jueves, 2 de marzo de 2017

DIÁCONO JORGE NOVOA :TU PADRE VE EN LO SECRETO ( Mt 6,1-6.616-18)

El texto evangélico que se encuentra en san Mateo, y que abre el tiempo de Cuaresma, contiene a modo de antífona esta afirmación: "tu Padre que ve en lo secreto". Jesús ha revelado el rostro del Padre, ha dicho, " el que me ve a mí ve al Padre",y  también nos ha dado a conocer su voluntad. Este texto, advierte sobre una relación que se puede establecer, entre aquellos que se denominan "hijos", aunque con sus comportamientos niegan y desconocen al Padre.

Hay un vivir que manifiesta desconocer al Padre, y  que se expresa con distintos verbos, intentaremos sintetizarlos con la expresión:"vivir de cara a los hombres". Vivir de cara a los hombres ,encuentra su opuesto en vivir de cara al Padre. Muchos buscan ser "vistos","reconocidos", "aprobados", "saludados" por los hombres, y viven para estos "reconocimientos humanos". Falsifican la vida de hijos, y sus obras no son agradables al Padre porque buscan "reconocimientos  humanos". Disfrazados de hijos son "asalariados del mundo",
se sacian en el banquete de la "gloria de este mundo"y  no viven para el  Padre que a su tiempo los recompensará.

La vida de los hijos está oculta a los ojos de las "glorias" que otorga este mundo. El texto siempre remarca la necesidad de vivir de cara, a este "ver en lo secreto" del Padre. Podríamos reconocer este escenario del hombre como su propio corazón. El Padre ve tu corazón, y sabe cuales son sus motivaciones profundas. Allí está el origen del diálogo filial, hay que encontrarse con la mirada del Padre en lo profundo del corazón, allí donde están las motivaciones que permanecen ocultas a los hombres. El Padre  nos engendra como hijos desde  esta mirada al Corazón, de no reconocerla, seguiremos mendigando reconocimientos humanos aunque estemos activamente participando en la vida de la Iglesia.

Cómo conocer lo que agrada al Padre? Jesús nos ha revelado el camino de la filialización del corazón, que no es otro que el de la obediencia al designio del Padre. Nada queda excluido de esta realidad, no se trata de " tareas" importantes o humildes , se trata de la conversión del corazón, si ella nace del encuentro con la mirada del Padre, manifestada en Jesús de Nazaret o de la falsificación que el mundo propone.

Este vivir de cara a los hombres, por oposición a vivir de cara al Padre, es la corrupción del cristianismo, que reza el Padrenuestro, pero obra para la gloria de este mundo.

Seguramente alguno preguntará, entonces los hombres y el mundo no nos ayudan en nuestro camino de ser" hijos"? Si vivimos en presencia del Padre, ubicaremos al mundo y los  hombres  en su justo lugar, y les serviremos sin servilismos, y sabremos vivir sus halagos y fracasos en paz. Somos nosotros los que debemos responder a esta invitación que nos hace Jesús, nosotros debemos convertirnos, es decir, volvernos al Padre, a su mirada y recompensa.

Algunos piensan la recompensa en términos comerciales. Qué me podrá dar el Padre? No existe nada, que el Padre no pueda dar, pero lo más importante es que se dará ÉL mismo. Me introducirá cada vez más en el gozo de ser su hijo. Le conoceré, entendiendo el verbo en sentido bíblico, más perfectamente , y me engendrará espiritualmente como hijo y hermano, para siempre desde la eternidad.