miércoles, 30 de noviembre de 2016

DIÁCONO JORGE NOVOA : ADVIENTO

El año litúrgico se estructura a partir de los dos grandes misterios de nuestra fe: Encarnación y Redención, ellos son celebrados en las fiestas litúrgicas llamadas Navidad y Pascua. Estos dos grandes acontecimientos son precedidos por dos períodos preparatorios, llamados:  ADVIENTO y Cuaresma.

Ya podemos precisar que por ser tiempos preparatorios, están determinados por aquello hacia que tienden, están orientados hacia un fin, el tiempo de ADVIENTO es una preparación para la fiesta y el tiempo de la Navidad.

Dios en el  viene a nosotros con un mensaje de salvación, sobrepasando nuestras expectativas y llevando a cumplimiento su promesa. Ya no de un modo fragmentario o provisorio, sino con una acción definitiva, con la llegada de Jesús a nosotros ha llegado lo definitivo.

Este tiempo de gracia y liberación, ha puesto su "tienda entre nosotros" esperando que llegue el día en que se manifestará definitivamente. La expresión de júbilo de la Iglesia se apoya en el conocimiento íntimo y profundo de esta verdad, depositada en el corazón del mundo a partir de la Encarnación del Verbo. Lo definitivo ha comenzado un camino irreversible que conduce a la humanidad hacia Dios.

Etimológicamente la palabra "ADVIENTO", ADVENTUS, "significa llegada, es la traducción latina de la palabra griega Parousía. Hablar de ADVIENTO implica que alguien o algo viene o vendrá".

Parusía es una palabra griega que significa presencia, e índica la venida o visita solemne, o presentación inusitada de un personaje importante. Este término, apareció en el cristianismo primitivo para designar la gloriosa venida de Cristo al fin de los tiempos. La Parusía de Cristo es el comienzo y el epílogo, la inauguración y la conclusión, la fe y la bienaventurada esperanza como dice S. Pablo:

“Aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo” (Tit 2,13).

La iniciativa de Dios de visitar a su pueblo y de establecer su morada entre nosotros exige al discípulo tener un corazón preparado para vigilar. El ADVIENTO, no es solamente la espera de un acontecimiento, es fundamentalmente la espera que prepara el corazón y todas las realidades de nuestra vida, para la visita de una persona. El acontecimiento esperado, es esa intervención de Dios en la historia, que coincide con la venida de una persona, el Hijo de Dios. Toda la realidad litúrgica se mueve en la tensión (ya, pero todavía no) que llamamos escatológica. La celebración de la Navidad como hecho histórico central de la fe, nos recuerda la venida del Hijo de Dios a los hombres, y con ella, el comienzo de lo definitivo.

SAN AGUSTÍN : LA ESPERANZA NOS CONSUELA EN EL CAMINO


¿Qué decir de la esperanza? ¿Existirá allí? Dejará de existir cuando se haga presente la realidad esperada. También la esperanza es necesaria durante la peregrinación; es ella la que nos consuela en el camino. El viandante que se fatiga en el camino, soporta la fatiga, porque espera llegar a la meta. Quítale la esperanza de llegar, y al instante se quebrantarán sus fuerzas. Por ello, también la esperanza en el tiempo presente forma parte de la justicia de nuestra peregrinación.

Escucha al mismo Apóstol: Mientras esperamos la adopción, gemimos todavía en nuestro interior. Donde hay gemidos no se puede hablar de aquella felicidad de la que dice la Escritura: Pasó la fatiga y el llanto (Is 35,10). Por lo tanto, dice, gemimos todavía en nuestro interior, mientras esperamos la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Gemimos todavía, ¿por qué? Hemos sido salvados en esperanza. La esperanza que se ve no es esperanza. Si alguien ve algo, ¿cómo puede esperarlo? Si, en cambio, esperamos lo que no vemos, por la paciencia lo esperamos. Por esta paciencia fueron coronados los mártires; deseaban lo que no veían y despreciaban los sufrimientos. Fundados en esta esperanza decían: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación? ¿La angustia? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿La espada? Porque por ti... ¿Dónde está el por quién? Porque por ti vamos a la muerte cada día. Por ti (Rom 8,23.24.25.35.36). ¿Y dónde está: Dichosos quienes no vieron y creyeron? (Jn 20,29). Mira dónde está: está en ti, pues en ti está tu misma fe. ¿O nos engaña el Apóstol que dice que Cristo habita por la fe en nuestros corazones? (Ef 3,17). Ahora habita por la fe, luego por la visión; por la fe mientras estamos en camino, mientras dura nuestro peregrinar. Mientras estamos en el cuerpo, peregrinamos lejos del Señor; caminamos en la fe, no en la visión (2 Cor 5,6-7).

Si esto es la fe, ¿qué será la visión? Escúchalo: Dios será todo en todos (1 Cor 15,28). ¿Qué es todo? Todo lo que aquí buscabas, todo lo que aquí tenemos por grande, todo eso será Dios para ti. ¿Qué querías, qué amabas aquí? ¿Comer y beber? Él será para ti comida y bebida. ¿Qué deseabas aquí? ¿La salud de tu cuerpo frágil y temporal? Él será para ti inmortalidad. ¿Buscabas aquí riquezas? Avaro, ¿qué te puede bastar si no te basta Dios? ¿Amabas la gloria y los honores? Dios será para ti gloria, él, a quien ahora decimos: Tú eres mi gloria, que ensalza mi cabeza (Sal 3,4). Ya ensalzó mi cabeza: nuestra Cabeza es Cristo. Pero ¿de qué te extrañas? Tanto la Cabeza como los miembros serán exaltados; entonces será Dios todo en todos. Esto lo creemos y esperamos ahora; cuando lleguemos, lo poseeremos. Entonces, en vez de fe, habrá visión. 

