jueves, 22 de junio de 2017

MONSEÑOR JOSEFINO RAMIREZ: SANTA MARGARITA MARÍA Y LA REPARACIÓN

Querido padre Tomás:


La obra "Los miserables" de Victor Hugo tiene un mensaje de mucha actualidad. Trata de un pobre carpintero sin trabajo. Su crimen: haber robado un pedazo de pan para alimentar a sus hijos hambrientos. Su sentencia: cinco años de prisión.Al pretender escapar, es capturado para servir a la cruel justicia del gobierno por quince años más. En la prisión es olvidado por los suyos.

¿No podría ser ésta la historia de Jesús en el Santísimo Sacramento? Para alimentar espiritualmente a los hambrientos hijos de su Padre, Jesús se convierte en el Pan vivo bajado del cielo. Este es su crimen.Él no es retribuido con agradecimiento y adoración, es castigado poniéndolo en la prisión del sagrario.. Ahí en el calabozo es olvidado y abandonado por los suyos. Nos avergonzamos y no lo exponemos.Por estar demasiado ocupados, no lo honramos.la custodia es su trono de donde él quiere librarse para reinar con Rey de Amor.Pero, por el contrario, se le encierra y se le trata como a aquel "criminal" de los Miserables.

Jesús se describe a sí mismo como un prisionero de Amor.No hay exageración en lo que te digo. Todo esto es lo que Jesús reveló a Santa Margarita María. Ella estaba orando cuando se le apareció en el Santísimo Sacramento y le dijo. "He aquí este Corazón que ama tanto y, a cambio, es tan poco amado".Le explicó que la corona de espinas alrededor de su Corazón es un símbolo del dolor que sufre por la ingratitud e indiferencia de sus sacerdotes y de su pueblo a su amor en el Santísimo Sacramento. Luego, Jesús le manifestó que Él sufría más por esta indiferencia e ingratitud de lo que sufrió durante su Pasión. Por esta razón Jesús nos llama a cada uno diciéndonos: "tengo sed, una ardiente sed de ser amado por ustedes en el Santísimo Sacramento".

El Santísimo Sacramento es el Sagrado Corazón de Jesús en medio de nosotros.Hoy Él llora como lloró por Jerusalén ¡Cuanto desea Él reunir a cada uno de nosotros en su Corazón, así como la gallina reúne a sus polloelos debajo de sus alas!

Cambia su llanto en una sonrisa. Establece la adoración perpetua en tu parroquia y cambiarás las espinas de su Corazón en muchas flores de consuelo. Cada hora santa repara toda la indiferencia e ingratitud del mundo.¡Qué gracias tan grande!



Fraternalmente tuyo en su Amor Eucarístico.

miércoles, 21 de junio de 2017

SANTA MARGARITA MARÍA ALACOQUE: PROMESAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

He aquí las promesas de Jesús que aparecen dispersas en los escritos de Santa Margarita, y por medio de ella a todos los devotos de su Sagrado Corazón:

1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado.

2. Pondré paz en sus familias.

3. Les consolaré en sus penas.

4. Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre todo, en la hora de la muerte.

5. Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.

6. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.

7. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente, el Océano infinito de la misericordia.

8. Las almas tibias se volverán fervorosas.

9. Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección.

10. Daré a los sacerdotes el talento de mover los corazones más empedernidos.

11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, y jamás será borrado de El.

12. Les prometo en el exceso de mi misericordia, que mi amor todopoderoso concederá a todos aquellos que comulgaren por nueve primeros viernes consecutivos, la gracia de la perseverancia final; no morirán sin mi gracia, ni sin la recepción de los santos sacramentos. Mi Corazón será su seguro refugio en aquel momento supremo.

martes, 13 de junio de 2017

ADORACIÓN EUCARÍSTICA: EL MAESTRO ESTÁ AQUÍ, Y TE LLAMA...



El acto de adoración de Cristo y de la Iglesia no se termina con la celebración eucarística, se continúa en la permanente presencia sacramental, suscitando la participación de los fieles por la adoración al santísimo sacramento. La adoración eucarística fuera de la misa prolonga el memorial invitando a los fieles a permanecer cerca de su Señor presente en el santísimo sacramento:El Maestro está aquí y te llama” (Jn 11, 28) 

Por medio de la adoración eucarística, los fieles reconocen la presencia real del Señor y se unen a su ofrenda de sí mismo al Padre. Su adoración participa a la suya, en cierto modo, por que es por él, con él y en él que toda oración y toda adoración sube y es aceptada por el Padre. Cristo, quien anuncia a la Samaritana que el Padre busca adoradores en espíritu y en verdad (Jn 4, 23-26) es, sin ninguna duda, el primer adorador y vanguardia de todos los adoradores (Heb 12, 2.24).

