martes, 21 de marzo de 2017

DIÁCONO JORGE NOVOA: EL ENVIADO DEL PADRE


La gran enseñanza dada por el Señor, que debe impulsar los pasos de nuestra peregrinación en esta tierra, y que domina la escena final de la parábola del Padre misericordioso, es el abrazo del Padre. La humanidad es conducida por Jesús hacia la casa del Padre. El  Evangelio según san Juan presenta este doble movimiento, el  descendente del Verbo que estaba (apud) en Dios y se hizo carne (v.14), y el ascendente, por medio del cual Cristo, el primogénito de muchos hermanos, abre las puertas del cielo y   les da a los hombres que creen en su nombre, la posibilidad de "llegar a  ser hijos de Dios".


"Juan es el que nos ha abierto el interior de Jesús. El interior de su alma y aquella profundidad que deja atrás todo lo creado"[1].Podríamos perfectamente expresar que  en el cuarto evangelio lo medular es "revelar al Padre", para ello ha sido enviado, para dar a conocer el misterio de la Paternidad de Dios.  El Verbo "que estaba en el principio con Dios"(Jn 1,2), tiene como fuente que desconocen los hombres, el ser "engendrado no creado". El Hijo vive por el Padre ante todo porque ha sido engendrado por Él.



Da abundante cuenta de ello el evangelio según san Juan: los guardias del templo que fueron enviados para apresarlo, escuchan su palabra con gran admiración, y vuelven sin él, diciendo, :"Jamás un hombre ha hablado como habla ese hombre."(Jn 7,46).  Otros se preguntaban: "¿cómo entiende de letras sin haber estudiado?"(Jn 7,15). Jesús  declara no tener una doctrina propia, dirá: "Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado.."(Jn 7,16). Las incompresiones  de los jefes religiosos y muchos fariseos, se suceden una y otra vez, tratando de conjugar la sabiduría de su palabra con su origen galileo. Él anuncia en reiteradas ocasiones, que ha sido enviado por el Padre, de ese modo, se accede a la comprensión de su misterio, no por la búsqueda intrincada del mundo racional, sino por la fe, " esto no te  lo enseña la carne, ni la sangre", sino que se abre como revelación del Padre a la luz de la fe.



Orientada en esta misma dirección se encuentra la oración al Padre que aparece en Mt 11,25-27, Jesús dice:

"Te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y entendidos, y se las revelaste a los pequeños. Sí, Padre, porque ésa fue tu voluntad. Todo me fue entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo".



Dios se conoce sólo a través de Dios mismo. "Nadie puede conocer a Dios, si no es Dios a sí mismo. Este conocimiento, en el que Dios se conoce a sí mismo, es la donación de Dios en cuanto Padre, y el recibimiento y devolución de Dios en cuento Hijo, intercambio de eterno amor, eterna y simultánea donación y devolución. Más porque es así, también puede conocer aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar"[2]. Jesucristo es el que revela al Padre, al tiempo que el Padre conduce a los hombres hacia Él, porque verdaderamente es el Hijo Único. "Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta; sino que verdaderamente me envía el que me envía; pero vosotros no le conocéis. Yo le conozco, porque vengo de él y él es el que me ha enviado."(Jn 7,28-29)



Las incompresiones, traiciones y abandonos, incluso de los más cercanos, contrastan con la cercanía permanente del Padre. Así lo explicita Jesús:"Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él" (Jn 8,29).Esta es la fuente secreta que impulsa y sostiene la misión de Jesús. Meditando sobre este aspecto de la vida de Jesús,  comenta R. Guardini."Al preguntar dónde halló sostén, nos salió al paso la profunda e íntima palabra de los discursos de despedida:"Yo no estoy solo, porque el Padre está conmigo (Jn 16,32). La soledad de Jesús se convierte en algo terriblemente incomprensible, si no lo entendemos justamente con la cercanía del Padre"[3].  En el monte de la Transfiguración se escucha la voz del Padre, que dice desde el cielo abierto: "Este es mi Hijo, muy querido, escúchenlo"(Mc 9,7). Y san Pedro  nos advierte en su  segunda carta que esta manifestación del Padre, no debe ser comprendida al modo de una fábula: "Os hemos dado a conocer el poder y la Venida de nuestro Señor Jesucristo, no siguiendo fábulas ingeniosas, sino después de haber visto con nuestros propios ojos su majestad. Porque recibió de Dios Padre honor y gloria, cuando la sublime Gloria le dirigió esta voz: Este es mi Hijo muy amado en quien me complazco. Nosotros mismos escuchamos esta voz, venida del cielo, estando con él en el monte santo" ( 2 Pe 1,16-18).



