lunes, 20 de octubre de 2014

JULIO ALONSO AMPUERO: DONES Y CARISMAS (Hechos de los Apóstoles)

En este mismo sentido hemos de entender los diversos dones y carismas que aparecen en el libro de los Hechos. Con ellos el Señor sostiene y conforta –de manera evidente y sobrehumana– a una Iglesia empeñada en la misión –también sobrehumana– de llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra.

Ya hemos hablado de los milagros de curaciones y resurrecciones obradas por Dios a través de los apóstoles. También vimos en el capítulo anterior el don de la profecía. Pero se mencionan otros.

Cuando se elige a los siete se pide que sean hombres llenos de Espíritu de sabiduría (6,3), don que aparece especialmente resaltado en la posterior actuación de Esteban (6,10); con él defiende la fe y da testimonio del Señor (7,2ss).

Un don especial de conocimiento de los corazones es otorgado a Pedro para conocer el fraude de Ananías y Safira (5,3ss).

También encontramos el don de la fe. No nos referimos a la fe dogmática, sino a esa fe de la que Jesús había hablado como capaz de mover montañas (Mt 21,21) y de hacer obras mayores que las suyas propias (Jn 14,12); se trata de esa fe que confía ciegamente en el Señor aun en circunstancias especialmente difíciles y es capaz de realizar obras que superan toda posibilidad humana. Tal es la fe de Pedro y Juan cuando curan al tullido de nacimiento (3,16).

Encontramos también el don de lenguas (2,4.11; 10,46; 19,6), que es ante todo una oración de alabanza y glorificación de Dios, aunque puede también contener un mensaje para la comunidad que ha de ser interpretado (cf 1 Cor 14).

Del mismo modo, cuando es necesario, el Señor guía a los suyos sirviéndose de visiones y sueños (10,3.9ss; 16,9-10).

Y don especial del Espíritu parece también la capacidad de detectar el espíritu del mal y vencerlo con el poder de Cristo en el caso de Simón el mago (8,9-24), del mago Elimas (13,6-12) o de la muchacha poseída de espíritu adivino (16,16-18).

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