miércoles, 26 de noviembre de 2014

HANS URS VON BALTHASAR: PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO (CICLO B)




Is 63,16b-17.19b ; 64, 3-7 ; 1 Co 1,3-9 ; Mc 13, 33-37


El Año Litúrgico comienza con esta exigencia del evangelio: velad, permaneced despiertos, pues no se sabe cuándo vendrá el Señor. Navidad, es una fecha fija, pero no lo es la venida del Señor a nuestra vida y a nuestra muerte, a la vida y al final de la Iglesia. Tenemos plenos poderes sobre los bienes que Dios ha puesto sobre la tierra, a cada uno se le ha encomendado su tarea. Al portero, que debe estar pendiente de la venida del dueño y además debe velar para que los criados de la casa no abandonen su trabajo –en este portero se puede ver tanto la imagen de la Iglesia como la de cada cristiano-, se le ha encomendado la tarea especial de la vigilancia. Mediante este personaje se interpela en realidad a todos los cristianos: Lo digo a todos: ¡Velad!. La tarea que se nos ha encomendado debe llevarse a cabo; pero no se trata de nuestros propios bienes, sino de los bienes del Señor. Hagamos lo que hagamos, ya estemos realizando un trabajo espiritual o un trabajo temporal, no trabajamos para nosotros mismos, sino para él: no construimos nuestro reino, sino su reino.


En la segunda lectura se dice que hemos sido perfectamente equipados para ese trabajo por el Señor, con los dones de la gracia que Dios nos ha dado para que podamos llevarlo a cabo en ese tiempo intermedio durante el que aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Pero nosotros no esperamos esa manifestación del Señor en la ociosidad, sino que trabajamos activamente, pues el don que se nos ha dado no es para esperar ociosamente sino para actuar, para traducirlo en obras. El don se nos ha dado gratuitamente, en Cristo Jesús hemos sido enriquecidos en todo: el don del saber, el del testimonio, el don de la palabra (el hablar) se nos ha dado para que produzcan fruto que de ellos se espera. Pero Dios tampoco se limita a mirar ociosamente cómo trabajamos, sino que colabora activamente en nuestro trabajo manteniéndonos firmes en los momentos de inseguridad y de cansancio. Su ayuda nunca nos falta cuando nos aplicamos diligentemente al trabajo que nos ha sido encomendado. ¿Pero es éste nuestro caso? ¿Empleamos realmente nuestro tiempo, lleno de ocupaciones y de negocios, en trabajar en pro de la causa que Dios nos ha confiado o tenemos que entonar una mea culpa (como el profeta en la primera lectura), un lamento que debe resonar muy especialmente ahora, al comienzo del Año Litúrgico?


¿Por qué nos extravías de tus caminos y endureces nuestro corazón para que no te tema?. Se trata claramente de un lamento dirigido a Dios, no de una acusación contra Dios; porque ciertamente por Dios no queda, ya que es nuestro redentor desde siempre. Todos nosotros somos los que desde siempre éramos impuros. Estamos tan perdidos en nuestros intereses mundanos que se puede culpar a Dios de habernos entregado al poder de la lógica, al poder de nuestra culpa. Somos conscientes de nuestras propias culpas, toda nuestra justicia y todo nuestro maravilloso y peligroso progreso es como un paño manchado, el presunto florecimiento de nuestra cultura es como follaje marchito, arrebatado por el viento. Por eso a los que aún conocen a Dios y son sabedores de su fidelidad sólo les queda gritar: ¡Ojalá rasgases los cielos y bajases!. Piensa que a pesar de nuestra ingratitud somos todos obra de tus manos, la arcilla que Tú como alfarero siempre puedes remodelar.

MEDJUGORJE 25 DE NOVIEMBRE

Queridos hijos! De modo especial hoy los invito a la oración. Oren, hijitos, para que comprendan quiénes son y a dónde deben ir. Sean portadores de la Buena Nueva y gente de esperanza. Sean amor para todos aquellos que están sin amor. Hijitos, podrán ser y realizar todo solamente si oran y están abiertos a la voluntad de Dios, a Dios, que desea conducirlos a la vida eterna. Yo estoy con ustedes e intercedo día tras día por ustedes ante mi Hijo Jesús. Gracias por haber respondido a mi llamado.

viernes, 21 de noviembre de 2014

DIÁCONO JORGE NOVOA: VER Y OIR AL SEÑOR QUE VIENE


Para comprender interiormente este tiempo litúrgico debemos pedir al Espíritu Santo la gracia de poder ver y oír al Señor que viene en medio del barullo imperante. Únicamente puede Él, permitirnos sintonizar con esta Verdad enseñada por la Iglesia, y que guarda tantas implicancias para nuestra vida de fe. Necesitamos sabiduría para poder percibirlo, y rastrear sus huellas.

