martes, 31 de marzo de 2015

HORACIO BOJORGE SI: QUÉ ES LA VIRTUD DE LA FRUGALIDAD?

A la gula se le opone la virtud de la frugalidad o templanza en el comer. La Templanza es una de las cuatro virtudes cardinales. Consiste en el recto y moderado uso de los bienes. Cuando uno aprende a comer templada y moderadamente, también usará más fácilmente con templanza y moderación todos los demás bienes deleitables: el sueño, las fuerzas físicas, el dinero, el trabajo, las diversiones, el esparcimiento, el deporte....

Los ayunos y abstinencias que nos manda la Iglesia son una escuela de templanza en el comer. Así aprendemos a dominar y a mortificar nuestros apetitos, no sólo el de comer y beber, sino también todos los demás.

Jesús es nuestro modelo de templanza, tanto en el ayuno como en el comer. Jesús ayunó como el Bautista, pero también comió con publicanos y pecadores, y con sus discípulos. Por eso lo criticaron algunos:"Ha venido Juan Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: ´tiene demonio´. Ha venido el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: ´ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores. (Lucas 7,33-34).

Jesús nos enseña que la mesa es una ocasión sagrada y religiosa del encuentro de personas. Y así ha de ser la mesa familiar, de la que hay que desterrar toda discusión, ira, violencia o malos sentimientos. Y en la que se debe evitar todo lo que impida o dificulte la comunicación entre las personas: por ejemplo la Televisión, las lecturas, etc.

San Ignacio de Loyola, en sus Ejercicios Espirituales, le da al ejercitante reglas para ordenarse en el comer en adelante. El principio que regula la comida en ejercicios, es medirse por lo que facilita la comunicación con Dios en la oración. La comida es un medio para estar físicamente en forma para comunicarme con Dios y con mis hermanos.

Por algo Dios ha elegido la Eucaristía, es decir un banquete, una comida, y los sacramentos del pan y el vino, para comunicársenos y darnos vida. Jesús nos enseña también que nuestro cuerpo es un instrumento del encuentro con Dios y con los demás. Él nos da su cuerpo en alimento. Así que nuestro cuerpo no es, como lo sugiere la propaganda de nuestra cultura, para ser contemplado y cultivado como un fin en sí mismo. Eso es egolatría y soberbia de esta vida. El cuerpo es instrumento de encuentro con Dios y con los demás e instrumento de la propagación de la vida a través de la maternidad y la paternidad.

Los corintios tenían un refrán que decía: "La comida para el vientre y el vientre para la comida".San Pablo lo retoma pero lo corrige diciéndoles: "lo uno y lo otro lo destruirá el Señor. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo... no sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?... Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo" (10 Corintios 6, 12-19).

viernes, 27 de marzo de 2015

ENCUENTROS CON JESÚS -28 DE MARZO

ENCUENTROS CON JESÚS 

PARROQUIA MARÍA REINA DE LA PAZ 
SÁBADO 28 DE MARZO- 16 HS

Eres tú uno de sus discípulos?

16 hs: Adoración y santo Rosario
 17 hs Predicación
Eres tú uno de sus discípulos?
18 hs Paseo con el Santísimo
19 hs Santa Misa

          Habrá posibilidad de confesarse.
Luego de la Misa habrá imposiciñon de manos.

(Se trasmitirá en directo por Radio María en Uruguay)
Podrás escucharlo por internet.

jueves, 26 de marzo de 2015

MEDJUGORJE 25 DE MARZO

Medjugorje-Gospa“Queridos hijos, también hoy el Altísimo me permite estar con ustedes y guiarlos por el camino de la conversión. Muchos corazones se han cerrado a la gracia y hecho oídos sordos a mi llamado. Ustedes, hijitos, oren y luchen contra las tentaciones y contra todos los planes malvados que el diablo les ofrece a través del modernismo. Sean fuertes en la oración y con la cruz en las manos, oren para que el mal no los utilice y no venza en ustedes. Yo estoy con ustedes y oro por ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

miércoles, 25 de marzo de 2015

DIÁCONO JORGE NOVOA: LA ANUNCIACIÓN


La Santísima Virgen recibe por la salutación angélica la invitación de Dios a ser la Madre del Salvador. Ella contesta humildemente: "he aquí la esclava del Señor..."

