domingo, 7 de mayo de 2023

JUAN PABLO II: EL PAPA DE FATIMA


[María y Juan Pablo II] Ilustración: Immaculata Center.
Jesús, viendo a su Madre y al discípulo a quien amaba, que estaba allí, dijo a la Madre: mujer, he ahí a tu hijo (Jn 19, 26). Así, de un modo nuevo, ha legado su propia Madre al hombre: al hombre, a quien ha transmitido el Evangelio. La ha legado a todo hombre. La ha legado a la Iglesia en el día de su nacimiento histórico, el día de Pentecostés. Desde aquel día toda la Iglesia la tiene como Madre. Y todos los hombres la tienen como Madre. Entienden como dirigidas a cada uno las palabras pronunciadas desde la Cruz. Madre de todos los hombres. La maternidad espiritual no conoce límites. Se extiende en el tiempo y en el espacio. ¡Alcanza tantos corazones humanos! Alcanza a las naciones enteras
Juan Pablo II
Aud. gen. 10-1-1979

LA PEQUEÑA JACINTA DE FATIMA

La pequeña Jacinta sintió y vivió como suya esta aflicción de la Virgen, ofreciéndose heroicamente como víctima por los pecadores. Un día .-cuando tanto ella como Francisco ya habían contraído la enfermedad que los obligaba a estar en cama- la Virgen María fue a visitarlos a su casa, como cuenta la pequeña: «Nuestra Señora vino a vernos, y dijo que muy pronto volvería a buscar a Francisco para llevarlo al cielo. Y a mí me preguntó si aún quería convertir a más pecadores. Le dije que sí». Y, al acercarse el momento de la muerte de Francisco, Jacinta le recomienda: «Da muchos saludos de mi parte a nuestro Señor y a nuestra Señora, y diles que estoy dispuesta a sufrir todo lo que quieran con tal de convertir a los pecadores». Jacinta se había quedado tan impresionada con la visión del infierno, durante la aparición del 13 de julio, que todas las mortificaciones y penitencias le parecían pocas con tal de salvar a los pecadores.

martes, 18 de abril de 2023

SAN BERNARDO: EL NOMBRE DE LA VIRGEN ERA MARÍA

"Y el nombre de la virgen era María". (Lc. 1,27)
Decimos algunas palabras sobre este nombre que se traduce como "Estrella del mar" y que conviene perfectamente a la Virgen María.

Se la compara a un astro que difunde su luz sin disminuir de intensidad, así como la Virgen da a luz a su hijo sin perder nada de su pureza virginal.
Los rayos no disminuyen la luminocidad del astro y el Hijo no quita nada a la integridad de la Virgen.

Ella es esta noble estrella salida de Jacob, cuyos rayos iluminan el universo entero, brillan en los cielos y penetran hasta en los abismos. Ella irradia la tierra, calienta las almas en vez de los cuerpos, favorece el desarrollo de las virtudes y consume los vicios.

Ella es esta estrella bonita y maravillosa que tenía que mostrarse sobre los mares inmensos con la brillantez de sus méritos y la luz de su ejemplo.

Quienquiera que seas, en este mar que es el mundo, tú, que antes de pisar la tierra firme te sientes zozobrando en el medio de huracanes y tempestades; no alejes nunca tus ojos de la luz de este astro, si no quieres verte inmediatamente sumergido por las olas de la marea. 

Si el viento de las tentaciones te asalta, si se te interponen los escollos de la desgracia, mira a la Estrella, preséntate a María.Si la cólera, la avaricia y la seducción de la carne hacen zozobrar la frágil barca de tu alma, dirige tu mirada a María.Cuando, atormentado por la enormidad y atrocidad de tus culpas, avergonzado de las miserias de tu conciencia, aterrorizado por la amenaza del juicio, comiences a sentirte atenazado por el abismo de la tristeza y la desesperación, piensa en María.

En los peligros, en la angustia, en la incertidumbre, invoca a María.

Que su nombre nunca abandone tu labios y tu corazón. Y para obtener el sostén de su oración no ceses de imitar el ejemplo de su vida.

