martes, 9 de febrero de 2010

COMENTARIO PRIMERA CARTA DE SAN PEDRO (CAP.5)

(1-4) El padre Bojorge interpreta "presbíteros" no como ancianos sino como "mayores" y como un calificativo de la condición implícita de hijos mayores de Dios desde hace más tiempo o de mayor filialidad de alma, y por lo tanto de hermanos mayores de los demás cristianos. Los hijos mayores son los hermanos mayores, que son "la forma" "el modelo" de la grey. La traducción de "presbús", por "mayor". más antiguo o más grande o mejor en algún orden, no es una interpretación antojadiza, caprichosa o intuitiva. Es uno de los sentidos que los diccionarios griegos del NT le reconocen a la palabra presbús.

Forma gregis, en latín traduce el griego: typos poimeníou. Typos como los tipos de imprenta, que imprimen la imagen. Y por eso se piensa en algo así como un sello que imprime la imagen filial en la grey que se les confía.

Esto tiene que ver con la teología del "carácter" que imprimen los tres sacramentos que confieren la filialidad, o el ser filial: bautismo y confirmación (sacerdocio general de los fieles, pueblo filial) y Orden sagrado (configuración al Cristo pastor de la grey o Hijo puesto sobre la casa para dar a cada uno la medida de trigo).

También los 24 presbíteros del Apocalípsis toman nuevo sentido si se los entiende así como los mayores, en filialidad y en fraternidad. No tanto como ancianos. Y Jesús es el primogénito entre muchos hermanos.

El apóstol ha sido testigo de los sufrimientos de Cristo ( Lc 24,48) y espera pronto participar también de su gloria. En el horizonte está la expectativa de una Parusía próxima.

La exhortación a los "mayores" se introduce con las palabras así pues. Hemos acabado de oir hablar del cumplimiento del deber en la vida cotidiana -pese a los sufrimientos-, y antes se habló todavía de la conexión entre sufrimiento y gloria (4,13). Empalmando con ello dice el apóstol: También los "mayores", y ellos muy especialmente, tendrán necesidad de practicar el bien en el cumplimiento diario del deber, y con la esperanza en la gloria eterna, deberán asociar la convicción de la necesidad de la cruz.