martes, 24 de marzo de 2015

DIÁCONO JORGE NOVOA: EL CARISMA DE RADIO MARÍA

MONS. HÉCTOR AGUER. DÍA DEL NIÑO POR NACER


“El establecimiento del 25 de marzo como el Día del Niño por Nacer ha sido realmente una muy feliz ocurrencia porque nos permite, una vez al año por lo menos, poner atención en este hecho admirable de cómo surge un ser humano”.


A nosotros nos fascina, nos asombra, nos admira ver a un bebé recién nacido pero quien conoce, a través de las imágenes que hoy día son de fácil acceso, todo el proceso de gestación desde el instante de la concepción, eso sí que es para admirarse. El salmo 138, en la Biblia, alude, precisamente, al modo maravilloso de cómo el ser humano es tejido en las entrañas de su madre.Por eso, el Día del Niño por Nacer es una ocasión para reflexionar acerca del valor de la vida humana, del respeto que se debe al ser humano desde el instante mismo de la concepción.

Todos sabemos lo que significa el aborto, la crueldad del acto abortivo, porque pensamos, tal vez, en un bebé en el seno de su madre en el cuarto o quinto mes de gestación, pero como al embrión no se lo ve, porque es tan pequeño que no se lo ve puede pasar inadvertido y puede considerarse banal su eliminación.

Tal es así que, de hecho, en la mentalidad común, en los fenómenos culturales que se van imponiendo y que se convierten finalmente en legislación, pareciera que no existe el debido respeto al embrión humano, a pesar de todas las certezas científicas que nos demuestran que desde el instante mismo de la concepción, cuando se constituye el cigoto, allí está toda la información genética que señala la identidad de una persona y que va a desarrollarse no solo hasta el nacimiento, sino hasta el fin natural de la vida.

Por eso tenemos que llamar la atención sobre ciertos hechos que se van convirtiendo en habituales en la cultura actual y que significan un desprecio de la vida humana en ese estadio inicial de su desarrollo que es el embrión.
Podemos mencionar, por ejemplo, los procesos de procreación artificial. Hay muchas personas que ven por ese medio cristalizada su intención de tener un hijo, su vocación paterna o materna. Se dice que un tercio de las mujeres que recurren a estos métodos de procreación artificial consiguen tener un hijo, pero no se dice qué cantidad de embriones se pierden en el camino. Son miles y miles los embriones que se pierden en esas técnicas de fecundación in vitro y, a veces, son expresamente descartados.

Me refiero al descarte de embriones sobrantes, pero también a la selección de embriones. Sabemos que ahora, con los estudios genéticos se puede calificar de sospechoso a un embrión de resultar finalmente no ser normal, o de tener alguna discapacidad y entonces se lo descarta. Es, otra vez, el triunfo de la mentalidad eugenésica. Hay gente exquisita que, hoy, puede llegar a elegir el sexo de su hijo, el color de pelo o de ojos, porque existen bancos de espermas y de óvulos. Entonces se pueden buscar todas las combinaciones posibles. Esto significa un desprecio de la condición humana del embrión.

También podríamos hablar del congelamiento de embriones que parece una técnica inocente, pero que puede provocar graves daños y ha llevado a un callejón sin salida. Un hecho que no se sabe cómo resolver: millones y millones de seres humanos congelados en distintos centros, que cada tanto deben ser tirados, literalmente tirados, porque no se los puede conservar más tiempo porque hay que renovar los stocks o liberar y limpiar los depósitos. Se los trata como si fueran un objeto, una cosa.

Hablamos también de anticonceptivos pero no se suele distinguir al anticonceptivo del interceptivo. Se llaman así, interceptivos, por ejemplo, el DIU y la píldora del día después, porque interfieren en el proceso de anidación e impiden que el embrión pueda anidar en el seño de su madre e iniciar así su desarrollo hasta el nacimiento.

