miércoles, 29 de febrero de 2012

MARCO TOSATTI: PROHIBIDO LOS MILAGROS


Historias de intolerancia y de la incapacidad de diálogo entre creyentes y el mundo de inspiración atea en Gran Bretaña

MARCO TOSATTIROMA

En la París del Rey Sol, sobre una de las pocas colinas que dividen el llano panorama de la ciudad, atravesada por el Sena, está la iglesia de San Medardo. Y, en el jardín y en la zona alrededor de la iglesia, han sucedido cosas extrañas; eventos relacionados con el espíritu, convulsiones y, según parece, sanaciones milagrosas. Cosas embarazosas, principalmente porque parecían no estar muy en sintonía con el régimen. Tanto es así, que un edicto del Rey prohibió las aglomeraciones de gente y las reuniones en el cementerio de San Medardo, donde se juntaban amigos y seguidores de un tal Jean de París, sepultado en aquel lugar con olor a santidad y que parecía ser el detonante de tanta espiritualidad. A poca distancia, apareció, fijado por una mano desconocida, un cartel irónico, que fingía provenir de la corte de Versalles. «De par le Roi – Defense a Dieu – De faire miracle – Dans ce lieu». (De parte del Rey - Prohibición a Dios - De hacer milagros - En este lugar). Un hecho análogo está sucediendo en Gran Bretaña, donde la British Advertising Standards Authority (ASA) le ha requerido a un grupo de cristianos que tienen su sede en la ciudad de Bath, en Somerset, que no declare ni haga público, implícita o explícitamente, que, gracias a la intercesión de sus plegarias, la gente puede curarse físicamente.

Una fundación cristiana regularmente registrada, que se llama «Healing on the Streets - Bath» (Sanación en las calles - Bath) y que actúa a través de grupos de activistas formado por cristianos pertenecientes a diferente confesiones, organizó encuentros de oración públicos para la gente de la ciudad durante tres años seguidos, regularmente, frente a la abadía de Bath, y a menudo se ofrece para orar por las personas enfermas, que esperan recibir la sanación gracias a su pedido.

Todo se desarrollaba con tranquilidad, hasta que Hayley Stevens, de 24 años, una atea declarada de Bradford on Avon, en Wilshire, que se desempeña como bloguera y conferenciante llevando adelante una campaña de carácter antirreligioso a todo campo, decidió presentar una denuncia ante la ASA contra los manifiestos que publicitaban las actividades de oración del grupo cristiano, sosteniendo que los resultados de curación obtenidos a través de las oraciones «no podían ser demostrados» por pruebas científicas.

En el sitio web www.thisissomerset.co.uk es posible encontrar una declaración suya, en la que afirma: «Presenté una denuncia ante la ASA por lo concerniente a las presunciones de sanar a las personas con las oraciones, y fue una denuncia dirigida contra los sanadores espirituales y las personas que hacían declaraciones falsas en lo referido a los métodos de tratamiento y sanación. Ni siquiera me había dado cuenta de que la gente de “Healing on the Street” era cristiana, hasta que llegué a casa y visité su sitio web». Hayley agregó: «Mi batalla no es contra su fe cristiana, está dirigida contra una situación, potencialmente peligrosa, de personas vulnerables que piensan que pueden ser sanadas de enfermedades graves, como el cáncer. No creo que sea apropiado para ellos estar en la calle y encontrarse con alguien, tal vez con problemas mentales, que debería ser tratado en modo apropiado».

