martes, 11 de mayo de 2010

BENEDICTO XVI PEREGRINARÁ A FATIMA

EN FÁTIMA, EL PAPA SE ALOJARÁ EN LA MISMA HABITACIÓN QUE JUAN PABLO II


El Pontífice será hospedado en la Casa para Retiros de “Nossa Senhora do Carmo”


FATIMA, miércoles 28 de abirl de 2010 (ZENIT.org).- La Casa de Nossa Senhora do Carmo, perteneciente al Santuario de Fátima, acogerá a Benedicto XVI en su peregrinación al santuario mariano portugués, donde presidirá la Peregrinación Internacional de Aniversario de mayo de 2010, el 12 y el 13 del mes.

Según ha publicado la sala de prensa del Santuario, Benedicto XVI se alojará en el segundo piso, en las mismas habitaciones que acogieron a su predecesor Juan Pablo II en el año 2000. Se trata de un apartamento sencillo, compuesto por un dormitorio, un baño, un pequeño despacho y una salita.

Abierto hacia un patio interior, es un espacio muy similar a los demás de esta Casa, donde residen algunos de los sacerdotes capellanes del Santuario o que prestan en él servicio temporal, y se hospedan grupos de peregrinos en retiro o quese encuentran en Fátima para reuniones y encuentros organizados por movimientos e instituciones de la Iglesia.

Los servicios del Vaticano responsables de la organización de las visitas papales no han impuesto ninguna condición especial, tanto en términos de alojamiento como de comidas.

El Santo Padre llegará a Fátima en helicóptero, aterrizando en el nuevo Estadio Municipal, en la localidad de Eira da Pedra, a las 17:10 del 12 de mayo. Se dirigirá después al Santuario de Fátima, donde permanecerá en la Casa Nossa Senhora do Carmo hasta las 8:00 del 14 de mayo, cuando se despedirá de la ciudad.

En el Salón de la Casa , a las 18:45 del 13 de mayo, Benedicto XVI se encontrará con los obispos de Portugal, a los que dirigirá un discurso.

jueves, 29 de abril de 2010

HANS URS VON BALTHASAR: V DOMINGO DE PASCUA (C)

Me queda poco de estar con vosotros. El evangelio de hoy anuncia ya la ascensión del Señor, el tiempo en que Jesús ya no estará visiblemente en su Iglesia. Pero Jesús enseña ya a sus discípulos como deberán comportarse entonces para que él permanezca a su lado de un modo invisible, pero eficaz y vivo. Esta enseñanza es tan breve como clara: “Que os améis unos a otros como yo os he amado”: Es lo que Jesús llama un mandamiento nuevo, porque aunque en el Antiguo Testamento había muchos mandamientos, éste aún no podía haber sido formulado porque Jesús todavía no se había presentado como modelo del amor al prójimo. Ahora basta con mirarle a él para conocer y guardar el único mandamiento que nos da y que vale por todos. Ciertamente este mandamiento exige de todos nosotros: al igual que Jesús da su vida por nosotros, sus amigos, así también nosotros debemos poner toda nuestra vida al servicio del prójimo, que debe ser nuestro amigo. Pero este mandamiento nuevo y que vale por todos es también, como la quintaesencia el cristianismo, el que le garantiza su permanencia: esta será la señal por la que conocerán que sois discípulos míos. Esta y solamente ésta. Ninguna otra peculiaridad de la iglesia puede convencer al mundo de la verdad y de la necesidad de la persona y de la doctrina de Cristo. El amor vivido y repartido por los cristianos será la demostración de todas las doctrinas, de todos los dogmas y de todas las normas morales de la Iglesia de Cristo


