viernes, 18 de mayo de 2018

MIGUEL A. FUENTES IVE: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO


En una magníficas catequesis de Juan Pablo II sobre el Espíritu Santo (22-5-91), el Papa tocó el tema de los frutos del Espíritu Santo, haciendo una correlación entre éstos y las características de la caridad (1 Cor 13). Le recuerdo sus principales palabras:

'Se diría que san Pablo, al enumerar los 'frutos del Espíritu' (Ga 5, 22), quisiera indicar, en correlación con el himno, algunos comportamientos esenciales de la caridad. Entre éstos:

1) Ante todo, la 'paciencia' (cf. el himno: 'La caridad es paciente', 1 Co 13, 4). Se podría observar que el Espíritu mismo da ejemplo de paciencia con los pecadores y con su comportamiento imperfecto, como se lee en los evangelios, en los que Jesús es llamado 'amigo de publicanos y de pecadores' (Mt 11, 19; Lc 7, 34). Es un reflejo de la misma caridad de Dios, observó santo Tomás, 'que usa misericordia por amor, porque nos ama como algo propio' (II-II, q. 30, a. 2, ad 1).

2) Fruto del Espíritu es la 'benevolencia' (cf. el himno: 'la caridad es servicial', 1 Co 13, 4). También ella es un reflejo de la benevolencia divina hacia los demás, vistos y tratados con simpatía y comprensión.

3) Está luego la 'bondad' (cf., el himno: La caridad 'no busca su interés', 1 Co 13, 5). Se trata de un amor dispuesto a dar generosamente, como el del Espíritu Santo, que multiplica sus dones y hace partícipes de la caridad del Padre a los creyentes.

4) En fin, la 'mansedumbre' (cf. el himno: la caridad 'no se irrita', 1 Co 13, 5). El Espíritu Santo ayuda a los cristianos a reproducir las disposiciones del 'corazón manso y humilde' (Mt 11, 29) de Cristo y a poner en práctica la bienaventuranza de la mansedumbre que él proclamó (cf. Mt 5, 4)'.

2. Las obras de la carne

Junto al tema de los frutos del Espíritu Santo San Pablo enumera las 'obras de la carne', como lo opuesto a aquellos. Sigue diciendo:

'Con la enumeración de las 'obras de la carne' (cf. Ga 5, 19-21), san Pablo aclara las exigencias de la caridad, de la que derivan deberes bien concretos, en oposición a las tendencias del homo animalis, es decir, víctima de sus propias pasiones. En particular: evitar los celos y las envidias, deseando el bien del prójimo; evitar las enemistades, las discordias, las divisiones y las rencillas, promoviendo todo lo que lleva a la unidad. A esto alude el versículo del himno paulino, en el que se dice que la caridad 'no toma en cuenta el mal' (1 Co 13, 5). El Espíritu Santo inspira la generosidad del perdón por las ofensas recibidas y por los daños sufridos; y capacita para ello a los fieles a quienes, como Espíritu de luz y de amor, hace descubrir las exigencias ilimitadas de la caridad'.

Y termina mostrando esto en la vida de la Iglesia: 'La historia confirma la verdad de lo expuesto: la caridad resplandece en la vida de los santos y de la Iglesia, desde el día de Pentecostés hasta hoy. Todos los santos y todas las épocas de la Iglesia llevan consigo los signos de la caridad y del Espíritu Santo. Se diría que en algunos períodos históricos la caridad, bajo la inspiración y la guía del Espíritu, ha asumido formas caracterizadas particularmente por la acción auxiliadora y organizadora de las ayudas para vencer el hambre, las enfermedades y las epidemias de tipo antiguo y nuevo. Hubo así 'santos de la caridad', como fueron llamados especialmente en el siglo XIX y en el nuestro. Son obispos, presbíteros, religiosos y religiosas y laicos cristianos: todos 'diáconos' de la caridad. Muchos han sido glorificados por la Iglesia; muchos otros por los biógrafos y los historiadores, que logran ver con sus ojos o descubrir en los documentos la verdadera grandeza de estos seguidores de Cristo y siervos de Dios. Y, no obstante, la mayoría permanece en aquel anonimato de la caridad que, sin cesar y eficazmente, colma de bien al mundo. ¡Que la gloria esté también con estos soldados desconocidos, con estos testigos silenciosos de la caridad! ¡Dios los conoce, Dios los glorifica verdaderamente! Tenemos que estarles agradecidos, pues son la prueba histórica del 'amor de Dios derramado en los corazones humanos' por el Espíritu Santo, primer artífice y principio vital del amor cristiano'.

