lunes, 30 de mayo de 2016

HANS URS VON BALTHASAR: LA VISITACIÓN


Bendito el fruto de tu vientre. 

En el evangelio de hoy se narra, como última preparación para la Navidad, la visita de María, que lleva y a su hijo en su vientre, a su prima Isabel. No es María la que ha revelado a Isabel que se encuentra encinta, sino que el Espíritu Santo, que es el que hace saltar de alegría al hijo que lleva en su seno. Un milagroso ensamblaje, operado por el propio Dios, entre la Antigua y la Nueva Alianza. Aunque después, en un principio, el Bautista no sabrá quién es el que viene detrás de él (Jn 1,33: yo no lo conocía), Juan es ya desde ahora santificado y elegido como precursor por el que está por delante de él. Por extensión podemos decir: visto desde el cumplimiento, desde Cristo, todo el Antiguo Testamento está destinado a ser precursor, de modo que solo adquiere su sentido pleno si se interpreta en función de Cristo. Un indicador solo tiene sentido si existe el lugar al que remite. Esto vale también porque los hombres en la antigua Alianza solo tenían una ligera idea de lo que esperaban como salvación en el futuro. Isabel, por el contrario, llena junto con su hijo del Espíritu Santo, sabe perfectamente en qué consiste esa salvación, y por eso puede saludar a la mujer que tienen ante sí como a la representante de la fe perfecta, en virtud de la cual Dios ha podido cumplir su promesa anunciada desde antiguo. En la Nueva alianza algunos hombres pueden tener una vocación tardía, reconocer sólo tardíamente una elección que se ha producido ya desde mucho tiempo antes, por lo que pueden haber sido elegidos y llamados desde el seno materno (Jr 1,5;Is 49,1;Ga 1,15).



Tú Belén de Efrata.

La sorprendente profecía de Miqueas en la primera lectura presagia, desde el punto de vista histórico-salvífico, mucho más de lo que el propio profeta podía sospechar. El profeta se remite, en tiempos de inclemencia (Samaría había sucumbido), a los orígenes de David, que había salido antiguamente de Belén de la estirpe de los efrateos. Y según la promesa será de Belén de donde saldrá el pastor de Israel que, cuando pase el tempo del destierro, instaurará un reino de paz que se extenderá hasta los confines de la tierra. Isaías había hablado de la virgen que dará a luz al “Dios con nosotros”; aquí la Madre del Mesías es designada simplemente como “la madre que dé a luz”. El profeta se remonta hasta David, pero el origen (desde lo antiguo , el tiempo inmemorial) de Jesús es la eternidad, y su definitivo reino de paz superará ampliamente la expectativa de Israel. Quizá el cumplimiento que tienen lugar en María y en su Hijo remite a la antigua Alianza para superarla con creces.



Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad

Ahora, en la segunda lectura, se desvelan el espíritu y la misión del Mesías que viene al mundo. Su tarea es pura obediencia, ya el inicio de su misión lo es. Esta obediencia no realizará actos litúrgicos externo; su propio cuerpo, creado por Dios para este fin, será objeto de la obediencia sacrificial. El antiguo sacrificio externo en la alianza del hombre con Dios es abolido para hacer del hombre mismo un sacrificio total. Y este sacrificio es válido “una vez para siempre”, consuma la alianza y nos santifica a todos. La Nueva Alianza remite una vez más a la Antigua, pero la referencia es puramente formal: se asume el concepto de sacrificio veterotestamentario, pero su sentido se transforma totalmente: se pasa de lo ineficaz a lo infinitamente eficaz.

jueves, 26 de mayo de 2016

HANS URS VON BALTHASAR: SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO


Jesús alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre el pan y lo partió. El misterio de esta festividad, como el de todas las grandes solemnidades que siguen a Pentecostés y a la Santísima Trinidad, es un misterio trinitario. El evangelio lo presenta primero e la imagen de la multiplicación de los panes. Esta no es un truco de magia; para realizarla, Jesús levanta primero los ojos al cielo en una oración de petición y de acción de gracias (eucaristía) a un tiempo: “Padre te doy gracias porque me has escuchado” (Jn 11,41), pues su autoprodigalidad en los panes será un signo de cómo el amor del Padre ha confiado todo al Hijo, incluso el poder de pronunciar la bendición del cielo; y finalmente lo parte, gesto que alude tanto a su quebrantamiento en la pasión como a la infinita multiplicación de los dones que el Espíritu Santo realiza en todas las celebraciones eucarísticas, y con ello se hace visible simbólicamente que el amor trinitario se hace presente en el don eucarístico de Jesús.

Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros. En las lacónicas palabras de la institución de la Eucaristía, que se recogen en la segunda lectura, se encuentra oculta la inagotable plenitud del don del amor divino. Es como si se levantara una piedra y surgiera una fuente que jamás se agota. Pablo refiere aquí únicamente lo que ha oído a los primeros discípulos, pues en este punto no osaría añadir nada de su propia cosecha. El contexto de la acción de Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, es esencial; en último término es el Padre quien lo entrega: en la cruz por los hombres y en la Eucaristía, igualmente por nosotros. Por eso Jesús pronuncia la oración de acción de gracias: porque el Padre hace esto, porque el mismo puede hacerlo con Él y porque el Espíritu Santo lo realizará continuamente en el futuro. Jesús no sólo constituye el pan partido que es él mismo, sino que da a los que lo reciben, como supremo cumplimiento del don, la orden y el poder de repetirlo ellos mismos en el futuro. No al margen de su entrega, de su sacrificio, sino en memoria suya, para que así su don nunca sea algo puramente pasado, algo que se recuerda sin más, sino que siga siendo un presente siempre nuevo por el que se da gracias al Padre elevando los ojos hacia Él, y en nombre del Hijo y con la fuerza del Espíritu Santo se parte y se come el pan. La partición del pan eucarístico es inseparable del desgarramiento de la vida de Jesús en la cruz: por eso toda celebración eucarística es proclamación de la muerte del Señor por nosotros. Pablo no necesita mencionar la resurrección, pues ésta está contenida como algo evidente en el hecho de que la muerte de antaño sólo puede hacerse presente si esa muerte era ya una obra de la vida del amor supremo.

Melquisedec ofreció pan y vino. El gesto del rey de Salem en la primera lectura es un arquetipo sumamente significativo para judíos y cristianos. Pues antes de que se instituyera en Israel el ritual de los sacrificios, el ofrecimiento de plantas y animales, existió ya esta sencilla ofrenda de pan y vino por parte de un rey de Salem, que no era aún la Jerusalén que llegaría a ser después. Melquisedec es un misteriosos rey-sacerdote que, según el escrito a los Hebreos, preludia ya, más allá del sacerdocio pasajero de Leví, el sacerdocio de Jesús. Lo primigenio (alfa) remite a menudo más claramente a lo definitivo (omega) que los estadios intermedios, de los estados intermedios, de los que no hace falta ser conscientes.

LA ADORACIÓN EUCARÍSTICA


La adoración del santísimo Sacramento es una expresión particularmente extendida del culto a la Eucaristía, al cual la Iglesia exhorta a los Pastores y fieles.

Su forma primigenia se puede remontar a la adoración que el Jueves Santo sigue a la celebración de la Misa en la cena del Señor y a la reserva de las sagradas Especies. Esta resulta muy significativa del vínculo que existe entre la celebración del memorial del sacrificio del Señor y su presencia permanente en las Especies consagradas. La reserva de las Especies sagradas, motivada sobre todo por la necesidad de poder disponer de las mismas en cualquier momento, para administrar el Viático a los enfermos, hizo nacer en los fieles la loable costumbre de recogerse en oración ante el sagrario, para adorar a Cristo presente en el Sacramento.

De hecho, "la fe en la presencia real del Señor conduce de un modo natural a la manifestación externa y pública de esta misma fe (...) La piedad que mueve a los fieles a postrarse ante la santa Eucaristía, les atrae para participar de una manera más profunda en el misterio pascual y a responder con gratitud al don de aquel que mediante su humanidad infunde incesantemente la vida divina en los miembros de su Cuerpo. Al detenerse junto a Cristo Señor, disfrutan su íntima familiaridad, y ante Él abren su corazón rogando por ellos y por sus seres queridos y rezan por la paz y la salvación del mundo. Al ofrecer toda su vida con Cristo al Padre en el Espíritu Santo, alcanzan de este maravilloso intercambio un aumento de fe, de esperanza y de caridad. De esta manera cultivan las disposiciones adecuadas para celebrar, con la devoción que es conveniente, el memorial del Señor y recibir frecuentemente el Pan que nos ha dado el Padre".

