miércoles, 14 de septiembre de 2022

RP. HORACIO BOJORGE SJ: NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES: EL CORAZÓN (1)

Queridos Hermanos: los invito a contemplar juntos durante este triduo el emblema del Corazón de María y a meditar en lo que significa.
Un emblema es un conjunto de símbolos. En nuestro caso, el emblema del Corazón de María - tal como lo vemos en nuestra imagen parroquial de Nuestra Señora de la Paciencia o como podemos contemplarlo en otras imágenes de la Dolorosa - consta de estos símbolos: 1) el corazón, 2) las espinas, a veces florecidas de rosas, 3) las llamas de fuego y 4) la espada o las siete espadas.

Las Dolorosas son imágenes del Corazón de María. Aunque haya también imágenes del Corazón de María que no la representen durante la Pasión, como Dolorosa.
Esto es lógico, porque en el Corazón de María están guardados todos los misterios de la Vida de Cristo. No sólo los dolorosos sino también los gozosos y los gloriosos. "María guardaba todas estas cosas en su corazón".

Pero sea una Dolorosa o no, en ninguna imagen del Corazón da María faltan - no deberían faltar - los símbolos que componen este emblema y que hemos enumerado arriba.

En este primer día de nuestro triduo, contemplaremos y meditaremos sobre lo que significa el símbolo del Corazón, a la luz de las Sagradas Escrituras.

EL CORAZON
El Corazón de María es el primero de aquellos corazones nuevos que pedía el salmista y que prometía el profeta.

"Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme" gemía David reconociendo y doliéndose de su pecado y de las inclinaciones torcidas de su corazón pecador (Salmo 50,12). Sabemos que David no hablaba sólo a título personal, sino que, como rey de Israel, hablaba en nombre de su pueblo, en nombre de todo el pueblo elegido. David pedía un corazón nuevo para sí y para su pueblo. Más aún, el Mesías destinado a gobernar las naciones debía tener un corazón capaz de gobernar los corazones humanos y cambiarlos. Por eso, la oración de David pide un corazón nuevo para sí, para su pueblo y para toda la humanidad. O, si se quiere, el David que reza el salmo no es sólo el Rey, sino el David colectivo, el pueblo mesiánico de la Antigua Alianza.

Pero ya sea que se trate de uno o de otro, o de los dos, el suyo es el gemido del pecador que pide a Dios que lo salve de sí mismo, de las inclinaciones torcidas de su corazón. David se hace así el heraldo de un grito universal de todo hombre, de un grito de la Humanidad, que pide a Dios la conversión.

Jesús, el verdadero David, va a enseñar que es precisamente del Corazón del hombre de donde brota lo que lo hace impuro (Marcos 7,6.15.19.21-23). Por eso Jesús, Hijo de David, David verdadero, proclama bienaventurados a los puros de corazón (Mateo 5,8) y se pone a sí mismo como modelo del nuevo corazón: "aprended de mí que soy manso y humilde de corazón" (Mateo 11,29). El Corazón de Jesús, es el corazón que pedía David para sí y para su pueblo, el corazón nuevo que pide el Hombre. Y la Iglesia, que es ahora el verdadero Israel y el pueblo mesiánico, que es el nuevo pueblo davídico, al orar el Salmo 50, pide un corazón como el de su Maestro y Señor.

En respuesta al pedido de David, Dios había prometido a través de los profetas que renovaría el corazón del pueblo:"Les daré un corazón para conocerme, pues yo soy el Señor y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios...volverán a mí con todo su corazón" (Jeremías 24,7).

"Pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo será su Dios y ellos serán mi pueblo...todos ellos me conocerán, del más chico al más grande...cuando perdone su culpa y no vuelva a recordar su pecado" (Jeremías 31,33-34).

"Yo les daré otro corazón y otro camino para que me respeten todos los días...les pactaré una alianza eterna"(Jeremías 32,39-40).

"Os rociaré con agua pura y quedaréis purificados; de todas vuestras manchas y de todos vuestros ídolos os purificaré. Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne elcorazón de piedra y os daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas...vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios"(Ezequiel 36,24-28).