Permaneciendo ante Cristo, el Señor, disfrutan de su coloquio íntimo, le abren su corazón para sí mismos y por todos los suyos y ruegan por la paz y la salvación del mundo. Ofreciendo con Cristo toda su vida al Padre en el Espíritu Santo sacan de este coloquio admirable un aumento de su fe, esperanza y caridad.[28] “Es hermoso estar con Él y, reclinados sobre su pecho como el discípulo predilecto (cf. Jn 13, 25), palpar el amor infinito de su corazón. Si el cristianismo ha de distinguirse en nuestro tiempo sobre todo por el «arte de la oración» ¿cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento?”. [29]

Este “arte de la oración” al que Juan Pablo II asocia la adoración eucarística conoce un renovado fervor en nuestra época, en todas partes de la Iglesia, aumentando al mismo tiempo su testimonio de amor a Dios y su intercesión por las necesidades del mundo. La práctica de la adoración refuerza, en efecto, en los fieles, el sentido sagrado de la celebración eucarística que desgraciadamente conoció un periodo difícil en ciertos ambientes. Ya que al reconocer explícitamente la presencia divina en la especies eucarísticas, fuera de la misa, contribuye a cultivar la participación activa e interior de los fieles a la celebración y les ayuda a comprender más claramente que la misa es mucho más que un rito social.

Los frutos de la adoración eucarística impactan también el culto espiritual de toda la vida, el cual consiste en el cumplimiento cotidiano de la voluntad de Dios. La contemplación de Cristo en estado de ofrenda y de inmolación en el santísimo sacramento enseña a entregarse sin límites, activa y pasivamente, a entregarse hasta ser distribuido como pan eucarístico que pasa de mano en mano por la santa comunión. Aquél a quien se visita y honra en el tabernáculo nos enseña a perseverar en el amor, día con día, acogiendo todas las circunstancias, los eventos y los minutos que se viven, con su bagaje humano y cargas, sin excluir nada excepto el pecado, tratando siempre de producir el mayor fruto posible. De esta forma se prolonga en el corazón de la comunidad y de los fieles la adoración de Cristo y de la Iglesia actualizada sacramentalmente en la celebración eucarística.

MONS. JOSÉ IGNACIO MUNILLA AGUIRRE: CORAZÓN DE CRISTO ,SANADOR


Introducción:
Constatamos la cantidad de males que padece la humanidad: guerras, pobreza, injusticias, discriminaciones injustas, inseguridad ciudadana, flujos migratorios desesperados, rupturas familiares, etc. Frente a todos estos males morales, son muchos los que apuestan por la superación de los males del mundo, a partir de la transformación de sus estructuras políticas.

Sin embargo, el pensamiento cristiano sostiene que el mal del mundo no podrá ser superado, sino como consecuencia de un cambio profundo en el corazón del hombre. Por ello, nosotros hemos comenzado constatando en la catequesis anterior la situación de “emergencia” en la que se encuentra el “corazón” humano; que es la fuente desde la que se derivan los males sociales.

La transformación de las estructuras injustas es totalmente necesaria, pero sería del todo inútil, si no fuese acompañada de la conversión personal del ser humano. El principio cristiano es que toda la transformación del mundo debe partir de la transformación del hombre. Porque somos nosotros, los hombres, los que construimos el mundo. La crisis del mundo tiene su raíz en el hombre, en el corazón del hombre.

El niño y el puzzle.
El padre estaba trabajando en su despacho y el niño molestándolo un poco, así es que para entretenerlo arrancó de una revista la fotografía de un mapamundi y la recortó en bastantes pedacitos para que el niño hiciera el puzzle. El padre siguió trabajando feliz con la buena idea que había tenido. Pero, al momento, el niño otra vez estaba allí:
-"¡Ya está, papá!".
-"¿Cómo lo has hecho?", le contestó el padre asombrado.
-"Es que por detrás aparecía la foto de un hombre, reconstruí el hombre y quedó arreglado el mundo".

 ¿Cómo se reconstruye el corazón del hombre?

1)      Sólo Dios salva.
Pero, ¿cómo se arregla el corazón del hombre? ¿Es esto posible para nosotros?
Constatamos con nuestra propia experiencia, además de a la luz de la Revelación, que el hombre no puede transformar su corazón con sus solas fuerzas. Ningún hombre es capaz de “autorredimirse”. Nada somos sin la gracia de Dios, tal y como nos lo explica el propio Jesucristo: “Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada” (Jn 15, 5).
Como decía Benedicto XVI a los jóvenes en Colonia: "¿Qué puede salvarnos sino el amor?". En efecto, Dios es Amor; y por ello, sólo Él puede salvar, sanar y transformar al hombre…

2) Encarnación, el camino de salvación
Dios es todopoderoso. El podría haber optado entre muchos caminos para salvar al hombre. Sin embargo, su amor infinito le ha llevado a elegir el “camino” de la encarnación… Se ha hecho uno de nosotros, para salvarnos desde nuestra propia condición humana. Lo sorprendente es que para salvar al hombre, se ha hecho hombre. O dicho de otro modo, el que venía a “sanar” nuestro corazón enfermo, ha querido hacerlo sirviéndose para ello de un “corazón de hombre” –el Corazón de Jesús- como instrumento de salvación.
El propio nombre de “Jesús”, significa “salvador”. Recordamos el texto de los Hechos de los Apóstoles: “Él es la piedra que vosotros, los constructores, habéis despreciado y que se ha convertido en piedra angular. Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos” (Hch 4, 11-12)

