viernes, 26 de febrero de 2010

MARÍA REINA DE LA PAZ: MEDJUGORJE FEBRERO 2010

Marija during an apparition^
Queridos hijos! En este tiempo de gracia, cuando también la naturaleza se prepara a ofrecer los colores más hermosos del año, yo los invito, hijitos, a abrir sus corazones a Dios Creador, a fin de que El los transforme y modele a Su imagen, para que todo lo bueno que se encuentra dormido en sus corazones, se despierte a una nueva vida y anhelo de eternidad. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

2 de febrero de 2010 - Aparición a Mirjana

Mirjana during an apparition^
Queridos hijos: Con amor maternal los invito hoy a ser un faro para todas las almas que deambulan en la tiniebla del desconocimiento del amor de Dios, para que puedan resplandecer lo más posible y atraer el mayor número de almas. No permitan que las falsedades que salgan de vuestras bocas hagan callar vuestra conciencia. ¡Sean perfectos! Yo les guío con mano maternal, con mano de amor. ¡Gracias!

jueves, 25 de febrero de 2010

CARTA AL REY DE ESPAÑA (LEY DE ABORTO)

CARTA AL REY DE ESPAÑA

Majestad:

Su Majestad ha demostrado a todos los españoles que es una persona valiente, sensible a las inquietudes de su pueblo y que sufre con los que sufren.

Por eso me dirijo a vos, al considerarle el último recurso que nos queda para impedir lo que, sin lugar a dudas, será una de las mayores injusticias que van a cometerse en la historia de España. Me refiero a la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo, más conocida como Ley del Aborto.

No pretendo insistir en lo que, seguro, Su Majestad ya sabe: desde el momento de la concepción hay una vida humana, distinta a la de la madre, que tiene todo el derecho del mundo a vivir, y frente al derecho supremo de la vida no cabe anteponer ningún otro derecho.

Hay muchas alternativas que se pueden ofrecer a las mujeres que se enfrentan a un embarazo imprevisto, pero sólo su mediación podría hacer posible un consenso en tal sentido. Para superar el conflicto, las madres necesitan toda la protección del Estado y no que sean inducidas a un terrible error, con graves consecuencias físicas y psíquicas que las acompañará el resto de su vida.

Sabe también que nos hemos manifestado en las calles, que la mayor parte de la población española considera el aborto como una catástrofe y un atentado contra la dignidad de la mujer embarazada y no, según pretende esta Ley, como un derecho.

Ni el Gobierno, ni nuestros representantes en el parlamento, han sido capaces de entender, por intereses políticos o por cobardía, algo que cualquier ser humano con una mínima sensibilidad puede comprender: la vida humana es sagrada y más aún cuando no puede defenderse por sí misma.

Por favor, Majestad, no sancione con su firma este nuevo holocausto. Aunque esta valiente decisión le traerá contratiempos, sin su firma la Ley no entrará en vigor. Evitará así muchísimo dolor y sufrimiento a miles de mujeres, y, lo más importante, salvará infinidad de vidas que no tienen posibilidad de defenderse.

Con la esperanza de ser escuchado, me despido atentamente,

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PADRE FIDEL OÑORO: II DOMINGO DE CURESMA (Lc 9,28-36)


LECTIO DIVINA DOMINGO 2 DE CUARESMA. CICLO C

Lucas 9, 28-36

ARCHIVOS PARA DESCARGAR:

Lectio del domingo P Fidel Oñoro cjm

miércoles, 24 de febrero de 2010

HORACIO BOJORGE SJ: CONVERTIRSE ES VOLVERSE DE CARA AL PADRE


En la misa del miércoles de Ceniza, el padre Horacio Bojorge nos invitaba a vivir la conversión, como un volverse de cara al Padre.

BENEDICTO XVI: "EL CULTO ESPIRITUAL EN SAN PABLO" (Rom 12,1-2)

El segundo texto del que quiero hablar hoy se encuentra en el primer versículo del capítulo 12 de la carta a los Romanos. Lo hemos escuchado y lo repito una vez más: "Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal será vuestro culto espiritual".