¿Qué decir de la caridad? ¿También ella existe ahora y dejará de existir después? Si amamos creyendo sin ver, ¡cómo amaremos cuando llegue la visión y la posesión! Por lo tanto, habrá caridad, pero será perfecta, como dice el Apóstol: La fe, la esperanza y la caridad: tres cosas, la mayor de las cuales es la caridad (1 Cor 13,13). Estando en posesión de ella y nutriéndola en nosotros, perseveremos con confianza en Dios, con su ayuda, y digamos hasta que él se apiade y lo lleve a la perfección: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación? ¿La angustia? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada? Porque por tu causa somos llevados a la muerte y considerados como ovejas para el matadero. ¿Y quién soporta, quién tolera todo esto? Pero en todas estas cosas vencemos. ¿Cómo? Por aquel que nos amó (Ro 8,36-37). Por ello, si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Ro 8,31). (San Agustín,  Sermón 158,8-9)

domingo, 27 de noviembre de 2016

LA CORONA DE ADVIENTO


La colocación de cuatro cirios sobre una corona de ramos verdes, que es costumbre sobre todo en los países germánicos y en América del Norte, se ha convertido en un símbolo del Adviento en los hogares cristianos.

La Corona de Adviento, cuyas cuatro luces se encienden progresivamente, domingo tras domingo hasta la solemnidad de Navidad, es memoria de las diversas etapas de la historia de la salvación antes de Cristo y símbolo de la luz profética que iba iluminando la noche de la espera, hasta el amanecer del Sol de justicia (cfr. Mal 3,20; Lc 1,78).

HISTORIA DE LA MEDALLA MILAGROSA

jueves, 24 de noviembre de 2016

MISIONEROS DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO: QUÉ ES ADORAR?


Qué es adorar

Es la relación connatural del hombre con Dios, de la creatura inteligente con su Creador. Los hombres y los ángeles deben adorar a Dios. En el cielo, todos, las almas bienaventuradas de los santos y los santos ángeles, adoran a Dios. Cada vez que adoramos nos unimos al cielo y traemos nuestro pequeño cielo a la tierra.
La adoración es el único culto debido solamente a Dios. Cuando Satanás pretendió tentarlo a Jesús en el desierto le ofreció todos los reinos, todo el poder de este mundo si él lo adoraba. Satanás, en su soberbia de locura, pretende la adoración debida a Dios. Jesús le respondió con la Escritura: “Sólo a Dios adorarás y a Él rendirás culto”. 

Jesucristo, al comer la Pascua judía con los suyos, aquella noche en la que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos, dando gracias bendijo al Padre y lo pasó a sus discípulos diciendo: “Tomad y comed todos de él, esto es mi cuerpo que será entregado por vosotros”, al final de la cena, tomó el cáliz de vino, volvió a dar gracias y a bendecir al Padre y pasándolo a los discípulos dijo: “Tomad y bebed todos de él, este es el cáliz de mi sangre. Sangre de la Alianza Nueva y Eterna que será derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados.”
Él dijo sobre el pan: “Esto es mi cuerpo”, y sobre el vino: “Esta es mi sangre”. Pero, no sólo eso, agrego también: “Haced esto en conmemoración mía”. Les dio a los apóstoles el mandato, “haced esto”, el mandato de hacer lo mismo, de repetir el gesto y las palabras sacramentales. Nacía así la Eucaristía y el sacerdocio ministerial.
Cada vez que el sacerdote pronuncia las palabras consagratorias es Jesucristo quien lo ha hecho y se hace presente su cuerpo y su sangre, su Persona Divina. Porque Jesucristo es Dios verdadero y hombre verdadero. Siendo Jesucristo Dios y estando presente en la Eucaristía, entonces se le debe adoración.
En la Eucaristía adoramos a Dios en Jesucristo, y Dios es Uno y Trino, porque en Dios no hay divisiones. Jesucristo es Uno con el Padre y el Espíritu Santo y, como enseña el Concilio de Trento, está verdaderamente, realmente, substancialmente presente en la Eucaristía.
La Iglesia cree y confiesa que «en el augusto sacramento de la Eucaristía, después de la consagración del pan y del vino, se contiene verdadera, real y substancialmente nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y hombre, bajo la apariencia de aquellas cosas sensibles» (Trento 1551: Dz 874/1636).
La divina Presencia real del Señor, éste es el fundamento primero de la devoción y del culto al Santísimo Sacramento. Ahí está Cristo, el Señor, Dios y hombre verdadero, mereciendo absolutamente nuestra adoración y suscitándola por la acción del Espíritu Santo. No está, pues, fundada la piedad eucarística en un puro sentimiento, sino precisamente en la fe. Otras devociones, quizá, suelen llevar en su ejercicio una mayor estimulación de los sentidos –por ejemplo, el servicio de caridad a los pobres–; pero la devoción eucarística, precisamente ella, se fundamenta muy exclusivamente en la fe, en la pura fe sobre el Mysterium fidei («præstet fidessupplementum sensuum defectui»: que la fe conforte la debilidad del sentido; Pange lingua).
Por tanto, «este culto de adoración se apoya en una razón seria y sólida, ya que la Eucaristía es a la vez sacrificio y sacramento, y se distingue de los demás en que no sólo comunica la gracia, sino que encierra de un modo estable al mismo Autor de ella.
«Cuando la Iglesia nos manda adorar a Cristo, escondido bajo los velos eucarísticos, y pedirle los dones espirituales y temporales que en todo tiempo necesitamos, manifiesta la viva fe con que cree que su divino Esposo está bajo dichos velos, le expresa su gratitud y goza de su íntima familiaridad» (Mediator Dei 164).
El culto eucarístico, ordenado a los cuatro fines del santo Sacrificio, es culto dirigido al glorioso Hijo encarnado, que vive y reina con el Padre, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Es, pues, un culto que presta a la santísima Trinidad la adoración que se le debe (+Dominicæ Cenæ 3).
La Eucaristía es el mayor tesoro de la Iglesia ofrecido a todos para que todos puedan recibir por ella gracias abundantes y bendiciones. La Eucaristía es el sacramento del sacrificio de Cristo del que hacemos memoria y actualizamos en cada Misa y es también su presencia viva entre nosotros. Adorar es entrar en íntima relación con el Señor presente en el Santísimo Sacramento.
Adorar a Jesucristo en el Santísimo Sacramento es la respuesta de fe y de amor hacia Aquel que siendo Dios se hizo hombre, hacia nuestro Salvador que nos ha amado hasta dar su vida por nosotros y que sigue amándonos de amor eterno. Es el reconocimiento de la misericordia y majestad del Señor, que eligió el Santísimo Sacramento para quedarse con nosotros hasta el fin de mundo.
El cristiano, adorando a Cristo reconoce que Él es Dios, y el católico adorándolo ante el Santísimo Sacramento confiesa su presencia real y verdadera y substancial en la Eucarística. Los católicos que adoran no sólo cumplen con un acto sublime de devoción sino que también dan testimonio del tesoro más grande que tiene la Iglesia, el don de Dios mismo, el don que hace el Padre del Hijo, el don de Cristo de sí mismo, el don que viene por el Espíritu: la Eucaristía.
El culto eucarístico siempre es de adoración. Aún la comunión sacramental implica necesariamente la adoración. Esto lo recuerda el Santo Padre Benedicto XVI enSacramentum Caritatis cuando cita a san Agustín: “nadie coma de esta carne sin antes adorarla…pecaríamos si no la adoráramos” (SC 66). En otro sentido, la adoración también es comunión, no sacramental pero sí espiritual. Si la comunión sacramental es ante todo un encuentro con la Persona de mi Salvador y Creador, la adoración eucarística es una prolongación de ese encuentro. Adorar es una forma sublime de permanecer en el amor del Señor.
Por tanto, vemos que la adoración no es algo facultativo, optativo, que se puede o no hacer, no es una devoción más, sino que es necesaria, es dulce obligación de amor. El Santo Padre Benedicto XVI nos recordaba que la adoración no es un lujo sino una prioridad.