 3)      Misterio de la Redención
Jesucristo es el Salvador, y todos los episodios de su vida son redentores… Así podemos decir que Jesús nos salva naciendo en Belén, en su vida oculta en Nazaret, en su predicación del Reino, haciendo milagros, venciendo las tentaciones del desierto, curando enfermos, etc, etc. Pero hay un momento especialmente redentor de la vida de Cristo: su muerte y resurrección.

En el episodio de Getsemaní se da a conocer el sentido profundo de la redención de la humanidad. Solamente Jesús es capaz de comprender la hondura de la ofensa del pecado de los hombres. Hay que conocer el amor de Dios Padre -como lo conoce Jesús- para entender la gravedad del “desprecio” al Amor de Dios… Jesús tiene plena conciencia de que en la cruz va a asumir los pecados de toda la humanidad, y de cada uno de nosotros en particular. Las palabras pronunciadas por Cristo en la institución de la eucaristía, la víspera de su pasión, no dejan lugar a dudas: “Éste es mi cuerpo que se entrega por vosotros… Ésta es mi sangre derramada por el perdón de los pecados

La cruz es la síntesis de toda la Redención de Jesús. Porque en ninguna parte nos ha mostrado tanto el amor que nos tiene, la misericordia del Padre y la gravedad del pecado. "Mirarán al que atravesaron". Miramos con fe y gratitud la cruz del Señor: 

Atravesado por amor. Jesús nos dice que nos ama hasta el extremo. Por amor al hombre se da, se entrega. Por amor al hombre se deja herir, se deja traspasar. “A mí nadie me quita la vida, sino que yo la doy voluntariamente…” (Jn 10, 18)

Atravesado por nuestros pecados. Esa lanza que se hunde atravesando el Costado de Cristo significa el pecado del hombre. "Ha sido atravesado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes" (Is 53, 5).

Atravesado para nuestra salvación. Sigue diciendo Isaías: "…sus heridas nos han curado". La sangre y el agua que brota del Costado de Cristo –imagen de los sacramentos de la Iglesia- es fuente de salvación.

 4)      El Espíritu Santo nos ofrece un “corazón nuevo”
-         El Espíritu Santo formó en las entrañas de la Virgen María el Corazón de Jesús.
-         Del Corazón de Jesús traspasado por la lanza, brotó el Espíritu Santo (simbolizado por el agua).
-         El Espíritu Santo tiene ahora la tarea de formar en cada uno de nosotros un nuevo corazón, a imagen del Corazón de Cristo.

 El Espíritu Santo lleva a cabo la obra de la santificación en nuestras vidas: la transformación del corazón egoísta en un corazón semejante al de Jesús. Sólo así podremos construir la tan deseada Civilización del Amor, capaz de transformar las estructuras injustas de nuestra sociedad.

Necesitamos más unidad entre nosotros para poder construir el Reino de Dios, sin caer en la tentación de buscar cada uno sus intereses particulares (¡Cor unum et anima una! ¡Un solo corazón y una sola alma!). Este fue el ideal por el que Jesús oró al Padre en su oración sacerdotal: "Que todos sean uno, como Tú, Padre, en Mí y Yo en Ti…" (Jn 17, 21).

No olvidemos que el ideal de la unión entre los hombres requiere la unión en Cristo. Sólo seremos capaces de construir un mundo unido y justo, si el Corazón de Cristo es nuestro punto de encuentro. 

Profecía de Ezequiel
“Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios”.  (Ez 36, 24-28)

sábado, 10 de junio de 2017

DIÁCONO JORGE NOVOA: EN EL CORAZÓN DE CRISTO (1)

Para vivir más intensamente este mes, dedicado a honrar el “amor de Cristo” manifestado en la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, te propongo algunas prácticas para tu vida creyente:

a) Participar lo más asiduamente de la Santa Misa.
b) Comulgar frecuentemente.
c) Realizar una confesión bien preparada.
d) Consagrarse al Corazón de Jesús.
e) Conocer las revelaciones que dio a Santa Margarita María Alacoque.

El Señor ha revelado a Santa Margarita María Alacoque, que su Amor no es correspondido, de allí que nos invita a orar para que los hombres correspondan a las gracias que generosamente distribuye por esta devoción. El centro de su propuesta, está en la decisión de corresponder a su Amor, por nosotros y por aquellos que lo rechazan. La escena que relata san Juan, en la que Jesús pregunta a Pedro si lo ama, se actualiza hoy, porque esto Jesús te lo pregunta a ti, y tú quieres comprometerte con este “Amor que no es correspondido”.

