lunes, 17 de junio de 2019

DR. LUIS PEDRO LENGUAS, TESTIGO DE LA FE (1862-1932)

Libro de Ricardo Pou Ferrari y Fernando Mañé Garzón. Montevideo, 2005.
Por Antonio L. Turne

Nacido en Paysandú el 4 de abril de 1862, fueron sus padres Pedro Lenguas e Isabel Algorta. Tuvo tres hermanos: María Isabel, Ema  y Juan Vicente, que murió del  mal de los siete días, luego de ser bautizado en la Iglesia del Paso del Molino.
                                               
Su familia se radicó en Montevideo luego del nacimiento de Luis Pedro, donde éste último recibe la confirmación en la Matriz el 27 de abril de 1865. Su traslado a Montevideo obedeció a que su padre debió ocuparse de los intereses de la sucesión Villademoros de la familia de su esposa.   

De su educación escolar no se poseen datos, pero sí de su ingreso al Colegio Pío de Villa Colón, en 1877, integrando la primera generación de alumnos pupilos de esa institución, fundada por Monseñor Luis Lasagna, enviado expresamente por Don Bosco a pedido del entonces Obispo de Montevideo, Monseñor Jacinto Vera.  Allí cursa Luis Pedro Lenguas sus cuatro años de secundaria y egresa con el título de bachiller...

Ingresa a la Facultad de Medicina en 1881.  Inicia su práctica hospitalaria el 6 de julio de 1885 como practicante meritorio y efectivo en el Hospital de Caridad, siendo separado de dicha actuación cuando llegaron los heridos de la Revolución del Quebracho, en marzo de 1886, retomándola posteriormente.  Se gradúa el 20 de febrero de 1888, siendo autorizado para el ejercicio por el Consejo Nacional de Higiene  cuatro días más tarde.... Su  madre  le pidió que hiciera de su profesión un apostolado. Esta rogativa materna marcaría sin duda, junto a su intensa devoción cristiana, una vida consagrada a la atención de sus semejantes, con el mayor desprendimiento, haciendo gala de humildad, sabiduría y caridad. 

El 15 de enero de 1889 contrae matrimonio con María Antonia Veiga , en el hogar paterno de su esposa, Rincón 276; él con 26 años, ella con 19, estableciéndose primero en la casa de sus suegros, y más tarde en una casa propia en Agraciada 239.  El 28 de febrero de 1891 es designado Jefe de las Salas de Medicina y Cirugía en el Departamento de Mujeres del Hospital de Caridad , servicio que conservaría hasta su muerte y en el que trabajó durante 40 años. El 2 de mayo de 1892 el Ministerio de Gobierno – ejercido por Francisco Bauzá -  lo designa miembro del  Consejo de Higiene Pública, junto a Elías Regules, Joaquín de Salterain, Carlos A. Berro..

Bauzá le encarga a Lenguas la dirección del nuevo Consejo.  Pero la mayoría
de sus integrantes renuncia en 1893, a consecuencia de que el mismo Ministerio oculta y niega la existencia de casos de cólera en Montevideo, que habrían de devenir en epidemia.

Entre 1891 y 1897 su actividad se concreta especialmente como cirujano del Hospital de Caridad y su participación destacada en la fundación y organización del Círculo Católico de Obreros, y la expansión de esta obra médico – social, expresión del mutualismo y la acción social de la Iglesia, por todos los rincones del país.

Su familia, que desde siempre había tenido tradición nacionalista, ganó también su adhesión, si bien en la Revolución de 1897 participó como Jefe de la Expedición de
la Cruz Roja de las Señoras Cristianas, concurriendo a recoger y asistir a los heridos de la batalla de Tres Árboles... Allí se encuentra en Paso de los Toros, en un improvisado hospital de sangre, con Enrique Pouey, quien había concurrido al mando de una expedición sanitaria de la Cruz Roja Oriental, regresando a Montevideo con el primer contingente de heridos, trasladados por ferrocarril, para ser ingresados al Hospital de Caridad.  El número total de pacientes fueron 604, en su mayoría heridos de bala, de los que fallecieron 32, lo que permite valorar la eficacia de la atención sanitaria con una relativamente baja mortalidad. 

Los tiempos turbulentos que siguieron a la Revolución de 1897, determinaron que en junio de 1898 Lenguas revalidara su título en Buenos Aires.  

El 1º de enero de 1899 aparece el primer número de  “El Amigo del Obrero”, órgano de los Círculos Católicos, del que fue su principal animador, redactor y contribuyente.   
                                               
Su vida diaria comenzaba asistiendo a la misa en la iglesia de la Aguada, donde hizo amistad con el padre Bimbolino, párroco con quien gestó la idea de ese periódico que se llamó  “El Amigo del Obrero”, que tendría larga vida, de distribución gratuita en los Círculos Católicos y los ámbitos parroquiales. También  trabó por entonces amistad con el presbítero Tomás G. Camacho, futuro Obispo de Salto y con Mariano Soler, inspirador de las ideas en materia social de la Iglesia, a nivel local, tomando base firme en la Encíclica del Papa León XIII Rerum Novarum,  del 15 de mayo de 1891, que marcaría un punto de inflexión en las relaciones entre la Iglesia y los trabajadores, en un mundo conmocionado por las ideas del Anarquismo y el Socialismo que irrumpían en Europa y también en América, y cuya controversia presidiría la mayor parte del siglo siguiente, con suerte dispar.

La actividad quirúrgica de Luis Pedro Lenguas, tanto privada como para los socios del Círculo Católico de Obreros, la desarrollaba  en su sanatorio privado, que fundó en 1906 junto a Fausto Veiga, atendido por las Hermanas Capuchinas como colaboradoras de enfermería y asistentes espirituales, ubicado en la calle Nueva Palmira 1428 (hoy Luis Pedro Lenguas). 

