martes, 4 de septiembre de 2012

DIÁCONO JORGE NOVOA: LOS GRITOS DEL DIABLO EN LA CULTURA CONTEMPORANEA ..

Bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces:
«¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién  eres tù : el Santo de Dios.»
Jesús entonces le conminó diciendo: «Cállate, y sal de él.» Y el demonio, arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño. Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros: «¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen.»
Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.


Jesús enfrentará el mal en todas sus manifestaciones, también al Diablo y sus obras, aquí se habla de un "espíritu de un demonio inmundo". Es  decir,este hombre está  en un espíritu de sig­no opuesto y contrario, por naturaleza, al Espíritu de Dios, o sea al Espíritu Santo. Estamos ante un caso de posesión diabólica o de influencia espiritual demoníaca? Los estudiosos se dividen al responder esta pregunta , lo que resulta claro es que el Señor va a obrar la liberación de este hombre.

El Diablo existe, es un ángel caído, enemigo de Dios y de su obra, no fue el único ángel que se reveló contra Dios, sino el que capitaneó la rebelión bajo el lema: No te serviré. Aunque se opone a Dios y desde el comienzo quiso destruir su obra, no puede realizar nada que Dios no permita. No es un dios, ni un semidiós , y su presencia no amenaza  el desenlace final de la historia que ya ha sellado Cristo.

El Apocalipsis muestra claramente que es enemigo de los hijos de la mujer," los que mantienen vivo el testimonio de Jesús y viven sus mandamientos". Ningún cristiano vive de cara a su existencia, sino que debe vivir de cara a su Padre del cielo, como lo hizo el Señor Jesús.Y enfrentarlo en sus diversos modos de actuar, tentación, influencia o posesión.

Me detengo en algunos datos interesantes del texto que meditamos. Dice que comenzó a gritar, es decir, a levantar la voz más de lo acostumbrado, habitualmente en nosotros este comportamiento obedece a enojos, impotencias, intentos de llamar la atención, buscando atemorizar o querer imponerse, también gritamos para alentar, animar o lo hacemos ante una buena noticia o para advertir algo, a quién no se encuentra a corta distancia.

El  Diablo grita desde la oscuridad o para conducir a ella, para atemorizar y llenar el corazón de incertidumbres. También se reconocen sus gritos en muchas propuestas culturales, o en personas particulares. La cultura de la muerte de la que  ha hablado  el beato Juan Pablo II , es expresión del odio  a la vida que tiene el Diablo. La avalancha de leyes contrarias a la vida, en la despenalización del aborto, la eutanasia y tantas otras, son expresión de sus gritos en la cultura dominante.

Reparemos en el contenido de lo que grita. Qué tenemos que ver contigo? Este es el postulado del laicismo, la fe es un asunto privado, que no tiene que ver con la vida cotidiana, con las decisiones familiares, o con las leyes, que no deben violentar a los que no creen. Esta indiferencia disfraza el rechazo con ropajes de tolerancia. La sociedad que apóstata  grita libertad, igualdad y fraternidad, pero sin la presencia de Cristo o de los suyos. Pide la libertad, pero no solo no acepta al que puede liberarlo, sino que lo acusa de no permitirle el ejercicio de la libertad. En la medida   en que se  ha distanciado de Cristo y sus enseñanzas, ha padecido las esclavitudes más crueles de la historia.

"Has venido a  destruirnos" es  lo segundo que menciona, que Bojorge traduce por " eres malo". Acusar a Dios de mentiroso o de malo, es la estrategia del Diablo desde el comienzo, esto fue lo que insinuó a nuestros primeros padres, a Adán y Eva en el paraíso. En su diálogo, presentado en el libro del Génesis, les dice que Dios les ha mentido:  "no es verdad que morirán, bien sabe Dios que si comen,serán como dioses, conocedores del bien y del mal".Les dice y nos dice,  Dios no quiere tu felicidad, te oculta lo que puede dártela, por lo tanto, es malo.

Finalmente grita "sé quién eres". Lo conoce, pero lo ve como un peligro y lo acusa de malo, es decir no lo ama ni lo sirve. Es un conocimiento sin amor, presente en tantas ideologías ateas.

Jesucristo tuvo, tiene y tendrá autoridad para desenmascarar y liberar a los hombres del poder de las tinieblas, esta potestad la entrega a la Iglesia que fecundada y gobernada por la acción del Espíritu Santo debe hacer presente la voz del buen Pastor.

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