Siguiéndola no te perderás; orándole no conocerás la desesperación; pensando en ella no errarás. Si ella te sostiene, no te hundirás; si ella te protege, no tendrás temor de nada. Debajo de su guía no se teme la fatiga; con su protección alcanzarás el puerto. Tú probarás entonces, con tu experiencia personal, cuánta verdad había en aquellas palabras: "El nombre de la Virgen era María".

lunes, 17 de abril de 2023

PBRO. MIGUEL BARRIOLA: EL NOMBRE DE MARÍA

Reflexionar sobre su “nombre”, nos ayudaría a profundizar en palabras, que recitamos en tantas ocasiones, pero que, a veces, se vuelven rutinarias y, por lo mismo se desdibujan.La explicación más aceptada para la etimología y uso arameo, la emparenta con «mará’», que significa «Señor», por lo cual «Maryám» vendría a ser «Señora».Ya este dato nos da que pensar, porque esta «señora» se calificó a sí misma como «sierva» (Lc 1, 38; 48).

El hecho es corroborado, porque, Lucas, acto seguido de notificar que «el nombre de la Virgen era María» (Lc 1, 27), nos comunica que Gabriel no la saludó: «La paz contigo María», según la usanza judía, sino que, pasando por alto su nombre propio, se dirige a ella de este modo: «Alégrate, llena de gracia». El nombre cede ante el designio de amor, que Dios, fuente de toda gracia, tiene reservado para ella.

Se amplifica el panorama, si repasamos el Evangelio de Juan. En él nunca aparece el nombre expreso de María. Siempre se la distingue como «la Madre de Jesús» (2, 1 – 5; 6, 42; 19, 25 – 27). Y S. Pablo, que, en todas sus cartas, recuerda una sola vez a la Madre de Cristo, tampoco la nombra, sino que, se refiere a ella como «mujer» : «nacido de mujer» (Gal 4, 4).

Tal comprobación nos induce a contemplar hasta qué punto la persona de María, secundando los planes divinos, se olvidó de sí misma, para transformarse enteramente en receptora total de lo que Dios disponía para su existencia. Subrayemos, que no sólo fue un recipiente inerte de los dones de la gracia (también Eva vino al mundo «sin pecado original»), sino que secundaba con todo su corazón a las propuestas de su Señor, aunque más de una vez no las comprendiera (ver: Lc 1, 29; 2, 19; vv. 50 – 59).

María es cerciorada de su rango de «reina y señora», puesto que se le informa que el hijo, que va a nacer de ella, recibirá de Dios «el trono de David su padre... y su reino no tendrá fin» (Lc 1, 33). Pero, María no se queda pavoneándose con tan alta dignidad, sino que enseguida se pone a servir, «partiendo sin demora» para asistir a su parienta, que se encontraba en su sexto mes (Lc 2, 36 y 39).Como ya se anotó, Jesús, en el Cuarto Evangelio, nunca la llama «María», sino «Mujer» (2, 4; 19, 26; ver: Apoc 12, 1 ss.).

En la cruz, es descrita como «su madre» (de Jesús), pero enseguida es calificada como «“la” madre», sin el posesivo que la relaciona con Jesús (Jn 19, 26). El proceso de amplificación desemboca en el cambio mismo de los pronombres: «Aquí tienes a “tu” madre» (de Juan y de todos nosotros en él representados). Justamente por ser «Madre de Jesús», no se posee más a sí misma, dado que el Hijo de Dios, no puede ser monopolizado por nadie, ni siquiera por su mamá.

En consecuencia, festejar el «nombre de María» significa celebrar ese proceso de despojamiento total, para no ser otra cosa que un vaso comunicante: receptor de gracia y difusor de la misma, sin acaparar sobre María, ni en cada uno de nosotros, los dones divinos, sino trabajando para volvernos todos canales transmisores de un amor que nadie puede almacenar para sí solo. Por otro lado, todo está en línea con el «anonadamiento» del mismo Hijo de Dios, que, sin considerar su condición divina como un botín a defender celosamente, se hizo esclavo, hasta la cruz. Sólo entonces, no como fruto de su propio afán, sino como don del Padre, recibe «UN NOMBRE» sobre todo nombre: «Jesucristo es el Señor» (ver: Filip. 2, 6 – 11).

lunes, 3 de abril de 2023

LA SEMANA SANTA


"Durante la Semana Santa la Iglesia celebra los misterios de la salvación actuados por Cristo en los últimos días de su vida, comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén".