La adoración del santísimo Sacramento, en la que confluyen formas litúrgicas y expresiones de piedad popular entre las que no es fácil establecer claramente los límites, puede realizarse de diversas maneras:

- la simple visita al santísimo Sacramento reservado en el sagrario: breve encuentro con Cristo, motivado por la fe en su presencia y caracterizado por la oración silenciosa;

- adoración ante el santísimo Sacramento expuesto, según las normas litúrgicas, en la custodia o en la píxide, de forma prolongada o breve;

- la denominada Adoración perpetua o la de las Cuarenta Horas, que comprometen a toda una comunidad religiosa, a una asociación eucarística o a una comunidad parroquial, y dan ocasión a numerosas expresiones de piedad eucarística.

En estos momentos de adoración se debe ayudar a los fieles para que empleen la Sagrada Escritura como incomparable libro de oración, para que empleen cantos y oraciones adecuadas, para que se familiaricen con algunos modelos sencillos de la Liturgia de las Horas, para que sigan el ritmo del Año litúrgico, para que permanezcan en oración silenciosa. De este modo comprenderán progresivamente que durante la adoración del santísimo Sacramento no se deben realizar otras prácticas devocionales en honor de la Virgen María y de los Santos. Sin embargo, dado el estrecho vínculo que une a María con Cristo, el rezo del Rosario podría ayudar a dar a la oración una profunda orientación cristológica, meditando en él los misterios de la Encarnación y de la Redención.

FUENTE: Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos, Directorio sobre la piedad popular y la Liturgia, Principios y orientaciones, Ciudad del Vaticano 2002.

martes, 24 de mayo de 2016

SAN JUAN BOSCO: DOMINGO SAVIO SE LE APARECE, DESPUÉS DE MUERTO

 Domingo Savio , nació el 2 de abril de 1842 , de padres muy pobres , en un pueblecito de Italia , (no muy lejos de Roma) se encontró con San Juan Bosco en uno de los paseos que el santo hacía con sus alumnos por los campos y pueblos de Italia , presentando funciones de canto y música , piezas de teatro , solemnizando misas y fiestas religiosas , y dando buenísimos ejemplos de alegría y buen comportamiento . Estos paseos , al tiempo que servían como vacaciones de los alumnos internos , eran una gran propaganda para la Obra de Don Bosco y muchos jóvenes de provincia quedaban tan encantados del sistema tan alegre y simpático del santo para educar , que ya nunca se separaban de él . Uno de esos que apenas lo conoció , fue su amigo hasta la muerte , fue Domingo Savio .


Como era muy pobre , Don Bosco le concedió una beca en su Oratorio de Turín , y allí desde 1854 hasta 1857 Domingo hizo sus tres primeros años de bachillerato .En los tres años ganó por votación unánime de 800 alumnos el premio de compañerismo cada año , y su santidad y simpatía fueron tan grandes que por muchos años su recuerdo estuvo vivo y vibrante entre todos sus compañeros .

Pero en 1857 , mientras hacía tercero de bachillerato , Domingo Savio se enfermó gravemente y los médicos dijeron que debía ir a su pueblo a descansar . Se despidió de Don Bosco y de sus compañeros con inmensa nostalgia pues estaba seguro de que ya no los volvería a ver en esta tierra y al llegar a su hogar se agravó , y el 9 de marzo de 1857 , después de haber recibido los santos sacramentos , murió plácidamente exclamando :
“Qué cosas tan hermosas veo” (Estaba para cumplir 15 años) .

Pocos días después se apareció en sueños a su padre para avisarle que se había salvado , y ya muy pronto empezó a obrar milagros a favor de los que se encomendaban a él . Fueron tantos y tan grandes los milagros que hizo que el papa Pío XII lo declaró Santo en el año de 1954 , y lo nombró Patrono de los jóvenes del mundo entero .

El 6 de diciembre de 1876 DOMINGO SAVIO SE APARECIÓ A DON BOSCO EN EL SUEÑO FAMOSO , que vamos a narrar enseguida :

Dice Don Bosco :
“En un jardín de una belleza indescriptible , ví aparecer a Domingo Savio acompañado de un gran número de jóvenes , muchos de los cuales yo conocía porque habían sido mis alumnos , pero muchísimos más que nunca había visto . Todos venían alegres a mi encuentro .

Los acompañaban muchos , muchísimos sacerdotes , unos conocidos míos , ya muertos , y otros totalmente desconocidos para mí .Cada sacerdote guiaba un grupo de jóvenes .

