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lunes, 16 de julio de 2018

EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN



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1. ¿Qué es?
El escapulario del Carmen es el signo externo de devoción mariana, que consiste en la consagración a la Santísima Virgen María por la inscripción en la Orden Carmelita, en la esperanza de su protección maternal.
 
El distintivo externo de esta inscripción o consagración es el pequeño escapulario marrón.
El escapulario del Carmen es un sacramental, es decir, según el Concilio Vaticano II, "un signo sagrado según el modelo de los sacramentos, por medio del cual se significan efectos, sobre todo espirituales, que se obtienen por la intercesión de la Iglesia". (S.C.60).
2.- Origen y propagación
A finales del siglo XII o principio del XIII nacía en el monte Carmelo, de Palestina, la Orden de los Carmelitas. Pronto se vieron obligados a emigrar a Occidente. En Europa, tampoco fueron muy bien recibidos por todos. Por ello el Superior General de la Orden, San Simón Stock, suplicaba con insistencia la ayuda de la Santísima Virgen con esta oración:
Flos Carmeli
Vitis Florigera
Splendor coeli
Virgo puerpera
Singularis y singular
Mater mitis
Sed viri nescia
Carmelitis
Sto. Propitia
Stella maris
Flor del Carmelo
viña florida
esplendor del Cielo
Virgen fecunda
¡Oh madre tierna!
intacta de hombre
a los carmelitas
proteja tu nombre
(da privilegios)
Estrella del mar.

En 1251, la Bienaventurada Virgen María, acompañada de una multitud de ángeles, se apareció a San Simón Stock, General de los Carmelitas, con el escapulario de la Orden en sus manos, y le dijo: "Tú y todos los Carmelitas tendréis el privilegio, que quien muera con él no padecerá el fuego eterno"; es decir, quien muera con él, se salvará.
Este relato lo encontramos ya en un santoral de fines del siglo XIV, que sin duda lo toma de códices más antiguos. En el mismo siglo XIII Guillermo de Sandwich O.C. menciona en su "Crónica", la aparición de la Virgen a San Simón Stock prometiéndole la ayuda del Papa.
La promesa del escapulario es de tal trascendencia, que precisamente por ello suscitó fuerte oposición.

3. Significado del Escapulario
Al vestir el escapulario, y durante toda la vida, es muy importante que sepamos apreciar su profundo y rico significado, como pertenencia a una Orden, a la del Carmen, con obligación de vivir según su rica espiritualidad y su propio carisma. Quien viste el escapulario debe procurar tener siempre presente a la Santísima Virgen y tratar de copiar sus virtudes, su vida y obrar como Ella, María, obró, según sus palabras: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra".

El escapulario del Carmen es un MEMORIAL de todas las virtudes de María. Así lo recordaba a todos: religiosos, terciarios, cofrades. "Que forman, por un especial vínculo de amor, una misma familia de la Santísima Madre", el Papa Pío XII, el 11.2.1950.

Reconozcan en este memorial de la Virgen un espejo de humildad y castidad.
  • Vean, en la forma sencilla de su hechura, un compendio de modestia y candor.
  • Vean, sobre todo, en esta librea que visten ida y noche, significada, con simbolismo elocuente, la oración con la cual invocan el auxilio divino.
  • Reconozcan, por fin, en ella su consagración al Sacratismo Corazón de la Virgen Inmaculada, s recientemente recomendada".
Cada escapulario tiene sus privilegios o gracias particulares, pero todos pueden sustituirse por la medalla-escapulario (cfr. Decreto de 16-XII-1910). Sería falta de fe en la autoridad suprema del Vicario de Cristo que confiere a esta medalla tal privilegio, creer que vale menos, para ganar las promesas, llevar la medalla que los trozos de paño (aunque en determinados casos, por otras razones externas de mayor visibilidad, etc., puede ser preferible el escapulario de paño).

La medalla-escapulario debe tener por una parte la imagen de Jesús con el Corazón, y por la otra una imagen de la Virgen bajo cualquier advocación. Lo mismo que los escapularios ha de estar bendecida por un sacerdote.

