viernes, 14 de junio de 2013

DIÁCONO JORGE NOVOA: CÓMO HAS UTILIZADO LOS DONES QUE EL SEÑOR TE ENCOMENDÓ?

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. ...( Mt 25, 14-30).

El centro de nuestra meditación lo ocupa una conocida parábola enseñada por Jesús, la de los talentos, en ella se habla de un patrón que antes de marcharse entregó a tres trabajadores suyos un número diverso de talentos ( moneda utilizada) , y al volver les pidió cuentas de lo que les había confiado... El Señor ha enriquecido con dones a su comunidad para realizar la misión que le ha encomendado...

El contexto de esta enseñanza, es el tema del juicio final, antes se nos presentan dos enseñanzas que van en la misma dirección,  primero un grupo de mujeres imprudentes, que cargando  aceite para sus lámparas de modo insuficiente, al llegar el novio no pudieron recibirlo  con las lámparas encendidas. Luego estará la enseñanza en la que Jesús, invita a los suyos a reconocerlo en los que sufren; tuve hambre, sed, estaba en la cárcel...

En medio de estas dos enseñanzas está nuestra parábola. Qué aprendemos con relación a los talentos?

Varias cosas, vamos a enumerarlas:

1) Los talentos son los dones que recibimos de Dios. Dios es el dador de todo bien. Recibimos dones materiales y espirituales, que se manifiestan en cualidades, habilidades, aptitudes, etc...

Habiéndolos recibido de Él, no somos dueños, sino administradores, y si algo compete al administrador es ser responsable con  lo que recibió. Se sabe depositario de un bien que debe cuidar y ejercitar. No dueño que dispone según su antojo sin dar cuentas a nadie, sino administrador de algo que se le ha entregado y de lo cual deberá dar cuentas a su Señor. Este punto es clave.

2) Dios da los  dones según su sabiduría. Lo hace en virtud de un designio sabio, que refiere al amor que tiene por sus criaturas.  Por ellos, da a cada uno, según conoce que es lo mejor para Él, y para que haga el mayor bien a los demás.

El enemigo busca sembrar la envidia, tentando con una suerte de  valoración diabólica,  "el don de fulano es mejor que el mío", dicen algunos, sembrando la destrucción por medio de la valoración inadecuada de los dones y  olvidando el fundamento del designio de Dios.

Los dones que recibimos de Dios, y que expresan su bendición, son para el enemigo los lugares de la tentación, sabe que su ejercicio puede ser muy fecundo, porque el Señor ha prometido multiplicarlos, y sembrando la envidia quiere inhibirlos .

3) El amo  (Jesucristo)al partir, dotó de dones a los que debían atender su hacienda (viña),  aquí estaba la finalidad, para que realizarán, según su voluntad, la tarea adecuadamente. Los dones son complementarios y expresan el misterio de la comunión, ninguno  considerado aisladamente, por importante que parezca,  será adecuado para atender la viña del Señor, porque todos son necesarios para la edificación común.

4) Los dones al utilizarlos adecuadamente, se multiplican. El Señor ha dado a cada uno según le conviene, dice el texto, que a uno dio cinco, y otro 2. Ambos multiplicaron lo que habían recibido, pero, no se le exigió al que se le entregaron 2, que rindiera como el de 5, ambos recibieron el mismo reconocimiento: " entra en el gozo de tu Señor"...

Los dones están al servicio del bien común. El enemigo nos tentará para que los utilicemos en beneficio personal. Buscando reconocimientos  materiales o espirituales; pueden ser el objeto de una donación material, o de elogios y reconocimientos espirituales, que van a impactar suscitando la vanidad o vanagloria.

La parábola pone como eje, el regreso del Señor y  su actitud, dice que " pidió cuentas". Cómo has utilizado los dones que te he confiado? Los dones que recibiste, estaban ordenados al buen funcionamiento de mi viña, dirá el Señor, por qué no los has ejercitado?

Aparece como trágica la respuesta del tercero de los servidores del Señor. Los dones estaban destinados a ser entregados y han sido guardados, a dar frutos y los han vuelto infecundos.

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