Domingo Savio venía rodeado de músicas y resplandores . Inmensamente bello y brillante . Vestía una túnica blanquísima y estaba ceñido con una franja roja . De su cuello pendía una cadena de flores tan bellas cual yo nunca había visto semejantes . En la cabeza llevaba una corona de rosas . Su cabellera ondulante descendía hasta sus espaldas … parecía un ángel .

Yo pregunté a Domingo : estamos en el paraíso ? .

- No - me respondió . - Esto que ves y oyes son sólo bellezas naturales muy perfeccionadas por el poder de Dios . Lo que es del cielo no lo puede ver ni oir nadie con ojos u oídos humanos , porque se moriría de gozo .

- Y qué gozáis vosotros en el Paraíso ? .

- Es imposible tratar de decirlo porque la mente humana no es capaz de comprender lo que se goza en el cielo . Pero baste decir que gozamos de Dios . Amamos a Dios . Vemos a Dios . Somos amados por Él …

- Y por qué tienes ese vestido tan blanco ? .

Domingo calló pero un coro de voces respondió , cantando , las palabras de la Santa Biblia : “Estos son los que se mantuvieron sin pecado y purificaron sus almas con la Sangre del Cordero . Los que tienen el corazón puro , los que no cometieron pecados de impureza , seguirán al Cordero donde quiera que Él vaya” . (Apocalipsis) .

Luego se me explicó que aquella franja roja significaba los sacrificios hechos , el martirio sufrido para conservar la pureza . Los jóvenes que venían con Domingo Savio vestían también la túnica blanca y la franja roja ; mientras yo los observaba , oí que unas bellas voces cantaban aquellas palabras del Evangelio : “Serán como ángeles de Dios en el cielo” .

Entonces entablamos con Domingo el siguiente diálogo :
- Vengo a traerte un mensaje del cielo . ¿Ves cuántos son los que me acompañan ? .

Son muchos , muchos . Pero serían muchísimos más si hubieras tenido más fe . - dijo .


Suspiré con dolor y formulé este propósito :
“Procuraré tener más fe en lo por venir” .

Savio me mostró las preciosas flores que lo adornaban y me dijo :
- Dile a tus alumnos que estos son los adornos que deben conseguirse para ir a la eternidad : las rosas significan la caridad : amar mucho a Dios y al prójimo . La azucena : la bella virtud de la pureza (que obtiene que se cumpla en quienes la practican lo que dijo Jesús : “Serán como ángeles de Dios en el cielo”) .

El girasol significa la obediencia . Las espigas : la comunión frecuente ; la genciana : la mortificación , los sacrificios ; y la siempreviva significa que estas virtudes hay que practicarlas siempre , cada día , sin cansarse , ni desanimarse .

¿Y dime , Domingo Savio , qué fue lo que más te consoló a la hora de la muerte ? .

- LO QUE MÁS ME CONSOLÓ A LA HORA DE LA MUERTE FUE LA ASISITENCIA DE LA PODEROSA MADRE DE DIOS . Dile a tus discípulos que no dejen de invocarla mucho durante toda su vida .

¿Y para el porvenir qué me anuncias ? .

- El año entrante morirán seis más dos de tus colaboradores . Será para ti una gran pena , pero el Señor te enviará muchos colaboradores mas .

¿Y para mi Congregación ? . – El año entrante habrá en ella una nueva estrella .
- A la Congregación le esperan grandes triunfos , pero con tal de que sus sacerdotes la guíen por el sendero justo y se hagan dignos de su alta misión . HAY UNAS CONDICIONES PARA QUE TU CONGREGACIÓN TENGA ÉXITO : que tus discípulos sean muy devotos de la Santísima Virgen , y que conserven la virtud de la castidad , que tanto agrada a la Virgen .

¿Y mis jóvenes están todos en camino de salvación ? .

- Tus discípulos se dividen en tres clases .
Ves estas tres listas ? . Y me entregó una .

Tenía un título : “los que no han caído” .Eran muchos . Viajaban hacia la eternidad con el alma hermosa , sin heridas ni manchas .Muchos de ellos eran conocidos por mí .

Luego me entregó una segunda lista : tenía por título : “Los que cayeron pero se han levantado” . Son los que han pecado pero se han arrepentido y se han confesado y están corrigiéndose . Muchos más que los de la primera lista .

Enseguida me entregó la tercera lista que tenía por título : “Los que caminan por la vía de la perdición “ . Domingo me dijo : estos son los que viven tranquilamente en pecado mortal . Al abrir la lista tendré que retirarme porque son almas tan antipáticas por su amor al pecado que su presencia no la podemos soportar y su olor es insufrible .

