
Por los molinos y por las granjas,
dando a los niños pan y naranjas,
dicen los viejos de la alquería
que anda de noche Santa María.
Olor a rosas dejan sus huellas,
lleva un gran manto lleno de estrellas,
sopla en las ramas y brotan flores;
suspira y cantan los ruiseñores.
Su cabellera mana rocío
y se abre en sendas de plata el río
para que pase por la ribera
sin que se moje los pies siquiera.
Ronda de noche por los casales,
grana la espiga de los trigales,
y con sus manos llenas de luna
madura el fruto de la aceituna.
Y cuando pasa por los alcores
callan los perros de los pastores,
y meneando la larga cola,
¡cómo va triste, cómo va sola!…
con sus hocicos negros y rudos
van a lamerle los pies desnudos.
Se inclina al lecho del moribundo,
y cuando lanza su adiós al mundo,
recoge el alma y emprende el vuelo
¡hasta su Hijo que está en el Cielo!
Por los molinos y por las granjas,
dando a los niños pan y naranjas,
dicen los viejos de la alquería
¡que anda de noche Santa María!!!