Para lo cual, nos propone la reparación, esto en la vida espiritual tiene su origen en la vida y entrega misma de Jesús. Él se ofreció al Padre por los pecados de los hombres e intercedió pidiéndole que no tomara en cuenta sus faltas. La reparación supone el ofrecimiento personal con la intención de unión con Él, para reparar e interceder por la humanidad. Con ella, buscamos desagraviar al Señor: un “mundo” capitaneado por el príncipe de este mundo, sembrador de blasfemias y costumbres contrarias a la dignidad de hijos, generando ataques contra la familia y asesinando a los inocentes en el vientre materno, siembra la destrucción y el caos con estos pecados que claman al cielo.

El Señor al mostrarnos su Corazón nos habla de su Misericordia, que brota como manantial a raudales, para limpiar la suciedad que el pecado engendra en los hijos que viven como extranjeros, lejos de su Padre. Su Amor es la fuente de nuestra confianza, la invitará a Santa Margarita a dejar en sus manos lo que pueda parecerle imposible, TÚ OCUPATE DE MÍ Y DE MIS COSAS, QUE YO ME OCUPARÉ DE TI Y DE LAS TUYAS…

Por qué no adoptas vivir este plan para tu vida? Comienza hoy, a vivir la propuesta del Corazón Jesús? Ocúpate de sus cosas, que Él se encargará de las tuyas. Es un buen mes para comenzar, y si ya lo estás haciendo, escríbeme y cuéntanos tu testimonio, puedes animar a muchos que se encuentran vacilantes…

viernes, 9 de junio de 2017

SAGRADO CORAZÓN DE JÉSUS


166. El viernes siguiente al segundo domingo después de Pentecostés, la Iglesia celebra la solemnidad del sagrado Corazón de Jesús. Además de la celebración litúrgica, otras muchas expresiones de piedad tienen por objeto el Corazón de Cristo. No hay duda de que la devoción al Corazón del Salvador ha sido, y sigue siendo, una de las expresiones más difundidas y amadas de la piedad eclesial.
Entendida a la luz de la sagrada Escritura, la expresión "Corazón de Cristo" designa el misterio mismo de Cristo, la totalidad de su ser, su persona considerada en el núcleo más íntimo y esencial: Hijo de Dios, sabiduría increada, caridad infinita, principio de salvación y de santificación para toda la humanidad. El "Corazón de Cristo" es Cristo, Verbo encarnado y salvador, intrínsecamente ofrecido, en el Espíritu, con amor infinito divino-humano hacia el Padre y hacia los hombres sus hermanos.

167. Como han recordado frecuentemente los Romanos Pontífices, la devoción al Corazón de Cristo tiene un sólido fundamento en la Escritura.

Jesús, que es uno con el Padre (cfr. Jn 10,30), invita a sus discípulos a vivir en íntima comunión con Él, a asumir su persona y su palabra como norma de conducta, y se presenta a sí mismo como maestro "manso y humilde de corazón" (Mt 11,29). Se puede decir, en un cierto sentido, que la devoción al Corazón de Cristo es la traducción en términos cultuales de la mirada que, según las palabras proféticas y evangélicas, todas las generaciones cristianas dirigirán al que ha sido atravesado (cfr. Jn 19,37; Zc 12,10), esto es, al costado de Cristo atravesado por la lanza, del cual brotó sangre y agua (cfr. Jn 19,34), símbolo del "sacramento admirable de toda la Iglesia".


El texto de san Juan que narra la ostensión de las manos y del costado de Cristo a los discípulos (cfr. Jn 20,20) y la invitación dirigida por Cristo a Tomás, para que extendiera su mano y la metiera en su costado (cfr. Jn 20,27), han tenido también un influjo notable en el origen y en el desarrollo de la piedad eclesial al sagrado Corazón.


168. Estos textos, y otros que presentan a Cristo como Cordero pascual, victorioso, aunque también inmolado (cfr. Ap 5,6), fueron objeto de asidua meditación por parte de los Santos Padres, que desvelaron las riquezas doctrinales y con frecuencia invitaron a los fieles a penetrar en el misterio de Cristo por la puerta abierta de su costado. Así san Agustín: "La entrada es accesible: Cristo es la puerta. También se abrió para ti cuando su costado fue abierto por la lanza. Recuerda qué salió de allí; así mira por dónde puedes entrar. Del costado del Señor que colgaba y moría en la Cruz salió sangre y agua, cuando fue abierto por la lanza. En el agua está tu purificación, en la sangre tu redención".


169. La Edad Media fue una época especialmente fecunda para el desarrollo de la devoción al Corazón del Salvador. Hombres insignes por su doctrina y santidad, como san Bernardo (+1153), san Buenaventura (+1274), y místicos como santa Lutgarda (+1246), santa Matilde de Magdeburgo (+1282), las santas hermanas Matilde (+1299) y Gertrudis (+1302) del monasterio de Helfta, Ludolfo de Sajonia (+1378), santa Catalina de Siena (+1380), profundizaron en el misterio del Corazón de Cristo, en el que veían el "refugio" donde acogerse, la sede de la misericordia, el lugar del encuentro con Él, la fuente del amor infinito del Señor, la fuente de la cual brota el agua del Espíritu, la verdadera tierra prometida y el verdadero paraíso.