Quien adora da testimonio de amor, del amor recibido y de amor correspondido, y además da testimonio de su fe.

Ante el misterio inefable huelgan palabras, sólo silencio adorante, sólo presencia que le habla a otra presencia. Sólo el ser creado ante el Ser, ante el único Yo soy, de donde viene su vida. Es el estupor de quien sabe que ¡Dios está aquí! ¡Verdaderamente aquí!
FUENTE: http://adoracionperpetua.info

lunes, 21 de noviembre de 2016

RETIRO ESPIRITUAL 26 DE NOVIEMBRE

La vasija que estaba haciendo se estropeó como barro en manos del alfarero, y éste volvió a empezar, transformándola en otra diferente, como mejor le pareció al Alfarero (Jr 18,4)

Vivimos desconcertados y doloridos por diversas situaciones de la vida, cuantos sueños se frustran, y nos dejan como testigos impotentes de sus ocasos. El Alfarero Divino quiere modelarnos, somos"obra de Dios", hechura suya, amasados por sus manos. Una obra única, irrepetible, fruto de su Amor y su paciencia.
Te esperamos!

Sábado 26 de noviembre de 2016-16 hs
(retiro abierto y gratuito)
Parroquia María Reina de la Paz
Montevideo-Uruguay

16- Santo Rosario
Bendición con la imagen de la Gospa
17- Predicación 
18.15 Paseo con el Santísimo Sacramento
19- Santa Misa

Confesiones a lo largo del Retiro,y luego de la santa Misa habrá oración con imposición de manos.

DIÁCONO JORGE NOVOA: ADVIENTO, TIEMPO DE LA VISITA DE DIOS

domingo, 20 de noviembre de 2016

DIÁC. JORGE NOVOA: EL TRÍPTICO DEL ADVIENTO


En el Adviento se destacan tres aspectos relacionados con la venida de Cristo, recordemos que para hablar de Nuestro Señor en su situación actual, la de Resucitado, como lo presenta la Sagrada Escritura maravillosamente, "sentado a la derecha del Padre", los verbos que denotan cambio, aunque resultan apropiados para expresar la realidad humana, son inapropiados para hablar de las cosas eternas. Comprendiendo y aceptando la limitación del verbo venir, describamos los tres aspectos que declarábamos existen en este tiempo litúrgico.

1-La venida histórica, esa que fue preparada desde siempre, de la cual da testimonio la Antigua Alianza, como el mismo Señor nos lo dice: "era necesario que se cumpliera la Escritura". Ellas dan testimonio de que Jesús es el Mesías prometido. El misterio de la Encarnación, es al mismo tiempo, cumplimiento de la promesa y signo que remite a lo singular de la Nueva Alianza.

2-Un segundo aspecto, es personal, Cristo viene a cada uno de nosotros suscitando la respuesta de fe. Preguntándo en Cesarea de Filipos: ¿Quién soy yo para ti? Cristo nace en el corazón de cada hombre que responde por la fe a esta pregunta, vivificando toda su existencia. Esta venida se da en una infinita gama de situaciones existenciales, también viene para cada uno, en la muerte.

3-El tercer aspecto, tiene una dimensión escatológico, y hace referencia al fin de los tiempos. El Señor de la historia vendrá, como dice la Sagrada Escritura, "sobre las nubes del cielo, para juzgar" y " pondrá a unos a su derecha y a otros a su izquier22. La Iglesia como esposa del Señor anhela que vuelva, por eso en el Apocalipsis lo invoca: "Ven Señor Jesús".

sábado, 19 de noviembre de 2016

DIÁCONO JORGE NOVOA: ¿ERES TÚ REY?



Jesucristo rey del Universo! La liturgia concluye su año con la celebración de Cristo Rey, testificando la orientación de la Creación y la historia, que se  encaminan, como lo indica la Escritura de modo concluyente, a ponerse bajo la  realeza de Cristo: “Rey de reyes y Señor de señores”.

Cabe preguntarse si su realeza será una realidad únicamente escatológica? La "modernidad" detesta a los reyes. Debemos silenciar los aspectos esenciales de ésta celebración debido al mal ejemplo de los reyes de este mundo?

Los creyentes “gustan” servir a  su  Señor, viven y experimentan en la fe el misterio de su realeza. A pesar de las contrariedades propias de lo contingente, y de las debilidades pecaminosas de sus seguidores, Cristo reina,  y ciertamente, “su reino no tendrá fin”.

Pilato inquieto y preocupado, como tantos personajes actuales, le interroga acerca del Reino y su realeza. Y siendo que lo ve maltrecho, se desborda de curiosidad malsana. “Eres tú Rey?”(Jn 18,38). La realeza de Cristo comienza en el corazón del hombre. La pretensión de Cristo se introduce en la aparente contrariedad, no resuelta en el corazón de Pilato y en el de tantos hombres,que ejercen cargos de responsabilidad pública y se escandalizan con el modo que Cristo tiene de ejercer su reinado. 

