jueves, 29 de enero de 2009

PADRE MIGUEL ANTONIO BARRIOLA


Una noticia, yo diría casi familiar, nuestro querido amigo y maestro el Padre Miguel Antonio Barriola, colaborador desde el inicio de Fe y Razón (http://www.feyrazon.org) un emprendimiento que se inició hace 10 años en nuestro pequeño Uruguay, ha sido confirmado por el Papa Benedicto XVI, en su servicio en la Pontificia Comisión Bíblica por un nuevo período de 5 años..Toda nuestra oración para el querido y apreciado Padre Miguel Barriola.  

JAIME FUENTES: OBAMA LA PRIMERA MACANA

(*) Macana: Arg., Perú y Ur. Hecho o situación que produce incomodidad o disgusto. (RAE).
Amigo Obama, para empezar tu presidencia has hecho una gran macana. Yo había leído en tu libro, “La audacia de la esperanza”, tu argumentación en favor del aborto libre y tu idea de que, quienes se oponen a este liberalismo, lo hacen por motivos religiosos. Es verdad que también dejabas la puerta abierta, en el libro, a reconocer un día que podrías estar equivocado en tu planteamiento. Por eso llegué a pensar que, si salías elegido Presidente, por simple prudencia estudiarías mejor el tema antes de tomar una decisión.
Me equivoqué por completo. Te faltó tiempo para autorizar a que se experimente con células madre tomadas de embriones −es decir, de niños aún no nacidos− y a financiar… ¿cuántos abortos en y fuera de los Estados Unidos?

Amigo Obama, has hecho una gran macana, por decirlo de una manera elegante. Te lo dice un ciudadano del país más chico de Sudamérica, que tiene un Presidente no católico, pero que es médico oncólogo de prestigio. No sé si sabrás que muy recientemente, exponiéndose a toda clase de críticas −le llegaron en cantidad, como era de esperar− puso su veto a una ley que legalizaba el aborto y que había sido aprobada por el parlamento de mi país. ¿Sabes por qué lo hizo? Porque tiene la evidencia científica de que la vida humana empieza en la concepción y, en consecuencia, nadie puede atentar contra ella sin cometer un crimen. Te sugiero, estimado Barack, ponerte en contacto con él para conversar sobre el tema. Estás a tiempo de corregir el primer gran error de tu esperada presidencia.

Hace pocos días elogié tu primer discurso, en el que hablaste de no pocas virtudes. Olvidaste dos que son claves para un hombre con tu responsabilidad: sabiduría y prudencia. Quiero transcribirte una respuesta científica, prudente y sabia, para esta pregunta clave que necesariamente deberás hacerte:

¿Por qué la sociedad debe proteger a todo embrión?

“La sociedad debe proteger a todo embrión, porque el derecho inalienable a la vida de todo individuo humano desde su concepción es un elemento constitutivo de la sociedad civil y de su legislación. Cuando el Estado no pone su fuerza al servicio de los derechos de todos, y en particular de los más débiles, entre los que se encuentran los concebidos y aún no nacidos, quedan amenazados los fundamentos mismos de un Estado de derecho”.

Esta respuesta, obviamente no religiosa, es la que se encuentra en el número 472 del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica. ¿No te hace pensar?...
Sinceramente,
J.F.

FUENTE: BLOG, A VER QUE HACEMOS (PADRE JAIME FUENTES),  PUEDES ENCONTRARLO EN NUESTRA LISTA DE BLOGS

BENEDICTO XVI: ROMANOS 3,25

En Rm 3, 25, después de hablar de la "redención realizada por Cristo Jesús", san Pablo continúa con una fórmula misteriosa para nosotros. Dice así:  Dios lo "exhibió como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe". Con la expresión "instrumento de propiciación", más bien extraña para nosotros, san Pablo alude al así llamado "propiciatorio" del templo antiguo, es decir, a la cubierta del arca de la alianza, que estaba pensada como punto de contacto entre Dios y el hombre, punto de la presencia misteriosa de Dios en el mundo de los hombres. Este "propiciatorio", en el gran día de la reconciliación —"yom kippur"— se asperjaba con la sangre de animales sacrificados, sangre que simbólicamente ponía los pecados del año transcurrido en contacto con Dios y, así, los pecados arrojados al abismo de la bondad divina quedaban como absorbidos por la fuerza de Dios, superados, perdonados. La vida volvía a comenzar.

San Pablo alude a este rito y dice que era expresión del deseo de que realmente se pudieran poner todas nuestras culpas en el abismo de la misericordia divina para hacerlas así desaparecer. Pero con la sangre de animales no se realiza este proceso. Era necesario un contacto más real entre la culpa humana y el amor divino. Este contacto tuvo lugar en la cruz de Cristo. Cristo, verdadero Hijo de Dios, que se hizo verdadero hombre, asumió en sí toda nuestra culpa. Él mismo es el lugar de contacto entre la miseria humana y la misericordia divina; en su corazón se deshace la masa triste del mal realizado por la humanidad y se renueva la vida.

Revelando este cambio, san Pablo nos dice: con la cruz de Cristo —el acto supremo del amor divino convertido en amor humano— terminó el antiguo culto con sacrificios de animales en el templo de Jerusalén. Este culto simbólico, culto de deseo, ha sido sustituido ahora por el culto real:  el amor de Dios encarnado en Cristo y llevado a su plenitud en la muerte de cruz. Por tanto, no es una espiritualización del culto real, sino, al contrario:  el culto real, el verdadero amor divino-humano, sustituye al culto simbólico y provisional. La cruz de Cristo, su amor con carne y sangre es el culto real, correspondiendo a la realidad de Dios y del hombre. Para san Pablo, la era del templo y de su culto había terminado ya antes de la destrucción exterior del templo:  san Pablo se encuentra aquí en perfecta consonancia con las palabras de Jesús, que había anunciado el fin del templo y había anunciado otro templo "no hecho por manos humanas", el templo de su cuerpo resucitado (cf. Mc 14, 58; Jn 2, 19 ss). 

miércoles, 28 de enero de 2009

DIÁCONO JORGE NOVOA: PUEDE LA TEOLOGÍA PRESCINDIR DE SANTO TOMÁS DE AQUINO?

Puede prescindir la teología contemporánea de las enseñanzas de santo Tomás de Aquino? Si, lo puede hacer, y de hecho acontece esto en muchos teólogos muy promovidos. Incluso algunos sienten la prescindencia como una suerte de liberación. Que este hecho sea constatable, no supone que sea lo más adecuado, ni lo sugerido por el Magisterio de la Iglesia  .

La Iglesia ha ido enriqueciendo su reflexión en torno a la sabiduría divina, a lo largo de los siglos, este servicio a la verdad revelada ha contado con momentos de esplendor, en donde se aprecia un notorio progreso teológico.

Uno de sus exponentes más cualificados es santo Tomás de Aquino, dotado por Dios con una inteligencia extraordinaria, desarrollada con suma responsabilidad y con una profunda fidelidad en la búsqueda de la verdad. Todas estas aristas, y otras muchas que podrían agregarse, y  que resplandecen en el “buey mudo”, no alcanzarían las dimensiones que alcanzaron en santo Tomás, si también no brillaran en él, la humildad y el profundo respeto que tenía por la tradición eclesial, fundamentalmente la de los Padres de la Iglesia.

La prescindencia, entre otras realidades, es fruto de la pereza intelectual que ha engendrado la cultura del relativismo. La teología de Tomás es sólida y muy necesaria para nuestro tiempo; el orden natural, el tratado sobre las virtudes, la relación entre fe y razón y la metafísica, son potentes focos de sabiduría  capaces iluminar hoy, tantos caminos de fe que aparecen vacilantes. La pasión por la verdad le permite también  a Tomás, irradiar una fuente de luz que resulta un bálsamo para los hombres de buena voluntad.

martes, 27 de enero de 2009

MIGUEL A FUENTES IVE: Existe una postura clara y radical del magisterio de la iglesia acerca del sexo oral?