170. En la época moderna, el culto del Corazón de Salvador tuvo un nuevo desarrollo. En un momento en el que el jansenismo proclamaba los rigores de la justicia divina, la devoción al Corazón de Cristo fue un antídoto eficaz para suscitar en los fieles el amor al Señor y la confianza en su infinita misericordia, de la cual el Corazón es prenda y símbolo. San Francisco de Sales (+1622), que adoptó como norma de vida y apostolado la actitud fundamental del Corazón de Cristo, esto es, la humildad, la mansedumbre (cfr. Mt 11,29), el amor tierno y misericordioso; santa Margarita María de Alacoque (+1690), a quien el Señor mostró repetidas veces las riquezas de su Corazón; San Juan Eudes (+1680), promotor del culto litúrgico al sagrado Corazón; san Claudio de la Colombiere (+1682), San Juan Bosco (+1888) y otros santos, han sido insignes apóstoles de la devoción al sagrado Corazón.


171. Las formas de devoción al Corazón del Salvador son muy numerosas; algunas han sido explícitamente aprobadas y recomendadas con frecuencia por la Sede Apostólica. Entre éstas hay que recordar:


- la consagración personal, que, según Pío XI, "entre todas las prácticas del culto al sagrado Corazón es sin duda la principal";
- la consagración de la familia, mediante la que el núcleo familiar, partícipe ya por el sacramento del matrimonio del misterio de unidad y de amor entre Cristo y la Iglesia, se entrega al Señor para que reine en el corazón de cada uno de sus miembros;
- las Letanías del Corazón de Jesús, aprobadas en 1891 para toda la Iglesia, de contenido marcadamente bíblico y a las que se han concedido indulgencias;
- el acto de reparación, fórmula de oración con la que el fiel, consciente de la infinita bondad de Cristo, quiere implorar misericordia y reparar las ofensas cometidas de tantas maneras contra su Corazón;
- la práctica de los nueve primeros viernes de mes, que tiene su origen en la "gran promesa" hecha por Jesús a santa Margarita María de Alacoque. En una época en la que la comunión sacramental era muy rara entre los fieles, la práctica de los nueve primeros viernes de mes contribuyó significativamente a restablecer la frecuencia de los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. En nuestros días, la devoción de los primeros viernes de mes, si se practica de un modo correcto, puede dar todavía indudable fruto espiritual. Es preciso, sin embargo, que se instruya de manera conveniente a los fieles: sobre el hecho de que no se debe poner en esta práctica una confianza que se convierta en una vana credulidad que, en orden a la salvación, anula las exigencias absolutamente necesarias de la fe operante y del propósito de llevar una vida conforme al Evangelio; sobre el valor absolutamente principal del domingo, la "fiesta primordial", que se debe caracterizar por la plena participación de los fieles en la celebración eucarística.

172. La devoción al sagrado Corazón constituye una gran expresión histórica de la piedad de la Iglesia hacia Jesucristo, su esposo y señor; requiere una actitud de fondo, constituida por la conversión y la reparación, por el amor y la gratitud, por el empeño apostólico y la consagración a Cristo y a su obra de salvación. Por esto, la Sede Apostólica y los Obispos la recomiendan, y promueven su renovación: en las expresiones del lenguaje y en las imágenes, en la toma de conciencia de sus raíces bíblicas y su vinculación con las verdades principales de la fe, en la afirmación de la primacía del amor a Dios y al prójimo, como contenido esencial de la misma devoción.

173. La piedad popular tiende a identificar una devoción con su representación iconográfica. Esto es algo normal, que sin duda tiene elementos positivos, pero puede también dar lugar a ciertos inconvenientes: un tipo de imágenes que no responda ya al gusto de los fieles, puede ocasionar un menor aprecio del objeto de la devoción, independientemente de su fundamento teológico y de contenido histórico salvífico.

Así ha sucedido con la devoción al sagrado Corazón: ciertas láminas con imágenes a veces dulzonas, inadecuadas para expresar el robusto contenido teológico, no favorecen el acercamiento de los fieles al misterio del Corazón del Salvador.

En nuestro tiempo se ha visto con agrado la tendencia a representar el sagrado Corazón remitiéndose al momento de la Crucifixión, en la que se manifiesta en grado máximo el amor de Cristo. El sagrado Corazón es Cristo crucificado, con el costado abierto por la lanza, del que brotan sangre y agua (cfr. Jn 19,34)

sábado, 3 de junio de 2017

ROMANO GUARDINI: EL ESPÍRITU SANTO ES GOZO QUE ENJUGA LAS LÁGRIMAS


"Tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas,
y reconforta en  los duelos"

Todas estas líneas expresan la misma realidad con diversas palabras. Los embates de las olas de la vida se reflejan en ellas. Cuando uno de nosotros esté atormentado la cercanía de Dios le dará paz. Si es una pasión la que le está dando contra el suelo, Dios, que todo lo sabe, se la calmará. Si la ansiedad y el sufrimiento le producen angustia, el Creador lo aliviará. El hombre, más que las cosas tiene necesidad de Dios.