Estas promesas, que estaban destinadas a cumplirse en la Iglesia, comenzaron a cumplirse por el Corazón de María. Ese es como el adelantado de aquellos corazones nuevos, pedidos, prometidos y, por fin, concedidos y realizados. El Corazón de María, que existe históricamente - ya que no teológicamente - antes que el de Jesús, es la primicia de estos corazones nuevos con los que Dios quiere pactar su alianza nueva y que son obra de la infusión humanizadora del Espíritu.

En el Corazón de María, como en su modelo, se conoce cómo son esos corazones. Son corazones que acatan y obedecen, custodian y cumplen la voluntad de Dios. Corazones que dicen SI a Dios. Y que lo hacen, no por sometimiento a una Ley, que aún santísima y dada por mano de Angeles, estaba con todo escrita en tablas de piedra; sino por una adhesión amorosa,por una sintonía espiritual, como la de María cuando responde el Fiat mihi (= hágase en mí) al anuncio del Angel Gabriel.

El anuncio de esta nueva Ley, de este nuevo decreto, de esta nueva alianza, que trae el Angel Gabriel, ya no se graba en piedra, sino en un corazón nuevo, un corazón de carne: el Corazón de María.

Es que el Arcángel Gabriel ha encontrado en María, como antes en Zacarías y en el Profeta Daniel, almas llenas del deseo del Mesías, corazones bien dispuestos, donde estaba inscrito en forma de deseo el designio salvador de Dios.

Estas cosas las comprendió y nos las enseña el evangelista San Lucas. El es el evangelista del Corazón de María, y bien vale la pena ponernos en su escuela para aprender acerca del emblema del Corazón.

Según una antigua tradición, San Lucas habría conocido a María y hasta habría pintado un retrato de ella. En todo caso, nos dejó en su Evangelio un retrato espiritual de María y comprendió que el Corazón de María era la primicia de los corazones nuevos.


Cuando la Iglesia reza el Santo Rosario, medita los misterios, Gozosos, Dolorosos y Gloriosos de la Vida de Cristo. ¿De dónde aprendió la Iglesia esta devoción en la que medita y contempla a Cristo mirándolo con los ojos y el corazón de su Madre? La aprendió de las Sagradas Escrituras y en particular del evangelio según san Lucas. El Rosario es, pues, una devoción bíblica y lucana.

Lo es por varios motivos. Primero, por las oraciones que emplea, tomadas todas ellas de la Escritura: El Padre Nuestro, oración que Jesús nos enseñó (Mateo 6,9-13; Lucas 11,2-4); el Ave María, oración compuesta con el saludo del Angel (Lucas 1,28) y el saludo de Santa Isabel (Lucas 2,42-43); el Gloria, que es un resumen de fórmulas - llamadas doxologías - de las que está sembrado el Nuevo Testamento, especialmente las cartas de Pablo y los demás Apóstoles.

De modo que todas las oraciones vocales que rezamos en el Rosario, son bíblicas y por lo tanto inspiradas por el Espíritu Santo. No hay nada en ellas de invención puramente humana. El Padre Nuestro y el Gloria, se dirigen directamente a Dios. El Ave María, saluda e invoca la intercesión de la Virgen y la bendice, cumpliendo así la profecía, también bíblica e inspirada: "Bienaventurada me llamarán todas las generaciones" (Lucas 1,48).

Pero además, y sobre todo, el Rosario es bíblico , porque el Corazón de María es el maestro del verdadero conocimiento de su divino Hijo. Así lo vió - decíamos - el evangelista San Lucas, que bien merece el título de Evangelista del Corazón de María.

En efecto, es en el evangelio según San Lucas donde aparece el Corazón de María en tres escenas del Evangelio de la Infancia: 1) En la escena del Nacimiento de Jesús; 2) en la Presentación de Jesús en el Templo y 3) en el Misterio de Jesús perdido y hallado en el Templo.

Hay que notar que aunque estos tres misterios los meditemos entre los misterios gozosos, sin embargo, es fácil ver que cada uno de ellos corresponde a uno de los tres grupos de Misterios:
1) El Misterio del Nacimiento, corresponde a los misterios gozosos. Y al narrarlo, Lucas, el único evangelista que lo narra, nos dice que "María, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón" (Lucas 2,19).