Al respecto debo decir lo siguiente:

1) Los actos preparatorios de los esposos que implican contacto oral con los genitales o contacto anal pero ordenados a terminar naturalmente el acto sexual (penetración natural y derramamiento del semen en la vagina) no deberían ser llamados "sexo anal" o "sexo oral", pues en el lenguaje común de la gente, tales expresiones se refieren habitualmente al acto completo antinatural (o sea con derramamiento de semen fuera de la vagina femenina), y en tal sentido no queda duda de su inmoralidad.

2) En cuanto actos preparatorios para realizar el acto conyugal completo y natural, los autores clásicos hablan poco, reservando sus precisiones para los confesores por el motivo que diré más adelante. Noldin, por ejemplo, dice: “Hay quienes condenan como pecado grave los actos muy obscenos entre los cónyuges, que son también más cercanos al peligro de polución. [Según ellos] Hay que alejarse de este género de actos como tocar con la boca o con la lengua los genitales y cosas similares. En verdad hay que distinguir dos elementos en estos actos. El primero es el peligro de polución. Esto es común a estos actos y a los demás actos imperfectos, aunque en éstos se de en mayor grado; por tanto no tienen mayor malicia por incluir este peligro. El otro elemento es la obscenidad y la repugnancia. Pero entre los casados no hay ni se puede realizar ninguna acción, que, por la sola repugnancia, sea tan intrínsecamente mala que nunca sea lícito hacerla. Por eso no faltan autores (Sánchez, Filiucci, Sporer, Ballerini, Berardi, etc.) que juzgan que estos actos deben ser considerados con la regla común que se aplica a todos los actos imperfectos. Por tanto, si por experiencia les constase a determinadas personas que tales actos no llevan a peligro próximo de polución, por lo menos no serían pecaminosos gravemente”. Más adelante añade: “Los actos imperfectos realizados entre casados que por su misma naturaleza se prevén unidos al peligro próximo de polución, o son una polución incoada, son pecado grave, si se buscan por sí mismos: pues la polución no es menos ilícita en los casados que en los solteros; por tanto es también para ellos ilícito lo que induce a peligro próximo de polución. Así, por ejemplo, los tactos mutuos y prolongados de los genitales, o la cópula incoada. Tales actos mutuos, que son por su misma naturaleza una polución incoada, sólo pueden permitirse, si se hacen en aquellas circunstancias, en que los cónyuges pueden pasar inmediatamente a la cópula conyugal” [por tanto cuando son realizados como actos inmediatamente preparatorios de la cópula conyugal] (Noldin, De usu matrimonii, Summa Theologiae moralis, Complementa, I. De sexto praecepto et de usu matrimonii, n. 94). Los principios serían:

a)      No puede decirse que sean intrínsecamente malos (o sea por sí mismos).
b)      Se deben juzgar con los mismos criterios de todos los actos preparatorios.
c)      Pero al tener la característica de una intensidad -excitación- mayor que cualquier otra caricia, pueden representar un peligro próximo de derrame del semen fuera de su lugar natural, por lo que, quienes quieren recurrir a ellos deben estar seguros de su capacidad de dominar ese riesgo;
d)     Por lo que dice que como actos preparatorios al menos no son pecado grave en sí mismos.

3) Pero algo distinto es decir que sean recomendables. Si se nos pide "consejo", habría que "desaconsejarlos". Dice el Prof. Christofer Welch, profesor de moral sexual en el John Paul II, de Washington, sobre el sexo oral:

“No hay nada que califique los genitales como ‘indignos de ser besados’ por parte de los cónyuges como actos preparatorios a la cópula. Sin embargo, el término ‘sexo oral’ a menudo se refiere a actos en los cuales se busca y se realiza el orgasmo fuera de la cópula (normal). De hecho, muchas parejas consideran esta conducta como una alternativa deseable al acto sexual normal. Y esto está mal incluso para parejas casadas (...) La copulación oral (es decir, hasta el punto de la eyaculación) es simplemente algo no marital. No produce comunión de personas entre los esposos. Es la consumación de nada. Implica una separación del placer del orgasmo respecto de la responsabilidad de la fertilidad. Alimenta la tendencia del esposo a convertir a su esposa en un objeto. Por estas razones, no puede simbolizar ni participar en el amor libre, total, fiel y fructífero de Dios. No puede simbolizar el lazo matrimonial o la renovación de las promesas matrimoniales.

    Además, si bien no hay nada malo per se en la estimulación oral de los genitales como preparación de la cópula, tales expresiones exigen el más grande grado de pureza y reverencia para no degradar jamás la bondad de la intimidad matrimonial. Esta clase de pureza es posible, pero también es muy fácil (y yo diría que especialmente para los varones) traspasar la línea entre el amor y la lujuria, entre afirmar íntimamente la bondad del cuerpo del otro (y recibir tal afirmación) y la mera búsqueda de satisfacer los bajos deseos a expensas del otro. Como dice el dicho: ‘de lo sublime a lo ridículo sólo hay un paso’. Los esposos siempre deben ser sensibles a cuán fácilmente pueden dar este paso si es que quieren evitarlo.

    No hace falta mencionar que un cónyuge que se siente disconforme con tal conducta jamás debería ser presionado a realizarla (una vez más, por la razón que sea, son generalmente los maridos los que presionan a sus esposas). La presión sobre un cónyuge para que realice actos con los que él o ella se sienten disconformes incluso si no son objetivamente malos indica una falta de respeto por ese cónyuge. Es una clara indicación de que se ha cruzado ampliamente la línea que separa el amor genuino de la búsqueda de sí mismo” (Christopher West, Good News about Sex & Marriage, Servant Books, Ohaio 2000, pp. 92-94. El libro es prologado y muy alabado por Mons. Charles Chaput, arzobispo de Denver).

    Y más duro es con los actos con contacto anal:

“Nuevamente todo depende de lo que se entienda por tal término. Un marido jamás debería eyacular intencionalmente en ningún lugar que no sea la vagina de su esposa. No hay nada inherentemente malo con la penetración anal como acto preparatorio de la cópula normal. Sin embargo, hay algunas consideraciones de salud y estética que no pueden ser descuidadas.
           Pido perdón por la franqueza, pero la penetración vaginal a continuación de la penetración anal sería tan insalubre como para requerir una completa limpieza anti bacterial del pene del marido para evitar riesgos a la salud. Además hay otras consideraciones de salud. El ano y el recto sencillamente no están designados biológicamente para acomodarse al pene. La penetración de éste puede causar traumas en las paredes rectales (por ejemplo rasgaduras y contusiones). No son pocas las personas enredadas en “sexo anal” que tienen problemas intestinales.
           Además, la función execratoria del recto plantea algunas cuestiones estéticas elementales. ¿Qué simboliza la penetración anal? ¿Es esto un acto de belleza? ¿Es verdadero amor el someter a la propia esposa a riesgos de salud? ¿Por qué querría una pareja la penetración anal como actos preparatorios de una cópula normal? ¿Qué deseo intenta satisfacer? Desde el momento en que la penetración anal es en tantos sentidos una parodia de la copula vaginal, he planteado la siguiente cuestión a aquellos que se sienten atraídos por esta forma de acto preparatorio: ¿por qué no saltear simplemente este paso con todos sus riesgos para la salud y suciedad y gozar al acto real con su cónyuge según el designio de Dios?”

4) En este sentido debe entenderse la expresión de Noldin: "al menos no serían pecado grave"; es decir, fácilmente pueden ser pecado venial, e incluso mortal, si bien no por sí mismos (de lo contrario, en ningún caso podrían ser lícitos, cosa que el autor admite por lo menos en abstracto), sí por la facilidad de degradarse a sí mismo y al cónyuge, y la dificultad de que los cónyuges cuenten con ese grado de pureza necesario para realizar tales actos sin desviarse del amor y del respeto. No se pueden prohibir, pero tampoco se pueden recomendar. Queda en juego la responsabilidad que cada cónyuge tiene ante Dios de respetar su propio cuerpo y el de la persona amada así como su dignidad.