Fuente: El teólogo responde

ROMANO GUARDINI: ESPÍRITU SANTO, PADRE AMOROSO DEL POBRE

El que nos trae la luz de Dios es el Espíritu Santo. Los siguientes versos lo confirman: "Padre amoroso del pobre don,en tus dones espléndido".

Los pobres del mundo entero carecen de un padre. Al hombre no le interesan mucho los pobres, salvo raras excepciones. Cuando se dedican a ellos lo hacen por tendencia natural, durante un detrminado tiempo, que no suele ser excesivo. A pesar de todo, los pobres tienen un padre, cuyo amor es generoso y eterno. Es el Espíritu Santo. Esto nos lo ha revelado Dios mismo.

Son pobres los hombres que carecen de las cosas indispensables para vivir. También son pobres los hombres marginados y abandonados. Igualmente son pobres los hombres que han dado su corazón a las riquezas y se han quedado sin sentimientos. La pobreza no es sólo falta de lo necesario sino carencia interior de lo que se tiene exteriormente.Esto se manifiesta en la vaciedad del corazón: tristeza, amargura, sin sentido. Es una pobreza muy dolorosa.

El Espíritu Santo es el padre de los pobres y el dador de los dones. Cuando él lo quiere, es capaz de colmar la pobreza de nuestra vida exterior y de hacer florecer el desierto de nuestro corazón. Hay razón en llamarlo "luz del corazón". Es una luz de muy alto precio porque permite al corazón confuso y sin sentimientos la iluminación y el calor de su luz. Entre todas las luces existentes ésta es la más misteriosa. Ella se origina en el corazón de Dios y se mete hasta las raíces más profundas de la vida de los hombres.

jueves, 17 de mayo de 2018

PENTECOSTÉS



Exhortando a la oración y a la participación en la misión, el misterio de Pentecostés ilumina la piedad popular: también esta "es una demostración continua de la presencia del Espíritu Santo en la Iglesia. Éste enciende en los corazones la fe, la esperanza y el amor, virtudes excelentes que dan valor a la piedad cristiana. El mismo Espíritu ennoblece las numerosas y variadas formas de transmitir el mensaje cristiano según la cultura y las costumbres de cualquier lugar, en cualquier momento histórico".

Con fórmulas conocidas que vienen de la celebración de Pentecostés (Veni, creator Spiritus; Veni, Sancte Spiritus) o con breves súplicas (Emitte Spiritum tuum et creabuntur...), los fieles suelen invocar al Espíritu, sobre todo al comenzar una actividad o un trabajo, o en situaciones especiales de angustia. También el rosario, en el tercer misterio glorioso, invita a meditar en la efusión del Espíritu Santo. Los fieles, además, saben que han recibido, especialmente en la Confirmación, el Espíritu de sabiduría y de consejo que les guía en su existencia, el Espíritu de fortaleza y de luz que les ayuda a tomar las decisiones importantes y a afrontar las pruebas de la vida. Saben que su cuerpo, desde el día del Bautismo, es templo del Espíritu Santo, y que debe ser respetado y honrado, también en la muerte, y que en el último día la potencia del Espíritu lo hará resucitar.

Al tiempo que nos abre a la comunión con Dios en la oración, el Espíritu Santo nos mueve hacia el prójimo con sentimientos de encuentro, reconciliación, testimonio, deseos de justicia y de paz, renovación de la mente, verdadero progreso social e impulso misionero. Con este espíritu, la solemnidad de Pentecostés se celebra en algunas comunidades como "jornada de sacrificio por las misiones".

FUENTE:Directorio de piedad popular

miércoles, 16 de mayo de 2018

ROMANO GUARDINI: REPARTE TUS SIETE DONES


-“Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos”

Estos son los siete dones sagrados:

El temor de Dios que nos hace vivir en su presencia.
La inteligencia que nos da a conocer su verdad.
La sabiduría que nos hace entender el sentido de las cosas
La prudencia que nos descubre los caminos rectos
La justicia que busca la rectitud en todo.
La valentía para atreverse a hacer las cosas.
La modestia que hace respetar a Dios que se despliega a la inteligencia y le da el conocimiento, a los sentimientos profundidad y plenitud fecunda,y  al corazón el amor intenso y comprometido.