2) El Misterio del Niño presentado en el Templo, corresponde a los misterios dolorosos. En primer lugar porque el Templo era el lugar donde se ofrecían sacrificios a Dios y tenían lugar las ceremonias de purificación y expiación. En segundo lugar, porque allí, Jesús, como primogénito, debía ser rescatado a precio de sangre. Por él, en efecto, sus padres ofrecieron un par de pichones de paloma. Pero además, en tercer lugar, porque fue en esa ocasión, en la que, como nos cuenta también San Lucas y sólo él, el anciano Simeón le dijo a la Virgen aquellas palabras proféticas, anunciadoras de la Pasión: "Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para señal de contradicción - y a ti misma, una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones" (Lucas 2,35).

Todos los misterios dolorosos de la Pasión están, pues, adelantados y como representados en este misterio gozoso, de la Presentación de Jesús en el Templo.

Notemos de paso, que aquí, Lucas no habla del corazón de María, sino del alma de María. Según la Sagrada Escritura, la tristeza no tiene su asiento en el corazón sino en el alma. Recuérdese por ejemplo cómo el salmista, entristecido, se dirige a su alma y le pregunta: "¿Por qué estás triste alma mía y por qué me conturbas?" (Salmo 41,6.12; 42,5). Y Jesús mismo, para expresar su tristeza en la agonía del Huerto, les dice a sus discípulos: "Mi alma está triste hasta la muerte" (Mateo 26,38).

En lenguaje bíblico, el alma es como el asiento de las pasiones del hombre necesitado, débil, dependiente. En hebreo, alma se dice néfesh. Pero néfesh, significa propiamente garganta, o sea el lugar físico donde repercuten las emociones, tales como la angustia, que proverbialmente "anuda la garganta". Es el órgano del ahogo y del sollozo. Es también el lugar o parte del cuerpo por donde pasan el aire, los alimentos, el agua y las bebidas. Por la garganta se degüella, se estrangula o se ahoga al hombre.

Si nos preguntamos ahora cuál es, en la visión bíblica, la diferencia que hay entre el alma y el corazón, podríamos decir, simplificando: el alma siente, el corazón decide.

Conviene tener en cuenta estas cosas para entender mejor el alcance de las palabras de Simeón: "Una espada de dolor traspasará tu alma" es decir "tu garganta". Sólo que en María, puesto que tiene un corazón nuevo, los sentimientos, su garganta diríamos, está subordinada al corazón. Sus decisiones no provienen de sus emociones. No como sucede con los pecadores, cuyo ser está dividido, de modo que el corazón va por un lado y el alma por otro, el querer está sometido a los sentimientos, el corazón sometido al alma.

3) El Misterio de Jesús perdido y hallado en el Templo, es también uno de esos misterios de la vida de Jesús, del que nos dice San Lucas: "Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón" (Lucas 2,51).

La correspondencia de este Misterio de la Infancia con los Misterios gloriosos de la Resurrección, la sugieren algunos detalles que San Lucas insinúa en su redacción.

En primer lugar, el Templo - al que Jesús amaba, y por el cual lo consumía el celo de Dios - está íntimamente asociado al cuerpo mismo de Jesús. Cuando en medio de una discusión, Jesús afirmó "destruid este Templo y en tres días lo reedificaré", el evangelista anota que Jesús "hablaba del Templo de su cuerpo" (Juan 2,19-21). Y en el momento más solemne de la vida de Jesús, cuando da testimonio de sí mismo delante del Sanedrín, lo acusan de haber dicho "Yo puedo destruir el santuario de Dios y volver a levantarlo en tres días".


Pues bien, también el Niño Jesús estuvo perdido por tres días y al tercer día lo encuentran sus padres en el Templo. Es un claro paralelismo que sugiere el evangelista con la permanencia de Jesús en el sepulcro y con su resurrección al tercer día.

Resumiendo: La división de las tres coronas del Rosario, en Misterios Gozosos, Dolorosos y Gloriosos, es evangélica y la Iglesia la aprendió del evangelio según San Lucas. Igualmente aprendió de este evangelista que, para conocer a Jesús, lo mejor es ponerse en la escuela del Corazón de María, la cual guardó, meditó y amó a su hijo con y en su corazón inmaculado, lleno de Espíritu Santo.