No podemos olvidar lo que ha ocurrido recientemente: la decisión del Presidente de los Estados Unidos que ha vuelto a conceder fondos a las organizaciones que promueven el aborto en los países en vías de desarrollo y también ha liberado las restricciones que se habían impuesto anteriormente a la investigación sobre embriones humanos, concretamente a la extracción de células troncales del embrión humano.

Las investigaciones científicas más recientes y autorizadas sostienen que, en realidad, las células troncales adultas son las que ofrecen los mejores resultados para emplearlas en ciertas terapias contra ciertas enfermedades.

Lo grave es que se considera al embrión humano como un objeto y no se advierte que el ser humano, desde el instante de la concepción, no puede ser medio o instrumento para otra cosa sino que es alguien que tiene sentido por sí mismo y que es amado por Dios por él mismo, en razón de él mismo. No podría llegar nunca a ser una persona humana sino lo fuera desde el comienzo, porque no es un embrión vegetal, no es un embrión animal, sino que es un embrión humano y como tal tiene la dignidad que corresponde al hombre, que es un ser personal: fin y no medio.

Por todo esto tenemos que crear conciencia y difundirla acerca del valor de la vida humana desde el inicio de la concepción.A causa de lo que ocurre en estos tiempos, me parece que vamos a tener que complementar el 25 de marzo con otra fecha. El 25 de marzo se eligió como Día del Niño por Nacer porque es el Día de la Encarnación, es el día de la Anunciación del Ángel a María: cuando Jesús comenzó a ser un niño por nacer, y lo fue durante nueve meses en el seno de la Virgen Santísima. Pero vamos a tener que completar esa fecha con otra del calendario cristiano; yo propondría el 28 de diciembre, que es el Día de los Santos Mártires Inocentes.

Tendríamos que conmemorar, de esa manera, a estos mártires anónimos del Siglo XX y del Siglo XXI, los niños por nacer que son descartados como si no fueran, como si no existieran. Dios nos libre de que esto se imponga definitivamente en la conciencia de los hombres de hoy”.

DIÁCONO JORGE NOVOA: LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR


El 25 de marzo celebramos  el misterio de la Encarnación. La milenaria promesa de salvación de Dios, se acerca a la realidad humana, para imprimir en la historia de los hombres, una “fuerza de salvación” en  dirección de la casa del Padre.

 Esta poderosa acción de Dios ordenada a la salvación de los hombres, debe ser recibida en el mundo,  y encuentra en  la pequeñez de María la disponibilidad necesaria, para  esta decisión suya de “acampar” entre nosotros. En el seno de la Virgen se vinculan para siempre el cielo y la tierra, realizándose "el sublime intercambio". Dios comienza a gestarse humanamente, en la carne y la sangre de la Hija de Israel.  

  Lo que acontece, no tiene referencia alguna posible con lo actuado por Dios en los acontecimientos de la Antigua Alianza, es la irrupción de lo definitivo, que se caracteriza por la novedad de unión entre el cielo y la tierra. Lo eterno y lo temporal se vinculan para siempre, y es María, la puerta para el cielo que desciende.Así, Dios comienza a establecer lo nuevo, son María y Jesús principios de la nueva humanidad, en donde el cielo y la tierra viven en perfecta armonía. María como Madre de los creyentes, nos enseña a vivir esta nueva relación que recibimos en el Bautismo, somos templos de la Santísima Trinidad. 

lunes, 16 de marzo de 2015

PAPA FRANCISCO: AÑO SANTO DE LA MISERICORDIA

(RV).- El Papa Francisco anunció este viernes, 13 de marzo de 2015, en la Basílica de San Pedro, la celebración de un Año Santo extraordinario. Este Jubileo de la Misericordia se iniciará el presente año con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica Vaticana durante la solemnidad de la Inmaculada Concepción y concluirá el 20 de noviembre de 2016 con la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. El Santo Padre, al inicio del año, exclamó: “Estamos viviendo el tiempo de la misericordia. Éste es el tiempo de la misericordia. Hay tanta necesidad hoy de misericordia, y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diversos ambientes sociales. ¡Adelante!”

