miércoles, 30 de mayo de 2018

JULIO ALONSO AMPUERO: SAN PABLO


San Pablo, inicialmente llevaba el nombre hebreo de Saúl y pertenecía a la tribu de Benjamín. El nació en la ciudad Kalikiana de Tarso (Asia Menor), que se destacaba, en aquel tiempo, por su academia griega y la cultura de sus habitantes. Como oriundo de Tarso y originario de los judíos libres de la esclavitud romana, Pablo tenía los derechos del ciudadano romano. En Tarso, recibió su primera educación y allí mismo conoció la cultura pagana, ya que en su prédica y epístolas se encuentra claro el signo de haber conocido a los escritores paganos (Hch 17,28; I Cor. 15,33; Tito 1,12).
Su definitiva instrucción, la recibió en Jerusalén, en la famosa academia rabínica del renombrado maestro Gamaliel (Hch.22,3) que era considerado un gran conocedor de la Ley a pesar de pertenecer a la fracción farisea. Era un libre pensador (Hch. 5,34) y admirador de la sabiduría griega.
Allí mismo, según la costumbre hebrea, el joven Saúl aprendió a construir carpas, lo que le ayudó, a ganarse el sustento con su propio trabajo (Hch. 18,3; II Cor. 11,8; II Tes. 3,8). Aparentemente, el joven Saúl se preparaba para ser rabino, ya que inmediatamente después de terminar su educación, se mostró celoso de las tradiciones fariseas y perseguidor de la fe cristiana. Posiblemente por la designación del Sanedrín él fue testigo de la muerte del primer mártir Esteban (Hch. 7,58; 8,1) y luego recibió el poder oficial de perseguir a los cristianos, hasta fuera de los límites de la Palestina y Damasco (Hch. 5,1-2).

El Señor viendo en el, una vasija elegida para Él, en el camino a Damasco, y de una manera milagrosa, lo llamó al servicio apostólico. Durante ese viaje una luz intensa iluminó a Saúl y él cayó ciego a la tierra.

De la luz se escuchó la voz: "¿Saúl, Saúl, Saúl, porque me persigues? A la pregunta de Saúl: "¿Quién eres?" el Señor respondió: "Yo soy Jesús a quién persigues."

El Señor le mandó ir a Damasco, dónde se le indicaría que hacer. Los acompañantes de Saúl escucharon la voz de Cristo, pero no vieron la luz. Conducido a Damasco, el ciego Saúl fue instruido en la fe y al tercer día bautizado por Ananías. Desde ese tiempo él se hizo un esforzado predicador de la enseñanza, que anteriormente perseguía. Durante un tiempo fue a Arabia y luego volvió a Damasco para la prédica de Cristo.

El furor de judíos por su conversión a Cristo lo obligó a huir a Jerusalén (Hch. 9,23) en el año 38 después de Cristo, donde él se unió a los creyentes y conoció a los Apóstoles. Por el atentado a su vida de los helénicos, Saúl fue a su ciudad natal de Tarso. De allí, cerca del año 43, él fue llamado por Bernabé a Antioquía, para la prédica, y luego viajaron juntos a Jerusalén, trayendo ayuda a los indigentes (Hch. 11,30).

Poco después de su vuelta a Jerusalén, por mandato del Espíritu Santo, Saúl junto con Bernabé, comenzó su primer viaje apostólico, que duró desde año 45 al 49, atravesando toda la Isla de Chipre. Convierte a la fe al procónsul Sergio Pablo y desde ese tiempo comienza a llamarse Pablo.

Durante el viaje misionero de Pablo y Bernabé fueron fundadas las comunidades cristianas en las ciudades de Asia menor: Antioquía persa; Iconia; Listra y Derbia. En el año 49, San Pablo participó del Concilio Apostólico en Jerusalén, donde ardientemente negaba la necesidad de cumplir las ceremonias de la ley de Moisés, para los cristianos, convertidos del paganísmo.
Al volver a Antioquía, San Pablo, junto con Sila, hizo el segundo viaje apostólico. Primero visitó las iglesias de Asia Menor, previamente fundadas por él, luego pasó a Macedonia, donde fundó las comunidades de Filippos, Tesalónica y Veri. En Listra, San Pablo encontró a su discípulo Timoteo y desde Troada, continuó su viaje junto con él,el Apóstol Lucas.

De Macedonia San Pablo pasó a Grecia donde predicó en Atenas y Corinto, permaneciendo un año y medio. Desde allí envió dos epístolas a los Tesalonisenses. El segundo viaje duró del año 51 al 52. En el año 54 o 55, San Pablo fue a Jerusalén, visitando en el camino a Efeso y Cesaréa, y desde Jerusalén llegó a Antioquía (Hch.17 y 18).
Después de una breve estadía en Antioquía San Pablo comenzó su tercer viaje apostólico (52-55), visitando primero como era su costumbre, a las iglesias fundadas previamente, luego se quedó en Efeso, donde durante dos años predicó cada día en la escuela de Tirán.