Es muy intensa la participación del pueblo en los ritos de la Semana Santa. Algunos muestran todavía señales de su origen en el ámbito de la piedad popular. Sin embargo ha sucedido que, a lo largo de los siglos, se ha producido en los ritos de la Semana Santa una especie de paralelismo celebrativo, por lo cual se dan prácticamente dos ciclos con planteamiento diverso: uno rigurosamente litúrgico, otro caracterizado por ejercicios de piedad específicos, sobre todo las procesiones.


Esta diferencia se debería reconducir a una correcta armonización entre las celebraciones litúrgicas y los ejercicios de piedad. En relación con la Semana Santa, el amor y el cuidado de las manifestaciones de piedad tradicionalmente estimadas por el pueblo debe llevar necesariamente a valorar las acciones litúrgicas, sostenidas ciertamente por los actos de piedad popular.

domingo, 2 de abril de 2023

DIÁCONO JORGE NOVOA: EL PERDÓN DE DIOS

Acudir al sacramento de la Reconciliación es la forma más adecuada de preparar el corazón para vivir la Semana Santa, Dios ha querido que nos encontremos con su perdón allí. Dijo Jesús a los suyos: A QUIENES LES PERDONEN LOS PECADOS, LES QUEDAN PERDONADOS Y A QUIENES SE LOS RETENGAN, LES QUEDAN RETENIDOS...

Pueden ustedes, pensar que Jesús desconociera la condición pecadora de los suyos, y que les entregaba estas potestades, porque se encontraba entre hombres impecables, que eran dignos de ejercer este ministerio por no necesitar ellos también del perdón que imparten. Lejos de una respuesta afirmativa, no solo porque el Señor "conoce lo que está en el corazón del hombre", sino porque él mismo los vio comportarse inadecuadamente hasta el final de su peregrinación, y de modo más evidente en las horas cercanas a la Pasión, incluso lo confirma, el perdón concedido a Pedro bajo la triple pregunta del amor.

Déjate reconciliar con Dios. Acude la sacramento de la Reconciliación, sin su vivencia no hay crecimiento espiritual, no es el dato de una estadística, es la constatación de una práctica que al abandonarse se palpa en el compromiso de la vida de fe. A veces, el principal obstáculo es nuestro orgullo, esa frase escuchada lamentablemente en ámbitos católicos, "yo me confieso con Dios", manifiesta una fe infantil que aún permanence gobernada por el orgullo.

No te mientas. Quieres sanar tus heridas? Celebra la fiesta de la Reconciliación. No hacerlo, es rechazar la invitación a la fiesta que el Padre ha organizado, para celebrar que "el hijo que estaba perdido y ha sido hallado".

MONSEÑOR JOSÉ ANTONIO EGUREN: SEMANA SANTA (1)


I.PRESENTACIÓN

Del mismo modo que la semana tiene su punto de partida y su momento culminante en el domingo, día del Señor, celebración semanal de la pascua, así el Santo Triduo Pascual de la Pasión y Resurrección del Señor Jesús, es el punto culminante de todo el Año Litúrgico. El Santo Triduo Pascual se prepara en el tiempo de Cuaresma y se prolonga en la alegría de los cincuenta días del Tiempo Pascual.

Dada la importancia que él reviste, el Triduo Pascual ha de prepararse y celebrarse con esmero y reverencia. El presente trabajo, busca ser una guía práctica que oriente su celebración. De ahí que las normas, reflexiones y orientaciones que a continuación se presentan se ordenan a mejorar la celebración de los misterios de la Redención, y a favorecer la participación más consciente y fructuosa de los fieles cristianos en dichos misterios de vida.

Este trabajo ha sido elaborado con el anhelo que la celebración de la próxima Semana Santa, sea vivida intensamente en nuestra Arquidiócesis Metropolitana de Piura, y así ella suscite en nosotros un deseo más vivo de adherirnos al Señor Jesús y de seguirlo generosamente, conscientes de que Él nos ha amado hasta dar su vida por nosotros.

