lunes, 4 de julio de 2016

SAN AGUSTÍN: ANGOSTA ES LA CASA DE MI ALMA

Angosta es la casa de mi alma para que vengas a ella: sea ensanchada por ti. Ruinosa está: repárala. Hay en ella cosas que ofenden tus ojos: lo confieso y lo sé; pero ¿quién la limpiará o a quién otro clamaré fuera de ti: De los pecados ocultos líbrame, Señor, y de los ajenos perdona a tu siervo?


Creo, por eso hablo. Tú lo sabes, Señor. ¿Acaso no he confesado ante ti mis delitos contra mí, ¡Oh Dios mío!, y tú has remitido la impiedad de mi corazón? No quiero contender en juicio contigo, que eres la Verdad, y no quiero engañarme a mí mismo, para que no se engañe a sí misma mi iniquidad. No quiero contender en juicio contigo, porque si miras a las iniquidades, Señor, ¿quién, Señor, subsistirá?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Otra cita: No sé si es muy buena la traducción, pero si es central al pensamiento de Agustín, Confesiones, X, 3.3.
"Una raza curiosa de la vida ajena tarde en corregir la propia. ¿Por qué quieren oír de mí quien soy yo, si no quieren oír de ti quiénes son ellos? ¿Y cómo saben si digo la verdad cuando me oyen hablar de mí mismo, puesto que no hay hombre que sepa qué sucede en un hombre, excepto el espíritu del hombre que está en él?"