5) De aquí se comprende la delicadeza que siempre ha tenido la Iglesia en estos temas, hablando de los mismos lo menos posible, salvo cuando hay que contestar alguna duda o perplejidad de conciencia de algún fiel, porque es muy fácil que se preste a abusos y que se abra una puerta a ese paso tan corto "de lo sublime al ridículo" como dice el autor recién citado.

6) Considero más adecuado que tanto los directores espirituales a quienes se pide consejo como los laicos casados que aconsejan a otros laicos casados o los preparan para el matrimonio, aconsejen buscar otros medios de expresar el amor y de prepararse para el acto conyugal. 
El Teólogo Responde
Responsable: P. Miguel Ángel Fuentes, IVE
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lunes, 26 de enero de 2009

CARD. ANTONIO CAÑIZARES: ESCALADA DEL GOBIERNO SOCIALISTA ESPAÑOL CONTRA LA FAMILIA

-En una cultura como la que se impone en España, en Europa y en todo Occidente, con una fuerte carga ideológica secularista, ¿puede afirmarse que es en el ámbito de la familia donde este secularismo se manifiesta de modo más evidente y agresivo?

-Cardenal Antonio Cañizares: Pienso que no es la familia el ámbito donde se genera ese secularismo, sino que es el ámbito que más lo está sufriendo. La familia en España es en concreto una familia cristiana, aun cuando no sea practicante. Aún cuando esté muy sacudida por los vientos de la secularización, por todo el poder mediático que difunde una ideología relativista. Hay unos recursos en la familia española todavía muy valiosos y estamos aún a tiempo de que recupere su verdad. Pero es cierto también que la familia española, por las presiones de ese poder mediático, por las legislaciones tan agresivas en su contra, está sufriendo un fuerte relativismo, que estriba en vivir fuera de la verdad que la constituye, con lo cual las personas caen muchas veces en situaciones lamentables.

-Sus declaraciones han descargado fuertes responsabilidades en el Gobierno socialista por lo que sucede con la familia.

-Cardenal Antonio Cañizares: En los últimos años hemos asistido a una escalada contra la familia por parte del Gobierno socialista ayudado por otras fuerzas políticas y otros poderes o grupos como el del imperio gay o el de ciertas ideologías y organizaciones feministas, que intentan imponer la ideología de género. España ocupa uno de los últimos lugares de Europa en política familiar, el de menos ayuda a la familia; es, junto con Grecia, la nación europea con más bajo índice de natalidad, donde la población juvenil más a decrecido en los últimos 25 años y donde más se ha incrementado el número de abortos en los últimos diez años; ocupa el tercer lugar en el crecimiento de rupturas matrimoniales en la última década. Y, simultáneamente, ha ido más lejos que ningún otro país de la Comunidad Europea en materia legislativa contraria y dañosa para la familia.

Una vez más hay que decir que el futuro de la familia depende de que ésta pueda vivir su verdad, de que supere el relativismo al que se le empuja. La familia podrá ser educadora y transmisora de la fe si supera ese relativismo. Si no lo supera, continuará en una crisis, crisis de fe que arraiga en una crisis de verdad, porque no tiene fundamento principal para apoyarse y vivir con toda esperanza lo que es.

BENEDICTO XVI: COLOSENSE Y EFESIOS CARTAS GEMELAS ;La fuerza de la Iglesia viene de Cristo



 Entre las cartas del epistolario paulino, hay dos, las dirigidas a los Colosenses y a los Efesios, que en cierto sentido pueden considerarse gemelas. De hecho, una y otra tienen formas de expresión que sólo se encuentran en ellas, y se calcula que más de un tercio de las palabras de la carta a los Colosenses se encuentra también en la carta a los Efesios. Por ejemplo, mientras que enColosenses se lee literalmente la invitación a "amonestaros con toda sabiduría, cantad agradecidos a Dios en vuestros corazones con salmos, himnos y cánticos inspirados" (Col 3, 16), en Efesios se recomienda igualmente "recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados; cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor" (Ef 5, 19). Podríamos meditar en estas palabras: el corazón debe cantar, y así también la voz, con salmos e himnos para entrar en la tradición de la oración de toda la Iglesia del Antiguo y del Nuevo testamento; aprendemos así a estar unidos con nosotros y entre nosotros, y con Dios. Además, en ambas cartas se encuentra un así llamado "código doméstico", ausente en las otras cartas paulinas, es decir, una serie de recomendaciones dirigidas a maridos y mujeres, a padres e hijos, a amos y esclavos (cf. respectivamente Col 3,18-4,1 y Ef 5, 22-6, 9).

Más importante aún es constatar que sólo en estas dos cartas se confirma el título de "cabeza",kefalé, dado a Jesucristo. Y este título se emplea en un doble nivel. En un primer sentido, Cristo es considerado como cabeza de la Iglesia (cf. Col 2, 18-19 y Ef 4, 15-16). Esto significa dos cosas: ante todo, que él es el gobernante, el dirigente, el responsable que guía a la comunidad cristiana como su líder y su Señor (cf. Col 1, 18: "Él es también la Cabeza del Cuerpo, de la Iglesia"); y el otro significado es que él es como la cabeza que forma y vivifica todos los miembros del cuerpo al que gobierna (de hecho, según Col 2, 19 es necesario "mantenerse unido a la Cabeza, de la cual todo el Cuerpo, recibe nutrición y cohesión"): es decir, no es sólo uno que manda, sino uno que orgánicamente está conectado con nosotros, del que también viene la fuerza para actuar de modo recto.

En ambos casos, se considera a la Iglesia sometida a Cristo, tanto para seguir su conducción superior —los mandamientos—, como para acoger todos los flujos vitales que de él proceden. Sus mandamientos no son sólo palabras, mandatos, sino que son fuerzas vitales que vienen de él y nos ayudan.

Esta idea se desarrolla particularmente en Efesios, donde incluso los ministerios de la Iglesia, en lugar de ser reconducidos al Espíritu Santo (como 1Co 12), se confieren por Cristo resucitado: es él quien "dio a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros" (Ef 4, 11). Y es por él que "todo el Cuerpo recibe trabazón y cohesión por medio de toda clase de junturas, (...) realizando así el crecimiento del cuerpo para su edificación en el amor" (Ef 4, 16). Cristo, de hecho, tiende a "presentársela (a la Iglesia) resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada" (Ef 5, 27). Con esto nos dice que es precisamente su amor la fuerza con la que construye la Iglesia, con la que guía a la Iglesia, con la que también da la dirección correcta a la Iglesia.

Por tanto el primer significado es Cristo Cabeza de la Iglesia: sea en cuanto a la conducción, sea sobre todo en cuanto a la inspiración y vitalización orgánica en virtud de su amor. Después, en un segundo sentido, Cristo es considerado no sólo como cabeza de la Iglesia, sino como cabeza de las potencias celestiales y de todo el cosmos. Así en Colosenses leemos que Cristo "una vez despojados los principados y las potestades, los exhibió públicamente, incorporándolos a su cortejo triunfal" (Col 2, 15). Análogamente en Efesios encontramos que con su resurrección, Dios puso a Cristo "por encima de todo principado, potestad, virtud, dominación y de todo cuanto tiene nombre no sólo en este mundo sino también en el venidero" (Ef 1, 21). Con estas palabras, las doscartas nos entregan un mensaje altamente positivo y fecundo: Cristo no tiene que temer a ningún posible competidor, porque es superior a cualquier forma de poder que intente humillar al hombre. Sólo él "nos ha amado y se ha entregado a sí mismo por nosotros" (Ef 5, 2). Por eso, si estamos unidos a Cristo, no debemos temer a ningún enemigo y ninguna adversidad; pero esto significa también que debemos permanecer bien unidos a él, sin soltar la presa.

