miércoles, 23 de mayo de 2012

SALVADOR CARRILLO ALDAY: LOS CARISMAS DEL ESPÍRITU PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA COMUNIDAD


En una catequesis histórica, S.S. Pablo VI dijo: "La necesidad de la Iglesia supone una carencia imprescindible por parte del hombre; la necesidad de que el prodigio de Pentecostés tenía que continuar en la Historia de la iglesia y del mundo; y ello en la doble forma en la que el don del Espíritu Santo se concede a los hombres:

  • primero, para santificarlos (y esta es la forma primaria e indispensable por la que el Hombre se convierte en objeto del amor de Dios, gratum faciens, como dicen los teólogos), y,
  • después, para enriquecerlos con prerrogativas especiales que llamamos carismas (gratis data), ordenados al bien del prójimo y especialmente de la comunidad de los fieles" (16 de octubre de 1974).

I. EL ESTADO DE GRACIA.
Pues bien, cuando el Espíritu Santo toma posesión del creyente y lo convierte en su Templo, el hombre queda instantáneamente justificado: la acción de Dios lo invade; gracias a la confesión brotada del corazón se le otorga el perdón de los pecados: y el alma queda elevada a un estado de convivencia con la vida divina: 2 Pe.1,4, que llamamos "estado de gracia'', ''estado de filiación adoptiva", estado de vida sobrenatural que vale más que la vida natural y al que de suyo está asegurada la plenitud y la felicidad de la vida eterna.



II -LOS CARISMAS DEL ESPIRITU.
Pero, además de hacerlo hijo de Dios, el Espíritu Santo, al venir al creyente, lo hace un "miembro vital'' de un cuerpo: el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. "Así como nuestro cuerpo, en su unidad, posee muchos miembros, y no desempeñan todos los miembros la misma función; así también nosotros, siendo muchos, no formamos más que un solo cuerpo en Cristo, siendo cada uno por su parte los unos miembros de los otros, pero teniendo carismas diferentes, según la gracia que nos ha sido dada .,": Rom.12, 4-6a.
Esta realidad es fundamental. Todos nosotros con Jesús formamos un solo cuerpo, formado por la cabeza y por los miembros que desempeñan funciones específicas diferentes, pero todas ordenadas al bien del cuerpo total. La cabeza es Cristo; nosotros, sus diversos miembros. Y una sola alma: el Espíritu Santo que da vida y mueve a todo el cuerpo Un solo Espíritu en Jesús y en cada uno de nosotros.
Ahora bien, el Espíritu, alma de nuestro ser sobrenatural, nos comunica, además de la vida divina, "gracias. dones, carismas, funciones, actividades", para poder cumplir nuestra misión de ser "tal miembro en el cuerpo total de Cristo". Estos dones espirituales gratuitos, que llamamos "carismas" no son directamente gracias en orden a la santificación personal, sino que son ''manifestaciones del Espíritu para el provecho común: I Cor.12,7.
Los carismas no son, por tanto, sólo aptitudes o capacidades naturales, sino dones que el Espíritu Santo comunica o hace surgir en cada miembro del cuerpo de Cristo para que cada uno sirva al cuerpo total.



III- DIVERSIDAD DE LOS CARISMAS.
Los carismas son innumerables; tan abundantes, como necesidades tenga la comunidad para ser construida; son de variada importancia, según sirvan más o menos a la edificación de la iglesia: y sobre todo son de diferente naturaleza, según la función específica que tienen que desempeñar.
San Pablo animaba a los corintios a que aspiraran a los carismas del Espíritu "¡Ambicionad los carismas su, superiores ¡Id en pos de la caridad, pero ambicionad también los dones espirituales!" ''Ya que ambicionáis Los dones del Espíritu, procurad abundar en ellos para la edificación de la asamblea'': cfr ICo 12,31: 14,1.12.
Unos carismas manifiestan un carácter de gracia transitoria: por ejemplo, una visión, una palabra profética, una luz de sabiduría, una iluminación de conocimiento. Otros se muestran como carismas estables, como son los "ministerios": por ejemplo, el ser apóstol, el carisma sacerdotal, la diaconía de enseñanza.
Unos carismas edifican la Iglesia en una forma: por ejemplo, los carismas de exhortación y de asistencia; otros, en otra: por ejemplo, los carismas de curación de milagros.
Unos carismas miran a un estado de vida: por ejemplo, el matrimonio y la virginidad: lCo 7,7: otros se ordenan a una actividad concreta en el cuerpo de Cristo: por ejemplo, el presidir, el ejercer la misericordia: Rm 12,8.
Sin embargo, lo que tienen de común es que, a más de ser una gracia gratuita de Dios, todos realizan su función en virtud de una moción positiva, actual, sobrenatural y transeunte del Espíritu Santo.
Los textos principales del Nuevo Testamento que tratan de los "dones del Espíritu" o "dones espirituales" son los siguientes.
    ''A cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para la utilidad común. Porque a uno se le da, por el Espíritu, palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia, según el mismo Espíritu, a éste, fe, en el mismo Espíritu: a aquél, carismas de curaciones, en el único Espíritu; a otro, operaciones de milagros; a otro. profecía; a otro discernimiento de espíritus; a éste, diversidad de lenguas; a aquel, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las obra el único y mismo Espíritu distribuyéndolas en particular, a cada uno, como quiere": ICo 12, 7,1 1.
    "Vosotros sois cuerpo de Cristo, y cada uno por su parte es miembro. En la comunidad, Dios ha establecido a algunos, en primer lugar, como apóstoles: en segundo lugar, como profetas; en tercer lugar, como maestros; luego, el poder de los milagros: luego, el don de las curaciones, de asistencia, de gobierno, diversidad de lenguas": ICo 12,27,28.
    "Pero, teniendo carismas diferentes, según la gracia que nos ha sido dada. Si es el don de profecía, ejerzámoslo en la medida de nuestra fe. Si es el ministerio, en el ministerio. La enseñanza, enseñando. La exhortación, exhortando. El que da, con sencillez. El que preside, con solicitud. El que ejerce la misericordia, con jovialidad " Rm 1 2,6_8.
    "El mismo "dio" a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros; para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo": Ef 4,11_13.
    ''Que cada cual ponga al servicio de los demás el carisma que ha recibido, como buenos administradores de las diversas gracias de Dios. Si alguno habla, sean palabras de Dios. Si alguno presta un servicio, hágalo en virtud del poder recibido de Dios; para que Dios sea glorificado en todo por Jesu_Cristo, para quien es la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén'': IP 4,10,11.
    Ver además los siguientes textos: ICo 3,5.10: 7,7, 13,1,3; 14,6; 2Co 6,3: 12,1,12; Ti 1,5; ITi 1,12; Mc 16, 17; Hch 6,4; 11,27: 13,1: 20,28.