Por ser este Corazón de María inmaculado, puro, por eso mismo ve y conoce mejor a Jesús. El saludo del Angel: "llena de gracia", quiere decir: santa, sin mancha, sin pecado alguno. Aquí ha visto la Iglesia la referencia escriturística al misterio de la Inmacualada Concepción. No hay nada en María que no esté en gracia. Desde el primer momento de su existencia. Ella fue el Arca de la Alianza y el Templo de Dios, pura en su presencia. Ella recibió - decíamos - el primer corazón nuevo, renovado por el Espíritu, que se había prometido a los profetas. Su corazón sin mancha de pecado original, está en las mejores condiciones de conocer a Jesús: "Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios" (Mateo 5,8). Cuando Jesús pronuncia las bienaventuranzas se pone a sí mismo como modelo de sus discípulos, pero podía tener en cuenta a María, que es la primera discípula.

Corazón de María, escuela del conocimiento de Jesucristo. Sobre el Corazón de la llena de gracia descendió la sombra del Espíritu Santo en el momento de la concepción virginal (Lucas 1,35).

Y el latido de ese corazón fue lo primero que escuchó el Hombre-Dios en el seno de su Madre. El Corazón de María es por lo tanto el testigo privilegiado de la vida de Jesús, en la cual se nos revela Dios. Ella es testigo desde su concepción, hasta el lanzazo del centurión.

No hay conocimiento verdadero de Cristo sino a través de María. Eso es lo que nos dice el Corazón de la Madre en todas las imágenes en que se nos muestra. Aquí, en nuestra parroquia, el corazón de Nuestra Señora de la Paciencia, se muestra atravesado por siete espadas, las espadas de los siete dolores que la placa de mármol, junto a ella, le recuerda al fiel atribulado, que viene a buscar paciencia, fuerza y consuelo a los pies de su madre.
Este templo sería muy frío si no estuviera habitado por estos dos corazones: el de Jesús en el Sagrario, representado por la imagen que Monseñor Ricardo Isasa hizo traer de España. El corazón de María, cuya presencia consoladora allí donde esté el de su hijo, nos recuerda esta imagen, ante la cual llegaron a orar aquellos santos pastores nuestros a quienes perteneció: Monseñor Vera primero y Monseñor Isasa después.

San Ignacio, nuestro patrono, llevaba siempre consigo, entre sus ropas y sobre su pecho, una imagen de la Virgen Dolorosa. Otro título más, para la presencia del compasivo Corazón de María en este templo que patrocina San Ignacio.

En la otra placa de mármol que hay junto a la imagen de Nuestra Señora, están grabados los escudos de los obispos Vera e Isasa, y la fórmula de nuestra entrega filial a María, en un 25 de marzo, fecha en que se le entragara nuestro Patrono. Ojalá que en este triduo, queridos hermanos, nos conceda el Señor la gracia a todos nosotros de grabar indeleble, imborrablemente, la memoria de esa Alianza nuestra con la Madre de nuestro Salvador, para que sea más imborrable aún en nuestros corazones que en ese mármol.

Mañana, con la gracia de Dios, seguiremos meditando sobre los demás símbolos del emblema: el corazón en llamas, coronado de espinas y traspasado por la lanza.



jueves, 8 de septiembre de 2022

FRANCISCO VILLAESPESA : SANTA MARÍA


Por los molinos y por las granjas,
dando a los niños pan y naranjas,
dicen los viejos de la alquería
que anda de noche Santa María.

Olor a rosas dejan sus huellas,
lleva un gran manto lleno de estrellas,
sopla en las ramas y brotan flores;
suspira y cantan los ruiseñores.

Su cabellera mana rocío
y se abre en sendas de plata el río
para que pase por la ribera
sin que se moje los pies siquiera.

Ronda de noche por los casales,
grana la espiga de los trigales,
y con sus manos llenas de luna
madura el fruto de la aceituna.