Que él nos dé su poder para que de nuevo comience nuestra vida.

SALVADOR CARRILLO ALDAY: LOS CARISMAS DEL ESPÍRITU PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA COMUNIDAD


En una catequesis histórica, S.S. Pablo VI dijo: "La necesidad de la Iglesia supone una carencia imprescindible por parte del hombre; la necesidad de que el prodigio de Pentecostés tenía que continuar en la Historia de la iglesia y del mundo; y ello en la doble forma en la que el don del Espíritu Santo se concede a los hombres:

  • primero, para santificarlos (y esta es la forma primaria e indispensable por la que el Hombre se convierte en objeto del amor de Dios, gratum faciens, como dicen los teólogos), y,
  • después, para enriquecerlos con prerrogativas especiales que llamamos carismas (gratis data), ordenados al bien del prójimo y especialmente de la comunidad de los fieles" (16 de octubre de 1974).

I. EL ESTADO DE GRACIA.
Pues bien, cuando el Espíritu Santo toma posesión del creyente y lo convierte en su Templo, el hombre queda instantáneamente justificado: la acción de Dios lo invade; gracias a la confesión brotada del corazón se le otorga el perdón de los pecados: y el alma queda elevada a un estado de convivencia con la vida divina: 2 Pe.1,4, que llamamos "estado de gracia'', ''estado de filiación adoptiva", estado de vida sobrenatural que vale más que la vida natural y al que de suyo está asegurada la plenitud y la felicidad de la vida eterna.


II -LOS CARISMAS DEL ESPIRITU.
Pero, además de hacerlo hijo de Dios, el Espíritu Santo, al venir al creyente, lo hace un "miembro vital'' de un cuerpo: el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. "Así como nuestro cuerpo, en su unidad, posee muchos miembros, y no desempeñan todos los miembros la misma función; así también nosotros, siendo muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo, siendo cada uno por su parte los unos miembros de los otros, pero teniendo carismas diferentes, según la gracia que nos ha sido dada .,": Rom.12, 4-6a.
Esta realidad es fundamental. Todos nosotros con Jesús formamos un solo cuerpo, formado por la cabeza y por los miembros que desempeñan funciones específicas diferentes, pero todas ordenadas al bien del cuerpo total. La cabeza es Cristo; nosotros, sus diversos miembros. Y una sola alma: el Espíritu Santo que da vida y mueve a todo el cuerpo Un solo Espíritu en Jesús y en cada uno de nosotros.
Ahora bien, el Espíritu, alma de nuestro ser sobrenatural, nos comunica, además de la vida divina, "gracias. dones, carismas, funciones, actividades", para poder cumplir nuestra misión de ser "tal miembro en el cuerpo total de Cristo". Estos dones espirituales gratuitos, que llamamos "carismas" no son directamente gracias en orden a la santificación personal, sino que son ''manifestaciones del Espíritu para el provecho común: I Cor.12,7.
Los carismas no son, por tanto, sólo aptitudes o capacidades naturales, sino dones que el Espíritu Santo comunica o hace surgir en cada miembro del cuerpo de Cristo para que cada uno sirva al cuerpo total.


