su condición de pecadora pública, su presencia en esa casa, incluso después de llegar al lugar, se pone detrás de Jesús.

San Gregorio comenta : "Con los ojos había apetecido las cosas de la tierra, pero ahora lloraba con los mismos en señal de penitencia. Con sus cabellos que antes había adornado para engalanar su rostro, ahora enjugaba las lágrimas. Por lo que sigue: "Y los enjugaba con los cabellos de su cabeza". Con la boca había hablado palabras de vanidad, pero ahora, besando los pies del Señor, consagra sus labios a besar sus plantas. Por esto sigue: "Y le besaba los pies". Había usado los perfumes para dar buen olor a su cuerpo, pero esto, que hasta aquí había empleado en la inmodestia, lo ofrecía ahora al Señor de una manera laudable. Por lo que sigue: "Y los ungía con el ungüento". Todo lo que había tenido para su propia complacencia ahora lo ofrece en holocausto".

Ella sobreabunda en gestos de agradecimiento para con Jesús, contrastando con los que realiza Simón, Jesús le presentará estas diferencias en el trato, pero fundamentalmente en "su mucho amor". Este es el origen de su comportamiento, tiene en su corazón mucha gratitud, fruto del amor que reina en él. Aquí está lo que Jesús únicamente puede declarar, solo Él ve el corazón, y esto es lo que revela al pobre Simón,  que piensa que Él es un fraude, porque no alcanza a advertir la condición pecadora de la mujer.

Jesús no se distancia de los pecadores, ninguno  debe pensar, por serlo, tengo cerrado el acceso a Jesús. La razón es simple, todos somos pecadores necesitados de la salvación de Dios, nadie debe excluirse de esta realidad, incluso Él ha declarado que vino para los enfermos. Ella con sus lágrimas expresa su arrepentimiento, y Jesús le regalará el perdón de sus pecados.

Simón siente que esta por fuera,  reconoce a Jesús como maestro, pero su juicio crítico sobre la condición de la mujer,  y la ausencia de amor, le impiden recibir el perdón de sus pecados. Increíblemente ha juzgado bien, ante el ejemplo de los dos deudores, pero no reconoce  su aplicación en la "pecadora pública".Lo ha invitado a su casa, pero no es su amigo y menos su Señor.

He aquí cómo la que vino enferma al Médico se ha curado, pero a causa de su salud, todavía enferman otros. A ella, poco le importan las miradas que la enjuician, Jesús ha pronunciado una  palabra de liberación y ha reconocido su amor. Cómo dignifica que reconozcan tu amor y lo valoren!!!

Bienaventurado aquel que puede ungir los pies de Cristo con el perfume de su amor, y con el arrepentimiento de su corazón.

DIÁCONO JORGE NOVOA: SEÑOR, DESTRUYAMOS A LOS QUE NOS RECHAZAN...

Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén.
Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?»Pero volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo.


Jesús se afirma en su decisión de subir a Jerusalén,  la expresión bíblica de este pasaje, en su original griego, habla de que " endureció su rostro",  es la reafirmación  de la orientación de toda su existencia, va hacia Jerusalén a morir, allí será entregado y ajusticiado. En otros textos, vemos a Pedro que intenta  disuadirlo de "subir a Jerusalén", preocupado por el riesgo que corre su Maestro, pero Él que ha venido para cumplir la voluntad del Padre, va a la ciudad que "matan a los profetas", centro neurálgico hacia el que tiende su existencia.

En el evangelio según san Lucas, los acontecimientos  centrales de la vida de Cristo se  concentran en Jerusalén, todo comienza en Jerusalén y en el Templo, allí Zacarías recibirá el anuncio del arcángel Gabriel, allí acontecerá la Pascua del Señor, desde allí la Iglesia impulsada por el Espíritu Santo será enviada a las naciones.

Los discípulos en el camino deben enfrentar la hostilidad de los samaritanos, rivalidad originada con la división de los reinos, y la construcción en el norte del Templo en Garizim. Los samaritanos  que intentaron reconstruir el Templo de Jerusalén, luego de la deportación, fueron  rechazados, con lo cual la tensión se incrementó.Los samaritanos adoraban a distintas deidades, entre las que se encontraba el Señor.

Juan y Santiago han entendido equivocadamente las enseñanzas del Señor, ellos han experimentado el "poder" de su Maestro, han sido testigos de tantísimos signos extraordinarios, la multiplicación de los panes, la tempestad calmada, la curación de sordos, ciegos, mudos y paralíticos. Ahora que padecen el rechazo, en este caso de los Samaritanos, quieren hacer justicia por mano propia, quieren que Jesús utilice su " poder" para destruirlos.

Jesús no ha venido a imponer su poder a los poderes de este mundo, con la lógica y reglas con que los poderes de este mudo entran en conflicto,unos con  otros, para  alcanzar la primacía. Dice Santiago en su carta que " la ira del hombre no realiza la justicia de Dios", la caridad esta ausente allí donde el vicio de la ira se impone. Comenta Beda,  que " reprendió el Señor en ellos, no el ejemplo de un profeta santo, sino la ignorancia de vengarse que había en ellos, rudos aún, haciéndoles ver que no deseaban la enmienda por amor, sino la venganza por odio".

El Señor los reprendió, según su testimonio en el Apocalipsis, a los que ama los corrige, para que ordenen y gobiernen sus pasiones, para que el amor al prójimo y la salvación sean la meta de toda acción de sus discípulos.

martes, 10 de noviembre de 2015

DIÁCONO JORGE NOVOA: HAY QUE VOLVERSE HIJOS (NIÑOS) ( Mt 18,1-5.10.12-14)

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
-«¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:
-«Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mi. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.»


La pregunta inicial, dirige la temática abordada por Jesús para instruir a sus discípulos, sobre algo central: quién es  el más "importante" o el más "grande" en el Reino  de los cielos?

Cómo se mide esta supuesta grandeza o importancia? Sirven de algo los parámetros que utiliza la cultura contemporánea? Quienes son "importantes" o "grandes" según el "mundo"?

La soberbia y vanidad que anidan en el corazón humano reclaman reconocimientos y puestos de destaque, este pecado se encuentra presente en el mundo religioso, Jesús lo ha denunciado en los escribas y fariseos, decía que ellos,  apreciaban ser reconocidos y  saludados con deferencia. El corazón de los creyentes, de modo desordenado, crece en los reclamos de reconocimientos y distinciones, juzga de las cosas de Dios según las categorías que impone la cultura de la vanidad.