Y cuando pasa por los alcores
callan los perros de los pastores,
y meneando la larga cola,
¡cómo va triste, cómo va sola!…
con sus hocicos negros y rudos
van a lamerle los pies desnudos.

Se inclina al lecho del moribundo,
y cuando lanza su adiós al mundo,
recoge el alma y emprende el vuelo
¡hasta su Hijo que está en el Cielo!

Por los molinos y por las granjas,
dando a los niños pan y naranjas,
dicen los viejos de la alquería
¡que anda de noche Santa María!!!

viernes, 2 de septiembre de 2022

JESÚS PIDE MADRE TERESA DAR UN PASO MÁS...



Publicada una carta en la que revela visiones y locuciones de Cristo

 La obra de la Madre Teresa de Calcuta es imposible de comprender sin los fenómenos místicos que experimentó cuando tomó el sari y se echó a las calles a atender a los pobres entre los pobres, origen de la fundación de las Misioneras de la Caridad.

Estas locuciones y visiones fueron reveladas por la religiosa de origen albanés en una carta dirigida a monseñor Ferdinand Périer, arzobispo de Calcuta, a través de su director espiritual, el padre Celeste Van Exem, s.j.

Los pasajes de la misiva, fechada el 3 de diciembre de 1947, en los que se revela una conmovedora lucha interior, y al mismo tiempo la visión de todo lo que después sería su obra, han sido publicados ahora por el padre Brian Kolodiejchuk, m.c., postulador de la causa de beatificación, en un artículo aparecido en Zenit (28 y 29 de noviembre) y en la nueva página web dedicada a la causa ( http://www.motherteresacause.info).

La Madre Teresa de Calcuta en esos años trabajaba como religiosa de las Hermanas de Loreto, en Calcuta, pero en su oración Cristo le pide que salga a las calles a anunciarle a los abandonados de la India, y en especial, las muchachas.

«¿Cómo podría hacerlo? --se pregunta en horas de combate espiritual la religiosa--. He sido y soy muy feliz como religiosa de Loreto. Dejar lo que he amado y exponerme a nuevos trabajos y sufrimientos, que serán grandes, ser el hazmerreír de tantos, especialmente religiosos, adherir y elegir deliberadamente las cosas duras de una vida al estilo indio, la soledad y la ignominia, la incertidumbre, y todo porque Jesús lo quiere, porque algo me está llamando a dejarlo todo y a reunir algunas compañeras para vivir su vida, para hacer su obra en la India».

En sus oraciones y en particular en sus Comuniones, Jesús le pregunta constantemente, según ella misma explica en su carta dirigida al padre espiritual y al arzobispo: «¿Te negarás? Cuando se trató de tu alma no pensé en mí mismo, sino que me entregué libremente por ti en la Cruz y ahora, ¿qué haces tú? ¿Te negarás? Deseo religiosas indias, víctimas de mi amor».
«Mi querido Jesús --responde Mary Teresa, como era conocida por su nombre de religión entonces--, lo que me pides va más allá de mis fuerzas. Puedo apenas entender la mitad de las cosas que deseas. Soy indigna. Soy una pecadora. Soy débil. Ve, Jesús, y busca un alma más digna y generosa que yo».

«¿Te da miedo ahora dar un paso más por mí, tu Esposo, por las almas? --les pregunta Cristo--. ¿Se está enfriando tu generosidad? ¿Soy el segundo para ti? Tú no has muerto por las almas. Por eso no te importa lo que pueda ocurrirles».

«Tu vocación es amar y sufrir y salvar almas y, dando este paso, cumplirás el deseo de mi Corazón para ti --insiste Cristo en la locución--. Te vestirás con sencillos vestidos indios, o mejor, como mi Madre se vistió, sencilla y pobre. Tu hábito actual es santo porque es mi símbolo. Tu sari será santo porque será Mi símbolo».

«Jesús, mi Jesús, no dejes que me engañe. Si eres Tú quien lo desea, dame una prueba de ello; si no, permite que [este pensamiento] abandone mi alma. Confío en ti ciegamente. ¿Dejarás que se pierda mi alma? Tengo tanto miedo, Jesús. Tengo mucho miedo», responde la futura Premio Nobel.