El anuncio se realizó en el segundo aniversario de la elección del Papa Francisco, durante la homilía de la celebración penitencial con la que el Santo Padre dio inicio a la 24 horas para el Señor, iniciativa propuesta por el Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización para promover en todo el mundo la apertura extraordinaria de las iglesias y favorecer la celebración del sacramento de la Reconciliación. El tema de este año ha sido tomado de la carta de San Pablo a los Efesios: “Dios rico en misericordia” (Ef 2,4).

La apertura del próximo Jubileo adquiere un significado especial ya que tendrá lugar en el quincuagésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, ocurrida en 1965. Será por tanto un impulso para que la Iglesia continúe la obra iniciada con el Vaticano II. Durante el Jubileo las lecturas para los domingos del tiempo ordinario serán tomadas del Evangelio de Lucas, conocido como “el evangelista de la misericordia”. Dante Aligheri lo definía “scriba mansuetudinis Christi”, “narrador de la mansedumbre de Cristo”. Son bien conocidas las parábolas de la misericordia presentes en este Evangelio: la oveja perdida, la moneda extraviada, el padre misericordioso.
El anuncio oficial y solemne del Año Santo tendrá lugar con la lectura y publicación junto a la Puerta Santa de la Bula, el Domingo de la Divina Misericordia, fiesta instituida por San Juan Pablo II que se celebra el domingo siguiente a la Pascua.

Antiguamente, para los hebreos el jubileo era un año declarado santo, que recurría cada 50 años, y durante el cual se debía restituir la igualdad a todos los hijos de Israel, ofreciendo nuevas posibilidades a las familias que habían perdido sus propiedades e incluso la libertad personal. A los ricos, en cambio, el año jubilar les recordaba que llegaría el tiempo en el que los esclavos israelitas, llegados a ser nuevamente iguales a ellos, podrían reivindicar sus derechos. “La justicia, según la ley de Israel, consistía sobre todo en la protección de los débiles (S. Juan Pablo II, Tertio Millennio Adveniente 13).

La Iglesia católica inició la tradición del Año Santo con el Papa Bonifacio VIII, en el año 1300. Este Pontífice previó la realización de un jubileo cada siglo. Desde el año 1475 – para permitir a cada generación vivir al menos un Año Santo – el jubileo ordinario comenzó a espaciarse al ritmo de cada 25 años. Un jubileo extraordinario, en cambio, se proclama con ocasión de un acontecimiento de particular importancia.

Los Años Santos ordinarios celebrados hasta hoy han sido 26. El último fue el Jubileo del año 2000. La costumbre de proclamar Años Santos extraordinarios se remonta al siglo XVI. Los últimos de ellos, celebrados el siglo pasado, fueron el de 1933, proclamado por Pío XI con motivo del XIX centenario de la Redención, y el de 1983, proclamado por Juan Pablo II por los 1950 años de la Redención.

La Iglesia católica ha dado al jubileo hebreo un significado más espiritual. Consiste en un perdón general, una indulgencia abierta a todos, y en la posibilidad de renovar la relación con Dios y con el prójimo. De este modo, el Año Santo es siempre una oportunidad para profundizar la fe y vivir con un compromiso renovado el testimonio cristiano.

Con el Jubileo de la Misericordia, el Papa Francisco pone al centro de la atención el Dios misericordioso que invita a todos a volver hacia Él. El encuentro con Él inspira la virtud de la misericordia.

El rito inicial del jubileo es la apertura de la Puerta Santa. Se trata de una puerta que se abre solamente durante el Año Santo, mientas el resto de años permanece sellada. Tienen una Puerta Santa las cuatro basílicas mayores de Roma: San Pedro, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros y Santa María Mayor. El rito de la apertura expresa simbólicamente el concepto que, durante el tiempo jubilar, se ofrece a los fieles una “vía extraordinaria” hacia la salvación.