La fe será  siempre la respuesta adecuada a la Revelación de Dios en Jesucristo, sin la cual,  permanecemos en la superficie de su misterio. Muchos lo reconocen como hijo de José y María, esta afirmación contrasta con su pretendida palabra que anuncia tener un origen distinto, y al mismo tiempo, la conciencia que tiene de ser portador de una palabra del todo singular sobre Dios. Esta singularidad consiste justamente en poder comunicar las cosas que conoce, pues viene de Dios y al Él vuelve. "A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado" (Jn 1,18), pues" la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo" (Jn 1,17).



Como enviado del Padre, vive para cumplir su voluntad, que la presenta como su único alimento: "he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado" (Jn 6,38). Esta apelación permanente que realiza, a manifestarse como "el Enviado", devela su conciencia mesiánica,  sería un error, ubicar esta persistente afirmación en el ámbito de la reflexión de la comunidad primitiva, al margen de la pretensión de Jesús. Si así fuera, los discípulos desvirtuarían su pretensión, que resultaría impensable, si no brotara de los labios del Verbo Encarnado.



Hay un claro contraste que se  manifiesta, entre los que dicen conocer su origen terrenal y su categórica afirmación, sobre el desconocimiento que tienen de su "verdadero origen". "Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta" (Jn 7,52). Frente a esta incomprensión  de los fariseos, puesta de  manifiesto en diversas oportunidades, Jesús responde: "Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado" (Jn 8,42).



Este contraste, que está presente en todo el evangelio según san Juan, tiene su origen en la real oposición que recibió Jesús por parte de los jefes religiosos, cuando les reveló su pretensión de ser  como "Enviado", el portador de la palabra definitiva  de Dios. "Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba. Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.(Jn 8,23)". Jesús como revelador definitivo del Padre, anuncia la posibilidad que tienen los hombres de vivir en comunión con Él, y vincula esta posibilidad a su venida, al tiempo que se presenta como la única puerta que conduce a ese encuentro. Es portador de un conocimiento del todo singular al que únicamente se accede por Él.   Sería impensable atribuir estas afirmaciones a la comunidad primitiva, resulta sorprendente pensar que aquellos  sencillos galileos, en su mayoría con escasa instrucción, fueran el origen de esta pretensión al margen de Jesús.



"Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.(Jn 14,6)"

Esta pretensión escandalosa es la que se nos manifiesta en el trasfondo de todas controversias y enfrentamientos con los jefes religiosos, narrados en el evangelio según san Juan: "No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia y porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios"(Jn 10,33).



Encontramos un  comentario iluminador que hace  Sigfrido Huber,  sobre la doctrina que aparece en  las cartas de San Ignacio de Antioquía, para quien  "la adoración filial, la piedad entrañable hacia el Padre, herencia del Evangelio, en particular de San pablo y de Juan, es el "leitmotiv", el lema fundamental de la  teología ignaciana"[4].



"El Padre, de majestad y ternura infinitas a la vez, es principio y fin del Evangelio. En este sentido también hemos de interpretar el dicho de Jesucristo. "Yo soy el camino, la verdad y la vida…"Lo dice en un momento en que está hablando de su retorno al Padre, y explica su pensamiento añadiendo: "Nadie viene al Padre sino por mí".Cristo es el Camino ¿Hacia dónde? ¡Hacia el Padre! Es la Verdad ¿Verdad de quién? ¡La verdad del Padre! Revelada por el Verbo, que, dice San Ignacio, es "la boca por la cual el Padre habla en verdad". Es la Vida ¿Vida de quién? La Vida del Padre, único manantial de vida divina, que engendra eternamente a su Hijo unigénito, y es comunicada por el Hijo a los hombres, "para que tengan la vida, y la tengan en abundancia"[5].