Su dedicación familiar era muy intensa y afectuosa, consagrándose al contacto con sus hijos, a quienes leía clásicos literarios en su tiempo libre, y a su esposa, cuya temprana muerte debió sufrir el 25 de setiembre de 1917, a consecuencia de un cáncer de mama, por la cual fue intervenida en su propio domicilio, por el amigo y colega Dr. Luis P. Bottaro. 

Por concesión papal, con la mediación de Monseñor Mariano Soler, que había trabado estrecha amistad y admiración por la actitud religiosa de Luis P. Lenguas, obtuvo la autorización para tener en su residencia un Oratorio, consagrado al Beato Diego de Cádiz .... Monseñor Soler acostumbraba celebrar Misa al inicio de cada año, en el domicilio de Lenguas, como lo testimonian numerosos documentos. Este Oratorio le permitió a su esposa seguir diariamente las plegarias, desde su lecho convaleciente, sin duda de gran ayuda espiritual. Era Luis Pedro Lenguas un hombre tan devoto, que antes de finalizar cada jornada,  hacía la  “preparación de la buena muerte” , para lo cual se acostaba, con un crucifijo entre las manos sobre su pecho y se cubría con una sábana, reflexionando luego.

En sus raras vacaciones, en el verano de 1932, fue a pasar unos días a Punta del Este, en la  British House, hotel muy frecuentado de dicho balneario, acompañado de su dilecto discípulo y amigo José Iraola. Éste contrae una neumonía durante su estadía, y Lenguas pasa toda la noche circulando por los pasillos expuestos a la intemperie, sólo cubierto por su camisón de seda. A su regreso encuentra su salud más comprometida, (algunos allegados lo habían notado decaído o tal vez deprimido) afectado también por una grave neumonía, que al cabo de pocos días, lo llevaría a la muerte.

Falleció el 4 de marzo de 1932, a las 4 y 15 de la madrugada, “en olor de santidad”, asistido por sus seres queridos, y sus sacerdotes más amigos, que le dieron la extremaunción y le vistieron con el humilde sayal franciscano con el que fue sepultado.   Como él mismo había dicho:  “La misión del médico creyente, no se reduce sólo al alivio de las miserias de la carne, porque allí donde el arte de curar no alcanza, es donde precisamente empieza la sublime medicina que se encamina a la salud del alma”.

Resulta curioso que a tantos años de su muerte, este hombre médico ilustre uruguayo, devoto y caritativo, a quien incluso se le atribuyen milagros, no haya sido promovido con fuerza suficiente, para ascender a los altares. El tiempo, que todo lo salva, y a veces lo  esconde,  le  ha  dejado  olvidado  en  la  senda  de  su elevación, como uno de los hijos más consagrados, fieles y valiosos, de la grey uruguaya

domingo, 16 de junio de 2019

JULIO ALONSO AMPUERO: LA IMPORTANCIA DE UN PAPEL SECUNDARIO


Si preguntamos por san Pablo todo el mundo sabrá contarnos algo de él (su conversión, sus viajes, sus cartas…). En cambio, a la inmensa mayoría de los cristianos probablemente no les dice nada el nombre de Bernabé. Y sin embargo, en buena medida Saulo llegó a ser lo que fue gracias a Bernabé.
 
Era levita y natural de Chipre. No sabemos si llegó a conocer y a escuchar a Jesús en su existencia terrena. En todo caso, pronto quedó fascinado por el atractivo que el Resucitado y su Evangelio desplegaban en la primera comunidad cristiana de Jerusalén. Y se adhirió a ella. Con tal decisión y radicalidad que incluso un campo que poseía lo vendió y entregó el importe a los apóstoles.
 
Cuando el convertido Saulo llegó a Jerusalén, intentaba juntarse a los discípulos. Pero éstos –conociendo su pasado de perseguidor furioso– no se fiaban de él; le tenían miedo, pues dudaban de que su conversión hubiera sido real; temían que se tratase de una estratagema para introducirse entre los discípulos y así poder espiarlos, denunciarlos y conducirlos a la cárcel.
 
En esas circunstancias Bernabé resultó providencial. Fue él quien acogió a Saulo, le presentó a los apóstoles de Jerusalén y le introdujo en la comunidad cristiana. Saulo –marcado por la experiencia de encuentro con el Resucitado– se integraba así en la Iglesia: participaba en sus reuniones de oración, escuchaba la enseñanza de los apóstoles, vivía con ellos la celebración de la eucaristía y experimentaba la profunda unión de corazones que reinaba entre ellos, así como el espontáneo compartir los bienes, tanto materiales como espirituales. Más aún, se lanzó a realizar en la capital religiosa de Israel lo que ya había hecho en Damasco con entusiasmo y valentía: predicar el nombre de Jesús.
 
Bernabé era hombre de plena confianza para los apóstoles. Por ello, cuando surja un gran número de discípulos en Antioquía de Siria –primera gran comunidad cristiana fuera de tierra santa– no dudarán en enviarle para supervisar lo que estaba ocurriendo.
Bernabé discernió rápidamente la acción de Dios entre aquellos paganos. Más aún, su presencia contribuyó al crecimiento de la comunidad y su docilidad al Espíritu Santo acrecentó considerablemente el número de conversiones.

Era evidente que la gracia del Resucitado actuaba con poder. Pero era necesario formar e instruir a toda esa masa de recién convertidos que provenían del paganismo. Y entonces tuvo una intuición genial: incorporar a esa labor apostólica al converso Saulo. Bernabé había descubierto en él dotes muy notables; además, su condición de rabino versado en las Escrituras le predisponía para esta labor catequética. Y partió en su busca a su ciudad natal, Tarso, en donde había tenido que refugiarse por las amenazas de muerte recibidas tanto en Jerusalén como en Damasco.
 