Jesús responde, poniendo ante ellos a un niño e invitando a volverse como él. Si de algo estamos seguros,  es que esta presencia, la del niño, hace comprender la respuesta a la pregunta, el niño no vive movido por los reconocimientos humanos.

La tarea es "volverse niños",dependientes del Padre celestial que ve en lo secreto y recompensa dándose él mismo, aceptando el auxilio de la Providencia, que cuida de las aves del cielo y los lirios del campo. Esto es lo que vuelve "grandes"  a los discípulos, la confianza en el Padre y el abandono confiado en sus brazos. Aquí sí hay grandeza , evangelicamente hablando, cuando los corazones  se filializan en el amor del Padre y viven de cara a Él.

Atenta contra esto la autosuficiencia y soberbia que muchas veces anidan en nuestros corazones, y que es necesario con la gracia de Dios extirpar. El que cree que todo lo puede o que no necesita nada ,ni de nadie, se excluye de la obra de filialización del corazón. Ser grande es vivir recibiéndose  como don del Padre,  sirviendo a los hermanos con generosidad, siendo evangélicamente pobres, es decir, colmados por la superabundancia de amor de Dios.

El niño tiene tiempo, tiempo gratuito no acaparado avaramente, sin agendas en las que de antemano se ha vendido cada minuto a lo importante, en donde nunca aparece Dios. En el niño aparece siempre la capacidad de asombro, esa que Jesús expresa con oraciones al Padre: te doy gracias Padre...

Los rasgos del niño-hijo hay que buscarlos en Jesús. Resaltan su humildad y mansedumbre, su existencia eucarística, vivida en una permanente acción de gracias, consciente de recibirse del Padre y de ser don para la humanidad.

Ser niños, es vivir  a ejemplo de Jesús las bienaventuranzas ,lo que tenemos, lo hemos recibido, aquí está nuestra seguridad, no en que buscamos reconocimientos , buscamos la Gloria de Dios. Qué paz podemos experimentar!!! Sabemos que podemos correr a los brazos del Señor si estamos atemorizados, que podemos elevarnos por la acción del Espíritu y clamar, Padre.

Finalmente la maravillosa paradoja divina, en el Reino los pequeños son grandes. El Señor nos enseña a ver en ese niño, lo que significa, lo que supone ser grandes para el Reino, y nos enseña a valorar e imitar,  a los "grandes" a los ojos de Dios.

lunes, 9 de noviembre de 2015

MONSEÑOR JOSEFINO RAMÍREZ: PARA ALGUIEN ESPECIAL


                                                                                    San Valentín 14/02/1994

Querido padre Tomás:

Una súplica que Dios Padre no puede rehusar es cuando le pedimos amar más a su Hijo Jesús en el Santísimo Sacramento. La calidez del amor es lo que realmente hace que uno se sienta especialmente querido. Y el Amor de Jesús en el santísimo Sacramento es el más grande y dulce amor que nuestros corazones puedan jamás conocer.

Su amor te hace la persona más especial  e importante del mundo. Cada persona es para Dios irremplazable, nunca antes creado y nunca reproducido. Dios se ve a sí mismo en nosotros. En cada uno. Dios ve esta única cualidad y especial característica que es individual. Y él haría solamente por ti lo que hizo por todos. Jesús haría todo de nuevo por ti., si eso significara tu salvación.

Así eres de especial para él. Pero nunca llegarás a saberlo a menos que te acerques a conocerlo en el Santísimo Sacramento. Ahí está Dios, el enamorado divino, diciéndonos cuan infinitamente especiales somos para él. No nos mandó grandes obsequios o representantes suyos sino a su `propio Hijo.

“Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo Único... no para juzgar al mundo sino para que el mundo se salve por  Él” (Jn 3,16-17): Dios ama tanto al mundo que por medio del Santísimo Sacramento continúa enviando a su Hijo único que nos dice que el Padre nos ama tanto como a su Hijo (Jn 17,23). En otras palabras, cada uno de nosotros es tan especial para el Padre como Jesús mismo.¡Qué amor más tierno!

Por esto, al inicio de la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo se exclama: “y a él lo sustentaría con la flor del trigo, lo saciaría con la miel de la peña” (Sl 80,17). La miel que mana de la peña es el dulce amor divino de Jesús que brota de su Corazón en el Santísimo Sacramento. Sólo un corazón herido puede apreciar esta dulzura. Sólo un corazón humillado puede reconocerlo. Sólo un corazón de niño puede amarlo.

Esta es la razón por la que Dios permite el sufrimiento en nuestra vida. Es la medicina que nos cura de la soberbia. Sólo cuando nuestro corazón está herido, aplastado, derrotado, humillado o sufriendo de cualquier otra forma, podemos experimentar la dulzura de su amor. Porque Él es el más abatido de todos.

Una lanza abrió el costado de Jesús para que de su Corazón herido pudiera brotar la dulzura de su amor divino sobre todos los que se acercan a Él en el Santísimo Sacramento. Por esto proclamamos en la bendición: “Nos diste, Señor, el pan del cielo.. que en sí contiene todas las delicias...”

Al Corazón destrozado de Jesús, en el santísimo Sacramento, se acercan todos los corazones destrozados del mundo. La dulzura de su amor es un bálsamo y un consuelo para las amarguras de la vida. Porque “Yahveh está cerca de los que tienen roto el corazón , Él salva a los Espíritus hundidos” (Sl 34,19).

Debemos volver a la fuente viva del dulce Amor, al divino Enamorado que genera la verdadera luz, por la que vemos lo especial que somos. Cuando uno se siente como una basura, trata  a los demás como basura. Cuando uno sabe qué infinitamente especial es, entonces trata a los demás de forma especial. Cuando más amados nos veamos a la luz del Amor eucarístico, tanto más nos amaremos unos a otros.

El santísimo Sacramento es para alguien muy especial. ¡Para ti! Jesús te quiere a ti más que todo el amor que jamás haya existido en el mundo desde el principio de los tiempos. Su misma presencia dice. “déjame llamarte amado porque estoy enamorado de ti. Déjame oír tu susurro de que tú también me amas”. Sobre el santísimo Sacramento se escribió: “ Enamorarse de Dios es el más grande de todos los romances. Buscarlo, la aventura más grande. Encontrarlo, la conquista humana más importante”

Fraternalmente tuyo en su Amor Eucarístico

martes, 27 de octubre de 2015

CAMINO A ROMA EN WHAT'S APP

Hemos abierto en What's app el grupo Camino a Roma...