Hay que pasar mucho. La primera lectura muestra que precisamente es este mandamiento nuevo de Jesús el que hace que la Iglesia que predica el evangelio tenga que pasar mucho. Loso hombres no están preparados para esto: porque buscan por lo general su propio interés espiritual o material, conocen ciertamente también algo algo que se asemeja al amor, pero que en la mayoría de los casos lleva en sí la marca del egoísmo y por eso mismo está rodeado de limitaciones y reservas. Pablo había tenido ocasión de constatarlo, en el viaje apostólico del que acaba de regresar, especialmente entre los judíos, que, para mantener sus fronteras, le habían cerrado la puerta. A su regreso puede contar que, por el contrario, “ Dios había abierto a los gentiles la puerta de la fe". La apertura de la puerta, la renuncia a las delimitaciones del amor, se describe aquí como una acción de la gracia divina, sin la que el hombre no tiene ninguna posibilidad de superar su limitación: Pero debe salir realmente de sí mismo a través de la puerta abierta para él.


Acamparé entre ellos. La segunda lectura muestra cómo el mandamiento nuevo que el Señor nos dejó produce su efecto allí donde un día determinará nuestra existencia. Si en el evangelio del amor mutuo es el testamento del Señor, al que le queda poco de estar con sus discípulos, y que mediante el amor permanece en su Iglesia de forma invisible, ésta presencia se hace ahora visible. La ciudad santa que desciende del cielo a la tierra, n es más que la manifestación visible de este eterno estra de Dios con los hombres. Los hombres no realizarán jamás por sí mismos esta convivencia, nunca conseguirán el regalo que Dios nos hace, así también la manifestación definitiva de este amor mostrará que Dios y el hombre están unidos en él, del mismo modo que ya en Cristo y la humanidad formaban una unidad, como él demostró con su amor " COMO YO OS HE AMADO".

martes, 27 de abril de 2010

HORACIO BOJORGE SI: PREPARACIÓN PARA LA CONFESIÓN

La Confesión, es:

Confesión de gratitud y alabanza

Confesión de pecados

Confesión de heridas, esclavitudes y luchas. No sólo pido al Señor perdón por mis pecados, también le pido fuerza para luchar, curación para mis heridas, liberación de mis esclavitudes, fortaleza en mis pruebas y fuerza contra las tentaciones.

Examen general de conciencia, para limpiarse y para confesarse mejor.

Presupongo que hay tres pensamientos en mí, es a saber, uno propio mío, que es el que sale de mi pura libertad y querer; y otros dos, que se me ocurren sin que yo lo pretenda y que vienen de afuera [de mi libertad y querer]: uno que viene del buen espíritu, y el otro del malo.

Del pensamiento. Hay dos maneras de merecer en el mal pensamiento que viene de fuera [de mi libertad y querer]: por ejemplo: me viene [=se me ocurre] un pensamiento de cometer un pecado mortal, al cual pensamiento resisto inmediatamente y queda vencido.

La segunda manera de merecer es, cuando me viene aquel mismo mal pensamiento, y yo lo resisto, y me vuelve a venir una y otra vez, y yo siempre resisto, hasta que el pensamiento va vencido; y esta segunda manera es de mayor merecimiento que la primera.

Venialmente se peca, cuando el mismo pensamiento de pecar mortalmente viene, y el hombre le da oído, demorándose algo en él o recibiendo algún deleite sensual, o donde haya alguna negligencia en rechazar al tal pensamiento.

Hay dos maneras de pecar mortalmente: la primera es, cuando el hombre da consentimiento al mal pensamiento, para obrar luego, así como ha consentido, o para ponerlo por obra si pudiese.

La segunda manera de pecar mortalmente es, cuando se pone en acto aquel pecado; y es mayor por tres razones: la primera, por mayor tiempo; la segunda, por mayor intención; la tercera, por mayor daño de las dos personas.

lunes, 26 de abril de 2010

MEDJUGORJE: 25 DE ABRIL DE 2010

''¡Queridos hijos! En este tiempo, cuando de manera especial oran y buscan mi intercesión, los invito, hijitos, a orar para que a través de sus oraciones, yo pueda ayudarles a que muchos corazones más se abran a mis mensajes. Oren por mis intenciones. Yo estoy con ustedes e intercedo ante Mi Hijo por cada uno de ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!''