II. LA SEMANA SANTA

Sabemos bien que durante la Semana Santa, la Iglesia celebra los misterios de la reconciliación, realizados por el Señor Jesús en los últimos días de su vida, comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén.

El tiempo de Cuaresma continúa hasta el día jueves de la Semana Santa. La Misa Vespertina de la Cena del Señor es la gran introducción al Santo Triduo Pascual. El Triduo Pascual comienza con el Viernes de la Pasión, prosigue con el Sábado Santo, tiene su culmen en la Vigilia Pascual y acaba con las Vísperas del domingo de la Resurrección.

Es importante recordar que «las ferias de Semana Santa, desde el lunes hasta el jueves inclusive, tienen preferencia sobre cualquier otra celebración» 1 y por tanto en estos días no deben administrarse los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación. Más bien sí es importante que en estos días se ofrezcan en todas las parroquias, capellanías, colegios, hospitales y centros de evangelización, horarios amplios para facilitar a los fieles cristianos el acceso al Sacramento de la Reconciliación como preparación espiritual para acompañar al Señor Jesús en la entrega de Sí mismo por nosotros. Es muy conveniente que el tiempo de la Cuaresma termine con alguna celebración penitencial que prepare a una más plena participación en el misterio pascual.

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

Con el domingo de Ramos comienza la Semana Santa, que comprende la profecía del triunfo pascual de Cristo y el anuncio de su Pasión. Estos dos aspectos del misterio pascual se han de poner de relieve tanto en la predicación como en la celebración de este día 2 .
Para una reverente y fructuosa celebración del Domingo de Ramos se debe tener presente:
1. La entrada del Señor Jesús en Jerusalén, se debe conmemorar con una procesión , en la cual los cristianos celebran dicho acontecimiento, imitando tanto las aclamaciones como los gestos que hicieron los niños hebreos cuando salieron al encuentro del Señor. Esta procesión ha de ser única y debe tener lugar antes de la Misa en la que haya más presencia de fieles. Para ello se puede hacer la reunión de la Asamblea en otra iglesia menor, o en un lugar apto fuera de la iglesia hacia la cual se dirigirá la procesión. Los fieles que participan en esta procesión, deben llevar en las manos ramos de palma, de olivos o de otros árboles, y durante la procesión entonar cantos apropiados a Cristo Rey. Los sacerdotes y los ministros, llevando también ramos, deben preceder en el orden de la procesión al pueblo 3 .
No hay que olvidar que la bendición de los ramos y palmas tiene lugar antes de la procesión y que se debe instruir a los fieles cristianos a que conserven en sus casas, junto a las cruces o cuadros religiosos que hay en los hogares, los ramos bendecidos como recuerdo de la victoria pascual del Señor Jesús. Asimismo es una noble tradición que para el año siguiente se usen estos ramos y palmas para confeccionar la ceniza que nos será impuesta en la frente el día miércoles con que se da inicio al ejercicio de la Santa Cuaresma.
De no poder hacerse la procesión, el Misal Romano ofrece una segunda forma para conmemorar la entrada del Señor en Jerusalén que es la entrada solemne . Esta forma sólo se habrá de usar cuando se encuentren dificultades reales que impidan la organización de la procesión y nunca por comodidad o facilísimo.
Para las demás Misas del domingo de Ramos, el Misal prevé una tercera forma que es la entrada sencilla .
2. Otro elemento muy importante del Domingo de Ramos es la proclamación de la Pasión. «Es aconsejable que se mantenga la tradición en el modo de cantarla o leerla, es decir, que sean tres las personas que hagan las veces de Cristo, del cronista y del sanedrín. La Pasión ha de ser proclamada por diáconos o presbíteros, o, en su defecto, por lectores, en cuyo caso la parte correspondiente a Cristo se reserva al sacerdote. Para la proclamación de la Pasión no se llevan ni luces, ni incienso, ni se hace al principio saludo al pueblo como de ordinario para el Evangelio, ni se signa el libro. Tan sólo los diáconos piden la bendición al sacerdote.
Para el bien espiritual de los fieles, conviene que se lea por entero la narración de la Pasión y que no se omitan las lecturas que la preceden. Terminada la lectura de la Pasión, no se omita la homilía» 4 .