Estas palabras del himno parecen de otro mundo y a duras penas podemos traducirlas. Su valor expresivo está en el conjunto, que ha previsto el lugar de cada palabra y el sonido de cada sílaba.

"Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos"

Que la claridad sea, a la vez, intimidad y valentía, amor y plenitud creadora, luz, es un misterio que reside en Dios.¡Nos alegramos de que sea así! Hay hombres de aguda inteligencia y voluntad exacta, claros, fríos y tajantes como un día invernal. Otros, en cambio, son cálidos, pero desordenados, rudos o limitados...¿Te das cuenta del misterio que resuena en este cántico? El corazón se enciende y la inteligencia se ilumina, el amor y la verdad se han fusionado en algo que no tiene nombre. No es verdad que no tenga nombre. Sí, tienen un nombre:¡Dios!

ROMANO GUARDINI: EL ESPÍRITU SANTO ES CERCANÍA


Tú el oculto, el íntimo, el misterioso. Tú, anhelo de nuestra sangre y de nuestro espíritu,¡ven a
nuestro corazón!

"Fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo."

Dios es el Señor de la cercanía. Los hombres y las cosas pueden acercarse mucho sin llegar nunca a lo más íntimo. Siempre queda una barrera. El creador, que no necesita de mí, no es para mí un extraño sino mi Dios. El es esencialmente cercanía. Tiene su mano puesta sobre mi vida.. Alguien tuvo la oportunidad de comprobarlo cuando se encontraba en apuros. Sencillamente puso su persona en orden, recibió la gracia de Dios en los sacramentos, y Dios lo tocó en su interior. Se dio cuenta entonces de que todo había cambiado. En su interior había claridad, serenidad,bondad. Si alguien le hubiera preguntado "qué había cambiado" seguramente la única respuesta que hubiera recibido habría sido ésta: "Sencillo, Dios está en mi corazón"

ROMANO GUARDINI: EL ESPÍRITU SANTO ES ALIENTO QUE ALEJA EL PECADO

"Mira el vacío del hombre
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento"

En todas partes la maldad es una expresión del hombre: en sus obras, en sus palabras, en sus sentimientos. Nace de una vida íntima, adonde no podemos llegar, y obra en nuestros sueños y sentimientos, en nuestros deseos y juicios, en nuestras relaciones humanas y con el mundo. No hay nada en nosotros que esté limpio ante el Señor. La perfección humana, para que tenga algún valor, tiene que ser obra suya, ser su perfección en nosotros. Tiene que hacernos participar de su misma perfección regalándonos su gracia. Cuando Dios nos permita entrar en su verdad, todos los valores que tenemos sólo serán un reflejo suyo.

ROMANO GUARDINI : MANDA TU LUZ DESDE EL CIELO

Después del salmo responsorial de la misa de Pentecostés hallamos la secuencia al Espíritu Santo, antiguo himno litúrgico, cántico sereno e inspirado. No contiene ideas extraordinarias pero en él los pensamientos fluyen con sosegada profundidad. No hay sentimientos tumultuosos sino un tranquilo vaivén de olas, una plácida corriente. Todo se mueve en un espacio íntimo y, a la vez, inmensamente amplio: el corazón del hombre en el que se vive la gracia de Dios.

“Ven, Espíritu divino

Manda tu luz desde el cielo”.

La vida del hombre está llena de misterios y la agitan muchas fuerzas. Una de ellas es la luz, por la que hay que bendecir a Dios. Hay diversas clases de luz. La luz de los cuerpos que viene del o de alguna cosa que arde. Nuestros ojos la perciben y ella nos alumbra el camino y nos posibilita el trabajo.

Existe la luz de la inteligencia que ve el sentido de las cosas y las clarifica. Cuando entendemos algo que al comienzo no entendíamos ni en su naturaleza ni en sus causas nos decimos: “esto ya está claro”.Esta luz nos muestra la verdad y nos da fuerza para que enfrentemos la realidad”.

Existe también la luz de la belleza. Cuando estamos ante un árbol majestuoso o ante un panorama amplio y despejado, o ante una excelente obra de arte, tal vez comprobemos en nuestro interior la claridad de la belleza que se nos está revelando. Esto que no cautiva y esplende es bello. ES un milagro impresionante y una promesa de la eterna perfección.

Aquí se nos dice que existe aún otra clase de luz, la que penetra en el espíritu del hombre, que proviene de Dios. Es luz divina, sagrada. Sagrado dice más que bueno o puro. Es el alimento de la vida de Dios, terrible y amable al mismo tiempo, indeciblemente extraño, pero íntimamente confidencial. Desde allí nos llega esta luz que penetra en nuestro interior.

