domingo, 19 de septiembre de 2010

HOMILÍA DE BENEDICTO XVI EN LA BEATIFICACIÓN DE J.H.NEWMAN


"El corazón habla al corazón"


Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Nos encontramos aquí en Birmingham en un día realmente feliz. En primer lugar, porque es el día del Señor, el Domingo, el día en que el Señor Jesucristo resucitó de entre los muertos y cambió para siempre el curso de la historia humana, ofreciendo nueva vida y esperanza a todos los que viven en la oscuridad y en sombras de muerte. Es la razón por la que los cristianos de todo el mundo se reúnen en este día para alabar y dar gracias a Dios por las maravillas que ha hecho por nosotros. Este domingo en particular representa también un momento significativo en la vida de la nación británica, al ser el día elegido para conmemorar el setenta aniversario de la Batalla de Inglaterra. Para mí, que estuve entre quienes vivieron y sufrieron los oscuros días del régimen nazi en Alemania, es profundamente conmovedor estar con vosotros en esta ocasión, y poder recordar a tantos conciudadanos vuestros que sacrificaron sus vidas, resistiendo con tesón a las fuerzas de esta ideología demoníaca. Pienso en particular en la vecina Coventry, que sufrió durísimos bombardeos, con numerosas víctimas en noviembre de 1940. Setenta años después recordamos con vergüenza y horror el espantoso precio de muerte y destrucción que la guerra trae consigo, y renovamos nuestra determinación de trabajar por la paz y la reconciliación, donde quiera que amenace un conflicto. Pero existe otra razón, más alegre, por la cual este día es especial para Gran Bretaña, para el centro de Inglaterra, para Birmingham. Éste es el día en que formalmente el Cardenal John Henry Newman ha sido elevado a los altares y declarado beato.

Agradezco al Arzobispo Bernard Longley su amable acogida al comenzar la Misa en esta mañana. Agradezco a cuantos habéis trabajado tan duramente durante tantos años en la promoción de la causa del Cardenal Newman, incluyendo a los Padres del Oratorio de Birminghan y a los miembros de la Familia Espiritual Das Werk. Y os saludo a todos los que habéis venido desde diversas partes de Gran Bretaña, Irlanda y otros puntos más lejanos; gracias por vuestra presencia en esta celebración, en la que alabamos y damos gloria a Dios por las virtudes heroicas de este santo inglés.

Inglaterra tiene un larga tradición de santos mártires, cuyo valiente testimonio ha sostenido e inspirado a la comunidad católica local durante siglos. Es justo y conveniente reconocer hoy la santidad de un confesor, un hijo de esta nación que, si bien no fue llamado a derramar la sangre por el Señor, jamás se cansó de dar un testimonio elocuente de Él a lo largo de una vida entregada al ministerio sacerdotal, y especialmente a predicar, enseñar y escribir. Es digno de formar parte de la larga hilera de santos y eruditos de estas islas, San Beda, Santa Hilda, San Aelred, el Beato Duns Scoto, por nombrar sólo a algunos. En el Beato John Newman, esta tradición de delicada erudición, profunda sabiduría humana y amor intenso por el Señor ha dado grandes frutos, como signo de la presencia constante del Espíritu Santo en el corazón del Pueblo de Dios, suscitando copiosos dones de santidad.

El lema del Cardenal Newman, cor ad cor loquitur, "el corazón habla al corazón", nos da la perspectiva de su comprensión de la vida cristiana como una llamada a la santidad, experimentada como el deseo profundo del corazón humano de entrar en comunión íntima con el Corazón de Dios. Nos recuerda que la fidelidad a la oración nos va transformando gradualmente a semejanza de Dios. Como escribió en uno de sus muchos hermosos sermones, «el hábito de oración, la práctica de buscar a Dios y el mundo invisible en cada momento, en cada lugar, en cada emergencia -os digo que la oración tiene lo que se puede llamar un efecto natural en el alma, espiritualizándola y elevándola. Un hombre ya no es lo que era antes; gradualmente... se ve imbuido de una serie de ideas nuevas, y se ve impregnado de principios diferentes» (Sermones Parroquiales y Comunes, IV, 230-231). El Evangelio de hoy afirma que nadie puede servir a dos señores (cf. Lc 16,13), y el Beato John Henry, en sus enseñanzas sobre la oración, aclara cómo el fiel cristiano toma partido por servir a su único y verdadero Maestro, que pide sólo para sí nuestra devoción incondicional (cf. Mt 23,10). Newman nos ayuda a entender en qué consiste esto para nuestra vida cotidiana: nos dice que nuestro divino Maestro nos ha asignado una tarea específica a cada uno de nosotros, un "servicio concreto", confiado de manera única a cada persona concreta: «Tengo mi misión», escribe, «soy un eslabón en una cadena, un vínculo de unión entre personas. No me ha creado para la nada. Haré el bien, haré su trabajo; seré un ángel de paz, un predicador de la verdad en el lugar que me es propio... si lo hago, me mantendré en sus mandamientos y le serviré a Él en mis quehaceres» (Meditación y Devoción, 301-2).

El servicio concreto al que fue llamado el Beato John Henry incluía la aplicación entusiasta de su inteligencia y su prolífica pluma a muchas de las más urgentes "cuestiones del día". Sus intuiciones sobre la relación entre fe y razón, sobre el lugar vital de la religión revelada en la sociedad civilizada, y sobre la necesidad de un educación esmerada y amplia fueron de gran importancia, no sólo para la Inglaterra victoriana. Hoy también siguen inspirando e iluminando a muchos en todo el mundo. Me gustaría rendir especial homenaje a su visión de la educación, que ha hecho tanto por formar el ethos que es la fuerza motriz de las escuelas y facultades católicas actuales. Firmemente contrario a cualquier enfoque reductivo o utilitarista, buscó lograr unas condiciones educativas en las que se unificara el esfuerzo intelectual, la disciplina moral y el compromiso religioso. El proyecto de fundar una Universidad Católica en Irlanda le brindó la oportunidad de desarrollar sus ideas al respecto, y la colección de discursos que publicó con el título La Idea de una Universidad sostiene un ideal mediante el cual todos los que están inmersos en la formación académica pueden seguir aprendiendo. Más aún, qué mejor meta pueden fijarse los profesores de religión que la famosa llamada del Beato John Henry por unos laicos inteligentes y bien formados: «Quiero un laicado que no sea arrogante ni imprudente a la hora de hablar, ni alborotador, sino hombres que conozcan bien su religión, que profundicen en ella, que sepan bien dónde están, que sepan qué tienen y qué no tienen, que conozcan su credo a tal punto que puedan dar cuentas de él, que conozcan tan bien la historia que puedan defenderla» (La Posición Actual de los Católicos en Inglaterra, IX, 390). Hoy, cuando el autor de estas palabras ha sido elevado a los altares, pido para que, a través de su intercesión y ejemplo, todos los que trabajan en el campo de la enseñanza y de la catequesis se inspiren con mayor ardor en la visión tan clara que el nos dejó.

