martes, 31 de mayo de 2016

MONS. JOSÉ IGNACIO MUNILLA AGUIRRE: CORAZÓN DE CRISTO ,SANADOR


Introducción:
Constatamos la cantidad de males que padece la humanidad: guerras, pobreza, injusticias, discriminaciones injustas, inseguridad ciudadana, flujos migratorios desesperados, rupturas familiares, etc. Frente a todos estos males morales, son muchos los que apuestan por la superación de los males del mundo, a partir de la transformación de sus estructuras políticas.

Sin embargo, el pensamiento cristiano sostiene que el mal del mundo no podrá ser superado, sino como consecuencia de un cambio profundo en el corazón del hombre. Por ello, nosotros hemos comenzado constatando en la catequesis anterior la situación de “emergencia” en la que se encuentra el “corazón” humano; que es la fuente desde la que se derivan los males sociales.

La transformación de las estructuras injustas es totalmente necesaria, pero sería del todo inútil, si no fuese acompañada de la conversión personal del ser humano. El principio cristiano es que toda la transformación del mundo debe partir de la transformación del hombre. Porque somos nosotros, los hombres, los que construimos el mundo. La crisis del mundo tiene su raíz en el hombre, en el corazón del hombre.

El niño y el puzzle.
El padre estaba trabajando en su despacho y el niño molestándolo un poco, así es que para entretenerlo arrancó de una revista la fotografía de un mapamundi y la recortó en bastantes pedacitos para que el niño hiciera el puzzle. El padre siguió trabajando feliz con la buena idea que había tenido. Pero, al momento, el niño otra vez estaba allí:
-"¡Ya está, papá!".
-"¿Cómo lo has hecho?", le contestó el padre asombrado.
-"Es que por detrás aparecía la foto de un hombre, reconstruí el hombre y quedó arreglado el mundo".

 ¿Cómo se reconstruye el corazón del hombre?

1)      Sólo Dios salva.
Pero, ¿cómo se arregla el corazón del hombre? ¿Es esto posible para nosotros?
Constatamos con nuestra propia experiencia, además de a la luz de la Revelación, que el hombre no puede transformar su corazón con sus solas fuerzas. Ningún hombre es capaz de “autorredimirse”. Nada somos sin la gracia de Dios, tal y como nos lo explica el propio Jesucristo: “Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada” (Jn 15, 5).
Como decía Benedicto XVI a los jóvenes en Colonia: "¿Qué puede salvarnos sino el amor?". En efecto, Dios es Amor; y por ello, sólo Él puede salvar, sanar y transformar al hombre…

2) Encarnación, el camino de salvación
Dios es todopoderoso. El podría haber optado entre muchos caminos para salvar al hombre. Sin embargo, su amor infinito le ha llevado a elegir el “camino” de la encarnación… Se ha hecho uno de nosotros, para salvarnos desde nuestra propia condición humana. Lo sorprendente es que para salvar al hombre, se ha hecho hombre. O dicho de otro modo, el que venía a “sanar” nuestro corazón enfermo, ha querido hacerlo sirviéndose para ello de un “corazón de hombre” –el Corazón de Jesús- como instrumento de salvación.
El propio nombre de “Jesús”, significa “salvador”. Recordamos el texto de los Hechos de los Apóstoles: “Él es la piedra que vosotros, los constructores, habéis despreciado y que se ha convertido en piedra angular. Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos” (Hch 4, 11-12)

 3)      Misterio de la Redención
Jesucristo es el Salvador, y todos los episodios de su vida son redentores… Así podemos decir que Jesús nos salva naciendo en Belén, en su vida oculta en Nazaret, en su predicación del Reino, haciendo milagros, venciendo las tentaciones del desierto, curando enfermos, etc, etc. Pero hay un momento especialmente redentor de la vida de Cristo: su muerte y resurrección.

En el episodio de Getsemaní se da a conocer el sentido profundo de la redención de la humanidad. Solamente Jesús es capaz de comprender la hondura de la ofensa del pecado de los hombres. Hay que conocer el amor de Dios Padre -como lo conoce Jesús- para entender la gravedad del “desprecio” al Amor de Dios… Jesús tiene plena conciencia de que en la cruz va a asumir los pecados de toda la humanidad, y de cada uno de nosotros en particular. Las palabras pronunciadas por Cristo en la institución de la eucaristía, la víspera de su pasión, no dejan lugar a dudas: “Éste es mi cuerpo que se entrega por vosotros… Ésta es mi sangre derramada por el perdón de los pecados

La cruz es la síntesis de toda la Redención de Jesús. Porque en ninguna parte nos ha mostrado tanto el amor que nos tiene, la misericordia del Padre y la gravedad del pecado. "Mirarán al que atravesaron". Miramos con fe y gratitud la cruz del Señor: 

Atravesado por amor. Jesús nos dice que nos ama hasta el extremo. Por amor al hombre se da, se entrega. Por amor al hombre se deja herir, se deja traspasar. “A mí nadie me quita la vida, sino que yo la doy voluntariamente…” (Jn 10, 18)

Atravesado por nuestros pecados. Esa lanza que se hunde atravesando el Costado de Cristo significa el pecado del hombre. "Ha sido atravesado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes" (Is 53, 5).