“La sabiduría consiste en saber el tiempo de cada cosa. Muchos hombres no lo aprenden nunca y otros lo aprenden sólo en la vejez. De modo perfecto casi nadie lo aprende, por una simple razón: el hombre vive en continuo estado de desorden que nace de la impaciencia”[1].

Vaya si hay barullo en nuestro mundo! Nos hemos consolidado como dueños de todo, el mundo científico-técnico nos ha entronizado en ese lugar, pero, lo que nos resulta cada día más complejo, es ser dueños de nosotros mismos, de nuestras vidas y nuestro tiempo. Por otra parte, cada vez más, sentimos que el tiempo se escapa, como el agua entre los dedos, volatilizándose en una infinita gama de actividades, que para lo único que no dejan tiempo es para Dios.

Nuestra reflexión tendrá como telón de fondo, dos realidades: la Esperanza teologal y el tiempo. La Liturgia del Adviento bebe incesantemente de la virtud teologal de la Esperanza[2]. Dios al comunicar al hombre la Esperanza, lo orienta firmemente hacia el bien. “Esta firmeza en la dirección hacia el bien le sobreviene a la Esperanza, esto es claro, sólo cuando es obra de Dios y se dirige hacia Él, es decir, cuando es virtud teologal”[3]. Ella hace referencia en el hombre, a su ser “status viatoris”, es decir, a la dimensión de caminante. “Este estado expresa más bien la constitución más íntima del ser de la criatura. Es el intrínseco y entitativo “aún no” de la criatura”[4].

El Adviento nos llama la atención sobre la utilización de nuestro tiempo, sobre las opciones que hemos hecho y que consumen nuestros días y horas. En especial, debemos preguntarnos por el domingo, el " día del Señor". El primer día de la semana, el día de la Resurrección de Cristo, la “fiesta primordial de los cristianos”. La “cultura del fin de semana” es anti-litúrgica, propiciatora del ocio y el entretenimiento, desplazando a la celebración dominical del centro de la vida del hombre actual.

“En nuestra vida cronometrada al minuto, la belleza de la Eucaristía sólo puede brillar en el estuche de la moderación del ritmo. La Eucaristía trasciende el tiempo. Ello supone que nos preparamos para la misma por medio de un dominio real del tiempo”[5].

SEXTO ANIVERSARIO DEL BLOG

Estamos cumpliendo 6 años, aprovecho para agradecer a los que hacen posible que cada día podamos compartir algo, a todos los que nos siguen de modo permanente y a los lectores ocasionales . Gracias a todos, seguiremos con el compromiso asumido desde el comienzo: "dar Gloria  a Dios y tratar de colaborar humildemente con Él , en la salvación de los hombres..."


Nuevamente ponemos a los pies de la Virgen nuestro corazón, para que Ella se lo presenté a su Hijo,y nos alcance de Él su bendición...

jueves, 20 de noviembre de 2014

FERNANDO LEIVA EN MONTEVIDEO


FERNANDO LEIVA EN CONCIERTO 


Tenemos la enorme alegría de invitarte a compartir con nosotros una noche con Fernando Leiva, el cantautor chileno compartirá con nosotros sus canciones. La comunidad de la Parroquia María Reina de la Paz abre sus puertas para compartir la presencia de Fernando Leiva en Montevideo.



Lunes 24 -hora 20 
Parroquia María Reina de la Paz.
 (Entrada gratuita, los que puedan colaborarán con $ 100)

martes, 18 de noviembre de 2014

ENCUENTROS CON JESÚS 22 DE NOVIEMBRE

ENCUENTROS CON JESÚS- 22 DE NOVIEMBRE
PARROQUIA MARÍA REINA DE LA PAZ

El camino de la conversión tiene un mojón central en el arrepentimiento, la ofensa hecha al Padre, que busco reparar, me dispone para que caigan mis cadenas. Arrastras tus cadenas? Ven que el  Señor te llama...

"NO MEREZCO LLAMARME HIJO TUYO....TRATAME COMO A UNO DE TUS JORNALEROS"...

16- Adoración 
16.30 Predicación Diác. Jorge Novoa
17.30 Paseo con el Santísimo Sacramento
18.15 Santo Rosario (Jardín de la Virgen)
19.00 Santa Misa (Preside.P. Sebastián Pinazzo)

Desde las 17 hs habrá confesiones, y luego de la Santa Misa tendremos la oración con la imposición de manos.