Aunque la extensa producción literaria sobre su vida y obras ha prestado comprensiblemente mayor atención al legado intelectual de John Henry Newman, en esta ocasión prefiero concluir con una breve reflexión sobre su vida sacerdotal, como pastor de almas. Su visión del ministerio pastoral bajo el prisma de la calidez y la humanidad está expresado de manera maravillosa en otro de sus famosos sermones: «Si vuestros sacerdotes fueran ángeles, hermanos míos, ellos no podrían compartir con vosotros el dolor, sintonizar con vosotros, no podrían haber tenido compasión de vosotros, sentir ternura por vosotros y ser indulgentes con vosotros, como nosotros podemos; ellos no podrían ser ni modelos ni guías, y no te habrían llevado de tu hombre viejo a la vida nueva, como ellos, que vienen de entre nosotros ("Hombres, no ángeles: los Sacerdotes del evangelio", Discursos a las Congregaciones Mixtas, 3). Él vivió profundamente esta visión tan humana del ministerio sacerdotal en sus desvelos pastoral por el pueblo de Birmingham, durante los años dedicados al Oratorio que él mismo fundó, visitando a los enfermos y a los pobres, consolando al triste, o atendiendo a los encarcelados. No sorprende que a su muerte, tantos miles de personas se agolparan en las calles mientras su cuerpo era trasladado al lugar de su sepultura, a no más de media milla de aquí. Ciento veinte años después, una gran multitud se ha congregado de nuevo para celebrar el solemne reconocimiento eclesial de la excepcional santidad de este padre de almas tan amado. Qué mejor que expresar nuestra alegría de este momento que dirigiéndonos a nuestro Padre del cielo con sincera gratitud, rezando con las mismas palabras que el Beato John Henry Newman puso en labios del coro celestial de los ángeles:

"Sea alabado el Santísimo en el cielo,
sea alabado en el abismo;
en todas sus palabras el más maravilloso,
el más seguro en todos sus caminos".
(El Sueño de Gerontius)

[Traducción distribuida por la Santa Sede

BIRMINGHAM, domingo, 19 de septiembre de 2010 (ZENIT.org).-Publicamos la homilía que pronunció Benedicto XVI este domingo al presidir en el Cofton Park de Rednal, Birmingham, la celebración eucarística de beatificación de John Henry Newman (1801-1890), cardenal y fundador de los Oratorios de San Filipino Neri, en Inglaterra.


martes, 14 de septiembre de 2010

ENCUENTROS CON JESÚS (9 y 10 DE OCTUBRE)

Realizaremos los días 9 y 10 de octubre, el Encuentro con Jesús cerrado de octubre, que mira especialmente a la Virgen María.

Queremos verla a través de los evangelistas, cada uno de ellos nos ha regalado el misterio de su presencia en la obra de la salvación."María no es el Evangelio pero sin María no hay Evangelio".

"Sanar con María las heridas del alma"

Predicadores. RP Horacio Bojorge y Diác. Jorge Novoa
Información e inscripciones. 094 311 823

Casa de Retiros de las Esclavas del Sagrado Corazón-Costo $550

viernes, 10 de septiembre de 2010

MONS. CHARLES J CHAPUT: VIVIR EN LA VERDAD


LIBERTAD RELIGIOSA Y MISIÓN CATÓLICA EN EL NUEVO ORDEN MUNDIAL
Justificar a ambos lados

Hoy en una era de interconexión global, los desafíos que enfrentan los católicos en Estados Unidos son sustancialmente los mismos que en Europa: enfrentamos una visión política agresivamente laica y un modelo económico consumista que desembocan – en la práctica, si no con intención explícita – en un nuevo tipo de ateísmo incentivado por el Estado. […]

En los Estados Unidos, una nación que todavía es cristiana al 80 por ciento con altos niveles de práctica religiosa, las agencias de gobierno pretenden cada vez más dictar cómo es que los ministros de la Iglesia deben actuar, y pretenden así obligarlos a comportamientos capaces de destruir su identidad católica. Se han hecho esfuerzos para desalentar o criminalizar la expresión de algunas creencias católicas como si fueran "discursos de odio". Nuestros tribunales y administraciones cumplen actos recurrentes que minan el matrimonio y la vida de familia, y buscan eliminar de la vida pública los símbolos cristianos y los signos de su influencia.

En Europa, asistimos a tendencias semejantes, aunque marcadas de un desprecio más abierto por el cristianismo. Se burlan de los jefes de la Iglesia en los medios de comunicación y en los tribunales, simplemente porque explican las enseñanzas católicas. […] Al inicio de este verano hemos asistido a formas de prevaricación no antes vistas en este continente desde los días del nazismo y de los métodos de policía soviéticos: el palacio arzobispal de Bruselas rebuscado por los agentes, los obispos arrestados e interrogados por nueve horas sin las garantías de ley, sus computadoras personales, los teléfonos celulares y los documentos decomisados. Hasta las tumbas de difuntos hombres de Iglesia fueron violadas durante las pesquisas. Para la mayor parte de los estadounidenses, esta especie de calculada pública humillación de jefes religiosos sería un ultraje y un abuso de poder del Estado. Y esto no por motivo de la virtud o de la culpa de alguno de los líderes religiosos involucrados, ya que todos nosotros tenemos el deber de obedecer a las leyes justas. Más bien, el ultraje está en el hecho de que la autoridad civil, con su acidez, muestra desprecio por las creencias y los creyentes que son representados por sus jefes. [...]

El cardenal Henri de Lubac escribió una vez que "no es verdad que el hombre no puede organizar el mundo sin Dios. Lo que sí es verdad es que sin Dios [el hombre] puede al final organizarlo sólo contra el hombre. Un humanismo exclusivo es un humanismo inhumano".

Occidente se está ahora decididamente moviendo en la dirección de este nuevo "humanismo inhumano". Y si la Iglesia quiere reaccionar en plena fe, debemos poner en práctica la lección que hemos aprendido bajo los regímenes totalitarios. Un catolicismo de resistencia debe fundarse en la fe en las palabrasd de Jesús: "La verdad os hará libres" (Jn 8, 32).

Vivir en la verdad significa vivir según Jesucristo y la Palabra de Dios en las Sagradas Escrituras. Significa proclamar la verdad del Evangelio cristiano, no sólo con nuestras palabras sino con nuestro ejemplo. Significa vivir cada día y cada momento con la sólida convicción de que Dios vive y que su amor es la fuerza que mueve la historia humana y el motor de cada auténtica vida humana. Significa creer que vale la pena sufrir y morir por las verdades del Credo.

Vivir en la verdad significa también decir la verdad y llamar a las cosas por su nombre. Y ello significa desenmascarar las mentiras según las cuales algunos hombres buscan forzar a los otros a vivir.