«No permitas que me engañe. Tengo tanto miedo --repite con insistencia--. Este temor me hace ver cuánto me amo a mí misma. Tengo miedo del sufrimiento que vendrá con el llevar una vida al estilo indio, vistiendo como ellos, comiendo como ellos, durmiendo como ellos, viviendo con ellos sin poder nunca en nada seguir mi voluntad. Hasta qué punto la comodidad ha tomado posesión de mi corazón».

Cristo la tranquiliza prefigurando lo que sería el futuro: «Deseo religiosas indias, Misioneras de la Caridad, que sean mi fuego de amor entre los pobres, los enfermos, los moribundos, los niños pequeños. Quiero que me acerques a los pobres y las hermanas que ofrecerán sus vidas como víctimas de mi amor me traerán estas almas. Tú eres, lo sé, la persona más incapaz, débil y pecadora, pero, precisamente porque eres eso, deseo utilizarte para mi gloria. ¿Te negarás?».

«Pequeñita, dame almas --insiste Jesús--. Dame las almas de los niñitos pobres de la calle. Si tu supieses cómo duele, si solo lo supieses, ver a estos pobres niños manchados con el pecado. Deseo la pureza de su amor. Si solo respondieses y me trajeses estas almas. Arráncalas de las manos del maligno. Si solo supieses cuántos pequeños caen en el pecado cada día. Hay muchas religiosas para cuidar a la gente rica y acomodada, pero para los más pobres, los míos, no hay absolutamente nadie. A ellos deseo, a ellos amo. ¿Te negarás?».

Pasaron todavía unas semanas. El 6 de enero de 1948, el arzobispo Périer llamó a la Madre Teresa y le dijo: «Puede proceder».

Fuente: ROMA, 29 noviembre 2002 (ZENIT.org).-

jueves, 1 de septiembre de 2022

MADRE TERESA DE CALCUTA (1910-1997)

“De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús”. De pequeña estatura, firme como una roca en su fe, a Madre Teresa de Calcuta le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad, especialmente por los más pobres entre los pobres. “Dios ama todavía al mundo y nos envía a ti y a mi para que seamos su amor y su compasión por los pobres”. Fue un alma llena de la luz de Cristo, inflamada de amor por Él y ardiendo con un único deseo: “saciar su sed de amor y de almas” .

Esta mensajera luminosa del amor de Dios nació el 26 de agosto de 1910 en Skopje, una ciudad situada en el cruce de la historia de los Balcanes. Era la menor de los hijos de Nikola y Drane Bojaxhiu, recibió en el bautismo el nombre de Gonxha Agnes, hizo su Primera Comunión a la edad de cinco años y medio y recibió la Confirmación en noviembre de 1916. Desde el día de su Primera Comunión, llevaba en su interior el amor por las almas. La repentina muerte de su padre, cuando Gonxha tenía unos ocho años de edad, dejó a la familia en una gran estrechez financiera. Drane crió a sus hijos con firmeza y amor, influyendo grandemente en el carácter y la vocación de si hija. En su formación religiosa, Gonxha fue asistida además por la vibrante Parroquia Jesuita del Sagrado Corazón, en la que ella estaba muy integrada.

Cuando tenía dieciocho años, animada por el deseo de hacerse misionera, Gonxha dejó su casa en septiembre de 1928 para ingresar en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda. Allí recibió el nombre de Hermana María Teresa (por Santa Teresa de Lisieux). En el mes de diciembre inició su viaje hacia India, llegando a Calcuta el 6 de enero de 1929. Después de profesar sus primeros votos en mayo de 1931, la Hermana Teresa fue destinada a la comunidad de Loreto Entally en Calcuta, donde enseñó en la Escuela para chicas St. Mary. El 24 de mayo de 1937, la Hermana Teresa hizo su profesión perpétua convirtiéndose entonces, como ella misma dijo, en “esposa de Jesús” para “toda la eternidad”. Desde ese momento se la llamó Madre Teresa. Continuó a enseñar en St. Mary convirtiéndose en directora del centro en 1944. Al ser una persona de profunda oración y de arraigado amor por sus hermanas religiosas y por sus estudiantes, los veinte años que Madre Teresa transcurrió en Loreto estuvieron impregnados de profunda alegría. Caracterizada por su caridad, altruismo y coraje, por su capacidad para el trabajo duro y por un talento natural de organizadora, vivió su consagración a Jesús entre sus compañeras con fidelidad y alegría.

