jueves, 19 de noviembre de 2009

PRIMERA CARTA DEL APOSTOL PEDRO: COMENTARIO DEL CAPÍTULO 3.

Obligaciones en el matrimonio

El objetivo principal de la carta es consolar a cristianos probados por los sufrimientos y exhortarlos infundiéndoles ánimo.

(1-7) Pedro da dos consejos a las mujeres. Uno sobre la obediencia al propio esposo, y otro sobre el adorno femenino. La mujer con su conducta terminará ganado a su esposo para la Palabra, la fe y para el Señor (Col 3,18; Ef 5,22; Tit 2,5).

En cuanto al verdadero adorno de la mujer, éste no debe ser algo exterior, sino una disposición íntima del corazón, es decir: el adorno incorruptible de un espíritu dulce y sereno. Este es de gran valor delante de Dios (Is 3,16; I Tim 2,9-15). Esta actitud de las mujeres, tiene sus modelos de vida familiar en mujeres del AT como Sara, quien sin ningún temor, obedeció a Abrahám (Gén 18,12; Gál 4,28).

Pedro a los maridos les recomienda convivir con sabiduría y comprensión, teniendo en cuenta la naturaleza propia de la mujer; rodearla de honor, ya que ambos han sido llamados a la misma gracia de la vida (Gál 3,28;Col 3,19;Ef 5,33). La armonía en el matrimonio será la garantía para que la oración común no encuentre obstáculo alguno. Hay que descubrir en este texto la importancia de la oración en un hogar cristiano.

Obligaciones con los hermanos

(8-12) Como conclusión a esta sección exhortativa, Pedro hace siete recomendaciones para vivir como hermanos en Cristo: ante todo, tener unidad de sentimientos (Ro 12,14-18); luego, ejercitar tres virtudes en el ámbito de la caridad mutua: compasión, amor fraterno y misericordia; y tres actitudes más: sentir con humildad[1], evitar la venganza y bendecir a los demás (Mt 5,44; I Tes 5,15; I Pe 2,23). Una amplia cita del salmo 34,12-16 pone fin a la exhortación.