Romano Guardini (1885-1968)

ROMANO GUARDINI: El Espíritu Santo es padre de los pobres

El que nos trae la luz de Dios es el Espíritu Santo. Los siguientes versos lo confirman: "Padre amoroso del pobre don,en tus dones espléndido".
Los pobres del mundo entero carecen de un padre. Al hombre no le interesan mucho los pobres, salvo raras excepciones. Cuando se dedican a ellos lo hacen por tendencia natural, durante un detrminado tiempo, que no suele ser excesivo. A pesar de todo, los pobres tienen un padre, cuyo amor es generoso y eterno. Es el Espíritu Santo. Esto nos lo ha revelado Dios mismo.

Son pobres los hombres que carecen de las cosas indispensables para vivir. También son pobres los hombres marginados y abandonados. Igualmente son pobres los hombres que han dado su corazón a las riquezas y se han quedado sin sentimientos. La pobreza no es sólo falta de lo necesario sino carencia interior de lo que se tiene exteriormente.Esto se manifiesta en la vaciedad del corazón: tristeza, amargura, sin sentido. Es una pobreza muy dolorosa.

El Espíritu Santo es el padre de los pobres y el dador de los dones. Cuando él lo quiere, es capaz de colmar la pobreza de nuestra vida exterior y de hacer florecer el desierto de nuestro corazón. Hay razón en llamarlo "luz del corazón". Es una luz de muy alto precio porque permite al corazón confuso y sin sentimientos la iluminación y el calor de su luz. Entre todas las luces existentes ésta es la más misteriosa. Ella se origina en el corazón de Dios y se mete hasta las raíces más profundas de la vida de los hombres.

jueves, 1 de junio de 2017

DIACONO JORGE NOVOA: CORAZÓN DE CRISTO :" HOGAR" QUE AVIVA LA FE

Junio, para nosotros que vivimos en el sur de Latinoamérica, anuncia la llegada del frío. El invierno siempre presenta un sesgo de nostalgia. Nuestro cuerpo vive bajo el peso de los abrigos que se multiplican para mitigar las bajas temperaturas. Vulgarmente expresaría cualquier hijo de este bendito sur  latinoamericano, que junio es un mes frío.

Cualquier estufa se torna un lugar de encuentro, a su alrededor se suceden las manos frotándose aceleradamente. Los rostros pálidos recobran su sonrisa, ella nos ofrece la calidez que el inhóspito ambiente se resiste a entregar. A las estufas a leña, 
también se las conoce  con el nombre de "hogar", en virtud de su forma, representan en miniatura  la forma de una casa, pero, también intentan emular el calor amable que nutre las relaciones de los miembros de la familia. Hay un dicho popular, cuesta un poco expresarlo en estas condiciones climáticas, pero, podemos intentarlo: "al mal tiempo buena cara".

El Invierno Espiritual

La vida espiritual sufre con el frío del invierno un cierto aletargamiento, somnolencia perezosa que prefiere el calor de la estufa, a la caminata inhóspita en dirección de la casa del Señor. Junio es un mes caluroso para los creyentes, habitualmente se celebran: "Pentecostés", "la Santísima Trinidad", "el Corpus" y el "Sagrado Corazón", hemos sido bendecidos por Dios, en medio del frío inhóspito, hay un fuego interior que renueva nuestras vidas. Entre los árboles que se visten de esterilidad surgen los cánticos en los Templos que glorifican la abundante cosecha de Dios.



El corazón de Cristo, "hogar" que aviva la fe

Los fieles se congregan en junio ante el Corazón de Cristo, que es el "hogar" de la fe, bajo su calidez se avivan las intenciones débiles, se fortalecen los corazones cansados, se mitigan los dolores profundos. Cuantas manos se unen en actitud de oración, que suplicantes claman a Jesús que bondadosamente les muestra su Corazón.

Contemplemos su imagen;
Jesús está de pie, no descansa, siempre camina con nosotros, está dispuesto según su promesa a ir dos leguas, a perdonar setenta veces siete, a dejarlo todo para ir a nuestro encuentro, a cargarnos sobre sus hombros, para permitirnos descansar sobre su Corazón.

Está deseoso de nuestra llegada a la Iglesia, quiere que lo visitemos; sabe de frío y hambre, no tenía un lugar donde reclinar su cabeza, conoce los insultos infames y los castigos injustos, recibió la traición de los sus amigos. Nada de lo que nos ocurre le es extraño.

Dios se ha hecho hombre. No superhéroe. Verdadero Dios y verdadero hombre, colaborando con José en la carpintería, obedeciendo a María su Madre. Ha caminado tiritando bajo el frío y se ha sentado a descansar del calor sofocante. En todo igual a nosotros, menos en el pecado. No pecó jamás, no tuvo necesidad para ser un verdadero hombre de vivir enemistado con su Padre, justamente, porque el pecado desfigura en el hombre lo que es ser verdadero hombre. El pecado destruye el cordón umbilical, impidiendo la comunicación vital con el origen mismo del Ser.