III- DIVERSIDAD DE LOS CARISMAS.
Los carismas son innumerables; tan abundantes, como necesidades tenga la comunidad para ser construida; son de variada importancia, según sirvan más o menos a la edificación de la iglesia: y sobre todo son de diferente naturaleza, según la función específica que tienen que desempeñar.
San Pablo animaba a los corintios a que aspiraran a los carismas del Espíritu "¡Ambicionad los carismas su, superiores ¡Id en pos de la caridad, pero ambicionad también los dones espirituales!" ''Ya que ambicionáis Los dones del Espíritu, procurad abundar en ellos para la edificación de la asamblea'': cfr ICo 12,31: 14,1.12.
Unos carismas manifiestan un carácter de gracia transitoria: por ejemplo, una visión, una palabra profética, una luz de sabiduría, una iluminación de conocimiento. Otros se muestran como carismas estables, como son los "ministerios": por ejemplo, el ser apóstol, el carisma sacerdotal, la diaconía de enseñanza.
Unos carismas edifican la Iglesia en una forma: por ejemplo, los carismas de exhortación y de asistencia; otros, en otra: por ejemplo, los carismas de curación de milagros.
Unos carismas miran a un estado de vida: por ejemplo, el matrimonio y la virginidad: lCo 7,7: otros se ordenan a una actividad concreta en el cuerpo de Cristo: por ejemplo, el presidir, el ejercer la misericordia: Rm 12,8.
Sin embargo, lo que tienen de común es que, a más de ser una gracia gratuita de Dios, todos realizan su función en virtud de una moción positiva, actual, sobrenatural y transeunte del Espíritu Santo.
Los textos principales del Nuevo Testamento que tratan de los "dones del Espíritu" o "dones espirituales" son los siguientes.
    ''A cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para la utilidad común. Porque a uno se le da, por el Espíritu, palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia, según el mismo Espíritu, a éste, fe, en el mismo Espíritu: a aquél, carismas de curaciones, en el único Espíritu; a otro, operaciones de milagros; a otro. profecía; a otro discernimiento de espíritus; a éste, diversidad de lenguas; a aquel, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las obra el único y mismo Espíritu distribuyéndolas en particular, a cada uno, como quiere": ICo 12, 7,1 1.
    "Vosotros sois cuerpo de Cristo, y cada uno por su parte es miembro. En la comunidad, Dios ha establecido a algunos, en primer lugar, como apóstoles: en segundo lugar, como profetas; en tercer lugar, como maestros; luego, el poder de los milagros: luego, el don de las curaciones, de asistencia, de gobierno, diversidad de lenguas": ICo 12,27,28.
    "Pero, teniendo carismas diferentes, según la gracia que nos ha sido dada. Si es el don de profecía, ejerzámoslo en la medida de nuestra fe. Si es el ministerio, en el ministerio. La enseñanza, enseñando. La exhortación, exhortando. El que da, con sencillez. El que preside, con solicitud. El que ejerce la misericordia, con jovialidad " Rm 1 2,6_8.
    "El mismo "dio" a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros; para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo": Ef 4,11_13.
    ''Que cada cual ponga al servicio de los demás el carisma que ha recibido, como buenos administradores de las diversas gracias de Dios. Si alguno habla, sean palabras de Dios. Si alguno presta un servicio, hágalo en virtud del poder recibido de Dios; para que Dios sea glorificado en todo por Jesu_Cristo, para quien es la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén'': IP 4,10,11.
    Ver además los siguientes textos: ICo 3,5.10: 7,7, 13,1,3; 14,6; 2Co 6,3: 12,1,12; Ti 1,5; ITi 1,12; Mc 16, 17; Hch 6,4; 11,27: 13,1: 20,28.

IV -¿SISTEMATIZACION DE LOS CARISMAS?
Una sistematización rígida de los carismas sería inadecuada. Una imagen puede iluminar el hecho. Así como entre los colores del arco iris. unos son bien definidos, pero todos resultan de la fusión de los colores firmes; de manera semejante sucede en los carismas. Unos son precisos y pueden clasificarse bajo un solo apartado; otros, en cambio, por razón de su riqueza, presentan notas variadas que les permiten ser colocados en dos o más apartados. Además, hemos dicho que los carismas son innumerables.
Por todo esto, sin pretender en manera alguna hacer una clasificación exacta, perfecta y completa de los carismas mencionados en los textos, -y sólo a manera de ejemplo -he aquí un ensayo de agrupación.

l. Carismas de ''apostolado'', "enseñanza", "gobierno".
Apóstoles: lCo 12,28; Ef 4,11.
Profetas: lCo 12,28; Ef 4,11.
Pastores: Ef 4,]1; Hch 20,28. Maestros: ICo 12,28; Rm 12,7; Ef 4,11.
Evangelistas: Ef 4,11; Hch 21,8.
Epíscopos, presbíteros, diáconos: Hch 14,23; 15,2: 20,17.28; Flp 1,1; Tito 1,5.
Diaconías diferentes: Hch 6,1-6; Rm 12,7; Ef 4,12; IP 4,11.