Message, 25 April 2010
“Dear children! At this time, when in a special way you are praying and seeking my intercession, I call you, little children, to pray so that through your prayers I can help you to have all the more hearts be opened to my messages. Pray for my intentions. I am with you and I intercede before my Son for each of you. Thank you for having responded to my call.”

Messaggio, 25 Aprile 2010
"Cari figli, in questo tempo quando in modo particolare pregate e chiedete la mia intercessione, vi invito figlioli, pregate perchè attraverso le vostre preghiere possa aiutare quanti più cuori possibili ad aprirsi ai miei messaggi. Pregate per le mie intenzioni. Io sono con voi e intercedo presso mio Figlio per ciascuno di voi. Grazie per aver risposto alla mia chiamata."

Bostchaft, 25 April 2010
„Liebe Kinder! In dieser Zeit, in der ihr auf besondere Weise betet und meine Fürsprache sucht, rufe ich euch auf, meine lieben Kinder, betet, dass ich euch durch eure Gebete helfen kann, damit sich so viele Herzen wie möglich meinen Botschaften öffnen. Betet in meinen Anliegen. Ich bin bei euch und halte vor meinem Sohn für jeden von euch Fürsprache. Danke, dass ihr meinem Ruf gefolgt seid!“

Message, 25 Avril 2010
« Chers enfants, en ce temps où, d’une manière particulière, vous priez et recherchez mon intercession, je vous invite à prier, petits enfants, afin qu’à travers vos prières, je puisse vous aider pour que le plus de coeurs possible s’ouvrent à mes messages. Priez à mes intentions ! Je suis avec vous et j’intercède auprès de mon Fils pour chacun de vous. Merci d’avoir répondu à mon appel. »

Poruka, 25 Travanj 2010
“Draga djeco! U ovom vremenu kad na poseban način molite i tražite moj zagovor, pozivam vas dječice, molite da vam preko vaših molitava mogu pomoći da se što više srca otvori mojim porukama. Molite na moje nakane. Ja sam s vama i zagovaram pred mojim Sinom za svakoga od vas. Hvala vam što ste se odazvali mome pozivu.”

sábado, 24 de abril de 2010

HANS URS VON BALTHASAR¨: IV DOMINGO DE PASCUA

El evangelio del buen pastor contiene una promesa que supera toda medida, incluso se podría decir que supera toda previsión. A las ovejas de Jesús, a las que él conoce y que le siguen, se les asegura por tres veces su definitiva pertenencia a Él y al Padre.Y esto porque ellas ya ahora han recibido por anticipado la vida eterna.Porque lo que Jesús nos da aquí abajo con su vida, su pasión, su resurrección, su Iglesia y sus sacramentos es ya vida eterna.

El que la recibe y no la rechaza, jamás puede ya perecer, nadie puede ya arrebatarlo de mi mano; más aún: nadie puede arrebatarlo de la mano del Padre, del que Jesús dice que es más que él (porque es su origen), y sin embargo que él, el Hijo, es uno con este Padre más grande. Las ovejas, que están amparadas en esta unidad entre el Padre y el Hijo, poseen la vida eterna, ningún poder terreno, ni siquiera la muerte, puede hacerles nada. Sin embargo, aquí no se promete el cielo a todo el mundo, sino a aquellos que escuchan mi voz y siguen al pastor: una pequeñísima condición sine qua non para una consecuencia infinita, inmensamente grande. Conviene recordar aquí las palabras de san Pablo: Una tribulación pasajera y liviana produce un inmenso e incalculable tesoro de gloria (2 Co 4,17)

