sábado, 10 de junio de 2023

DIÁCONO JORGE NOVOA: DISCERNIMIENTO 1/LA META Y EL CAMINO

 

DIACONO JORGE NOVOA: CORAZÓN DE CRISTO :" HOGAR" QUE AVIVA LA FE

Junio, para nosotros que vivimos en el sur de Latinoamérica, anuncia la llegada del frío. El invierno siempre presenta un sesgo de nostalgia. Nuestro cuerpo vive bajo el peso de los abrigos que se multiplican para mitigar las bajas temperaturas. Vulgarmente expresaría cualquier hijo de este bendito sur  latinoamericano, que junio es un mes frío.                   Cualquier estufa se torna un lugar de encuentro, a su alrededor se suceden las manos frotándose aceleradamente. Los rostros pálidos recobran su sonrisa, ella nos ofrece la calidez que el inhóspito ambiente se resiste a entregar. A las estufas a leña, también se las conoce  con el nombre de "hogar", en virtud de su forma, representan en miniatura  la forma de una casa, pero, también intentan emular el calor amable que nutre las relaciones de los miembros de la familia. Hay un dicho popular, cuesta un poco expresarlo en estas condiciones climáticas, pero, podemos intentarlo: "al mal tiempo buena cara".

El Invierno Espiritual

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Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío..

La vida espiritual sufre con el frío del invierno un cierto aletargamiento, somnolencia perezosa que prefiere el calor de la estufa, a la caminata inhóspita en dirección de la casa del Señor. Junio es un mes caluroso para los creyentes, habitualmente se celebran: "Pentecostés", "la Santísima Trinidad", "el Corpus" y el "Sagrado Corazón", hemos sido bendecidos por Dios, en medio del frío inhóspito, hay un fuego interior que renueva nuestras vidas. Entre los árboles que se visten de esterilidad surgen los cánticos en los Templos que glorifican la abundante cosecha de Dios.

El corazón de Cristo, "hogar" que aviva la fe

Los fieles se congregan en junio ante el Corazón de Cristo, que es el "hogar" de la fe, bajo su calidez se avivan las intenciones débiles, se fortalecen los corazones cansados, se mitigan los dolores profundos. Cuantas manos se unen en actitud de oración, que suplicantes claman a Jesús que bondadosamente les muestra su Corazón.

Contemplemos su imagen; Jesús está de pie, no descansa, siempre camina con nosotros, está dispuesto según su promesa a ir dos leguas, a perdonar setenta veces siete, a dejarlo todo para ir a nuestro encuentro, a cargarnos sobre sus hombros, para permitirnos descansar sobre su Corazón.

Está deseoso de nuestra llegada a la Iglesia, quiere que lo visitemos; sabe de frío y hambre, no tenía un lugar donde reclinar su cabeza, conoce los insultos infames y los castigos injustos, recibió la traición de los sus amigos. Nada de lo que nos ocurre le es extraño.

Dios se ha hecho hombre. No superhéroe. Verdadero Dios y verdadero hombre, colaborando con José en la carpintería, obedeciendo a María su Madre. Ha caminado tiritando bajo el frío y se ha sentado a descansar del calor sofocante. En todo igual a nosotros, menos en el pecado. No pecó jamás, no tuvo necesidad para ser un verdadero hombre de vivir enemistado con su Padre, justamente, porque el pecado desfigura en el hombre lo que es ser verdadero hombre. El pecado destruye el cordón umbilical, impidiendo la comunicación vital con el origen mismo del Ser.

Está allí de pie, dispuesto a partir conmigo o contigo para enfrentar todo lo que sea necesario. Desde nuestra oración, caminará con nosotros el camino de nuestros arrepentimientos. Visitará con nosotros al que hemos ofendido, silenciosamente preparará su corazón para que nos acoja, y fortalecerá el nuestro para que le pidamos perdón. Camina en medio de las reconciliaciones cotidianas tendiendo puentes solamente perceptibles por la fe.

Hemos aprendido en esas caminatas, en las que Él marcha delante nuestro, como un escudo protector, marcando las huellas, quitando las ramas que estorban nuestro caminar y permitiéndonos como a Moisés, ver su "espalda". Ver su paso en nuestra vida, siempre amenazada por la desesperación y reconocer su presencia consoladora en las distintas situaciones que vivimos, es una fuente de gozo permanente que brota del "hogar" que es su Corazón.

No tiene zapatos, está descalzo, nada cubre su piel, no se ha guardado nada, todo nos lo ha entregado, todo lo que su Padre le confió nos lo comunicó. Sus pies son de hombre y sus huellas tienen destino de eternidad. Hoy está Resucitado, sus pies descalzos nos recuerdan esta situación actual, su cuerpo ha sido glorificado, su humanidad está glorificada.