En el diálogo con Nicodemo, se descubre como fuente de toda la misión  de Jesús,  el amor del Padre: "Tanto amó Dios al mundo que dio (envió) a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna"(Jn 3,16). Jesús es portador de este amor misericordioso del Padre,  y nos introduce en  el, porque el Padre ha puesto todas las cosas en sus manos. El Hijo en la Pascua  realiza y hace posible la comunicación de este amor a los hombres. Ya no vivimos para nosotros, sino para Aquel que por nosotros murió y resucitó (2 Cor 5, 15). El Padre en el Hijo y por él, nos dona la filiación. Jesús  al revelarnos al Padre, nos da a conocer la sublime vocación  a que nos ha llamado,   la de ser sus hijos. Por el santo Bautismo somos engendrados a una vida nueva, por el agua y el Espíritu, vida que Cristo nos ha manifestado y que tiene su origen en el Padre. Participamos análogamente y al modo humano, de ese  ser engendrado que sustenta la misión del Hijo, somos engendrados por Él en la fe. "Jesús nos revela al Padre no solamente como el que nos engendra, el que nos da las palabras y las obras, sino también como aquél que "nos poda para que demos más fruto" (Jn 15, 1-10). Es decir, el Padre nos enseña el camino del sufrimiento que fructifica en frutos de amor, amor filial y fraterno. Por eso, la parábola de la vid y los sarmientos, del Padre viñador que poda los sarmientos unidos al Hijo, concluye con el mandamiento del amor fraterno hasta el sacrificio de sí mismo, a imitación del Hijo: "nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos" (Jn 15, 12-13)"[6].



"La Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la Vida eterna, que estaba vuelta hacia el Padre y que se nos manifestó lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo" (I Jn 1,2-3).











[1] Romano Guardini; Jesucristo, Ediciones Guadarrama, Madrid, 1960.

[2] J. Ratzinger; El Dios de Jesucristo, Ediciones Sígueme, Salamanca,1980 p. 85.

[3] Ibidem p.95.

[4] las Cartas  de San Ignacio de Antioquia y San Policarpo de Esmirna, Cartas y comentarios. Discurso sistemático sobre al doctrina de San Ignacio de Antioquia por  Sigfrido Huber, Ediciones Desclée, de Brouwer, Bs As, 1945 pp 142-143.

[5] Ibidem.


[6] Aporte a esta reflexión del P. Horacio Bojorge SJ.

lunes, 20 de marzo de 2017

RETIRO ESPIRITUAL 25 DE MARZO 2017



PARROQUIA MARÍA REINA DE LA PAZ
(Montevideo-Uruguay)

RETIRO ESPIRITUAL
25 DE MARZO 16 HS


“LA PAZ LES DEJO, MI PAZ LES DOY; NO LA DOY COMO EL MUNDO”.


Los retiros mensuales de los cuartos sábados de mes son una oportunidad para orar, escuchar la Palabra de Dios y adorar al Señor con los hermanos. Comenzamos con el don de la Paz, obra de la Pascua del Señor. 

Con María, instrumentos de su Paz, así reza el lema del año jubilar de nuestra parroquia. Pidámosle a Ella, nuestra Reina de la Paz, que nos ayude a transitar los senderos del Amor, para ser dóciles instrumentos al servicio de la Paz que viene de Dios y quiere alcanzar los corazones de los hombres. Los miembros del grupo de adoradores participarán de retiro como una instancia de formación. 


Maestro ayúdame a nunca buscar querer ser consolado como consolar, ser comprendido como comprender y ser amado como amar. Hazme un instrumento de tu Paz

16 hs- Adoración y Santo Rosario.
Bendición de la Paz con la imagen de la Virgen.

17 hs- Predicación La paz les dejo, Mi paz les doy..
Diácono Jorge Novoa

18 hs- Paseo con el Santísimo Sacramento

18.30- Oración con imposición de manos
( confesiones pbro Marcelo Marciano)

19 hs- Santa Misa (apertura del Año Jubilar parroquial)
Preside Pbro Sebastián Pinazzo

 (RETIRO ABIERTO Y GRATUITO)

sábado, 18 de marzo de 2017

NOVENA A SAN JOSÉ (NOVENO DÍA)

Hacer la señal de la cruz.


Acuérdate de nosotros, bienaventurado san José, y ayúdanos con tus oraciones y por tú intercesión, junto a Aquel que quiso ser considerado tu hijo, y con tu esposa bienaventurada, María Santísima, la Madre del Redentor, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Meditación del día correspondiente
 El padre Honorato Marcucci, uno de los asistentes del Padre Pío en los últimos años de su existencia terrena, contaba este episodio.


Una tarde del mes anterior al de la muerte del venerado Padre, se encontraba con él en la terraza contigua a la celda n. 1, esperando para acompañarle a la sacristía para la función vespertina. 

