viernes, 30 de agosto de 2013

DIÁCONO JORGE NOVOA: NECIOS O PRUDENTES? (Mt 25, 1-13)

 
Mas a media noche se oyó un grito: “¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!”Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.”
Pero las prudentes replicaron: “No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.”
Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: “¡Señor, señor, ábrenos!”
Pero él respondió: “En verdad os digo que no os conozco.”Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora
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Jesucristo aparece en la parábola presentado como el novio, que aguardan las vírgenes su llegada. San Juan  Bautista es según su testimonio es el amigo del novio que se alegra con su llegada. Pero nadie sabe el día ni la hora, solamente el Padre conoce está acción conclusiva del Hijo. Por ello confesamos en el credo, que "volverá para juzgar a vivos y muertos".

Lo que sí sabemos, es que nos encontraremos con él, al atravesar el umbral del tiempo, por la puerta de la muerte, para ingresar en la eternidad. Allí, vendrá el novio, para cada uno de nosotros, y dado que no conocemos la hora ni el día,  el Señor nos invita a vigilar.

Jesús nos enseñanza en la parábola, que las vírgenes toman distintos recaudos, abala  y promueve el comportamiento que califica de prudente y  descalifica el otro, denominándolo necio. Aquí está el centro, hay una preparación que se cimienta  sobre la prudencia,  que nos ayudará a esperar al Señor, y necio  es el que no guarda recaudos para aguardarlo.

Al hablarnos de su tardanza, parece llamarnos la atención sobre nuestros posibles cálculos, en cuanto a su llegada, no solamente en el plano de su segunda venida gloriosa, sino también, en lo que respecta al fin de  nuestra propia vida  en esta tierra. Los  jóvenes  piensan equivocadamente que la religión es para los mayores, dado que su partida de este mundo es inminente, o incluso aquellos que están muy ocupados en sus negocios, y no piensan que ésta sea una realidad a la que deban darle prioridad.

Qué es la prudencia? Santo Tomás la llama " virtud especial", es una virtud cardinal  por la que discernimos  en distintas circunstancias el bien y elegimos los medios adecuados para alcanzarlo. Tanto Aristóteles como Santo Tomás ven en ella la regla recta de la acción, "el hombre cauto medita sus pasos".

Para ello es importante ponderar adecuadamente  algunas realidades, si tomamos el ejemplo de las vírgenes prudentes, seguramente nos preguntemos,  por qué resolvieron además de cargar sus lámparas, llevar un carga en la alcuza? Seguramente hay dos cosas que conocen, y que utilizan al discernir lo que deben hacer: a) se habrán quedado en alguna oportunidad sin aceite en la lámpara, b) tienen conocimiento de la duración del aceite en la lampara encendida. Si a ello le agregamos el valor apreciable de lo que está en juego, la llegada del "novio" y el encuentro definitivo con Él,  juzgan y deciden que no pueden arriesgar a quedarse sin aceite. Este proceso es ejecutado por la prudencia, que abre las puertas por su acción a otras virtudes.

Atenta contra la prudencia,  el arrebatamiento  impetuoso, la imprudencia irreflexiva, el no valorar las circunstancias y los conocimientos adquiridos que nos ayudan en la decisión nueva que hay que realizar, también lo hace toda acción timorata o dubitativa. Estás imprudencias, Jesús las tipifica de necedad. El mismo Señor dice que todo hombre que va a edificar algo, antes ve, si es posible concluir la obra, no sea que al llegar a la mitad, descubra que no la puede terminar.  La palabra " solercia" supone la investigación que cada hombre hace por sí mismo,  consultando y aprovechando la experiencia de los expertos.

El amor que le tenemos nos conduce a esperarlo pacientemente y con confianza, no dudamos de su amor manifestado en la cruz, y sabemos que muchas veces tarda para darnos nuevas oportunidades. El amor alimentará el tiempo de espera, lo llenará de razones y nos sostendrá cuando nos alcance el cansancio.

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