Después de la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, serán abiertas sucesivamente las puertas de las otras basílicas mayores. La misericordia es un tema muy sentido por el Papa Francisco quien ya como obispo había escogido como lema propio  “miserando atque eligendo”. Se trata de una cita tomada de las homilías de san Beda el Venerable, el cual, comentando el episodio evangélico de la vocación de San Mateo, escribe: “Vidit ergo lesus publicanum et quia miserando atque eligendo vidit, ait illi Sequere me” (Vio Jesús a un publicano, y como le miró con sentimiento de amor y le eligió, le dijo: Sígueme). Esta homilía es un homenaje a la misericordia divina. Una traducción del lema podría ser: “Con ojos de misericordia”.

En el primer Ángelus después de su elección, el Santo Padre decía que: “Al escuchar misericordia, esta palabra cambia todo. Es lo mejor que podemos escuchar: cambia el mundo. Un poco de misericordia hace al mundo menos frío y más justo. Necesitamos comprender bien esta misericordia de Dios, este Padre misericordioso que tiene tanta paciencia” (Ángelus del 17 de marzo de2013).

También este año, en el Ángelus del 11 de enero, manifestó: “Estamos viviendo el tiempo de la misericordia. Éste es el tiempo de la misericordia. Hay tanta necesidad hoy de misericordia, y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diversos ambientes sociales. ¡Adelante!”. Y en el mensaje para la Cuaresma del 2015, el Santo Padre escribe: “Cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia”.

domingo, 8 de marzo de 2015

PAPA FRANCISCO: 13 DE MARZO, 24 HORAS CON JESÚS

El Papa Francisco en su Mensaje - fechado en el Vaticano, el 4 de octubre de 2014 Fiesta de san Francisco de Asís -  , desea que se celebre en toda la Iglesia el próximo 13 de marzo, que coincide con el segundo aniversario de su elección pontificia, la iniciativa «24 horas con el Señor», cuyo lema este año es «Dios rico en misericordia». El cardenal Sturla ha enviado un carta a las parroquias para que las comunidades plasmen este dese del Santo Padre con distintas iniciativas..

En la Parroquia María Reina de La Paz, luego de la Misa del 13 a las 19 Hs quedará expuesto 24 horas el Santísimo Sacramento para que los fieles acompañen a Jesús adorándolo y dando cumplimiento al pedido del Santo Padre Francisco.


Si te interesa sumarte, en la parroquia está la lista que permite ir cubriendo las 24 horas...

MONSEÑOR JOSEFINO RAMÍREZ: SU PRECIOSÍSIMA SANGRE


Exaltación de la Santa Cruz, 14/9/93

Querido padre Tomás:

Un vez me mostraron una moneda de bronce del siglo III, aparentemente insignificante pero me sorprendí al saber que valía US$ 3000 dólares, debido a que estaba sellada con la cara de Constantino. Y justo en ese día tenía que dar una charla sobre el Santísimo Sacramento.

La Eucaristía brota de la pasión de Cristo. Cuando nos acercamos al santísimo Sacramento nos acercamos a la Cruz. Durante aquella hora presentamos al Corazón Eucarístico de Jesús aquellas almas más necesitadas de su Misericordia. Durante nuestra hora santa, aquellos más necesitados de su Misericordia son sellados y señalados con la preciosísima sangre de Jesús. Esto incluye a los que han de morir en ese día. Se salvan los sellados con la sangre de Jesús.

Una noche en la iglesia de San Miguel, acababa de terminar mi hora santa cuando a las cuatro de  mañana llegó una mujer en un taxi. Ella quería que hablase con su hijo que estaba a su lado. Me dijo que una voz le había despertado diciéndole que fuera a la iglesia de san Miguel. Se levantó justo a tiempo pues su hijo estaba a punto de suicidarse. Desde la visita a san Miguel él comenzó a mejorar y ahora está bien.

Otra noche, Nonette se encontraba en la Capilla rezando desde las 2 hasta las 3 hs, una hora antes que la mía. hacía tres semanas que había encomendado al Corazón de Jesús a un hombre que estaba destruyendo la moral de muchas de sus amigas. Ella incluía a este hombre en su oración porque sabía que Jesús también lo amaba. Ella terminaba su oración pidiendo a Jesús que trajera a ese hombre a la Capilla para así tener la certeza de su conversión.