La denuncia fue aceptada, y ahora la ASA ha ordenado al grupo cristiano que deje de afirmar en su sitio web y en su material impreso que Dios puede sanar. El fundador del grupo cristiano, Paul Skelton, declaró: «Otros grupos en todo el país han sido puestos en la mira en modo análogo. Nos parece muy extraño que la ASA quiera impedirnos que declaremos en nuestro sitio web la convicción cristiana fundamental de que Dios puede sanar». Según Skelton, la ASA habría pedido a los responsables del grupo que firmaran un documento en el que aceptaban decir cosas que son «inaceptables para nosotros, como sin dudas lo serían para cualquiera a quien se le ordenara que no proclamara las verdades básicas de su fe o sus convicciones filosóficas». Y, de hecho, la ASA, actuando de este modo, pide al grupo cristiano que no hable de una convicción común, ampliamente difundida y fundada, que es un aspecto importante de la fe cristiana. Básicamente, significa pedirles que renieguen de la fe cristiana en la Biblia. Los responsables del grupo han intentado llegar a un acuerdo, pero, declaró Skelton, «hay cosas sobre las cuales no podemos estar de acuerdo, y entre estas está la prohibición de expresar aquello en lo que creemos». Como consecuencia, «Healing in the Street» iniciará acciones legales para oponerse a la decisión de la ASA, y recurrirá a la apelación.

Por el caso también se ha interesado la organización internacional llamada «Christian Concern», que se ocupa de las violaciones de los derechos de los cristianos en todo el mundo. La responsable operativa de la organización, Andrea Minichiello Williams, declaró: «Esta decisión golpea al corazón de la libertad de culto en Estados Unidos. ¿Será el próximo paso afirmar que decirle a la gente que sus pecados son perdonados, o que pueden ir al Paraíso, viola las reglas de la publicidad? ¿Y todos los sitios cristianos y los folletos cristianos serán pasibles de este tipo de denuncias? ¿Y toda la doctrina cristiana está destinada a ser juzgada engañosa por la ASA?». Según Minichiello Williams, «esta decisión revela demasiado claramente cómo las libertades básicas comienzan a perderse rápidamente en una nación que ha elegido cada vez más el laicismo contra la fe cristiana».

«Imaginad que vivís en un país gobernado por literalistas tan autoritarios que se os prohíbe decir “Dios sana” con el argumento de que, hablando desde el punto de vista técnico, no es verdad», escribió un comentador, tal vez el único que se interesó por el caso, en un periódico británico. «Pues bien, no tenéis necesidad de imaginarlo. Si leéis este blog, en Gran Bretaña ya vivís en ese país».

FUENTE

INTRODUCCIÓN A LAS CARTAS CATÓLICAS


Además de las Cartas paulinas, el Nuevo Testamento contiene otras siete Cartas, que llevan los nombres de Santiago, Pedro, Juan y Judas. La mayor parte de ellas no están dirigidas a comunidades concretas o a personas particulares, sino que tienen una destinación más universal y tratan cuestiones generales. En realidad, son "homilías" presentadas en estilo epistolar. Por este motivo, después del siglo IV, fueron agrupadas bajo el título de CARTAS "CATÓLICAS", es decir, "universales".

CATECISMO IGLESIA CATÓLICA: LA PURIFICACIÓN FINAL O EL PURGATORIO




Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador, según lo que afirma Aquel que es la Verdad, al decir que si alguno ha pronunciado una blasfemia contra el Espíritu Santo, esto no le será perdonado ni en este siglo, ni en el futuro (Mt 12,31). En esta frase podemos entender que algunas faltas pueden ser perdonadas en este siglo, pero otras en el siglo futuro.

1032 Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura: "Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado" (2 M 12, 46). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico, (cf DS 856) para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos:

martes, 28 de febrero de 2012

MONSEÑOR JOSÉ IGNACIO MUNILLA: CONVERSIÓN Y ARREPENTIMIENTO



En este tiempo de Cuaresma la Iglesia reitera la llamada de Jesucristo en el inicio de su ministerio en Galilea: “Convertíos y creed en el Evangelio” (cf. Mc 1, 15). Afortunadamente, en nuestros días el concepto de “conversión” goza de una notable
salud, en la medida en que es entendido como una reorientación positiva de nuestras
opciones personales. Por el contrario, existe una indisimulada alergia hacia el concepto de “arrepentimiento”, por cuanto la autoinculpación suele ser percibida como un retroceso al pasado, contradictorio con la mirada al futuro, incluso como una humillación.