Era un miércoles, día consagrado a san José, y el Padre Pío no se decidía a moverse. De pie ante un cuadro del glorioso Patriarca, apoyado en la pared, el venerado Padre parecía en éxtasis. Pasado un poco de tiempo, el padre Honorato le dijo: Padre, ¿debo esperar todavía?; ¿nos hemos de ir?; vamos con retraso». Pero sus preguntas quedaron sin respuesta. El Padre Pío seguía contemplando al glorioso Patriarca. 

Al fin, después de que el padre Honorato le arrastrara del brazo y le repitiera por enésima vez la pregunta, el Padre Pío exclamó: «Mira, mira, ¡qué bello es san José!».


Se dirigieron a la sacristía.
En la sala «San Francisco» encontraron al padre sacristán, que les preguntó: «¿Cómo con tanto retraso?».
El padre Honorato respondió: «Hoy el Padre Pío no quería separarse 
del cuadro de san José».

El Padre Pío no dejaba pasar una sola oportunidad sin invitar a sus hijos espirituales a cultivar una sincera y profunda devoción a san José, fuente siempre rica de enseñanzas, de consuelo y de favores.

Parece escucharse todavía hoy su voz: «Ite ad Joseph! (Gn 41,55). Id a José con confianza absoluta, porque también yo, como santa Teresa de Ávila, “no recuerdo haber pedido cosa alguna a san José, sin haberla obtenido de inmediato”».

Hacer Petición por la cual se ofrece la Novena

Querido San José quiero pedir tu intercesión, te encomiendo esta súplica ................................ la pongo en tus santas manos, para que la lleves a tu esposa y con Ella, a Jesús nuestro Señor.

Oración Final 

Oh Dios,  que en tu inefable providencia elegiste a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concé denos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 17 de marzo de 2017

NOVENA A SAN JOSÉ (OCTAVO DÍA)

 Hacer la señal de la cruz.



Acuérdate de nosotros, bienaventurado san José,

y ayúdanos con tus oraciones y por tú intercesión, junto a aquel que quiso ser considerado tu hijo, y con tu esposa bienaventurada, María Santísima, la Madre del Redentor, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Meditación del día correspondiente

  “No podría haber mejor protector para ayudarnos a hacer penetrar en vuestras vidas el espíritu del Evangelio... Es claro que ningún trabajador estuvo jamás tan per­fecta y profundamente penetrado de él como san José,  que vivió con él en la más estrecha intimidad y comunidad de familia y de trabajo. De igual modo, si quieren estar junto a Jesús, les repetimos: vayan a  san José... 



Hacer Petición por la cual se ofrece la Novena



Querido San José quiero pedir tu intercesión, te encomiendo esta súplica ................................ la pongo en tus santas manos, para que la lleves a tu esposa y con Ella, a Jesús nuestro Señor.

Oración Final 

Oh Dios,  que en tu inefable providencia elegiste a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concé denos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


jueves, 16 de marzo de 2017

NOVENA A SAN JOSÉ (SÉPTIMO DÍA)

 Hacer la señal de la cruz.

Acuérdate de nosotros, bienaventurado san José,
y ayúdanos con tus oraciones y por tú intercesión,
junto a aquel que quiso ser considerado tu hijo, y con tu esposa bienaventurada, María Santísima, la Madre del Redentor, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Meditación del día correspondiente

 
Decía la Madre Teresa de Calcuta: Confiamos en el poder del nombre de Jesús y también en el poder intercesor de san José. En los comienzos de nuestra Congregación, había momentos en los que no teníamos nada. Un día, en uno de esos momentos de gran necesidad, tomamos un cuadro de san José y lo pusimos boca abajo. Esto nos recordaba que debíamos pedir su intercesión. Cuando recibíamos alguna ayuda, lo volvíamos a poner en la posición correcta.

Un día, un sacerdote quería imprimir unas imágenes para estimular y acrecentar la devoción a san José. Vino a verme para pedirme dinero, pero yo tenía solamente una rupia en toda la casa. Dudé un momento en dársela o no, pero finalmente se la di. Esa misma noche, volvió y me entregó un sobre lleno de dinero: cien rupias. Alguien lo había parado en la calle y le había dado ese dinero para la Madre Teresa.

