miércoles, 3 de agosto de 2016

SAN AGUSTÍN: ALELUYA


La esperanza nos fortalece, nos nutre, nos sotiene, y en esta vida dificil nos consuela; en nombre de esta esperanza cantamos ALELUYA.Ésta es la gran alegría de nuestra esperanza¿Cómo será la realidad?¿Quieres saberlo?Escucha lo que sigue: serán enriquecidos con la riqueza de tu casa. En esto consite nuestra esperanza. Tenemos sed, tenemos hambre, tenemos necesidad de ser saciados: en el camino tenemos hambre pero en la Patria seremos saciados.

¿Cúando seremos saciados? Seré saciado cuando se revele tu gloria. Sólo que hoy la gloria de nuestro Dios, la gloria de nuestro Cristo está escondida, y con él está escondida la nuestra. Pero cuando aparezca Cristo, nuestra Vida, también apareceran ustedes con Él en la gloria. Entonces el ALELUYA será real, mientras ahora es sólo en esperanza. Ahora canta la esperanza, el amor canta ahora y cantará más tarde, pero ahora canta un amor hambriento y más tarde cantará el amor saciado. En efecto, ¿ qué significa ALELUYA, hermanos míos? Ya se los he dicho: alabanza a Dios. Ahora escuchan tal palabra y, al escucharla, encuentran placer y, en el placer, dan alabanza. Si aman así la gota de agua ¿cómo no amarán más la misma fuente?...

Si alabamos lo que creemos, ¿ cómo no alabaremos cuando le veamos? Ésta es la suerte elgida por María, pero tenían sólo una idea de aquella vida celeste que todavía no poseía. Dos son las vidas: una relativa a la alegría del espíritu, la otra relativa a la necesidad del cuerpo. la relativa a la necesidad está llena de dolores, la relativa a la alegría está llena de delicias... María ve al Señor en su carne, y escuchaba al Señor a través de la carne, como han escuchado en la lectura de la epístola a los Hebreos, como a través de un velo. No habrá ningún velo cuando le veamos cara a cara. María, entonces, estaba sentada, reposaba y escuchaba, y alababa" (Sermón 255,5,6)