Durante un año entero instruyeron a una gran muchedumbre en Antioquía. Ese fue un tiempo de entrenamiento para Pablo. Al lado de Bernabé fue aprendiendo las tradiciones cristianas primitivas y el modo como leían las Escrituras referidas a Jesús.
 
Juntos Bernabé y Saulo subieron a llevar socorros materiales a los hermanos de Jerusalén. Y a su regreso a Antioquía fueron enviados a la primera gran misión organizada para llevar el Evangelio a nuevas regiones. Pablo ya estaba capacitado y partió con Bernabé. En este primer viaje misionero Pablo pudo desplegar toda su capacidad de predicador y juntos fueron testigos de las maravillas que Dios realizaba por medio de ellos convirtiendo a los gentiles y suscitando nuevas comunidades cristianas por doquier.
 
También juntos sufrieron la persecución por Cristo y el Evangelio; y juntos defendieron en la asamblea de Jerusalén, frente a los judaizantes, que a los nuevos cristianos provenientes del paganismo no había que imponerles el cumplimiento de la Ley de Moisés.
A la vuelta de la asamblea de Jerusalén decidieron emprender un nuevo viaje misionero. Surgió entonces una tirantez que hizo que se separasen: Bernabé partió con Juan Marcos hacia Chipre, y Pablo, tomando como nuevo compañero de misión a Silas, partió hacia el Asia Menor.

Al parecer, Bernabé murió en su tierra natal. Pero Pablo siguió predicando por los caminos interminables del Imperio romano. Ya podía volar solo. Y llegaría a ser el gran san Pablo, «el primero después del Único». Gracias a aquel hombre que había confiado en él y le había capacitado para ser el gran Apóstol de los gentiles. Como Juan Bautista ante Jesús, Bernabé podía exclamar: «Es preciso que él crezca y que yo disminuya».
(Textos bíblicos: Hch 4,36–37; 9,26-30; 11,19-30; 13-15)

lunes, 10 de junio de 2019

DIÁCONO JORGE NOVOA: CÓMO HAS UTILIZADO LOS DONES QUE EL SEÑOR TE ENCOMENDÓ?

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. ...( Mt 25, 14-30).

El centro de nuestra meditación lo ocupa una conocida parábola enseñada por Jesús, la de "los talentos", en ella se habla de un patrón que antes de marcharse entregó a tres trabajadores suyos un número diverso de talentos ( moneda) , y al volver les pidió cuentas de lo que les había confiado... El Señor ha enriquecido con dones a su comunidad para realizar la misión que le ha encomendado...

El contexto de esta enseñanza, es el tema del juicio final, antes se nos presentan dos enseñanzas que van en la misma dirección,  primero un grupo de mujeres imprudentes, que cargando  aceite para sus lámparas de modo insuficiente, al llegar el novio no pudieron recibirlo  con las lámparas encendidas. Luego estará la enseñanza en la que Jesús, invita a los suyos a reconocerlo en los que sufren; tuve hambre, sed, estaba en la cárcel...

En medio de estas dos enseñanzas está nuestra parábola. Qué aprendemos con relación a los talentos?

Vamos a enumerar varias cosas:

1) Los talentos son dones que recibimos de Dios. Dios es el dador de todo bien. Recibimos dones materiales y espirituales, que se manifiestan en cualidades, habilidades, aptitudes, etc...

Habiéndolos recibido de Él, no somos dueños, sino administradores, y si algo compete al administrador es ser responsable de  lo que recibió. Se sabe depositario de un bien que debe cuidar y ejercitar. No dueño que dispone según su antojo sin dar cuentas a nadie, sino administrador de algo que se le ha entregado y de lo cual deberá dar cuentas a su Señor. Este punto es clave.

2) Dios da los  dones según su sabiduría. Lo hace en virtud de un designio sabio, que refiere al amor que tiene por sus criaturas.  Por ellos, da a cada uno, según conoce que es lo mejor para Él, y para que haga el mayor bien a los demás.

El enemigo busca sembrar envidia, tentando con una suerte de  valoración diabólica,  "el don de fulano es mejor que el mío", dicen algunos, sembrando la destrucción por medio de la valoración inadecuada de los dones y  propone sutilmente olvidar el fundamento del designio de Dios.

Los dones que recibimos de Dios, y que expresan su bendición, son para el enemigo los lugares de la tentación, sabe que su ejercicio puede ser muy fecundo, porque el Señor ha prometido multiplicarlos, y sembrando la envidia quiere inhibirlos .

3) El patrón (Jesucristo) al partir, dotó de dones a los que debían atender su hacienda (viña),  aquí estaba la finalidad, para que realizarán, según su voluntad, la tarea adecuadamente. Los dones son complementarios y expresan el misterio de la comunión, ninguno  considerado aisladamente, por importante que parezca,  será adecuado para atender la viña del Señor, porque todos son necesarios para la edificación común.

4) Los dones al utilizarlos adecuadamente se multiplican. El Señor ha dado a cada uno según le conviene, dice el texto, que a uno dio cinco, y otro dos... Ambos multiplicaron lo que habían recibido, pero, no se le exigió al que se le entregaron dos, que rindiera como el de cinco, ambos recibieron el mismo reconocimiento: " entra en el gozo de tu Señor"...

Los dones están al servicio del bien común. El enemigo nos tentará para que los utilicemos en beneficio propio. Buscando reconocimientos  materiales o espirituales: una donación material, o  elogios y reconocimientos espirituales, que van a impactar suscitando la vanidad o vanagloria.

La parábola pone como eje, el regreso del Señor y  su actitud, dice que " pidió cuentas". Cómo has utilizado los dones que te he confiado? Los dones que recibiste, estaban ordenados al buen funcionamiento de mi viña, dirá el Señor, por qué no los has ejercitado?

