jueves, 16 de agosto de 2012

DIACONO JORGE NOVOA: "SETENTA VECES SIETE"

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
-Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?
Jesús le contesta:
-No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y les propuso esta parábola:
-Se parece el Reino de los Cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
-Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo.
El Señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
-Págame lo que me debes.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
-Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
-¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.
Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.


La enseñanza de Jesús se centra sobre el tema del perdón, y resulta tan clara, que no admite dudas al respecto. El texto nos presenta la pregunta de Pedro sobre el perdón, y la parábola que reafirma la respuesta que dio Jesús a Pedro.

La pregunta de Pedro, parecer no poner en cuestión el perdón, pero quiere saber si a esta acción hay que ponerle límites, de allí ,que aparezca "el cuantas veces". La ofensa es real y también la decisión de perdonar, pero hasta cuando debo hacerlo. La respuesta de Jesús, va al fundamento, no se trata de un caso de números, se trata de reconocer el perdón como expresión del amor.
Y aquí, hay que dar un paso más, no es solamente un compromiso moral lo que  se asume al perdonar, es expresión del amor redentor de Cristo, es la actuación de este amor en los que le siguen.

Jesús, pudo perfectamente interpelarlo de la siguiente manera: cuál es ese amor que tienes,que le pone límites a tu perdón? Es que tu amor es cuantificable en sus posibilidades? Si así lo es, no es expresión de la comunión que tienes conmigo y de la vida que has recibido. No es expresión de mi amor redentor.La respuesta de Jesús es obvia, "hay que perdonar siempre",  a eso refiere el setenta veces siete.

En el texto del diálogo con Pedro, para otorgar el perdón no se presenta ninguna condición, aunque la parábola que esclarece la enseñanza, se observa a los dos deudores, suplicando el perdón, por lo cual, nunca debería negarse el perdón al  que se encuentra arrepentido. Es claro que el perdón,como expresión del amor redentor de Cristo, debe ser una disposición habitual del corazón creyente.

La parábola profundiza  otros aspectos, todos somos pecadores y por lo tanto, beneficiarios del perdón del Padre, esta es la obra de reconciliación del Hijo, vivida en nosotros por la acción del Espíritu Santo. Hemos sido perdonados, y por lo tanto beneficiarios de una acción que es obra de la compasión del acreedor. Incluso al que se le han perdonado 10000 talentos no perdona la deuda de 100 dracmas. Ciertamente, no hay modo de comparar nuestras ofensas para con Dios, con las ofensas que tienen con nosotros los hombres.  Siempre el ser perdonado por Dios y experimentar su amor, posibilita y exige el perdón de las ofensas a los hermanos.


Incorporado por Jesús en las enseñanzas del padrenuestro, muchas veces se torna una materia pendiente : "perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos  a los que nos ofenden". 

Una palabra más sobre el perdón, si por Cristo hemos nacido de nuevo, según el diálogo con Nicodemo, y si San Pablo nos invita a vivir como nuevas criaturas, el perdón es parte del lenguaje de lo nuevo que Cristo ha hecho en nuestras vidas.

 Es cierto que hay heridas profundas y crueles, que duelen y lastiman profundamente, por ello, es necesario comprender que todo perdón que comporta estas características, supone un proceso, un tiempo, en el que la gracia nos ayuda a enfrentar el dolor, y nos libera de sus consecuencias trágicas, como son, el rencor, odio, sed de venganza o la justicia por mano propia. El perdón me libera de la cárcel del rencor, y  del óxido que impregna el corazón destruyéndolo lentamente.

Perdonar es aprender nuevamente a caminar, por unos senderos poco transitados, pero llenos de esperanza. En los momentos que te sientas fatigado de vivir laS exigencias del perdón, allí te lo encontrarás a Él , que te cargará sobre sus brazos. En estos senderos está Él, por ello es posible vivir el perdón.

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