Atravesado para nuestra salvación. Sigue diciendo Isaías: "…sus heridas nos han curado". La sangre y el agua que brota del Costado de Cristo –imagen de los sacramentos de la Iglesia- es fuente de salvación.

 4)      El Espíritu Santo nos ofrece un “corazón nuevo”
-         El Espíritu Santo formó en las entrañas de la Virgen María el Corazón de Jesús.
-         Del Corazón de Jesús traspasado por la lanza, brotó el Espíritu Santo (simbolizado por el agua).
-         El Espíritu Santo tiene ahora la tarea de formar en cada uno de nosotros un nuevo corazón, a imagen del Corazón de Cristo.

 El Espíritu Santo lleva a cabo la obra de la santificación en nuestras vidas: la transformación del corazón egoísta en un corazón semejante al de Jesús. Sólo así podremos construir la tan deseada Civilización del Amor, capaz de transformar las estructuras injustas de nuestra sociedad.

Necesitamos más unidad entre nosotros para poder construir el Reino de Dios, sin caer en la tentación de buscar cada uno sus intereses particulares (¡Cor unum et anima una! ¡Un solo corazón y una sola alma!). Este fue el ideal por el que Jesús oró al Padre en su oración sacerdotal: "Que todos sean uno, como Tú, Padre, en Mí y Yo en Ti…" (Jn 17, 21).

No olvidemos que el ideal de la unión entre los hombres requiere la unión en Cristo. Sólo seremos capaces de construir un mundo unido y justo, si el Corazón de Cristo es nuestro punto de encuentro. 

Profecía de Ezequiel
“Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países, y os llevaré a vuestra tierra. Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
Os infundiré mi espíritu, y haré que caminéis según mis preceptos, y que guardéis y cumpláis mis mandatos. Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios”.  (Ez 36, 24-28)

DIACONO JORGE NOVOA: CORAZÓN DE CRISTO :" HOGAR" QUE AVIVA LA FE

Junio, para nosotros que vivimos en el sur de Latinoamérica, anuncia la llegada del frío. El invierno siempre presenta un sesgo de nostalgia. Nuestro cuerpo vive bajo el peso de los abrigos que se multiplican para mitigar las bajas temperaturas. Vulgarmente expresaría cualquier hijo de este bendito sur  latinoamericano, que junio es un mes frío.

Cualquier estufa se torna un lugar de encuentro, a su alrededor se suceden las manos frotándose aceleradamente. Los rostros pálidos recobran su sonrisa, ella nos ofrece la calidez que el inhóspito ambiente se resiste a entregar. A las estufas a leña, 
también se las conoce  con el nombre de "hogar", en virtud de su forma, representan en miniatura  la forma de una casa, pero, también intentan emular el calor amable que nutre las relaciones de los miembros de la familia. Hay un dicho popular, cuesta un poco expresarlo en estas condiciones climáticas, pero, podemos intentarlo: "al mal tiempo buena cara".

El Invierno Espiritual

La vida espiritual sufre con el frío del invierno un cierto aletargamiento, somnolencia perezosa que prefiere el calor de la estufa, a la caminata inhóspita en dirección de la casa del Señor. Junio es un mes caluroso para los creyentes, habitualmente se celebran: "Pentecostés", "la Santísima Trinidad", "el Corpus" y el "Sagrado Corazón", hemos sido bendecidos por Dios, en medio del frío inhóspito, hay un fuego interior que renueva nuestras vidas. Entre los árboles que se visten de esterilidad surgen los cánticos en los Templos que glorifican la abundante cosecha de Dios.



El corazón de Cristo, "hogar" que aviva la fe

Los fieles se congregan en junio ante el Corazón de Cristo, que es el "hogar" de la fe, bajo su calidez se avivan las intenciones débiles, se fortalecen los corazones cansados, se mitigan los dolores profundos. Cuantas manos se unen en actitud de oración, que suplicantes claman a Jesús que bondadosamente les muestra su Corazón.

Contemplemos su imagen;
Jesús está de pie, no descansa, siempre camina con nosotros, está dispuesto según su promesa a ir dos leguas, a perdonar setenta veces siete, a dejarlo todo para ir a nuestro encuentro, a cargarnos sobre sus hombros, para permitirnos descansar sobre su Corazón.