En la primera lectura se muestra que el hombre no se salva automáticamente. Hay que aceptar la palabara de Dios y de la Iglesia. Los judíos, a los que Pablo y Bernabé predican la palabra de Dios, están celosos por el gran éxito de su predicación, se burlan de ellos y responden con insultos a sus palabras, por lo que los apóstoles les dicen: Como no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Y explican a los judíos que estaba ya previsto desde siempre que de Israel debía salir una luz que llegara hasta el extremo de la tierra, que este viraje hacia los paganos se produce por tanto en el espíritu del verdadero Israel. El pueblo de Israel no debía querer poseer la salvación para él solo, pues ésta estaba destinada para todos los hombres: desear la salvación de una manera egoísta significa autoexcluirse del cielo. Pero también de los gentiles se dice:Los que estaban destinados a la vida eterna, creyeron, no en el sentido de una predestinación limitada - semejante a la predestinación no existe-, sino en el sentido de que también los gentiles deben aceptar personalmente la fe de vivir conforme a ella.

En la segunda lectura se nos ofrece una visión del cielo, donde se cumple la promesa que el Señor hace en el evangelio y donde todos los que lo han seguido en la tierra como sus ovejas aparecen como una muchedumbre inmensa de todos los pueblos delante del Cordero, su pastor, porque han sido rescatados por la sangre de su cruz y ahora son apacentados y conducidos por él hacia fuentes de aguas vivas. La vida que se les promete no es un estancamiento, sino algo que fluye eternamente; por eso lo que pertenecen al Señor ya no pasarán hambre ni sed.

viernes, 23 de abril de 2010

FRAY NELSON MEDINA . CURSO DE PNEUMAtOLOGÍA

El curso que pone fray Nelson Medina en su página, permitirá que puedas acercarte a conocer la presencia y acción del Espíritu Santo en ti, la Iglesia y el mundo . Lo recomiendo a nuestros visitantes para poder crecer en docilidad a sus mociones.

DÓCILES AL ESPÍRIU: SEÑOR Y DADOR DE VIDA

miércoles, 21 de abril de 2010

CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA: EL BIEN INALTERABLE DE LA FAMILIA Y EL MATRIMONIO

Sobre el bien inalterable del Matrimonio y la Familia
Declaración de la
99ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina


Al pueblo de Dios y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

1. Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (cf. 1 Tm 2,4). Por eso estableció con el hombre un diálogo de salvación, que culminó en el encuentro con Jesucristo, Señor nuestro y compañero de camino. La Iglesia está llamada a extender este diálogo a la convivencia humana. El diálogo para ser fecundo debe ser claro, afable, sencillo y confiado. Todo esto lleva implícito el respeto a la persona que vive, siente y piensa de un modo diferente. Todos estamos llamados al amor de Dios. La claridad del diálogo exige un discernimiento en orden a reconocer la verdad, sobre la cual los pastores no podemos callar. Esto no supone menosprecio ni discriminación.

2. El ser humano ha sido creado a imagen de Dios. Esta imagen se refleja no sólo en la persona individual, sino que se proyecta en la complementariedad y reciprocidad del varón y la mujer, en la común dignidad, y en la unidad indisoluble de los dos, llamada desde siempre matrimonio. El matrimonio es la forma de vida en la que se realiza una comunión singular de personas, y ella otorga sentido plenamente humano al ejercicio de la función sexual. A la naturaleza misma del matrimonio pertenecen las cualidades mencionadas de distinción, complementariedad y reciprocidad de los sexos, y la riqueza admirable de su fecundidad. El matrimonio es un don de la creación. No hay una realidad análoga que se le pueda igualar. No es una unión cualquiera entre personas; tiene características propias e irrenunciables, que hacen del matrimonio la base de la familia y de la sociedad. Así fue reconocido en las grandes culturas del mundo. Así lo reconocen los tratados internacionales asumidos en nuestra Constitución Nacional (cf. art. 75, inc. 22). Así lo ha entendido siempre nuestro pueblo.

3. Corresponde a la autoridad pública tutelar el matrimonio entre el varón y la mujer con la protección de las leyes, para asegurar y favorecer su función irreemplazable y su contribución al bien común de la sociedad. Si se otorgase un reconocimiento legal a la unión entre personas del mismo sexo, o se las pusiera en un plano jurídico análogo al del matrimonio y la familia, el Estado actuaría erróneamente y entraría en contradicción con sus propios deberes al alterar los principios de la ley natural y del ordenamiento público de la sociedad argentina.