Consagración a La Virgen del Carmen

“Oh, María, Reina y Madre del Carmelo, vengo hoy a consagrarme a Ti, pues toda mi vida es como un pequeño tributo por tantas gracias y bendiciones como he recibido de Dios a través de tus manos.

 Y porque Tú miras con ojos de particular benevolencia a los que visten tu Escapulario, te ruego que sostengas con tu fortaleza mi fragilidad, ilumines con tu sabiduría las tinieblas de mi mente y aumentes en mí la fe, la esperanza y la caridad, para que cada día pueda rendirte el tributo de humilde homenaje.

El Santo Escapulario atraiga sobre mí tus miradas misericordiosas, sea para mí prenda de particular protección en la lucha de cada día, de modo que pueda seros fiel a tu Hijo y a Ti.Que él me tenga apartado de todo pecado y constantemente me recuerde el deber de pensar en Ti y revestirme de tus virtudes.
 
De hoy en adelante me esforzaré por vivir en suave unión con tu espíritu, ofrecerlo todo a Jesús por tu medio y convertir mi vida en imagen de tu humildad, caridad, paciencia, mansedumbre y espíritu de oración.

Oh Madre amabilísima, sosténme con tu amor indefectible, a fin de que a mí, pecador indigno, me sea concedido un día cambiar tu Escapulario por el Eterno vestido nupcial y habitar contigo y con los santos del Carmelo en el Reino de tu Hijo. Así sea.” 
                                                                                                              Papa Pío XII
FUENTE: ORDEN DE LOS CARMELITAS http://www.ocarm.org

SAN JUAN PABLO II: 750 ANIVERSARIO DE LA ENTREGA DEL ESCAPULARIO

1. El providencial evento de gracia que ha sido para la Iglesia el Año jubilar, la induce a mirar con fe y esperanza el camino apenas iniciado del nuevo milenio. "Nuestra andadura, al principio de este nuevo siglo - he escrito en la Carta apostólica Novo millennio ineunte - debe hacerse más rápida... Nos acompaña en este camino la Santísima Virgen, a la que... he confiado el tercer milenio" (n. 58).Con profundo gozo he sabido por tanto que la Orden del Carmen, en sus dos ramas, antigua y reformada, quiere expresar su propio amor filial hacia su Patrona, dedicando el año 2001 a Ella, invocada como Flor del Carmelo, Madre y Guía en el camino de la santidad. A este respecto, no puedo dejar de subrayar una feliz coincidencia: la celebración de este año Mariano para todo el Carmelo acaece, según nos transmite una venerable tradición de la misma Orden, en el 750° aniversario de la entrega del Escapulario. Es consiguientemente una celebración que constituye para toda la Familia Carmelitana una maravillosa ocasión para profundizar no sólo en su espiritualidad mariana, sino para vivirla cada vez más a la luz del puesto que la Virgen Madre de Dios y de los hombres ocupa en el misterio de Cristo y de la Iglesia y, por tanto, para seguirle a Ella que es la "Estrella de la evangelización’ (cfr. Novo millennio ineunte, n. 58).
 
2. Las distintas generaciones del Carmelo, desde los orígenes hasta hoy, en su itinerario hacia la "santa montaña, Jesucristo nuestro Señor" (Misal Romano, Colecta de la Misa en honor de la B. V. María del Monte Carmelo, 16 de julio), han tratado de plasmar la propia vida sobre el ejemplo de María. Por esto, en el Carmelo y en toda alma movida por un tierno afecto hacia la Virgen y Madre Santísima, florece la contemplación de la que, desde el principio, supo estar abierta a la escucha de la Palabra de Dios y obediente a su voluntad (Lc 2,19.5 1). María, de hecho, educada y plasmada por el Espíritu (cfr. Lc 2,44-50), fue capaz de leer en la fe su propia historia (cfr. Lc 1,46-55) y, dócil a la inspiración divina, "avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente su unión con el Hijo hasta la cruz, junto a la cual, no sin designio divino, se mantuvo erguida (cfr. Jn 19,25), sufriendo profundamente con su Unigénito y asociándose con entrañas de madre a su sacrificio" (Lumen gentium, 58).
 