IV -¿SISTEMATIZACION DE LOS CARISMAS?
Una sistematización rígida de los carismas sería inadecuada. Una imagen puede iluminar el hecho. Así como entre los colores del arco iris. unos son bien definidos, pero todos resultan de la fusión de los colores firmes; de manera semejante sucede en los carismas. Unos son precisos y pueden clasificarse bajo un solo apartado; otros, en cambio, por razón de su riqueza, presentan notas variadas que les permiten ser colocados en dos o más apartados. Además, hemos dicho que los carismas son innumerables.
Por todo esto, sin pretender en manera alguna hacer una clasificación exacta, perfecta y completa de los carismas mencionados en los textos, -y sólo a manera de ejemplo -he aquí un ensayo de agrupación.

l. Carismas de ''apostolado'', "enseñanza", "gobierno".
Apóstoles: lCo 12,28; Ef 4,11.
Profetas: lCo 12,28; Ef 4,11.
Pastores: Ef 4,]1; Hch 20,28. Maestros: ICo 12,28; Rm 12,7; Ef 4,11.
Evangelistas: Ef 4,11; Hch 21,8.
Epíscopos, presbíteros, diáconos: Hch 14,23; 15,2: 20,17.28; Flp 1,1; Tito 1,5.
Diaconías diferentes: Hch 6,1-6; Rm 12,7; Ef 4,12; IP 4,11.


2. Carismas de conocimiento y de palabra.
Palabra de profecía: ICo 12,10: Rm 12,6.
Palabra de sabiduría: I Co 12,8.
Palabra de conocimiento ( ciencia ): I Co 12,8.
Revelaciones: lCo 14,26.
Penetración de misterios: lCo 13,2.
Visiones: Hch 2,17; 9,3,17.
Discernimiento: I Co 12,10; 14,29.
Xenoglosia: Hch 2,6.11: Mc 16,17.
Lenguas ( glosolalia ): I Co 12,10.29: Hch 10,46; 19,6.
Interpretación de lenguas: lCo 12.10.30.

3. Carismas de servicio.
Funciones administrativas: 1 Co 12.28.
Presidir: Rm 12,8.
Asistencia en las necesidades: lCo 12,28.
Exhortar: Rm 12,8.
Obras de misericordia: Rm 12,8.
Distribución de los propios bienes: lCo 13,3.
Entrega de la propia vida: lCo 13,3.

4. Carismas de poder.
Fe: Hch 14,9; lCo 12,9.
Curaciones: Mc 16,18; lCo 12,9.28.
Obras de poder: Hch 4,30; lCo 12,10.28.
Exorcismos: Mc 16,17.

5. Carismas de estado de vida.
Matrimonio: l Co 7,7.
Celibato, virginidad, soltería consagrada: lCo 7, 7.34.


REFLEXIONES
1. Ante el amplísimo panorama de los carismas, ''manifestaciones del Espíritu para el provecho común"es preciso tomar conciencia de que también nosotros, también yo, soy un miembro vital en el Cuerpo de Cristo, y tengo en él una actividad y una función que desempeñar; y para ello el Espíritu Santo me ha dado sus dones.
2. No todos los carismas que comunica el Espíritu han sido mencionados en las listas precedentes. San Pablo nunca quiso ofrecer un catálogo exhaustivo de las "manifestaciones del Espíritu". Cada época de la historia, cada lugar del universo, cada circunstancia por las que atraviesa la Iglesia, requieren la manifestación del Espíritu y su acción poderosa y constructiva, y El distribuye sus dones, funciones, actividades y ministerios de acuerdo a las necesidades concretas de la historia de salvación.
3. Es necesario, por tanto, que yo descubra con claridad cuál o cuáles son los "dones espirituales" que el Señor ha puesto en mi para ayudar a la construcción de mi comunidad cristiana. Para eso necesito orar y pedir la luz del Espíritu Santo.
4. Más aún, siguiendo el consejo de San Pablo, debo atreverme a implorar del Espíritu Santo que me comunique sus carismas, los que El quiera y tenga destinados para mi, con el fin de cumplir sobre la tierra mi papel de edificación en el Cuerpo de Cristo.

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