4. La unión de personas del mismo sexo carece de los elementos biológicos y antropológicos propios del matrimonio y de la familia. Está ausente de ella la dimensión conyugal y la apertura a la transmisión de la vida. En cambio, el matrimonio y la familia que se funda en él, es el hogar de las nuevas generaciones humanas. Desde su concepción, los niños tienen derecho inalienable a desarrollarse en el seno de sus madres, a nacer y crecer en el ámbito natural del matrimonio. En la vida familiar y en la relación con su padre y su madre, los niños descubren su propia identidad y alcanzan la autonomía personal.

5. Constatar una diferencia real no es discriminar. La naturaleza no discrimina cuando nos hace varón o mujer. Nuestro Código Civil no discrimina cuando exige el requisito de ser varón y mujer para contraer matrimonio; sólo reconoce una realidad natural. Las situaciones jurídicas de interés recíproco entre personas del mismo sexo pueden ser suficientemente tuteladas por el derecho común. Por consiguiente, sería una discriminación injusta contra el matrimonio y la familia otorgar al hecho privado de la unión entre personas del mismo sexo un estatuto de derecho público.

6. Apelamos a la conciencia de nuestros legisladores para que, al decidir sobreuna cuesti ón de tanta gravedad, tengan en cuenta estas verdades fundamentales, para el bien de la Patria y de sus futuras generaciones.

7. En este clima pascual, y al iniciar el sexenio 2010-2016 del Bicentenario de la Patria, exhortamos a nuestros fieles a orar intensamente a Dios Nuestro Señor para que ilumine a nuestros gobernantes y especialmente a los legisladores. Les pedimos también que no vacilen en expresarse en la defensa y promoción de los grandes valores que forjaron nuestra nacionalidad y constituyen la esperanza de la Patria.

99ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina
Pilar, El Cenáculo, 20 de abril de 2010

lunes, 19 de abril de 2010

DIÁCONO JORGE NOVOA: EL PLAN DE DIOS NO SE FRUSTRA (Hch 8,4-8)

ENCUENTROS CON JESÚS: 24 DE ABRIL 2010

El sábado próximo, 24 de abril, desde las 15 30 hs vendremos al encuentro de Jesús, para escucharlo, adorarlo y recuperar las fuerzas para seguir caminando.Cada mes desde hace 4 años, nuestra Capilla María Reina de la Paz abre sus puertas para recibir a hermanos de distintas comunidades,y a otros que están buscando respuestas a interrogantes en sus vidas. Somos testigos de la obra del Señor, y no podemos callar"lo que hemos victo y oído"...

Te invitamos y animamos a invitar a otros, incluso a los que están alejados, el Señor los busca y tú eres el instrumento elegido para atraerlos hacia Él.

El texto bíblico que animará el Encuentro, está tomado del evangelio según san Lucas cap 13,15-23.

"VENID QUE YA ESTÁ TODO PREPARADO.PERO TODOS A UNA EMPEZARON A EXCUSARSE" (Lc 13,17-18)

CAPILLA MARÍA REINA DE LA PAZ
24 de abril
15.30- Santo Rosario (Santísimo expuesto)
16.30-Encuentro con la Palabra
17.30- Paseo con el Santísimo Sacramento
19- Santa Misa
20- Oración con imposición de manos

Traer Biblia y Rosario. El retiro es gratuito..

