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martes, 19 de febrero de 2019

GUARDAOS DE LA LEVADURA DE LOS FARISEOS...


"Estad alerta, y guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes" (Mc 8,16-21)

San Mateo dice: De la levadura de los fariseos y saduceos 

(Mt 16,6); San Marcos de los fariseos y de Herodes; y San Lucas (12,1) de los fariseos solamente. Los tres Evangelistas nombran a los fariseos como a los principales, pero San Mateo y San Marcos los juntan con los saduceos y con Herodes."Llama levadura de los fariseos y herodianos a su doctrina por lo dañina, fácil de corromperse y llena de la antigua malicia: los herodianos eran los doctores que decían que Herodes era Cristo" (Teofilacto).

San Beda comenta:" la levadura de los fariseos es el posponer los decretos de la ley divina a las tradiciones de los hombres; predicar la ley con las palabras, e impugnarla con los hechos; tentar al Señor y no creer en su doctrina ni en sus obras. La levadura de Herodes es el adulterio, el homicidio, la temeridad del juramento, la hipocresía y el odio a Cristo y a su precursor".
 

En las sagradas Escrituras la levadura ha sido siempre considerada como símbolo de la iniquidad y del pecado. Por lo cual, nuestro Señor Jesucristo exhorta a sus santos discípulos que se abstengan del pan fermentado de los fariseos y saduceos, diciendo:  Tened cuidado con la levadura de los fariseos y saduceos. Igualmente, el doctísimo Pablo escribe a los santificados recomendándoles que se mantengan lo más alejados posible dla levadura de la impureza que mancha el alma: Barred –dice– la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ázimos.
 
Para estar espiritualmente unidos a Cristo, nuestro Salvador, y tener un alma pura, no es, pues, inútil, antes muy necesario y hemos de tomarlo muy a pecho, librarnos de nuestras miserias y evitar el pecado; en una palabra, mantener nuestra alma alejada de todo lo que pudiera contaminarla. De este modo, libres de todo culpable remordimiento, podremos acercarnos dignamente a la comunión. (San Cirilo de Alejandría)

miércoles, 3 de agosto de 2016

DIÁCONO JORGE NOVOA: LA LEVADURA Y EL GRANO DE MOSTAZA Mt 13,31-35)

Jesús es la plenitud de la revelación,  dirá san Juan, el que estaba en el seno del Padre nos lo vino a comunicar. Él nos introduce en los misterios del reino, por ser el portador de una revelación nunca antes accesible al hombre . Nos  enseña  del reino de los cielos mediante parábolas: la del grano de mostaza y la de la levadura.

Qué es el reino de los cielos? Por qué no utiliza Mateo la expresión, reino de Dios? Es conocido este "circunloquio"utilizado por san Mateo, con el quiere dar como un rodeo para evitar algo. Qué quiere evitar con esta expresión? En el judaísmo , y de allí que Mateo lo asuma y proponga, se evita mencionar el nombre de Dios. Tenemos en la Antigua Alianza expresiones de esta soberanía de Dios, inicialmente la forma " Yahvéh  malak" ( Yahvéh reina) y más tarde  "malkut Yavéh" (reino de Yahvéh).  Reino de los cielos traduce "malkut shamaim", utilizado en el judaísmo tardío, para evitar la pronunciación del sagrado nombre de Yahvéh. El israelita  reverencia el nombre de Dios de este modo, no pronunciándolo.

Las dos parábolas  refieren a una realidad  oculta, aunque presente y operante. Tanto el grano de mostaza como la levadura, inicialmente  tienen una actuación invisible, silenciosa y un desarrollo sorprendente. Hay planteada una cierta desproporción ,  entre lo que es inicialmente y  su final, o tal vez sea mejor llamarla una "proporción divina".

El reino de los cielos, hace su irrupción con la llegada de Jesús, se acerca a los hombres, es más, pone su morada entre los hombres. En la enseñanza planteada por Jesús, esta realidad aparentemente insuficiente , una semilla muy pequeña o un poco de levadura, darán lugar a un árbol grande que cobijará a los pájaros del cielo, o fermentará la masa.

Podríamos detenernos en esta capacidad  de las dos p, un poco (harina) y una pequeña ( semilla), el reino en apariencia es poco y pequeño, trabaja sin grandes campañas  publicitarias, se abre camino entre los pobres que no tienen grandes influencias. Nosotros estamos al servicio de esta acción de Dios, para ello, debemos reconocer su presencia silenciosa y acompañar su dinamismo vital.

El reino es un don del Padre, que debemos pedir, como nos lo enseña el Señor: "venga a nosotros tu reino". Y acoger con la sencillez y humildad de María, que reconoce  al Poderosos y sus grandes obras.

Si Dios  es amor, y quiere establecer su reinado en cada corazón, familia, sociedad y nación,  no debemos anteponer nuestros intereses a los de Dios, de hacerlo, se prescinde del verdadero rey y nos termina gobernando algún tirano. Pidamos ojos capaces para reconocer los dinamismo del amor que tiene el reino y su capacidad de transformación de  cada corazón, familia y sociedad.