martes, 23 de octubre de 2012

DIÁCONO JORGE NOVOA: SEÑOR, ENSÉÑANOS A ESPERARTE!!!

«Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su Señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran.
Dichosos los siervos, que el Señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá.
Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!


El énfasis esta puesto, en la enseñanza de Nuestro Señor, en la necesidad de estar atentos, vigilantes, prontos, dispuestos, expresiones todas que están vinculadas con el regreso del Señor y la situación en que encontrará a sus servidores.

Dos afirmaciones se desprenden de las imágenes que tratan sobre su retorno y nos ayudan a ver como debemos disponernos: el Señor regresará, la afirmación es constante, aunque aparezca presentada con ciertas variantes , nunca toma rasgos de incertidumbre. Es concluyente, ÉL regresará. La segunda, tan importante como la primera, refiere a lo incierto de esa hora, desconocemos el momento concreto de su retorno, de allí el consejo del Señor, " estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas".

Debemos estar preparados. Cómo realizar esta preparación? Se supone que debemos realizar una serie de actividades todos los días, para velar y no ser sorprendidos? La vida siempre nos invita a instalarnos, a echar raíces , como si esta tierra fuera nuestra patria definitiva, los bienes materiales nos prometen estabilidad y control de todas las situaciones. Los que ceden a tales promesas no se preparan adecuadamente, están bajo los efectos del sueño que les impide prepararse para la llegada del Señor.

La vida creyente, de bautizado ,por el ejercicio de las virtudes teologales, fe, esperanza y caridad, son el modo más adecuado de preparación. La entrega permanente, cotidiana y sencilla de la propia vida, como ofrenda a Dios en favor de los hermanos, nos disponen para el encuentro con Él. Dirá san Gregorio:" Vigila aquel que tiene los ojos de su inteligencia abiertos al aspecto de la luz verdadera, el que obra conforme a lo que cree y el que rechaza de sí las tinieblas de la pereza y de la negligencia."

Esto te libera de las preocupaciones sobre, cómo o cuándo será, llena tu corazón de confianza pues esperamos al que conocemos y amamos. El corazón que se abre al amor de Dios y se llena de el, se vuelve ligero, dispuesto y pronto para lo que le pidan, en cambio el que se llena de sí mismo, se vuelve pesado, perezoso  y  negligente, desatento para la voz de Dios.

Pidamos ayuda al Señor, para que nos libre de caer en las tentaciones que no nos preparan para el encuentro con el Él .Así pues, cuando venga el Señor y encuentre a los suyos despiertos y ceñidos, teniendo la luz en su corazón, entonces los llamará bienaventurados.

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