BENEDICTO XVI: LA EUCARISTÍA, "MUCHO MÁS QUE UNA REUNIÓN FRATERNA"

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 15 de abril de 2010 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el discurso que el Papa Benedicto XVI ha dirigido hoy a los obispos de la Conferencia Episcopal de Brasil (Región Norte 2), a quienes recibió esta mañana en el Vaticano con motivo de su visita ad limina Apostolorum.
******

Amados hermanos en el Episcopado,
Vuestra visita ad Limina tiene lugar en el clima de alabanza y júbilo pascual que envuelve a toda la Iglesia, adornada con los fulgores de la luz de Cristo Resucitado. En Él, la humanidad atravesó la muerte y completó la última etapa de su crecimiento penetrando en los Cielos (cf. Ef 2, 6). Ahora Jesús puede libremente volver sobre sus pasos y encontrarse como, cuando y donde quiera con sus hermanos. En su nombre, me complace acogeros, queridos pastores de la Iglesia de Dios peregrina en la Región Norte 2 de Brasil, con el saludo hecho por el Señor cuando se presentó vivo a los Apóstoles y compañeros: “La paz esté con vosotros” (Lc 24,36).

Vuestra presencia aquí tiene un sabor familiar, pues parece reproducir el final de la historia de los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 33-35): habéis venido a contar lo que ha pasado por el camino hecho con Jesús por vuestras diócesis diseminadas en la inmensidad de la región amazónica, con sus parroquias y otras realidades que las componen, como los movimientos y nuevas comunidades y las comunidades eclesiales de base en comunión con su obispo (cf. Documento de Aparecida, 179). Nada podría alegrarme más que saberos en Cristo y con Cristo, como testimonian los informes diocesanos que me habéis enviado y que os agradezco. Estoy agradecido de modo particular a monseñor Jesus Maria por las palabras que acaba de dirigirme en nombre vuestro y del pueblo de Dios confiado a vosotros, confirmando su fidelidad y adhesión a Pedro. A vuestro regreso, aseguradles mi gratitud por estos sentimientos y mi Bendición, añadiendo: “Realmente el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón” (Lc 24,34).

En esta aparición, las palabras – si las hubo – se diluirían en la sorpresa de ver al Maestro vuelto a la vida, cuya presencia dice todo: Estaba muerto, mas ahora vivo y vosotros viviréis por Mi (cf. Ap 1,18). Y, por estar vivo y resucitado, Cristo puede convertirse en “pan vivo” (Jn 6, 51) para la humanidad. Por eso siento que el centro y la fuente permanente del ministerio petrino está en la Eucaristía, corazón de la vida cristiana, fuente y culmen de la misión evangelizadora de la Iglesia. Podéis así comprender la preocupación del Sucesor de Pedro por todo lo que pueda ofuscar el punto más original de la fe católica: hoy Jesucristo continua vivo y realmente presente en la hostia y en el cáliz consagrados.

Una menor atención que en ocasiones se ha prestado al culto del Santísimo Sacramento es indicio y causa de oscurecimiento del sentido cristiano del misterio, como sucede cuando en la Santa Misa ya no aparece como preeminente y operante Jesús, sino una comunidad atareada con muchas cosas en vez de estar en recogimiento y de dejarse atraer a lo Único necesario: su Señor. Al contrario, la actitud primaria y esencial del fiel cristiano que participa en la celebración litúrgica no es hacer, sino escuchar, abrirse, recibir… Es obvio que, en este caso, recibir no significa volverse pasivo o desinteresarse de lo que allí acontece, sino cooperar – porque nos volvemos capaces de actuar por la gracia de Dios – según “la auténtica naturaleza de la verdadera Iglesia, que es simultáneamente humana y divina, visible y dotada de elementos invisibles, empeñada en la acción y dada a la contemplación, presente en el mundo y sin embargo peregrina, pero de forma que lo que en ella es humano se debe ordenar y subordinar a lo divino, lo visible a lo invisible, la acción a la contemplación, y el presente a la ciudad futura que buscamos” (Const. Sacrosanctum Concilium, 2). Si en la liturgia no emergiese la figura de Cristo, que está en su principio y que está realmente presente para hacerla válida, ya no tendríamos la liturgia cristiana, toda dependiente del Señor y toda suspendida de su presencia creadora.