Encontrarás archivos del programa, poesías, información, música  y enseñanzas:  padre Horacio Bojorge, diácono Jorge Novoa... Responderemos a tus inquietudes.. No es un lugar para publicar materiales.

Mándanos tu solicitud,  por correo electrónico o por  el facebook y realizaremos el contacto...Es imimprescindible tener una cuenta de what`s app para poder incorporarte..

viernes, 23 de octubre de 2015

ENCUENTROS CON JESÚS (OCTUBRE 2015)




ENCUENTROS CON JESÚS

24   DE OCTUBRE 2015
16 –20 HS
Parroquia María Reina de la Paz

Octubre es un mes mariano por excelencia, y la Iglesia nos invita, en el ,  a contemplar a San Juan Pablo II, apóstol de la Divina Misericordia y devoto amantísimo del Inmaculado Corazón de
María..

“Hoy queremos confiarte el futuro que nos espera, rogándote que nos acompañes en nuestro camino.   La humanidad posee hoy instrumentos de potencia inaudita. Puede hacer de este mundo un jardín o reducirlo a un cúmulo de escombros.” San Juan Pablo II

16- Adoración y Santo Rosario
      Bendición imagen de la Gospa

17- Predicación Diác. Jorge Novoa
      “Inmaculado Corazón de María, causa de nuestra alegría..”

18- Paseo con el Santísimo Sacramento

19- Santa Misa
Preside Pbro. Sebastián Pinazo

Al concluir habrá imposición de manos y confesiones desde las 17.30 hs..

Retiro gratuito y abierto

miércoles, 14 de octubre de 2015

SANTA TERESA DE JESÚS (DOCTORA DE LA IGLESIA)

Ofrecemos al lector a continuación parte del texto de la homilía pronunciada por el Papa Pablo VI, en al basílica de San Pedro, durante el acto de la proclamación de Santa Teresa como doctora de la Iglesia Universal (27 de setiembre de 1970, L'Observatore Romano)

Significación del título concedido a Santa Teresa
Hablemos primero sobre ella, sobre Teresa. La luz del título doctoral pone de relieve valores indiscutibles que ya le habían sido ampliamente reconocidos; ante todo, la santidad de vida, valor este oficialmente proclamado el 12 de marzo de 1622 - Santa Teresa había muerto 30 años antes- por nuestro predecesor Gregorio XV en el célebre acto de la canonización que incluyó en el libro de los santos, junto con esta santa carmelita, a Ignacio de Loyola, Francisco Javier, Isidro Labrador, todos ellos gloria de la España católica, y al mismo tiempo al florentino-romano Felipe Neri. Por otra parte, la luz del título doctoral pone de relieve la eminencia de la doctrina y esto de un modo especial.

Los carismas de la doctrina teresiana
La doctrina de Teresa de Avila brilla por los carismas de la verdad, de la fidelidad a la fe católica, de la utilidad para la formación de las almas. Y podríamos resaltar de modo particular otro carisma, el de la sabiduría, que nos hace pensar en el aspecto más atrayente y al mismo tiempo más misterioso del doctorado de Santa Teresa, o sea, en el influjo de la inspiración divina en ésta prodigiosa y mística escritora.

¿De dónde le venía a Teresa el tesoro de su doctrina? Sin duda alguna, le venía de su inteligencia y de su formación cultural y espiritual, de sus lecturas, de su trato con los grandes maestros de la teología y de espiritualidad, de su singular sensibilidad, de su habitual e intensa disciplina ascética, de su meditación contemplativa, en una palabra de su correspondencia a la gracia acogida en su alma, extraordinariamente rica y preparada para la práctica y para la experiencia de la oración. Pero¿ era ésta la única fuente de su eminente doctrina?¿ O acaso no se encuentran en Santa Teresa hechos, actos y estados en los que ella no es el agente, sino más bien el paciente, o sea, fenómenos pasivos y sufridos, místicos en el verdadero sentido de la palabra, de tal forma que deben ser atribuidos a una acción extraordinaria del Espíritu Santo?Estamos, sin duda alguna, ante un alma en la que se manifiesta la iniciativa divina extraordinaria del Espíritu Santo?

Estamos, sin duda alguna, ante un alma en la que se manifiesta la iniciativa extraordinaria, sentida y posteriormente descrita llana, fiel y estupendamente por Teresa con un lenguaje literario peculiarísimo.

miércoles, 7 de octubre de 2015

VITTORIO MESSORI: TODO SOBRE MARÍA


Con 23 años se convirtió al catolicismo. Y desde entonces es un apologista de masas. “Periodista católico”, es la única persona que puede presumir de haber escrito un libro con cada uno de los dos últimos Papas. Acaba de publicar en Italia su “Hipótesis sobre María”, un profundo análisis sobre la veracidad de la madre de Jesús.

¿Sigue habiendo apariciones de la Virgen?
En el libro sólo me ocupo de apariciones reconocidas por la Iglesia. Sólo menciono marginalmente las apariciones de Medjugorie, en la ex-Yugoslavia. Como allí sigue habiendo apariciones, la Iglesia no se ha pronunciado.

Hay muchos católicos que no creen que la Virgen se aparezca...
Las apariciones son revelaciones privadas. Por lo tanto, no es obligatorio creérselas. Si uno no se las cree, aunque la Iglesia la haya reconocido, no es un pecado.

¿Y usted cree en ellas?
Estoy convencido de que muchas son auténticas. Pienso que son importantes porque acompañan la historia de la Iglesia.

¿Para qué se aparece o se ha aparecido la Virgen?
La Virgen se aparece cuando el pueblo de Dios está en peligro de algún modo. Cuando están amenazados, María, como todas las madres, corre a ayudar a sus hijos. He hecho una especie de “calendario de apariciones” y he descubierto que constituyen una Historia paralela.

Póngame algún ejemplo.
Piense en Fátima. Las fechas coinciden con el momento en que los comunistas se hacen con el poder de la que será más tarde la Unión Soviética. El martirio de los cristianos bajo el comunismo comienza exactamente aquel 1917. Pienso que se apareció para consolar a los cristianos al inicio de esta Vía Crucis, para recordar que a pesar de todo lo que iba a pasar no sucumbiría la fe.

¿No será casualidad?
La última aparición mariana reconocida por la Iglesia es la de Baneux, en las Ardenas belgas. Hablamos de apariciones de enero de 1933. Coinciden perfectamente con la llegada de Hitler al poder.