3. La contemplación de la Virgen nos la presenta mientras, como Madre solícita, ve crecer a su Hijo en Nazaret (cfr. Lc 2,40.52), lo sigue por los caminos de Palestina, lo asiste en las bodas de Caná (cfr. Jn 2,5) y, a los pies de la Cruz, se convierte en la Madre asociada con su ofrecimiento, donándose a todos los hombres en la entrega que el mismo Jesús hace de Ella a su discípulo predilecto (cfr. Jn 19,26). Como Madre de la Iglesia, la Virgen Santa está unida a los discípulos "en continua oración" (At 1,14) y, como Mujer nueva que anticipa en sí lo que se realizará un día en todos nosotros con la plena fruición de la vida trinitaria, es elevada al Cielo, desde donde extiende el manto de protección de su misericordia sobre los hijos que peregrinan hacia el monte santo de la gloria. Una tal actitud contemplativa de la mente y del corazón lleva a admirar la experiencia de fe y de amor de la Virgen, que ya vive en sí cuanto todo fiel desea y espera realizar en el misterio de Cristo y de la Iglesia (cfr. Sacrosanctum Concilium, 103; Lumen gentium, 53). Justamente por esto, los carmelitas y las carmelitas han elegido a María como su Patrona y Madre espiritual y la tienen siempre ante los ojos del corazón como la Virgen Purísima que guía a todos al perfecto conocimiento e imitación de Cristo. Florece así una intimidad de relaciones espirituales que incrementan cada vez más la comunión con Cristo y con María. Para los Miembros de la Familia Carmelitana María, la Virgen Madre de Dios y de los hombres, no es sólo un modelo para imitar, sino también una dulce presencia de Madre y Hermana en la cual confiar. Con acierto santa Teresa de Jesús exhortaba: "Imitad a María y considerad qué tal debe ser la grandeza de esta Señora y el bien de tenerla por Patrona" (Castillo interior, III, I ,3).
 
4. Esta intensa vida mariana, que se expresa en la oración confiada, en la entusiasta alabanza y en una diligente imitación, conduce a comprender cómo la forma más genuina de la devoción a la Virgen Santísima, expresada por el humilde signo del Escapulario, es la consagración a su Corazón Inmaculado (cfr. PIO XII, Carta Neminem profecto latet [11 febrero 1950: AAS 42, 1950, pp. 390-391]; Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, 67). De ese modo, se opera en el corazón una creciente comunión y familiaridad con la Virgen Santa, "como nueva manera de vivir para Dios y de continuar aquí en la tierra el amor del Hijo Jesús a su madre María" (cfr. Discurso del Angelus, en Insegnamenti XI/3, 1988, p. 173). Se nos sitúa así, según la expresión del Beato mártir carmelita Tito Brandsma, en profunda sintonía con María la Theotokos, convirtiéndonos como Ella en transmisores de la vida divina: "También a nosotros nos manda el Señor su ángel... también nosotros debemos recibir a Dios en nuestros corazones, llevarlo en nuestro interior, alimentarlo y hacerlo crecer en nosotros de modo tal que él nazca de nosotros y con nosotros viva como el Dios-con-nosotros, el Emmanuel" (De la relación del B. Tito Brandsma al Congreso Mariológico de Tongerloo, agosto 1936).Este rico patrimonio mariano del Carmelo se ha convertido con el tiempo, a través de la difusión de la devoción del Santo Escapulario, en un tesoro para toda la Iglesia. Por su sencillez, por su valor antropológico y por la relación con el rol de María para con la Iglesia y la humanidad, esta devoción ha sido percibida profunda y ampliamente por el pueblo de Dios, hasta el punto de encontrar expresión en la memoria del 16 de julio, presente en el Calendario litúrgico de la Iglesia universal.
 
