viernes, 9 de noviembre de 2012

HANS URS VON BALTHASAR: LA POBRE VIUDA DEL EVANGELIO

Primero hazme a mí un panecillo”. La historia de Elías y la viuda de Sarepa (primera lectura) muestra toda la grandeza de la Antigua Alianza. Se trata de una obediencia hasta la muerte. El profeta reclama de la mujer lo poco que a ésta le queda, un puñado de harina y un poco de aceite con lo que la pobre viuda había pensado hacer un pan para comerlo con su hijo antes de morir – a causa del hambre predicho por Elías -. El profeta se lo exige sin brusquedad. Comienza diciendo la mujer: “No temas”, las palabras que Dios emplea a menudo cuando se dirige a personas asustadas para transmitirles una orden. Entonces la mujer, aunque ciertamente está en una situación desesperada, se calma y se vuelve dócil. Primero recibe la orden de preparar un panecillo para Elías (lo mismo que había decidido preparar para ella y para su hijo) y después se produce la promesa de Dios de que sus provisiones no se agotarán hasta que cese la sequía. Lo decisivo en la narración es la prioridad de la obediencia de la viuda –que llega incluso a poner en juegos la propia vida- con respecto a la promesa que garantiza su vida y la de su hijo.

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