martes, 2 de febrero de 2010

COMENTARIO PRIMERA CARTA DE SAN PEDRO (CAP. 4)

(1-2) El autor vuelve de nuevo al tema del sufrimiento de Cristo, en cuyo seguimiento deben vivir sus discípulos. "Quien padece en la carne." Se trata del creyente que sufre, aceptando su dolor y uniéndolo a los padecimientos de Cristo. Quien hace esto manifiesta que ha roto ya con el pecado y vive una vida nueva según la voluntad de Dios ( Ro 6,2.7; I Jn 3,6).

La vida en la tierra es tiempo de lucha. Para el desenlace de esta lucha tienen las armas importancia decisiva. En la carta a los Efesios enumera el apóstol toda la armadura de Dios (Ef 6,11-14 ss). La verdad es el cinturón, la justicia es la coraza, los pies están calzados "prontos para el evangelio de la paz", la fe es el escudo, la salvación sirve de casco, y la palabra de Dios, de espada del Espíritu. Habla también más en general de las armas ofensivas y defensivas "de la justicia" (II Cor 6,7) y exhorta a revestirse de "las armas de la luz" (Ro 13,12). Pedro es de nuevo más sobrio y sencillo: las comunidades han de armarse de la misma actitud de Cristo. La mejor arma para conquistar la salvación y la vida es imitar a Cristo en su prontitud para llevar la cruz conforme a la voluntad de Dios.