Está deseoso de nuestra llegada a la Iglesia, quiere que lo visitemos; sabe de frío y hambre, no tenía un lugar donde reclinar su cabeza, conoce los insultos infames y los castigos injustos, recibió la traición de los sus amigos. Nada de lo que nos ocurre le es extraño.

Dios se ha hecho hombre. No superhéroe. Verdadero Dios y verdadero hombre, colaborando con José en la carpintería, obedeciendo a María su Madre. Ha caminado tiritando bajo el frío y se ha sentado a descansar del calor sofocante. En todo igual a nosotros, menos en el pecado. No pecó jamás, no tuvo necesidad para ser un verdadero hombre de vivir enemistado con su Padre, justamente, porque el pecado desfigura en el hombre lo que es ser verdadero hombre. El pecado destruye el cordón umbilical, impidiendo la comunicación vital con el origen mismo del Ser.

Está allí
de pie, dispuesto a partir conmigo o contigo para enfrentar todo lo que sea necesario. Desde nuestra oración, caminará con nosotros el camino de nuestros arrepentimientos. Visitará con nosotros al que hemos ofendido, silenciosamente preparará su corazón para que nos acoja, y fortalecerá el nuestro para que le pidamos perdón. Camina en medio de las reconciliaciones cotidianas tendiendo puentes solamente perceptibles por la fe.

Hemos aprendido en esas caminatas, en las que Él marcha delante nuestro, como un escudo protector, marcando las huellas, quitando las ramas que estorban nuestro caminar y permitiéndonos como a Moisés, ver su "espalda". Ver su paso en nuestra vida, siempre amenazada por la desesperación y reconocer su presencia consoladora en las distintas situaciones que vivimos, es una fuente de gozo permanente que brota del "hogar" que es su Corazón.

No tiene zapatos,
está descalzo, nada cubre su piel, no se ha guardado nada, todo nos lo ha entregado, todo lo que su Padre le confió nos lo comunicó. Sus pies son de hombre y sus huellas tienen destino de eternidad. Hoy está Resucitado, sus pies descalzos nos recuerdan esta situación actual, su cuerpo ha sido glorificado, su humanidad está glorificada.


Sus pies descalzos también evocan el punto de partida, desde el pesebre en Belén, un lugar pobre y austero, ha bajado para vivir entre los hombres y toda su vida ha sido un camino de retorno a la casa del Padre. En su peregrinar, soportó el cansancio de las jornadas agotadoras de Nazaret a Jerusalén. Sus pies supieron de caminos en mal estado, de dolores "eternos". Su llanto sobre Jerusalén se prolonga en la historia del mundo, cuando un creyente, deseando con un amor que viene de Dios, bendecir, es expulsado. "Cuantas veces quiso y no pudo", por el rechazo del hombre soberbio.

Cuántos dicen hoy; no te necesito, no necesito el llanto de los creyentes. Jesús, también camina hoy descalzo en una ciudad que lo rechaza, ante tantas higueras estériles, siente el dolor del amor que no es correspondido. En medio de una sed insaciable de amor, el hombre le da a beber el vinagre de la ingratitud.


Sus vestimentas son de color blanco y rojo, ambas expresan con claridad su existencia. Una pureza de vida en lo cotidiano, consagrada por entero a cumplir la voluntad de su Padre. Con una entrega oculta y generosa todos los días en Nazaret, delante de María y José, con sus parientes y amigos, una pureza de intención, dirigida por su Corazón misericordioso. El rojo manifiesta el amor más fuerte que la muerte, nada lo detuvo en su entrega. Su sangre derramada en el madero de la cruz manifiesta su “amor hasta el extremo”

El blanco expresa la limpieza de su Corazón, "bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios", un Corazón sin doblez no debe dejar lugar para el rencor. El rencor es el óxido del corazón, que lo destruye lenta e inexorablemente desde dentro. Jesús nos advierte contra todas las formas de corrosión del amor, el color blanco de las vestiduras de Jesús nos recuerda el Bautismo. La vida nueva, llena de amistad con Dios y los hermanos, en comunión íntima, como miembro activo de su Pueblo, la Iglesia.

Su mano derecha bendice, se dispone bondadosamente en nuestra dirección, "no quiere apagar la mecha humeante ni quebrara la caña cascada", quiere rescatar cualquier signo de vida. Él quiere bendecir tu vida y la mía, nuestras casas, emprendimientos y sueños. Quiere en nuestras manos bendecir a otros, dar alimento al hambriento y consolar al que sufre. Su mano es amiga, acogedora y solidaria. Siempre abierta en señal de solicitud. Tiene las marcas de su entrega, hecha hasta el extremo, en ellas aparecen los signos visibles de su Amor. Hoy son signos de su victoria.