2. Carismas de conocimiento y de palabra.
Palabra de profecía: ICo 12,10: Rm 12,6.
Palabra de sabiduría: I Co 12,8.
Palabra de conocimiento ( ciencia ): I Co 12,8.
Revelaciones: lCo 14,26.
Penetración de misterios: lCo 13,2.
Visiones: Hch 2,17; 9,3,17.
Discernimiento: I Co 12,10; 14,29.
Xenoglosia: Hch 2,6.11: Mc 16,17.
Lenguas ( glosolalia ): I Co 12,10.29: Hch 10,46; 19,6.
Interpretación de lenguas: lCo 12.10.30.

3. Carismas de servicio.
Funciones administrativas: 1 Co 12.28.
Presidir: Rm 12,8.
Asistencia en las necesidades: lCo 12,28.
Exhortar: Rm 12,8.
Obras de misericordia: Rm 12,8.
Distribución de los propios bienes: lCo 13,3.
Entrega de la propia vida: lCo 13,3.

4. Carismas de poder.
Fe: Hch 14,9; lCo 12,9.
Curaciones: Mc 16,18; lCo 12,9.28.
Obras de poder: Hch 4,30; lCo 12,10.28.
Exorcismos: Mc 16,17.

5. Carismas de estado de vida.
Matrimonio: l Co 7,7.
Celibato, virginidad, soltería consagrada: lCo 7, 7.34.


REFLEXIONES
1. Ante el amplísimo panorama de los carismas, ''manifestaciones del Espíritu para el provecho común"es preciso tomar conciencia de que también nosotros, también yo, soy un miembro vital en el Cuerpo de Cristo, y tengo en él una actividad y una función que desempeñar; y para ello el Espíritu Santo me ha dado sus dones.
2. No todos los carismas que comunica el Espíritu han sido mencionados en las listas precedentes. San Pablo nunca quiso ofrecer un catálogo exhaustivo de las "manifestaciones del Espíritu". Cada época de la historia, cada lugar del universo, cada circunstancia por las que atraviesa la Iglesia, requieren la manifestación del Espíritu y su acción poderosa y constructiva, y El distribuye sus dones, funciones, actividades y ministerios de acuerdo a las necesidades concretas de la historia de salvación.
3. Es necesario, por tanto, que yo descubra con claridad cuál o cuáles son los "dones espirituales" que el Señor ha puesto en mi para ayudar a la construcción de mi comunidad cristiana. Para eso necesito orar y pedir la luz del Espíritu Santo.
4. Más aún, siguiendo el consejo de San Pablo, debo atreverme a implorar del Espíritu Santo que me comunique sus carismas, los que El quiera y tenga destinados para mi, con el fin de cumplir sobre la tierra mi papel de edificación en el Cuerpo de Cristo.

DIÁCONO JORGE NOVOA: EL ESPÍRITU SANTO CONSUELO PARA EL CAMINO


A medida que nos acercamos a la solemnidad de la Ascensión del Señor, las lecturas bíblicas manifiestan un binomio, que refleja la tensión presente en la vida de los discípulos de Jesús. Es frecuente  que el Señor hable de su partida, cosa que congela los corazones de sus discípulos, es cierto que la meta de su partida es “el Padre” o “la casa del Padre”, y ello trae cierto consuelo, porque siempre Jesús ha expresado como meta de su existencia, el retorno a la casa del Padre. Pero,  no resulta extraño, que ellos se inquieten y pregunten por la suerte que correrán, luego de su  partida.
Los discursos de Jesús también comprenden un anuncio a modo de “promesa”, se menciona una y otra vez, el advenimiento “del Paráclito”, que tendrá la misión de consolar y defender (recordando y enseñando) .

Quién puede consolar el corazón humano, ante el vació dejado por la partida física de Jesús? Únicamente Dios puede ocupar  en el corazón del hombre, el vacío dejado por Dios. Solamente el Espíritu Santo puede “consolar” de la desazón generada por la partida del Hijo de Dios.

Jesús sabe que luego de gustar de su compañía y amistad, sería muy difícil, ante su ausencia, continuar la misión encomendada. Pero ahora, el Paráclito les “enseñará y recordará todo”, porque consuela no con la medida humana, sino con la vida que brota de la Pascua del Señor.