El 10 de septiembre de 1946, durante un viaje de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, Madre Teresa recibió su “inspiración,” su “llamada dentro de la llamada”. Ese día, de una manera que nunca explicaría, la sed de amor y de almas se apoderó de su corazón y el deseo de saciar la sed de Jesús se convirtió en la fuerza motriz de toda su vida. Durante las sucesivas semanas y meses, mediante locuciones interiores y visiones, Jesús le reveló el deseo de su corazón de encontrar “víctimas de amor” que “irradiasen a las almas su amor”. “Ven y sé mi luz”, Jesús le suplicó. “No puedo ir solo”. Le reveló su dolor por el olvido de los pobres, su pena por la ignorancia que tenían de Él y el deseo de ser amado por ellos. Le pidió a Madre Teresa que fundase una congregación religiosa, Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres. Pasaron casi dos años de pruebas y discernimiento antes de que Madre Teresa recibiese el permiso para comenzar. El 17 de agosto de 1948 se vistió por primera vez con el sari blanco orlado de azul y atravesó las puertas de su amado convento de Loreto para entrar en el mundo de los pobres.

Después de un breve curso con las Hermanas Médicas Misioneras en Patna, Madre Teresa volvió a Calcuta donde encontró alojamiento temporal con las Hermanitas de los Pobres. El 21 de diciembre va por vez primera a los barrios pobres. Visitó a las familias, lavó las heridas de algunos niños, se ocupó de un anciano enfermo que estaba extendido en la calle y cuidó a una mujer que se estaba muriendo de hambre y de tuberculosis. Comenzaba cada día entrando en comunión con Jesús en la Eucaristía y salía de casa, con el rosario en la mano, para encontrar y servir a Jesús en “los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba”. Después de algunos meses comenzaron a unirse a ella, una a una, sus antiguas alumnas.

El 7 de octubre de 1950 fue establecida oficialmente en la Archidiócesis de Calcuta la nueva congregación de las Misioneras de la Caridad. Al inicio de los años sesenta, Madre Teresa comenzó a enviar a sus Hermanas a otras partes de India. El Decreto de Alabanza, concedido por el Papa Pablo VI a la Congregación en febrero de 1965, animó a Madre Teresa a abrir una casa en Venezuela. Ésta fue seguida rápidamente por las fundaciones de Roma, Tanzania y, sucesivamente, en todos los continentes. Comenzando en 1980 y continuando durante la década de los años noventa, Madre Teresa abrió casas en casi todos los países comunistas, incluyendo la antigua Unión Soviética, Albania y Cuba.

Para mejor responder a las necesidades físicas y espirituales de los pobres, Madre Teresa fundó los Hermanos Misioneros de la Caridad en 1963, en 1976 la rama contemplativa de las Hermanas, en 1979 los Hermanos Contemplativos y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad. Sin embargo, su inspiración no se limitò solamente a aquellos que sentían la vocación a la vida religiosa. Creó los Colaboradores de Madre Teresa y los Colaboradores Enfermos y Sufrientes, personas de distintas creencias y nacionalidades con los cuales compartió su espíritu de oración, sencillez, sacrificio y su apostolado basado en humildes obras de amor. Este espíritu inspiró posteriormente a los Misioneros de la Caridad Laicos. En respuesta a las peticiones de muchos sacerdotes, Madre Teresa inició también en 1981 el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi como un“pequeño camino de santidad” para aquellos sacerdotes que deseasen compartir su carisma y espíritu.