¡Qué distantes están de todo esto cuantos, en nombre de la inculturación, caen en el sincretismo introduciendo ritos tomados de otras religiones o particularismos culturales en la celebración de la Santa Misa (cf. Redemptionis Sacramentum, 79)! El misterio eucarístico es un “don demasiado grande – escribía mi venerable predecesor el Papa Juan Pablo II – para soportar ambigüedades y reducciones”, particularmente cuando, “despojado de su valor sacrificial, es vivido como si en nada sobrepasase el sentido y el valor de un encuentro fraterno alrededor de la mesa” (Enc. Ecclesia de Eucharistia, 10). Subyacente a varias de las motivaciones aducidas, está una mentalidad incapaz de aceptar la posibilidad de una real intervención divina en este mundo en socorro del hombre. Este, sin embargo, “se descubre incapaz de rechazar por sí mismo los ataques del enemigo: cada uno se siente como prisionero con cadenas” (Const. Gaudium et spes, 13). La confesión de una intervención redentora de Dios para cambiar esta situación de alienación y de pecado es vista, por cuantos participan de la visión deísta, como integrista, y el mismo juicio se hace a propósito de un signo sacramental que hace presente el sacrificio redentor. Más aceptable, a sus ojos, sería la celebración de una señal que corresponda a un vago sentimiento de comunidad.

Pero el culto no puede nacer de nuestra fantasía; sería un grito en la oscuridad o una simple autoafirmación. La verdadera liturgia supone que Dios responda y nos muestre cómo podemos adorarlo. “La Iglesia puede celebrar y adorar el misterio de Cristo presente en la Eucaristía, precisamente porque el propio Cristo se dio primero a ella en el sacrificio de la Cruz” (Exort. ap. Sacramentum caritatis, 14). La Iglesia vive de esta presencia y tiene como razón de existir ampliar esta presencia en el mundo entero.

“¡Quédate con nosotros, Señor!” (cf. Lc 24, 29): están rezando los hijos e hijas de Brasil camino hacia el XVI Congreso Eucarístico Nacional, [que se celebrará] de aquí a un mes en Brasilia, que de este modo verá el jubileo áureo de su fundación enriquecido con el "oro" de la eternidad presente en el tiempo: Jesús Eucaristía. Que Él sea verdaderamente en corazón de Brasil, de donde venga la fuerza para que todos los hombres y mujeres brasileños se reconozcan y ayuden como hermanos, como miembros del Cristo total. Quien quiera vivir, tiene de dónde vivir. ¡Que se acerque, crea, entre a formar parte del Cuerpo de Cristo y será vivificado! Hoy y aquí, todo esto deseo a la esperanzada parcela de este Cuerpo que es la Región Norte 2, al conceder a cada uno de vosotros, extensiva a vuestros colaboradores y a todos los fieles cristianos, la Bendición Apostólica.

jueves, 15 de abril de 2010

JUAN PABLO II:" ME ENCONTRARON LOS QUE NO ME BUSCABAN...( Ro 10,20)


El apóstol Pablo, en la Carta a los Romanos, replantea con estupor un oráculo del libro de Isaías (cf. 65, 1), en el que Dios llega a decir por boca del profeta. «Me encontraron los que no me buscaban; me manifesté a quienes no preguntaban por mí» (Ro 10, 20). Pues bien, después de haber contemplado en las catequesis precedentes la gloria de la Trinidad en el cosmos y en la historia, queremos emprender ahora un itinerario interior a través de los caminos misteriosos por los que Dios sale al encuentro del hombre, para hacerle partícipe de su vida y de su gloria. Dios, de hecho, ama a la criatura plasmada a su imagen y, como el pastor atento de la parábola (cf. Lucas 15, 4-7), no se cansa de buscarla, incluso cuando se muestra indiferente o fastidiada por la luz divina, como la oveja que se ha separado de la grey y se ha perdido en lugares agrestes y llenos de riesgos.