Al término de las tres semanas, mientras ella rezaba en el mismo lugar, oyó a alguien que sollozaba: al darse vuelta vio que era ese mismo hombre.Él le explicó que por tres semanas su mente había estado muy confundida. Lo que poco antes había pensado que estaba bien,ahora le parecía que estaba mal. No podía dormir. Esa noche estuvo manejando por toda la ciudad. Cuando pasó por la iglesia de san Miguel, vio luz dentro. La luz era atrayente e invitadora. decidió entrar. Lo que encontró no fue la condena de sus pecados sino que experimentó la tieran misericordia del Santísimo Sacramento.Por eso sollozaba.

Cuando llegué a las tres, para mi turno de adoración, él me contó su historia.Oí su confesión, le dí la absolución y desde entonces recibe la comunión diariamente. La hora santa de Nonette fue de más valor que la cara de Constantino en aquella moneda. La preciosísima sangre de Jesús selló su alma y no pudo escapar d ela gracia y la misericordia de Dios.

Querido amigo, si supiéramos el valor de una hora santa, nunca dejaríaos pasar un solo día sin hacerla.El Santo Padre dice que la adoración sirve para hacer reparación por los males del mundo: No ha límite en el valor de una hora santa, porque los mérito de Cristo son infinitos.Por eso el padre John Hardon SJ señala que es absolutamente imposible exagerar el valor de una sola hora de oración en presencia de Jesús en el Santísimo Sacramento.

Jesús dijo: "Y yo cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí" (Jn 13,32). Con cada hora santa que hagamos atraemos a la parroquia y al mundo entero, las gracias que Jesús obtuvo para nosotros en el calvario. El triunfo de la Cruz es la misericordia que obtenemos del Santísimo Sacramento que sella a todos y a cada uno con la preciosísima Sangre de Jesús.

Fraternalmente tuyo en su Amor Eucarístico

viernes, 6 de marzo de 2015

PAPA FRANCISCO: QUÉ SIGNIFICA SER MUNDANOS?

Ser mundanos significa perder el propio nombre hasta tener los ojos del alma «oscurecidos», anestesiados, hasta el punto de ya no ver a las personas que nos rodean. Sobre este «pecado» el Papa Francisco puso en guardia en la misa que celebró el jueves 5 de marzo, por la mañana, en Santa Marta.


«La liturgia cuaresmal de hoy nos propone dos historias, dos juicios y tres nombres», destacó inmediatamente el Papa Francisco. Las «dos historias» son las de la parábola del rico y del mendigo Lázaro, narrada por san Lucas (16, 19-31). En especial, afirmó el Papa, la primera historia es «la del hombre rico que vestía de púrpura y de lino finísimo» y «se concedía placeres», en tal medida que «banqueteaba cada día». En realidad el texto, precisó el Papa Francisco, «no dice que haya sido malo»: más bien «era un hombre de vida acomodada, se daba a la buena vida». En el fondo «el Evangelio no dice que se divirtiera en abundancia»; su vida era más bien «una vida tranquila, con los amigos». Tal vez «si tenía a los padres, seguramente les enviaba bienes para que tuviesen lo necesario para vivir». Y quizá «era también un hombre religioso, a su estilo. Recitaba, tal vez, alguna oración; y dos o tres veces al año seguramente iba al templo para ofrecer los sacrificios y daba grandes donativos a los sacerdotes». Y «ellos, con esa pusilanimidad clerical le agradecían y le hacían tomar asiento en el sitio de honor». Esto era «socialmente» el sistema de vida del hombre rico presentado por san Lucas.

Está luego «la segunda historia, la de Lázaro», el pobre mendigo que estaba ante la puerta del rico. ¿Cómo es posible que ese hombre no se diese cuenta que debajo de su casa estaba Lázaro, pobre y hambriento? Las llagas de las que habla el Evangelio, destacó el Papa, son «un símbolo de las numerosas necesidades que tenía». En cambio, «cuando el rico salía de casa, tal vez el coche con el que salía tenía los cristales oscuros para no ver hacia fuera». Pero «seguramente su alma, los ojos de su alma estaban oscurecidos para no ver». Y así el rico «veía sólo su vida y no se daba cuenta de lo que sucedía» a Lázaro.