Retiro espiritual abierto y gratuito.Invita a tus amigos o familiares, especialmente a los que están alejados.
 

viernes, 14 de noviembre de 2014

CARDENAL NEWMAN: IRRADIAR A CRISTO

¡Oh, Jesús!
Ayúdame a esparcir tu fragancia donde quiera que
vaya. Inunda mi alma de tu espíritu y vida. Penétrame y aduéñate tan por completo de mí, que toda mi vida sea una irradiación de la tuya. Ilumina por mi medio y de tal manera toma posesión de mí, que cada alma con la que yo entre en contacto pueda sentir tu presencia en mi alma.

Que al verme no me vea a mí, sino a Tí en mí.
Permanece en mí. Así resplanderceré con tu mismo
resplandor, y que mi resplandor sirva de luz para los
demás. Mi luz toda de Tí vendrá, Jesús; ni el más leve
rayo será mío. Serás Tú el que iluminarás a otros por
mi medio.

Sugiéreme la alabanza que más te agrada, iluminando a
otros a mi alrededor. Que no te pregone con palabras
sino con mi ejemplo, con el influjo de lo que yo lleve
a cabo, con el destello visible del amor que mi
corazón saca de Tí.
 Amén

PAPA FRANCISCO: SERVICIO O PODER?


 

(RV).- Jesús habla de la fuerza de la fe, explicando que debe ser enmarcada en el servicio. El Papa Francisco se inspiró en el Evangelio del día sobre “el siervo inútil” para detenerse precisamente en lo que significa servir para un cristiano. El Santo Padre añadió que Jesús habla de este siervo que después de haber trabajado durante toda la jornada, una vez que llega a su casa, en lugar de descansar, debe aún servir a su señor:

“Alguno de nosotros aconsejaría a este siervo que vaya a pedir algún consejo al sindicato, para ver cómo hacer con un patrón de este tipo. Pero Jesús dice: ‘No, El servicio es total’, porque Él ha hecho camino con esta actitud de servicio; Él es el siervo. Él se presenta como el siervo, aquel que ha venido a servir y no a ser servido: así lo dice, claramente. Y así, el Señor hace sentir a los apóstoles el camino de aquellos que han recibido la fe, aquella fe que hace milagros. Sí, esta fe hará milagros por el camino del servicio”.

El Papa afirmó además que un cristiano que recibe el don de la fe en el Bautismo, pero que “no lleva adelante este don por el camino del servicio,  se convierte en un cristiano sin fuerza, sin fecundidad”. Y al final, dijo, se convierte en “un cristiano para sí mismo, para servirse a sí mismo”. De modo que su vida es una “vida triste”, puesto que “tantas cosas grandes del Señor” son “derrochadas”. Y observó que el Señor nos dice que “el servicio es único”, porque no se puede servir a dos patrones: “O a Dios, o a las riquezas”. Nosotros – prosiguió explicando el Pontífice –, podemos alejarnos de esta “actitud de servicio, ante todo, por un poco de pereza”. Y ésta –  afirmó – “hace tibio el corazón, la pereza te vuelve cómodo”:

“La pereza nos aleja del servicio y nos lleva a la comodidad, al egoísmo. Tantos cristianos así… son buenos, van a Misa, pero el servicio hasta acá… Y cuando digo servicio, digo todo: servicio a Dios en la adoración, en la oración, en las alabanzas; servicio al prójimo, cuando debo hacerlo; servicio hasta el final, porque Jesús en esto es fuerte: ‘Así también ustedes, cuando habrán hecho todo aquello que les ha sido ordenado, ahora digan somos siervos inútiles’. Servicio gratuito, sin pedir nada”.

La otra posibilidad de alejarnos de la actitud de servicio – añadió Francisco – “es un poco la de adueñarnos de las situaciones”. Algo que – recordó –  “ha sucedido a los discípulos, a los mismos apóstoles”: “Alejaban a la gente para que no molestaran a Jesús, pero para estar cómodos ellos”.
Los discípulos –  añadió el Papa –   “se adueñaban del tiempo del Señor, se adueñaban del poder del Señor: lo  querían para su grupito”. Y después –  dijo –  “se adueñaban de esta actitud de servicio, transformándolo en una estructura de poder”. Algo que se comprende observando la discusión acerca de quién era el más grande entre Santiago y Juan. Y la madre – afirmó el Santo Padre – que “va a pedir al Señor que uno de sus hijos sea el primer ministro y el otro el ministro de economía, con todo el poder en sus manos”. Esto sucede también hoy cuando “los cristianos se vuelven patrones: patrones de la fe, patrones del Reino, patrones de la Salvación”. Esto –  constató el Papa – “sucede, es una tentación para todos los cristianos”. En cambio el Señor –  dijo –  nos habla de servicio: “servicio en humildad”, “servicio en esperanza, y ésta es la alegría del servicio cristiano”:

“En la vida debemos luchar tanto contras las tentaciones que tratan de alejarnos de esta actitud de servicio. La pereza lleva a la comodidad: servicio a mitad; y al adueñarnos de la situación, y de siervo convertirse en patrón, que lleva a la soberbia, al orgullo, a tratar mal a la gente, a sentirse importantes ‘porque soy cristiano, tengo la salvación, y tantas cosas así. Que el Señor nos dé estas dos gracias grandes: la humildad en el servicio, a fin de que podamos decir: ‘Somos siervos inútiles – pero siervos – hasta el final; y la esperanza en espera de la manifestación, cuando el Señor venga a encontrarnos”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

jueves, 13 de noviembre de 2014

OBISPO DE MOSUL, BIENAVENTURADOS LOS QUE LLORAN ..!