El anuncio de que Cristo era el único vencedor y que quien estaba con Cristo no tenía que temer a nadie, aparecía como una verdadera liberación para el mundo pagano, que creía en un mundo lleno de espíritus, en gran parte peligrosos y contra los cuales había que defenderse. Lo mismo vale también para el paganismo de hoy, porque también los actuales seguidores de estas ideologías ven el mundo lleno de poderes peligrosos. A estos es necesario anunciar que Cristo es el vencedor, de modo que quien está con Cristo, quien permanece unido a él, no debe temer a nada ni a nadie. Me parece que esto es importante también para nosotros, que debemos aprender a afrontar todos los miedos, porque él está por encima de toda dominación, es el verdadero Señor del mundo.

Incluso todo el cosmos le está sometido, y en él converge como en su propia cabeza. Son célebres las palabras de la carta a los Efesios que habla del proyecto de Dios de "recapitular en Cristo todas las cosas, las del cielo y las de la tierra" (1, 10). Análogamente en la carta a los Colosensesse lee que "en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles" (1, 16) y que "mediante la sangre de su cruz ha reconciliado por él y para él todas las cosas, lo que hay en la tierra y en los cielos" (1, 20). Así pues, no existe, por una parte, el gran mundo material y por otra esta pequeña realidad de la historia de nuestra tierra, el mundo de las personas: todo es uno en Cristo. Él es la cabeza del cosmos; también el cosmos ha sido creado por él, ha sido creado para nosotros en cuanto que estamos unidos a él. Es una visión racional y personalista del universo. Y añadiría que una visión más universalista que esta no era posible concebir, y esta confluye sólo en Cristo resucitado. Cristo es el Pantokrátor, al que están sometidas todas las cosas: el pensamiento va hacia el Cristo Pantocrátor, que llena el ábside de las iglesias bizantinas, a veces representado sentado en lo alto sobre el mundo entero, o incluso encima de un arco iris para indicar su equiparación con Dios mismo, a cuya diestra está sentado (cf. Ef 1, 20; Col 3, 1), y, por tanto, a su inigualable función de conductor de los destinos humanos.

Una visión de este tipo es concebible sólo por parte de la Iglesia, no en el sentido de que quiera apropiarse indebidamente de lo que no le pertenece, sino en otro doble sentido: por una parte la Iglesia reconoce que Cristo es más grande que ella, dado que su señorío se extiende también más allá de sus fronteras; por otra, sólo la Iglesia está calificada como Cuerpo de Cristo, no el cosmos. Todo esto significa que debemos considerar positivamente las realidades terrenas, porque Cristo las recapitula en sí, y, al mismo tiempo, debemos vivir en plenitud nuestra identidad eclesial específica, que es la más homogénea a la identidad de Cristo mismo.

Hay también un concepto especial, que es típico de estas dos cartas, y es el concepto de "misterio". Una vez se habla del "misterio de la voluntad" de Dios (Ef 1, 9) y otras veces del "misterio de Cristo" (Ef 3, 4; Col 4, 3) o incluso del "misterio de Dios, que es Cristo, en el cual están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia" (Col 2, 2-3). Hace referencia al inescrutable designio divino sobre la suerte del hombre, de los pueblos y del mundo. Con este lenguaje las dos Cartas nos dicen que es en Cristo donde se encuentra el cumplimiento de este misterio. Si estamos con Cristo, aunque no podamos comprender intelectualmente todo, sabemos que estamos en el núcleo del "misterio" y en el camino de la verdad. Él está en su totalidad, y no sólo un aspecto de su persona o un momento de su existencia, el que reúne en sí la plenitud del insondable plan divino de la salvación. En él toma forma la que se llama "multiforme sabiduría de Dios" (Ef 3, 10), ya que en él "habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad" (Col 2, 9). De ahora en adelante, por tanto, no es posible pensar y adorar el beneplácito de Dios, su disposición soberana, sin confrontarnos personalmente con Cristo en persona, en quien el "misterio" se encarna y puede ser percibido tangiblemente. Se llega así a contemplar la "inescrutable riqueza de Cristo" (Ef 3, 8), que está más allá de toda comprensión humana. No es que Dios no haya dejado las huellas de su paso, puesto que el mismo Cristo es huella de Dios, su impronta máxima; sino que uno se da cuenta de "cuál es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad" de este misterio "que sobrepasa todo conocimiento" (Ef 3, 19). Las meras categorías intelectuales aquí resultan insuficientes, y reconociendo que muchas cosas están más allá de nuestras capacidades racionales, debemos confiar en la contemplación humilde y gozosa no sólo de la mente sino también del corazón. Los Padres de la Iglesia, por otro lado, nos dicen que el amor comprende mucho más que la sola razón.

Una última palabra hay que decir sobre el concepto, ya señalado antes, concerniente a la Iglesia como esposa de Cristo. En la segunda carta a los Corintios el apóstol san Pablo había comparado la comunidad cristiana a una novia, escribiendo así: "Celoso estoy de vosotros con celos de Dios. Pues os tengo desposados con un solo esposo para presentaros cual casta virgen a Cristo" (2 Co 11, 2). La carta a los Efesios desarrolla esta imagen, precisando que la Iglesia no es sólo una esposa prometida, sino esposa real de Cristo. Él, por así decirlo, la ha conquistado para sí, y lo ha hecho al precio de su vida: como dice el texto, "se ha entregado a sí mismo por ella" (Ef5, 25). ¿Qué demostración de amor puede ser más grande que ésta? Pero, además, él está preocupado por su belleza; no sólo por la ya adquirida por el bautismo, sino también por aquella que debe crecer cada día gracias a una vida intachable, "sin arruga ni mancha", en su comportamiento moral (cf. Ef 5, 26-27). De aquí a la común experiencia del matrimonio cristiano el paso es breve; más aún, ni siquiera está claro cuál es para el autor de la carta el punto de referencia inicial: si es la relación Cristo-Iglesia, desde cuya luz hay que concebir la unión entre el hombre y la mujer, o si más bien es el dato de la experiencia de la unión conyugal, desde cuya luz hay que concebir la relación entre Cristo y la Iglesia. Pero ambos aspectos se iluminan recíprocamente: aprendemos qué es el matrimonio a la luz de la comunión de Cristo y de la Iglesia, aprendemos cómo Cristo se une a nosotros pensando en el misterio del matrimonio. En todo caso, nuestra carta se pone casi a medio camino entre el profeta Oseas, que indicaba la relación entre Dios y su pueblo en términos de bodas ya celebradas (cf. Os 2, 4.16.21), y el vidente del Apocalipsis, que anunciará el encuentro escatológico entre la Iglesia y el Cordero como unas bodas gozosas e indefectibles (cf. Ap 19, 7-9; 21, 9).

Habría aún mucho que decir, pero me parece que, de cuanto he expuesto, se puede entender que estas dos cartas son una gran catequesis, de la que podemos aprender no sólo cómo ser buenos cristianos, sino también cómo llegar a ser realmente hombres. Si empezamos a entender que el cosmos es la huella de Cristo, aprendemos nuestra relación recta con el cosmos, con todos los problemas de su conservación. Aprendemos a verlo con la razón, pero con una razón movida por el amor, y con la humildad y el respeto que permiten actuar de forma correcta. Y si pensamos que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, que Cristo se ha dado a sí mismo por ella, aprendemos cómo vivir con Cristo el amor recíproco, el amor que nos une a Dios y que nos hace ver al otro como imagen de Cristo, como Cristo mismo. Oremos al Señor para que nos ayude a meditar bien la Sagrada Escritura, su Palabra, y aprender así realmente a vivir bien.


domingo, 18 de enero de 2009

G.K.CHESTERTON: ACERCA DEL MOVIMIENTO MEDIEVAL

Acerca de los movimientos  medievales hay dos hechos en los que se debe hacer hincapié. No son, desde luego, contradictorios; antes quizá sean respuestas a falacias contrarias. En primer lugar, a pesar de todo lo que algún tiempo se dijo acerca de la superstición de la Edad Oscura y de la esterilidad del escolasticismo, en realidad fue todo ello un movimiento de expansión, siempre moviéndose hacia una luz más clara y hacia una libertad más amplia. Segundo, a pesar de todo cuanto se dijo más tarde acerca del progreso y el Renacimiento y de los precursores del adelanto moderno, todo ello fue casi totalmente un movimiento de entusiasmo teológico ortodoxo desarrollado desde dentro.