*
Dos de las más grandes mentiras en el mundo de hoy son estas: la primera, que el cristianismo ha sido de importancia relativamente menor en el desarrollo de Occidente; la segunda, que los valores y las instituciones occidentales pueden sostenerse sin basarse en los principios morales cristianos. […]

Disminuir el pasado cristiano de Occidente tal vez se hace con las mejores intenciones, con el deseo de promover una coexistencia pacífica en una sociedad pluralista. Pero más frecuentemente se hace para marginar a los cristianos y neutralizar el testimonio público de la Iglesia.

La Iglesia tiene el deber de anunciar y combatir esta mentira. Ser europeo o americano es ser heredero de una profunda síntesis cristiana del arte y de la filosofía griega, del derecho romano y de la verdad bíblica. Esta síntesis ha dado origen al humanismo cristiano que anima la entera sociedad occidental.

Sobre este punto podemos citar al estudioso y pastor luterano alemán Dietrich Bonhoeffer. Él escribió estas palabras en los meses previos a su arresto por parte de la Gestapo en 1943: "La unidad de Occidente no es una idea sino una realidad histórica, cuyo único fundamente es Cristo".

Nuestras sociedades en Occidente son cristianas por nacimiento y su supervivencia depende de la persistencia de los valores cristianos. Nuestros principios mayores y las instituciones políticas están fundadas, en gran medida, en la moral del Evangelio y en la visión cristiana del hombre y del poder. Hablamos por lo tanto no sólo de teología cristiana o de ideas religiosas. Estamos hablando de los fundamentos de nuestras sociedades: gobiernos representativos y separación de poderes; libertad de religión y de conciencia; y sobre todo dignidad de la persona humana.

Esta verdad respecto a la esencial unidad de Occidente tiene un corolario, que Bonhoeffer ha señalado: quitar a Cristo es remover el único fundamento confiable para nuestros valores, instituciones y modos de vida.

Esto significa que no podemos prescindir de nuestra historia por cualquier superficial preocupación de no ofender a nuestros vecinos no cristianos. No obstante las habladurías de los "nuevos ateos" no hay ningún riesgo de que el cristianismo sea impuesto por la fuerza a ningún pueblo, en Occidente. Los únicos "estados confesionales" en el mundo de hoy son los de la esfera islámica o los de dictaduras ateas: regímenes que rechazan la creencia del Occidente cristiano en los derechos individuales y en el balance de poderes.

Quisiera observar que la defensa de los ideales occidentales es la única protección que nosotros y nuestros vecinos tienen para defenderse de una caída en nuevas formas de represión, ya sea por manos del Islam extremista o de tecnócratas laicistas.

Pero la indiferencia por nuestro pasado cristiano contribuye a la indiferencia por la defensa de nuestros valores e instituciones en el presente. Y esto me conduce a la segunda gran mentira según la cual vivimos hoy: la mentira de que no existe ninguna verdad inmutable.

El relativismo es hoy la religión civil y la filosofía pública de Occidente. De nuevo, los argumentos esgrimidos para sostener este punto de vista pueden parecer persuasivos. Dado el pluralismo del mundo moderno, puede parecer sensato que la sociedad quiera afirmar que ningún individuo o grupo tenga el monopolio de la verdad; que lo que una persona considera bueno y deseable no lo sea para otro; y que todas las culturas y las religiones deban ser respetadas como igualmente válidas.

Sin embargo, en la práctica constatamos que si no se cree en principios morales estables y en verdades trascendentes nuestras instituciones políticas y los lenguajes se vuelven instrumentos al servicio de una nueva barbarie. En el nombre de la tolerancia llegan a tolerar la más cruel de las intolerancias; el respeto por otras culturas llega a imponer el desprecio de la nuestra; enseñar a "vivir y dejar vivir" justifica que los fuertes vivan a expensas de los débiles.

*
Este diagnóstico nos ayuda a entender una de las fundamentales injusticias en Occidente hoy: el crimen del aborto.

Se que la licencia del aborto es materia de leyes en casi todas las naciones de Occidente. En algunos casos, esta licencia refleja la voluntad de la mayoría y está confirmada por instrumentos legales y democráticos. Y soy consciente de que muchos, incluso dentro de la Iglesia, encuentran extraño que nosotros los católicos en Estados Unidos sigamos colocando la sacralidad de la vida prenatal tan al centro de nuestro espacio público.

Permítanme deciles por qué creo que el aborto es la cuestión crucial de nuestro tiempo.

Primero porque también el aborto tiene que ver con vivir en la verdad. El derecho a la vida es el fundamento de todos los demás derechos humanos. Si este derecho no es inviolable, ningún otro derecho puede ser garantizado.

O para decirlo más claramente: el homicidio es homicidio, sin importar cuan pequeña sea la víctima.

Hay otra verdad que muchas personas en la Iglesia no tiene bien en consideración. La defensa del neonato y de la vida prenatal es un elemento central de la identidad católica desde el tiempo de los apóstoles. […]

Lo prueban los más antiguos documentos de la historia de al Iglesia. En nuestros días – cuando la sacralidad de la vida está amenazada no sólo por el aborto, el infanticidio y la eutanasia, sino también por la investigación con embriones y por las tentaciones eugenésicas de eliminar a los débiles, los discapacitados y los ancianos enfermos – este aspecto de la identidad católica se vuelve más vital para nuestro ser discípulos.

El motivo por el que cito el aborto es este: su difundida aceptación en Occidente nos muestra que sin un fundamento en Dios o en una verdad altísima nuestras instituciones democráticas pueden convertirse muy fácilmente en armas contra nuestra misma dignidad humana.

Los valores que nos son queridos no pueden ser defendidos por la sola razón, o simplemente por sí mismo.
Los valores que nos son queridos no pueden ser defendidos por la sola razón, o simplemente por sí mismos. No tienen ninguna auto-sostenibilidad o justificación "interna".
No hay ninguna lógica intrínseca o razón utilitaria por la que la sociedad deba respetar los derechos de la persona. Hay menos razones aún para reconocer los derechos de aquellos cuyas vidas imponen pesadas cargas a otros, como en el caso de los niños en el seno materno, de los enfermos terminales, o de los discapacitados físicos o mentales.

Si los derechos humanos no vienen de Dios, entonces dependen de convenciones arbitrarias entre hombres y mujeres. El mismo estado existe para defender los derechos de los hombres y mujeres y promover la expresión de los mismos. El estado no puede nunca ser fuente de estos derechos. Cuando el estado se atribuye a sí mismo este poder, también una democracia puede convertirse en totalitaria.

¿Qué es el aborto legalizado si no una forma de sustancial violencia que se disfraza de democracia? A la voluntad de poder del fuerte se le da la fuerza de la ley para asesinar al débil.

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He allí la dirección en la que se mueve Occidente. [...] En los años Sesenta Richard Weaver, un estudioso y filósofo social americano, escribió: "Estoy absolutamente convencido de que el relativismo al final llevará a un dominio de la fuerza"

Tenía razón. Hay una suerte de "lógica interna" que conduce el relativismo a la represión. Esto explica la paradoja de cómo las sociedades occidentales pueden predicar tolerancia y respeto de las diferencias mientras agresivamente demuelen y penalizan la vida católica. El dogma de la tolerancia no puede tolerar la convicción de la Iglesia de que algunas ideas y comportamientos no deben ser tolerados porque nos deshumanizan. El dogma que todas las verdades son relativas no puede permitir el pensamiento de que algunas verdades pueden no serlo.

Las convicciones católicas que más profundamente irritan las ortodoxias de Occidente son las referentes al aborto, la sexualidad y el matrimonio entre hombre y mujer. Esto no es una casualidad. Estas convicciones cristianas dicen la verdad sobre la fertilidad, el significado y el destino del hombre.

Estas verdades son subversivas en un mundo que quiere que creamos que Dios no es necesario y que la vida humana no tiene ninguna naturaleza o fin intrínseco. Por lo tanto la Iglesia debe ser castigada porque, a pesar de todos los pecados y debilidades de su pueblo, ella es todavía la esposa de Jesucristo; es todavía una fuente de belleza, de significado y de esperanza que se niega a morir; es, en suma, la más irreducible y peligrosa hereje del nuevo orden mundial. [...]

No podemos y no debemos abandonar el duro trabajo de un diálogo honesto. Jamás. La Iglesia tiene siempre necesidad de buscar amistades, áreas de consenso y vías para llevar argumentos positivos y razonados en el espacio público. Pero es absurdo esperarse gratitudes o incluso respeto de los líderes culturales y políticos que dominan hoy. La imprudencia ingenua no es una virtud evangélica.

La tentación en toda edad de la Iglesia es la de buscar ponerse de acuerdo con el César. Y es muy cierto: la Escritura nos dice que respetemos y oremos por nuestros gobernantes. Debemos tener un gran amor por el país que llamamos patria. Pero no podemos jamás dar al César lo que es de Dios. Como primera cosa debemos obedecer a Dios; las obligaciones de las autoridades políticas vienen siempre en segunda instancia. [...]

Vivimos en un tiempo en el que la Iglesia está llamada a ser una comunidad creyente de resistencia. Debemos llamar a las cosas por su nombre verdadero. Debemos combatir el mal que vemos. Y - cosa más importante - no debemos ilusionarnos con la idea de que poniéndonos de acuerdo con las voces del laicismo y de la descristianización podemos de alguna manera mitigar o cambiar las cosas. Sólo la verdad puede hacer libre al hombre. Debemos ser apóstoles del Señor Jesús y de la verdad que Él encarna.
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Fuente: http://chiesa.espresso.repubblica.it

miércoles, 1 de septiembre de 2010

EDUARDO VERÁSTEGUI: MARÍA ES LA MUJER MÁS BELLA

BENEDICTO XVI: LA IMPORTANCIA DE LA HUMILDAD


Queridos hermanos y hermanas,

en el Evangelio de este domingo (Lc 14,1.7-14), encontramos a Jesús como comensal en la casa de un jefe de los fariseos. Dándose cuenta de que los invitados elegían los primeros puestos en la mesa, Él contó una parábola, ambientada en un banquete nupcial. “Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: 'Déjale el sitio' ... Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio” (Lc 14,8-10). El Señor no pretende dar una lección sobre etiqueta, ni sobre la jerarquía entre las distintas autoridades. Él insiste más bien en un punto decisivo, que es el de la humildad: “el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado” (Lc 14,11). Esta parábola, en un significado más profundo, hace pensar también en la posición del hombre en relación con Dios. El “último lugar” puede representar de hecho la condición de la humanidad degradada por el pecado, condición por la cual sólo la encarnación del Hijo Unigénito puede ensalzarla. Por esto el propio Cristo “tomó el último lugar en el mundo – la cruz – y precisamente con esta humildad radical nos ha redimido y nos ayuda constantemente” (Enc. Deus caritas est, 35).

Al final de la parábola, Jesús sugiere al jefe de los fariseos que invite a su mesa no a sus amigos o parientes o vecinos ricos, sino a las personas más pobres y marginadas, que no tienen modo de devolvérselo (cfr Lc 14,13-14), para que el don sea gratuito. La verdadera recompensa, de hecho, al final, la dará Dios, “que gobierna el mundo... Nosotros le prestamos nuestro servicio en lo que podamos y hasta que Dios nos dé la fuerza para ello” (Enc. Deus caritas est, 35). Una vez más, por tanto, vemos a Cristo como modelo de humildad y de gratuidad: de Él aprendemos la paciencia en las tentaciones, la mansedumbre en las ofensas, la obediencia a Dios en el dolor, a la espera de que Aquél que nos ha invitado nos diga: “Amigo, sube más arriba” (cfr Lc 14,10); el verdadero bien, de hecho, es estar cerca de Él. San Luis IX, rey de Francia – cuya memoria se celebraba el pasado miércoles – puso en práctica lo que está escrito en el Libro del Eclesiástico: “Cuanto más grande seas, más humilde debes ser, y así obtendrás el favor del Señor" (3,18). Así lo escribía en su “Testamento espiritual al hijo": "Si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas" (Acta Sanctorum Augusti 5 [1868], 546).

Queridos amigos, hoy recordamos también el martirio de san Juan Bautista, el más grande entre los profetas de Cristo, que supo negarse a sí mismo para dejar espacio al Salvador y que murió por la verdad. Pidámosle a él y a la Virgen María que nos guíen por el camino de la humildad, para poder ser dignos de la recompensa divina.

CASTEL GANDOLFO, domingo 29 de agosto de 2010 (ZENIT.org).- Palabras pronunciadas por el Papa Benedicto XVI durante el rezo del Ángelus.

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martes, 31 de agosto de 2010

MONSEÑOR PABLO GALIMBERTI: UNA O MUCHAS VIDAS?


Hace pocos días escuché a una señora decir que una compañera de trabajo estaba muy interesada con la idea de la reencarnación.

Según esta creencia del hinduísmo, después de la muerte el alma de cada uno va a habitar otro cuerpo humano o un ser inferior (animal o vegetal) de acuerdo a la ley llamada “karma”. También el budismo profesa algo semejante, pero sin otorgarle identidad personal. Esta creencia, muy extendida en las religiones orientales, también es sostenida por la religión afro-brasileña y espiritista Umbanda. Entre las finalidades de la reencarnación, según los umbandistas, estaría la enmienda del pasado y el progreso y realización de misiones importantes.


En muchas ciudades de Occidente han desembarcado cientos de gurúes que difunden e inician en estas creencias; otras veces también son conocidas a través de la práctica del yoga, no en cuanto posturas corporales sino en cuanto ideas que en el curso de tales sesiones, a veces, se proponen.


La idea de escribir esta columna se me avivó cuando leí que la actriz Julia Roberts se había convertido al hinduismo tras haber participado en la película “Comer, rezar, amar”, rodada en parte en India. “Soy hinduista practicante” dijo, añadiendo que la película fue ocasión para ahondar su interés por la meditación yoga y la práctica religiosa en los ashram o espacios donde se imparte la enseñanza del hinduismo.


Soy respetuoso de las personas con otras creencias. Y veo este hecho como un claro signo de que todos los seres humanos estamos “abiertos” a la dimensión religiosa, aunque muchos lo olviden, repriman o lo vivan alternando con otros intereses y proyectos.


La reencarnación no es compatible con la fe cristiana, de acuerdo con las enseñanzas de Cristo, según el cual al final de nuestro único recorrido vital, habrá un juicio y una eternidad, conforme a nuestras obras, puestas en la balanza por un Dios justo y misericordioso. Este final le imprime a nuestra vida un carácter único.


Estas ideas de algunas religiones, también pueden analizarse desde la filosofía. Julián Marías dice que el aspecto irrepetible de la vida humana podría expresarse así: “los días contados” y que esto nos obliga a tener que acertar. Es que si la vida fuera interminable no sería importante errar, porque el tiempo perdido sería indiferente; siempre quedaría otro capítulo para rectificar o volver a empezar.


Pero no sólo se trata de tener “los días contados”; también los tenemos, de algún modo, ordenados. Los días de la vida, dice Marías, más que al dinero se parecen a los cupones en las épocas de racionamiento. Si la riqueza es ilimitada (pensemos en la suposición bastante común que reinaba hasta hace algún tiempo de que las fuentes energéticas y los recursos naturales, como por ejemplo el agua, eran inagotables), no importa errar en lo que se compra con ella; si no sirve o no gusta, se descarta y se compra otra cosa. Pero si los recursos son limitados, esto no es posible. Cuando hay cupones de racionamiento, concluye Marías con su ejemplo, no basta el dinero: hacen falta los cupones asignados a cada posible gasto, y si los he consumido ya no hay posibilidad de rectificación.


Cada porción de la vida gravita sobre todas las demás, de tal modo que cuando nos jugamos un fragmento de la vida, en cierta medida nos estamos jugando la vida entera. La vida es pues irrevocable. Aunque resulta curioso, comprueba Marías (antes de conocer los play station) y seguramente coincidirán muchos lectores de esta columna, nuestra época tiene una tremenda resistencia a aceptar la irrevocabilidad de la vida. El hombre actual no quiere que nada sea irrevocable (los años, envejecimiento, matrimonio, los votos religiosos…). “Lo malo es que esa resistencia es bastante inútil, porque nos guste o no, es así, y cuando se intenta contrariar esta condición, en primer lugar se desvaloriza aquello que se pretende hacer revocable.”


Termino citando a la Madre Teresa que por haber vivido largos años en Calcuta, responde a esa concepción de la vida como sucesivas reencarnaciones. “Voy a pasar por la vida una sola vez, cualquier cosa buena que yo pueda hacer, debo hacerla ahora, porque no pasaré de nuevo por aquí.”


Columna publicada el domingo 20 de agosto de 2010 en el diario “Cambio”

DR. BENIGNO BLANCO: LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

La humanidad no ha conocido las ideologías hasta final del siglo XIX. A lo largo de toda la historia han existido ideas, planteamientos filosóficos, construcciones intelectuales, pero no ideologías.

Una ideología, como fenómeno moderno, es un sistema omnicomprensivo y cerrado, que da una visión completa del hombre, de la sociedad, de la historia y de todos los sucesos de la vida ordinaria, sobre la base de unos principios muy sencillos. Además, una vez aceptados esos principios, es coherente en sí misma.

Si uno admite los presupuestos de esa ideología, toda su construcción es lógica y coherente. Hay que colocarse fuera para ver sus inconsistencias. Si uno comparte los prejuicios de Hitler sobre la moral, la historia y el papel de los arios y judíos, es coherente matar a millones de judíos, personas inocentes. Si uno comparte la visión de la lucha de clases de Marx, se entienden los 50 millones de muertos del régimen soviético.

En este comienzo del siglo XXI, nos encontramos, sin darnos cuenta de toda su trascendencia, ante uno de los fenómenos más influyentes en toda nuestra cultura, con clara repercusión negativa en la familia y en toda nuestra sociedad. Se trata de la “ideología de género”.

Confrontación ideológica

La ideología de género.

Hoy día, sigue habiendo a escala interplanetaria una confrontación ideológica tan global y omnipresente, como la que existió entre marxismo y libertad en el siglo XX. La actual, es la confrontación entre una concepción de la persona y la sociedad inspirados, aunque sea vagamente, en el humanismo occidental por una parte, y la ideología de género, por otra.

Se trata de dos sistemas cerrados y omnicomprensivos, alternativos y no comunicables. Normalmente, no percibimos esta lucha ideológica como tal, porque muchos de los que viven en la tradición de la cultura occidental no son conscientes de ello; y porque por el otro bando, muchos de los defensores de la ideología de género ocultan que sus planteamientos sean ideológicos, y nos los presentan como iniciativas aisladas defensoras de derechos: el derecho de la mujer a abortar, el derecho de los homosexuales a casarse, el derecho de los transexuales a ser felices e inscribirse en el Registro Civil... Nos presentan como cosas aisladas, lo que –de hecho– es la agenda política de una ideología fuertemente estructurada.

Movimiento feminista de “los 60”

La ideología de género surgió en el seno del movimiento feminista norteamericano a finales de los años 60 del siglo pasado, cuando un grupo de mujeres partidarias empezaron a criticar al feminismo anterior, afirmando que se había equivocado de objetivo, al tener como meta la igualación entre el hombre y la mujer.

Para estas nuevas feministas, que se autodenominaron como de género, el objetivo de la liberación de la mujer no se consigue igualando en derechos a la mujer con el hombre, sino haciendo desaparecer la distinción entre hombre y mujer.

Afirman estas ideólogas que no hay nada natural en la distinción entre hombre y mujer. En su opinión los roles psicológicos, sociales y sexuales asociados a la condición masculina y femenina, son una pura construcción cultural, hecha por el hombre, para “esclavizar” a la mujer

como hembra al servicio de la “función reproductiva”, en beneficio del varón, a través de esa “institución opresora” que es el matrimonio.

Por tanto, si no hay ninguna distinción que sea natural y no cultural entre hombre y mujer, lo que hay que hacer para liberar a la mujer es erradicar, “deconstruir” –suelen utilizar este término, tomado de la filosofía estructuralista - todas las categorías culturales, religiosas, jurídicas y lingüísticas que durante siglos se han puesto en marcha para reforzar –según esta ideología- la distinción antinatural entre hombre y mujer.

Prefieren el término “género” al de “sexo”, porque sexos sólo hay dos. “Género” es un término tomado de la lingüística, y nos lleva al terreno de lo cultural. Para ellas, el “genero” es una construcción personal que cada uno hace libremente; a esa construcción es a lo que llaman “orientación afectivo-sexual”.

Para esta ideología, cada uno se construye su orientación afectivo-sexual de forma autónoma, sin ningún condicionamiento natural, dado que no hay nada natural, para ellos, en materia de sexo y por tanto, construya como construya cada uno su identidad, su orientación afectivo–sexual, todo es igualmente valioso: ser heterosexual, transexual, bisexual, homosexual, es fruto de la autonomía personal de cada uno y, por tanto, igual de valioso. No se puede decir que una de estas orientaciones sea mejor que otra.

Maternidad y matrimonio

¿Qué es, para los ideólogos de la filosofía de género, lo único malo que hay en materia de sexualidad? Aquello, dicen, que fija a la mujer como mujer; es decir, la maternidad, que es lo que hace que la mujer quede consagrada físicamente como mujer, y aquella institución inventada por el varón para esclavizar a la mujer a la maternidad: el matrimonio. Por eso, todos los planteamientos de la ideología de género están imbuidos de verdadera fobia a la maternidad y al matrimonio.

¿Por qué se regula en la nueva ley de identidad de género el derecho de los transexuales a inscribirse en el Registro Civil con el sexo que deseen, al margen de cuál sea su configuración cromosómica y morfológica? Porque la identidad sexual yo la creo a voluntad, no depende de que me opere o no, me corte o me ponga cosas; si yo decido, sea cual sea mi cuerpo, que soy mujer, me inscribo como mujer; y, si yo decido que soy hombre, tengo el derecho a inscribirme como hombre. Es la última idea de la ideología de género: uno elige libremente su sexo, su género y, además, tiene el derecho a que los demás se lo reconozcan así, por la inscripción en el Registro Civil.

Judith Buttler, una de las ideólogas de género que más se lee en la sociedad norteamericana, suele afirmar que la verdadera liberación no está sólo en la construcción autónoma de la propia orientación afectivo-sexual, sino en que los demás te la reconozcan. Yo sólo soy libre cuando decido si soy hombre, mujer, transexual, al margen de mi cuerpo, y, además, para ser libre necesito que los demás me reconozcáis esta elección que he hecho; que seáis obligados a tratarme como yo me veo.

De ahí este intento de acabar con cualquier juicio que distinga moral, jurídica o sociológicamente entre mujeres y hombres; porque hace falta para que la propia liberación se consume, que los demás te tengan que reconocer cómo tú has decidido que eres.

Quizá la definición más precisa que he encontrado, de lo que supone la ideología de género, es una frase que leí en una obra de Ratzinger, cuado era Cardenal todavía: “la ideología de género es la última rebelión de la criatura contra su condición de criatura”. Y se explicaba: el hombre moderno, con el ateísmo, ha pretendido negar la existencia de una instancia exterior que le diga algo sobre la verdad de sí mismo, sobre lo que es bueno y lo que es malo para él; el hombre moderno, con el materialismo, ha intentado negar las exigencias para sí mismo y su libertad, derivadas de admitir su condición de ser también espiritual; y ahora, con la ideología de género, el hombre moderno pretende liberarse ya hasta de las exigencias de su propio cuerpo. El hombre moderno, con la ideología de género, es un ser autónomo que se construye así mismo, es pura voluntad que se autocrea, ya es dios para sí mismo.

Omnipresencia

Pues bien, la ideología de género, en estos momentos, es una ideología omnipresente en todas las agencias de Naciones Unidas, a partir de comienzos de los años 90. Las Agencias de Población de ONU, en concreto, el Fondo para Población, UNICEF, UNESCO, la OMS, han ido cada vez más, en todos sus documentos, elaborando y promulgando para todo el mundo las categorías propias de la ideología de género.

La primera vez que oí hablar de esta ideología, en unos términos que me parecieron tan raros en aquel momento, fue con motivo de la Cumbre de El Cairo, en 1994, sobre Población, y la siguiente, en el año 95, en Pekín, sobre la Mujer, organizadas por Naciones Unidas.

Las conclusiones de ambas cumbres motivaron una reacción a escala planetaria del Papa Juan Pablo II, precisamente para intentar evitar que las declaraciones oficiales de esas Cumbres convirtiesen en doctrina de ONU la filosofía y terminología propias de la ideología de género.

Lo consiguió sólo en parte, y desde entonces se ha seguido avanzando imponiendo esos criterios. Es ya una realidad que desde Naciones Unidas la ideología de género ha pasado a la Unión Europea, y de ahí a las legislaciones de los países que la componen, como es el caso del nuestro en estos momentos.

Hoy día, la ideología de género y la lucha contra la vida van absolutamente unidas. Esta ideología es manejada por las agencias de población de Naciones Unidas como un instrumento de control de natalidad. Como dijo una responsable de políticas de población de NNUU: hoy no queremos controlar la población dentro de los roles de género tradicionales, sino cambiar esos roles de género para controlar la población.

Ahogar el mal en abundancia de bien

Sabiendo las consecuencias negativas para la familia y para toda la sociedad que tiene esta ideología, es urgente iniciar una batalla cultural que contrarreste su expansión. En primer lugar, con nuestra palabra, hablando de tantas cosas valiosas que llenan nuestras vidas y nuestros hogares, sin miedo a exhibirlas ante nuestros conciudadanos, en esta época nuestra que no necesita tanto maestros como testigos, gente que enseñe con su vida cómo merece la pena vivir.

Por otra parte, para convencer con argumentos sociales sólidos hay que formarse, leyendo y escuchando a quienes pueden ayudarnos a tener los criterios claros.

Esto es muy importante en temas que tienen una incidencia tan directa en la felicidad personal, como el matrimonio, la familia y los hijos. Si la gente nos ve a nosotros felices, si la gente nos ve exhibir con normalidad nuestra condición de casados, de padres, de hijos; si la gente nos ve enamorados de la vida, si ve que somos capaces de procrear y no temer a la vida, iremos incidiendo en clave positiva en los demás.

Otra forma de influir positivamente es asociarnos. Uno solo, en una sociedad pluralista como la nuestra, puede un poquito; todos juntos podemos hacer más, y muchos juntos y asociados pueden hacer muchísimo más.

Tenemos todos, sin hacer cosas extrañas, un gran poder. Si toda la gente que vive enamorada de las cosas buenas asumiese esta faceta de responsabilidad social, de defender las cosas buenas, creo que, de verdad, tendríamos la capacidad de cambiar el mundo de manera radical.

miércoles, 25 de agosto de 2010

EL RP FABIÁN BARRERA EN MONTEVIDEO


El Padre Fabían Barrera, amigo de nuestra comunidad, nos visitará en septiembre para compartir con nosotros en camino del seguimiento del Señor y los desafíos anta la Misión en nuestra arquidiócesis.


Viernes 10 de septiembre 18.30 hs. CAPILLA MARÍA REINA DE LA PAZ
Santo Rosario.
Santa Misa. 19.30 hs
Oración por los enfermos. (Imposición de manos).

Sábado 11 de septiembre 15 hs. PARROQUIA PUNTA CARRETAS
Retiro 15 hs
Santa Misa 19.30 hs
Al concluir la misa se hará oración con imposición de manos.

Domingo 12 de septiembre 15 hs. CAPILLA MARÍA REINA DE LA PAZ
Retiro 15 hs
Santa Misa 19.30 hs
Al concluir la misa se hará oración con imposición de manos.

*Confesiones. RP Horacio Bojorge SI
Todos los encuentros son abiertos y gratuitos.

sábado, 21 de agosto de 2010

EL PAPA OTORGÓ ROSA DE ORO AL SANTUARIO DE LA VIRGEN DEL VALLE

Además de designar al cardenal Francisco Javier Errázuriz como enviado personal para jerarquizar los actos centrales por el centenario diocesano, el papa Benedicto XVI envió la Rosa de Oro para el santuario de Nuestra Señora del Valle, que será entregada el próximo sábado 21 de agosto a las 20.30, durante la celebración de cierre.

La Rosa de Oro es una condecoración otorgada por el Papa a personalidades católicas preeminentes, usualmente reinas. También la recibieron algunas advocaciones de la Virgen María.

Fue creada por León IX en 1049. Como su nombre indica, consiste en un rosal de oro con flores, botones y hojas, colocado en un vaso de plata renacentista en un estuche de oropel con el escudo papal. El Papa la bendice el cuarto domingo de Cuaresma, la unge con el Santo Crisma y se la inciensa, de modo que es un sacramental.

Historia
El obispado de Catamarca emitió un comunicado de prensa en el que difunde información sobre esta singular institución de la rosa de oro, que se remonta al año 1049. Se dice que queriendo el Papa León IX poner bajo el dominio directo de la Santa Sede el célebre monasterio de la Santa Cruz de Alsacia que había sido fundado por sus abuelos y sobre el cual tenía derechos de patronato, el monasterio se obligó por un tratado a enviar todos los años al mencionado Papa y a sus sucesores el cuarto domingo de Cuaresma una rosa de oro o dos onzas del mismo metal. Así se verificó y con este motivo se estableció el ritual de la bendición y de la unción de una rosa de oro con la que se quiso figurar a Cristo representado por el oro, el más noble de todos los metales, y la resurrección del Salvador significada por el bálsamo aromático.

Antiguamente se pintaba la rosa de carmín para representar la sangre que derramó por su pueblo Jesús, pero luego fueron de oro bruñido y el Santo Padre después de bendecirla la llevaba en procesión con la mano izquierda, mientras que iba bendiciendo a los fíeles con la derecha.

El Pontífice acostumbraba enviar todos los años esta rosa a alguna iglesia particular o bien a algún príncipe o princesa de la cristiandad. La República de Venecia poseía cinco rosas en el tesoro de San Marcos, que han desaparecido durante las guerras de Italia, y el papa Gregorio XVI envió la que bendijo en 1834 a la ciudad de Venecia.

El valor simbólico
Pero el valor de la Rosa de Oro no reside en la cantidad del precioso metal ni en las gemas de las que está adornada, sino en su significado. En un libro de autor anónimo publicado en Roma en 1560 se declara su simbolismo.

El académico gerundense Enrique Claudio Girbal, en su tratado sobre la Rosa de Oro publicado en 1880, señala: «Desde la flor sencilla, quizás de los valles de los antiguos tiempos, hasta la rosa cuajada de perlas y pedrería, que algún autor describe en los pasados siglos, el valor material de la sagrada joya varía según las circunstancias y hasta según el gusto de los artistas y de las épocas; lo que es incalculable, y no varía, es el tesoro de misterios que la Rosa encierra. Según enseñan los mismos Soberanos Pontífices en repetidas cartas, esta Rosa significa y declara a nuestro Redentor, el cual ha dicho: “Yo soy la flor del campo y el lirio de los valles”; el oro de que se compone indica que Jesucristo es Rey de los reyes y Señor de los señores, cuyo profundo sentido mostraron ya los Magos, cuando como a Rey, le ofrecieron rendidamente el oro. El fulgor y alto precio del metal y las piedras con que la Rosa está compuesta, significan la luz inaccesible en la que habita el que es Luz de luz y Dios verdadero: el olor de los perfumes que sobre ella vierte en la bendición el Sumo Pontífice, representa en invisible esencia la gloria de la Resurrección de Jesucristo que fue de espiritual alegría para todo el mundo, pues con ella terminó el corrompido ambiente de las antiguas culpas y por todo el universo se esparció el suave aroma de la divina gracia; el color encarnado, de que en otro tiempo se teñía, representa la Pasión de Jesucristo; las espinas ofrecen la santa enseñanza de que en las espinas del dolor puso Jesús todas sus delicias, y recuerdan aquella corona que ensangrentó la cabeza del Redentor. En la Rosa, por último, se figura y simboliza la felicidad eterna».


Destinatarios de la Rosa de Oro
Algunos de los destinatarios de la Rosa de Oro fueron: Alfonso VII, Rey de Castilla, por el Papa Eugenio III en 1148; Luís I de Hungría (Clemente VI, 1348); Juana I, Reina de Nápoles (1368), Enrique VI de Inglaterra (Eugenio IV; 1444), Emperador Federico III y su esposa la Emperatriz Leonor, quienes fueron coronados el Lætare Sunday (1452) y recibieron la Rosa de Oro al día siguiente de Nicolás V; Jacobo III de Escocia (Inocencio VIII, 1486), Isabel la Católica (1500, Alejandro VI), Alejandro Jagellón, Rey de Polonia (Julio I, 1505), Enrique VIII de Inglaterra (Julio II, León X y Clemente VII), Isabel de Borbón (1618, Pablo V), Nuestra Señora de Fátima (1965, Pablo VI), Nuestra Señora Aparecida en Brasil (1967, Pablo VI y 2007, Benedicto XVI) y Nuestra Señora de Luján (entregada personalmente por Juan Pablo II en 1982).+

AICA

P.ELIÉCER SÁLESMAN: MARÍA REINA


Respecto a la Santísima Virgen se pueden repetir las palabras que la Santa Biblia dice hablando de los tiempos del rey Salomón: “A la derecha del trono del rey, fue colocado un trono, para la madre del rey”. En verdad que a la derecha de nuestro rey, Jesucristo, ha sido colocado un trono para la Madre Santísima, que con su hijo reinará eternamente.

A María Reina, se le pueden aplicar las palabras del libro del Apocalipsis: “Una gran señal apareció en el cielo. Una mujer vestida de sol, con la luna bajo los pies y una corona de 12 estrellas sobre su cabeza” (Ap 12,11).

La Iglesia católica proclama 12 veces reina a la Santísima Virgen en las letanías: como Reina de los ángeles, Reina de los Patriarcas y de los profetas, Reina de los apóstoles, de los mártires y de los confesores, Reina de las vírgenes y de todos los santos. Reina de la paz y del Santísimo Rosario. Reina concebida sin pecado original y Reina llevada al cielos. Y nosotros la queremos proclamar Reina de nuestros corazones y nuestras familias.En Colombia el himno oficial de la Virgen de chiquinquirá, patrona del país, le dice: “Reina de Colombia, por siempre serás”.

San Alfonso de Ligorio en su bellísimo libro: “ LAS GLORIAS DE MARÍA” (en el cual explica la salve) dedica dos primeras páginas a hablar de María, Reina de la Misericordia. Dice así:

La Iglesia llama Reina a la Virgen María, porque como dice San Atanasio “Si el hijo es Rey,la madre debe ser llamada Reina” y estimada como tal.

San Bernardino afirma: “desde el momento en que María dio su consentimiento para ser la Madre del Redentor universal, mereció ser constituida Reina del mundo y de todas las criaturas”.

Si es madre del Rey del universo, ¿por qué no puede ser llamada Reina? Dice S. Ruperto.
Cuántas son las criaturas que tienen a Cristo por Rey, otras tantas deben ser las que tengan a María por Reina”, añadió San Bernardino.

¡Oh María- exclamaba el abad Guerric-, tú puedes disponer de todos los bienes del cielo y de la tierra porque eres la madre del Rey de todo lo que existe!
Reina de la Misericordia. Es un consuelo general para todos, saber y recordar que maría es Reina suavísima, clementísima e inclinada a dispensar bienes a nosotros, los miserables.

Sénecas decía que una reina manifiesta tanto más su magnificencia cuanta mayor misericordia demuestra por los necesitados. Y que el fin que se propone una buena reina es el bien de sus súbditos; y que en un reinado ha de procurarse por alimentar pensamientos de compasión y beneficencia a favor de sus vasallos;¿y qué Reina que maría santísima?

A ella no le ha encomendado Dios hacer justicia ni castigar a los pecadores, sino ejercer la compasión y el perdón. Por eso, San Buenaventura enseña que los pobres pecadores podemos esperar confiados en que desde el cielo nos ayuda una Reina llena de compasión y misericordia.

La santa Biblia narra que la reina Esther fue ante el rey Asuero a interceder a favor de su pueblo para que no fuera exterminado. Y obtuvo que el rey revocara la sentencia condenatoria. Si Asuero concedió a Esther el perdón para el pueblo, porque la amaba a ella más que a las demás, también el buen Dios, cuando María Santísima intercede por nosotros, los que merecemos castigos y condenación, le concederá el perdón y la ayuda que necesitamos, porque a ella la ama y la estima más que a todas las demás mujeres de la tierra.

Parece que hay una ley establecida por el Señor: que se emplee especial misericordia en favor de aquellos por quienes intercede María.
Pregunta san Bernardo ¿por qué la Iglesia llama a la Virgen María: “Reina de Misericordia”? y responde que para que todos recordemos a María que reparte los tesoros de la misericordia de Dios, a manos llenas.

Y añade: “¿Acaso es que podrás, oh María, negar el socorro y la ayuda de los miserables, si tú eres la Reina de la misericordia? Y responde que para que todos recordemos a María que reparte los tesoros de la misericordia de Dios, a manos llenas.
Y añade: “¿Acaso es que podrás, oh María, negar el socorro y la ayuda de los miserables, si tú eres la Reina de la misericordia? Cuanto más miserables somos, más dignos somos de su misericordia. Tú eres Reina de la misericordia y yo un pecador muy miserable, por lo tanto soy merecedor de que sientas por mí una especial compasión. Te suplico que sigas trabajando por salvarnos a nosotros los pecadoresa”.

RELIQUIAS DE SAN JUAN BOSCO EN GUADALAJARA

Del 25 al 27 de agosto estará visitando Guadalajara la urna con la reliquia del Santo Patrono de los jóvenes y los estudiantes, con ocasión de celebrarse, en el año 2015, los 200 años (Bicentenario) del nacimiento de San Juan Bosco

“Con ocasión de celebrarse en el año 2015 el Bicentenario del nacimiento de Don Bosco, nuestro querido Rector Mayor, Don Pascual Chávez, ha querido que la imagen del Santo de los jóvenes pase por todas las Inspectorías y países donde los salesianos desplegamos nuestra acción misionera y evangelizadora”, comentó el Padre Luis Antonio Álvarez Barroso, Sacerdote Salesiano, y quien forma parte del comité organizador en nuestra Diócesis.

“Es el deseo de la Congregación de los Salesianos, que este hecho reavive en nosotros el ardor apostólico, renueve nuestro compromiso por trabajar en medio de la juventud pobre y abandonada, y que el testimonio de Don Bosco haga renacer nuestras ansias por la santidad y nuestra vida espiritual. La visita misma significa la misión de Don Bosco, que se hace presente en las ciudades con Familia Salesiana. Además, conviene dejar bien en claro que no es un evento meramente salesiano sino de toda la Iglesia Diocesana”.

Itinerario

Miércoles 25 de agosto:

8 horas Recepción en la caseta de cobro de Zapotlanejo.

8.30 Recepción en la Plaza de los Manguitos, en Tlaquepaque.

9.30 Llegada al Templo de Cristo Resucitado, Tlaquepaque.

12 Llegada a la Parroquia de San Juan Bosco, Guadalajara.

19 Llegada al Templo de María Auxiliadora. A las 20 Hrs., Misa Solemne, y a las 21.30 inicia una Velada Juvenil.

Jueves 26 de agosto:

10 horas Evento en el Auditorio Benito Juárez, con alumnos de los Colegios Salesianos. Se esperan 10 mil muchachos, que saldrán en procesión con destino a la Catedral Metropolitana.

12 Procesión Solemne, desde la Glorieta de la Normal a la Catedral.

14 Llegada a la Catedral.

18 Solemne Eucaristía con el Presbiterio Diocesano. Ahí permanecerá la Reliquia hasta las 21 horas.

21.30 Llegada al Colegio Anáhuac Chapalita, donde se llevará a cabo una Velada Juvenil.

Viernes 27:

8 horas Misa por el 50º Aniversario del Colegio.

10 Se despide la Reliquia, que saldrá rumbo a la Ciudad de Colima.

Importante: Con la presencia de la Reliquia de Don Bosco, puede ganarse Indulgencia Plenaria. ¿Cómo?: Haciendo previamente la Confesión Sacramental, la Eucaristía, orando por las intenciones del Sumo Pontífice, rezando un Padre Nuestro, el Credo, y terminando con las jaculatorias: “San Juan Bosco, ruega por nosotros; María Auxiliadora, ruega por nosotros”.

En el interior de la urna hay una estatua de Don Bosco, que es la réplica de la que se encuentra en la Basílica de María Auxiliadora, de Valdocco (Turín, Italia). Fue vestida por sor Anna Escama y esculpida por Gabriele Garbolino, al igual que los pilares de la base, decorados con baldosas cuadrangulares que representan rostros de jóvenes de todos los Continentes. Dicha base representa un puente sostenido por cuatro pilares sobre los cuales han sido grabadas las fechas relacionadas con el bicentenario, y está decorada con el escudo de la Congregación Salesiana y el lema sacerdotal de Don Bosco “Da mihi animas, caetera tolle” (“Señor, dame almas, y toma lo demás”).

Dulce Natalia Romero Cruz