Sabe Jesús que necesitamos del Espíritu Santo para nuestra peregrinación, Él sostiene nuestra esperanza, permitiéndonos por la gracia, experimentar realmente el amor del Señor que nos consuela y anima en el camino.

El Padre y el Hijo, en Pentecostés, responden de modo superabundante a las inquietudes del corazón humano, vienen y nos constituyen como morada suya, por la presencia del Espíritu Santo la nostalgia encuentra el consuelo deseado, comunicándonos interiormente el misterio de Jesús: camino, verdad y vida. El destino del Hijo, en el Espíritu, se vuelve destino de los discípulos, vivido en la fe, esperanza y caridad.

martes, 15 de mayo de 2018

ROMANO GUARDINI: EL ESPÍRITU SANTO ES CERCANÍA


Tú el oculto, el íntimo, el misterioso. Tú, anhelo de nuestra sangre y de nuestro espíritu,¡ven a
nuestro corazón!

"Fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo."

Dios es el Señor de la cercanía. Los hombres y las cosas pueden acercarse mucho sin llegar nunca a lo más íntimo. Siempre queda una barrera. El creador, que no necesita de mí, no es para mí un extraño sino mi Dios. El es esencialmente cercanía. Tiene su mano puesta sobre mi vida.. Alguien tuvo la oportunidad de comprobarlo cuando se encontraba en apuros. Sencillamente puso su persona en orden, recibió la gracia de Dios en los sacramentos, y Dios lo tocó en su interior. Se dio cuenta entonces de que todo había cambiado. En su interior había claridad, serenidad,bondad. Si alguien le hubiera preguntado "qué había cambiado" seguramente la única respuesta que hubiera recibido habría sido ésta: "Sencillo, Dios está en mi corazón"

ROMANO GUARDINI : MANDA TU LUZ DESDE EL CIELO

Después del salmo responsorial de la misa de Pentecostés hallamos la secuencia al Espíritu Santo, antiguo himno litúrgico, cántico sereno e inspirado. No contiene ideas extraordinarias pero en él los pensamientos fluyen con sosegada profundidad. No hay sentimientos tumultuosos sino un tranquilo vaivén de olas, una plácida corriente. Todo se mueve en un espacio íntimo y, a la vez, inmensamente amplio: el corazón del hombre en el que se vive la gracia de Dios.

“Ven, Espíritu divino

Manda tu luz desde el cielo”.

La vida del hombre está llena de misterios y la agitan muchas fuerzas. Una de ellas es la luz, por la que hay que bendecir a Dios. Hay diversas clases de luz. La luz de los cuerpos que viene del o de alguna cosa que arde. Nuestros ojos la perciben y ella nos alumbra el camino y nos posibilita el trabajo.

Existe la luz de la inteligencia que ve el sentido de las cosas y las clarifica. Cuando entendemos algo que al comienzo no entendíamos ni en su naturaleza ni en sus causas nos decimos: “esto ya está claro”.Esta luz nos muestra la verdad y nos da fuerza para que enfrentemos la realidad”.

Existe también la luz de la belleza. Cuando estamos ante un árbol majestuoso o ante un panorama amplio y despejado, o ante una excelente obra de arte, tal vez comprobemos en nuestro interior la claridad de la belleza que se nos está revelando. Esto que no cautiva y esplende es bello. ES un milagro impresionante y una promesa de la eterna perfección.

Aquí se nos dice que existe aún otra clase de luz, la que penetra en el espíritu del hombre, que proviene de Dios. Es luz divina, sagrada. Sagrado dice más que bueno o puro. Es el alimento de la vida de Dios, terrible y amable al mismo tiempo, indeciblemente extraño, pero íntimamente confidencial. Desde allí nos llega esta luz que penetra en nuestro interior.

Romano Guardini (1885-1968)

lunes, 14 de mayo de 2018

ROMANO GUARDINI: EL ESPÍRITU SANTO ES GOZO QUE ENJUGA LAS LÁGRIMAS


"Tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas,
y reconforta en  los duelos"

Todas estas líneas expresan la misma realidad con diversas palabras. Los embates de las olas de la vida se reflejan en ellas. Cuando uno de nosotros esté atormentado la cercanía de Dios le dará paz. Si es una pasión la que le está dando contra el suelo, Dios, que todo lo sabe, se la calmará. Si la ansiedad y el sufrimiento le producen angustia, el Creador lo aliviará. El hombre, más que las cosas tiene necesidad de Dios.