1
Ver Normas universales sobre el Año Litúrgico y sobre el Calendario, N. 16 a .
2
Ver Ceremonial de los Obispos, N. 263.
3
Ver Ibid. N. 270.
4
Congregación para el Culto Divino. Preparación y Celebración de las Fiestas Pascuales, N. 33-34.

FUENTE : VE MULTIMEDIOS http://multimedios.org/docs/d001659/

sábado, 1 de abril de 2023

MONSEÑOR ALBERTO SAGUINETTI : SÓLO DIOS SALVA



1. En primer lugar es ocasión especial de detenernos un poco, tanto personalmente,


como en cuanto a sociedad. Parecería que lo principal es gozar y distraernos. Como decían los romanos: pan y circo. La misma Semana Santa se va convirtiendo en pan y circo.

Hay un cartel por ahí que anuncia que el Mundial es lo más importante. ¡Qué tontería! ¡Qué engaño! No, lo único necesario es Dios y cada ser humano ante Dios. Y la Semana Santa es invitación a ese encuentro. Si no, estamos perdiendo nuestra vida.

2. Para ese encuentro es imprescindible mirar la realidad del pecado y  la muerte. La sociedad tiene que tener lugar para enfrentarse con el pecado y la muerte. Cada uno tiene que ponerse cara a cara con el pecado y la muerte.

2.1. Por cierto podemos hacerlo mirando dimensiones colectivas: la pobreza, especialmente como pobreza infantil; el ataque sistemático al matrimonio y a la familia; la falta de educación en el sentido pleno de la vida, incluyendo a Dios.

3. Pero importa, e importa mucho, que cada uno deje algo de lado ‘el pan y circo’ y se enfrente con su pecado y su muerte: sólo así asume plenamente toda su vida. ¿Cuánto reflexiono sobre mis pecados y sobre mi muerte?

4. Ante ello, les anunciamos al Salvador del pecado y de la muerte: sólo con Jesús podemos enfrentar nuestro pecado – sin mentirnos ni justificarnos – , nuestra muerte, sin engañarnos, y tener esperanza verdadera.

4.1 Jesucristo, con su muerte y resurrección: es Él en persona y por sus actos el salvador del mundo.

4.2 Jesucristo con la luz y verdad de su palabra: es su palabra la verdad que nos hace libres, si la recibimos en su totalidad; por eso es necesaria recibirla de la Iglesia que nos da toda la Palabra, sin que elijamos la parte que nos gusta, sino que nos dejemos transformar por ella.

4.3 Jesucristo es el rey salvador, que obra en nosotros por la fuerza del Espíritu Santo, por medio de los sacramentos de la Iglesia: el bautismo y la confirmación; la confesión y la Eucaristía.

Pongamos en su sitio al pan y el circo. Seamos  responsables y libres: miremos el pecado y la muerte. Busquemos el perdón, la reconciliación, y la vida eterna Escuchemos la invitación de Cristo en su Iglesia: ven y tendrás vida y vida en abundancia.

El Señor nos mueva y regale una Santa Semana.

domingo, 26 de marzo de 2023

DIÁCONO JORGE NOVOA: SUBAMOS A JERUSALÉN


"Subamos a Jerusalén" (Lc 9,51), invitación que realiza el Señor a los suyos, sabiendo que de hacerlo, sus vidas corren serios riesgos. Pedro, por ello, reacciona oponiéndose, y trata de evitar que tome en dirección de Jerusalén.  

Los discípulos han compartido este tiempo de gracia, tiempo de salvación,  siendo testigos de las maravillas obradas por ÉL. Lo vieron calmar la tempestad, caminar sobre las aguas, curar a muchos enfermos, liberar a posesos del demonio, y a este elenco breve pero significativo, podríamos agregarle  un sinnúmero de cuentas, sobre las obras del Señor. La Buena Noticia del Reino ha sido recibida por los sencillos de corazón, y su fama se ha propagado de una región a otra, de forma que acudían a escucharlo, porque "enseña con autoridad". Como le dice Nicodemo: no podrías realizar estas obras, si Dios no está contigo.