Dice San Agustín: “Así el reino, que no era de este mundo, triunfaba del mundo soberbio, no luchando violentamente, sino sufriendo con humildad”. Habiendo probado que su reino no es de este mundo, añadió: "Ahora, pues, mi reino no es de aquí". No dice: No está aquí, porque aquí está su reino hasta el fin de los tiempos, conteniendo dentro de sí la mala yerba mezclada con el trigo hasta la siega; pero, sin embargo, no es de aquí, sino que peregrina en este mundo. 

Y añade San Juan Crisóstomo: “Pero aunque dice: "Mi reino no es de aquí", no priva al mundo de su providencia y de su gobierno, sino que quiere demostrar solamente que su reino no es humano ni perecedero.”

“Para esto he venido”(Jn 18,37). Expresión clara, terminante y tarea apremiante e inequívoca para su Iglesia. Ayudar a descubrir al Rey, que quiere reinar en el  corazón de todos los hombres. Si los cristianos viven ésta verdad, buscarán que pueda vivirse en las familias. Un reinado personal y familiar que tiende a propagarse socialmente, como a modo de círculos concéntricos, desde la realidad más interior a la más exterior. En nuestras casas, escuelas y realidades sociales.

No se debe avasallar a los que no creen, ni silenciar a Jesús, y el deseo que tiene de reinar en las almas, familias y sociedades. Aquí, no está en juego una estrategia pastoral, o un poder real o político al estilo de los poderes de este mundo. Está en juego la Verdad, la única que existe sobre el hombre, el mundo, su vocación y destino último.

Está clara la pretensión, no de ser un rey más, que descansa en el mausoleo de la historia, de los que se conservan algunos objetos que utilizó en el museo de la ciudad. Jesucristo es el Rey, y “su reino no tendrá fin”.
Concluyamos con San Agustín:

“¡Oh inefable poder de Dios, aun en los corazones de los que no le conocen! Esto no puede llamarse sino una voz secreta que silenciosamente resonaba en el alma de Pilato, repitiendo lo que tanto tiempo antes estaba escrito en los salmos: "No alteres el título de la inscripción". Pero, ¿qué decís, insensatos Pontífices? ¿Acaso no es esto una prueba de la verdad, de lo que Jesús dice: ¿Yo soy el rey de los judíos? ¿Si no puede corregirse lo que Pilato ha dicho, podrá alterarse lo que dijo la verdad? Si Pilato ha escrito lo que ha escrito, es porque el Señor ha dicho lo que ha dicho.” Bendito y alabado sea Jesucristo Rey del Universo!

viernes, 18 de noviembre de 2016

BENEDICTO XVI: CRISTO REY!!!

 La solemnidad de Cristo Rey fue instituida por el Papa Pío XI en 1925 y más tarde, después del Vaticano II, se colocó al final del año litúrgico. El Evangelio de san Lucas presenta, como en un gran cuadro, la realeza de Jesús en el momento de la crucifixión. 
Los jefes del pueblo y los soldados se burlan del "primogénito de toda criatura" (Colosenses 1,15) y le ponen a prueba para ver si tiene el poder para salvarse de la muerte (cf. Lucas 23, 35-37). Sin embargo, "precisamente en la cruz, Jesús está a la altura de Dios, que es Amor. Allí se le puede 'conocer'. [...] Jesús nos da 'vida' porque nos da a Dios. Nos lo puede dar porque él mismo es uno con Dios".
De hecho, mientras que el Señor parece pasar desapercibido entre dos malhechores, uno de ellos, consciente de sus pecados, se abre a la verdad, alcanza la fe e implora "al rey de los judíos": "Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu reino" (Lucas 23,42). De quien "es antes de todas las cosas y en él todas subsisten" (Colosenses 1, 17) el llamado "buen ladrón" recibe inmediatamente el perdón y la alegría de entrar en el Reino de los Cielos. "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lucas 23, 43). 
Con estas palabras, Jesús, desde el trono de la cruz, da la bienvenida a todos con la misericordia infinita. San Ambrosio comenta que "es un buen ejemplo de conversión al que debemos aspirar: muy pronto al ladrón se le concede el perdón, y la gracia es más abundante que la petición; el Señor, de hecho, dice san Ambrosio, siempre concede lo que se le pide [...] La vida consiste en estar con Cristo, porque donde está Cristo allí está el Reino" (Expositio Evangelii secundum Lucam X, 121:.. CCL 14, 379).
Queridos amigos, el camino del amor, que el Señor nos revela y nos invita a recorrer, se puede contemplar incluso en el arte cristiano. De hecho, antiguamente, "en la configuración de los edificios sagrados [...] se hizo habitual representar en el lado oriental al Señor que regresa como rey --imagen de la esperanza--, mientras en el lado occidental estaba el Juicio final, como imagen de la responsabilidad respecto a nuestra vida" (encíclica Spe Salvi, 41): esperanza en el amor infinito de Dios y compromiso para ordenar nuestra vida según el amor de Dios. 
Cuando contemplamos las representaciones de Jesús inspiradas en el Nuevo Testamento, como enseña un antiguo Concilio, se nos lleva a "comprender [...] la sublimidad de la humillación del Verbo de Dios y [...] a recordar su vida en la carne, su pasión y muerte salvífica y la redención que de ella se deriva para el mundo" (Concilio de Trullo [año 691 ó 692], canon 82). "Sí, la necesitamos para ser capaces de reconocer en el corazón traspasado del Crucificado el misterio de Dios".

jueves, 17 de noviembre de 2016

RP.HORACIO BOJORGE: VIVA CRISTO REY!!!


  Que Dios sea el Rey del universo no es ninguna novedad. Puesto que Él lo ha Creado y es todopoderoso, y todos los reyes están en la palma de su mano y hace con ellos lo que quiere.

            Lo grande, lo misterioso de esta fiesta es que Dios ha querido ser Rey del Universo como Hombre. Que el Rey del Universo es un Hombre como nosotros. Y que por lo tanto, uno de nuestra naturaleza y de nuestra raza es Soberano, Rey y Señor del Universo.

            Esto resulta por demás novedoso y sorprendente cuando medimos la distancia que hay entre la pequeñez de un hombre y la fugacidad de su vida sobre la tierra por un lado y la grandeza y duración del universo por el otro.