Estas palabras del himno parecen de otro mundo y a duras penas podemos traducirlas. Su valor expresivo está en el conjunto, que ha previsto el lugar de cada palabra y el sonido de cada sílaba.

"Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos"

Que la claridad sea, a la vez, intimidad y valentía, amor y plenitud creadora, luz, es un misterio que reside en Dios.¡Nos alegramos de que sea así! Hay hombres de aguda inteligencia y voluntad exacta, claros, fríos y tajantes como un día invernal. Otros, en cambio, son cálidos, pero desordenados, rudos o limitados...¿Te das cuenta del misterio que resuena en este cántico? El corazón se enciende y la inteligencia se ilumina, el amor y la verdad se han fusionado en algo que no tiene nombre. No es verdad que no tenga nombre. Sí, tienen un nombre:¡Dios!

ROMANO GUARDINI: EL ESPÍRITU SANTO ES ALIENTO QUE ALEJA EL PECADO

"Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento"

En todas partes la maldad es una expresión del hombre: en sus obras, en sus palabras, en sus sentimientos. Nace de una vida íntima, adonde no podemos llegar, y obra en nuestros sueños y sentimientos, en nuestros deseos y juicios, en nuestras relaciones humanas y con el mundo. No hay nada en nosotros que esté limpio ante el Señor. La perfección humana, para que tenga algún valor, tiene que ser obra suya, ser su perfección en nosotros. Tiene que hacernos participar de su misma perfección regalándonos su gracia. Cuando Dios nos permita entrar en su verdad, todos los valores que tenemos sólo serán un reflejo suyo.

viernes, 11 de mayo de 2018

DIÁCONO JORGE NOVOA:NO TENGAS MIEDO, SIGUE HABLANDO...


9  El Señor dijo a Pablo durante la  noche en una visión: «No tengas miedo. Sigue hablando y no te calles. (Hech 18,9)

La misión de Pablo en Corinto se abre camino en medio de adversidades, hostilidades de las autoridades que buscan silenciar el mensaje del  Evangelio. El Señor viene en auxilio del apóstol Pablo, para que las presiones exteriores no produzcan inquietudes interiores. Ante tanta adversidad, viene el enemigo a sembrar la pregunta:”lo querrá Dios? Será ésta su voluntad?”. El Señor viene en nuestro auxilio para desbaratar los laberintos maquinados por el tentador.

“No tengas miedo”. El miedo distorsiona la visión, incluso lo que era conocido aparece confuso. El miedo amordaza, paraliza, pone en cuestión el camino emprendido. El miedo esclaviza. “El miedo es una dimensión natural de la vida. Desde la infancia se experimentan formas de miedo que luego se revelan imaginarias y desaparecen; sucesivamente emergen otras, que tienen fundamentos precisos en la realidad:  estas se deben afrontar y superar con esfuerzo humano y con confianza en Dios. Pero también hay, sobre todo hoy, una forma de miedo más profunda, de tipo existencial, que a veces se transforma en angustia: nace de un sentido de vacío, asociado a cierta cultura impregnada de un nihilismo teórico y práctico generalizado”(Benedicto XVI). Y de hecho están muy presentes en la vida moderna, incluso de los creyentes. La libertad “absoluta” que desterró a Dios como un enemigo peligroso, tan enarbolada por algunas ideologías,  sucumbió al grito de los miedos.

Para el creyente, el miedo atenta contra la confianza en Dios. Crecer en la confianza, crecer en el amor, será fortalecernos para enfrentar y vencer los miedos. Si coloniza nuestro corazón de Hijos, e impide la obra de Dios, nos vuelve esclavos.

“Sigue hablando”. La palabra de Dios tiene poder  para liberarnos de todas las esclavitudes que padecemos. Sella las grietas causadas por nuestras dudas e incertidumbres,  y nos fortalece para reemprender el camino. Por qué silenciar la Palabra de Dios? Porque, Ella es la fuente de la “libertad verdadera”, anuncia un Amor que exorciza los miedos de tu corazón. Si permites que la Palabra de Dios crezca en ti, serás “tierra de Dios”, abonada y fecundada por la acción del Espíritu Santo.