La entrevista es en Inglés, pero las imágenes son elocuentes, acongojado por no poder celebrar a Santa Shmuni (madre de los Macabeos), es la primera vez que en 1500 años que no encuentran lugar para celebrar...Bienaventurados los que lloran!

PADRE HORACIO BOJORGE: VIRTUDES HUMANAS, TEOLOGALES Y DONES DEL ESPÍRITU SANTO

 
Querido Padre:
Quiero saber si las Virtudes Teologales son los dones del Espíritu Santo. Y también se habla de las virtudes Humanas, serían las mismas?
 
De algún modo siento  que todo lo bueno del hombre proviene de DIOS Entonces ¿al hablar de las virtudes humanas estamos hablando de lo mismo que las teologales? ¿Cuál es la diferencia?
 
Perdone Padre por ser tan curiosa Le pido rece por mi familia. El demonio también la ha visitado, pero hoy puedo decir que estamos en buen camino. Mi esposo ya se está preparando por voluntad propia para los sacramentos. Eso es un logro de nuestro Señor. Nos casamos muy jóvenes y fuimos Padres a los 18 años. Llevamos ya 19 años de casados y no ha sido fácil, muchas veces escuchamos  juntos su serie sobre el Demonio de la acedia y a él le gusta mucho. Ore por él, desde ya se lo agradezco.
Que toda la Gracia y la Paz de nuestro SEÑOR le acompañe. Nelly.
 
Querida hija en el Señor:
 
Usted debería tener en su casa y leer el Catecismo de la Iglesia católica para conocer su fe. Allí encontraría la respuesta a todas su preguntas. No tengo que perdonarle su “curiosidad” por las cosas de Dios, porque es una curiosidad buena, un impulso de Dios, que la llama.
 
Por eso tómese el tiempo de estudiar el catecismo porque vale la pena. La ignorancia no paga. Y no es éste el modo como podrá salir de ella y satisfacer todas las preguntas que Dios le pone en el alma. Yo no podré sacarla de la ignorancia. No podré ser su maestro particular en la fe. No por falta de amor ni de ganas, sino por imposibilidad de tiempo. Y porque la voluntad de Dios para mí es otra. Pero ahí va, con todo amor, algo breve en respuesta a su pregunta
Virtud: viene del latín Virtus que quiere decir "Poder" y se aplica a la fuerza física,  pero también a la fuerza moral o espiritual para obrar el bien moral o espiritual, para hacer el bien, para portarse bien.
En cuanto la palabra Virtud referida a la fuerza física ayuda considerar que nuestra palabra "varón" viene del latín Vir, que es de la misma raíz de la palabra virtus, e indica la fuerza del varón para trabajar bien y pelear bien en la guerra. Virtud es, pues, la capacidad, el poder de hacer el bien.

Aunque todo lo bueno que hay en nosotros nos viene de Dios, las virtudes humanas se diferencian de las teologales y no son lo mismo. Una diferencia importante está en que las humanas, las desarrollamos ejercitando lo que hemos recibido de Dios Creador y por creación. En cambio, las virtudes teologales no nos vienen por el solo hecho de ser creaturas, sino que es algo que Dios añade a su obra creadora como un puro regalo sobreañadido que nos permite conocerlo por encima de lo que nuestras capacidades creadas lograrían.

Las virtudes teologales no son naturales sino sobre-naturales, agregadas. “A Dios nadie lo vio jamás” (Juan 1, 18). Por virtud humana nadie puede conocerlo si Dios no se le muestra. La razón humana que no reconoce sus límites es irracional.

Pero “el Hijo único que existe vuelto hacia el pecho del Padre nos lo dio a conocer” (Juan 1,18) y “a los que creen en  su nombre les dio el poder (la virtud) de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1, 12-13).

Por este nuevo nacimiento, por esta re-generación obtenemos nuevas capacidades en la inteligencia y la voluntad, para conocer y amar al Padre como hijos, a Hijo Jesucristo como discípulos y hermanitos pequeños, y eso en el Espíritu santo, Vida que recibimos del Padre a través del Hijo. Y esta nueva vida nos permite conocerlos por la fe, desearlos por la esperanza, amarlos por la caridad. Esas virtudes no son “humanas” sino sobre-humanas. No vienen por la creación sino por la revelación histórica de Dios en el Antiguo y el Nuevo Testamento. Revelación que llevó a su perfección Jesucristo, el Hijo, el Verbo, la Palabra de Dios encarnada en el seno de María Virgen.