¿Cómo se sabe que una aparición es realmente de la Virgen?
Cuando no se aparece para decir algo distinto al Evangelio. Si un día se apareciera una Virgen que dice algo que no está en el Evangelio o que lo contradice, no es la Virgen. Sería quizá una manifestación diabólica o un timo o algo por el estilo.

¿Por qué su interés en las apariciones?
Estudiar las apariciones es interesante porque nos permite ver el papel de María.

Con su libro “Hipótesis de María”, ¿qué ha descubierto sobre la Virgen?
Que no existe la Mariología. El discurso teológico sobre María es más bien Cristología. Los 4 ó 5 dogmas marianos son en defensa del Hijo. Por ejemplo, la Maternidad divina no consiste en exaltar a María sino en defender que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre porque fue concebido y nutrido en el útero de una mujer.

Su primer libro fue “Hipótesis sobre Jesús”. Es normal que ahora lance una hipótesis sobre su Madre.
Cuando escribí “Hipótesis sobre Jesús”, muchos me escribieron diciendo que debería hacer uno sobre María. Yo sonreía porque me parecía improponible. Y ahora, me encuentro que he escrito 550 páginas y 50 capítulos sobre esto.

¿Por qué lo ha escrito?
Cuanto más profundizaba en la figura de Jesús, más me daba cuenta de que su Madre no es un accesorio del que puede prescindirse ni un optional para viejas devotas. Un Cristianismo que no haga sitio a María, no puede funcionar. Donde se olvida a la Madre, antes o después desaparece también el Hijo porque María es la garantía de la verdad de la Encarnación.

No opinan lo mismo otros cristianos, como los protestantes...
Los protestantes pensaron que los católicos adoran a María y se equivocaron. Pensaban que lo que se da a María se le quita a Jesús. Y no es así. Si un católico adorase a María, se equivocaría, dejaría de ser católico. No se nos pide que adoremos a María, sino venerarla en cuanto madre del Hijo.

La figura de María, ¿es un obstáculo para dialogar con otras confesiones?
Los protestantes son un caso aislado en la historia de la Iglesia. Tanto católicos como ortodoxos se caracterizan por una gran devoción mariana. También María es un punto muy importante en el diálogo con los musulmanes.

¿Qué tiene que ver María con el Islam?
Hay un capítulo entero del Corán sobre Mariam, como la llaman ellos. Si uno de nosotros blasfemia públicamente contra la Virgen, al máximo sería tachado de maleducado. Pero si un musulmán pone en duda la virginidad de María, sería lapidado allí mismo.

¿Cuáles son sus fuentes para hablar de la Virgen?
No se sabría nada de ella si no fuera por los Evangelios. Aunque aparece poco, no es un personaje secundario porque aparece en los momentos fundamentales: la anunciación, el parto de Jesús, junto a la Cruz, después de la Ascensión, Pentecostés...

Según Dan Brown no es la Virgen sino Magdalena el personaje femenino más importante del Evangelio.
Me niego a dar mi opinión sobre el Código da Vinci. No razono sobre basura. Dan Brown se ríe de nosotros porque es una persona inteligente. No es que escribe estas cosas creyendo lo que dice. Lo escribe porque estas cosas tienen su público. Yo cada año podría publicar un Código da Vinci, lo digo porque soy escritor... Conozco los ingredientes: templarios, santo grial, María Magdalena, merovingios, Jesús que muere aparentemente, Jesús en India...

Pero entonces, ¿la Virgen o la Magdalena?
Sólo hay una mujer decisiva en la historia de Jesús, la madre. Sin la madre, no tendríamos un Dios que es al mismo tiempo Dios verdadero y hombre verdadero. La Magdalena existió y yo la quiero mucho porque es patrona de la ciudad donde vivo. Pero si no tuviera esta devoción, no pasaría nada. Sin embargo, si no hubiera María, materialmente el Cristianismo sería imposible.

LÁGRIMAS EN LA LLUVIA: LA VEJEZ (JUAN MANUEL DE PRADA)

viernes, 2 de octubre de 2015

PAPA FRANCISCO: EL ÁNGEL CUSTODIO EXISTE, NO ES FANTASÍA

(RV).- (Con audio). El ángel custodio existe, no es una doctrina fantasiosa, sino un compañero que Dios nos ha puesto en el camino de nuestra vida. Lo dijo el Papa Francisco en su homilía de la misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, en el día en que la Iglesia celebra la memoria de los Santos Ángeles Custodios.

El Pontífice destacó que las lecturas del día presentan dos imágenes: la del ángel y la del niño. Y dijo que Dios ha puesto a nuestro lado a un ángel para custodiarnos. De ahí que afirmara que “si alguno de nosotros creyera que puede caminar solo, se equivocaría tanto”, caería “en esa equivocación tan fea que es la soberbia, o sea creer que se es grande”, autosuficiente. Mientras Jesús – prosiguió diciendo el Papa – enseña a los apóstoles que hay que ser como los niños. “Los discípulos discutían acerca de quién era el más grande entre ellos: había una disputa interna… el afán de hacer carrera, ¡eh! Estos que son los primeros obispos tenían esa tentación de hacer carrera. ‘Eh, yo quiero llegar a ser más grande que tú…’.

No es un buen ejemplo lo que hacían los primeros obispos, pero es la realidad. Y Jesús les enseña la verdadera actitud”, la de los niños: “la docilidad, la necesidad del consejo, la necesidad de la ayuda, porque el niño es, precisamente, el signo de la necesidad de ayuda, de docilidad para ir hacia adelante… Éste es el camino. No quien es más grande”.

Los que se acercan a la actitud de un niño están “más cerca de la contemplación del Padre”, dijo el Papa Francisco, porque escuchan con el corazón abierto y dócil al ángel custodio:

“Todos nosotros, según la tradición de la Iglesia, tenemos un ángel con nosotros, que nos custodia, nos hace sentir las cosas. Cuántas veces hemos escuchado: ‘Pero… esto… debería ser así, esto no va, debes estar atento…’: ¡tantas veces! Es la voz de nuestro compañero de viaje. Estar seguros de que él nos llevará hasta el final de nuestra vida con sus consejos, y por eso dar escucha a su voz, no rebelarnos … Porque la rebelión, las ganas de ser independiente, es una cosa que todos nosotros tenemos; es la soberbia, la que tuvo nuestro padre Adán en el Paraíso terrenal: la misma. No te rebeles: sigue sus consejos”.