Está allí
de pie, dispuesto a partir conmigo o contigo para enfrentar todo lo que sea necesario. Desde nuestra oración, caminará con nosotros el camino de nuestros arrepentimientos. Visitará con nosotros al que hemos ofendido, silenciosamente preparará su corazón para que nos acoja, y fortalecerá el nuestro para que le pidamos perdón. Camina en medio de las reconciliaciones cotidianas tendiendo puentes solamente perceptibles por la fe.

Hemos aprendido en esas caminatas, en las que Él marcha delante nuestro, como un escudo protector, marcando las huellas, quitando las ramas que estorban nuestro caminar y permitiéndonos como a Moisés, ver su "espalda". Ver su paso en nuestra vida, siempre amenazada por la desesperación y reconocer su presencia consoladora en las distintas situaciones que vivimos, es una fuente de gozo permanente que brota del "hogar" que es su Corazón.

No tiene zapatos,
está descalzo, nada cubre su piel, no se ha guardado nada, todo nos lo ha entregado, todo lo que su Padre le confió nos lo comunicó. Sus pies son de hombre y sus huellas tienen destino de eternidad. Hoy está Resucitado, sus pies descalzos nos recuerdan esta situación actual, su cuerpo ha sido glorificado, su humanidad está glorificada.


Sus pies descalzos también evocan el punto de partida, desde el pesebre en Belén, un lugar pobre y austero, ha bajado para vivir entre los hombres y toda su vida ha sido un camino de retorno a la casa del Padre. En su peregrinar, soportó el cansancio de las jornadas agotadoras de Nazaret a Jerusalén. Sus pies supieron de caminos en mal estado, de dolores "eternos". Su llanto sobre Jerusalén se prolonga en la historia del mundo, cuando un creyente, deseando con un amor que viene de Dios, bendecir, es expulsado. "Cuantas veces quiso y no pudo", por el rechazo del hombre soberbio.

Cuántos dicen hoy; no te necesito, no necesito el llanto de los creyentes. Jesús, también camina hoy descalzo en una ciudad que lo rechaza, ante tantas higueras estériles, siente el dolor del amor que no es correspondido. En medio de una sed insaciable de amor, el hombre le da a beber el vinagre de la ingratitud.


Sus vestimentas son de color blanco y rojo, ambas expresan con claridad su existencia. Una pureza de vida en lo cotidiano, consagrada por entero a cumplir la voluntad de su Padre. Con una entrega oculta y generosa todos los días en Nazaret, delante de María y José, con sus parientes y amigos, una pureza de intención, dirigida por su Corazón misericordioso. El rojo manifiesta el amor más fuerte que la muerte, nada lo detuvo en su entrega. Su sangre derramada en el madero de la cruz manifiesta su “amor hasta el extremo”

El blanco expresa la limpieza de su Corazón, "bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios", un Corazón sin doblez no debe dejar lugar para el rencor. El rencor es el óxido del corazón, que lo destruye lenta e inexorablemente desde dentro. Jesús nos advierte contra todas las formas de corrosión del amor, el color blanco de las vestiduras de Jesús nos recuerda el Bautismo. La vida nueva, llena de amistad con Dios y los hermanos, en comunión íntima, como miembro activo de su Pueblo, la Iglesia.

Su mano derecha bendice, se dispone bondadosamente en nuestra dirección, "no quiere apagar la mecha humeante ni quebrara la caña cascada", quiere rescatar cualquier signo de vida. Él quiere bendecir tu vida y la mía, nuestras casas, emprendimientos y sueños. Quiere en nuestras manos bendecir a otros, dar alimento al hambriento y consolar al que sufre. Su mano es amiga, acogedora y solidaria. Siempre abierta en señal de solicitud. Tiene las marcas de su entrega, hecha hasta el extremo, en ellas aparecen los signos visibles de su Amor. Hoy son signos de su victoria.

La mano izquierda indica su Corazón como si fuera una gran señal de tránsito, nos invita a tomar esta dirección. La meta de nuestra existencia es su Amor. Un amor compasivo, que se inclina ante la miseria humana. Un amor fiel hasta la muerte y muerte de cruz. Es un Corazón humilde y manso, que quiere invitarte a descansar apoyando tu cabeza sobre el. Él te interpela al mostrártelo, acaso no percibes cuanto te ama? Quiere que busques consuelo y descanso en su presencia. Pídele a Jesús que cambie tu corazón por el suyo. Implórale la gracia, en este mes de junio, de peregrinar desde tu corazón, tan lleno de piedras que lo hacen pesado, hacia el suyo, lugar de tu paz

El Señor Jesús vaya delante de ustedes
para guiarlos
y detrás de ustedes
para protegerlos.

En los momentos en que se sientan cansados o abatidos
Él los  haga descansar sobre su Corazón.

Que les muestre su rostro y el de su Madre 

y les  conceda ir en Paz.
Amén