A la luz de lo que llevo dicho podemos concluir que:
Las virtudes humanas son aquellos hábitos buenos y destrezas laborales, relacionales, etc que aprendemos y adquirimos por educación y cultura y nos capacitan para obrar el bien en el orden profesional, social, en la familia, con los seres que nos rodean, con los vecinos etc. Estas se pueden llamar también virtudes que perfeccionan nuestro ser humano, nuestra naturaleza humana, que sin educación, sin cultura, sin sacrificios, se quedaría muy imperfecta e incapaz de realizar muchos bienes. En todas las culturas humanas, musulmanes, hindúes, chinos, japoneses, esquimales, etc. hay virtudes “humanas” (y también vicios!!!)

Así, la estudiosidad es una virtud que nos impulsa a estudiar lo que no sabemos y nos anima a emprenderlo,

Las virtudes teologales se diferencias de las anteriores por dos motivos: por su objeto y por su origen en el alma. Por su objeto, ellas se refieren a Dios y por su origen, ellas son infundidas por Dios como una capacidad que está por encima de nuestra naturaleza creada. Nuestra naturaleza humana no basta para creer (fe), amar a Dios (Caridad) y desear los bienes espirituales como es la vida eterna, el abrazo eterno del Padre (esperanza).

Esta es la diferencia entre virtudes humanas y virtudes teologales. Las humanas, son adquiribles y adquiridas y se refieren a todo lo terreno y creado. La teologales no se pueden adquirir, si no se reciben de Dios. Y a eso se le llama "infusión".

Fe, esperanza y Caridad son virtudes "infusas", infundidas, es decir "derramadas" por Dios en el alma.

Si Usted cree en el evangelio no es porque se lo enseñaron sino porque cuando le hablaron de Dios, Dios le infundió la fe. (La fe viene por el oído, dice san Pablo).

Ahora respondo a su segunda pregunta:
 
La diferencia entre las virtudes teologales y los dones del Espíritu Santo es como sigue:
 
Los tres poderes o virtudes teologales que derrama Dios en el alma de sus hijos, llevan anexos siete "instintos" espiritual (no animales) para obrar el bien en el orden de nuestras relaciones con las tres divinas personas y por ellas con todo lo demás, y que nos permiten actuar espontáneamente, sin vacilar ni necesidad de pensarlo.

De la misma manera que el patito sale del huevo y es capaz de nadar, porque tiene el don natural de nadar, de manera semejante, el nacido de Dios, trae los siete dones para obrar como por instinto en su relación con Dios, con Jesucristo. ¿Por qué creí cuando me anunciaron las verdades de la fe? Porque tenía la virtud de la fe y el don de sabiduría e inteligencia por la fe infundida en mi alma.
La fe es la capacidad, el don es el modo como opera la capacidad, sin necesidad de reflexión y ni pensamientos previos, como el patito se echa al agua.

Para más claridad: Los dones del Espiritu Santo acompañan a las virtudes de fe y esperanza y caridad.

Cuando tú amas a alguien (en este caso a Dios) lo respetas y temes ofenderlo, quieres complacerlo y hacer su voluntad y sus gustos. Este es el don de TEMOR DE DIOS. Jesús en el Huerto dice: “Si es posible… pero no mi voluntad sino la tuya” porque quiere agradar al Padre, quiere hacer a toda costa la voluntad del Padre, no soportaría desobedecele.

Cuando tú amas a alguien intuyes inmediatamente lo que le agrada y lo que quiere que hagas. Esto en relación  con Dios es el don de CONSEJO. Jesús sabe en cada momento lo que su Padre quiere en cada momento de su vida y en el Huerto sabe que ahora no debe huir de la Cruz, como lo hizo otras veces

Cuando amas a alguien tienes una relación afectuosa, tierna, confiada (de hija con Dios Padre, de Esposa con Jesucristo) y este es el Don de PIEDAD. Jesús en el Huerto invoca a Dios con amor de Hijo: “Padre!!!”

Cuando tú amas a alguien (y en este caso a Dios) eres capaz de hacer grandes cosas y sufrir grandes cosas por amor a él, porque el gozo de amado te hace fuerte, te da ánimo grande y valentía, y también paciencia para sufrir y esto es el don de FORTALEZA.

Siguen tres dones del Espíritu Santo que pertenecen al conocimiento, es decir más bien a la fe, pero conectada con la caridad, es decir la fe del que ama a Dios: y son Sabiduría, Inteligencia y Ciencia.