Al fin de cuentas, afirmó el Papa Francisco, «el rico no era malo, estaba enfermo: enfermo de mundanidad». Y «la mundanidad transforma las almas, hace perder la conciencia de la realidad: viven en un mundo artificial, construido por ellos». La mundanidad «anestesia el alma». Y «por eso, ese hombre mundano no era capaz de ver la realidad».

Por ello, explicó el Papa, «la segunda historia es clara»: hay «muchas personas que conducen su vida de forma difícil», pero «si yo tengo el corazón mundano, jamás comprenderé esto». Por lo demás, «con el corazón mundano» no se pueden comprender «la carencia y la necesidad de los demás. Con el corazón mundano se puede ir a la iglesia, se puede rezar, se pueden hacer muchas cosas». Pero Jesús, en la oración de la última Cena, ¿qué pidió? «Por favor, Padre, cuida a estos discípulos», de modo «que no caigan en el mundo, no caigan en la mundanidad». Y la mundanidad «es un pecado sutil, es más que un pecado: es un estado pecaminoso del alma».

«Estas son las dos historias» presentadas por la liturgia, resumió el Pontífice. En cambio, «los dos juicios» son «una maldición y una bendición». En la primera lectura, tomada de Jeremías (17, 5-10) se lee: «Maldito quien confía en el hombre, y busca apoyo en las criaturas, apartando su corazón del Señor». Pero esto, puntualizó el Papa Francisco, es precisamente el perfil del «mundano que hemos visto» en el hombre rico. Y «al final, ¿cómo será» este hombre? La Escritura lo define «como un cardo en la estepa: no verá llegar el bien, “habitará en un árido desierto” —su alma es desierta— “en una tierra salobre, donde nadie puede vivir”». Y todo esto «porque los mundanos, en verdad, están solos con su egoísmo».

En el texto de Jeremías está luego también la bendición: «Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua», mientras que el otro «era como un cardo en la estepa». Y, luego, he aquí «el juicio final: nada es más falso y enfermo que el corazón y difícilmente se cura: ese hombre tenía el corazón enfermo, tan apegado a este modo de vivir mundano que difícilmente podía curarse».

Después de las «dos historias» y los «dos juicios» el Papa Francisco volvió a proponer también «los tres nombres» sugeridos en el Evangelio: «son los del pobre, Lázaro, Abrahán y Moisés». Con una ulterior clave de lectura: el rico «no tenía nombre, porque los mundanos pierden el nombre». Son sólo un elemento «de la multitud acomodada que no necesita nada». En cambio un nombre lo tienen «Abrahán, nuestro padre, Lázaro, el hombre que lucha por ser bueno y pobre y carga con numerosos dolores, y Moisés, quien nos da la ley». Pero «los mundanos no tienen nombre. No han escuchado a Moisés», porque sólo necesitan manifestaciones extraordinarias.
«En la Iglesia —continuó el Pontífice— todo está claro, Jesús habló claramente: ese es el camino». 

Pero «al final hay una palabra de consuelo: cuando ese pobre hombre mundano, en los tormentos, pidió que mandasen a Lázaro con un poco de agua para ayudarle», Abrahán, que es la figura de Dios Padre, responde: «Hijo, recuerda...». Así, pues, «los mundanos han perdido el nombre» y «también nosotros, si tenemos el corazón mundano, hemos perdido el nombre». Pero «no somos huérfanos. Hasta el final, hasta el último momento existe la seguridad de que tenemos un Padre que nos espera. Encomendémonos a Él». Y el Padre se dirige a nosotros diciéndonos «hijo», incluso «en medio de esa mundanidad: hijo». Y esto significa que «no somos huérfanos».