Durante estos años de rápido desarrollo, el mundo comenzó a fijarse en Madre Teresa y en la obra que ella había iniciado. Numerosos premios, comenzando por el Premio Indio Padmashri en 1962 y de modo mucho más notorio el Premio Nobel de la Paz en 1979, hicieron honra a su obra. Al mismo tiempo, los medios de comunicación comenzaron a seguir sus actividades con un interés cada vez mayor. Ella recibió, tanto los premios como la creciente atención “para gloria de Dios y en nombre de los pobres”. Toda la vida y el trabajo de Madre Teresa fue un testimonio de la alegría de amar, de la grandeza y de la dignidad de cada persona humana, del valor de las cosas pequeñas hechas con fidelidad y amor, y del valor incomparable de la amistad con Dios. Pero, existía otro lado heroico de esta mujer que salió a la luz solo después de su muerte. Oculta a todas las miradas, oculta incluso a los más cercanos a ella, su vida interior estuvo marcada por la experiencia de un profundo, doloroso y constante sentimiento de separación de Dios, incluso de sentirse rechazada por Él, unido a un deseo cada vez mayor de su amor. Ella misma llamó “oscuridad” a su experiencia interior. La “dolorosa noche” de su alma, que comenzó más o menos cuando dio inicio a su trabajo con los pobres y continuó hasta el final de su vida, condujo a Madre Teresa a una siempre más profunda unión con Dios. Mediante la oscuridad, ella participó de la sed de Jesús (el doloroso y ardiente deseo de amor de Jesús) y compartió la desolación interior de los pobres. Durante los últimos años de su vida, a pesar de los cada vez más graves problemas de salud, Madre Teresa continuó dirigiendo su Instituto y respondiendo a las necesidades de los pobres y de la Iglesia. En 1997 las Hermanas de Madre Teresa contaban casi con 4.000 miembros y se habían establecido en 610 fundaciones en 123 países del mundo.

En marzo de 1997, Madre Teresa bendijo a su recién elegida sucesora como Superiora General de las Misioneras de la Caridad, llevando a cabo sucesivamente un nuevo viaje al extranjero. Después de encontrarse por última vez con el Papa Juan Pablo II, volvió a Calcuta donde transcurrió las últimas semanas de su vida recibiendo a las personas que acudían a visitarla e instruyendo a sus Hermanas. El 5 de septiembre, la vida terrena de Madre Teresa llegó a su fin. El Gobierno de India le concedió el honor de celebrar un funeral de estado y su cuerpo fue enterrado en la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad. Su tumba se convirtió rápidamente en un lugar de peregrinación y oración para gente de fe y de extracción social diversa (ricos y pobres indistintamente). Madre Teresa nos dejó el ejemplo de una fe sólida, de una esperanza invencible y de una caridad extraordinaria. Su respuesta a la llamada de Jesús, “Ven y sé mi luz”, hizo de ella una Misionera de la Caridad, una “madre para los pobres”, un símbolo de compasión para el mundo y un testigo viviente de la sed de amor de Dios. Menos de dos años después de su muerte, a causa de lo extendido de la fama de santidad de Madre Teresa y de los favores que se le atribuían, el Papa Juan Pablo II permitió la apertura de su Causa de Canonización. El 20 de diciembre del 2002 el mismo Papa aprobó los decretos sobre la heroicidad de las virtudes y sobre el milagro obtenido por intercesión de Madre Teresa.
(FUENTE : Vaticano http://www.vatican.va/)

MADRE TERESA DE CALCUTA: NUNCA TE DETENGAS



Siempre ten presente que la piel se arruga,
el pelo se vuelve blanco, pero lo importante no cambia.

Tu fuerza y tu convicción
no tienen edad.

Detrás de cada línea de llegada
hay una de partida.

Detrás de cada logro hay otro desafío.

Mientas estás vivo, siéntete vivo.

Si extrañas lo que hacías,
vuelve a hacerlo.

No vivas de fotos amarillas.

Sigue aunque todos esperen
que abandones.

Haz que en vez de lástima
te tengan respeto.

Cuando por los años no puedas correr, trota.

Cuando por los años no puedas trotar, camina.


Cuando no puedas caminar,
usa el bastón,

¡pero,
nunca te detengas!

domingo, 28 de agosto de 2022

DIÁCONO JORGE NOVOA: SAN AGUSTÍN, NADA ES IMPOSIBLE PARA DIOS


DIACONO JORGE NOVOA: SANTA MÓNICA, LOS QUE SIEMBRAN ENTRE LÁGRIMAS COSECHARARN ENTRE CANTARES...