Hacer Petición por la cual se ofrece la Novena

Querido San José quiero pedir tu intercesión, te encomiendo esta súplica ................................ la pongo en tus santas manos, para que la lleves a tu esposa y con Ella, a Jesús nuestro Señor.

Oración Final 

Oh Dios,  que en tu inefable providencia elegiste a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concé denos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


NOVENA A SAN JOSÉ ( SEXTO DÍA)

Hacer la señal de la cruz.

Acuérdate de nosotros, bienaventurado san José,
y ayúdanos con tus oraciones y por tú intercesión,
junto a aquel que quiso ser considerado tu hijo, y con tu esposa bienaventurada, María Santísima, la Madre del Redentor, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Meditación del día correspondiente


Por la puerta misma que entró la muerte, ha vuelto la vida. Por la desobediencia de Adán nos perdimos todos, por la obediencia de José empezamos a volver a nuestro estado primigenio. Por eso se nos recomienda la gran virtud de la obediencia por estas palabras: "Y despertando José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado".
 
Hacer Petición por la cual se ofrece la Novena

Querido San José quiero pedir tu intercesión, te encomiendo esta súplica ................................ la pongo en tus santas manos, para que la lleves a tu esposa y con Ella, a Jesús nuestro Señor.


 ORACIÓN FINAL

Oh Dios,  que en tu inefable providencia elegiste a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concé denos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

miércoles, 15 de marzo de 2017

CUARESMA: EL VÍA CRUCIS


Entre los ejercicios de piedad con los que los fieles veneran la Pasión del Señor, hay pocos que sean tan estimados como el Vía Crucis. A través de este ejercicio de piedad los fieles recorren, participando con su afecto, el último tramo del camino recorrido por Jesús durante su vida terrena: del Monte de los Olivos, donde en el "huerto llamado Getsemani" (Mc 14,32) el Señor fue "presa de la angustia" (Lc 22,44), hasta el Monte Calvario, donde fue crucificado entre dos malhechores (cfr. Lc 23,33), al jardín donde fue sepultado en un sepulcro nuevo, excavado en la roca (cfr. Jn 19,40-42).


Un testimonio del amor del pueblo cristiano por este ejercicio de piedad son los innumerables Vía Crucis erigidos en las iglesias, en los santuarios, en los claustros e incluso al aire libre, en el campo, o en la subida a una colina, a la cual las diversas estaciones le confieren una fisonomía sugestiva.

132. El Vía Crucis es la síntesis de varias devociones surgidas desde la alta Edad Media: la peregrinación a Tierra Santa, durante la cual los fieles visitan devotamente los lugares de la Pasión del Señor; la devoción a las "caídas de Cristo" bajo el peso de la Cruz; la devoción a los "caminos dolorosos de Cristo", que consiste en ir en procesión de una iglesia a otra en memoria de los recorridos de Cristo durante su Pasión; la devoción a las "estaciones de Cristo", esto es, a los momentos en los que Jesús se detiene durante su camino al Calvario, o porque le obligan sus verdugos o porque está agotado por la fatiga, o porque, movido por el amor, trata de entablar un diálogo con los hombres y mujeres que asisten a su Pasión.

En su forma actual, que está ya atestiguada en la primera mitad del siglo XVII, el Vía Crucis, difundido sobre todo por San Leonardo de Porto Mauricio (+1751), ha sido aprobado por la Sede Apostólica, dotado de indulgencias y consta de catorce estaciones.