No fue un compromiso con el mundo, ni una rendición a paganos o herejes, ni siquiera una mera petición de ayuda externa, aún cuando de hecho los pidió prestados. En tanto que llegaba a la luz del día común, era semejante a la acción de una planta que por su propia inclinación impulsa a las hojas hacia la luz del sol, distinto de la acción de uno que se limita a no impedir que la luz de día penetre en la prisión. En breve, ello fue lo que técnicamente se denominaba un desarrollo doctrinal

JUAN BACIGALUPPI: BILL GATES Y LA PORNOGRAFÍA SEXUAL

Autor: Juan Bacigaluppi | Fuente: Noticias globales 
Bill Gates y la pornografía homosexual
El multimillonario Bill Gates (William Henry Gates III), dueño de Microsoft, adquirió la mayoría del grupo PanetOut que se dedica a la pornografía homosexual
 
La Fundación Bill y Melinda Gates fue galardonada en 2006 con el premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional.

El 5 de julio pasado, el periódico inglés The Independent publicó que el multimillonario Bill Gates (William Henry Gates III), dueño de Microsoft, adquirió la mayoría del grupo PanetOut que se dedica a la pornografía homosexual (según las fuentes sajonas ´pornografía dura´). La inversión se hizo a través de la financiera Cascade Investment, una de las empresas que controla el magnate.

Pertenecen al grupo PlanetOut la revista pornográfica Out; la web Gay.com, un instrumento para organizar ´citas y encuentros´entre pervertidos; y la empresa RSVP Cruises de turismo sexual para invertidos, entre los que se encuentran los cruceros trasatlánticos de homosexuales.

Inversiones en la reingeniería social anticristiana

Hasta ahora eran conocidas las inversiones de Gates para promover la anticoncepción, la esterilización forzada y el aborto, por ejemplo con sus donaciones para el Fondo para la Población de Naciones Unidas. (Vid. NG 163, 257, 264, 558, 560, 736, 606). Los fondos de Bill Gates para financiar la reingeniería social anticristiana aumentaron considerablemente con los 31 mil millones de dólares que donó el año pasado a la Fundación Bill y Melinda Gates otro multimillonario, Warren Buffet. En ese momento se hizo publico que los fondos se destinarían a control de población; producción masiva de la píldora abortiva RU-486 (mifepristona), el ´pesticida humano´, que desprende al embrión ya implantado del endometrio del útero; y la financiación de la IPPF y del grupo de apóstatas Católicas para el Derecho a Decidir.

Cabe recordar que la Fundación Bill y Melinda Gates fue galardonada en 2006 con el premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional. Además Gates financia actividades de la Sociedad Humanista de Estados Unidos. Una antigua institución, que nació para erradicar el cristianismo -en concreto destruir la Iglesia Católica- ; busca imponer una creencia universal relativista y contraria al orden natural, aboliendo de las
religiones monoteístas. (vid. El Desarrollo Sustentable. La nueva ética internacional, Ed. Vortice, Buenos Aires 2003, pp. 61-67). 

La Sociedad Humanista , entre otras cosas promueve ahora ´El Proyecto O´, mesas de diálogo entre ateos militantes y creyentes, una nueva trampa de esta secta masónica en la que seguramente caerán muchos católicos ´dialogantes´ que buscan ´aspectos positivos´ -como si los hubiera- en la increencia y el sectarismo cristofóbico.

Para tener en cuenta

En 1999, las agencias de prensa informaban sobre otros donativos de Bill Gates. En esa ocasión Gates declaró expresamente que serían destinados para control demográfico y el reconocimiento del aborto como derecho de la mujer.Las donaciones se encauzaron a través de la Fundación William H. Gates Foundation (2.200 millones de dólares) y a la Gates Learning Foundation (1.100 millones de dólares). 

La Fundación William H. Gates, creada en 1994, lleva el nombre de su abuelo. William H. Gates I fue miembro de la Sociedad Humanista ; participó en los congresos internacionales de eugenesia de 1921 y 1932, reunidos en New York. En 1930, ingresó en la Sociedad Eugenésica Americana. En 1927, intervino en la organización de una conferencia mundial de población, cuya principal promotora fue Margaret Sanger, fundadora de la IPPF , la internacional del aborto y la perversión de menores.

Por ese entonces, como propósito declarado, las sociedades de eugenesia de USA e Inglaterra procuraban la esterilización de las "personas manchadas por su origen" o de "poco valor cívico" (enfermos, latinos, negros, indígenas, católicos). En los Estados Unidos, esas sociedades, contaban con el apoyo de
la Corte Suprema y del Poder Ejecutivo, por ejemplo, durante la gestión del Presidente Calvin Coolidge; en el Reino Unido, también tenían gran peso social y político, por ejemplo, Winston Churchill, presidió el Primer Congreso Internacional de Eugenesia, celebrado en Londres en 1912. (vid. Sanahuja, J. C., El Gran Desafío, Serviam, Buenos Aires 1995, pp. 20-22).
Recordemos también que el padre de Bill Gates, William Henry Gates II, fue directivo de Paternidad Planificada, la filial de la IPPF en USA.

SANTA TERESITA DE LISIEUX


No te inquiete la labor
que has de cumplir cada día;
tu sólo quehacer, María,
en la vida es el amor.

Puedes decir a quien diga
que tus obras no se ven:
amo mucho, y en l a vida
el amor es mi quehacer.

Jesús hará tu corona
si solo buscas su amor.
Un día te hará reinar,
si le das tu corazón.

Tras la noche de esta vida 
verás su dulce mirada,
y  aquella cumbre de arriba
volará tu alma veloz...

(De la poesía 15)   

sábado, 17 de enero de 2009

Monseñor HÉCTOR AGUER: EL JUEGO: PASIÓN Y RIESGO


Justificar a ambos lados

 Al publicar este artículo de Monseñor Héctor Aguer, arzobispo de la Plata, nos enteramos de la designación  de este valiente pastor, para el Pontificio Consejo para la Cultura, imploramos el auxilio de la Virgen María, para que lo asista en su nuevo servicio.  


El juego constituye una dimensión esencial de la vida humana. Con razón, el homo sapiens ha sido llamado también homo ludens. Para justificar esta apariencia menos seria de nuestra actividad, Santo Tomás de Aquino emplea un argumento humanista: así como el descanso físico repone del cansancio, el juego alivia la fatiga del espíritu, la atención de la inteligencia y el esfuerzo de la voluntad. En la tradición clásica y cristiana se lo vincula con el valor espiritual del ocio, con el sentido de la fiesta y la sensibilidad para percibir lo sagrado. Es verdad que existe también un falsificación del espíritu lúdico. La diversión, cuando procede de la incapacidad de sosiego, de “habitar consigo mismo”, se multiplica convulsivamente para cubrir el vacío existencial, el desarraigo del espíritu; se convierte así en lo contrario del verdadero ocio, de aquel que ponderaban los antiguos como actividad característica del hombre libre.

 

Se pueden mencionar también otras deformaciones. Nadie duda del valor del deporte, reconocido plenamente por la espiritualidad cristiana. Pero en nuestros días se verifica una tendencia a hacer de la vida corporal un valor absoluto; se promueve el culto de la perfección física y el éxito deportivo brinda acceso al dinero y a la adoración de las multitudes. Nosotros solemos reconocer al fútbol como pasión nacional. En muchos casos se trata de una pasión desordenada. El “Mundial” ofrece un ejemplo elocuente: durante un mes absorbe el interés del país, modifica las agendas, promueve un dudoso patriotismo y desencadena reacciones insensatas y arrebatos irracionales. Por no hablar de la delincuencia encaramada en los tablones, y de sus protectores.