Jesús sube a Jerusalén - Mi vida en Xto
Los discípulos están a su lado, felices, Él colma sus expectativas, y le reconocen como   Mesías: "Tú eres el Cristo", dirá Pedro en Cesárea de Filipo. Por qué arriesgarnos a que te pase algo? Por qué poner en peligro la labor tuya, que vence todo mal? Subir a Jerusalén supone correr ese riesgo. Y llegará la hora de la injusticia, la calumnia, el destrato, la humillación....y todo lo que ya conocen.. Y nuestra amistad nos llevará a beber del amargo cáliz del Señor o a decir que no lo conocemos. Subir a Jerusalén, supone aceptar vivir la hora del Señor como nuestra hora...

Adentrándonos en la Cuaresma, vamos orientándonos para subir a Jerusalén. Hoy somos nosotros los que recibimos esta invitación. El Señor ha entrado en Jerusalén como Rey, es un rey humillado, ultrajado, menospreciado, que camina hacia la Cruz. 

¿Es nuestro Rey? ¿Lo reconocemos presente, en los rechazos, las humillaciones y los sufrimientos que nos tocan vivir? ¿Levantamos nuestra voz, en nuestra Jerusalén de hoy, para no abandonarlo? En las decisiones laborales, familiares, políticas, económicas, afectivas, lo reconocemos como nuestro Rey? Subimos con Él al mundo de las incomprensiones y los rechazos, y permanecemos a su lado? O lo abandonamos? Ir con Jesús a Jerusalén, es para débiles que confían que su Señor los sostiene.

Damos testimonio del amor del Señor en la Cruz. Por  los niños no nacidos, los injustamente abandonados, los mártires de Siria, Iraq y otros tantos, los matrimonios destrozados, los ancianos abandonados y por muchas cosas más, ...CON JESÚS VAMOS A JERUSALÉN.

domingo, 19 de marzo de 2023

SAN ENRIQUE DE OSSÓ: SIETE `PRIVILEGIOS DE SAN JOSÉ

San Enrique de Ossó y Cervelló (1840-1896), nacido en Vinebre, en la Diócesis de Tortosa, destaca entre los sacerdotes catalanes del siglo pasado por su espíritu teresiano y su ferviente devoción josefina. Ha sido canonizado recientemente por Juan Pablo II. Fundó en 1876 la Compañía de santa Teresa de Jesús (Teresianas). 

Creador de la Hermandad josefina en Tortosa, el mismo año de 1876, redactó un devocionario josefino completo que con el título El devoto josefino publicó en 1890. 

Enumera siete privilegios de san José: 

1º) Tener a Jesús por Hijo de Dios; 
2º) Ser su esposa María, madre de Dios; 
3º) Ser obedecido por Jesús y María; 
4º) Haber gozado de los abrazos y caricias del Rey de la Gloria; 
5º) Ser el primer adorador del Hijo de Dios nacido en Belén; 
6º) Morir en brazos de Jesús y María; y 
7º) Resucitar con Cristo en cuerpo y alma a la Gloria.

SAN JOSÉ : CÓMO DEBO ACTUAR?

Santo Tomás de Aquino elige presentar testimonios de diversas interpretaciones sobre el acontecimiento. 

Las posiciones se suelen resumir en tres: 

a) José tiene dudas sobre la fidelidad de su desposada, y siendo un hombre justo no quiere encubrir su falta;

 b) José sospecha de una intervención divina, y queda confundido entre "el asombro y la maravilla" (Suárez), quedándole clara la inocencia de María, (S. Jerónimo);

 c) José sabía que María había concebido por intervención divina y no humana. (Eusebio.) "José sabía que la preñez de María venía de Dios". (Basilio.) "José descubrió la preñez y su causa, que era por obra del Espíritu Santo". (Efrén.) "José comprendió que aquella era una maravillosa obra de Dios". (Eusebio.): "Pensó en separarse de ella en secreto para no cometer el pecado de ser llamado padre del Mesías. Temía vivir con ella pues eso podría deshonrar el nombre del Hijo de la Virgen. Por ello es que el ángel le dijo 'No temas llevar a María a tu casa'". Pablo, el diácono, en su Homiliarum atribuye a Orígenes una posición semejante. 