- Me voy , recuérdales a todos la lista de flores que deben conseguir .Domingo y sus compañeros se retiraron bastante cuando yo empecé a abrir la lista de los que están y viven en pecado mortal . Apenas abrí el papel vi aparecer delante de mí una gran cantidad de jóvenes y con inmensa amargura me dí cuenta de que bastantes de ellos estudiaban con nosotros . Vi a muchos que parecían buenos y hasta óptimos en lo exterior y en cambio su vida estaba llena de pecados mortales consentidos .Parecen buenos y no lo son en realidad .Mas en el momento de abrir la lista se esparció un olor tan insoportable que creí morir . 

La hermosa visión de Domingo Savio y sus amigos , desapareció . La atmósfera se oscureció , y al mismo tiempo hendió los aires un relámpago , y un formidable trueno se dejó oír , de tal manera que me desperté asustadísimo .

Aquel olor penetró en todas las paredes y se me infiltró en los vestidos de tal manera , que mucho tiempo después me parecía sentir aquella hediondez terrible . Aún ahora , con solo acordarme me vienen náuseas , me siento asfixiado y con el estómago revuelto .

Al día siguiente empecé a interrogar a los jóvenes para saber si el estado de sus almas era realmente como yo lo había visto en la Visión nocturna y me convencí de que aquel Sueño no me había engañado . Ha sido pues una gracia del Señor que me ha hecho conocer el estado del alma de cada uno de mis alumnos , y a cada uno le iré diciendo en particular cómo lo vi en el Sueño . Hasta ahora todos los que he llamado me han dicho que su situación espiritual es tal cual como yo la vi en las listas que Domingo Savio me presentó (MB , 12 , 580) .
  

martes, 10 de mayo de 2016

DIÁCONO JORGE NOVOA: EL ESPÍRITU SANTO CONSUELO PARA NUESTRO CAMINO


A medida que nos acercamos a la solemnidad de la Ascensión, las lecturas bíblicas manifiestan un binomio, que refleja la tensión presente en la vida de los discípulos de Jesús. Es frecuente, que el Señor hable de su partida, cosa que congela los corazones de sus discípulos, es cierto que la meta de su partida es “el Padre” o “la casa del Padre”, y ello trae cierto consuelo, porque siempre Jesús ha expresado como meta de su existencia, el retornar a la casa del Padre. Pero, no resulta extraño, que ellos se inquieten y pregunten por la suerte que correrán, luego de la partida del maestro.

Los discursos de Jesús también comprenden un anuncio a modo de promesa, se menciona una y otra vez, el advenimiento “del Paráclito”, que tendrá la misión de consolar y defender (recordando y enseñando) .

Quién puede consolar el corazón humano, ante el vació dejado por Dios? Únicamente Dios puede ocupar, en el corazón del hombre, el vacío dejado por Dios. Solamente el Espíritu Santo puede “consolar” de la desazón generada por la partida del Hijo de Dios.

Jesús sabe que luego de gustar de su compañía y amistad, sería muy difícil, ante su ausencia, continuar la misión encomendada. Pero ahora, el Paráclito; les “enseñará y recordará todo”, porque consuela no con la medida humana, sino con la vida que brota de la Pascua del Señor.

Sabe Jesús que necesitamos del Espíritu Santo para nuestra peregrinación, Él sostiene nuestra esperanza, permitiéndonos por la gracia, experimentar realmente el amor del Señor que nos consuela y anima en el camino.

El Padre y el Hijo, en Pentecostés, responden de modo superabundante a las inquietudes del corazón humano, vienen y nos constituyen como morada suya, por la presencia del Espíritu Santo la nostalgia encuentra el consuelo deseado, comunicándonos interiormente el misterio de Jesús: camino, verdad y vida. El destino del Hijo, en el Espíritu, se vuelve destino de los discípulos, vivido en la fe, esperanza y caridad.

miércoles, 4 de mayo de 2016

HANS URS VON BALTHASAR: ASCENSIÓN DEL SEÑOR (C)