 

La madurez humana y el equilibrio de la personalidad implican la vivencia justa, virtuosa, de estas realidades. Así como es necesaria la moderación en la comida y la bebida, en la vida sexual y en el afán de sobresalir, existe también una templanza propia del homo ludens. Aristóteles la llamó “eutrapelia”: la virtud de quien encuentra solaz en un humor que no se excede y es capaz de volverse a las cosas joviales o recreativas sin perder la debida circunspección ni infringir los límites morales. La persona que sabe ubicarse como conviene al momento y se distrae moderadamente, dista tanto del bufón, el hincha fanático y el play-boy como del agrio, amargado y cejijunto.

 

Hablando del juego, es oportuno dedicar unos párrafos a la cuestión del juego por dinero. La moral cristiana lo consideró siempre ambiguo y peligroso, acicate de la codicia y de las peores pasiones. Algunos autores lo descalifican como intrínsecamente malo. San Francisco de Sales, tan suave en sus juicios, llegó a escribir: “Los juegos de dados, naipes y otros semejantes, en que la ganancia depende por la mayor parte de la suerte, son recreaciones no sólo peligrosas, sino absoluta y esencialmente malas y reprensibles, y por eso las prohíben las leyes...; tales juegos, aunque se llaman recreación y para esto se juegan, no lo son, sino ocupación violenta, pues en ellos está el espíritu tenso con atención continua y agitado por inquietudes, aprensiones y cuidados. ¿Hay atención más triste, opaca y melancólica que la de los jugadores? Ni se puede hablar del juego, ni reír, ni aun toser sin que se desesperen”.

 

No es fácil cultivar la eutrapelia en este campo preciso de la moralidad. Según el Catecismo, el juego es decididamente inmoral cuando se somete a la suerte aquello que en justicia debía dedicarse a otros fines, cuando la persona arriesga lo que corresponde dedicar a la atención de sus necesidades o las de su familia. Esta turbia actividad era, en otras épocas, prohibida por las leyes; hoy, en cambio, se la fomenta. La oferta es amplísima: loto, prode, quiniela, bingo, quini-seis, loterías varias, casinos (terrestres y flotantes), la engañifa de las máquinas tragamonedas. La fiebre privatizadora avanzó exitosamente sobre este sector, con el beneplácito de las autoridades. Se suele justificar la multiplicación de sitios e instrumentos de apuestas porque un porcentaje del mucho dinero acumulado se destina a fines benéficos. Puede aplicarse también al tratamiento de los ludópatas. Un pequeño bien que procede de un gran mal. Todo el mundo sabe, además, que una bruma sospechosa se cierne sobre el negocio del juego.

 

Mirando al bien común, habría que considerar con cuidado cuál es el mejor camino para limitar, en lo posible, este negocio que progresa atizando la pasión del juego. ¡Cuánta gente se ilusiona con la posibilidad de un rápido enriquecimiento, por un golpe de azar! En la coyuntura social que vive hoy la Argentina, cuando no abunda el empleo digno y no se acierta a instrumentar los medios para promover una cultura del trabajo, la difusión de los juegos de azar contribuye a extender un clima de escapismo, de huida de las responsabilidades personales y, en definitiva, de frivolidad. Las Vegas y Montecarlo no son modelos deseables de un estilo de vida. Conviene recordarlo cuando ya se advierte entre nosotros, como lamentable espectáculo, el contraste entre la ostentación y el despilfarro de los ricos -cada vez menos, probablemente-, y la creciente pobreza y marginalidad que invaden el paisaje suburbano y se adentran en la ciudad. Una versión rioplatense de la parábola evangélica del epulón y del mendigo Lázaro.

 

 

+ HÉCTOR AGUER

Arzobispo de La Plata

 

 

jueves, 15 de enero de 2009

IGNACIO DE LA POTTERIE S.J: GNOSIS: NI HISTORIA, NI MISTERIO

Hace algunos meses, en diciembre de 1994, la revista Letture publicó un artículo de Gianfranco Ravasi: "Las mil vidas de Jesús", dicho autor volvió a proponer el tema en las páginas del diario italiano "Il sole 24Ore"; y ese mismo día, en el diario de los obispos italianos Avvenire, apareció otro artículo suyo: "Jesús muy judío y poco cristiano".

El artículo de Letture, como siempre rico en citas bibliográficas, estaba construido, sin embargo, sobre un profundo equívoco, lo que puede suscitar en el lector común perplejidad. Después de examinar los muchos intentos de escribir vidas de Jesús de los últimos cien años (por ejemplo, las de Ricciotti, Papini,Renan - meditada por Gianfranco Ravasi en italiano -, Daniel Rops, etc), parece negar, usando un tono irónico, la posibilidad de lanzar también la realidad histórica de Jesús.

Desde hace más de cien años el problema principal en la lectura de los Evangelios es el de la ruptura entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe. Una ruptura que se remonta a la escuela del racionalismo alemán, según la cual el Jesús que presentan los Evangelios casi ya no es una figura histórica. Es, pues, necesario distinguir entre el Jesús que vivió de verdad en Palestina en torno a los primeros años de nuestra era y el que aparece en las narraciones de los evangelistas: estos últimos no fueron, según esta escuela, testigos, y los Evangelios nacieron de mitos helenistas.

A más de un siglo de distancia podemos decir hoy, como recordó el cardenal Ratzinger en "La interpretación en conflicto", que "es con este convencimiento de base como Bultmann - y con él la mayoría de los exégetas modernos- lee la Biblia".

La concepción del protestante Bultmann, padre del racionalismo, sigue condicionando a menudo la interpretación de los Evangelios. Un día en Roma oí a un prestigioso discípulo de Bultmann hacer esta síntesis: "El Jesús de la historia en científicamente inalcanzable y teológicamente irrelevante".

Según el autor del artículo de Letture, los evangelios se presentan como una vida de Jesús. Pero este es "un género literario imposible". Y explica que, desde Bultmann en adelante, los "biblistas serios" no aceptan hacer vidas de Jesús. "Los neo-testamentaristas se niegan a escribir una biografía de Jesús de Nazaret y se contentan de perfiles teológicos o de status questionis".

Pero aquí existe una equivocación fundamental. Es evidentemente imposible escribir una vida de Jesús haciendo una biografía en sentido moderno, con fechas concretas y siguiendo los itinerarios exactos que recorrió. Pero esto no quiere decir que los Evangelios no narren la historia de Jesús. Hoy nos hallamos frente a una dicotomía muy peligrosa, y que hay que delimitar bien para poder rebatir.

Cuando se habla sobre Jesús unos quieren hacer sólo historia, aplicando las rigurosas exigencias del método histórico-científico; otros, en cambio, reducen todo a su mensaje, al kerygma (anuncio). Las dos posiciones son incorrectas.

Examinemos en primer lugar la equivocación en que caen los primeros, los que sólo quieren hacer una investigación científica sobre el Jesús histórico. Veamos algunos ejemplos, que aparecieron en las librerías ( en inglés). John Crossan es autor de El Jesús histórico, La vida de un campesino judío mediterráneo. Y John P. Meier ha escrito Un judío marginal. Redefiniendo al Jesús histórico. Se trata de dos libros voluminosos, cada uno de más de 400 páginas. Escribe Meier en la introducción: "Imaginemos que tenemos cuatro especialistas bien preparados a nivel histórico: un católico, un protestante, un judío y un agnóstico. Y que trabajen juntos para decir quién es Jesús. El resultado, concluye sería que " el Jesús histórico es un judío marginal", sin gran importancia. Es curioso que una prestigiosa revista católica, la Reveu Biblique (1992), haya escrito de ese libro: "Se recordará como el acontecimiento más significativo del siglo XX en la historia de los estudios bíblicos católicos". El perfil que nos da de Jesús es el de un pobre palestino que hizo hablar de sí. Para la historia, obviamente, el misterio ligado a su persona no existe.

