martes, 23 de septiembre de 2014

DIÁCONO JORGE NOVOA: ES NECESARIO QUE ÉL CREZCA Y YO DISMINUYA...

“Es necesario que él crezca y yo disminuya”. El camino propuesto por el Bautista tiene dos polos que se relacionan y condicionan, dos verbos que nos orientan adecuadamente en la comprensión de la enseñanza: crecer y disminuir. Ambos necesarios, cualquier acentuación unilateral distorsiona el saludable equilibrio que ambos generan.

Quién debe crecer? La misión de los discípulos del Señor está orientada hacia ésta meta: Jesús debe crecer. Únicamente así daremos cimientos  sólido a la edificación. No se debe edificar sobre otro fundamento que Cristo, diría san Pablo, “muerto y resucitado”. El contenido de la predicación no debe omitir o seleccionar algunos aspectos de la vida del Señor, es decir, privilegiar unos y silenciar otros, debe ser una predicación que incluya toda su vida, palabras y obras. Enseñanzas y milagros.

La Iglesia se vuelve para la sociedad contemporánea, como el dedo indicador de Juan el Bautista, señalando a los hombres de cada generación, la meta hacia la que caminamos. No se debe silenciar el nombre de Jesús, pues, en nada contribuimos a la construcción de la sociedad omitiendo explícitamente su mención. Se aplica perfectamente la sentencia de Jesús: “si la sal se vuelve sosa con qué se la salará”. Algunas sociedades que se autodefinen pluralistas, exigen suprimir del ámbito público la mención o vivencia de lo religioso, para salvaguardar la libertad de los no creyentes, con esta estrategia sutil, imponen la ideología de los no creyentes y silencian la expresión pública de los católicos.

Algunas instituciones católicas del ámbito de la educación, han basado sus propuestas , en este sentido, ofreciendo una “educación en valores”. La propuesta educativa en la sociedad ha producido frutos valiosos. Numerosos hombres y mujeres educados con estos parámetros, hoy son ciudadanos honorables. Al tiempo que resulta constatable esta afirmación, también y de modo claro, se encuentra una escasa adhesión a la fe católica en temas claves como los de la moral conyugal. Se observa un progresivo abandono de la práctica sacramental. “Educar en valores” en abstracto, produce también descristianización.

Él debe crecer. Realidad que no se dará sin Él, si no se le predica abiertamente y sin condicionamientos exteriores e interiores, porque los exteriores provocan los interiores. La secularización como condicionamiento exterior, extendido culturalmente a todos los ámbitos de la vida social, se vuelve una “voz acusadora” en el corazón de los creyentes, ordenándoles no confesar su fe en la vida social. Cómo enfrentar ésta realidad?

Para esta empresa, que en muchos casos aparece compleja, resulta consolador saber que el Señor está en medio de nosotros, y que su crecimiento no depende exclusivamente de nuestro ingenio, nuestra mayor contribución será la docilidad a la gracia. Cuando Él crece, el mal en todas sus expresiones retrocede. Dios es glorificado y los hombre santificados. Nuestro aporte a la sociedad depende de “su crecimiento” en las almas, nunca aportamos algo tan valioso para su construcción, como cuando el Señor Jesús se vuelve cimiento de sus vidas. Si los valores no tienen por referencia a Jesús, se volverán “sal que no sirve” para alcanzar la meta.

Si él no crece, se silenciarán las realidades vinculadas con la “vida eterna”. La fe cristiana se pondrá al servicio de la “calidad de vida”, distorsionando la verdad que anida en su interior. Él ha venido para que “tengamos vida y vida en abundancia”, los santos son testigo de esta verdad, independientemente de nuestra condición social o de nuestras capacidades intelectuales. En salud o enfermedad, pobreza o riqueza...

Quién debe disminuir? Todos sus servidores. Aquellos que Dios ha puesto al servicio de comunicarlo, en las diversas modalidades que esto es posible, con humildad y gratitud, amando y esperando.

Si yo no disminuyo. Daré a los hombres un cimiento débil, que no impedirá puedan superar los momentos de crisis, porque todos en nuestras vidas sabemos lo que supone ser, “paja que se la lleva el viento”.

Si Él no crece y crezco yo, estoy provocando una gran injusticia de la que tendré que dar cuentas. Dice san Pablo a Timoteo: “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la vedad" Ocultando a Cristo, obstaculizamos los planes de Dios. No existe un cristianismo sin Cristo, como no existe un cristianismo sin Padre. “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”.

Ayer, hoy y siempre enfrentaremos esta tensión, en ella está la clave de la misión de los discípulos, de su correcta comprensión y vivencia depende nuestra santificación. Que María estrella matutina guíe y oriente nuestros pasos en el camino de la fidelidad al Señor y a su Iglesia!

1 comentario:

JORGE dijo...

El viernes estuve en el 55 aniversario de ordenación de un buen amigo sacerdote, y este fue el mensaje que marcó su vida.

Gracias y Bendiciones