Si el conocimiento del bien de Dios inflama el amor a Dios, a su vez el amor a Dios busca conocerlo porque su conocimiento es sabroso y realimenta el amor y ese es el  Don de SABIDURÍA con el que la Caridad enriquece a la fe.

Y conociendo a Dios, uno ENTIENDE ahora las cosas divinas de una manera nueva, lee las Escrituras con otra inteligencia, no la que viene del estudio de muchos libros, sino la que le comunica el don de ENTENDIMIENTO, o INTELIGENCIA infuso.

Y por fin, conociendo y amando a Dios, también uno conoce todas las cosas de otra manera (como le pasa al que se enamora) y ese es el don de CIENCIA.

Los dones no son por lo tanto lo mismo que las virtudes teologales sino lo que las virtudes teologales traen consigo. Son como instintos sobrenaturales para nuestra religación con Dios, con la Santísima Trinidad y entre nosotros y los demás y con el mundo y la creación entera.

Espero haberle explicado en forma entendible.
 
Bendiciones, hija del alma, que el Señor la colme de sus dones.
Pero si buscas a Dios, estudiar el catecismo se te hará cautivante y a la vez suave.
 
Horacio Bojorge

miércoles, 12 de noviembre de 2014

HANS URS VON BALTHASAR: TRIGÉSIMO TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO


Pr 31,10-13.19-20.30-31; 1 Ts 5,1-6; Mt 25,14-30

En el evangelio se habla de las cuentas que el hombre ha de rendir ante Dios. El Creador ha confiado sus bienes a las criaturas- y el Redentor a los redimidos-: a cada cual según su capacidad, de una forma, por lo tanto, estrictamente personal. Los talentos son importantes cantidades de dinero, pero nosotros hablamos de talentos espirituales, que se dan también a cada cual personalmente: se nos han entregado en calidad de administradores y por eso mismo debemos trabajar con ellos no para nosotros mismos, en beneficio propio, sino para Dios. Pues nosotros mismos, con todo lo que tenemos, nos debemos a Dios.

En la parábola el amo se va de viaje al extranjero y nosotros, sus empleados, nos quedamos con toda su hacienda; pero naturalmente los talentos deben producir algo de ganancia. El empleado negligente y holgazán no quiere ver en esto la bondad, sino la severidad del amo, y se embolla en las contradicciones: Siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Si realmente veía en el talento que se le había confiado una prueba de la severidad del amo, debería haber trabajado con mayor motivo; pero su supuesto miedo le hizo olvidar que en la misma naturaleza de los dones confiados está el que éstos produzcan su fruto. Dios nos ofrece, a nosotros los vivientes, algo que está vivo y que debe crecer. No tiene sentido enterrarlo bajo tierra como si fuera algo muerto, porque entonces ya no podremos devolvérselo a Dios como el don viviente que nos ha sido confiado. A los empleados fieles, por el contrario, a los que le devuelven el don que se les ha confiado junto con sus frutos, Dios les da como recompensa una fecundidad incalculable, eterna.

Pablo nos advierte en la segunda lectura que no debemos demorar nuestras buenas obras, porque no sabemos cuándo llegará el día en que infaliblemente hemos de dar cuentas a Dios de nuestros actos. Nosotros no vivimos en las tinieblas, sino que somos hijos del día, del tiempo en que se debe trabajar. Los demás, los que prefieren dormir, pretenden fabricarse un mundo en el que haya paz y seguridad, en el que se pueda tranquilamente holgar y dormir; pero nuestra vida temporal, privada o pública, no está configurada de ese modo. Precisamente cuando los hombres se han instalado cómodamente en la seguridad, sobreviene de improviso la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta. La paz no viene por sí misma: ésta sólo se puede conseguir, en caso de que pueda lograrse en la tierra, mediante un esfuerzo sobrio y claro como la luz del día. Pero el que realiza este esfuerzo con un espíritu auténticamente cristiano está siempre preparado para dar cuentas a Dios y el día del Señor no puede sorprenderle como un ladrón.

El Antiguo Testamento pone ante nuestros ojos en la primera lectura el modelo de este compromiso genuinamente cristiano en la mujer hacendosa. El cristiano, ante esta trabajadora ejemplar, piensa enseguida en María: Su marido se fía de ella; Cristo puede confiarle todos sus bienes, pues le trae ganancias y no pérdidas. Gracias a su sí, a su perfecta disponibilidad para todo, para la encarnación, para el abandono, para la cruz, para su incorporación a la Iglesia: gracias a todo lo que ella es y hace, puede él construir lo mejor de lo que Dios ha proyectado con esta creación y redención. En medio de los múltiples pecadores que dicen no y fracasan, ella es la inmaculada, la Iglesia sin mancha ni arruga. Cantadle por el éxito de su trabajo. E incluso desde el cielo se ve que a ella se le encomienda la gran tarea de la parábola: Abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre.