Actualmente, Ignace de la Potterie dice que la actitud de José no "ha de entenderse, ciertamente, si José se pregunta si María es culpable o no. Se trata más bien de una 'duda', de una indecisión acerca de lo que él debe hacer. ¿Cómo ha de comportarse él, el esposo de María, en la situación excepcional en que se encuentra su mujer?". Contando con argumentos lingüísticos y exegéticos propone leer: "José, su esposo, como fuese un hombre justo y no quisiese revelar (su misterio), resolvió separarse de ella secretamente "; en María en el misterio de la Alianza (BAC 1993).

SANTA TERESA DE JESÚS: SOBRE SAN JOSÉ


1.- Y tomé por abogado y señor al glorioso san José y me encomendé mucho a él. Vi claro que, tanto de esta necesidad como de otras mayores, de perder la fama y el alma, este padre y señor mío me libró mejor de lo que yo lo sabía pedir. No me acuerdo hasta hoy de haberle suplicado nada que no me lo haya concedido (V 6,6).

Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, y de los peligros de que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros santos parece que les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; pero a este glorioso santo tengo experiencia de que socorre en todas, y quiere el Señor darnos a entender, que así como le estuvo sometido en la tierra, pues como tenía nombre de padre, siendo custodio, le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide.
2.- Y esto lo han comprobado algunas personas, a quienes yo decía que se encomendasen a él, también por experiencia; y aun hay muchas que han comenzado a tenerle devoción, habiendo experimentado esta verdad (V 6, 6)
3.- Procuraba yo celebrar su fiesta con toda la solemnidad que podía, más llena de vanidad que de espíritu, queriendo que se hiciese bien y con muchos detalles, aunque con buena intención (V 6, 7).
4.- Querría yo persuadir a todos que fuesen devotos de este glorioso santo, por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios. No he conocido a nadie que le tenga verdadera devoción y le haga particulares servicios, que no lo vea más aprovechado en la virtud; pues ayuda mucho a las almas que a él se encomiendan (V 6, 7).
5.- Creo que ya hace algunos años que el día de su fiesta le pido una cosa y siempre la veo cumplida; si la petición va algo torcida, él la endereza para más bien mío (V 6, 7).
6.- Quien no hallare maestro que le enseñe a orar, tome a este glorioso Santo por maestro y no errará el camino. No quiera el Señor que haya yo errado atreviéndome a hablar de él; porque aunque publico que soy devota suya, en servirle y en imitarle siempre he fallado. Pues él hizo, como quien es, que yo pudiera levantarme y no estar tullida; y yo, como quien soy, usando mal de esta merced (V 6, 8).
6.- No me hartaba de dar gracias a Dios y al glorioso Padre mío san José, que me pareció que él lo había traído, porque fray Pedro era Comisario General de la Custodia de san José, a quien me encomendaba mucho, y a nuestra Señora (V 3, 7).
7.- Un día, después de comulgar, Su Majestad me mandó con mucha insistencia que lo intentara con todas mis fuerzas, y me hizo grandes promesas de que se haría el monasterio, y que Dios se glorificaría mucho en él, y que su título fuese de san José, que él nos ampararía en una puerta y nuestra Señora en la otra (V 32, 11).
8.- Una vez estaba en un apuro del que no sabía cómo salir, pues no tenía dinero para pagar a unos albañiles, y se me apareció san José, mi verdadero padre y señor, y me dijo que no faltaría dinero y que los contratara; y así lo hice, sin un céntimo. Y el Señor de modo maravilloso que asombraba a los que lo oían, me proveyó (V 33, 12).
9.- Al glorioso san José no vi con tanta claridad, aunque vi muy bien que estaba allí, como en las visiones que he dicho que no se ven (V 33, 15).
10.- Mas ¡ay, hijas!, encomiéndenme a Dios y sean devotas de san José, que puede mucho (Cc 28ª).
11.- Ya entonces yo oraba mucho a nuestro Señor, suplicándole que no me fuese sin dejarles casa (en Sevilla), y hacía que las hermanas se lo pidiesen y al glorioso san José, y hacíamos muchas procesiones (F 25, 3).
12.- Las hermanas habían pedido mucho a san José que para su día tuviese casa (en Burgos), y sin pensar que la tendrían tan pronto, se lo cumplió (F 31, 36).
13.- Los días primeros de pascua, u otros días de solemnidad, podrán cantar Laudes, en especial el día del glorioso de san José (Const 1, 3).
14.- Aunque tenga muchos santos por abogados, tengan particularmente a san José, que alcanza mucho de Dios (Av 65).