“Nadie camina solo y ninguno de nosotros debe pensar que está solo” porque “este compañero” – dijo el Papa – está siempre”:

“Y cuando nosotros no queremos escuchar su consejo, escuchar su voz, es como decirle: ‘¡Pero, vete, vete!’. Echar al compañero del camino es peligroso, porque ningún hombre, ninguna mujer puede aconsejarse a sí mismo. Yo puedo aconsejar a otro, pero no puedo aconsejarme a mí mismo. Está el Espíritu Santo que me aconseja, está el ángel que me aconseja. Por eso tenemos necesidad. Esta no es una doctrina sobre los ángeles un poco fantasiosa: no, es realidad. Lo que Jesús, lo que Dios, ha dicho: ‘Yo envío un ángel ante ti para custodiarte, para acompañarte en el camino, para que no te equivoques’”.
El Papa Bergoglio concluyó su homilía diciendo:

“Yo, hoy, haría la pregunta: ¿cómo es mi relación con el ángel custodio? ¿Lo escucho? ¿Le digo buen día, a la mañana? ¿Le digo: ‘custódiame durante el sueño?’.¿Hablo con él? ¿Le pido consejo? Él está a mi lado. Esta pregunta podemos responderla hoy, cada uno de nosotros: ¿Cómo es mi relación con este ángel que el Señor ha enviado para custodiarme y acompañarme en el camino, y que ve siempre el rostro del Padre que está en los cielos?”.
(María Fernanda Bernasconi – RV).

LOS ÁNGELES CUSTODIOS

Ya en el siglo II Orígenes decía:" Los Cristianos creemos que a cada uno designa Dios un ángel para que nos guíe y proteja". 

Ya en el año 800 se celebra en Inglaterra una fiesta a los Ángeles de la Guarda y desde 1111 existe una oración muy famosa :"Ángel del Señor, que por orden de su piadosa providencia eres mi guardián, custódiame en este día, ilumina mi entendimiento, dirige mía afectos, gobierna mis sentimientos, para que jamás ofenda a Dios. Amén."

En el año 1608 el Sumo Pontífice extendió a toda la Iglesia universal la fiesta de los Ángeles Custodios y la colocó el día 2 de octubre.

San Bernardo en el año 1010, hizo un sermón muy célebre cerca del Ángel de la Guarda, comentando estas tres frases: Respetemos su presencia ( portándonos como es debido). Agradezcámosle sus favores ( que son muchos más de los que nos podríamos imaginar). Y confiemos en su ayuda ( que es muy poderosa porque es superior en poder al de los demonios que nos atacan y a nuestras pasiones que nos traicionan). 

San juan Bosco  narra que el día de la fiesta del Ángel de la Guarda, un dos de octubre, recomendó a sus muchachos que en los momentos de peligro invocarán a su Ángel Custodio y que en esa semana dos jóvenes obreros estaban en un andamio altísimo alcanzando materiales y de pronto se partió la tabla y se vinieron abajo. Uno de ellos recordó el consejo oído y exclamó :" Ángel de mi Guarda!". Cayeron sin sentido. Fueron a recoger a uno y lo encontraron muerto, y cuando levantaron al segundo, al que había invocado al Ángel Custodio, éste recobró el sentido  y comentó...

"Cuando vi que me venía abajo invoqué a mi ángel de la Guarda y sentí como sí me pusieran por debajo una sábana y me bajarán suavemente. Y luego, no recuerdo más.."

Ángel de mi guarda, mi dulce compañía,
No me desampares ni de noche ni de día,
Hasta qué me pongas en paz y alegría
Con todos los santos de Jesús, José y María...

QUIÉNES SON LOS ÁNGELES DE LA GUARDA?

jueves, 1 de octubre de 2015

BENEDICTO XVI: SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS

Hoy quiero hablaros de santa Teresa de Lisieux, Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, que sólo vivió en este mundo 24 años, a finales del siglo XIX, llevando una vida muy sencilla y oculta, pero que, después de su muerte y de la publicación de sus escritos, se ha convertido en una de las santas más conocidas y amadas. «Teresita» no ha dejado de ayudar a las almas más sencillas, a los pequeños, a los pobres, a los que sufren, que la invocan, y también ha iluminado a toda la Iglesia con su profunda doctrina espiritual, hasta el punto de que el venerable Juan Pablo II, en 1997, quiso darle el título de doctora de la Iglesia, añadiéndolo al de patrona de las misiones, que ya le había otorgado Pío XI en 1927. Mi amado predecesor la definió «experta en la scientia amoris» (Novo millennio ineunte, 42).

Esta ciencia, que ve resplandecer en el amor toda la verdad de la fe, Teresa la expresa principalmente en el relato de su vida, publicado un año después de su muerte bajo el título de Historia de un alma. Es un libro que inmediatamente tuvo un enorme éxito, fue traducido a muchas lenguas y difundido en todo el mundo. Quiero invitaros a redescubrir este pequeño gran tesoro, este luminoso comentario del Evangelio plenamente vivido. De hecho, Historia de un alma es una maravillosa historia de Amor, narrada con tanta autenticidad, sencillez y lozanía que el lector no puede menos de quedar fascinado ante ella.

¿Cuál es ese Amor que colmó toda la vida de Teresa, desde su infancia hasta su muerte? Queridos amigos, este Amor tiene un rostro, tiene un nombre: ¡es Jesús! La santa habla continuamente de Jesús. Recorramos, pues, las grandes etapas de su vida, para entrar en el corazón de su doctrina.

Teresa nació el 2 de enero de 1873 en Alençon, una ciudad de Normandía, en Francia. Era la última hija de Luis y Celia Martin, esposos y padres ejemplares, beatificados juntos el 19 de octubre de 2008. Tuvieron nueve hijos, cuatro de los cuales murieron en edad temprana. Quedaron las cinco hijas, que se hicieron todas religiosas. Teresa, a los 4 años, quedó profundamente afectada por la muerte de su madre (MS, A 13r). El padre, junto con las hijas, se trasladó entonces a la ciudad de Lisieux, donde se desarrollaría toda la vida de la santa. Más tarde Teresa, atacada por una grave enfermedad nerviosa, se curó por una gracia divina, que ella misma definió como «la sonrisa de la Virgen» (ib., 29v-30v). Recibió la primera Comunión, vivida intensamente (ib., 35r), y puso a Jesús Eucaristía en el centro de su existencia.