Sus pies descalzos también evocan el punto de partida, desde el pesebre en Belén, un lugar pobre y austero, ha bajado para vivir entre los hombres y toda su vida ha sido un camino de retorno a la casa del Padre. En su peregrinar, soportó el cansancio de las jornadas agotadoras de Nazaret a Jerusalén. Sus pies supieron de caminos en mal estado, de dolores "eternos". Su llanto sobre Jerusalén se prolonga en la historia del mundo, cuando un creyente, deseando con un amor que viene de Dios, bendecir, es expulsado. "Cuantas veces quiso y no pudo", por el rechazo del hombre soberbio.

Cuántos dicen hoy; no te necesito, no necesito el llanto de los creyentes. Jesús, también camina hoy descalzo en una ciudad que lo rechaza, ante tantas higueras estériles, siente el dolor del amor que no es correspondido. En medio de una sed insaciable de amor, el hombre le da a beber el vinagre de la ingratitud.

Sus vestimentas son de color blanco y rojo
, ambas expresan con claridad su existencia. Una pureza de vida en lo cotidiano, consagrada por entero a cumplir la voluntad de su Padre. Con una entrega oculta y generosa todos los días en Nazaret, delante de María y José, con sus parientes y amigos, una pureza de intención, dirigida por su Corazón misericordioso. El rojo manifiesta el amor más fuerte que la muerte, nada lo detuvo en su entrega. Su sangre derramada en el madero de la cruz manifiesta su “amor hasta el extremo”

El blanco expresa la limpieza de su Corazón, "bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios", un Corazón sin doblez no debe dejar lugar para el rencor. El rencor es el óxido del corazón, que lo destruye lenta e inexorablemente desde dentro. Jesús nos advierte contra todas las formas de corrosión del amor, el color blanco de las vestiduras de Jesús nos recuerda el Bautismo. La vida nueva, llena de amistad con Dios y los hermanos, en comunión íntima, como miembro activo de su Pueblo, la Iglesia.

Su mano derecha bendice, se dispone bondadosamente en nuestra dirección, "no quiere apagar la mecha humeante ni quebrara la caña cascada", quiere rescatar cualquier signo de vida. Él quiere bendecir tu vida y la mía, nuestras casas, emprendimientos y sueños. Quiere en nuestras manos bendecir a otros, dar alimento al hambriento y consolar al que sufre. Su mano es amiga, acogedora y solidaria. Siempre abierta en señal de solicitud. Tiene las marcas de su entrega, hecha hasta el extremo, en ellas aparecen los signos visibles de su Amor. Hoy son signos de su victoria.

La mano izquierda indica su Corazón como si fuera una gran señal de tránsito, nos invita a tomar esta dirección. La meta de nuestra existencia es su Amor. Un amor compasivo, que se inclina ante la miseria humana. Un amor fiel hasta la muerte y muerte de cruz. Es un Corazón humilde y manso, que quiere invitarte a descansar apoyando tu cabeza sobre el. Él te interpela al mostrártelo, acaso no percibes cuanto te ama? Quiere que busques consuelo y descanso en su presencia. Pídele a Jesús que cambie tu corazón por el suyo. Implórale la gracia, en este mes de junio, de peregrinar desde tu corazón, tan lleno de piedras que lo hacen pesado, hacia el suyo, lugar de tu paz

El Señor Jesús vaya delante de ustedes
para guiarlos
y detrás de ustedes
para protegerlos.

En los momentos en que se sientan tristes,cansados o abatidos
Él los  haga descansar sobre su Corazón.

Que les muestre su rostro y el de su Madre 
y les  conceda ir en Paz.
                                                   Amén

jueves, 25 de mayo de 2023

ROMANO GUARDINI: EL ESPÍRITU SANTO ES GOZO QUE ENJUGA LAS LÁGRIMAS


"Tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas,
y reconforta en  los duelos"

Todas estas líneas expresan la misma realidad con diversas palabras. Los embates de las olas de la vida se reflejan en ellas. Cuando uno de nosotros esté atormentado la cercanía de Dios le dará paz. Si es una pasión la que le está dando contra el suelo, Dios, que todo lo sabe, se la calmará. Si la ansiedad y el sufrimiento le producen angustia, el Creador lo aliviará. El hombre, más que las cosas tiene necesidad de Dios.

Estas palabras del himno parecen de otro mundo y a duras penas podemos traducirlas. Su valor expresivo está en el conjunto, que ha previsto el lugar de cada palabra y el sonido de cada sílaba.

"Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos"

Que la claridad sea, a la vez, intimidad y valentía, amor y plenitud creadora, luz, es un misterio que reside en Dios.¡Nos alegramos de que sea así! Hay hombres de aguda inteligencia y voluntad exacta, claros, fríos y tajantes como un día invernal. Otros, en cambio, son cálidos, pero desordenados, rudos o limitados...¿Te das cuenta del misterio que resuena en este cántico? El corazón se enciende y la inteligencia se ilumina, el amor y la verdad se han fusionado en algo que no tiene nombre. No es verdad que no tenga nombre. Sí, tienen un nombre:¡Dios!

ROMANO GUARDINI: EL ESPÍRITU SANTO ES CERCANÍA


Tú el oculto, el íntimo, el misterioso. Tú, anhelo de nuestra sangre y de nuestro espíritu,¡ven a nuestro corazón!

"Fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo."

Dios es el Señor de la cercanía. Los hombres y las cosas pueden acercarse mucho sin llegar nunca a lo más íntimo. Siempre queda una barrera. El creador, que no necesita de mí, no es para mí un extraño sino mi Dios. El es esencialmente cercanía. Tiene su mano puesta sobre mi vida.. Alguien tuvo la oportunidad de comprobarlo cuando se encontraba en apuros. Sencillamente puso su persona en orden, recibió la gracia de Dios en los sacramentos, y Dios lo tocó en su interior. Se dio cuenta entonces de que todo había cambiado. En su interior había claridad, serenidad,bondad. Si alguien le hubiera preguntado "qué había cambiado" seguramente la única respuesta que hubiera recibido habría sido ésta: "Sencillo, Dios está en mi corazón"

MIGUEL A. FUENTES IVE: LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO


En una magníficas catequesis de Juan Pablo II sobre el Espíritu Santo (22-5-91), el Papa tocó el tema de los frutos del Espíritu Santo, haciendo una correlación entre éstos y las características de la caridad (1 Cor 13). Le recuerdo sus principales palabras:

'Se diría que san Pablo, al enumerar los 'frutos del Espíritu' (Ga 5, 22), quisiera indicar, en correlación con el himno, algunos comportamientos esenciales de la caridad. Entre éstos:

1) Ante todo, la 'paciencia' (cf. el himno: 'La caridad es paciente', 1 Co 13, 4). Se podría observar que el Espíritu mismo da ejemplo de paciencia con los pecadores y con su comportamiento imperfecto, como se lee en los evangelios, en los que Jesús es llamado 'amigo de publicanos y de pecadores' (Mt 11, 19; Lc 7, 34). Es un reflejo de la misma caridad de Dios, observó santo Tomás, 'que usa misericordia por amor, porque nos ama como algo propio' (II-II, q. 30, a. 2, ad 1).

2) Fruto del Espíritu es la 'benevolencia' (cf. el himno: 'la caridad es servicial', 1 Co 13, 4). También ella es un reflejo de la benevolencia divina hacia los demás, vistos y tratados con simpatía y comprensión.

3) Está luego la 'bondad' (cf., el himno: La caridad 'no busca su interés', 1 Co 13, 5). Se trata de un amor dispuesto a dar generosamente, como el del Espíritu Santo, que multiplica sus dones y hace partícipes de la caridad del Padre a los creyentes.

4) En fin, la 'mansedumbre' (cf. el himno: la caridad 'no se irrita', 1 Co 13, 5). El Espíritu Santo ayuda a los cristianos a reproducir las disposiciones del 'corazón manso y humilde' (Mt 11, 29) de Cristo y a poner en práctica la bienaventuranza de la mansedumbre que él proclamó (cf. Mt 5, 4)'.

2. Las obras de la carne

Junto al tema de los frutos del Espíritu Santo San Pablo enumera las 'obras de la carne', como lo opuesto a aquellos. Sigue diciendo:

'Con la enumeración de las 'obras de la carne' (cf. Ga 5, 19-21), san Pablo aclara las exigencias de la caridad, de la que derivan deberes bien concretos, en oposición a las tendencias del homo animalis, es decir, víctima de sus propias pasiones. En particular: evitar los celos y las envidias, deseando el bien del prójimo; evitar las enemistades, las discordias, las divisiones y las rencillas, promoviendo todo lo que lleva a la unidad. A esto alude el versículo del himno paulino, en el que se dice que la caridad 'no toma en cuenta el mal' (1 Co 13, 5). El Espíritu Santo inspira la generosidad del perdón por las ofensas recibidas y por los daños sufridos; y capacita para ello a los fieles a quienes, como Espíritu de luz y de amor, hace descubrir las exigencias ilimitadas de la caridad'.