5. En el signo del Escapulario se evidencia una síntesis eficaz de la espiritualidad mariana, que alimenta la devoción de los creyentes, haciéndoles sensibles a la presencia amorosa de la Virgen Madre en sus vidas. El Escapulario es esencialmente un «hábito». Quien lo recibe viene agregado o asociado en un grado más o menos íntimo a la Orden del Carmelo, dedicada al servicio de la Virgen para el bien de toda la Iglesia (cfr. Fórmula de la imposición del Escapulario, en el "Rito de la Bendición e imposición del Escapulario", aprobado por la Congregación para el Culto divino y la disciplina de los Sacramentos, 5/1/1996). Quien viste el Escapulario viene por tanto introducido en la tierra del Carmelo, para que "coma de sus frutos y bienes" (cfr. Ger 2,7), y experimenta la presencia dulce y materna de María, en el compromiso cotidiano de revestirse interiormente de Jesucristo y de manifestarlo vivo en sí para el bien de la Iglesia y de toda la humanidad (cfr. Fórmula de la imposición del Escapulario, cit.).Dos, por tanto, son las verdades evocadas en el signo del Escapulario: por una parte, la protección continua de la Virgen Santísima, no sólo a lo largo del camino de la vida, sino también en el momento del tránsito hacia la plenitud de la gloria eterna; por otra, la conciencia de que la devoción hacia Ella no puede limitarse a oraciones y obsequios en su honor en algunas circunstancias, sino que debe constituir un «hábito», es decir una actitud permanente de la propia conducta cristiana, entretejida de oración y de vida interior, mediante la frecuente práctica de los Sacramentos y el concreto ejercicio de las obras de misericordia espiritual y corporal. De este modo el Escapulario se convierte en signo de «alianza» y de comunión recíproca entre María y los fieles: de hecho, traduce de manera concreta la entrega que Jesús, desde la cruz, hizo a Juan, y en él a todos nosotros, de su Madre, y la entrega del apóstol predilecto y de nosotros a Ella, constituida como nuestra Madre espiritual.
 
6. De esta espiritualidad mariana, que plasma interiormente las personas y les configura a Cristo, primogénito entre muchos hermanos, son un espléndido ejemplo los testimonios de santidad y de sabiduría de tantos Santos y Santas del Carmelo, todos ellos crecidos a la sombra y bajo la tutela de la Madre. ¡También yo llevo sobre mi corazón, desde hace tanto tiempo, el Escapulario del Carmen! Por el amor que nutro hacia la celeste Madre común, cuya protección experimento continuamente, deseo que este año mariano ayude a todos los religiosos y las religiosas del Carmelo y a los piadosos fieles que la veneran filialmente, a crecer en su amor e irradiar en el mundo la presencia de esta Mujer del silencio y de la oración, invocada como Madre de la misericordia, Madre de la esperanza y de la gracia. Con estos augurios, imparto gustoso la Bendición Apostólica a todos los frailes, las monjas, las hermanas, los laicos y las laicas de la Familia Carmelitana, que tanto se esfuerzan por difundir entre el pueblo de Dios la verdadera devoción a María, Estrella del mar y Flor del Carmelo.
 
Del Vaticano, 25 marzo 2001
Joannes Paulus II

EL ESCAPULARIO DE LA VIRGEN DEL CARMEN

Si usted pregunta a algunos de sus amigos católicos sobre lo que es un escapulario, y seguramente conseguirá una gran variedad de respuestas, algunas como estas: "Es un sacramental que viene con unas promesas de la Virgen", "Es algo que se usa para mostrar la devoción a María", "Es un objeto que viene atado a una cadenita que se guinda alrededor del cuello", "Con eso la Virgen me protege de las influencias malignas".Todas estas respuestas son correctas. Pero vamos a ahondar un poco más para aumentar nuestra comprensión acerca de esta devoción que a veces está muy mal entendida por los fieles católicos.

La devoción a Nuestra Señora del Monte Carmelo, o Virgen del Carmen, está ligada a los valores de historia y espiritualidad de la Orden de los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo y se expresa a través del escapulario.Quien recibe un Escapulario del Carmen se convierte en un miembro activo de la orden y se compromete, junto a ella, a vivir de acuerdo a su espiritualidad, de acuerdo con las características de su estado de vida.

1.- ¿Qué es el Escapulario?