PADRE HORACIO BOJORGE: QUÉ ES LA TENTACIÓN?

martes, 11 de noviembre de 2014

MONSEÑOR DANIEL STURLA: CREEMOS...

sturla
NADA HAY MAS NUESTRO QUE NUESTRA MADRE

Y aún los que nos hemos criado entre varios hermanos sentimos que la madre es de cada uno… Aún más los que no han tenido la alegría de esta relación tan especial la sienten en el corazón como una realidad llena de nostalgia …. Por eso estar aquí junto a María nos pone en esta sintonía de hijos con la madre. María es nuestra, es mía… venimos de distintas partes representando a todo el Pueblo de Dios que peregrina en nuestra tierra… Todo el Pueblo de Dios, obispos, sacerdotes, laicos, consagrados,,, venimos con nuestras “cuitas” a la Virgen, yo trato siempre de poner una intención pero se me cuelan dos, tres, cuatro, le digo a María te las presento todas, vos sabrás!!!!! Claro que traemos nuestros pedidos pero que bueno que piropeemos a la Virgen con las palabras de la Escritura, con ésas de la primera lectura dirigidas a Judith: Tú eres la gloria de Jerusalén. El orgullo de Israel, el insigne honor de nuestra raza. Y las completamos con el evangelio, con esas hermosas palabras que Isabel dirigió a su prima que la visita: “Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre…”

La Virgen de los Treinta y Tres

Entre tantas advocaciones marianas queridas, hoy celebramos a la Virgen de los Treinta y Tres, a esta Madre la sabemos bien nuestra… Imagencita de madera americana, manos de indios que la tallaron, gauchos y chinas que la veneraron… nombre hermoso: Virgen del Pintado, fundadora de la entonces villa de san Fernando de la Florida, y luego protagonista de la gesta patria… porque aquí dimos un paso de gigante en esa lucha por la libertad que tanto nos costó… Y aquellos próceres no dudaron en poner la patria naciente bajo la protección de María. Fue así que por clamor popular la imagencita del Pintado pasó a ser, en la voz del pueblo. la Virgencita de los Treinta y Tres… Junto a ella, podemos dejar por un rato nuestras peticiones particulares y si hacemos silencio, podemos escuchar un murmullo que nos viene del centro de esta plaza con ecos más que centenarios…

“Es la voz de la patria pide gloria, yo obedezco esa voz a su llamado siento en el alma abiertos los sepulcros que pueblan mi memoria, y en el sudario envueltos de la historia levantarse sus muertos…!” Así comienza la Leyenda Patria de Don Juan Zorrilla de San Martín Por primera vez fue recitada aquí en esta plaza de Florida el 19 de mayo de 1879 cuando se inauguró el monumento a la independencia del centro de la plaza. La historia nos dice que este poema había quedado fuera del concurso que se había convocado porque era más largo de lo estipulado, pero se le pidió a Zorrilla que lo recitara. Cuando terminó con aquella estrofa solemne… Protege oh Dios la tumba de los libres, protege a nuestra patria independiente que inclina a Ti tan sólo, sólo ante ti la coronada frente. Todos vibraban y vitoreaban al poeta. En medio de la emoción general, el ganador del concurso literario se quitó la medalla de su pecho y se la colocó a Zorrilla… Magnanimidad

Recordar hoy aquí esta noble actitud con el trasfondo de la Leyenda Patria nos habla de una virtud esencial en los momentos que vivimos en nuestra patria y que queremos pedir ala Santísima Virgen: Se trata de la magnanimidad… ¿Que quiere decir esta palabra? Grandeza de alma… alma grande como la que tienen los hombres de todas las latitudes que no se dejan envolver en lo mezquino, lo pequeño, el enredo de las cosas, la turbiedad del río revuelto… sino que miran a lo lejos, apuntan hacia lo que vale la pena, apuestan por la limpidez del azul del cielo. ¡Las cosas de arriba! Celebramos esta fiesta de la Virgen entre dos instancias electorales. Hemos dado al mundo como otras veces un testimonio de ejemplar conducta cívica. Públicamente se discrepa con altura y la clase política uruguaya con sus más y sus menos demuestra espíritu de diálogo. Pero es natural que en estas épocas se dé la polarización. Sin duda es un llamado de atención. En las redes sociales se cuelan muchas veces expresiones duras, intolerantes, hasta crueles… y esto mismo a veces se refleja en palabras de algunos cuando la mirada sobre el otro no es de adversarios sino de enemigos…. Saber ganar, saber perder, mirar más allá del propio color, los colores de la patria… ser magnánimos. ¡Cuidado! sabemos lo que es el enfrentamiento de hermanos… Los tuvimos con dureza durante os primeros 70 años de vida independiente, y luego en los años 60 y 70 vivimos también enfrentamiento con armas entre orientales… Hoy vivimos en paz, pero la paz se construye día a día, en el respeto al otro, al que piensa distinto, al que es distinto…