Y termina mostrando esto en la vida de la Iglesia: 'La historia confirma la verdad de lo expuesto: la caridad resplandece en la vida de los santos y de la Iglesia, desde el día de Pentecostés hasta hoy. Todos los santos y todas las épocas de la Iglesia llevan consigo los signos de la caridad y del Espíritu Santo. Se diría que en algunos períodos históricos la caridad, bajo la inspiración y la guía del Espíritu, ha asumido formas caracterizadas particularmente por la acción auxiliadora y organizadora de las ayudas para vencer el hambre, las enfermedades y las epidemias de tipo antiguo y nuevo. Hubo así 'santos de la caridad', como fueron llamados especialmente en el siglo XIX y en el nuestro. Son obispos, presbíteros, religiosos y religiosas y laicos cristianos: todos 'diáconos' de la caridad. Muchos han sido glorificados por la Iglesia; muchos otros por los biógrafos y los historiadores, que logran ver con sus ojos o descubrir en los documentos la verdadera grandeza de estos seguidores de Cristo y siervos de Dios. Y, no obstante, la mayoría permanece en aquel anonimato de la caridad que, sin cesar y eficazmente, colma de bien al mundo. ¡Que la gloria esté también con estos soldados desconocidos, con estos testigos silenciosos de la caridad! ¡Dios los conoce, Dios los glorifica verdaderamente! Tenemos que estarles agradecidos, pues son la prueba histórica del 'amor de Dios derramado en los corazones humanos' por el Espíritu Santo, primer artífice y principio vital del amor cristiano'.

Fuente: El teólogo responde

ROMANO GUARDINI: ESPÍRITU SANTO, PADRE AMOROSO DEL POBRE

El que nos trae la luz de Dios es el Espíritu Santo. Los siguientes versos lo confirman: "Padre amoroso del pobre don,en tus dones espléndido".

Los pobres del mundo entero carecen de un padre. Al hombre no le interesan mucho los pobres, salvo raras excepciones. Cuando se dedican a ellos lo hacen por tendencia natural, durante un detrminado tiempo, que no suele ser excesivo. A pesar de todo, los pobres tienen un padre, cuyo amor es generoso y eterno. Es el Espíritu Santo. Esto nos lo ha revelado Dios mismo.

Son pobres los hombres que carecen de las cosas indispensables para vivir. También son pobres los hombres marginados y abandonados. Igualmente son pobres los hombres que han dado su corazón a las riquezas y se han quedado sin sentimientos. La pobreza no es sólo falta de lo necesario sino carencia interior de lo que se tiene exteriormente.Esto se manifiesta en la vaciedad del corazón: tristeza, amargura, sin sentido. Es una pobreza muy dolorosa.

El Espíritu Santo es el padre de los pobres y el dador de los dones. Cuando él lo quiere, es capaz de colmar la pobreza de nuestra vida exterior y de hacer florecer el desierto de nuestro corazón. Hay razón en llamarlo "luz del corazón". Es una luz de muy alto precio porque permite al corazón confuso y sin sentimientos la iluminación y el calor de su luz. Entre todas las luces existentes ésta es la más misteriosa. Ella se origina en el corazón de Dios y se mete hasta las raíces más profundas de la vida de los hombres.

miércoles, 24 de mayo de 2023

ROMANO GUARDINI: REPARTE TUS SIETE DONES


-“Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos”

Estos son los siete dones sagrados:

El temor de Dios que nos hace vivir en su presencia.
La inteligencia que nos da a conocer su verdad.
La sabiduría que nos hace entender el sentido de las cosas
La prudencia que nos descubre los caminos rectos
La justicia que busca la rectitud en todo.
La valentía para atreverse a hacer las cosas.
La modestia que hace respetar a Dios que se despliega a la inteligencia y le da el conocimiento, a los sentimientos profundidad y plenitud fecunda,y  al corazón el amor intenso y comprometido.

Que él nos dé su poder para que de nuevo comience nuestra vida.

DIÁCONO JORGE NOVOA : ABBÁ, LA INVOCACIÓN DE LOS HIJOS!

DIÁCONO JORGE NOVOA: DULCE HUÉSPED DEL ALMA

DIÁCONO JORGE NOVOA: EL ESPÍRITU DE LA VERDAD

DIÁCONO JORGE NOVOA: ANIMATE, PEDÍ EL ESPÍRITU SANTO!!!

VIRGEN DE FÁTIMA Y LUCÍA (VIDENTE)