lunes, 20 de agosto de 2012

HANS URS VON BALTHASAR: EL JOVEN RICO

Vende lo que tienes. La historia de joven rico que no quiere renunciar a sus bienes y la de los discípulos que han dejado todo para seguir a Cristo forman una unidad en el Evangelio. Entre los dos episodios aparecen las palabras de Jesús sobre la dificultad de los ricos para entrar en el reino de Dios ¿Quiénes son esos ricos para Jesús? Los que se apegan a sus posesiones y riquezas. La cuantía de las riquezas carece de importancia. Puede haber ricos que no están apegados a sus bienes (Jesús conoció seguramente a algunos de ellos; presumiblemente las mujeres que le ayudaban con sus bienes eran familias acomodadas: Lc 8,3), del mismo modo que puede también haber pobres que no están dispuestos a renunciar a lo poco que tienen. Cuando ve que el joven rico no está dispuesto a renunciar a sus bienes, Jesús habla primero de dificultar, y después, con la imagen del ojo de la aguja, de imposibilidad práctica de entrar en el Reino de Dios para el que no esté dispuesto a renunciar a sus riquezas, para, finalmente, ante el espanto de sus discípulos, confiar todo al poder soberano de Dios. Y cuando Pedro afirma que él y los demás discípulos han dejado todo para seguirle, Jesús radicaliza la cuestión en varios aspectos: en primer lugar enumerando las personas y los bienes que es preciso dejar, después subrayando que esas personas y esos bienes se han de dejar "por mí y por el Evangelio" – por tanto: no por menosprecio de los bienes terrenales, sino postergándolos por un motivo concreto-, y finalmente mediante la cláusula con persecuciones: el que se desprende de sus bienes no llega necesariamente a un puerto seguro, el "céntuplo" que recibirá se promete sólo para la vida futura.El seguimiento del que ha hablado Pedro consiste en esto: cruz en este mundo, resurrección en el más allá.

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