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jueves, 6 de julio de 2017

HABLEMOS SOBRE LAS PASIONES...

Qué es una pasión? Escuchamos habitualmente expresiones tales como: los jóvenes se apasionan con la música, de una muchacha se dice que está apasionadamente enamorada de un joven. Algunos se apasionan con los deportes, y otros lo hacen con los pasatiempos… En estas expresiones nos referimos a la intensidad de los sentimientos, ella es una calidad de la pasión…

Utilizaremos un ejemplo para ilustrar diversas pasiones… Cuando le avisan a Pedro que hay un asado (u otra comida que te guste mucho) se le hace agua la boca; él ama, desea y goza comiendo ese asado, pero cuando le invitan a excederse, lo rehusa y si le insisten, se irrita con su anfitrión, incluso lo entristece que insistan nuevamente con el ofrecimiento. Una variada gama de pasiones se dan cita en este ejemplo: amor, deseo, placer, tristeza, irritación, etc...Claro que en este ejemplo el objeto es trivial: un simple asado o cualquier otra comida.

Las pasiones están al servicio del bien del hombre. Lo impulsan a buscar su bien directamente en unos casos, o a buscarlo indirectamente en otros tratando de evitarle un mal. Todas las pasiones están ordenadas, directa o indirectamente, al bien del hombre. Pero, aunque todas apuntan al bien del hombre, no todas lo buscan por igual. Y esa diferencia no estriba precisamente en que unas le empujan a lo bueno y otras le apartan de lo malo. No: la base de la diferencia entre ellas es otra. Mientras Pedro no se encuentra con dificultad alguna, puesto que ni siquiera va a pagar esta comida, Pedro ama el asado, lo desea, le gusta…Solo cuando aparece la amenaza de una posible indigestión, trata de evitar seguir comiendo, se atreve a contradecir al amigo que le insiste y se irrita ante la terca insistencia...

El amor y el odio, el deseo o la aversión, el placer y el dolor versan sobre el bien y el mal considerados sin percepción de dificultad alguna. Pero apenas se presentan algunas dificultades en obtener un bien o evitar un mal, aparecen en escena otro tipo de pasiones: la esperanza o la desesperanza, el miedo o la osadía, y la ira. Las primeras se las llama simples porque no están complicadas mediante el conocimiento de alguna dificultad que obstaculice la consecución de su objetivo. Las segundas se refieren a la consecución de un bien difícil de eliminar, y se llaman pasiones irascibles, aparecen ante la emergencia de un obstáculo.

martes, 16 de agosto de 2011

HABLEMOS DE LAS PASIONES (II)

La acepción de pasión en el sentido filosófico es,  fuerzas de suyo indiferentes que hay que saber encauzar por los caminos del bien. San Juan de la Cruz  que sigue la clasificación de Boecio enumera cuatro: gozo, esperanza, dolor y temor.

También conocemos la clásica descripción escolástica de las once pasiones, seis pertenecientes al apetito concupiscible (en el trabajo anterior las llamábamos: sencillas) el bien (y la belleza) que tiene fuerza de atracción engendra tres movimientos pasionales; su simple aparición engendra el amor; si se trata de un bien futuro, da origen al deseo, si se le posee ya presente, produce el gozo.

Por el contrario, el mal, que es de suyo repulsivo, su mera aparición produce el odio; si es futuro produce un movimiento de fuga (aversión), si es presente produce tristeza.

En el apetito irascible, el bien, si es de posible adquisición, engendra la esperanza; si imposible produce la desesperación. Y de semejante manera, el mal arduo ausente, si es superable enciende la audacia; si es insuperable, nos invade el temor. Finalmente el mal arduo produce la ira.

Dada la importancia de las pasiones para la vida física, intelectual y moral del hombre, tenemos que educarlas convenientemente, apartándola del mal y poniéndola al servicio del bien…

Para enriquecernos leer : Teología de la perfección cristiana. Royo Marín O.P