Ahora bien, ¿es posible la “conversión” sin el “arrepentimiento” del mal cometido? La pregunta podría parecer superflua, ya que la respuesta negativa es obvia.Sin embargo, cuando la Iglesia ha predicado la importancia del arrepentimiento por la violencia generada en nuestro pasado reciente, hemos escuchado con perplejidad algunas voces que afirman que en el Evangelio, el perdón de Jesucristo en ningún caso
está condicionado al arrepentimiento del pecador. Se trata de una devaluada interpretación del Evangelio, según la cual el anuncio del amor de Dios a todos -buenos y malos-, así como el mandamiento de Cristo de perdonar a nuestros enemigos, habría que entenderlos en el sentido de una declaración de indulto colectivo, independiente de todo posible arrepentimiento o cambio de vida.

En primer lugar, es muy importante leer el Evangelio en su integridad, sin caer en la tentación de seleccionar las palabras de Jesucristo según nuestra conveniencia. En efecto, el mismo Jesús que dijo “amad a vuestros enemigos” (Mt 5, 44), afirmó igualmente: “Si no os convertís, todos pereceréis” (Lc 13, 3). La parábola de la higuera estéril, en la que se plantea la cuestión de si se debe arrancar la higuera que no da fruto, concluye integrando la misericordia y la justicia de Dios: “Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás” (Lc 13, 8-9).

Por lo tanto, no es cierto que el perdón no esté condicionado al arrepentimiento. Una cosa es el amor incondicional de Dios anunciado por Cristo; y otra muy distinta, que ese amor sea acogido o rechazado por cada uno de nosotros, según la propia conversión u obstinación. Dicho de otra forma: el arrepentimiento es la apertura del hombre al perdón de Dios. Por el contrario, la falta de arrepentimiento es el rechazo del perdón de Dios.

La presentación del amor incondicional de Dios, a modo de un indulto general indiscriminado, no solamente choca con los abundantes pasajes evangélicos que hablan de la posibilidad real de la perdición del hombre (cf. Mt 25, 31ss); sino que tampoco se compagina con la imagen de un Dios que respeta la libertad y la dignidad del hombre.

Decía San Agustín: “El que te creó sin ti, no te salvará sin ti”. Es decir, siendo cierto que la voluntad de Dios es que todos los hombres se salven, sin embargo, para ello es necesario que cada uno coopere libremente, abriéndose a la gracia de la conversión. No olvidemos que Cristo crucificado ofrece su perdón incondicional a los dos ladrones que compartían su suplicio; pero mientras uno de ellos acoge su misericordia con un profundo arrepentimiento, el otro la rechaza reafirmándose en su obstinación, (bien entendido que a nosotros no nos corresponde juzgar el destino eterno de aquel ladrón).

El error teológico del que estamos tratando, tiene a mi juicio una cierta influencia protestante. Mientras que Lutero subrayaba que la salvación se alcanzaba por la “sola fides” (es decir, exclusivamente a través de la fe), el Concilio de Trento le respondía afirmando que la justificación del hombre requiere de la fe y de las buenas obras. Es muy ilustrativo el ejemplo que utilizó Lutero para explicar la justificación del hombre ante Dios: “De la misma forma en que la nieve cubre de blanco el montón de estiércol que está en medio del campo, así también la misericordia de Dios cubre la muchedumbre de nuestros pecados con su manto…”. Sin embargo, los católicos creemos que la gracia de Dios no se limita a “tapar” el estiércol, sino que produce el milagro de la sanación y santificación de nuestra condición pecadora. (Cabe matizar que en los últimos años se han dado grandes avances en esta cuestión, dentro del diálogo ecuménico con los protestantes).

Pero vamos a ser claros, porque todos somos conscientes de que si hoy estamos debatiendo esta cuestión, desgraciadamente no es porque hayamos entrado en la Cuaresma, sino por la aplicación política que se pretende extraer de la disociación entre perdón y arrepentimiento. La Iglesia no tiene ninguna intención de entrar en el terreno reservado a la legítima pluralidad política; pero tampoco puede permanecer callada cuando el Evangelio es deformado y puesto al servicio de las diferentes ideologías.