El escapulario de Nuestra Señora del Carmen debe su nombre a la palabra latina de la escápula, que significa "hombros". Es un poderoso sacramental, es decir, es un signo sagrado según el modelo de los sacramentos, por medio del cual se confieren efectos, sobre todo espirituales, que se obtienen por la intercesión de la Iglesia, poder conferido por Nuestro Señor Jesús cuando dijo a sus Apóstoles:
"Todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo"(Mt 18,18).
El término «atar y desatar», para los judíos, significa que ellos pueden declarar lo que «está permitido o y lo que no está permitido para el bien de la Iglesia»
En su forma original, el Escapulario es una parte del hábito monástico (el traje que llevan los monjes). Se compone de dos grandes piezas de tela, conectadas en el centro por unas tiras más estrechas, al igual que un delantal que cubre la parte delantera y la parte posterior del que lo usa.Las tiras más estrechas brindan una abertura a través del cual el monje coloca su cabeza; luego, las tiras se ajustan sobre sus hombros, y las grandes piezas de tela cuelgan delante y detrás.

Hoy en día, el término escapulario se utiliza más a menudo para referirse al sacramental (un objeto religioso) que tiene esencialmente la misma forma que el escapulario monástico original, pero que se compone de piezas mucho más pequeñas de tela de lana (por lo general sólo una o dos pulgadas cuadradas) y unas tiras más delgada tiras de conexión. Técnicamente, estos son conocidos como "pequeños escapularios", y que son usados por los fieles laicos, así como los de las órdenes religiosas

2.- ¿Quién es San Simón Stock?

San Simón Stock nació en Inglaterra y fue un Prior General de los Hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo que tuvo sus orígenes en Palestina. Algunos de los hermanos se trasladaron a Europa en el siglo 13 y se convirtió en una orden mendicante (que viven únicamente de las limosnas). La tradición sostiene:
San Simón era un hombre de gran santidad y devoción, que siempre en sus oraciones pidió a la Virgen que favoreciera a su Orden con algún privilegio en particular. La Virgen se le apareció sosteniendo el Escapulario en la mano diciendo:
"Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno"
En el siglo 16, los Carmelitas comenzaron distribuir los escapularios marrones a los laicos, llegándose a convertir así en un sacramental muy popular.

3.- ¿Quién es la Virgen del Carmen?

En pocas palabras, la Virgen del Carmen es la Virgen María. Fue un título otorgado a ella porque es la patrona de la orden de los carmelitas.
Los primeros carmelitas vivían en el Monte Carmelo en Tierra Santa y eran eremitas en el siglo 12. Ellos construyeron una capilla en honor de la Virgen llamándola:
"Nuestra Señora de la Plaza".

4.- ¿Cuál es el significado de esta devoción?

El Padre Gabriel de Santa María Magdalena de Pazzi, OCD, una autoridad venerada en la espiritualidad carmelita, escribió el significado de la devoción a Nuestra Señora del Monte Carmelo:
Nuestra Señora quiere que nos asemejamos a ella no sólo en nuestra vestidura exterior, sino, mucho más en corazón y espíritu. Si miramos en el alma de María, veremos que la gracia hizo que floreciera en ella una vida espiritual de riqueza incalculable: una vida de recogimiento, de oración, la oblación ininterrumpida a Dios, de contacto continuo, y de unión íntima con Él.
[...] "Los que quieren vivir la devoción a Nuestra Señora del Monte Carmelo al máximo deben seguir a María en las profundidades de su vida interior..."

5.- Las promesas de llevar el Escapulario

El 16 de julio 1251 la Santísima María hizo esta promesa a San Simón Stock:
"Toma este Escapulario, será un signo de salvación, una protección en peligro y una promesa de paz. Todo aquel que muera llevando este Escapulario no sufrirá el fuego eterno. Usa el escapulario devotamente y con perseverancia, es mi vestidura. Para ser revestidos de él, debes estar continuamente pensando en mí, y yo a su vez, siempre estoy pensando en ti y te ayudaré a asegurar la vida eterna".
  • Si se portan como hijos cariñosos yo me portaré con ustedes como Madre amabilísima.
  • Bendeciré las casas donde mi imagen sea honrada, y donde me recen cada día alguna oración.
  • Si se esfuerzan por alejar el pecado de sus vidas, yo me esforzaré por alejarlos de las desgracias y calamidades.
  • Si quieres tener felicidad y santidad "hagan lo que Jesús les diga", es decir: lean el evangelio y traten de practicar lo que allí le recomienda nuestro Señor. Si así lo hacen, yo rogaré por ustedes ahora y en la hora de su muerte.
La Virgen María le prometió además, liberar del Purgatorio a todas las almas que hayan vestido el escapulario durante su vida, el sábado siguiente a la muerte de la persona y llevarlos al cielo, creencia que ha sido respaldada por todos los pontífices