La mano izquierda indica su Corazón como si fuera una gran señal de tránsito, nos invita a tomar esta dirección. La meta de nuestra existencia es su Amor. Un amor compasivo, que se inclina ante la miseria humana. Un amor fiel hasta la muerte y muerte de cruz. Es un Corazón humilde y manso, que quiere invitarte a descansar apoyando tu cabeza sobre el. Él te interpela al mostrártelo, acaso no percibes cuanto te ama? Quiere que busques consuelo y descanso en su presencia. Pídele a Jesús que cambie tu corazón por el suyo. Implórale la gracia, en este mes de junio, de peregrinar desde tu corazón, tan lleno de piedras que lo hacen pesado, hacia el suyo, lugar de tu paz

El Señor Jesús vaya delante de ustedes
para guiarlos
y detrás de ustedes
para protegerlos.

En los momentos en que se sientan cansados o abatidos
Él los  haga descansar sobre su Corazón.

Que les muestre su rostro y el de su Madre 

y les  conceda ir en Paz.
Amén

lunes, 30 de mayo de 2016

HANS URS VON BALTHASAR: LA VISITACIÓN


Bendito el fruto de tu vientre. 

En el evangelio de hoy se narra, como última preparación para la Navidad, la visita de María, que lleva y a su hijo en su vientre, a su prima Isabel. No es María la que ha revelado a Isabel que se encuentra encinta, sino que el Espíritu Santo, que es el que hace saltar de alegría al hijo que lleva en su seno. Un milagroso ensamblaje, operado por el propio Dios, entre la Antigua y la Nueva Alianza. Aunque después, en un principio, el Bautista no sabrá quién es el que viene detrás de él (Jn 1,33: yo no lo conocía), Juan es ya desde ahora santificado y elegido como precursor por el que está por delante de él. Por extensión podemos decir: visto desde el cumplimiento, desde Cristo, todo el Antiguo Testamento está destinado a ser precursor, de modo que solo adquiere su sentido pleno si se interpreta en función de Cristo. Un indicador solo tiene sentido si existe el lugar al que remite. Esto vale también porque los hombres en la antigua Alianza solo tenían una ligera idea de lo que esperaban como salvación en el futuro. Isabel, por el contrario, llena junto con su hijo del Espíritu Santo, sabe perfectamente en qué consiste esa salvación, y por eso puede saludar a la mujer que tienen ante sí como a la representante de la fe perfecta, en virtud de la cual Dios ha podido cumplir su promesa anunciada desde antiguo. En la Nueva alianza algunos hombres pueden tener una vocación tardía, reconocer sólo tardíamente una elección que se ha producido ya desde mucho tiempo antes, por lo que pueden haber sido elegidos y llamados desde el seno materno (Jr 1,5;Is 49,1;Ga 1,15).



Tú Belén de Efrata.

La sorprendente profecía de Miqueas en la primera lectura presagia, desde el punto de vista histórico-salvífico, mucho más de lo que el propio profeta podía sospechar. El profeta se remite, en tiempos de inclemencia (Samaría había sucumbido), a los orígenes de David, que había salido antiguamente de Belén de la estirpe de los efrateos. Y según la promesa será de Belén de donde saldrá el pastor de Israel que, cuando pase el tempo del destierro, instaurará un reino de paz que se extenderá hasta los confines de la tierra. Isaías había hablado de la virgen que dará a luz al “Dios con nosotros”; aquí la Madre del Mesías es designada simplemente como “la madre que dé a luz”. El profeta se remonta hasta David, pero el origen (desde lo antiguo , el tiempo inmemorial) de Jesús es la eternidad, y su definitivo reino de paz superará ampliamente la expectativa de Israel. Quizá el cumplimiento que tienen lugar en María y en su Hijo remite a la antigua Alianza para superarla con creces.



Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad

Ahora, en la segunda lectura, se desvelan el espíritu y la misión del Mesías que viene al mundo. Su tarea es pura obediencia, ya el inicio de su misión lo es. Esta obediencia no realizará actos litúrgicos externo; su propio cuerpo, creado por Dios para este fin, será objeto de la obediencia sacrificial. El antiguo sacrificio externo en la alianza del hombre con Dios es abolido para hacer del hombre mismo un sacrificio total. Y este sacrificio es válido “una vez para siempre”, consuma la alianza y nos santifica a todos. La Nueva Alianza remite una vez más a la Antigua, pero la referencia es puramente formal: se asume el concepto de sacrificio veterotestamentario, pero su sentido se transforma totalmente: se pasa de lo ineficaz a lo infinitamente eficaz.