La «Gracia de Navidad» de 1886 marca un giro de 180 grados, que ella llama su «completa conversión» (ib., 44v-45r). De hecho, se cura totalmente de su hipersensibilidad infantil e inicia una «carrera de gigante». A la edad de 14 años, Teresa se acerca cada vez más, con gran fe, a Jesús crucificado, y se toma muy en serio el caso, aparentemente desesperado, de un criminal condenado a muerte e impenitente (ib., 45v-46v). «Quería a toda costa impedirle que cayera en el infierno», escribe la santa, con la certeza de que su oración lo pondría en contacto con la Sangre redentora de Jesús. Es su primera y fundamental experiencia de maternidad espiritual: «Tanta confianza tenía en la misericordia infinita de Jesús», escribe. Con María santísima, la joven Teresa ama, cree y espera con «un corazón de madre» (cf. PR 6/10r).

En noviembre de 1887, Teresa va en peregrinación a Roma junto a su padre y su hermana Celina (ib., 55v-67r). Para ella, el momento culminante es la audiencia del Papa León XIII, al que pide permiso de entrar, con apenas 15 años, en el Carmelo de Lisieux. Un año después, su deseo se realiza: se hace carmelita, «para salvar las almas y rezar por los sacerdotes» (ib., 69v). Al mismo tiempo, comienza la dolorosa y humillante enfermedad mental de su padre. Es un gran sufrimiento que conduce a Teresa a la contemplación del rostro de Jesús en su Pasión (ib., 71rv).

De esta manera, su nombre de religiosa —sor Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz— expresa el programa de toda su vida, en la comunión con los misterios centrales de la Encarnación y la Redención. Su profesión religiosa, en la fiesta de la Natividad de María, el 8 de septiembre de 1890, es para ella un verdadero matrimonio espiritual en la «pequeñez» del Evangelio, caracterizada por el símbolo de la flor: «¡Qué fiesta tan hermosa la de la Natividad de María para convertirme en esposa de Jesús!» —escribe—. Era la Virgencita recién nacida quien presentaba su florecita al Niño Jesús» (ib., 77r). Para Teresa, ser religiosa significa ser esposa de Jesús y madre de las almas (cf. MS B, 2v). Ese mismo día, la santa escribe una oración que indica toda la orientación de su vida: pide a Jesús el don de su Amor infinito, el don de ser la más pequeña, y sobre todo pide la salvación de todos los hombres: «Que hoy no se condene ni una sola alma» (PR 2). Es de gran importancia su Ofrenda al Amor misericordioso, que hizo en la fiesta de la Santísima Trinidad de 1895 (MS A, 83v-84r; PR 6): una ofrenda que Teresa comparte enseguida con sus hermanas, siendo ya vice-maestra de novicias.

Diez años después de la «Gracia de Navidad», en 1896, llega la «Gracia de Pascua», que abre el último período de la vida de Teresa, con el inicio de su pasión en profunda unión a la Pasión de Jesús; se trata de la pasión del cuerpo, con la enfermedad que la llevaría a la muerte en medio de grandes sufrimientos, pero sobre todo se trata de la pasión del alma, con una dolorosísima prueba de la fe (MS C, 4v-7v). Con María al pie de la cruz de Jesús, Teresa vive entonces la fe más heroica, como luz en las tinieblas que le invaden el alma. La carmelita es consciente de vivir esta gran prueba por la salvación de todos los ateos del mundo moderno, a los que llama «hermanos». Vive, entonces, más intensamente el amor fraterno (8r-33v): hacia las hermanas de su comunidad, hacia sus dos hermanos espirituales misioneros, hacia los sacerdotes y hacia todos los hombres, especialmente los más alejados. Se convierte realmente en una «hermana universal». Su caridad amable y sonriente es la expresión de la alegría profunda cuyo secreto nos revela: «Jesús, mi alegría es amarte a ti» (P 45/7). En este contexto de sufrimiento, viviendo el amor más grande en las cosas más pequeñas de la vida diaria, la santa realiza en plenitud su vocación de ser el Amor en el corazón de la Iglesia (cf. MS B, 3v).

Teresa muere la noche del 30 de septiembre de 1897, pronunciando las sencillas palabras: «¡Dios mío, os amo!», mirando el crucifijo que apretaba entre sus manos. Estas últimas palabras de la santa son la clave de toda su doctrina, de su interpretación del Evangelio. El acto de amor, expresado en su último aliento, era como la respiración continua de su alma, como el latido de su corazón. Las sencillas palabras «Jesús, te amo» están en el centro de todos sus escritos. El acto de amor a Jesús la sumerge en la Santísima Trinidad. Ella escribe: «Lo sabes, Jesús mío. Yo te amo. Me abrasa con su fuego tu Espíritu de Amor. Amándote yo a ti, atraigo al Padre» (P 17/2).

Queridos amigos, también nosotros, con santa Teresa del Niño Jesús, deberíamos poder repetir cada día al Señor, que queremos vivir de amor a él y a los demás, aprender en la escuela de los santos a amar de una forma auténtica y total. Teresa es uno de los «pequeños» del Evangelio que se dejan llevar por Dios a las profundidades de su Misterio. Una guía para todos, sobre todo para quienes, en el pueblo de Dios, desempeñan el ministerio de teólogos. Con la humildad y la caridad, la fe y la esperanza, Teresa entra continuamente en el corazón de la Sagrada Escritura que contiene el Misterio de Cristo. Y esta lectura de la Biblia, alimentada con la ciencia del amor, no se opone a la ciencia académica. De hecho, la ciencia de los santos, de la que habla ella misma en la última página de la Historia de un alma, es la ciencia más alta: «Así lo entendieron todos los santos, y más especialmente los que han llenado el universo con la luz de la doctrina evangélica.

¿No fue en la oración donde san Pablo, san Agustín, san Juan de la Cruz, santo Tomás de Aquino, san Francisco, santo Domingo y tantos otros amigos ilustres de Dios bebieron aquella ciencia divina que cautivaba a los más grandes genios?» (MS C, 36r). La Eucaristía, inseparable del Evangelio, es para Teresa el sacramento del Amor divino que se rebaja hasta el extremo para elevarnos hasta él. En su última Carta, sobre una imagen que representa a Jesús Niño en la Hostia consagrada, la santa escribe estas sencillas palabras: «Yo no puedo tener miedo a un Dios que se ha hecho tan pequeño por mí (...) ¡Yo lo amo! Pues él es sólo amor y misericordia» (Carta 266).