De allí escribió su epístola a los Galatas (a causa de la exacerbación de la fracción judaica) y su primera epístola a los Corintios (a causa de los desordenes surgidos allí y en respuesta a la carta de los Corintios a él). Una insurrección popular contra el Apóstol Pablo, dirigida por el orfebre Demetrio, obligó al Apóstol a dejar Efeso e irse a Macedonia (Hch. 1,9). En el camino él recibió la carta de Tito sobre el estado de la iglesia de Corinto y la influencia benéfica de su epístola. Por eso el envió con Tito, desde Macedonia, su segunda epístola a los Corintios. En poco tiempo, él llegó personalmente a Corinto y escribió desde allí su epístola a los Romanos, haciendo planes, de ir a Jerusalén, pasar por Roma, y más al Occidente.

Después de despedirse en Mileto de los presbíteros de Efeso, San Pablo llegó a Jerusalén, donde, a causa de un levantamiento popular contra él, fue arrestado por los romanos y puesto en prisión, primero por el procónsul Felix y luego por su sucesor Festo. Esto aconteció en el año 59 o 60.

En el año 61, San Pablo, como ciudadano romano y por su pedido fue enviado a Roma para que lo juzgue el César. Tuvo un naufragio cerca de la Isla de Malta y llegó a Roma recién en el verano del 62. Los gobernantes romanos le tenían una gran consideración y pudo predicar libremente. Con esto termina el relato de su vida en el libro de los Hechos de los Apóstoles (Cap. 27 - 28). Desde Roma San Pablo escribió sus epístolas a los Filipenses (con el agradecimiento por la ayuda monetaria enviada a con Epafrodito); a los Colosenses; a los Efesios; al Filemón, habitante de Colosas (a causa de un esclavo Onésimo que huyó). Estas cuatro epístolas fueron escritas en el 63 y enviadas con Tíquico.

Los destinos subsiguientes del Apóstol Pablo no se conocen con exactitud. Algunos consideran que permaneció en Roma, y que por orden de Nerón, fue muerto como mártir en el año 64. Pero hay bases para pensar que luego de los dos años en prisión, le fue otorgada la libertad e hizo su 4º viaje apostólico.

A esto indican las epístolas pastorales a Timoteo y Tito. Después de su defensa ante el Senado y el Emperador, San Pablo fue liberado y viajó al Oriente. Quedando largo tiempo en la isla de Creta, dejó allí a su discípulo Tito, para la consagración de los presbíteros en todas las ciudades (Tito 1,15), lo que testifica asimismo, que el consagró a Tito como obispo de la iglesia de Creta.

Más tarde, en su epístola a Tito, el Apóstol Pablo le instruye como cumplir las obligaciones de obispo. De esta epístola se ve también, que él pensaba pasar el invierno del 64 en Nicopol, cerca de Tarso (Tito 3,12).

Durante la primavera del 65 visitó a las restantes iglesias de Asia Menor y en Mileto dejó a Trofimo enfermo. A causa de éste se produjo el levantamiento de Jerusalén contra el Apóstol, seguido de su primer arresto (II Tim. 4,20). No se sabe si pasó por Efeso, ya que dijo que los presbíteros de Efeso no verán más su cara (Hch. 20,25). Pero aparentemente en este tiempo consagró a Timoteo como obispo para Efeso.

Luego el Apóstol pasó por Troade(a), donde en casa de Carpo, dejó su vestimenta sacerdotal y los libros religiosos (II Tim. 4,13). Seguidamente, fue a Macedonia, escuchando sobre la turbulencia de Efeso, de las falsas enseñanzas y escribiendo su 1ª epístola a Timoteo. Permaneció algún tiempo en Corinto (II Tim. 4,20) e Italia y llegó hasta Roma, donde dejó a Pedro, continuando, ya en el 66 más hacia Occidente y llegando posiblemente a España.
Después de volver a Roma, fue encarcelado por segunda vez y así quedó hasta su muerte. Hay una tradición que dice, que en Roma, él predicó hasta en la corte de Nerón y convirtió a la fe de Cristo, a la concubina preferida del Emperador. Por eso fue juzgado. Por la Gracia de Dios, como dice él mismo, se salvó de las mandíbulas de los leones, o sea de ser devorado por las fieras en el circo, pero fue encarcelado.

En su segundo encarcelamiento él escribió en Efeso la 2ª Epístola a Timoteo, invitándolo a Roma, para despedirse, ya que presentía su muerte cercana. La tradición no dice, si tuvo tiempo Timoteo de ver a su maestro con vida, pero relata que el Apóstol no esperó mucho tiempo, su corona de mártir. Después de nueve meses de encarcelamiento, él fue muerto cerca de Roma por la espada - como ciudadano romano. Esto aconteció aproximadamente en el año 67 d.C. y en el 12 - décimo segundo - año del reinado de Nerón.

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