jueves, 26 de mayo de 2016

HANS URS VON BALTHASAR: SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO


Jesús alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre el pan y lo partió. El misterio de esta festividad, como el de todas las grandes solemnidades que siguen a Pentecostés y a la Santísima Trinidad, es un misterio trinitario. El evangelio lo presenta primero e la imagen de la multiplicación de los panes. Esta no es un truco de magia; para realizarla, Jesús levanta primero los ojos al cielo en una oración de petición y de acción de gracias (eucaristía) a un tiempo: “Padre te doy gracias porque me has escuchado” (Jn 11,41), pues su autoprodigalidad en los panes será un signo de cómo el amor del Padre ha confiado todo al Hijo, incluso el poder de pronunciar la bendición del cielo; y finalmente lo parte, gesto que alude tanto a su quebrantamiento en la pasión como a la infinita multiplicación de los dones que el Espíritu Santo realiza en todas las celebraciones eucarísticas, y con ello se hace visible simbólicamente que el amor trinitario se hace presente en el don eucarístico de Jesús.

Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros. En las lacónicas palabras de la institución de la Eucaristía, que se recogen en la segunda lectura, se encuentra oculta la inagotable plenitud del don del amor divino. Es como si se levantara una piedra y surgiera una fuente que jamás se agota. Pablo refiere aquí únicamente lo que ha oído a los primeros discípulos, pues en este punto no osaría añadir nada de su propia cosecha. El contexto de la acción de Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, es esencial; en último término es el Padre quien lo entrega: en la cruz por los hombres y en la Eucaristía, igualmente por nosotros. Por eso Jesús pronuncia la oración de acción de gracias: porque el Padre hace esto, porque el mismo puede hacerlo con Él y porque el Espíritu Santo lo realizará continuamente en el futuro. Jesús no sólo constituye el pan partido que es él mismo, sino que da a los que lo reciben, como supremo cumplimiento del don, la orden y el poder de repetirlo ellos mismos en el futuro. No al margen de su entrega, de su sacrificio, sino en memoria suya, para que así su don nunca sea algo puramente pasado, algo que se recuerda sin más, sino que siga siendo un presente siempre nuevo por el que se da gracias al Padre elevando los ojos hacia Él, y en nombre del Hijo y con la fuerza del Espíritu Santo se parte y se come el pan. La partición del pan eucarístico es inseparable del desgarramiento de la vida de Jesús en la cruz: por eso toda celebración eucarística es proclamación de la muerte del Señor por nosotros. Pablo no necesita mencionar la resurrección, pues ésta está contenida como algo evidente en el hecho de que la muerte de antaño sólo puede hacerse presente si esa muerte era ya una obra de la vida del amor supremo.

Melquisedec ofreció pan y vino. El gesto del rey de Salem en la primera lectura es un arquetipo sumamente significativo para judíos y cristianos. Pues antes de que se instituyera en Israel el ritual de los sacrificios, el ofrecimiento de plantas y animales, existió ya esta sencilla ofrenda de pan y vino por parte de un rey de Salem, que no era aún la Jerusalén que llegaría a ser después. Melquisedec es un misteriosos rey-sacerdote que, según el escrito a los Hebreos, preludia ya, más allá del sacerdocio pasajero de Leví, el sacerdocio de Jesús. Lo primigenio (alfa) remite a menudo más claramente a lo definitivo (omega) que los estadios intermedios, de los estados intermedios, de los que no hace falta ser conscientes.

LA ADORACIÓN EUCARÍSTICA


La adoración del santísimo Sacramento es una expresión particularmente extendida del culto a la Eucaristía, al cual la Iglesia exhorta a los Pastores y fieles.

Su forma primigenia se puede remontar a la adoración que el Jueves Santo sigue a la celebración de la Misa en la cena del Señor y a la reserva de las sagradas Especies. Esta resulta muy significativa del vínculo que existe entre la celebración del memorial del sacrificio del Señor y su presencia permanente en las Especies consagradas. La reserva de las Especies sagradas, motivada sobre todo por la necesidad de poder disponer de las mismas en cualquier momento, para administrar el Viático a los enfermos, hizo nacer en los fieles la loable costumbre de recogerse en oración ante el sagrario, para adorar a Cristo presente en el Sacramento.

De hecho, "la fe en la presencia real del Señor conduce de un modo natural a la manifestación externa y pública de esta misma fe (...) La piedad que mueve a los fieles a postrarse ante la santa Eucaristía, les atrae para participar de una manera más profunda en el misterio pascual y a responder con gratitud al don de aquel que mediante su humanidad infunde incesantemente la vida divina en los miembros de su Cuerpo. Al detenerse junto a Cristo Señor, disfrutan su íntima familiaridad, y ante Él abren su corazón rogando por ellos y por sus seres queridos y rezan por la paz y la salvación del mundo. Al ofrecer toda su vida con Cristo al Padre en el Espíritu Santo, alcanzan de este maravilloso intercambio un aumento de fe, de esperanza y de caridad. De esta manera cultivan las disposiciones adecuadas para celebrar, con la devoción que es conveniente, el memorial del Señor y recibir frecuentemente el Pan que nos ha dado el Padre".