Respeto a la dignidad de toda persona

No se trata de esa vaga tolerancia que pretende que todas las ideas valen igual, no… Lo que vale es la persona humana, la dignidad de cada uno… en el terreno de lo que pensamos, discrepemos con libertad… No se trata para nosotros cristianos de palabras “buenitas” o ingenuas, de acuerdo fácil.

- Creemos con toda el alma en Dios y queremos que nuestra cultura se impregne de evangelio sabiendo que el aroma de Jesús de Nazaret es el mejor perfume que pueden tener nuestra patria, nuestras leyes, nuestros hogares,,,, Pero en la defensa de nuestras convicciones no queremos destruir a nadie, queremos construir entre todos un país de hermanos, con libertad y justicia, con respeto a una verdad que nos trasciende. Una falsa tolerancia hacia la diversidad se ha transformado en intolerancia agresiva hacia convicciones profundas de nuestro ser cristianos…En esta sociedad plural también la Iglesia, forjadora de este Uruguay desde su cuna, tiene una palabra que decir… Ella amamantó a la patria naciente en la leche pura del evangelio, y tiene el derecho y el deber de seguir haciéndolo.Nuestras convicciones de cristianos Con sencillez y sin agravios pero con la firmeza más grande creemos – que la vida es un don del Creador y que nadie es enteramente dueño de su vida, por ello defendemos la vida humana desde la concepción hasta su muerte natural

 – Creemos que la diferencia sexual es querida por Dios y responde a un designio amoroso del Creador, que se hace patente en nuestra naturaleza.

– Creemos que separando lo que Dios ha unido terminamos no en la diversidad armoniosa sino en la uniformidad totalitaria… La sexualidad humana está unida al amor, al compromiso, a la transmisión de la vida, y Dios le ha dado el gozo del placer para hacer mayor nuestra alegría de vivir. Cuando se le van separando uno a uno estos elementos no crecemos en humanidad. Multiplicamos placeres pero no engendramos alegría… Los hijos dejan de ser un don recibido con gozo y pasan a ser una carga para algunos o un derecho a adquirir para otros. – Por eso respetando las situaciones diversas vividas muchas veces con dolor y respetando a cada persona más allá de su orientación, creemos en la familia formada por un matrimonio entre varón y mujer abierto al don de la vida.

- Creemos también en la libertad de enseñanza garantizada por un estado que debe cumplir la constitución que da a los padres el derecho a elegir la educación que desean para sus hijos. -La Iglesia tiene experiencia educativa en nuestra tierra, desde antes que naciera la república. Hoy somos más conscientes que en la educación se juega un elemento clave de nuestro presente y futuro… Sobre todo en los ambientes más pobres donde solo desde la educación se logra que sea cada uno, con la ayuda de otros, artífice de su propia dignidad y no deudor de fáciles favores. La Iglesia ha demostrado a través de diversas instituciones que cuando se quiere se puede.                

– Creemos que sobre toda propiedad grava una hipoteca social, que no somos dueños absolutos de lo que legítimamente poseemos sino que somos administradores a los que Dios nos pedirá cuenta. 

– Creemos que “la religión pura y sin mancha delante de Dios es atender al huérfano y a la viuda” es decir poner en el centro a los que más necesitan… como lo tenemos en nuestra tradición nacional, es esa frase cargada de sensibilidad evangélica de Artigas: “que los más infelices sean los más privilegiados” La belleza de la vida cristiana

Queridos Hermanos: cuando en el evangelio de hoy se nos narra la visita de María a su prima Isabel vemos plasmado en este misterio de gozo el servicio y la alegría que son el testimonio más patente del evangelio. María va a servir y se encuentra envuelta en el gozo de la presencia del Dios hecho pequeño en su seno y reconocido por la acción del Espíritu Santo: “¿Quién soy yo para que la Madre de mi Señor venga a visitarme?” María responde en el colmo de la humildad y la alegría: “Mi alma canta la grandeza del Señor”. La vida cristiana está aquí en una síntesis maravillosa… La presencia del Señor en nuestro interior nos empuja al servicio. Sirvo y vivo la grandeza de la vocación… sirvo y experimento el gozo de Dios… La vida es servicio y el servicio es la verdadera alegría… Gracias María, Madre y Maestra, enséñanos a servir a nuestra patria.

Virgen de los Treinta y Tres – 9 noviembre 2014