Aparece como trágica la respuesta del tercero de los servidores del Señor. Los dones estaban destinados a ser entregados y han sido guardados, debía dar frutos y los han vuelto infecundos.

viernes, 7 de junio de 2019

SAN AGUSTÍN : ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

ORACIÓN PARA INVOCAR LA GRACIA DEL ESPÍRITU SANTO

San Agustín, Meditaciones ( trad. del P. Rivadeneyra )
 
Oh amor divino y comunicación santa del Eterno Padre y de su Hijo benditísimo; Espíritu poderoso y consolador clementísimo de todos los afligidos, penetra con tu virtud lo más íntimo de mis entrañas, y con tu luz alumbra mi tenebroso corazón. 

Riégalo, que está seco, con el riego de tu gracia, para que fructifique; hiérelo con las saetas de tu amor, y abrázalo con tus saludables llamas, para que encendido todo, lo más íntimo de mi alma y de mi cuerpo, con tu fuego, se derrita y transforme en Vos. 

Beba yo de aquel río caudaloso de tu dulzura, para que con mi mano tire lejos todos los gustos venenosos de este mundo. Juzga mi causa, y apártame de la gente no santa, y enséñame a hacer tu voluntad, pues sos mi Dios. Bien se que consagras el alma, en que Vos habitas, en templo y morada del Padre y del Hijo, y por tanto es bienaventurado el que te tiene por huésped, porque juntamente el Padre y el Hijo moran con él.

 Ven ya, ven buenísimo consolador del alma afligida, y defensor y ayudador cierto y oportuno en la tribulación. 

Ven, santificador de los pecadores, médico de los enfermos, fortaleza de los flacos, esfuerzo de los caídos, maestro de los humildes, espanto de los soberbios, padre piadoso de los huérfanos, juez justo de las viudas, remedio de los pobres, alivio de los cansados. 

Ven, norte de los que navegan, y puerto seguro de los que han dado a la mar en este mundo. Ven, Señor, ven a mi alma, Vos que sos única esperanza de todos los que viven, y verdadera vida de todos los que mueren. 

Ven, Santísimo Espíritu, ven y apiádate de mí, conforma mi espíritu con tu espíritu, y mi pequeñez con tu grandeza; sustenta mi flaqueza con tu brazo poderoso, para que yo te sirva y te agrade por Jesucristo mi Salvador. 

Amén

jueves, 6 de junio de 2019

HANS URS VON BALTHASAR: PENTECOSTÉS

Se llenaron todos del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es la persona más misteriosa en Dios, por lo que puede manifestarse de múltiples formas: como viento recio y fuego, tal y como lo presenta la primera lectura, en la que se narra el acontecimiento de Pentecostés; pero también de una forma enteramente suave, silenciosa e interior, como se lo describe en la segunda lectura, donde de lo que se trata es de dejarse guiar por su voz y su moción interior. Sea cual sea la forma en que nos comunique, el Espíritu Santo es siempre el intérprete de Cristo, quien nos lo envía para que comprendamos el significado de su persona, de su palabra, de su vida y de su pasión en su verdadera profundidad.

La llegada del Espíritu como un viento recio nos muestra su libertad: “El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va” (Jn 3,8). Y si además desciende en forma de lenguas de fuego que se posan encima de cada uno de los discípulos, es para que las lenguas de los testigos, que empiezan a hablar enseguida, se tornen espiritualmente ardientes y de este modo puedan inflamar también los corazones de sus oyentes. Los fenómenos exteriores tienen siempre en el Espíritu un sentido interior: su ruido, como de un viento recio, hace acudir en masa a los oyentes y su fuego permite a cada uno de ellos comprender el mensaje en una lengua que les es íntimamente familiar; este mensaje que los convoca no es un mensaje extraño que primero tengan que estudiar y traducir, sino que toca lo más íntimo de su corazón.

Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios. Con esto estamos ya en la segunda lectura, que nos muestra al Espíritu que actúa en los corazones y en las conciencias de los cristianos. También aquí tiene todavía algo del viento impetuoso por el que debemos “dejarnos llevar” si queremos ser hijos de Dios; pero ciertamente debemos dejarnos llevar como hijos libres, para diferenciarnos de los esclavos, que se mueven por una orden extraña y exterior. A este “espíritu de esclavitud” Pablo lo llama “carne”, es decir, una manera de entender, buscar y codiciar los bienes terrenos, perecederos y a menudo humillantes, que nos fascinan y esclavizan. Pero si seguimos al Espíritu de Dios en nosotros, nos damos cuenta de que esta fascinación que ejerce sobre nosotros lo terreno en modo alguno es una fatalidad: “Estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente”, sino que podemos ya, como hombres espirituales, ser dueños de nuestros instintos. Pero esto no por un desprecio orgulloso de la carne, sino porque, como hijos del Dios que se ha hecho carne, podemos ser hijos de Dios. Esto es lo distintivo del Espíritu divino: que no hace de nosotros hombres espirituales orgullosos o arrogantes, sino que hace re-sonar en nosotros el grito del Hijo: ¡Abba! (Padre).


El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo. El evangelio explica esta paradoja: el Espíritu se nos envía para introducirnos en la verdad completa de Cristo, que nos revela al Padre. Es el Espíritu del amor entre el Padre y el Hijo, y nos introduce en este amor. Al comunicarse a nosotros, nos comunica el amor trinitario, y para nosotros criaturas al acceso a este amor es el Hijo como revelador del Padre. De este modo el Espíritu acrecienta en nosotros el recuerdo y profundiza la inteligencia de todo lo que Jesús nos ha comunicado de Dios mediante su vida y su enseñanza.

miércoles, 5 de junio de 2019

DIÁCONO JORGE NOVOA: EL ESPÍRITU SANTO NOS CONSUELA EN EL CAMINO


A medida que nos acercamos a la solemnidad de la Ascensión, las lecturas bíblicas
manifiestan un binomio, que refleja la tensión presente en la vida de los discípulos de Jesús. Es frecuente, que el Señor hable de su partida, cosa que congela los corazones de los discípulos, es cierto que la meta de su partida es “el Padre” o “la casa del Padre”, y ello trae cierto consuelo, porque siempre Jesús ha expresado como meta de su existencia, el retornar la casa del Padre. Pero no resulta extraño, que ellos se inquieten y pregunten por la suerte que correrían, luego de la partida del maestro.