            En estos días hemos meditado sobre la grandeza y duración del universo. La luz viaja a 300.000 Kms./seg. Nos llega desde el Sol en 8 minutos y algo. Desde la otra estrella más cercana, Alfa del Centauro, en 30 años/luz. En ir y volver de ella a caballo de un rayo de luz se nos irían 60 años de vida. Las demás estrellas, serían inalcanzables en una vida humana. Las dimensiones y duración de estrellas y galaxias, es inimaginable. )Quién puede imaginar lo que son, tanto como duración cuanto como distancia, 360 millones de años luz? A esa distancia y después de ese tiempo, podemos ver hoy la explosión de una Galaxia. Estamos algo atrasados de noticias.

            Esa inmensidad nos habla de la Grandeza, del Poder y de la Eternidad del Verbo Creador de Dios. Dijo y fueron hechas. El Universo, la Creación, en su grandeza, o en la estructura atómica de la materia, o en la perfección de la organización de un ser viviente y del equilibrio ecológico en el jardín Tierra... Todo eso es como un Dedo que señala hacia el Creador. Como un signo que nos habla de Él. El Hombre es el único ser material capaz de entender lo que ese dedo apunta y lo que ese signo significa. El único ser material que puede no sólo conocer sino hablar con ese Ser Creador y dirigirse a él en la Oración, la Alabanza y la Súplica. Y sin embargo muchos hombres, mirando ese dedo, están como el perro bobo, al que se le señala la pieza y se queda mirando el dedo. Pienso en algunos programas científicos de Quality o Infinito, o del National Geographic...

            Hay una misteriosa resistencia en no querer ser únicos en el universo. Hay como una desesperada búsqueda de otras creaturas que nos releven del privilegio de ser los únicos seres inteligentes y capaces de conocer a Dios. Un inmenso campo de antenas ausculta el cielo tratando de captar alguna voz de una creatura inteligente. En treinta años o más de escucha, nada se ha oído. Mientras tanto, Dios ha hablado por medio de su Hijo, aquí en la tierra... Y: )Quién ha escuchado nuestra voz?

            En la intención de Dios, el Hombre tenía que ser el Ser capaz de conocerlo y escuchar su voz, capaz de dialogar con él y amarlo. El hombre tenía que ser el diputado de la materia, ciega, muda, inerte, tonta, que la pusiera en vibración con el canto del gloria. Sin nuestra alabanza, el universo material entero estaría mudo. Es cierto que los ángeles cantan, pero ellos no pertenecen al mundo material, como nosotros. No pueden representarlo, ni su alabanza pone en movimiento porciones de materia. Nuestro cuerpo, en cambio, es como un instrumento musical, en donde nuestro espíritu hace resonar y pone en vibración acordes materiales que se expanden como ondas hacia el infinito. Así como la luz de las estrellas nos llega como un hilo de luz desde distancias inimaginables, la voz de nuestra alabanza llega a los rincones inalcanzables del cosmos y viajará, seguirá viajando por el universo aún después de haber nosotros dejado esta morada terrenal y haber llegado a la patria futura. Y como un eco que se repite chocando en los muros lejanísimos del Universo, nuestro canto de alabanza seguirá resonando y repitiéndose como un eco, de esos que se multiplica, reflejado en una pieza de espejos, centuplicándose por los siglos de los siglos y poniendo en vibración toda la materia. (Oh efecto inimaginable de nuestra débil voz humana con la que hemos hecho vibrar, como caja de resonancia, este cuerpo mortal, y contagiado desde él con su vibración, al universo entero! Este cuerpo que no está hecho para la lujuria, sino para ser caja de resonancia del himno de Su Gloria. (Por Él, con Él y en Él... !

            Sin nuestra alabanza, el Universo entero estaría mudo. Date cuenta (oh Hombre! de tu dignidad. Eres el diputado de la materia para conocer, reconocer, amar, alabar y proclamar con todo tu cuerpo la Gloria del Creador. Eres como un Angel de la Materia inanimada. Y el universo inmenso y duradero se dice en tu voz débil y efímera, se dice como himno de Gloria. Es en tu voz, donde "los cielos proclaman la Gloria de Dios".

            Todo tu ser está en intercambio de comunión con la materia, por la respiración, por la alimentación, hasta por la corrupción de la muerte. Amasado de tierra, eres la única porción de tierra que está animada de un soplo divino. Y por eso llamado a ser soberano del Universo: su Rey.

            (Qué lógica conexión existe entre el misterio de la Encarnación al que nos introducirá el inminente próximo adviento y este misterio del Reino de Jesús sobre el Universo, material y humano! Por la Encarnación, el Dios-Rey-divino instaura el reino del Dios-Rey-humano.

            En Jesús, Hombre verdadero, se realiza el designio del Comienzo, frustrado por el pecado de Adán. El Hombre llega a ser en Jesús el Cristo, Rey del Universo, como el Padre quería.

            Ese Hombre reina por el Amor. Su reino es de amor. Por eso no se impone sobre los que dicen: No queremos que reine sobre nosotros. (Y cuántos son hoy los hombres que lo dicen! (Toda nuestra cultura actual! Nuestra cultura apóstata se ha venido sacudiendo a Dios como un yugo. Lo sacó de sus escuelas, de sus universidades, de su historia y de su filosofía, de sus leyes, de sus gobiernos, de sus costumbres, de sus conversaciones, de sus signos y símbolos, de su lenguaje... No quiere ningún signo exterior que se lo recuerde... No quiere, tampoco y mucho menos, que le digamos que, sin embargo: Él está ahí... Y es Rey. Y que lo es no como el Dios deísta sino como el Hombre Jesús, Verbo hecho carne.

            Esta cultura moderna y postmoderna es la que quiere establecer frente al Reino de Cristo, otro Reino. El Reino del Hombre endiosado en lugar de Cristo. Esta es la cultura del Anti-Cristo. Parodia del Reino de Cristo.

            Pero Cristo Reina. No hemos de temer. El Señor ha entronizado a su Rey en Sion su Monte Santo. )Por qué se confabulan las naciones y los reyes murmuran contra el Señor y su Rey? Rompamos su coyunda, sacudamos su yugo.El Señor desde el cielo sonríe, El Señor se burla de ellos, los quebranta como vasos de barro con su cetro de hierro (Salmo 2).