Mientras los bendecía, se separó de ellos. Lucas nos cuenta hoy, al final de su evangelio y al comienzo de los Hechos de los Apóstoles, la ascensión del Señor: en el evangelio con una mirada retrospectiva que conduce al mismo tiempo a la misión en el futuro; y en los Hechos de los Apóstoles, eliminando las falsas concepciones para hacer sitio a la futura misión de la Iglesia. En el evangelio el Señor remite a la quintaesencia de la Sagrada Escritura: la pasión y la resurrección del Mesías, y esto es lo que se anunciará de ahora en adelante a todos los pueblos. Los discípulos han sido y siguen siendo los testigos oculares de esta quintaesencia de toda la revelación , y esta gracia única (¡ Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis!) los convierte en los “testigos” privilegiados. Pero el testigo principal es el propio Dios, su Espíritu Santo, que conferirá a sus palabras humanas “la fuerza de lo alto”. Los discípulos han de esperar a este Espíritu de Dios, de modo que su misión exigirá una obediencia permanente al Espíritu Santo. La ascensión de Jesús hacia el Padre está precedida de una bendición final que envuelve a todo el futuro de la Iglesia, una bendición cuya eficacia durará siempre y bajo la que hemos de poner toda nuestra actividad.


Mis testigos hasta los confines del mundo. La primera lectura, el comienzo de lo Hechos de los Apóstoles, elimina las limitadas expectativas de los discípulos, que siguen esperando todavía la restauración del reino de Israel, y amplía expresamente el campo misionero de la Iglesia, que parte de Jerusalén, pasa por Judea y el país herético de Samaría, y llega hasta los confines de la tierra. La reconciliación operada por Dios en Cristo afecta al mundo entero, todos los pueblos han de conocerla. Los apóstoles no hacen propaganda de una religión determinada, sino que anuncian un acontecimiento divino que concierne a todos desde el principio, que de hecho ya les ha afectado, lo sepan o no. Pero todos deben conocerlo, pues entonces podrán poner su vida bajo esta nueva luz que le da sentido y ordenarla en consecuencia. La universalidad de la verdad de Cristo exige que su verdad objetiva sea afirmada también subjetivamente por los hombres. Afirmada o negada, rechazada: lo que es también una forma de ser conocida.

Un camino nuevo y vivo a través de la cortina. La segunda lectura subraya el carácter único y definitivo del acontecimiento de Cristo. Si este acontecimiento fuera repetible, no tendría una validez universal. La Antigua Alianza estaba bajo el signo de la repetición, porque la ofrenda de la sangre de los animales no podía producir una expiación definitiva ante Dios; pero la autoinmolación de Jesús fue tan irrepetible y suficiente que en virtud de ella podemos entrar en el santuario de Dios a través de la cortina, que anteriormente era siempre un elemento separador: lo que parecía separarnos de Dios, nuestra carne mortal, se ha convertido precisamente, con la ascensión de Cristo, en lo que ha penetrado hasta el Padre, ha purificado nuestra “mala conciencia” y nos ha dado “la firme esperanza que profesamos” en la “fidelidad” de Dios, ahora definitivamente demostrada.

martes, 3 de mayo de 2016

SANTA TERESITA DE LISIEUX: VIVIR DE AMOR

En la última noche, la noche del amor,
hablando claramente y sin parábolas,
Jesús decía así:
«Si alguno quiere amarme, que guarde mi palabra (1),
que la guarde fielmente. Mi Padre le amará,
y vendremos a él, moraremos en él,
será para nosotros una morada viva,
será nuestro palacio.
Pero también queremos que more él en nosotros,
lleno de paz, que more en nuestro amor.»

¡Vivir de amor quiere decir guardarte
a ti, Verbo increado, Palabra de mi Dios!
Lo sabes, Jesús mío, yo te amo,

me abrasa con su fuego (2) tu Espíritu de Amor.
Amándote yo a ti, atraigo al Padre,
mi débil corazón se entrega a él sin reserva.
¡Oh augusta Trinidad, eres la prisionera, la santa prisionera (3) de mi amor!


Vivir de amor vivir es de tu vida,
glorioso Rey, delicia de los cielos.
Por mí vives oculto en una hostia,

por ti también, Jesús, vivir quiero escondida.
Soledad necesitan los amantes (4),
que hablen sus corazones noche y día.
Me hace feliz tan sólo tu mirada,
¡vivo de amor!

Vivir de amor
no es en la cima del Tabor su tienda
plantar el peregrino de la vida.
Es subir al Calvario

a zaga de las huellas de Jesús,
y valorar la cruz como un tesoro (5)...
En el cielo, mi vida será el gozo,
y el dolor será ido para siempre.
Mas aquí desterrada, quiero, en el sufrimiento,
¡vivir de amor!