El otro extremo en el que se cae es el de reducir todo al Kerygma. En este caso se elimina la historia, y la importancia de Jesús está únicamente en el anuncio teológico : el Evangelio es sólo un "Theoloúgumenon". Es la tesis del libro de Jacques Duquesne, Jesús, que ha suscitado gran estupor en Francia y del que se han vendido casi 300.000 ejemplares. Duquesne divide su libro en las diversas fases que marcan la vida de Jesús. Desde el principio se comprende que postura toma el autor. La infancia de Jesús que narran los Evangelios, evidentemente no es histórica: no es serio tomar en serio el anuncio que un ángel hizo a una pobre muchacha judía. Además, por lo que se refiere a los milagros no existen pruebas. Y nadie estuvo presente en la resurrección, por lo que no puede documentar. La única importancia de Jesús, explica Duquesne, es el mensaje ( el Theoloúgumenon) que nos dejó y al que quien quiera puede dar su adhesión.

Estas dos posturas ejemplifican el debate en el que se han enzarzado muchos exégetas contemporáneos: o bien de Jesús se hace una historia poco interesante ( en el fondo no era más que un judío marginal), o bien se reduce su mensaje a pura literatura.

En suma a los exégetas les cuesta aceptar que a través de los Evangelios nos podemos remontar al Jesús histórico. Y sin embargo, en el Concilio Vaticano II, el papa Pablo VI hizo introducir, con su autoridad, una frase en la Constitución Dei Verbum. Está en el párrafo 19, donde se lee que la Iglesia " afirma sin dudar la historicidad de los Evangelios". Una frase que aparece también y con relieve en el reciente Catecismo de la Iglesia católica (n.126).

Esta frase confirma que, si no se pueden hacer vidas de Jesús, se puede, sin embargo, llegar al Jesús de la historia, ya que en los Evangelios se narran hechos reales, que sucedieron verdaderamente ( esto vale tanto para la concepción virginal de Jesús, como para sus milagros, y así mismo para su resurrección física, contrariamente a lo que afirma Duquesne, Meier y otros).

En el origen de la tradición evangélica no hay mitos helenistas, sino testigos: " Lo que oímos, lo que vieron nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos os lo anunciamos ahora" (1 Jn 11,2).

Hechos reales que efectivamente acontecieron, aunque a veces no estén narrados con todo detalle. Hechos de los que se escribe después de la resurrección de Jesús, es decir, después de que el Señor hizo comprender a sus hermanos el sentido de todo lo que habían vivido durante aquellos tres años de vida común. Es por ello por lo que de estos hechos reales los Evangelios nos comunican, por lo menos en bosquejo, también el sentido. Como escribía san Gregorio Magno, para comprender la Biblia "hay que pasar de la historia al misterio". Muy a menudo los exégetas modernos anulan lo uno y lo otro.

miércoles, 14 de enero de 2009

SANTO TOMÁS DE AQUINO (28 DE ENERO)

Nace en el Castillo de Rocaseca, cerca de Nápoles, Italia, en 1225.

Es el último hijo varón de una numerosa familia de doce hijos. Su padre se llamaba Landulfo de Aquino.

Alto, grueso, bien proporcionado, frente despejada, porte distinguido, una gran amabilidad en el trato, y mucha delicadeza de sentimientos.

Cerca del Castillo donde nació estaba el famoso convento de los monjes Benedictinos llamado Monte Casino. Allí lo llevaron a hacer sus primeros años de estudios.

Los monjes le enseñaron a meditar en silencio. Es el más piadoso, meditabundo y silencioso de todos los alumnos del convento. Lo que lee o estudia lo aprende de memoria con una facilidad portentosa.

Continúa sus estudios por cinco años en la Universidad de Nápoles. Allí supera a todos sus compañeros en memoria e inteligencia. Conoce a los Padres Dominicos y se entusiasma por esa Comunidad. Quiere entrar de religioso pero su familia se opone. El religiosos huye hacia Alemania, pero por el camino lo sorprenden sus hermanos que viajan acompañados de un escuadrón de militares y lo ponen preso. No logran quitarle el hábito de dominico, pero lo encierran en una prisión del castillo de Rocaseca..

Tomás aprovecha su encierro de dos años en la prisión para aprenderse de memoria muchísimas frases de la S. Biblia y para estudiar muy a fondo el mejor tratado de Teología que había en ese tiempo, y que después él explicará muy bien en la Universidad.

Sus hermanos al ver que por más que le ruegan y lo amenazan no logran quitarle la idea de seguir de religioso, le envían a una mujer de mala vida para que lo haga pecar. Tomás toma en sus manos un tizón encendido y se lanza contra la mala mujer, amenazándola con quemarle el rostro si se atreve a acercársele. Ella sale huyendo y así al vencer él las pasiones de la carne, logró la Iglesia Católica conseguir un gran santo. Si este joven no hubiera sabido vencer la tentación de la impureza, no tendríamos hoy a este gran Doctor de la Iglesia.

Esa noche contempló en sueños una visión Celestial que venía a felicitarlo y le traía una estola o banda blanca, en señal de la virtud de la pureza que le concedía Nuestro Señor.

Liberado ya de la prisión lo enviaron a Colonia, Alemania, a estudiar con el más sabio Padre Dominico de ese tiempo: San Alberto Magno. Al principio los compañeros no imaginaban la inteligencia que tenía Tomás, y al verlo tan robusto y siempre tan silencioso en las discusiones le pusieron de apodo: "El buey mudo". Pero un día uno de sus compañeros leyó los apuntes de este joven estudiante y se los presentó al sabio profesor. San Alberto al leerlos les dijo a los demás estudiantes: "Ustedes lo llaman el buey mudo. Pero este buey llenará un día con sus mugidos el mundo entero". Y así sucedió en verdad después.

Sus compañeros de ese tiempo dejaron este comentario: "La ciencia de Tomás es muy grande, pero su piedad es más grande todavía. Pasa horas y horas rezando, y en la Misa, después de la elevación, parece que estuviera en el Paraíso. Y hasta se le llena el rostro de resplandores de vez en cuando mientras celebra la Eucaristía.

Santo Tomás de AquinoA los 27 años, en 1252, ya es profesor de la famosísima Universidad de París. Sus clases de teología y filosofía son las más concurridas de la Universidad. El rey San Luis lo estima tanto que lo consulta en todos los asuntos de importancia. Y en la Universidad es tan grande el prestigio que tiene y su ascendiente sobre los demás, que cuando se traba una enorme discusión acerca de la Eucaristía y no logran ponerse de acuerdo, al fin los bandos aceptan que sea Tomás de Aquino el que haga de árbitro y diga la última palabra, y lo que él dice es aceptado por todos sin excepción.

En 1259 el Sumo Pontífice lo llama a Italia y por siete años recorre el país predicando y enseñando, y es encargado de dirigir el colegio Pontificio de Roma para jóvenes que se preparan para puestos de importancia especial.

En 4 años escribe su obra más famosa: "La Suma Teológica", obra portentosa en 14 tomos, donde a base de Sagrada Escritura, de filosofía y teología y doctrina de los santos va explicando todas las enseñanzas católicas. Es lo más profundo que se haya escrito en la Iglesia Católica.

En Italia la gente se agolpaba para escucharle con gran respeto como a un enviado de Dios, y lloraban de emoción al oírle predicar acerca de la Pasión de Cristo, y se emocionaban de alegría cuando les hablaba de la Resurrección de Jesús y de la Vida Eterna que nos espera.

El Romano Pontífice le encargó que escribiera los himnos para la Fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo, y compuso entonces el Pangelingua y el Tantumergo y varios otros bellísimos cantos de la Eucaristía (dicen que el Santo Padre encargó a Santo Tomás y a San Buenaventura que cada uno escribiera unos himnos, pero que mientras oía leer los himnos tan bellos que había compuesto Santo Tomás, San Buenaventrua fue rompiendo los que él mismo había redactado, porque los otros le parecían más hermosos). Después de haber escrito tratados hermosísimos acerca de Jesús en la Eucaristía, sintió Tomás que Jesús le decía en una visión: "Tomás, has hablado bien de Mi. ¿Qué quieres a cambio?". Y el santo le respondió: "Señor: lo único que yo quiero es amarte, amarte mucho, y agradarte cada vez más".