            Mi corazón espera el día en que veré otra Humanidad. Una Humanidad distinta a ésta dentro de la cual me tocó vivir en mi efímera vida mortal. Aquella Humanidad sentirá lo que se adelantan a profetizar en mi corazón el Espíritu y la Esposa: enjuiciará estos siglos y llorará el error de los hombres de esta cultura. Desde lo más hondo de su corazón lanzará la oración de su profundo anhelo: (Ven Señor Jesús! (Ven Rey del Universo! Ven a reinar sobre nosotros como has reinado dentro de nosotros en tus fieles! (Qué necios fueron nuestros antepasados que no quisieron que Tú los gobernaras con tu yugo suave y tu carga ligera! (Ellos! (que no podían ni siquiera gobernarse a sí mismo y dominar sus pasiones! (Ellos a los que tiranizaban los caprichos de su corazón! (Ellos pensaron que podían gobernarse a sí mismos y gobernar a otros, e incluso gobernar el mundo, instalando el Reino del Hombre sobre el Hombre! Así fue como instalaron la tiranía mentirosa del Anticristo para destronarte a Ti y arrebatarte el Reino que te ha dado el Padre!

            Nosotros hemos conocido ese reino atroz. Ya no creemos en ese ídolo, en esas ideologías 'cristianas' que quisieron suplantar a Jesús el Cristo haciéndolo manipulable por el Hombre. Nosotros somos los desengañados de las ideologías del Anti-Cristo, del Anti-Jesús. Del Antifaz fraudulento. (Ven Tú, Señor, ven en persona a reinar sobre nosotros, pues nosotros reconocemos el poder y el honor y la gloria que te ha dado el Padre para siempre! (Nosotros reconocemos que somos tu herencia y la porción de tu heredad para siempre!
           
            Muchísimos mártires del siglo veinte murieron gritando ¡viva Cristo Rey! No era una consigna, no era un programa, no era un lema. Nadie puede prever lo que dirá en esa hora. Quizás el que premedite frases heroicas sólo atine a implorar ¡no me maten!

            El grito de ¡Viva Cristo Rey!, por lo tanto, no es un grito humano. Es un don, una gracia del Espíritu Santo que lo proclama en Espíritu y en Verdad a través de la boca de los mejores hijos del Padre celestial, sacrificados como Corderos inocentes. Por su boca, es el Espíritu Santo quien lo grita a un mundo que no quiere que Cristo reine sobre ellos.

Yo sueño en ese día en que Jesús será aclamado y elegido por unanimidad (por lo menos por mayoría absoluta, porque la generación perversa e incrédula no pasará antes de su venida). Ese día, el Reino que le ha dado el Padre será reconocido y convalidado desde abajo, por todos los redimidos, como lo es ahora por nosotros. Y ese día el Padre verá a la Humanidad que creó y redimió con la sangre de su Hijo y verá "que es buena" como me consuela a mí imaginándola, y la bendecirá.

sábado, 12 de noviembre de 2016

DIÁCONO JORGE NOVOA: EL PARALÍTICO DE BETESDA (JN 5,1-18)


Estamos habituados a escuchar que el Señor sana desde dentro hacia fuera, desde el corazón hasta alcanzar todos nuestros actos, y así plantearnos que debe haber coherencia entre lo que pensamos y hacemos, entre nuestros pensamientos y obras. Muchas situaciones no resueltas en el plano de las relaciones personales tienen su origen, en realidades oscuras que anidan en nuestro corazón: rencores, envidias,odios, etc...

También es cierto que el Señor obra de modo inverso, recordemos el pasaje de la curación del inválido junto a la piscina de Betesda, narrado en el capítulo 5 del evangelio según San Juan. Allí, el Señor se compadece de los enfermos, su mirada se posa sobre esa muchedumbre, que el relato enumera diciéndonos que se encontraban allí: "cojos, ciegos y paralíticos".El Señor percibe una humanidad doliente, ubicada al "costado", fuera del Templo, esperando la "agitación de  las aguas" de la piscina. Porque, de entrar en primer lugar alcanzaría la curación. Nuestro Señor dialoga con el paralítico que estaba aguardando la agitación de las aguas, llevaba muchos años de infructuosa espera, porque su mal, le impedía entrar en la piscina, antes que a los otros. 

Quieres curarte? pregunta Jesús. El paralítico, es entre aquellos enfermos, el más pobre entre los pobres, como diría Santa Teresa de Calcuta. Como él mismo lo narra, otros siempre entran antes que él. La mirada del Señor es compasiva y misericordiosa, al llegar al Templo, ha reparado en los enfermos, y entre ellos, en aquel que aparece mas necesitado. Este hombre no esperaba que Jesús le devolviera la salud, dado que su respuesta a la pregunta del maestro fue: "no tengo quien me entre en la piscina".

Jesús está frente a él, hablando sobre su curación, y éste sigue poniendo su esperanza en la agitación de las aguas.Incluso luego de obrado el milagro responde a la requisitoria de los judíos, desconocer el nombre de quien lo ha sanado.Jesús quiere sanar su corazón, y para ello sana su mal físico.Ha iniciado un camino desde el exterior hacia el interior.

Así comentará San agustín el pasaje:

"Es mucho más el que Jesucristo curase las enfermedades de las almas, que el que sanase las enfermedades de los cuerpos que habrían de morir. Pero como esta alma no conocía a Aquél por quien habría de ser curada, y como tenía los ojos de la carne para ver las cosas corporales, y aún no tenía sanos los ojos del alma para que pudiese conocer a Dios -aunque oculto-; hizo lo que podía ser visto para que se curase lo que no podía verse. Entró en aquel lugar en donde había muchos enfermos, y de ellos eligió uno para curarlo..."

Luego lo encontrará en el Templo para sanarlo definitivamente y liberarlo del mal radical que es el pecado. Jesús sana también desde el exterior hacia el interior.Aquí ya ejerce su misión, Jesús es el buen Pastor, ha encontrado a esta ovejas en su pórtico (puerta de las ovejas), están derrengadas, heridas (Ez 36) y aunque todavía no lo reconocen como tal,Él ya ejerce su misión con ellos, reparando en sus males y ofreciéndoles la salvación...

jueves, 10 de noviembre de 2016

DIÁCONO JORGE NOVOA: DEL GIRO ANTROPOLÓGICO A LA PUERTA GIRATORIA

Hace pocos días, conversaba con un grupo de padres que se sentían decepcionados, y en algunos casos desorientados, por las respuestas y comportamientos de sus hijos. Uno de ellos, refería lo triste que era constatar, las respuestas que recibían con su madre, ante algunos requerimientos. La presencia en mesa familiar, la visita a un familiar enfermo o la simple compañía de un hermano para con su hermana, eran algunos de los tantos desvelos y dolores, que confesaban los padres de estos jóvenes tener y no poder solucionar.

