martes, 6 de enero de 2015

DIÁCONO JORGE NOVOA: LA VIDA EN NAZARET


SILENCIO Y COTIDIANEIDAD

La vida de Nazaret es una escuela de constante  enseñanza para todo camino  de santidad, en ella, las personas de la Sagrada Familia nos enseñan a vivir cristianamente en lo cotidiano. Destaquemos dos aspectos a meditar: silencio y cotidianeidad.

La obra de Dios es silenciosa, podemos incluso pensar que Él no está presente debido al peso que ocasiona en determinadas circunstancias su silencio, pero si observamos la cruz, veremos que silencio no supone inacción. Dios obra en el silencio, su acción es subterránea, alejada de las grandes luminarias.

Moisés huyó a Madián, y cuando pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró en el desierto , recibió la visita de Dios, en una zarza que arde sin consumirse. Se había alejado y paradójicamente se estaba acercando. En un lugar apartado, dice el texto, “más allá del desierto”.

Ante el bullicio de la Roma imperial, Dios elige la pequeña Belén. Y todo comienza, en una aldea llamada Nazaret. La Virgen luego de recibir el anuncio del ángel visita a su prima en un pueblito de la montaña, ambas llevan en sus vientres el misterio silencioso y oculto del Dios que obra en medio de los hombres. Que percibamos su silencio no quieren decir que se encuentre ausente.

Dios en Nazaret valoriza lo cotidiano, allí su vida transcurre en lo ordinario de una vida familiar. Las oraciones, limpieza, carpintería, buscar el agua, etc. Viven sirviéndose mutuamente, uno de cara al otro, y cada uno vive de cara al Padre, que “ve en lo secreto”. Vivir lo cotidiano de cara al Padre es ponerse en el camino de la eternidad. Ahora Dios ha compartido la cotidianeidad humana penetrándola de eternidad.

No busques lejos lo que está cerca. Aprende a ver a Dios en lo cotidiano. Lo que realizamos todos los días es agradable a Dios, si lo hacemos para glorificarlo. Nazaret nos convoca y espera.

No hay comentarios: