Decía, pues: «¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé?
Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su jardín, y creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.»
Dijo también: «¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.»
Jesús, por las realidades visibles quiere introducirnos en las invisibles, siendo el Hijo de Dios conoce que entre ambos términos se puede establecer una relación, una semejanza. Jesús utiliza dos imágenes para enseñarnos sobre el Reino de Dios: la semilla del grano de mostaza y la levadura, veamos la intención del Señor.
Por la imagen del grano de mostaza tomada de la agricultura, accedemos al misterio del Reino de Dios, conocemos el contraste que se da entre la pequeñez inicial, y su vigor y fortaleza final. La semilla del grano de mostaza es pequeña, y al crecer, da origen a un árbol importante que permite cobijar a las aves del cielo . El Reino de Dios tiene un origen pequeño, silencioso, incluso puede ser considerado por algunos "poderosos", como insignificante, pero alberga en su interior una potencialidad maravillosa. En la obra de Dios la proporcionalidad se da a escala sobrenatural. En el silencio de Nazaret, Jesús tuvo una existencia marcada por esta verdad, en la vida sencilla y oculta con José y María, Él creció sin llamar la atención, como dice la Palabra, en estatura y gracia delante de Dios y los hombres.
San Ambrosio también explica como el grano de mostaza se refiere a la fe : "Se habla en otro lugar del grano de mostaza comparándolo a la fe. Luego si el reino de Dios y la fe son semejantes al grano de mostaza, la fe es también el reino de los cielos que se encuentra dentro de nosotros".
El ejemplo de la mujer que utiliza la levadura en la masa, refiere a la capacidad de transformar, desde lo poco lo mucho, con el dinamismo vital de la fe, esperanza y caridad. Dios actúa desde dentro, lo hace en la historia, con la obediencia del Hijo, "anonadándose, abajándose, despojándose del poder y reconocimiento que le correspondían por ser Dios.
En el primer ejemplo el contraste es entre lo pequeño y lo grande, aquí entre lo poco y lo mucho, en ambos casos se invita acceder por la fe a las" medidas de Dios". La obra de Dios crece en medio de nosotros, debemos aprender a reconocerla con una mirada de fe aguda, que abandone los modos de medir que tienen los hombres, y acepten que en lo "poco y pequeño" se encuentra el Reino de Dios. La levadura y el grano de mostaza son ejemplos de estas realidades por las que el Señor nos enseña a reconocer el Reino de Dios.
miércoles, 2 de mayo de 2018
jueves, 26 de abril de 2018
DIÁCONO JORGE NOVOA: CONFÍA EN EL SEÑOR, SÉ VALIENTE...
"Tu
vida está más segura en mis manos que en las tuyas" ¿Crees esto? Todo discípulo
en su caminar, junto al Maestro, en algún momento de su vida siente que en esta
frase se encuentra el núcleo de la propuesta del Señor. Alguno puede pensar,
que esto encierra cierta pasividad. Lejos está la palabra del Señor de
proponernos una actitud irresponsable.
La
Iglesia custodia, interpreta y enseña la Revelación de Dios. Allí aprende a
escuchar “la voz del Señor”, y rápidamente comprende que sus caminos difieren
de los nuestros, decía Isaías, como dista el cielo de la tierra, así distan mis
caminos de los tuyos…
Los
caminos de Dios nos invitan a confiar, a no temer, incluso al cruzar valles
oscuros nos tranquilizan anunciándonos, que su cayado nos protege. Confía. Esta
es la experiencia primera en el camino de la santificación, si no te animas a
confiar, siempre estarás atascado en tus propias seguridades. Dios es los único
sólido, su amor es fiel y permanece a tu lado invitándote a confiar…“Tu vida
está más segura en mis manos que en las tuyas ¿Crees esto?
MONSEÑOR JAIME FUENTES: ALFIE, EJEMPLO PARA EL MUNDO
El 19 de abril, antes de las 7 de la mañana, Federico y Lucía, dos jóvenes muy cercanos a la parroquia Catedral de Minas, subieron al Verdún. El amor que le tienen a la Virgen fue en este caso un amor valiente, porque la verdad es que subir al Cerro a esa hora, cuando el cielo estaba negro, requería bastante valentía.
Arriesgaron y ganaron: Lucía
fue la que sacó la foto. Es una foto cargada de simbolismo. Pienso que refleja
con exactitud el panorama de este tiempo nuestro y, simultáneamente, nuestra
esperanza.
La negrura del cielo asusta a
cualquiera, y su expresión más fuerte, en estos días, se encuentra en
Inglaterra, más en concreto en la ciudad de Liverpool. En un hospital se
encuentra internado el niño de 2 años, Alfie Evans. Alfie nació con una enfermedad
muy rara, que no ha podido ser diagnosticada. Sus manifestaciones son que no
habla, no se expresa, no nada: se
encuentra en un estado semi vegetativo, con un respirador.
Sus padres son muy jóvenes:
Tom tiene 21 años y su esposa, Kate, 20. Hace unos meses, la dirección del
hospital recurrió a la Justicia, pidiendo desenchufar a Alfie, con la oposición
completa de sus padres, aduciendo que sería no solo “inútil”, sino “cruel e inhumano” mantenerlo con
vida. Los padres insistieron en que el niño no sufre… Todo fue inútil: el juez
le dio la razón al hospital.
El papá de Alfie recurrió la sentencia y llegó hasta el
tribunal supremo, que la confirmó con mucho palabrerío: de hecho, lo
sentenciaba a muerte. Tom llegó al Tribunal de derechos humanos de Estrasburgo,
y recibió la misma respuesta. Fue a ver al Papa Francisco, que lo animó y dio
la orden de que hicieran lo posible y lo imposible en el hospital “Bambino
Gesú, de la Santa Sede, para cuidar al niño. Incluso el gobierno italiano, en
una medida sin precedentes, le dio al pequeño Alfie la ciudadanía italiana,
para que pudieran trasladarlo a Roma sin ninguna dificultad, en un avión
equipado. El juez denegó también esto y a Alfie le retiraron el oxígeno el
lunes, con la seguridad de que en 15 minutos se iba a morir.
El caso es que Alfie estuvo respirando solo, durante 6 horas,
con lo cual el hospital no tuvo otra opción que volver a darle agua y oxígeno.
Así están las cosas hasta ahora mismo. ¿Por qué me refería al
horizonte negro y a nuestra esperanza? Porque estamos yendo por un camino
disparatado, en el que los poderes del Estado son los que están decidiendo sobre
la vida de las personas, llegando al extremo de quién puede vivir y quién debe
morir.
¿Cómo superar esto, cuál es la esperanza? No hay otra más que
defender el vivir en la verdad y en libertad: hablar, razonar, explicar que el
ser humano es imagen y semejanza de Dios y nadie tiene derecho a usurpar su
libertad y su autonomía. Explicar las veces que sean necesarias, que son los
padres los primeros responsables de la educación de sus hijos, y no el Estado.
Los padres de Alfie están dando un ejemplo formidable al
mundo entero. Son una luz en la oscuridad, como la Virgen del Verdún en una mañana que se hizo de noche.
miércoles, 25 de abril de 2018
BENEDICTO XVI : SAN MARCOS
Hoy se celebra la fiesta de San Marcos. ¿Sabéis quién era San Marcos?
Era un niño que vivía con su madre en Jerusalén, de buena familia. El
será el que, precisamente aquí en Roma, se dice, escribirá el segundo
Evangelio, el Evangelio de San Marcos. Precisamente en este Evangelio
cuenta un episodio en el que hay que incluirlo a él también. La noche en
que Cristo fue apresado, en el monte de los olivos, entregado por
Judas, y abandonado por los discípulos, un muchacho, debía ser San
Marcos, se unió al triste cortejo que, a la luz de las antorchas,
conducía a Cristo a Jerusalén, donde sería procesado, insultado y
condenado, como sabéis. Marcos seguía a Jesús. Quizá le quería mucho. El
hecho es que lo seguía, en aquella hora tremenda, mientras los demás
habían huido. Pero sucedió que la tropa que llevaba preso a Jesús se dio
cuenta de la presencia del muchacho; y entonces hubo alguno que trató
de cogerlo, y lo cogió de hecho, agarrando la sábana con que el joven se
había cubierto, que evidentemente se había levantado de la cama
tapándose con aquella sábana. Y sucedió que Marcos, ágil y esbelto, se
soltó y escapó, dejó la sábana en las manos de quien le había atrapado y
también él huyó en la oscuridad de la noche, él también.
¿Sería, acaso,
aquel muchacho animoso al principio y cobarde después, la imagen de
algunos niños del pequeño clero, que primero siguen, buenos, muy buenos,
a Cristo, pero cuando llega el día de serle fieles con constancia y
sacrificio, abandonan la túnica en el camino —y no sólo la exterior— del
niño puro, bueno y devoto, alumno del pequeño clero, y se van más lejos
y son más cobardes, quizá, que los demás? ¿Seréis así también vosotros?
Ciertamente que no, porque sois precisamente niños de una pieza,
inteligentes y animosos.
También porque, como sabéis, aquel muchacho, Marcos, más tarde,
después de la resurrección del Señor, volvió; más aún: fue uno de los
más destacados de la primera comunidad cristiana; acompañó a San Pablo
en la primera parte de su primer viaje misionero; luego siguió a San
Pedro, y recogió las memorias de San Pedro y escribió, como decíamos, el
segundo Evangelio, el Evangelio de San Marcos.
Que este santo evangelista os enseñe a querer bien siempre al Señor; y
para ser siempre fieles, recordad: haced siempre como San Marcos, estad
en la escuela y a la vera de San Pedro, y seréis también vosotros un
poco evangelistas de Jesús (cf. 1 P 5, 13).
martes, 24 de abril de 2018
lunes, 23 de abril de 2018
DIÁCONO JORGE NOVOA: DIOS QUIERE COMPARTIR TU VIDA

Dios quiere compartir tu vida. Una frase sencilla que tiene enormes implicancias, que a veces no alcanzamos a vislumbrar claramente. Pienso en los jóvenes cristianos, y me pregunto que significará esta afirmación para ellos. Cómo pueden ellos, reconocer que esta verdad, por la que Dios les ofrece su compañía a lo largo de la vida, tiene enorme resonancias cotidianas .
jueves, 19 de abril de 2018
MONSEÑOR JAIME FUENTES: VIRGEN DEL VERDÚN
Si Dios baja a la tierra por el altar de la sierra, baja en Minas y en abril. Santiago Chalar tenía mucha razón: en estos días de otoño, las sierras minuanas son una paleta de verdes y amarillos realmente divina.
Chalar tenía razón por otro motivo. El jueves es 19 de abril, la fiesta grande de la Virgen del Verdún, y es la reina del cielo, la Madre de Dios (no es más que Él, se entiende: pero es su reflejo...) la que bajará a atender a sus hijos: escuchará sus penas y recibirá sus gratitudes. Verá a miles de hombres y mujeres, mayores, niños y adolescentes, subiendo el cerro; muchos de ellos y ellas descalzos, ofreciéndole a la Virgen esa dificultad para subrayar su petición o su agradecimiento.
(Una periodista, hace un tiempo, viendo a una señora mayor bajando del cerro descalza, le preguntó con aire frivolón: - Abuela, ¿y usted por qué va así, qué le pidió a la Virgencita?... Y la abuela, apenas mirándola y adivinando que no la iba entender: - ¡Sacrificio, m'ija, sacrificio!).
miércoles, 18 de abril de 2018
MONSEÑOR JOSEFINO RAMIREZ: JESÚS REY DE AMOR

Querido padre Tomás:
“El pobre burro pensó que todas las alabanzas y ovaciones eran para él. NO sabía que eran para Jesús que estaba montado sobre él”.
Todos nos podemos reir del humor de este relato porque nos hace pensar en la naturaleza humana. Por ejemplo, los que no quieren la adoración perpetua en su parroquia me recuerdan al burro. Piensan que toda la alabanza de la gente se dirige a ellos.
¿O piensan que Jesús nos se lo merece? La adoración perpetua es la alabanza por todo lo que Jesús hizo por nuestra salvación. El viernes santo es el precio que pago al instituir la Eucaristía la noche anterior. Primero el banquete, después la cuenta. Jesús dio su cuerpo en la cruz por amor a nosotros, para podernos dar su cuerpo y todo su amor en la Sagrada Comunión. La eucaristía es Jesús Rey de Amor.
Jesús fue levantado en la cruz con odio, porque no querían que fuera su Rey. “Sobre su cabeza pusieron por escrito la causa de su condena. Este es Jesús, el Rey de los judíos “ (Mt 27,37). Él es levantado con amor por medio de la adoración perpetua. Por nuestra adoración a Jesús en la custodia, hacemos que derrame sobre la parroquia y el mundo, las gracias y méritos de la cruz. “y yo cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí” (Jn 12,32).
Acercándonos a Él con incesantes alabanzas, le decimos al mundo: ¡ Este es Jesús nuestro adorable rey de amor! Por medio de la adoración perpetua lo proclamamos Rey dándole el honor que realmente merece. Lo sacamos de la cruz de la vergüenza y reemplazamos la corona de espinas con un trono de gloria rodeándolo de amor día y noche.
Cuando toda la Iglesia lo proclame Rey mediante una renovación Eucarística, cuando cada parroquia tenga adoración perpetua, entonces Él restaurará se Reino y renovará la faz de la tierra.
Fraternalmente tuyo en su Amor Eucarístico.
martes, 17 de abril de 2018
lunes, 16 de abril de 2018
SÍNTESIS DE LA DOCTRINA DE SANTA CATALINA SOBRE EL PURGATORIO
1.- En la muerte, al verse el alma separada del cuerpo, se arroja allí donde le corresponde estar: cielo, infierno o purgatorio. Concretamente, si todavía queda en ella algo que purificar, experimenta la necesidad del purgatorio, es decir, del purificatorio.
2.- Al purgatorio va el alma que carece ya de culpa, pero que todavía no ha eliminado totalmente las huellas malas dejadas en su ser por el pecado. Éstas, al no estar suficientemente borradas en esta vida por la penitencia, constituyen la penatemporal que debe ser purgada, pues son el impedimento que retarda, que hace aún imposible, la unión con Dios en el cielo.
3.- Aunque con relativa frecuencia alude Catalina a la necesidad de que se cumpla la justicia divina, el purgatorio, en su descripción, se manifiesta más como una exigencia ontológica del propio ser del alma, que como una pena jurídica, merecida a causa de los pecados.
4.- El alma pierde toda atención de sí misma o de sus compañeras de purificación, absorta en el amor de Dios y, ajena a todo valor de tiempo o espacio, vive abandonada a las operaciones divinas que la van purificando. Más abajo precisaremos este punto con ayuda del Catecismo.
5.- El fuego del amor de Dios es lo que precisamente va consumiendo en el alma toda herrumbre o mancha de pecado. El sufrimiento del purgatorio es, pues, ante todo la pena de daño, mucho más que la pena de sentido, es decir, mucho más que «cualesquiera otras penas que allí puedan encontrarse» (15b). En efecto, lo más terrible para el alma es el desgarramiento interior producido por un amor que, a causa de esos impedimentos aún no del todo aniquilados, se ve retardado en el ansia de su perfecta posesión de Dios. Y cuanta más purificación, más intenso el amor y más cruel el dolor. Amor y dolor parecen crecer así en el purgatorio en acelerada progresión. El purgatorio es, pues, un crescendo de amor y dolor que conduce al cielo, a la felicidad perfecta.
6.- Hay en las almas del purgatorio un gozo inmenso, parecido al del cielo, y un dolor inmenso, semejante al del infierno; y el uno no quita el otro.
MIGUEL A. FUENTES. ¿Qué es la bilocación?
La bilocación es la presencia simultánea de una misma persona en dos lugares diferentes. Se han dado numerosos casos en la vida de los santos. Los más notables son: el Papa San Clemente, San Francisco de Asís, San Antonio de Padua, Santa Ludwina, San Francisco Javier, San Martín de Porres, San José de Cupertino, San Alfonso de Ligorio, San Juan Bosco y, recientemente, el Beato Padre Pío de Pietrelcina.
No hay ningún otro fenómeno de la mística que cause tantas dificultades como éste para poder explicarlo satisfactoriamente. Se han formulado muchas teorías al respecto pero todavía, ninguna de ellas ha logrado producir una luz definitiva en torno a éste fenómeno.
Santo Tomás de Aquino enseña que la presencia de un mismo cuerpo en dos lugares diferentes al mismo tiempo es contradictoria porque la materia ocupa unas dimensiones específicas y no las puede ocupar en diferentes lugares simultáneamente.
Pero si puede ocurrir que mientras un cuerpo está en un lugar en otro lugar esté una representación o figura aparente del mismo. Esta representación puede darse 'sobrenaturalmente' (por intervención divina) o 'preternaturalmente' (por intervención diabólica). Esta explicación no ofrece ninguna dificultad y es una de las formas más aceptadas para explicar este fenómeno.
Bilocaciones Sobrenaturales: Los fenómenos de bilocación sobrenatural se dan por una representación sensible, hecha milagrosamente por Dios, en uno de los lugares de la bilocación. La bilocación puede ser de dos maneras: o puramente en espíritu o bien en cuerpo y alma, es decir la persona completa.
Cuando se realiza únicamente en espíritu y va acompañada de aparición, la presencia de la persona es física en el punto de partida, y es puramente representativa en donde tiene lugar la aparición, o sea, donde el espíritu se representa visiblemente revestido de un cuerpo.
Cuando la bilocación se hace en cuerpo y alma, la presencia de la persona es física allí donde el cuerpo y el alma se presentan y aparecen de una manera visible, y es representativa en el sitio que la persona abandona.
En el primer caso, el cuerpo que el espíritu toma para hacerse visible a lo lejos representa a la persona que físicamente está en otra parte. En el segundo caso, el cuerpo que parece permanecer en el lugar de origen, y que las personas creen que no se ha movido para nada, no es más que una representación de la persona hecha por el ministerio de un ángel (o de otro modo desconocido por nosotros), mientras que la verdadera persona se ha trasladado en cuerpo y alma a la otra parte.
Esta doble presencia, representativa en un lado, y física, del otro, es esencial a la bilocación de cualquier manera que se verifique, ya sea en cuerpo y alma, o sea puramente en espíritu, pero de manera visible. También se debe insistir en que esta doble presencia de la que hablamos, la una física, la otra representativa, supone necesariamente, para constituir verdadera bilocación, la traslación, es decir, el paso de la persona de un lugar a otro, ya sea en cuerpo y alma, ya al menos en espíritu.
Bilocaciones Preternaturales: El fenómeno bilocativo puede tener a veces, sin duda ninguna, un origen preternatural o diabólico. El demonio puede perfectamente -permitiéndolo Dios- encargarse de realizar la representación de la persona 'bilocada' en uno de los lugares de la bilocación. 'El contexto y las circunstancias que acompañan a esas bilocaciones será el criterio diferencial para distinguirlas de las sobrenaturales, de acuerdo con las normas y reglas del discernimiento de los espíritus.'(Cf. P. Serafín en su libro Principios de la Teología Mística p. 430.)
Un ejemplo de la bilocación sobrenatural fue lo sucedido a San José de Cupertino: San José de Cupertino asistió a la muerte de su madre en su pueblo natal sin abandonar el convento de Asís donde residía. Estando ella a punto de expirar gritó con gran acento de dolor: '¡Oh Fray José, hijo mío, ya no te veré más!' Al instante apareció una gran luz que iluminó la habitación, y la moribunda, viendo a su hijo, gritó de nuevo llena de júbilo: '¡Oh Fray José, hijo mío!'. Al mismo tiempo el bienaventurado se encontraba en Asís; salía llorando de su celda, encaminándose a la Iglesia a orar. El padre guardián le encontró y le preguntó la causa de su llanto. Su respuesta fue: 'Mi pobre madre acaba de morir'. La carta que llegó muy pronto confirmó la noticia; pero también se supo que el Santo había asistido personalmente a su madre moribunda. Todos estos hechos constan en el proceso de beatificación.
Este don, como muchos otros dones extraordinarios, es un regalo de Dios que la Iglesia trata de entender y explicar pero que, ante el misterio de la acción de Dios, las palabras se hacen cortas e insuficientes. Nos basta el asentimiento de la fe, y el saber que para Dios no hay nada imposible.
Como todos los dones, la bilocación no es para beneficio del que lo experimenta sino más bien para el beneficio de las almas de los demás, ya que siempre cuando se manifiesta este don es para auxiliar a alguien que está en necesidad.
Bibliografía:
1. 'Teología de la Perfección Cristiana'. Antonio Royo Marín O.P. Biblioteca de autores Cristianos (BAC).
2. 'Mysteries, Marvels, Miracles in the Lives of the Saints'. By Joan Carroll Cruz. Tan Books and Publishers.
viernes, 13 de abril de 2018
HANS URS VON BALTHASAR: TERCER DOMINGO DE PASCUA
Todo tenía que cumplirse. En su aparición a los discípulos reunidos, Jesús les quita en primer lugar el miedo –creían ver un fantasma-, haciéndoles reconocer su corporeidad del modo más tangible posible: deben ver –las llagas en sus manos y en sus pies-; deben palpar –para convencerse de que no se trata de un fantasma, sino de su propio cuerpo-; y deben finalmente verle comer un alimento terrenal –el pez asado-. Pero todo esto no es más que la introducción a su auténtica enseñanza: los discípulos deben comprender que las declaraciones que Jesús hizo durante su vida mortal sobre el cumplimiento de toda la Antigua Alianza (según la clasificación judía: “La Ley, los Profetas y los Salmos”), se han cumplido ahora en su muerte y resurrección. Este acontecimiento, dice Jesús, constituye la sustancia de toda la Escritura, y esta sustancia, que tiene su centro en el “perdón de los pecados”, debe ser anunciada en lo sucesivo por los testigos, por la Iglesia, “a todos los pueblos”. Los lectores del Antiguo Testamento, si se atienen a los pasajes particulares, difícilmente descubrirán esta sustancia; sin embargo, toda la dramática historia de Israel con su Dios no tiene otra finalidad y por tanto tampoco otro sentido que lo resumido en el testimonio que Jesús da aquí de sí mismo. El continuo y puramente terreno “descenso” de Israel al abismo (a las puertas del “infierno”) y su liberación “de la perdición” por obra y gracia de Dios (1 S 2,6 ; Dt 32,39 ; Sb 16, 13 ; Tb 13,2) es la iniciación a la inteligencia de la definitiva muerte y resurrección de Jesús por el mundo entero. Pero Jesús debe primero “abrir el entendimiento” de sus discípulos para que puedan comprender todo esto.
Lo hicisteis por ignorancia. Pedro lo ha comprendido muy bien en su predicación en el templo (primera lectura). Por eso puede reprochar al pueblo de forma tan drástica su crimen (“matasteis al autor de la vida”), pero añadiendo que el pueblo y sus autoridades lo hicieron por ignorancia. No habían comprendido la enseñanza de los profetas, según la cual el Mesías tendría que padecer mucho; los profetas sufrientes y todo su destino eran ya quizá la mejor predicción de ello. Pedro no se pregunta si los judíos eran culpables o inocentes de semejante ignorancia; como dirá Pablo, “hasta hoy, cada vez que leen a Moisés, un velo cubre sus mentes”. Un velo que sólo “se quirará” cuando Israel “se vuelva hacia el Señor” (2 Co 3, 14-16). Por eso Pedro exhorta a los judíos en estos términos: “Arrepentíos y convertíos para que se borren vuestros pecados”. Las dos cosas son correlativas: la misteriosa “ignorancia” de Israel (Pablo hablará de ceguera, de dureza de corazón) y la exhortación a la conversión. No se habla de una superación de Israel mediante la Iglesia, pero tampoco de una doble vía de salvación: para Israel su Mesías esperado (cfr. Hch 3,20ss) y para la Iglesia Jesucristo. No: esperar al Mesías y convertirse.
Tenemos un abogado ante el Padre. Jesús dice a sus discípulos en el evangelio que su muerte y resurrección han operado el perdón de los pecados. Estas palabras se celebran en la segunda lectura como un acontecimiento sumamente consolador y lleno de esperanza para nosotros, pecadores. Todo hombre, cuando peca y se convierte, puede tener parte en la gran absolución que se pronuncia sobre el mundo. Pero para ello se requiere la conversión, porque el mentiroso que se confiesa cristiano y no cumple los mandamientos de Dios persiste en la ignorancia precristiana; más aún: vive en la contradicción y no en la verdad.
jueves, 12 de abril de 2018
ANTONIO ROYO MARÍN: LAS VIRTUDES CARDINALES
El nombre de cardinales se deriva del latín cardo, cardinis, el quicio o gozne de la puerta; porque, en efecto, sobre ellas, como sobre quicios, gira y descansa toda la vida moral humana y cristiana.
Las virtudes cardinales son cuatro: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. La prudencia dirige el entendimiento práctico en sus determinaciones; la justicia perfecciona la voluntad para dar a cada uno lo que corresponde; la fortaleza refuerza el apetito irascible para tolerar lo desagradable y acometer lo que debe hacerse a pesar de las dificultades, y la templanza pone orden en el recto uso de las cosas placenteras y agradables.
El conjunto total de las virtudes infusas teologales y morales podría representarse gráficamente con una imagen astronómica, que estaría formada del siguiente modo:
Tres grandes estrellas o soles con luz propia: fe esperanza y caridad. Cuatro grandes planetas con su luz recibida del sol: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
Muchas virtudes satélites relacionadas con sus respectivos planetas, como derivadas o anejas.
miércoles, 11 de abril de 2018
SANTO TOMÁS DE AQUINO: LA PALABRA DE LA CRUZ ES FUERZA DE DIOS PARA LOS QUE SE SALVAN

"Jesucristo me ha mandado a evangelizar, pero no con la sabiduría de palabras, es decir, con la sabiduría del mundo (1 Co 1, 17). Por sabiduría de palabras entiende el apóstol el arte de la retórica que enseña a hablar de una manera atrayente hasta el punto de inducir a los hombres a asentir a errores y falsedad. Pero desde el momento en que el texto griego se encuentra el término « Logos », que significa « razón » y palabra, aquí se podría entender más convenientemente como dicho de la razón humana, la cual es siempre desproporcionada para evangelizar, ya que los contenidos de la fe la trascienden. Sin embargo, cabe notar que usa legítimamente de la razón humana el que poniendo a la base los fundamentos de la verdadera fe, toma a servicio de la fe aquellas verdades que pueden a veces encontrarse en las doctrinas filosóficas. Ya san Agustín dice: «La técnica de la elocuencia es indiferente en cuanto a inducir al bien o al mal ya que, ¿no la aprenden sea los buenos con el estudio y ejercicio para ponerla al servicio de la bondad, cuanto también los malos la usurpan para su iniquidad?»
Algunas veces el modo de enseñar no es acomodado al argumento, sobre todo cuando no es adecuado para exponer las verdades principales de esa materia, como, por ejemplo, sucedería a quien quisiere avanzar con demostraciones de tipo intelectual mediante metáforas que no sobrepasan el nivel de la imaginación y que, por tanto, por si mismas no expresan un contenido intelectual y abstracto. Lo que es central en la religión cristiana es la salvación por la cruz de Cristo, por lo que dice el Apóstol: Nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna sino a Jesucristo y éste crucificado (1 Co 2, 2). Quien enseñando el cristianismo se apoya sobre todo en la sabiduría humana, por lo que a él mismo respecta, hace ineficaz la cruz de Cristo. Por lo tanto, el enseñar con sabiduría de solas palabras humanas no es un modo conveniente a la catequesis cristiana. Por ello dice el Apóstol: Para no hacer ineficaz la cruz de Cristo (1 Co 1, 17), es decir, para que no disminuya la confianza en la cruz de Cristo al ser oscurecida por medios de sabiduría humana.
El mensa/e de la cruz —es decir, el anuncio de la cruz de Cristo— es necedad, —algo que parece necio— para los que están en vías de perdición, es decir, para los infieles que se creen sabios según los criterios del mundo, por el hecho de que la predicación de la cruz de Cristo contiene tantas cosas que a la luz de la sabiduría humana parecen imposibles. Por ejemplo: el hecho que un Dios muera y que el omnipotente perezca a manos de los violentos. La misma predicación, además, presenta algunos elementos que parecen contrarios a la sabiduría humana; por ejemplo: que alguien, pudiéndolo, no huya de las humillaciones. Es lo que el mismo Festo hizo notar a Pablo cuando éste le anunciaba el poder de la cruz: Estás loco, Pablo, las muchas letras te hacen perder la cabeza, (Hch 26, .24) y Pablo confirma en una de sus cartas: Nosotros unos locos por Cristo (1 Co 4, 10).
Pero para que no parezca que la palabra de la cruz contiene en sí verdaderamente necedades, añade: Para nosotros, es decir, los fieles de Cristo que hemos sido salvados por él, es fuerza de Dios, (1 Co 1, 18), ya que por medio de la cruz de Cristo se manifiesta un anonadamiento divino que tiene el poder de vencer al demonio y al mundo: Ha vencido el león de la tribu de Judá. (Ap 5, 5).
Efectivamente, muriendo junto con Cristo a los vicios y a la concupiscencia experimentan en sí mismos una fuerza superior, según cuanto está escrito: Y los que son de Cristo Jesús han crucificado su carne con sus pasiones y sus deseos (Ga 5, 24), y es esa fuerza de la que habla el evangelista: Porque salía de él una fuerza queloscuraba a todos (Lc 6,19).
Del Comentario a la primera Carta a los Corintios de santo Tomás de Aquino, (Cap. 1, lect. III, nn., 41. 43. 45. 47, « Super Epistolas S. Pauli lectura », Torino 1953, vol. I, pp. 240-241)
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