Los sueños que se promueven a las jóvenes generaciones, por los medios de comunicación, son luego de transitados, caminos de frustración. Esta sociedad de consumo, esconde debajo de la alfombra los escombros que produce, un dato indicativo es el aumento considerable del índice de suicidios entre los jóvenes de AL. Estamos en una sociedad de consumo, que promete la felicidad en la posesión de los bienes, y que presenta como saldo final la depresión. 


Qué es lo que está ocurriendo? Parece una pregunta simple y necesaria, ciertamente, no hay respuestas sencillas, porque el problema es serio. Tan serio como el divorcio, el aborto, la infidelidad y la violencia doméstica. Y lamentablemente, son motivo de un trato superficial, marcado por intereses egoístas o económicos, que alimentan proyectos de leyes en los parlamentos, con la trágica consecuencia social de ir delineando una cultura emergente que en sus prácticas retorna al paganismo.

La matriz cultural cristiana, daba a los hombres, independientemente que practicaran o no la fe católica, una escala de valores que dignificaban a la persona humana y fortalecían la misión de la familia en la construcción de la sociedad. Educaba para la libertad, actuando en el plano del conocimiento intelectual y en la práctica de las virtudes. ¡Cuánta inteligencia desperdiciada por negligencia en una vida de ocio exacerbada! ¡Qué poco se valora el esfuerzo en la educación! Se engorda la inteligencia pero no se educa la voluntad.

Lo que ha entrado en crisis es la antropología, y misteriosamente en una época marcada por el giro antropológico. Parece una paradoja, pero lo cierto, es que el giro se ha tornado en una puerta giratoria que no se detiene, impidiéndole al hombre salir, si no está muy atento. En esta situación, lo que más se ha resentido es la comprensión justa del sentido de la vida para utilizar adecuadamente nuestra libertad. El hombre de hoy, que está tan centrado sobre sí mismo, parece clamar por una ayuda para salir de esta situación. 

Sin embargo, se aferra al relativismo en todas su expresiones, y ciertamente que esto hace su eclosión en el ámbito familiar. El relativismo moral es en el plano existencial una plaga que avanza, aún más devastadoramente que le Sida. El relativismo atenta contra una válida interpretación de la existencia humana, porque considera intolerante la postura de aquel que busca y cree en la Verdad. Pensar que se puede comprender la verdad esencial es visto como intolerante, porque ello atenta contra el subjetivismo imperante. El relativismo ético ha provocado la rápida transformación de las costumbres, y es objeto de impulsos destructores que minan los mismo fundamentos culturales.


Ante un panorama así, es propio del mal espíritu invitarnos a no luchar, a bajar los brazos, a plegarnos a todos lo que dicen: "no hay salida". Pero, el Señor ha trazado con su Pascua el signo indeleble, de que la vida y el amor vencen en toda situación de muerte. El Señor Jesús, se detiene frente a nuestras casas, nuestras culturas, colegios, partidos políticos y nos invita a perseverar en la lucha a favor de la Verdad. Únicamente la Verdad nos hará libres, y por lo que conocemos hasta hoy, solamente Jesús ha dicho ser el Camino, la Verdad y la Vida.

martes, 8 de noviembre de 2016

DIÁCONO JORGE NOVOA: DIOS NO TIENE NIETOS

Supongo que el título te habrá resultado sugestivo ¿Qué afirmamos al expresar que “Dios
no tiene nietos”? Te pido un poco de paciencia y atención. 

Podríamos plantearnos la hipótesis de la siguiente manera: “Los hijos de los creyentes, por serlo, no son nietos de Dios”. En la problemática de la trasmisión de la fe, a veces pensamos incorrectamente, y creemos que  comunicando a nuestros hijos los conocimientos que tenemos de nuestra religión, con ello será suficiente. Hay un aspecto doctrinal que necesita ser comunicado y valorado, nuestra fe posee un credo, pero el cristianismo no se reduce a una comunicación de ideas.  

Muchos hombres incrédulos tienen informaciones adecuadas sobre datos de la vida y las enseñanzas de Jesús. Saben que nació en Belén, y que su madre se llamaba María, conocen el modo de su muerte con bastantes detalles, pero y sin dudarlo, afirmamos que no lo conocen a Él. Los guardias  que conduce Judas al lugar donde se encuentra Jesús, antes de su Pasión, al enfrentarse con Él que les pregunta a quien buscan, le responden a Jesús el Nazareno. Se encuentran delante de Él, conocen su nombre, pero no lo conocen a Él. 

Jesús le dice a la mujer samaritana, que se encuentra junto al pozo: “Si conocieras quien es el que te pide de beber”. En la Sagrada Escritura, conocer es una relación vital que se establece entre las personas, este concepto no se reduce  en el mundo de la Biblia a una operación intelectual. 

El cristianismo brota de un encuentro con Cristo Resucitado. Podemos y debemos testimoniarles a nuestros hijos a Cristo con palabras y obras, para que se manifieste la Belleza de la vida cristiana, y ésta ejerza una suerte de atracción del corazón de los nuestros. Pero inevitablemente, tendrán ellos que vivir su encuentro con el Señor. Los hijos de los creyentes, por serlo, no son nietos de Dios, porque Dios no tiene nietos, tiene hijos, y para serlo, hay que aceptar personal y libremente la invitación a vivir la vida desde esta experiencia de la fe.   

El encuentro con el Señor, es un acontecimiento de gracia, que los padres preparamos con la oración  y nuestro propio testimonio. Podemos acompañarlos, aproximándonos con ellos hasta el umbral del pórtico que conduce al encuentro con el Señor, pero la palabra final sobre esta decisión la tienen ellos.

No debemos olvidar el auxilio de la Virgen, recurramos siempre a Ella, para que interceda en "la hora del Encuentro", y vele sobre nuestros corazones, preparándolos para la visita del Señor..