Me limito a añadir que la llamada al arrepentimiento para poder acoger el perdón, no es solamente una doctrina específica de los cristianos, sino que también está fundada en una ética natural, aplicable a todo ser humano. La práctica totalidad de los sistema judiciales, supeditan la aplicación de determinadas medidas de gracia a las muestras de arrepentimiento de los delincuentes. Lo contrario no sería ni justo, ni evangélico. De hecho, cuando aceptamos que las penas privativas de la libertad en un estado de derecho no deben tener una finalidad meramente punitiva, sino que también han de estar orientadas a la reeducación y a la reinserción social, estamos reconociendo implícitamente este principio.

Tampoco debemos olvidar que aunque la conversión cristiana requiere del arrepentimiento, lo supera ampliamente: La conversión conlleva la apertura al don de la misericordia, la cual nos permite amar a todos –incluso a nuestros enemigos- con el mismo amor de Cristo. ¡Qué gran ocasión tenemos esta Cuaresma de abrirnos a la gracia de la conversión en el sacramento de la Penitencia! Es ahí donde recibimos el don de “nacer de nuevo” (cf. Jn 3)

DIÁCONO JORGE NOVOA:DEBEMOS OBEDECER A LOS HOMBRES O A DIOS? (Hch 5,27-42)

Pedro y Juan son amedrentados por el Sanedrín, el milagro del tullido en la puerta del Templo, invocando el nombre de Jesús, ha crispado los ánimos de los jefes religiosos judíos. Pedro realiza la pregunta central: A quién debemos obedecer, a los hombre o a Dios? Estamos muchas veces nosotros en una encrucijada similar... Escuchá y orá con nosotros

domingo, 26 de febrero de 2012

MONSEÑOR JAIME FUENTES: CARTA PASTORAL, LA LLAMA ENCENDIDA


LA LLAMA ENCENDIDA


Hoy empieza el tiempo más apropiado del año para decidirse a dar un cambio en la propia vida. Por supuesto que, sin la ayuda de Dios, uno puede hacer muchas cosas: puede hacer un régimen para adelgazar; puede correr por la rambla; puede aprender chino... Pero un cambio de actitudes de fondo, de mirar a las personas y a las cosas más serenamente, más seriamente y al mismo tiempo con mejor humor; conseguir cambiar, tanto como para tomarse en serio que estamos predestinados a ser santos, esto sin la ayuda de Dios es imposible y,  por el contrario, es bien realizable con la ayuda que Él nos da en el tiempo de Cuaresma. 
  
Sobre este tema trata la Carta Pastoral (es una carta coritita, advierto para bien de  los posibles lectores) que acabo de publicar. Está dirigida a la Diócesis de Minas, pero es de acceso libre... Se titula La llama encendida.