Los discursos de Jesús también comprenden un anuncio a modo de promesa, se menciona una y otra vez, el advenimiento “del Paráclito”, que tendría la misión de consolar y defender (recordando y enseñando) .

Quién puede consolar el corazón humano, ante el vació dejado por Dios? Únicamente Dios puede ocupar, en el corazón del hombre, el vacío dejado por Dios. Solamente el Espíritu Santo puede “consolar” de la desazón generada por la partida del Hijo de Dios.

Jesús sabe que luego de gustar de su compañía y amistad, sería muy difícil, ante su ausencia, continuar la misión encomendada. Pero ahora, el Paráclito; les “enseñará y recordará todo”, porque consuela no con la medida humana, sino con la vida que brota de la Pascua del Señor.

Sabe Jesús que necesitamos del Espíritu Santo para nuestra peregrinación, Él sostiene nuestra esperanza, permitiéndonos por la gracia, experimentar realmente el amor del Señor que nos consuela y anima en el camino.

El Padre y el Hijo, en Pentecostés, responden de modo superabundante a las inquietudes del corazón humano, vienen y nos constituyen como morada suya, por la presencia del Espíritu Santo, ahora la nostalgia encuentra el consuelo deseado, comunicándonos interiormente el misterio de Jesús: camino, verdad y vida. El destino del Hijo, en el Espíritu, se vuelve destino de los discípulos, vividos en la fe, esperanza y caridad. 

DIACONO JORGE NOVOA: CORAZÓN DE CRISTO :" HOGAR" QUE AVIVA LA FE


Junio, para nosotros que vivimos en el sur de Latinoamérica, anuncia la llegada del frío. El invierno siempre presenta un sesgo de nostalgia. Nuestro cuerpo vive bajo el peso de los abrigos que se multiplican para mitigar las bajas temperaturas. Vulgarmente expresaría cualquier hijo de este bendito sur  latinoamericano, que junio es un mes frío.

Cualquier estufa se torna un lugar de encuentro, a su alrededor se suceden las manos frotándose aceleradamente. Los rostros pálidos recobran su sonrisa, ella nos ofrece la calidez que el inhóspito ambiente se resiste a entregar. A las estufas a leña, también se las conoce  con el nombre de "hogar", en virtud de su forma, representan en miniatura  la forma de una casa, pero, también intentan emular el calor amable que nutre las relaciones de los miembros de la familia. Hay un dicho popular, cuesta un poco expresarlo en estas condiciones climáticas, pero, podemos intentarlo: "al mal tiempo buena cara".


El Invierno Espiritual

La vida espiritual sufre con el frío del invierno un cierto aletargamiento, somnolencia perezosa que prefiere el calor de la estufa, a la caminata inhóspita en dirección de la casa del Señor. Junio es un mes caluroso para los creyentes, habitualmente se celebran: "Pentecostés", "la Santísima Trinidad", "el Corpus" y el "Sagrado Corazón", hemos sido bendecidos por Dios, en medio del frío inhóspito, hay un fuego interior que renueva nuestras vidas. Entre los árboles que se visten de esterilidad surgen los cánticos en los Templos que glorifican la abundante cosecha de Dios.


El corazón de Cristo, "hogar" que aviva la fe

Los fieles se congregan en junio ante el Corazón de Cristo, que es el "hogar" de la fe, bajo su calidez se avivan las intenciones débiles, se fortalecen los corazones cansados, se mitigan los dolores profundos. Cuantas manos se unen en actitud de oración, que suplicantes claman a Jesús que bondadosamente les muestra su Corazón.

Contemplemos su imagen; Jesús está de pie, no descansa, siempre camina con nosotros, está dispuesto según su promesa a ir dos leguas, a perdonar setenta veces siete, a dejarlo todo para ir a nuestro encuentro, a cargarnos sobre sus hombros, para permitirnos descansar sobre su Corazón.

Está deseoso de nuestra llegada a la Iglesia, quiere que lo visitemos; sabe de frío y hambre, no tenía un lugar donde reclinar su cabeza, conoce los insultos infames y los castigos injustos, recibió la traición de los sus amigos. Nada de lo que nos ocurre le es extraño.

Dios se ha hecho hombre. No superhéroe. Verdadero Dios y verdadero hombre, colaborando con José en la carpintería, obedeciendo a María su Madre. Ha caminado tiritando bajo el frío y se ha sentado a descansar del calor sofocante. En todo igual a nosotros, menos en el pecado. No pecó jamás, no tuvo necesidad para ser un verdadero hombre de vivir enemistado con su Padre, justamente, porque el pecado desfigura en el hombre lo que es ser verdadero hombre. El pecado destruye el cordón umbilical, impidiendo la comunicación vital con el origen mismo del Ser.

Está allí de pie, dispuesto a partir conmigo o contigo para enfrentar todo lo que sea necesario. Desde nuestra oración, caminará con nosotros el camino de nuestros arrepentimientos. Visitará con nosotros al que hemos ofendido, silenciosamente preparará su corazón para que nos acoja, y fortalecerá el nuestro para que le pidamos perdón. Camina en medio de las reconciliaciones cotidianas tendiendo puentes solamente perceptibles por la fe.

Hemos aprendido en esas caminatas, en las que Él marcha delante nuestro, como un escudo protector, marcando las huellas, quitando las ramas que estorban nuestro caminar y permitiéndonos como a Moisés, ver su "espalda". Ver su paso en nuestra vida, siempre amenazada por la desesperación y reconocer su presencia consoladora en las distintas situaciones que vivimos, es una fuente de gozo permanente que brota del "hogar" que es su Corazón.

