sábado, 3 de junio de 2017

ROMANO GUARDINI: EL ESPÍRITU SANTO ES GOZO QUE ENJUGA LAS LÁGRIMAS


"Tregua en el duro trabajo,

brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas,
y reconforta en  los duelos"

Todas estas líneas expresan la misma realidad con diversas palabras. Los embates de las olas de la vida se reflejan en ellas. Cuando uno de nosotros esté atormentado la cercanía de Dios le dará paz. Si es una pasión la que le está dando contra el suelo, Dios, que todo lo sabe, se la calmará. Si la ansiedad y el sufrimiento le producen angustia, el Creador lo aliviará. El hombre, más que las cosas tiene necesidad de Dios.

Estas palabras del himno parecen de otro mundo y a duras penas podemos traducirlas. Su valor expresivo está en el conjunto, que ha previsto el lugar de cada palabra y el sonido de cada sílaba.

"Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos"

Que la claridad sea, a la vez, intimidad y valentía, amor y plenitud creadora, luz, es un misterio que reside en Dios.¡Nos alegramos de que sea así! Hay hombres de aguda inteligencia y voluntad exacta, claros, fríos y tajantes como un día invernal. Otros, en cambio, son cálidos, pero desordenados, rudos o limitados...¿Te das cuenta del misterio que resuena en este cántico? El corazón se enciende y la inteligencia se ilumina, el amor y la verdad se han fusionado en algo que no tiene nombre. No es verdad que no tenga nombre. Sí, tienen un nombre:¡Dios!

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