En el Evangelio Teresa descubre sobre todo la misericordia de Jesús, hasta el punto de afirmar: «A mí me ha dado su misericordia infinita, y a través de ella contemplo y adoro las demás perfecciones divinas (...). Entonces todas se me presentan radiantes de amor; incluso la justicia (y quizás más aún que todas las demás), me parece revestida de amor» (MS A, 84r). Así se expresa también en las últimas líneas de la Historia de un alma: «Sólo tengo que poner los ojos en el santo Evangelio para respirar los perfumes de la vida de Jesús y saber hacia dónde correr... No me abalanzo al primer puesto, sino al último... Sí, estoy segura de que, aunque tuviera sobre la conciencia todos los pecados que pueden cometerse, iría, con el corazón roto de arrepentimiento, a echarme en brazos de Jesús, pues sé cómo ama al hijo pródigo que vuelve a él» (MS C, 36v-37r). «Confianza y amor» son, por tanto, el punto final del relato de su vida, dos palabras que, como faros, iluminaron todo su camino de santidad para poder guiar a los demás por su mismo «caminito de confianza y de amor», de la infancia espiritual (cf. MS C, 2v-3r; Carta 226). Confianza como la del niño que se abandona en las manos de Dios, inseparable del compromiso fuerte, radical, del verdadero amor, que es don total de sí mismo, para siempre, como dice la santa contemplando a María: «Amar es darlo todo, darse incluso a sí mismo» (Poesía Por qué te amo, María: p 54/22). Así Teresa nos indica a todos que la vida cristiana consiste en vivir plenamente la gracia del Bautismo en el don total de sí al amor del Padre, para vivir como Cristo, en el fuego del Espíritu Santo, su mismo amor por todos los demás.

JUAN PABLO II:TERESA DE LISIEUX RECIBIÓ DEL MAESTRO DIVINO LA "CIENCIA DEL AMOR"...

También se alegra la Madre Iglesia al constatar que, en el decurso de la historia, el Señor sigue revelándose a los pequeños y a los humildes, capacitando a sus elegidos, por medio del Espíritu que «todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios» (1 Co 2, 10), para hablar de las cosas «que Dios nos ha otorgado (...), no con palabras aprendidas de sabiduría humana, sino aprendidas del Espíritu, expresando realidades espirituales» (1 Co 2, 12. 13). De este modo el Espíritu Santo guía a la Iglesia hacia la verdad plena, la dota de diversos dones, la embellece con sus frutos, la rejuvenece con la fuerza del Evangelio y la hace capaz de escrutar los signos de los tiempos, para responder cada vez mejor a la voluntad de Dios (cf. Lumen gentium, 4 y 12; Gaudium et spes, 4).

Entre los pequeños, a los que han sido revelados de manera muy especial los secretos del Reino, resplandece Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, monja profesa de la orden de los Carmelitas Descalzos, de la que este año se celebra el centenario de su ingreso en la patria celestial.


Durante su vida, Teresa descubrió «luces nuevas, significados ocultos y misteriosos» (Ms A 83 v) y recibió del Maestro divino la «ciencia del amor», que luego manifestó con particular originalidad en sus escritos (cf. Ms B 1 r). Esa ciencia es la expresión luminosa de su conocimiento del misterio del Reino y de su experiencia personal de la gracia. Se puede considerar como un carisma particular de sabiduría evangélica que Teresa, como otros santos y maestros de la fe, recibió en la oración (cf. Ms C 36 r)

(Palabras pronunciadas el 19 de octubre de 1997 al declarar a santa Teresita de Lisieux, doctora de la Iglesia)

SANTA TERESITA DE LISIEUX


María Francisca Teresa nació el 2 de Enero de 1873en Francia. Hija de un relojero y una costurera de Alençon. Tuvo una infancia feliz y ordinaria, llena de buenos ejemplos. Teresita era viva e impresionable, pero no particularmente devota.En 1877, cuando Teresita tenía cuatro años, murió su madre.

Su padre vendió su relojería y se fue a vivir a Lisieux donde sus hijas estarían bajo el cuidado de su tía, la Sra. Guerin, que era una mujer excelente. Santa Teresita era la preferida de su padre. Sus hermanas eran María, Paulina, Leonia y Celina. La que dirigía la casa era María y Paulina que era la mayor se encargaba de la educación religiosa de sus hermanas. Les leía mucho en el invierno.
Cuando Teresita tenía 9 años, Paulina ingresó al convento de las carmelitas. Desde entonces, Teresita se sintió inclinada a seguirla por ese camino. Era una niña afable y sensible y la religión ocupaba una parte muy importante de su vida.

Cuando Teresita tenía catorce años, su hermana María se fue al convento de las carmelitas igual que Paulina. La Navidad de ese año, tuvo la expeirencia que ella llamó su “conversión”. Dice ella que apenas a una hora de nacido el Niño Jesús, inundó la oscuridad de su alma con ríos de luz. Decía que Dios se había hecho débil y pequeño por amor a ella para hacerla fuerte y valiente.
Al año siguiente, Teresita le pidió permiso a su padre para entrar al convento de las carmelitas y él dijo que sí. Las monjas del convento y el obispo de Bayeux opinaron que era muy joven y que debía esperar.

Algunos meses más tarde fueron a Roma en una peregrinación por el jubileo sacerdotal del Papa León XIII. Al arrodillarse frenta al Papa para recibir su bendición, rompió el silencio y le pidió si podía entrar en el convento a los quince años. El Papa quedó impresionado por su aspecto y modales y le dijo que si era la voluntad de Dios así sería