viernes, 24 de febrero de 2012

MONSEÑOR JORGE LUGONES: LA CUARESMA ES UN TIEMPO DE LUCHA ESPIRITUAL


La liturgia cuaresmal se compone de valores que, en su conjunto, incitan e iluminan el desarrollo de “la conversión”, con el tono vigilante, bélico y audaz de la lucha espiritual.
Cuaresma es un camino, que tiene como meta la Pascua de Resurrección: la fiesta de la vida.
Este andar el camino de la cuaresma implica el deseo de conversión, es decir, un volverme de “mí camino” para retomar el verdadero camino. Significa renovar la elección de comunión con el misterio de muerte y resurrección, que encuentra en el abandono de fe al Padre y en el servicio de caridad a los hermanos sus expresiones más auténticas.
Como dice el poetaPorque el mucho camino enturbia el horizonte » [1].  
El mucho camino empaña el horizonte, el horizonte de nuestros buenos deseos, el horizonte de la apertura a los demás, el horizonte de la solidaridad, el horizonte de la misión. Queremos convertirnos en una “Iglesia abierta solidaria y misionera”, pero para alcanzar esto necesitamos hacerlo juntos, pedimos un espíritu de comunión y entrega.
La disponibilidad para la misión debe llevarnos a una lectura de nosotros mismos y de nuestras acciones que se inspire en criterios evangélicos;con el deseo, de vivir en plenitud la comunión con Dios y con los hermanos; pues el pecado rompe o en todo caso perjudica la comunión, la hace menos transparente y auténtica; el corazón de un convertido debe aprender a amarla nuevamente y de modo más profundo, estando atentos al Espíritu.
La desesperanza, el desencanto, la desolación tienen también el poder de empañar el horizonte. Hay cansancios del alma, que nos dejan en penumbras. Pero la reserva siempre está, el volver a la presencia siempre es posible,  cuando parece que el día se apaga, que no se podrá ya ver, es cuando Dios nos sorprende, cuando el atardecer de la vida parece empezar a crear solo sombras, es cuando la apertura al Espíritu nos recrea, nos anima nuevamente.
Todos somos penitentes y necesitados de conversión; llamados a cultivar algunos valores y educarnos en algunas actitudes en el camino de conversión.
La invitación a vivir la reconciliación sacramental preparándonos para iniciar este “Año de la fe” puede llegar al interior de situaciones muy diversas. No estoy hablando de las diferencias de edad, sexo o profesión; sino más bien en la diversidad de situaciones espirituales. Hay quién está viviendo tal vez su fe con indiferencia o distracción. El corazón está en otra parte, quizás solamente en las cosas… hay quien no quiere comprometerse, hay quien no quiere hacerse cargo de un apostolado, hay quien critica pero no hace nada, hay quien dice pero no hace, hay quien hace y critica a los demás, hay quien dice perder la fe y no pide, o pide mal, como dice el evangelio… conversión significará entonces enfrentar con decisión este salir de la oscuridad para ponerse en el camino y aceptar tener una relación distinta y personal con Dios.
Tiempo de lucha: tiempo de gracia, tiempo de tentación. La Cuaresma no es simplemente un tiempo de más silencio y descanso interior; es un tiempo de lucha espiritual, es un tiempo en que los conflictos interiores  se enfrentan con renovado vigor en la lucha contra Satanás y contra el pecado, sobre todo los que eligen y aceptan vivir con seriedad el camino cuaresmal, sabiendo que la batalla está: en el propio corazón.
Tenemos que iniciar esta Cuaresma con gran valentía y ofrecimiento, listos para luchar con las armas del Evangelio. No se trata de armas convencionales, sino son las armas del espíritu: el alimento de la Palabra de Dios, por la que el hombre vive y que debemos gustar y recibir y compartir de un modo especial en cuaresma; la actividad penitencial que se expresará en el sacramento de la reconciliación, no como una confesión más, sino que nuestras confesiones sean preparadas, rezadas, se vivan con un acto de fe intensa, con la certeza de recibir el perdón y la reconciliación por parte de Dios, mediante el ministerio de la Iglesia, gracias a la sangre y a la muerte de Jesús. Junto con la oración más intensa, el ayuno, la limosna y las obras de misericordia.
Hoy también enfrentamos una lucha a nivel planetario por el cuidado de la naturaleza. Necesitamos los cristianos también una conversión en el tema ecológico que nos haga responsables en el cuidado de nuestra “madre tierra”, del agua, que da la vida, del aire que nos permite respirar, frutos de la creación y que hoy vemos tan  devastados, tomar conciencia de que el ser humano “es señor, administrador y responsable de la tierra, pero ordenado en esta relación por los dos mandamientos fundamentales que el mismo Jesús nos enseñó: el amor a Dios y su dependencia como criatura  y el amor al prójimo que implica la fraternidad y la solidaridad para compartir la creación” [2].