Perseguido por Dios, el hombre ya advierte su presencia, ya es irradiado por la luz que está detrás, a sus espaldas, ya es interpelado por esa voz que le llama desde lejos. De este modo, comienza a buscar él mismo al Dios que buscado se pone en búsqueda; amado comienza a amar al que  le busca:  Nosotros comenzamos hoy a pincelar esta sugerente intersección entre la iniciativa de Dios y la respuesta del hombre, descubriéndola como componente fundamental de la experiencia religiosa. En realidad, el eco de esta experiencia se siente también en algunas voces alejadas del cristianismo, signo del deseo de la humanidad entera de conocer a Dios y de ser objetivo de su benevolencia. Incluso un enemigo del pueblo bíblico de Israel, el rey babilónico Nabucodonosor, que en el año 587-586 a. C. destruyó la ciudad santa, Jerusalén, se dirigía a la divinidad con estas palabras: «¿Sin ti, Señor, ¿qué sería de este rey al que tú amas y al que has llamado por su nombre? ¿Cómo podría ser bueno ante tus ojos? ¡Tú guías su nombre, lo conduces por la senda recta! (.) Por tu gracia, Señor, de la que haces partícipes a todos en abundancia, haz que tu excelsa majestad sea misericordiosa y haz que el temor por tu divinidad habite en mi corazón. Dame lo que es bueno para ti, pues tú has plasmado mi vida» (cf. G. Pettinato, «Babilonia», Milán 1994, p. 182).

Nuestros hermanos musulmanes también testimonian una fe semejante, repitiendo con frecuencia, a lo largo de su existencia cotidiana, la invocación que se abre el libro del Corán y que celebra precisamente la senda por la que Dios, «Señor de lo creado, el Clemente, el Misericordioso» guía a aquellos a los que infunde su gracia.

La gran tradición bíblica lleva al fiel a dirigirse con frecuencia a Dios para obtener de él la luz y la fuerza necesarias para realizar el bien. Así reza el salmista en el Salmo 119: «Enséñame, Señor, el camino de tus preceptos, yo lo quiero guardar en recompensa. Hazme entender, para guardar tu ley y observarla de todo corazón. Llévame por la senda de tus mandamientos porque mi complacencia tengo en ella. (.) Aparta mi mirada de las vanidades, por tu palabra vivifícame» (versículos 33-35. 37).

En la experiencia religiosa universal, y especialmente en la transmitida por la Biblia, encontramos, por tanto, la conciencia de la primacía de Dios que se pone en búsqueda del hombre para llevarle al horizonte de su luz y de su misterio. En un inicio está la Palabra que rompe el silencio de la nada, la «buena voluntad» de Dios (Lucas 2, 14) que nunca abandona a la criatura a su suerte.

Ciertamente este inicio absoluto no cancela la necesidad de la acción humana, no elimina el compromiso de una respuesta por parte del hombre, el cual es solicitado a dejarse alcanzar por Dios y a abrirle la puerta de su vida; es más, también tiene la posibilidad de cerrarse a estas invitaciones. En este sentido, son realmente estupendas las palabras que el Apocalipsis pone en boca de Cristo: «Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo»» (Apocalipsis, 3, 20). Si Cristo no se pusiera en camino por las sendas del mundo, nosotros quedaríamos solitarios en nuestro pequeño horizonte. Por eso, es necesario abrirle la puerta, para que se siente  nuestra mesa, en comunión de vida y de amor.

El itinerario del encuentro entre Dios y el hombre tendrá lugar bajo la égida del amor. Por una parte el amor divino trinitario nos previene, nos envuelve, nos abre constantemente el camino que conduce a la casa paterna. Allí, el Padre nos espera para darnos su abrazo como en la parábolaevangélica del «hijo pródigo», o mejor del «Padre misericordioso» (cf. Lucas 15, 11-32). Por otra parte, a nosotros se nos pide el amor fraterno como respuesta al amor de Dios: «Queridos --nos exhorta Juan en su primera carta--, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros (...) Dios es Amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él» (1Juan 4, 11.16). Del abrazo entre el amor divino y el humano florecen la salvación, la vida, la alegría eterna.