La adoración del santísimo Sacramento, en la que confluyen formas litúrgicas y expresiones de piedad popular entre las que no es fácil establecer claramente los límites, puede realizarse de diversas maneras:

- la simple visita al santísimo Sacramento reservado en el sagrario: breve encuentro con Cristo, motivado por la fe en su presencia y caracterizado por la oración silenciosa;

- adoración ante el santísimo Sacramento expuesto, según las normas litúrgicas, en la custodia o en la píxide, de forma prolongada o breve;

- la denominada Adoración perpetua o la de las Cuarenta Horas, que comprometen a toda una comunidad religiosa, a una asociación eucarística o a una comunidad parroquial, y dan ocasión a numerosas expresiones de piedad eucarística.

En estos momentos de adoración se debe ayudar a los fieles para que empleen la Sagrada Escritura como incomparable libro de oración, para que empleen cantos y oraciones adecuadas, para que se familiaricen con algunos modelos sencillos de la Liturgia de las Horas, para que sigan el ritmo del Año litúrgico, para que permanezcan en oración silenciosa. De este modo comprenderán progresivamente que durante la adoración del santísimo Sacramento no se deben realizar otras prácticas devocionales en honor de la Virgen María y de los Santos. Sin embargo, dado el estrecho vínculo que une a María con Cristo, el rezo del Rosario podría ayudar a dar a la oración una profunda orientación cristológica, meditando en él los misterios de la Encarnación y de la Redención.

FUENTE: Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos, Directorio sobre la piedad popular y la Liturgia, Principios y orientaciones, Ciudad del Vaticano 2002.

miércoles, 25 de mayo de 2016

ADORACIÓN EUCARÍSTICA: EL MAESTRO ESTÁ AQUÍ, Y TE LLAMA...



El acto de adoración de Cristo y de la Iglesia no se termina con la celebración eucarística, se continúa en la permanente presencia sacramental, suscitando la participación de los fieles por la adoración al santísimo sacramento. La adoración eucarística fuera de la misa prolonga el memorial invitando a los fieles a permanecer cerca de su Señor presente en el santísimo sacramento:El Maestro está aquí y te llama” (Jn 11, 28) 

Por medio de la adoración eucarística, los fieles reconocen la presencia real del Señor y se unen a su ofrenda de sí mismo al Padre. Su adoración participa a la suya, en cierto modo, por que es por él, con él y en él que toda oración y toda adoración sube y es aceptada por el Padre. Cristo, quien anuncia a la Samaritana que el Padre busca adoradores en espíritu y en verdad (Jn 4, 23-26) es, sin ninguna duda, el primer adorador y vanguardia de todos los adoradores (Heb 12, 2.24).

Permaneciendo ante Cristo, el Señor, disfrutan de su coloquio íntimo, le abren su corazón para sí mismos y por todos los suyos y ruegan por la paz y la salvación del mundo. Ofreciendo con Cristo toda su vida al Padre en el Espíritu Santo sacan de este coloquio admirable un aumento de su fe, esperanza y caridad.[28] “Es hermoso estar con Él y, reclinados sobre su pecho como el discípulo predilecto (cf. Jn 13, 25), palpar el amor infinito de su corazón. Si el cristianismo ha de distinguirse en nuestro tiempo sobre todo por el «arte de la oración» ¿cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento?”. [29]

Este “arte de la oración” al que Juan Pablo II asocia la adoración eucarística conoce un renovado fervor en nuestra época, en todas partes de la Iglesia, aumentando al mismo tiempo su testimonio de amor a Dios y su intercesión por las necesidades del mundo. La práctica de la adoración refuerza, en efecto, en los fieles, el sentido sagrado de la celebración eucarística que desgraciadamente conoció un periodo difícil en ciertos ambientes. Ya que al reconocer explícitamente la presencia divina en la especies eucarísticas, fuera de la misa, contribuye a cultivar la participación activa e interior de los fieles a la celebración y les ayuda a comprender más claramente que la misa es mucho más que un rito social.