En estas palabras se verifica una paradoja aparente: mientras el sacrificio exige normalmente la muerte de la víctima, san Pablo hace referencia a la vida del cristiano. La expresión "presentar vuestros cuerpos", unida al concepto sucesivo de sacrificio, asume el matiz cultual de "dar en oblación, ofrecer". La exhortación a "ofrecer los cuerpos" se refiere a toda la persona; en efecto, en Rm 6, 13 invita a "presentaros a vosotros mismos". Por lo demás, la referencia explícita a la dimensión física del cristiano coincide con la invitación a "glorificar a Dios con vuestro cuerpo" (1 Co 6, 20); es decir, se trata de honrar a Dios en la existencia cotidiana más concreta, hecha de visibilidad relacional y perceptible.

San Pablo califica ese comportamiento como "sacrificio vivo, santo, agradable a Dios". Es aquí donde encontramos precisamente la palabra "sacrificio". En el uso corriente este término forma parte de un contexto sagrado y sirve para designar el degüello de un animal, del que una parte puede quemarse en honor de los dioses y otra consumirse por los oferentes en un banquete. San Pablo, en cambio, lo aplica a la vida del cristiano. En efecto, califica ese sacrificio sirviéndose de tres adjetivos. El primero —"vivo"— expresa una vitalidad. El segundo —"santo"— recuerda la idea paulina de una santidad que no está vinculada a lugares u objetos, sino a la persona misma del cristiano. El tercero —"agradable a Dios"— recuerda quizá la frecuente expresión bíblica del sacrificio "de suave olor" (cf. Lv 1, 13.17; 23, 18; 26, 31; etc.).

Inmediatamente después, san Pablo define así esta nueva forma de vivir: este es "vuestro culto espiritual". Los comentaristas del texto saben bien que la expresión griega (tēn logikēn latreían) no es fácil de traducir. La Biblia latina traduce: "rationabile obsequium". La misma palabra "rationabile" aparece en la primera Plegaria eucarística, el Canon romano: en él se pide a Dios que acepte esta ofrenda como "rationabile". La traducción italiana tradicional "culto espiritual" no refleja todos los detalles del texto griego (y ni siquiera del latino). En todo caso, no se trata de un culto menos real, o incluso sólo metafórico, sino de un culto más concreto y realista, un culto en el que el hombre mismo en su totalidad de ser dotado de razón, se convierte en adoración, glorificación del Dios vivo.

Esta fórmula paulina, que aparece de nuevo en la Plegaria eucarística romana, es fruto de un largo desarrollo de la experiencia religiosa en los siglos anteriores a Cristo. En esa experiencia se mezclan desarrollos teológicos del Antiguo Testamento y corrientes del pensamiento griego. Quiero mostrar al menos algunos elementos de ese desarrollo. Los profetas y muchos Salmos critican fuertemente los sacrificios cruentos del templo. Por ejemplo, el Salmo 49, en el que es Dios quien habla, dice: "Si tuviera hambre, no te lo diría: pues el orbe y cuanto lo llena es mío. ¿Comeré yo carne de toros?, ¿beberé sangre de cabritos? Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza" (vv. 12-14) En el mismo sentido dice el Salmo siguiente, 50: "Los sacrificios no te satisfacen; si te ofreciera un holocausto no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado, un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias" (v. 18 s). En el libro de Daniel, en el tiempo de la nueva destrucción del templo por parte del régimen helenístico (siglo II a.C.) encontramos un nuevo pasaje que va en la misma línea. En medio del fuego —es decir, en la persecución, en el sufrimiento— Azarías reza así: "Ya no hay, en esta hora, ni príncipe ni profeta ni caudillo ni holocausto ni sacrificio ni oblación ni incienso ni lugar donde ofrecerte las primicias, y hallar gracia a tus ojos. Mas con corazón contrito y espíritu humillado te seamos aceptos, como holocaustos de carneros y toros. (...) Tal sea hoy nuestro sacrificio ante ti, y te agrade" (Dn 3, 38 ss). En la destrucción del santuario y del culto, en esta situación de privación de todo signo de la presencia de Dios, el creyente ofrece como verdadero holocausto su corazón contrito, su deseo de Dios.