martes, 7 de marzo de 2023

DEVOCIÓN A SAN JOSÉ DEL PADRE PÍO


El Padre Pío admiró siempre la altura espiritual de san José. Imitó sus  virtudes y recurrió a él en los momentos más difíciles de su vida obteniendo siempre gracias y
favores celestiales.

Él, como san José, aún sin serlo en el orden natural, se sentía padre y era consciente de los derechos y deberes de su paternidad espiritual. Por este motivo, se dirigía con confianza a este santo, para suplicarle por sus hijos e hijas espirituales. «Ruego a san José que, con aquel amor y con la generosidad con que cuidó de Jesús, custodie tu alma, y, como lo defendió de Herodes, así proteja tu alma de un Herodes más feroz: ¡el demonio!». «El patriarca san José cuide de ti con el mismo cuidado que tuvo de Jesús: te asista siempre con su benévolo patrocinio y te libre de la persecución del impío y soberbio Herodes, y no permita jamás que Jesús se aleje de tu corazón».

Y san José correspondió al Padre Pío con una asistencia singular y con visiones extraordinarias. En efecto, el Siervo de Dios, en enero de 1912, confió al padre Agustín de San Marco in Lamis: «Barbazul no se quiere dar por vencido. Se ha disfrazado de casi todas las formas. Hace ya días que viene a visitarme con otros de sus satélites, armados con bastones e instrumentos de hierro, y lo que es peor bajo su propia forma. ¡Quién sabe cuántas veces me ha tirado de la cama arrastrándome por la habitación! Pero, ¡paciencia! Casi siempre están conmigo Jesús, la Mamita, el Angelito, san José y el padre san Francisco» (Ep I,252).

Al mismo padre Agustín escribe el Padre Pío, el 20 de marzo de 1921: «Ayer, festividad de san José, sólo Dios sabe las dulzuras que experimenté, sobre todo después de la misa, tan intensas que las siento todavía en mí. La cabeza y el corazón me ardían, pero era un fuego que me hacía bien» (Ep I,265).

El padre Honorato Marcucci, uno de los asistentes del Padre Pío en los últimos años de su existencia terrena, contaba este episodio.

Una tarde del mes anterior al de la muerte del venerado Padre, se encontraba con él en la terraza contigua a la celda n. 1, esperando para acompañarle a la sacristía para la función vespertina. Era un miércoles, día consagrado a san José, y el Padre Pío no se decidía a moverse. De pie ante un cuadro del glorioso Patriarca, apoyado en la pared, el venerado Padre parecía en éxtasis. Pasado un poco de tiempo, el padre Honorato le dijo: Padre, ¿debo esperar todavía?; ¿nos hemos de ir?; vamos con retraso». Pero sus preguntas quedaron sin respuesta. El Padre Pío seguía contemplando al glorioso Patriarca.

Al fin, después de que el padre Honorato le arrastrara del brazo y le repitiera por enésima vez la pregunta, el Padre Pío exclamó: «Mira, mira, ¡qué bello es san José!».

Se dirigieron a la sacristía.
En la sala «San Francisco» encontraron al padre sacristán, que les preguntó: «¿Cómo con tanto retraso?».
El padre Honorato respondió: «Hoy el Padre Pío no quería separarse del cuadro de san José».
El Padre Pío no dejaba pasar una sola oportunidad sin invitar a sus hijos espirituales a cultivar una sincera y profunda devoción a san José, fuente siempre rica de enseñanzas, de consuelo y de favores.

Parece escucharse todavía hoy su voz: «Ite ad Joseph! (Gn 41,55). Id a José con confianza absoluta, porque también yo, como santa Teresa de Ávila, “no recuerdo haber pedido cosa alguna a san José, sin haberla obtenido de inmediato”».

(Autor: Padre Gerardo Di Flumeri; traducción del italiano: Hno. Elías Cabodevilla)