No tiene zapatos, está descalzo, nada cubre su piel, no se ha guardado nada, todo nos lo ha entregado, todo lo que su Padre le confió nos lo comunicó. Sus pies son de hombre y sus huellas tienen destino de eternidad. Hoy está Resucitado, sus pies descalzos nos recuerdan esta situación actual, su cuerpo ha sido glorificado, su humanidad está glorificada.


Sus pies descalzos también evocan el punto de partida, desde el pesebre en Belén, un lugar pobre y austero, ha bajado para vivir entre los hombres y toda su vida ha sido un camino de retorno a la casa del Padre. En su peregrinar, soportó el cansancio de las jornadas agotadoras de Nazaret a Jerusalén. Sus pies supieron de caminos en mal estado, de dolores "eternos". Su llanto sobre Jerusalén se prolonga en la historia del mundo, cuando un creyente, deseando con un amor que viene de Dios, bendecir, es expulsado. "Cuantas veces quiso y no pudo", por el rechazo del hombre soberbio.

Cuántos dicen hoy; no te necesito, no necesito el llanto de los creyentes. Jesús, también camina hoy descalzo en una ciudad que lo rechaza, ante tantas higueras estériles, siente el dolor del amor que no es correspondido. En medio de una sed insaciable de amor, el hombre le da a beber el vinagre de la ingratitud.


Sus vestimentas son de color blanco y rojo
, ambas expresan con claridad su existencia. Una pureza de vida en lo cotidiano, consagrada por entero a cumplir la voluntad de su Padre. Con una entrega oculta y generosa todos los días en Nazaret, delante de María y José, con sus parientes y amigos, una pureza de intención, dirigida por su Corazón misericordioso. El rojo manifiesta el amor más fuerte que la muerte, nada lo detuvo en su entrega. Su sangre derramada en el madero de la cruz manifiesta su “amor hasta el extremo”

El blanco expresa la limpieza de su Corazón, "bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios", un Corazón sin doblez no debe dejar lugar para el rencor. El rencor es el óxido del corazón, que lo destruye lenta e inexorablemente desde dentro. Jesús nos advierte contra todas las formas de corrosión del amor, el color blanco de las vestiduras de Jesús nos recuerda el Bautismo. La vida nueva, llena de amistad con Dios y los hermanos, en comunión íntima, como miembro activo de su Pueblo, la Iglesia.

Su mano derecha bendice, se dispone bondadosamente en nuestra dirección, "no quiere apagar la mecha humeante ni quebrara la caña cascada", quiere rescatar cualquier signo de vida. Él quiere bendecir tu vida y la mía, nuestras casas, emprendimientos y sueños. Quiere en nuestras manos bendecir a otros, dar alimento al hambriento y consolar al que sufre. Su mano es amiga, acogedora y solidaria. Siempre abierta en señal de solicitud. Tiene las marcas de su entrega, hecha hasta el extremo, en ellas aparecen los signos visibles de su Amor. Hoy son signos de su victoria.

La mano izquierda indica su Corazón como si fuera una gran señal de tránsito, nos invita a tomar esta dirección. La meta de nuestra existencia es su Amor. Un amor compasivo, que se inclina ante la miseria humana. Un amor fiel hasta la muerte y muerte de cruz. Es un Corazón humilde y manso, que quiere invitarte a descansar apoyando tu cabeza sobre el. Él te interpela al mostrártelo, acaso no percibes cuanto te ama? Quiere que busques consuelo y descanso en su presencia. Pídele a Jesús que cambie tu corazón por el suyo. Implórale la gracia, en este mes de junio, de peregrinar desde tu corazón, tan lleno de piedras que lo hacen pesado, hacia el suyo, lugar de tu paz

El Señor Jesús vaya delante de ustedes
para guiarlos
y detrás de ustedes
para protegerlos.

En los momentos en que se sientan tristes,cansados o abatidos
Él los  haga descansar sobre su Corazón.

Que les muestre su rostro y el de su Madre 

y les  conceda ir en Paz.
                                                   Amén


martes, 4 de junio de 2019

ROMANO GUARDINI : MANDA TU LUZ DESDE EL CIELO

Después del salmo responsorial de la misa de Pentecostés hallamos la secuencia al Espíritu Santo, antiguo himno litúrgico, cántico sereno e inspirado. No contiene ideas extraordinarias pero en él los pensamientos fluyen con sosegada profundidad. No hay sentimientos tumultuosos sino un tranquilo vaivén de olas, una plácida corriente. Todo se mueve en un espacio íntimo y, a la vez, inmensamente amplio: el corazón del hombre en el que se vive la gracia de Dios.

“Ven, Espíritu divino

Manda tu luz desde el cielo”.

La vida del hombre está llena de misterios y la agitan muchas fuerzas. Una de ellas es la luz, por la que hay que bendecir a Dios. Hay diversas clases de luz. La luz de los cuerpos que viene del o de alguna cosa que arde. Nuestros ojos la perciben y ella nos alumbra el camino y nos posibilita el trabajo.

Existe la luz de la inteligencia que ve el sentido de las cosas y las clarifica. Cuando entendemos algo que al comienzo no entendíamos ni en su naturaleza ni en sus causas nos decimos: “esto ya está claro”.Esta luz nos muestra la verdad y nos da fuerza para que enfrentemos la realidad”.

Existe también la luz de la belleza. Cuando estamos ante un árbol majestuoso o ante un panorama amplio y despejado, o ante una excelente obra de arte, tal vez comprobemos en nuestro interior la claridad de la belleza que se nos está revelando. Esto que no cautiva y esplende es bello. ES un milagro impresionante y una promesa de la eterna perfección.