Jesús está Resucitado, este es el grito de la noche pascual, Él  se encuentra en medio de nosotros, “todos los días hasta el fin del mundo”. No estamos solos en la tarea de comunicar la fe,  pidamos al Señor la ayuda necesaria, para que complete la obra que ha iniciado. 

VIRGEN DE LOS 33 PATRONA DEL URUGUAY


Su figura, nombre e historia, forman parte del imaginario del pueblo uruguayo, su Santuario integra nuestro Patrimonio Nacional. Es la Patrona de nuestro país y un símbolo qué, en su permanencia, solidifica los orígenes culturales, raciales e históricos del Uruguay.

Su talla data del siglo XVIII por los guaraníes y fue confiada a Antonio Díaz, indio de Santo Domingo de Soriano, de quién recibió su primera capilla en el Pintado. Fundadora de la Villa de San Fernando de la Florida en 1825, vio a pie a los Treinta y Tres Orientales con la bandera tricolor, al gobierno provisorio y a la asamblea que declara nuestra independencia.

Fue honrada a lo largo del tiempo con distintas coronas, una obsequiada por Manuel Oribe y otra con alhajas de las mujeres orientales.Declarada Patrona de la República Oriental del Uruguay por el Papa Juan XXIII, fue coronada solemnemente en la Piedra Alta en 1961. El Papa Juan Pablo II la honró en Tres Cruces y peregrinó hasta ella en Florida.

Su Santuario – Catedral, que se levanta ante la Plaza de la Asamblea, está enriquecido con delicadas pinturas que representan el nacimiento de Jesús, Pentecostés y la Asunción y Coronación de María. Se destacan sus puertas de bronce, obra de Belloni.

VIRGEN DE LOS 33

jueves, 3 de noviembre de 2016

DIÁCONOJORGE NOVOA: LA IGLESIA CATÓLICA SERÁ MARIANA O NO SERÁ CATÓLICA...

La devoción a la Virgen María es señal de catolicidad. La Iglesia Católica, también la tradición ortodoxa, ha enseñado a sus hijos a amar y honrar a nuestra Madre, tal verdad se halla presente en la catequesis, en la vida familiar y en la piedad del pueblo creyente en sus distintas manifestaciones. Los santos han vivido y enseñado esta verdad, también el Magisterio de la Iglesia la ha comunicado con claridad. Este patrimonio católico, es fruto del conocimiento que el Espíritu Santo revela sobre Aquella sierva humilde y silenciosa, Madre de Dios y madre nuestra.

Incluso podríamos afirmar que la Iglesia Católica será Mariana o no será católica, es un sello distintivo de la fe católica, es claro que somos “los hijos de la Mujer”(Ap 12) a los que el Dragón quiere destruir, somos de su linaje, redimidos por la preciosa sangre de su Hijo, y por mandato suyo, la hemos recibido al pie de la cruz como Madre (Jn 19).

El Concilio Vaticano II la ha presentado como "un miembro supereminente y del todo singular", incluso al invocarla como Madre de la Iglesia y como Reina de todo lo creado, resalta particularmente su misión de icono, realidad que debe ser contemplada siempre para descubrir en su verdad, lo que debemos ser como Iglesia.


“La Virgen santísima no sólo al nacimiento del Redentor, sino también a la vida de su Cuerpo místico a lo largo de los siglos y hasta el ésxaton: en la Iglesia, María «colaboró» y «colabora» (cf. Lumen gentium, 53 y 63) en la obra de la salvación.”



Von Balthasar habla de cinco principios que constituyen la estructura fundamental de la Iglesia: el principio petrino, el paulino, joánico,jacobeo y el principio mariano que los abarca a todos.

La  que aporta María es que Ella es “prototipo” de la Iglesia, “modelo” suyo, desde el comienzo de su misión, es decir, desde el acontecimiento de la Anunciación. “María precede a todos los demás y, obviamente, al mismo Pedro y a los apóstoles”. “El perfil mariano es anterior al petrino  … y es más alto y preeminente, más rico en implicaciones personales y comunitarias”. El principio mariano es, en distintos aspectos, más fundamental que el principio petrino.

Las notas de la Iglesia son: una, santa, católica y apostólica. Cómo entender la presencia de la Virgen a la luz de estas realidades esenciales? En Ella, la luminosidad de las notas se irradian con plenitud de intensidad, en María alcanzan su plenitud, la unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad. Sería deseable, aunque resulte ahora imposible, el meditar sobre cada una de las notas, y como la Virgen en su existencia y misión las manifiesta. Ella como “servidora” del Señor, en la Comunidad primitiva visibilizó y sirvió a la unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad de la Iglesia. Puede la Iglesia Católica ser lo que debe ser, si María no ocupa en Ella el lugar que le corresponde?


Nadie como Ella, realizó tan perfectamente la misión encomendada, incluso su existencia al igual que la de su Hijo, permaneció oculta a los ojos de los hombres. “No conocemos a su Madre...?” resuena en uno de los textos evangélicos, y hoy nosotros podemos afirmar , que realmente la desconocían, el misterio de su grandeza permanece abierto, la profundidad de su obediencia y amor, permiten aguardar que el Espíritu Santo nos conduzca a profundizar en nuevas aristas de su grandeza.Y nosotros que la conocemos, que diremos? Es grande la resposabilidad tenemos a los ojos del Señor.


Este patrimonio católico, a veces amenazado por la protestantización de cierta teología católica, será defendido por el Pueblo creyente, debido a su estrecho e indisoluble vínculo con la Madre del Señor  Ante ciertos agravios a su virginidad perpetua, muchas veces provenientes de “cátedras ilustradas”, la fe católica permanece fiel a sus raíces, y respira la verdad de su historia.

Escuchemos las iluminadoras palabras del beato cardenal Newman: " La Iglesia y Satanás estaban de acuerdo en esto: el Hijo y la Madre van juntos; la experiencia de tres siglos ha confirmado sus testimonios, pues los católicos que han honrado a la Madre siguen adorando al Hijo, mientras que los protestantes, que han dejado de confesar al Hijo, empezaron a burlarse de la Madre... Exaltar a María es honrar a Jesús"(1).La Iglesia Católica será Mariana o no será Católica...

1. John H Newman, Rosa Mística, Palabra, 1982, 21-22 pp.