Vemos un desarrollo importante, hermoso, pero con un peligro. Hay una espiritualización, una moralización del culto: el culto se convierte sólo en algo del corazón, del espíritu. Pero falta el cuerpo, falta la comunidad. Así se entiende, por ejemplo, que el Salmo 50 y también el libro de Daniel, a pesar de criticar el culto, deseen la vuelta al tiempo de los sacrificios. Pero se trata de un tiempo renovado, de un sacrificio renovado, en una síntesis que aún no se podía prever, que aún no se podía imaginar.

Volvamos a san Pablo. Él es heredero de estos desarrollos, del deseo del culto verdadero, en el que el hombre mismo se convierta en gloria de Dios, en adoración viva con todo su ser. En este sentido dice a los Romanos: "Ofreced vuestros cuerpos como una víctima viva. (...) Este será vuestro culto espiritual" (Rm 12, 1). San Pablo repite así lo que ya había señalado en el capítulo 3: El tiempo de los sacrificios de animales, sacrificios de sustitución, ha terminado. Ha llegado el tiempo del culto verdadero.

Pero también aquí se da el peligro de un malentendido: este nuevo culto se podría interpretar fácilmente en un sentido moralista: ofreciendo nuestra vida hacemos nosotros el culto verdadero. De esta forma el culto con los animales sería sustituido por el moralismo: el hombre lo haría todo por sí mismo con su esfuerzo moral. Y ciertamente esta no era la intención de san Pablo.

Pero persiste la cuestión de cómo debemos interpretar este "culto espiritual, razonable". San Pablo supone siempre que hemos llegado a ser "uno en Cristo Jesús" (Ga 3, 28), que hemos muerto en el bautismo (cf. Rm 1) y ahora vivimos con Cristo, por Cristo y en Cristo. En esta unión —y sólo así— podemos ser en él y con él "sacrificio vivo", ofrecer el "culto verdadero". Los animales sacrificados habrían debido sustituir al hombre, el don de sí del hombre, y no podían. Jesucristo, en su entrega al Padre y a nosotros, no es una sustitución, sino que lleva realmente en sí el ser humano, nuestras culpas y nuestro deseo; nos representa realmente, nos asume en sí mismo. En la comunión con Cristo, realizada en la fe y en los sacramentos, nos convertimos, a pesar de todas nuestras deficiencias, en sacrificio vivo: se realiza el "culto verdadero".

Esta síntesis está en el fondo del Canon romano, en el que se reza para que esta ofrenda sea "rationabile", para que se realice el culto espiritual. La Iglesia sabe que, en la santísima Eucaristía, se hace presente la autodonación de Cristo, su sacrificio verdadero. Pero la Iglesia reza para que la comunidad celebrante esté realmente unida con Cristo, para que sea transformada; reza para que nosotros mismos lleguemos a ser lo que no podemos ser con nuestras fuerzas: ofrenda "rationabile" que agrada a Dios. Así la Plegaria eucarística interpreta de modo adecuado las palabras de san Pablo. San Agustín aclaró todo esto de forma admirable en el libro décimo de suCiudad de Dios. Cito sólo dos frases: "Este es el sacrificio de los cristianos: aun siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo". "Toda la comunidad (civitas) redimida, es decir, la congregación y la sociedad de los santos, es ofrecida a Dios mediante el Sumo Sacerdote que se ha entregado a sí mismo" (10, 6: CCL 47, 27 ss).

De la Audiencia general del 7 de enero de 2009, Ha llegado el tiempo del verdadero culto..

martes, 23 de febrero de 2010

PBRO. ALBERTO SANGUINETTI: OBISPO DE CANELONES


(Oficina de Prensa CEU - Martes 23 de febrero de 2010). El Pbro. Alberto Sanguinetti Montero, de 64 años de edad, fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de la Diócesis de Canelones.


A las 12 hs de Roma (9 hs de Montevideo) de esta jornada fue publicado el referido nombramiento por L’ Osservatore Romano, al tiempo que se anunció la designación del hasta ahora Obispo de esa Diócesis, Mons. Orlando Romero Cabrera, como Administrador Apostólico “ad tempus” de dicha circunscripción eclesiástica, hasta la toma de posesión canónica por parte del nuevo Pastor.