Teresita rezó mucho en todos los santuarios de la peregrinación y con el apoyo del Papa, logró entrar en el Carmelo en Abril de 1888. Al entrar al convento, la maestra de novicias dijo; “ Desde su entrada en la orden, su porte tenía una dignidad poco común de su edad, que sorprendió a todas las religiosas.” Profesó como religiosa el 8 de Septiembre de 1890. Su deseo era llegar a la cumbre del monte del amor.
Teresita cumplió con las reglas y deberes de los carmelitas. Oraba con un inmenso fervor por los sacerdotes y los misioneros. Debido a esto, fue nombrada después de su muerte, con el título de patrona de las misiones, aunque nunca habia salido de su convento.
Se sometió a todas las austeridades de la orden, menos al ayuno, ya que era delicada de salud y sus superiores se lo impidieron. Entre las penitencias corporales, la más dura para ella era el frío del invierno en el convento. Pero ella decía “Quería Jesús concederme el martirio del corazón o el martirio de la carne; preferiría que me concediera ambos.” Y un día pudo exclamar “He llegado a un punto en el que me es imposible sufrir, porque todo sufrimiento es dulce.”
En 1893, a los veinte años, la hermana Teresa fue nombrada asistente de la maestra de novicias. Prácticamente ella era la maestra de novicias, aunque no tuviera el título. Con respecto a esta labor, decía ella que hacer el bien sin la ayuda de Dios era tan imposible como hacer que el sol brille a media noche.
Su padre enfermó perdiendo el uso de la razón a causa de dos ataques de parálisis. Celina, su hermana, se encargó de cuidarlo. Fueron unos año difíciles para las hijas. Al morir el padre, Celina ingresó al convento con sus hermanas.
En este mismo año, Teresita se enfermó de tuberculosis. Quería ir a una misión en Indochina pero su salud no se lo permitió. Sufrió mucho los últimos 18 meses de su vida. Fue un período de sufrimiento corporal y de pruebas espirituales. En junio de 1897 fue trasladada a la enfermería del convento de la que no volvió a salir. A partir de agosto ya no podía recibir la Comunión debido a su enfermedad y murió el 30 de Septiembre de ese año.
Fue enterrada en el cementerio municipal de Lisieux, el 4 de octubre de 1897. Precisamente fue ella la que estrenó la nueva sepultura comprada por el Carmelo a raíz de las nuevas disposiciones legales, que prohibían las inhumaciones en la clausura de los monasterios. Con la perspectiva del tiempo y a la vista de los acontecimientos sucedidos después de su muerte, se puede afirmar que dicha prohibición fue providencial, pues permitió a cientos de miles de peregrinos acudir a su tumba durante 25 años, cosa que jamás hubiera sucedido si Teresa hubiese sido enterrada en el interior de su convento.
Fue beatificada en 1923 y los restos mortales de Santa Teresita fueron llevados a la Capilla del Carmelo, donde descansan desde entonces. Fue canonizada en 1925.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

LÁGRIMAS EN LA LLUVIA: JUAN PABLO II (1) Juan Manuel de Prada

DIÁCONO JORGE NOVOA: SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS

Teresa Martín nació el 2 de enero de 1873, a la edad de 4 años muere su madre, quedando bajo el cuidado de su hermana mayor Paulina, y de su padre Luis Martín. Estas dos figuras, su padre y Paulina su hermana, serán de gran consuelo durante toda su vida. Ante la muerte de su madre se mudan a Lisieux para ponerla bajo la protección de una tía. Cuando Teresa cuenta nueve años, sufre la separación de su hermana Paulina que ingresa en el Carmelo. A los 15 años entra en el Carmelo con una autorización especial debido a su corta edad. Muere el 30 de septiembre de 1897.

Teresa fue enterrada el 4 de octubre de ese año, en el nuevo cementerio de las Carmelitas, que ella inauguró. Se puso sobre su tumba una cruz de madera, con esta inscripción: "Sor Teresa del Niño Jesús, 1873-1897". La Madre Inés de Jesús (Priora) que había pintado la cruz, había escrito antes, estas palabras: "Que quiero, Dios mío, llevar lejos tu fuego; acuérdate". Pero resultó que esta inscripción fue borrada por el obrero que llevó la cruz, cuando la pintura estaba fresca., "La Madre Inés de Jesús vio en este hecho una indicación de lo alto, y sustituyó la inscripción borrada por otra que figura en ella desde entonces: "Quiero pasar mi cielo haciendo bien en la tierra", inscripción que ella no se había atrevido a poner desde un principio" .

"Teresa no ha aportado por sí misma ninguna novedad conceptual a la doctrina cristiana. Ha sido proclamada doctora de la Iglesia no por una particular aportación propia a la doctrina de la gracia, que ya definieron de manera clara y realista tantas fórmulas dogmáticas hasta el decreto de la justificación de Trento. Más bien, como recordó en París, Juan Pablo II, la enseñanza de Teresa es " la expresión luminosa de su experiencia personal de la gracia"

Al penetrar en la vida de Sta. Teresita; en su amado Carmelo, sus compañeras, su Francia natal y todo lo que hace al entorno de esta nueva doctora de la Iglesia, nos invade una gran alegría. Al dar una mirada rápida a todo el entorno, se dibuja en nuestro rostro una leve sonrisa; nada de todo lo encontrado explica el fenómeno desatado por Teresa. Como dice Péguy:"si se viese el inicio de tus santos, si se viese brotar el inicio del reino de tus santos".

"Hay santos que no solo permanecen escondidos para sí mismos (como es el caso de todo verdadero santo), sino también para el mundo, pero que sin darse cuenta han producido los mayores frutos de la historia en virtud de sencillos actos de oración y de entrega de sí mismos que sin embargo, valorados psicológicamente, parecen no ser nada especial"1 .

Una hermana de clausura, que vivió tan sólo 24 años, nueve de ellos fueron en medio del claustro, conocida únicamente por sus hermanas de congregación, familiares y amigos, ha desatado una repercusión poco creíble. Su vida transcurre cuando el siglo XIX muere, "Teresa era una pequeña hija de la burguesía francesa. Vivió una vida normal, en un período que por lo que se refiere a la historia de la Iglesia los expertos consideran mediocre, sin grandes novedades ni pasiones".
¿Por qué esta repercusión?. Comenta Jean Guitton, que en 1954 escribió un ensayo sobre el genio espiritual de la doctrina de Sta. Teresita; "porque Teresa expresa en un lenguaje sencillo, infantil, genial -es decir ingenuo- lo que dijo San Pablo, que la caridad difundida por el espíritu en los corazones de los fieles es todo, y que un único acto de esa caridad vale más que todas las prácticas ascéticas. Así Teresa testimonió, casi sin darse cuenta, el conocido pensamiento de Pascal :

"Todos los cuerpos, el firmamento, las estrellas, la tierra y sus reinos no valen lo que el más pequeño de los espíritus; porque éste conoce todo esto y se conoce a sí mismo; y los cuerpos nada. Todos los cuerpos juntos, y todos los espíritus juntos, y todas sus acciones, no valen la más pequeña acción de caridad. Este es un orden infinitamente más elevado. De todos los cuerpos juntos no se puede hacer surgir un pequeño pensamiento: es imposible, es de otro orden. De todos los cuerpos y de todos los espíritus no sería posible sacar ni siquiera una única ación de verdadera caridad: esto es imposible, es de otro orden, es sobrenatural."
1. Hans Urs von Balthasar,TD vol III, pag.5.