Los frutos de la adoración eucarística impactan también el culto espiritual de toda la vida, el cual consiste en el cumplimiento cotidiano de la voluntad de Dios. La contemplación de Cristo en estado de ofrenda y de inmolación en el santísimo sacramento enseña a entregarse sin límites, activa y pasivamente, a entregarse hasta ser distribuido como pan eucarístico que pasa de mano en mano por la santa comunión. Aquél a quien se visita y honra en el tabernáculo nos enseña a perseverar en el amor, día con día, acogiendo todas las circunstancias, los eventos y los minutos que se viven, con su bagaje humano y cargas, sin excluir nada excepto el pecado, tratando siempre de producir el mayor fruto posible. De esta forma se prolonga en el corazón de la comunidad y de los fieles la adoración de Cristo y de la Iglesia actualizada sacramentalmente en la celebración eucarística.

martes, 24 de mayo de 2016

SAN JUAN BOSCO: DOMINGO SAVIO SE LE APARECE, DESPUÉS DE MUERTO

 Domingo Savio , nació el 2 de abril de 1842 , de padres muy pobres , en un pueblecito de Italia , (no muy lejos de Roma) se encontró con San Juan Bosco en uno de los paseos que el santo hacía con sus alumnos por los campos y pueblos de Italia , presentando funciones de canto y música , piezas de teatro , solemnizando misas y fiestas religiosas , y dando buenísimos ejemplos de alegría y buen comportamiento . Estos paseos , al tiempo que servían como vacaciones de los alumnos internos , eran una gran propaganda para la Obra de Don Bosco y muchos jóvenes de provincia quedaban tan encantados del sistema tan alegre y simpático del santo para educar , que ya nunca se separaban de él . Uno de esos que apenas lo conoció , fue su amigo hasta la muerte , fue Domingo Savio .


Como era muy pobre , Don Bosco le concedió una beca en su Oratorio de Turín , y allí desde 1854 hasta 1857 Domingo hizo sus tres primeros años de bachillerato .En los tres años ganó por votación unánime de 800 alumnos el premio de compañerismo cada año , y su santidad y simpatía fueron tan grandes que por muchos años su recuerdo estuvo vivo y vibrante entre todos sus compañeros .

Pero en 1857 , mientras hacía tercero de bachillerato , Domingo Savio se enfermó gravemente y los médicos dijeron que debía ir a su pueblo a descansar . Se despidió de Don Bosco y de sus compañeros con inmensa nostalgia pues estaba seguro de que ya no los volvería a ver en esta tierra y al llegar a su hogar se agravó , y el 9 de marzo de 1857 , después de haber recibido los santos sacramentos , murió plácidamente exclamando :
“Qué cosas tan hermosas veo” (Estaba para cumplir 15 años) .

Pocos días después se apareció en sueños a su padre para avisarle que se había salvado , y ya muy pronto empezó a obrar milagros a favor de los que se encomendaban a él . Fueron tantos y tan grandes los milagros que hizo que el papa Pío XII lo declaró Santo en el año de 1954 , y lo nombró Patrono de los jóvenes del mundo entero .

El 6 de diciembre de 1876 DOMINGO SAVIO SE APARECIÓ A DON BOSCO EN EL SUEÑO FAMOSO , que vamos a narrar enseguida :

Dice Don Bosco :
“En un jardín de una belleza indescriptible , ví aparecer a Domingo Savio acompañado de un gran número de jóvenes , muchos de los cuales yo conocía porque habían sido mis alumnos , pero muchísimos más que nunca había visto . Todos venían alegres a mi encuentro .

Los acompañaban muchos , muchísimos sacerdotes , unos conocidos míos , ya muertos , y otros totalmente desconocidos para mí .Cada sacerdote guiaba un grupo de jóvenes .

Domingo Savio venía rodeado de músicas y resplandores . Inmensamente bello y brillante . Vestía una túnica blanquísima y estaba ceñido con una franja roja . De su cuello pendía una cadena de flores tan bellas cual yo nunca había visto semejantes . En la cabeza llevaba una corona de rosas . Su cabellera ondulante descendía hasta sus espaldas … parecía un ángel .

Yo pregunté a Domingo : estamos en el paraíso ? .

- No - me respondió . - Esto que ves y oyes son sólo bellezas naturales muy perfeccionadas por el poder de Dios . Lo que es del cielo no lo puede ver ni oir nadie con ojos u oídos humanos , porque se moriría de gozo .

- Y qué gozáis vosotros en el Paraíso ? .

- Es imposible tratar de decirlo porque la mente humana no es capaz de comprender lo que se goza en el cielo . Pero baste decir que gozamos de Dios . Amamos a Dios . Vemos a Dios . Somos amados por Él …

- Y por qué tienes ese vestido tan blanco ? .

Domingo calló pero un coro de voces respondió , cantando , las palabras de la Santa Biblia : “Estos son los que se mantuvieron sin pecado y purificaron sus almas con la Sangre del Cordero . Los que tienen el corazón puro , los que no cometieron pecados de impureza , seguirán al Cordero donde quiera que Él vaya” . (Apocalipsis) .

Luego se me explicó que aquella franja roja significaba los sacrificios hechos , el martirio sufrido para conservar la pureza . Los jóvenes que venían con Domingo Savio vestían también la túnica blanca y la franja roja ; mientras yo los observaba , oí que unas bellas voces cantaban aquellas palabras del Evangelio : “Serán como ángeles de Dios en el cielo” .

