martes, 19 de junio de 2012

HORACIO BOJORGE sj: CONVERSIÓN


Conversión se dice en griego metanoia, palabra que se suele tradu cir como cambio de mente. Convertirse es en efecto cambiar de mente.

Cambiar nuestros pensamiento,3, pero renovar también la facultad misma de pensar. Cambiar los contenidos habituales de nuestra facultad de pensar: aprendidos, heredados, recibidos por tradición. Están en juego aquí ‑en primer lugar‑ todos aquellos contenidos mentales que se re fieren a Dios. Ideas e imágenes relativas a Dios y a lo que podría ser su estar o hacerse presente entre los hombres.

Cuando Dios se hace presente, va a ser su realidad presente la que paute y se convierta en norma de toda idea. Debe abandonarse toda idea previa y volverse de las ideas de Dios, hacia la realidad de Dios.Metanoia es el término griego que traduce la palabra hebrea shubvolverse, con que se denota la conversión. Volverse, de las ideas, al Dios vivo. De los ídolos al Dios real, no imaginado. Los ídolos son materializaciones de ideas de Dios. La metanoia exige un volverse a la realidad de Dios, abandonando no sólo los ídolos sino también toda idea preconcebida. Especialmente las que impiden reconocerlo presen te. La mente debe cambiar para abrir paso, concretamente, a la per cepción de la encarnación y la presencia espiritual del Resucitado, cuya presencia percibe y afirma la fe. cristiana. Cuando la realidad de Dios se muestra, las ideas pre‑concebidas (concebidas antes de su manifes tación) deben cambiarse a la medida y según la norma de la realidad del Dios que se muestra. Cuando Dios se muestra, las ideas acerca de él deben corregirse. El Ser de Dios tal como se muestra y elige mos trarse ha de convertirse desde ahora en la norma de lo que el hombre sabe, piensa y dice acerca de Dios.

De lo contrario, pasa lo que pasó de hecho con Jesucristo: que los hombres no reconocen (re‑conocen: no conocen de nuevo) a Dios presente y lo rechazan. No lo re‑conocen debido a sus pre‑juicios acer ca de Dios; a causa de sus ideas previas acerca de lo que Dios es; de lo que Dios debe ser, de lo que Dios puede ser; de lo que Dios debe hacer; de lo que puede o no puede hacer...

0 sea que el hombre, teniendo a Dios delante, si no cambia sus modos de pensar y sus ideas acerca de Dios y acerca de la manera de estar y de hacerse presente ‑si no amolda y somete su razón al hecho de la revelación‑ es capaz de desconocer a Dios presente. Por eso Jesús reclama: convertíos ‑metanoeite: cambiad de ideas y volveos a la realidad.

Volverse

Dijimos que la palabra griega metanoeite, traduce el hebreo shub: volverse. Shub tiene en hebreo el sentido de volverse para recorrer un camino en sentido contrario, o también el de volverse, darse vuelta, para mirar al que está a las espaldas.

El genio de la lengua hebrea, mucho más concreto, diríase que más material, que el de la lengua griega, obliga al hebreo a valerse de me táforas y simbolismos, tomando sus términos de la realidad material para expresar las realidades espirituales. El verbo shub hebreo, ex presa la acción de volverse atrás en el camino. Es una metáfora vial. El camino y el caminar son en hebreo, como son en inglés el way of lifey en chino el Tao, símbolos de la manera de pensar y de vivir, sinónimos de la conducta (con tal de abarcar con la palabra conducta, no sólo el obrar exterior sino también los principios interiores de la acción). Camino podría traducirse bastante exactamente por Cultura.

Pero en el mundo bíblico, los caminos conducen hacia el Dios de Israel o hacia los dioses e ídolos de las naciones vecinas. Ser fieles a Dios implica seguirlo por el camino de una Alianza y una conducta. Apartarse tras dioses e ídolos extraños, es actuar según ideas y cos tumbres ajenas. Volverse de los ídolos a Yavé es convertirse. La con versión se expresará en términos de seguimiento de Dios. Y volverse de detrás de Yavé para seguir a los ídolos, será apostatar. Un par de ejemplos: "Recuerdo aquél seguirme tú por el desierto... ¿qué en contraron tus padres en mí de torcído que se apartaron de mí y se fue ron en seguimiento de la Vanidad y se hicieron ídolos?" (Jeremías 2,2.5) ‑, "Vuelve, Israel apóstata" (Jeremías 3,1.11.14); "Si volvieras a mí, si quitaras tus monstruos abdomiables y de mí no huyeras" (Jeremías 4,1).

También en el Nuevo Testamento la metanoia será una invitación a un cambio de cultura: de la incredulidad a la fe. Por eso no deben extrañarnos luego las páginas evangélicas que reclaman con radicalis­mo el dejar padre, madre, heri‑nanos (Marcos 10, 28‑31 y paralelos) y no amoldarse a este mundo presente (Romanos 12,2).

Cuando Dios aparece, como Jesús lo anuncia, no hay instrumental cultural heredado que pueda servir. Corno dice Pedro‑ a los creyentes: habéis sido rescatados de vuestra manera vacía de vivír, recibida de vuestros padres" (1 Pedro 1, 17). Se reclama una nueva actitud, una vida nueva, recibida de Dios: la fe. Al hacerse El presente nos salva y al reconocerlo presente por la fe somos reengendrados.

Hermosamente ha tratado entre nosotros el tema de 1‑9 vida cris tiana como un camino, el Pbro. Dr. Miguel A. Barriola en su libro: "El Espíritu Santo y In Praxis cristiana. El tema M camino en la Teo logía de San Pablo" (ITUMS, Montevideo, 1977).

 

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