Mons. Jorge Lugones SJ, obispo de la diócesis de Lomas de Zamora

1] Alcocer N., Reestructurar la propia vida 
[2] Una tierra para todos, CEA, 2006


MONS. GIANFRANCO RAVASI: EL SIGNO DE LA CRUZ


No nos avergoncemos de la cruz de Cristo. Y si otro la esconde, tú señálala públicamente sobre la frente. Hazte este signo cuando te pongas a comer y a beber, cuando te acuestes o te levantes, cuando debas hablar y cuando debas viajar. Pon este signo sobre todas tus acciones, de tal forma que sobre ella se levante el que fue crucificado y ora en los cielos.

En 1988 ante uno de los habituales levantamientos ideológicos que quería quitar el crucifijo de todo lugar público, la escritora Natalia Ginzburg en Unità declaró en un artículo titulado “¡No quitéis ese crucifijo!": “Está allí mudo y silencioso. Ha estado siempre. Es el signo del dolor humano, de la soledad de la muerte. No conozco otro signo que ofrezca con tanta fuerza el sentido de nuestro destino. El crucifijo forma parte de la historia del mundo”. Ciertamente, para el creyente es un signo ulterior de esperanza y de salvación, pero no hay duda de que la cruz puede hablar a todos, a cristianos y agnósticos.

Para nosotros, precisamente porque es expresión de amor y de liberación, debería tener una presencia “existencial”. Es lo que sugiere en su IV Catequesis Bautismal Cirilo obispo de Alejandría de Egipto (siglo IV-V): el signo de la cruz debería acompañar nuestra vida en su desarrollo, en sus momentos capitales, en sus actos cotidianos, dando testimonio de nuestra fe, pero también de la consagración que hacemos de nosotros mismos y de nuestras opciones. Otro Padre de la Iglesia, san Juan Cristóstomo (siglo IV), en su Catequesis para los neófitos, advertía: “Sígnate la frente, la boca y el corazón. Ponte al abrigo bajo este escudo día y noche y ningún mal te alcanzará”.
FUENTE: http://www.4buenasnoticias.com

jueves, 23 de febrero de 2012

HANS URS VON BALTHASAR: I DOMINGO DE CUARESMA (CICLO B)



Creed en la Buen Noticia. El Evangelio, la Buena Noticia que Jesús comienza a proclamar ya que es un mensaje para el mundo entero, para éste y para el del más allá, comienza con su ayuno de cuarenta días. Jesús no inicia su Cuaresma por propia iniciativa, como mero ejercicio ascético, sino que es empujado al desierto por el Espíritu de Dios. Como tampoco soportará el sufrimiento en la Cruz (al final de  la Cuaresma eclesial) por ascetismo, sino por pura obediencia al Padre. La inmensa e ilimitada obra de Cristo supone tanto al principio como al final una tremenda renuncia. Durante más de un mes vive si probar bocado, se alimenta únicamente de la Palabra y de la voluntad del Padre: Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra (Jn 4,34). Siguiendo el ejemplo de Jesús, todos los santos cuya predicación haya de ser fecunda tendrán que desprenderse de lo propio para anunciar eficazmente la proximidad del Reino de Dios. El Señor vive su tiempo de ayuno entre las alimañas y los ángeles, que le servían, entre el peligro corporal y la protección sobrenatural. Vive entre los dos extremos de la creación entera. Al desprenderse de todo lo que llena la vida cotidiana de los hombres, Jesús toma conciencia de las auténticas dimensiones del cosmos, que, como Redentor del mundo, debe rescatar de Dios. Después de esta preparación lejos del mundo –renuncia a todo, incluso a lo más necesario para vivir-, puede presentarse abiertamente ante los hombres y proclamar: Se ha cumplido el plazo.

Esta es la señal del pacto. Las dos lecturas muestran las dimensiones del mundo que hay que redimir. La primera describe la alianza primigenia y fundamental de Dios con Noé. Se trata de la promesa de una reconciliación definitiva de  Dios con el mundo. Los nubarrones amenazadores del castigo inmisericorde han desaparecido definitivamente del cielo, son un pasado que nunca volverá. Tras la tormenta de la cólera ha salido el sol y se ha formado el arco iris, que se eleva desde la tierra hasta el cielo y recuerda a Dios su pacto con todos los animales, con todos los vivientes. Este pacto no ha sido abolido ni ha quedado disminuido por la alianza con Israel y por la posterior Alianza de Cristo.

 Fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados. La segunda lectura da una respuesta, aunque ciertamente misteriosa, a la cuestión de la suerte de los difuntos precristianos. Jesús murió por los culpables para conducirlos a Dios. Por eso él, corporalmente muerto, pero vivo espiritualmente, descendió a los infiernos para proclamar su mensaje de salvación a los espíritus encarcelados. Pues antes de su muerte y de su descenso a los infiernos, nadie podía llegar a Dios (Hb 11,40). Antes de la resurrección de Jesús, tampoco había Bautismo que pudiera preservarnos del seol veterotestamentario, de esa cárcel de los muertos que era una parte del mundo todavía no plenamente redimido. Pero para llegar al mundo de los muertos, Jesús tenía que someterse también él a la muerte, de la que haremos memoria al final de la Cuaresma y en virtud de la cual Cristo puede realizar la promesa contenida en la alianza pactada con Noé de someter al mundo entero, incluido el último enemigo, la muerte (I Cor 15,26), para poner al universo entero bajo los pies del Padre.  

DOLORES HART: UNA MONJA CAMINO AL OSCAR

"DIOS ES MÁS GRANDE QUE ELVIS"


Dolores Hart, una religiosa de 73 años de edad, será una de las protagonistas de la entrega de los Oscars el próximo 27 de febrero. La veremos con su hábito de la Abadía benedictina de Regina Laudis, caminando sobre la alfombra roja y saludando al público mientras se pregunta: "Dios mío, ¿tú crees que me llevaré el Oscar?".

Aunque sorprendente, la situación no pillará a nadie desprevenido. Cualquier periodista que se precie conoce hoy su historia: una actriz con mucho porvenir que, después de compartir filmes con Anthony Queen, Gary Cooper, Anna Magnani y el mismo Elvis Presley, cambió el deslumbrante mundo de Hollywood por el de la humildad y el silencio de un convento de clausura en Connecticut.

La Madre Dolores, como ahora es conocida, es el sujeto este año de la nominación de un Oscar por el documental "Dios es más grande que Elvis" (God Is the Bigger Elvis) que será transimitido por la cadena HBO en abril próximo. El cortometraje recoge la historia de su vida como religiosa después de su brillante carrera en Hollywood en la que actuó con el rey del rock and roll ("Loving You" en 1957 y "King Creole" en 1958), Anthony Quinn ("Wild Is the Wind", 1957) y George Hamilton ("Where the Boys Are", 1960). Sin embargo, su favorita es "Lisa," de 1962, en la que protagonizó a una refugiada judía después de la Segunda Guerra Mundial.

Pero el nominado documental no solo explora el periodo hollywoodense de Hart sino también su vida en el convento y el día a día de sus hermanas religiosas en la abadía, que incluye su trabajo en la granja. Como Madre Dolores, muchas de las monjas han tenido ocupaciones profesionales antes de entrar a la clausura, incluyendo las de leyes y ciencia.

"Dios es más grande que Elvis" también presenta la última reunión entre la priora benedictina y su ex prometido, Don Robinson. Él nunca se casó y continuó visitando y ayudando a las religiosas del convento hasta su muerte, ocurrida en 2011.

En declaraciones a USA Today, la religiosa ha reconocido que "adoraba Hollywood", y que no se fue de allí "porque fuera un lugar de pecado" sino por "una cosa misteriosa llamada vocación. Es una llamada que viene de otro lugar que llamamos Dios, porque no tenemos ninguna otra forma de llamarlo".

La directora del documental, Rebecca Cammisa, confía que la Madre Dolores se llevará el Oscar. "Este es su regreso a Hollywood después de 50 años," dijo Cammisa. "Esta es su vuelta a casa", agregó la cineasta.

La hoy religiosa fue una de las presentadoras en los Premios Oscar de 1959 ysigue siendo miembro votante de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas, que entrega el galardón cada año.

(vía: Religión en Libertad)