Entonces entablamos con Domingo el siguiente diálogo :
- Vengo a traerte un mensaje del cielo . ¿Ves cuántos son los que me acompañan ? .

Son muchos , muchos . Pero serían muchísimos más si hubieras tenido más fe . - dijo .


Suspiré con dolor y formulé este propósito :
“Procuraré tener más fe en lo por venir” .

Savio me mostró las preciosas flores que lo adornaban y me dijo :
- Dile a tus alumnos que estos son los adornos que deben conseguirse para ir a la eternidad : las rosas significan la caridad : amar mucho a Dios y al prójimo . La azucena : la bella virtud de la pureza (que obtiene que se cumpla en quienes la practican lo que dijo Jesús : “Serán como ángeles de Dios en el cielo”) .

El girasol significa la obediencia . Las espigas : la comunión frecuente ; la genciana : la mortificación , los sacrificios ; y la siempreviva significa que estas virtudes hay que practicarlas siempre , cada día , sin cansarse , ni desanimarse .

¿Y dime , Domingo Savio , qué fue lo que más te consoló a la hora de la muerte ? .

- LO QUE MÁS ME CONSOLÓ A LA HORA DE LA MUERTE FUE LA ASISITENCIA DE LA PODEROSA MADRE DE DIOS . Dile a tus discípulos que no dejen de invocarla mucho durante toda su vida .

¿Y para el porvenir qué me anuncias ? .

- El año entrante morirán seis más dos de tus colaboradores . Será para ti una gran pena , pero el Señor te enviará muchos colaboradores mas .

¿Y para mi Congregación ? . – El año entrante habrá en ella una nueva estrella .
- A la Congregación le esperan grandes triunfos , pero con tal de que sus sacerdotes la guíen por el sendero justo y se hagan dignos de su alta misión . HAY UNAS CONDICIONES PARA QUE TU CONGREGACIÓN TENGA ÉXITO : que tus discípulos sean muy devotos de la Santísima Virgen , y que conserven la virtud de la castidad , que tanto agrada a la Virgen .

¿Y mis jóvenes están todos en camino de salvación ? .

- Tus discípulos se dividen en tres clases .
Ves estas tres listas ? . Y me entregó una .

Tenía un título : “los que no han caído” .Eran muchos . Viajaban hacia la eternidad con el alma hermosa , sin heridas ni manchas .Muchos de ellos eran conocidos por mí .

Luego me entregó una segunda lista : tenía por título : “Los que cayeron pero se han levantado” . Son los que han pecado pero se han arrepentido y se han confesado y están corrigiéndose . Muchos más que los de la primera lista .

Enseguida me entregó la tercera lista que tenía por título : “Los que caminan por la vía de la perdición “ . Domingo me dijo : estos son los que viven tranquilamente en pecado mortal . Al abrir la lista tendré que retirarme porque son almas tan antipáticas por su amor al pecado que su presencia no la podemos soportar y su olor es insufrible .

- Me voy , recuérdales a todos la lista de flores que deben conseguir .Domingo y sus compañeros se retiraron bastante cuando yo empecé a abrir la lista de los que están y viven en pecado mortal . Apenas abrí el papel vi aparecer delante de mí una gran cantidad de jóvenes y con inmensa amargura me dí cuenta de que bastantes de ellos estudiaban con nosotros . Vi a muchos que parecían buenos y hasta óptimos en lo exterior y en cambio su vida estaba llena de pecados mortales consentidos .Parecen buenos y no lo son en realidad .Mas en el momento de abrir la lista se esparció un olor tan insoportable que creí morir . 

La hermosa visión de Domingo Savio y sus amigos , desapareció . La atmósfera se oscureció , y al mismo tiempo hendió los aires un relámpago , y un formidable trueno se dejó oír , de tal manera que me desperté asustadísimo .

Aquel olor penetró en todas las paredes y se me infiltró en los vestidos de tal manera , que mucho tiempo después me parecía sentir aquella hediondez terrible . Aún ahora , con solo acordarme me vienen náuseas , me siento asfixiado y con el estómago revuelto .

Al día siguiente empecé a interrogar a los jóvenes para saber si el estado de sus almas era realmente como yo lo había visto en la Visión nocturna y me convencí de que aquel Sueño no me había engañado . Ha sido pues una gracia del Señor que me ha hecho conocer el estado del alma de cada uno de mis alumnos , y a cada uno le iré diciendo en particular cómo lo vi en el Sueño . Hasta ahora todos los que he llamado me han dicho que su situación espiritual es tal cual como yo la vi en las listas que Domingo Savio me presentó (MB , 12 , 580) .