El Pbro. Sanguinetti es oriundo de Montevideo y hasta ahora se desempeñó como miembro del Consejo Presbiteral Arquidiocesano de Montevideo, Párroco de la Parroquia “Nuestra Señora del Carmen” (Cordón) y docente de la Facultad de Teología del Uruguay “Mons. Mariano Soler”.


La Diócesis de Canelones abarca el departamento de Canelones, que alberga a unos 514.616 habitantes.


La Diócesis de Canelones fue erigida por mandato del Papa Juan XXIII, el 25 de noviembre de 1961. Su primer Obispo fue Mons. Orestes Nuti (1962-1994), le siguió Mons. Orlando Romero, convirtiéndose el P. Sanguinetti con este nombramiento, en el tercer Obispo de la Diócesis.


A partir de la toma de posesión del nuevo Obispo, la Conferencia Episcopal del Uruguay pasará a estar conformada por 9 Obispos Diocesanos (uno de los cuales es, además, Administrador Apostólico de Minas), 2 Obispos Auxiliares y 4 Obispos eméritos.


domingo, 21 de febrero de 2010

DIÁCONO JORGE NOVOA: EN POCAS PALABRAS (6)

EJERCICIO CUARESMAL: LÁZARO, SAL FUERA


Cada año recibimos la llegada de la Cuaresma con renovada esperanza, pero en muchas ocasiones pensamos que esta palabra obrará en nosotros mágicamente, y esperamos que cual artilugio de mago, por el solo hecho de pronunciarla nos dispondrá a recibir frutos abundantes. La Cuaresma es un tiempo de decisión que expresa la invitación de Dios a abandonar la vida de pecado.


jueves, 18 de febrero de 2010

MONS. HÉCTOR AGUER: CUARESMA REMEDIO EFICAZ PARA EL CONSUMISMO

Me gustaría hablar hoy, en este momento televisivo, sobre un tema que me parece que tiene que ver con el actual tiempo de la Cuaresma: el consumismo.


El consumo es un elemento fundamental del proceso económico, que esta relacionado con la producción, con el comercio y con la acumulación de riquezas o su distribución y su uso. Pero, entre consumo y consumismo hay una diferencia. Ese “ismo” casi siempre indica un defecto por sobreabundancia o hasta una patología.


miércoles, 17 de febrero de 2010

BENEDICTO XVI: MENSAJE CUARESMA 2010

« La justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo » (cf. Rm 3,21-22)

Queridos hermanos y hermanas:

Cada año, con ocasión de la Cuaresma, la Iglesia nos invita a una sincera revisión de nuestra vida a la luz de las enseñanzas evangélicas. Este año quiero proponeros algunas reflexiones sobre el vasto tema de la justicia, partiendo de la afirmación paulina: «La justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo» (cf. Rm 3,21-22).

Justicia: “dare cuique suum”

Me detengo, en primer lugar, en el significado de la palabra “justicia”, que en el lenguaje común implica “dar a cada uno lo suyo” - “dare cuique suum”, según la famosa expresión de Ulpiano, un jurista romano del siglo III. Sin embargo, esta clásica definición no aclara en realidad en qué consiste “lo suyo” que hay que asegurar a cada uno. Aquello de lo que el hombre tiene más necesidad no se le puede garantizar por ley. Para gozar de una existencia en plenitud, necesita algo más íntimo que se le puede conceder sólo gratuitamente: podríamos decir que el hombre vive del amor que sólo Dios, que lo ha creado a su imagen y semejanza, puede comunicarle. Los bienes materiales ciertamente son útiles y necesarios (es más, Jesús mismo se preocupó de curar a los enfermos, de dar de comer a la multitud que lo seguía y sin duda condena la indiferencia que también hoy provoca la muerte de centenares de millones de seres humanos por falta de alimentos, de agua y de medicinas), pero la justicia “distributiva” no proporciona al ser humano todo “lo suyo” que le corresponde. Este, además del pan y más que el pan, necesita a Dios. Observa san Agustín: si “la justicia es la virtud que distribuye a cada uno lo suyo... no es justicia humana la que aparta al hombre del verdadero Dios” (De Civitate Dei, XIX, 21).