Aquí se nos dice que existe aún otra clase de luz, la que penetra en el espíritu del hombre, que proviene de Dios. Es luz divina, sagrada. Sagrado dice más que bueno o puro. Es el alimento de la vida de Dios, terrible y amable al mismo tiempo, indeciblemente extraño, pero íntimamente confidencial. Desde allí nos llega esta luz que penetra en nuestro interior.

Romano Guardini (1885-1968)

lunes, 3 de junio de 2019

ROMANO GUARDINI: REPARTE TUS SIETE DONES


-“Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos”

Estos son los siete dones sagrados:

El temor de Dios que nos hace vivir en su presencia.
La inteligencia que nos da a conocer su verdad.
La sabiduría que nos hace entender el sentido de las cosas
La prudencia que nos descubre los caminos rectos
La justicia que busca la rectitud en todo.
La valentía para atreverse a hacer las cosas.
La modestia que hace respetar a Dios que se despliega a la inteligencia y le da el conocimiento, a los sentimientos profundidad y plenitud fecunda,y  al corazón el amor intenso y comprometido.

Que él nos dé su poder para que de nuevo comience nuestra vida.

ROMANO GUARDINI: EL ESPÍRITU SANTO ES ALIENTO QUE ALEJA EL PECADO

"Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento"

En todas partes la maldad es una expresión del hombre: en sus obras, en sus palabras, en sus sentimientos. Nace de una vida íntima, adonde no podemos llegar, y obra en nuestros sueños y sentimientos, en nuestros deseos y juicios, en nuestras relaciones humanas y con el mundo. No hay nada en nosotros que esté limpio ante el Señor. La perfección humana, para que tenga algún valor, tiene que ser obra suya, ser su perfección en nosotros. Tiene que hacernos participar de su misma perfección regalándonos su gracia. Cuando Dios nos permita entrar en su verdad, todos los valores que tenemos sólo serán un reflejo suyo.

jueves, 30 de mayo de 2019

JOHN HENRY NEWMAN: ¡CONDÚCEME TÚ!




Guíame, oh Luz bondadosa, en medio de la oscuridad que me rodea.
¡Condúceme Tú!
Oscura es la noche y estoy muy lejos de casa
¡Condúceme Tú!
Protege Tú mis pasos;  no pido ver muy lejos
ver mi próximo paso es suficiente.

Yo no fuí siempre así, ni pedía que Tú me condujeses.
Me gustaba elegirme yo el camino; pero ahora: ¡Condúceme Tú!

Yo amé los resplandores; y un orgullo temerario gobernaba mi querer.
Oh! No recuerdes mis años pasados.
Tu poder me bendijo ya, desde hace tanto tiempo,
que seguramente me guiará todavía
por breñal y pantano, arenal y torrente,
hasta que haya pasado la noche;
y con la aurora,
vuelvan a sonreírme aquellos rostros de ángeles
que yo amara hace tanto y perdiera después. 
                                                                    Amén 

HANS URS VON BALTHASAR: ASCENSIÓN DEL SEÑOR (C)

Mientras los bendecía, se separó de ellos. Lucas nos cuenta hoy, al final de su evangelio y al comienzo de los Hechos de los Apóstoles, la ascensión del Señor: en el evangelio con una mirada retrospectiva que conduce al mismo tiempo a la misión en el futuro; y en los Hechos de los Apóstoles, eliminando las falsas concepciones para hacer sitio a la futura misión de la Iglesia. En el evangelio el Señor remite a la quintaesencia de la Sagrada Escritura: la pasión y la resurrección del Mesías, y esto es lo que se anunciará de ahora en adelante a todos los pueblos. Los discípulos han sido y siguen siendo los testigos oculares de esta quintaesencia de toda la revelación , y esta gracia única (¡ Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis!) los convierte en los “testigos” privilegiados. Pero el testigo principal es el propio Dios, su Espíritu Santo, que conferirá a sus palabras humanas “la fuerza de lo alto”. Los discípulos han de esperar a este Espíritu de Dios, de modo que su misión exigirá una obediencia permanente al Espíritu Santo. La ascensión de Jesús hacia el Padre está precedida de una bendición final que envuelve a todo el futuro de la Iglesia, una bendición cuya eficacia durará siempre y bajo la que hemos de poner toda nuestra actividad.



Mis testigos hasta los confines del mundo. La primera lectura, el comienzo de lo Hechos de los Apóstoles, elimina las limitadas expectativas de los discípulos, que siguen esperando todavía la restauración del reino de Israel, y amplía expresamente el campo misionero de la Iglesia, que parte de Jerusalén, pasa por Judea y el país herético de Samaría, y llega hasta los confines de la tierra. La reconciliación operada por Dios en Cristo afecta al mundo entero, todos los pueblos han de conocerla. Los apóstoles no hacen propaganda de una religión determinada, sino que anuncian un acontecimiento divino que concierne a todos desde el principio, que de hecho ya les ha afectado, lo sepan o no. Pero todos deben conocerlo, pues entonces podrán poner su vida bajo esta nueva luz que le da sentido y ordenarla en consecuencia. La universalidad de la verdad de Cristo exige que su verdad objetiva sea afirmada también subjetivamente por los hombres. Afirmada o negada, rechazada: lo que es también una forma de ser conocida.

Un camino nuevo y vivo a través de la cortina. La segunda lectura subraya el carácter único y definitivo del acontecimiento de Cristo. Si este acontecimiento fuera repetible, no tendría una validez universal. La Antigua Alianza estaba bajo el signo de la repetición, porque la ofrenda de la sangre de los animales no podía producir una expiación definitiva ante Dios; pero la autoinmolación de Jesús fue tan irrepetible y suficiente que en virtud de ella podemos entrar en el santuario de Dios a través de la cortina, que anteriormente era siempre un elemento separador: lo que parecía separarnos de Dios, nuestra carne mortal, se ha convertido precisamente, con la ascensión de Cristo, en lo que ha penetrado hasta el Padre, ha purificado nuestra “mala conciencia” y nos ha dado “la firme esperanza que profesamos” en la “fidelidad” de Dios, ahora definitivamente demostrada.

viernes, 17 de mayo de 2019

DIÁCONO JORGE NOVOA: SEAN COMPASIVOS...


«Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo.» (Lc 6,36)

Es
tamos en el contexto del Sermón del Monte, se revela ahora a los hombres, "la plenitud de la ley", el origen del obrar de los hijos de Dios, es la compasión (misericordia) del Padre, otras traducciones utilizan la expresión misericordia. Se nos invitaba, en los versículos anteriores, a ser hijos del Padre, que " es bueno aún con los malos".La condición filial exige la irradiación de la misericordia del Padre, inicialmente recibida por nosotros de ÉL, y luego entregada, por nosotros a los demás.

Como dijo san San Ambrosio, "Practica, pues, la misericordia para que merezcas la gracia".Dios se nos revela, en la Persona de Jesucristo, como amor misericordioso: Como amor gratuito, personal y entrañable para nosotros.

La plenitud de la ley, revelada por el Hijo, irrumpe en la historia de la humanidad con el rostro misericordioso del Padre.Jesús justifica su conducta hacia los pecadores diciendo que así actúa el Padre celestial. A sus detractores les recuerda la palabra de Dios en los profetas: «Misericordia quiero, y no sacrificios» (Mt 9, 13). La misericordia hacia la infidelidad del pueblo, la hesed, es el rasgo más sobresaliente del Dios de la Alianza y llena la Biblia de un extremo a otro. Un Salmo lo repite en forma de letanía, explicando con ella todos los eventos de la historia de Israel: «Porque eterna es su misericordia» (Sal 136).

Ser misericordiosos se presenta así como un aspecto esencial del ser «a imagen y semejanza de Dios». Recuerda el padre Cantalamessa: "En la Biblia, la palabra misericordia se presenta con dos significados fundamentales: el primero indica la actitud de la parte más fuerte (en la alianza, Dios mismo) hacia la parte más débil y se expresa habitualmente en el perdón de las infidelidades y de las culpas; el segundo indica la actitud hacia la necesidad del otro y se expresa en las llamadas obras de misericordia. (En este segundo sentido el término se repite con frecuencia en el libro de Tobías). Existe, por así decirlo, una misericordia del corazón y una misericordia de las manos".

jueves, 16 de mayo de 2019

DIÁCONO JORGE NOVOA: LOS CABELLOS DE NUESTRA CABEZA ESTÁN CONTADOS...

«Os digo a vosotros, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os mostraré a quién debéis temer: temed a Aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; sí, os repito: temed a ése. «¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios.Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos.

 En medio de los ayes (ay de vosotros) conminatorios dirigidos a los fariseos, Jesús les enseña a sus discípulos, cuál es el verdadero mal que el hombre debe temer, y cuán valiosos somos cada uno de nosotros para el Padre celestial. Como enseña san Cirilo los destinatarios son sus discípulos, hoy es aplicable a los creyentes: No parece que se dirige esta sentencia a todos, sino únicamente a los que aman a Dios de todo corazón, los cuales conviene que digan ( Rom 8,35): "¿Quién nos separará del amor de Jesucristo?" .

 El hombre muchas veces experimenta temor, aquí se establece cuál es el peor mal que el hombre puede padecer, aunque inicialmente uno puede pensar que es la muerte, Jesús invita a los suyos a no temer la muerte sino la condenación eterna. Este es el peor mal. Los hijos no deben actuar por miedo, resulta incomprensible pensar que nuestras motivaciones estén sustentadas en el temor servil, como hijos, nos mueve el respeto y deseo profundo de no ofenderle. Los hijos padecerían la peor tragedia si se separaran del Padre por toda la eternidad. Si arriesgan la propia vida, e incluso, si la pierden por ser fieles al amor del Señor, actúan conforme a su condición de hijos muy amados del Padre que los recompensará.

 El texto expresa claramente que algo permanece más allá de la muerte, a la muerte del cuerpo, le sigue lo que no puede ser alcanzado por la acción de los hombres, la suerte de la  eternidad del alma. El destino final de ella es lo que más debe importar al hombre.

 Jesús nunca desprecia la existencia humana, ni la dimensión corporal de la persona, solamente muestra cual es la realidad última a la que el hombre debe orientar su existencia. La meta es la salvación, si para alcanzarla es necesario entregar la vida en esta tierra, hay que hacerlo, sabiendo que el que te quita esta vida, no tiene poder para decidir tu destino eterno.

Cada uno de nosotros es muy valioso para Dios, esta afirmación está expresada no solamente con palabras, sino con obras, la vida del Hijo Eterno y su entrega por nosotros, es expresión concreta de este amor, de lo valiosos que somos, como dirá el apóstol Pedro: " hemos sido rescatados de la conducta necia por la sangre del cordero sin mancha".

Dios por la providencia, orienta todas las cosas a su consumación y cuida con deferencia de lo pájaros del cielo y los lirios del campo, con mayor razón debemos confiar en el Padre que nos ama y nos ha rescatado del pecado y la muerte.

No debemos temer, ni inquietarnos, Dios está mucho más cerca de lo que podemos imaginar, y nada ocurre sin que ÉL lo permita y lo ordene para nuestra salvación. Cuánto reconforta saber por la enseñanza de Jesús, que los cabellos de nuestras cabezas están contados!Se conoce por estas palabras hasta dónde llega la acción de la divina Providencia, que se ocupa hasta de las cosas más pequeñas.
 
Para el Padre nadie es inútil, ni su existencia frutó de la casualidad, todos somos amados y conocidos por el Padre desde la eternidad y destinados a vivir unidos a Él para siempre..