De tal manera se concentraba en los temas que tenía que tratar, que un día estando almorzando con el rey, de pronto dio un puñetazo a la mesa y exclamó: "Ya encontré la respuesta para tal y tal pregunta". Después tuvo que presentar excusas al rey por estar pensando en otros temas distintos a los que estaban tratando los demás en la conversación.

Pocos meses antes de morir tuvo una visión acerca de lo sobrenatural y celestial, y desde entonces dejó de escribir. Preguntado por el Hermano Reginaldo acerca de la causa por la cual ya no escribía más, exclamó: "Es que, comparando con lo que vi en aquella visión, lo que he escrito es muy poca cosa".

Santo Tomás logró que la filosofía de Aristóteles llegara a ser parte de las enseñanzas de los católicos. Este santo ha sido el más famoso profesor de filosofía que ha tenido la Iglesia.

Tan importantes son sus escritos que en el Concilio de Trento (o sea la reunión de los obispos del mundo), los tres libros de consulta que había sobre la mesa principal eran: la Sagrada Biblia, los Decretos de los Papas, y la Suma Teológica de Santo Tomás.

Decía nuestro santo que él había aprendido más, arrodillándose delante del crucifijo, que en la lectura de los libros. Su secretario Reginaldo afirmaba que la admirable ciencia de Santo Tomás provenía más de sus oraciones que de su ingenio. Este hombre de Dios rezaba mucho y con gran fervor para que Dios le iluminara y le hiciera conocer las verdades que debía explicar al pueblo.

Su humildad: Cumplía exactamente aquel consejo de San Pablo: "Consideren superiores a los demás". Siempre consideraba que los otros eran mejores que él. Aun en las más acaloradas discusiones exponía sus ideas con total calma; jamás se dejó llevar por la cólera aunque los adversarios lo ofendieran fuertemente y nunca se le oyó decir alguna cosa que pudiera ofender a alguno. Su lema en el trato era aquel mandato de Jesús: "Tratad a los demás como deseáis que los demás os traten a vosotros".

Su devoción por la Virgen María era muy grande. En el margen de sus cuadernos escribía: "Dios te salve María". Y compuso un tratado acerca del Ave María.

Su muerte: El Sumo Pontífice lo envió al Concilio de Lyon, pero por el camino se sintió mal y fue recibido en el monasterio de los monjes cistercienses de Fosanova. Cuando le llevaron por última vez la Sagrada Comunión exclamó: "Ahora te recibo a Ti mi Jesús, que pagaste con tu sangre el precio de la redención de mi alma. Todas las enseñanzas que escribí manifiestan mi fe en Jesucristo y mi amor por la Santa Iglesia Católica, de quien me profeso hijo obediente".

Murió el 7 de marzo de 1274 a la edad de 49 años.

Fue declarado santo en 1323 apenas 50 años después de muerto. Y sus restos fueron llevados solemnemente a la Catedral de Tolouse un 28 de enero. Por eso se celebra en este día su fiesta.

Ojalá repitamos frecuentemente aquella oración bíblica que Santo Tomás le decía al Señor, para pedirle el don de la Sabiduría. Dice así:

"Oh Dios misericordioso: envíame la Sabiduría que asiste junto a Ti.
Mira que soy un ser débil,
demasiado pequeño para lograr conocer qué es lo que más te agrada a Ti. 
Sin la sabiduría que procede de Ti, no seré estimado en nada. 
Contigo está la sabiduría que te asistió cuando creabas el mundo, 
la sabiduría que nos enseña qué es lo más grato a tus ojos 
y lo que más nos conviene hacer. 
Envíame tu sabiduría desde el cielo 
para que me asista en mis trabajos 
y me ilumine qué es lo que más te agrada en cada momento. 
Que ella me guíe prudentemente en todas mis obras" (Sab. 9, 1-11) Amen.

FUENTE: http://www.ewtn.com/spanish/Saints/Tomás_de_Aquino.htm

martes, 13 de enero de 2009

TESTIMONIO SOBRE GRACIAS CONCEDIDA POR MEDIACIÓN DE JUAN PABLO II


http://www.vicariatusurbis.org/Beatificazione/spagnolo/homepage.htm   

Septiembre, 2008

Soy ortodoxa.

 

También yo quiero contar la experiencia de fé y amor que he vivido en la oración a nuestro amadí simo Papa Juan Pablo II. Por ser ortodoxa, escuchaba los discursos del Papa con algo de distanciamiento, incluso cuando estaba entre nosotros. Durante los últimos días de su vida terrestre lo he conocido mejor, y lo he amado. También después de su muerte. Desde aquel abril de 2.005 rezo a menudo a Juan Pablo II y estoy segura de que escucha siempre mi oración. El 2 de abril de 2.006, al año de su muerte, la televisión dio una película sobre su vida. Aquel día me habían regalado una entrada para un concierto buenísimo de un grupo famoso. Rechacé la invitación con algo de pesar, porque no podía perderme la película sobre Juan Pablo II. Aunque ya la había visto, todo lo que trataba de él me emocionaba sinceramente Al día siguiente, mi mejor amiga –soy madrina de sus 3 hijas- me llamó llorando: el 2 de abril descubrió que estaba embarazada de la tercera de sus hijas, y decía que no había deseado tenerla, porque tenía demasiado trabajo, no era un embarazo programado... Intenté convencerla de que la vida era más importante y pedí al Papa que ayudara a mi amiga a decidir tener a su hija. Supe entonces cómo se iba a llamar aquella criatura. El día en que nació Juana Paula (una niña preciosa) llegué al hospital media hora después del parto y vi que mi amiga no estaba bien. Poco después tuvo una hemorragia y los médicos me hicieron salir de la habitación 10 minutos, que se me hicieron eternos. Yo rezaba al Santo Padre y a su Madre la Virgen, que salvaran a mi amiga. Cuando el médico salió de la habitación la hemorragia se había detenido, pero de haber durado más tendrían que haber vuelto al quirófano. Creo que el Papa escuchó mi oración y ayudó a la madre de Juana Paula. El año pasado Juana Paula se bautizó y ahora tiene 19 meses. Cada vez que la llamo por su nombre me acuerdo de Juan Pablo II y le doy gracias por el nacimiento de este angelito, por el triunfo de la vida y del amor.


por Camelia

 España,

Octubre, 2008 

Nuestra conversión.

 

Mi marido y yo queremos dar testimonio de la gracia recibida a través de Juan Pablo II. Escribimos como pareja, puesto que como tal recibimos la gracia de la conversión. Contaremos brevemente nuestra historia: somos Antonella y Massimo, nos casamos el 7 de octubre de 1989 y no tenemos hijos. Estamos bautizados, hicimos la primera comunión, nos confirmamos y nos casamos por la Iglesia; en teoría éramos católicos, y en la práctica estábamos a mil millas de distancia de Dios y de la Iglesia. Nuestra vida era difícil, y de ello resultaba ciertamente muy cómodo culpar a ese “Dios cruel” que la tomaba con nosotros. Cuando empezaron a empeorar las condiciones de salud del amado Pontífice, algo comenzó a cambiar dentro de nosotros. Pasábamos los días llenos de ansiedad por la suerte del Santo Padre, y al mismo tiempo cambiábamos nosotros. El 2 de abril de 2005 a las 21.37, el alma santa del Papa Wojtyla que regresaba a la casa del Padre nos tomó de la mano y nos guió, haciéndonos renacer a una nueva vida. Dios nos dio el don de nuestra Pascua a través del Via Crucis y de la muerte del amado Papa. Así hemos vuelto al Padre. ¡Gracias!


por Antonella y Massimo