domingo, 4 de septiembre de 2016

MADRE TERESA DE CALCUTA: UNA SONRISA

Una sonrisa en los labios
 alegra nuestro corazón,
conserva nuestro buen humor,
guarda nuestra alma en paz,
vigoriza la salud,
embellece nuestro rostro e inspira buenas obras.

Sonriamos a los rostros tristes,
tímidos, enfermos,
conocidos, familiares y amigos.

Sonriámosle a Dios con la aceptación
de todo lo que Él nos envié y
tendremos el mérito de poseer
la mirada radiante de su rostro
con su amor por toda la eternidad.

Las palabras de Cristo son muy claras,
pero debemos entenderlas como una realidad viviente,
tal como Él las propuso.

Cuando Él habla de hambre,
no habla solamente del hambre de pan,
sino hambre de amor,
hambre de ser comprendido, de ser querido.

Él experimentó lo que es ser rechazado
porque vino entre los suyos y los suyos no lo quisieron.
Y Él conoció lo que es estar solo, abandonado,
y no tener a nadie suyo.

Esta hambre de hoy,
que está rompiendo vidas en todo el mundo
destruyendo hogares y naciones,
habla de no tener hogar,
no solamente un cuarto con techo,
pero el anhelo de ser aceptado,
de ser tratado con compasión,
y que alguien abra nuestro corazón
para recibir al que se sienta abandonado.

-Madre Teresa, M.C.