«En la oración al inicio de la misa —dijo por último el Papa Francisco— hemos pedido al Señor la gracia de orientar nuestro corazón hacia Él, que es Padre». Y así, concluyó, «continuamos la celebración de la misa pensando en estas dos historias, en estos dos juicios, en los tres nombres; pero, sobre todo, en la hermosa palabra que siempre se pronunciará hasta el último momento: hijo».

miércoles, 4 de marzo de 2015

DIÁCONO JORGE NOVOA: LOS OTROS NUEVE , DÓNDE ESTÁN?

En aquel tiempo, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:
–Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.
Al verlos, les dijo:
–Id a presentaros a los sacerdotes.
Y mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Este era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y dijo:
–¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?
Y le dijo:
–Levántate, vete: tu fe te ha salvado.


El texto de hoy presenta la súplica de diez leprosos, que vienen a ENCONTRARSE CON JESÚS, seguramente han escuchado sobre los milagros que realiza y sabiendo que pasará cerca, deciden verlo y suplicarle.

La lepra aislaba, y sembraba sobre la persona que la padecía, una discriminación muy cruel, incluso en la mentalidad de la época , la enfermedad era consecuencia del pecado, por ello los discípulos le preguntron al ver un ciego de nacimiento :"quién pecó, él o sus padres?",  el pecado personal es posterior al nacimiento, pero éste padece un mal físico desde su nacimiento. Se visualiza la mentalidad que veía en la enfermedad una consecuencia del pecado.

Jesús se compadece del sufrimiento humano, no guarda distancias, la lepra lo exigía, pero Él hace que las distancias desaparezcan, toma  la iniciativa y acercándose a los leprosos los sana. Jesús nunca  se aleja de los que sufren. Ellos, según el texto, "gritan" a lo lejos, cuantos pueden ver reflejadas sus súplicas en estos gritos de los leprosos, o cuántos permanecen a distancia pensando que sus vidas no son dignas de la cercanía de Jesús!! Nada atrae más su presencia que nuestra pobreza, debilidad, enfermedad e indigencia. Él tiene un corazón compasivo y misericordioso que se acelera reconociendo al afligido o abandonado.Hace falta una sola cosa, elevar nuestras súplicas a Él, que está deseoso de abrazarte, para comunicarte su amor.

Él les dará una orden, que todos cumplen, "vayan al sacerdote..." Y en ese camino reciben la salud, quedan sanos. Todos cumplen la orden pero sólo uno vuelve a agradecer. Cuántas veces pedimos al Señor "cosas" que necesitamos! Y luego, nos olvidamos de agradecer, ya no lo buscamos nuevamente como lo hicimos en la primera situación, sino que tomamos en otra dirección.

El corazón de los hijos rebosa de gratitud. Estamos, en medio de  un sinnúmero  de razones para agradecer. A veces no reconocemos al dador de todo bien, y otras, vamos a agradecer al instrumento olvidándonos del Señor.

Vas frecuentemente a su encuentro para pedirle "cosas" que necesitas? Lo reconoces, actuando de los modos más diversos, e incluso si la respuesta no coincide con tu súplica, la aceptas y le das gracias?

Todos padecemos alguna lepra, interior, espiritual, que nos hace poner distancias, cerrándonos sobre nosotros mismos. Algunos padecen la desconfianza, como mal, que cerca y destruye el alma. Jesús te invita a confiar, las gracias que quiere concederte son proporcionales a la confianza que tú le tengas. Déjalo que te sane de la lepra de la desconfianza, el resentimiento y la desesperanza...

Tal vez tu país haya reducido la lepra a niveles ínfimos, o quizá haya desaparecido totalmente, pero hoy existen estas lepras del alma que destruyen las vidas de quienes las padecen y sus entornos.

Qué debemos hacer? Invitarlos a que vayan a Jesús, ayudarlos a que encuentren el camino, facilitarles el acceso a un encuentro con Él, Aquel que sanó en su vida pública a los leprosos, si tú le pides con humildad, no te escuchará?

Libera Señor nuestros corazones de la ingratitud, y sánanos de las lepras que padecemos en el alma. Eres el que volvió o de los nueve ingratos que no regresaron ? Todavía puedes, aunque te parezca demasiado tarde, volver a agradecerle. Él te está aguardando. Gracias, Señor...