Indulgencias plenarias

Se otorga indulgencia plenaria a quien use con devoción el escapulario y:
1. Se vista con el escapulario al momento de ser inscrito en la Tercera Orden o Cofradía.
2. Celebre las siguientes festividades: Virgen del Carmen (16 de Julio o cuando se celebre); San Simón Stock (16 de mayo); San Elías Profeta (20 de Julio); Santa Teresa de Jesús (15 de Octubre), Santa Teresa del Niño Jesús (1 de octubre); San Juan de la Cruz (14 de Diciembre); Todos los Santos Carmelitas (14 de Noviembre)

Indulgencias parciales

No solamente se gana una indulgencia parcial por usar devotamente el santo escapulario, también hay una Indulgencia parcial concedida por el Papa Benedicto XV a los que usen y besen su Escapulario con gran devoción

6.- ¿Si pierdo el Escapulario o se daña, debo pedir que me bendigan otro?

No. Una vez que se ha bendecido formalmente el Escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para futuros escapularios, sean por pérdida o daño del mismo. Ya que la gracia y las promesas descansan sobre el que lo posee.

Nota: Como una gran señal de respeto, cualquier Escapulario que haya sido bendecido y se haya dañado con el tiempo o el uso, no deben tirarse nunca a la basura. Ellos pueden ser quemados o enterrados mientras se reza un Avemaría a la Virgen..

7.- Los milagros realizados

Entre la gran cantidad de milagros atribuidos a la Escapulario, hay algunos muy famosos que relatamos a continuación:
  • En Noviembre de 1955 un avión transportando 27 pasajeros se estrelló. Todos murieron excepto una joven. Cuando esta muchacha vio que el avión caía, ella tomo su Escapulario y pidió la ayuda de María. Sufrió algunas quemaduras, su ropa fue reducida a cenizas, pero su Escapulario no fue alcanzado por las llamas.
  • En mayo de 1957, en Westenboden, Alemania, toda una fila de casas se había incendiado. Los habitantes de una de las casas fijaron un escapulario en la puerta principal de su casa. Cinco horas más tarde, 22 casas de la cuadra habían se habían vuelto cenizas. Sin embargo, en medio de la destrucción, la casa que tenía fijado el escapulario permaneció intacta. Este milagro fue comprobado por cientos de personas.

8.- El Rosario y el Escapulario son inseparables

Con el fin de recibir las gracias y promesas del Escapulario, hay que llevarlo con devoción. En otras palabras, hay que estar en estado de gracia:
  • Ir a la Confesión regularmente,
  • Estar debidamente investido / inscrito por un sacerdote católico,
  • Rezar al menos el pequeño Oficio de la Santísima Virgen María o 5 decenas del Santísimo Rosario diariamente
  • La Novena a Nuestra Señora del Monte Carmelo es opcional pero muy recomendable para mostrar el respeto a Nuestra Madre y confiar en su poderosa protección e intercesión.

9.- Cinco títulos diferentes que otorgan los Carmelitas a la Virgen María

  1. María es nuestra Madre, y los Carmelitas añadieron un nuevo título: «Madre y Hermosura del Carmelo»
  2. María es Patrona de los Carmelitas. La amamos y le servimos, y ella nos protege.
  3. María es hermana de los Carmelitas. Esta es una enseñanza del Papa Pablo VI. Nos recuerda que ella es uno como nosotros, y que ella se preocupa por nosotros y nos guía.
  4. María es la Virgen Purísima. Este título es común en los santos carmelitas y los que han escrito de ella.
  5. María es un modelo para los Carmelitas. Nosotros tratamos de imitarla en todos nuestros pensamientos y acciones.
Redacción: Qriswell Quero de Pérez, PildorasdeFe.net
pildorasdefe qriswell quero firma autorQriswell Quero de Pérez, venezolano, felizmente casado, ingeniero en electrónica y misionero de la fe. Comprometido con anunciar el Evangelio y los buenos valores familiares. Entregado al servicio en todos los aspectos de mi vida. Mi lema es: Quien a Dios tiene nada lo detiene