133. El Vía Crucis es un camino trazado por el Espíritu Santo, fuego divino que ardía en el pecho de Cristo (cfr. Lc 12,49-50) y lo impulsó hasta el Calvario; es un camino amado por la Iglesia, que ha conservado la memoria viva de las palabras y de los acontecimientos de los último días de su Esposo y Señor.
En el ejercicio de piedad del Vía Crucis confluyen también diversas expresiones características de la espiritualidad cristiana: la comprensión de la vida como camino o peregrinación; como paso, a través del misterio de la Cruz, del exilio terreno a la patria celeste; el deseo de conformarse profundamente con la Pasión de Cristo; las exigencias de la sequela Christi, según la cual el discípulo debe caminar detrás del Maestro, llevando cada día su propia cruz (cfr. Lc 9,23)
Por todo esto el Vía Crucis es un ejercicio de piedad especialmente adecuado al tiempo de Cuaresma.
134. Para realizar con fruto el Vía Crucis pueden ser útiles las siguientes indicaciones:
- la forma tradicional, con sus catorce estaciones, se debe considerar como la forma típica de este ejercicio de piedad; sin embargo, en algunas ocasiones, no se debe excluir la sustitución de una u otra "estación" por otras que reflejen episodios evangélicos del camino doloroso de Cristo, y que no se consideran en la forma tradicional;
- en todo caso, existen formas alternativas del Vía Crucis aprobadas por la Sede Apostólica o usadas públicamente por el Romano Pontífice: estas se deben considerar formas auténticas del mismo, que se pueden emplear según sea oportuno;
- el Vía Crucis es un ejercicio de piedad que se refiere a la Pasión de Cristo; sin embargo es oportuno que concluya de manera que los fieles se abran a la expectativa, llena de fe y de esperanza, de la Resurrección; tomando como modelo la estación de la Anastasis al final del Vía Crucis de Jerusalén, se puede concluir el ejercicio de piedad con la memoria de la Resurrección del Señor.
135. Los textos para el Vía Crucis son innumerables. Han sido compuestos por pastores movidos por una sincera estima a este ejercicio de piedad y convencidos de su eficacia espiritual; otras veces tienen por autores a fieles laicos, eminentes por la santidad de vida, doctrina o talento literario.
La selección del texto, teniendo presente las eventuales indicaciones del Obispo, se deberá hacer considerando sobre todo las características de los que participan en el ejercicio de piedad y el principio pastoral de combinar sabiamente la continuidad y la innovación. En todo caso, serán preferibles los textos en los que resuenen, correctamente aplicadas, las palabras de la Biblia, y que estén escritos con un estilo digno y sencillo.
Un desarrollo inteligente del Vía Crucis, en el que se alternan de manera equilibrada: palabra, silencio, canto, movimiento procesional y parada meditativa, contribuye a que se obtengan los frutos espirituales de este ejercicio de piedad.

martes, 14 de marzo de 2017

NOVENA A SAN JOSÉ ( QUINTO DÍA)

Hacer la señal de la cruz.

Acuérdate de nosotros, bienaventurado san José,
y ayúdanos con tus oraciones y por tú intercesión,
junto a aquel que quiso ser considerado tu hijo, y con tu esposa bienaventurada, María Santísima, la Madre del Redentor, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Meditación del día correspondiente

 ¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como en los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús.

¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio;  y eso es lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es «custodio» porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él, queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, para salvaguardar la creación. ( Papa Francisco)

Hacer Petición por la cual se ofrece la Novena

Querido San José quiero pedir tu intercesión, te encomiendo esta súplica ................................ la pongo en tus santas manos, para que la lleves a tu esposa y con Ella, a Jesús nuestro Señor.

Oración Final 

Oh Dios,  que en tu inefable providencia elegiste a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concé denos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

lunes, 13 de marzo de 2017

HORACIO BOJORGE SJ: SAN LUCAS, MÉDICO

SAN LUCAS, MÉDICO GRIEGO (1 de 19)

1) ¿Quién fue San Lucas?

He aquí la más antigua noticia escrita que nos haya quedado acerca de San Lucas evangelista:

“San Lucas fue de nacionalidad, sirio de Antioquia, médico de profesión, y habiendo sido primero discípulo de los apóstoles, después acompañó a San Pablo hasta su martirio. Sirvió al Señor sin tacha. Se mantuvo célibe y no tuvo hijos. Murió lleno del Espíritu Santo a los ochenta y cuatro años en Beocia [según otras copias del manuscrito en Bitinia, y según el manuscrito griego: en Tebas de Beocia]. Cuando ya se habían escrito los Evangelios de Mateo en Judea y de Marcos en Italia, Lucas, movido por el Espíritu Santo, escribió el suyo en Acaya, al principio del cual dice que ya se han escritos otros, pero que tiene por muy necesario exponerles a los fieles griegos de la gentilidad con todo rigor la tradición de la economía [= el plan de salvación], para que no sucumban a la atracción de las fábulas judías, ni se aparten de la verdad seducidos por las invenciones hueras de la herejía. Por este motivo comenzó [su evangelio] desde el nacimiento de Juan, con quien comienza el Evangelio, precursor de Nuestro Señor Jesucristo y asociado a Él en la obra de purificación evangélica, así como en la vía del Bautismo del Espíritu y de la Pasión. Después, el mismo Lucas escribió los Hechos de los Apóstoles”.

Este es el retrato de San Lucas más completo y más antiguo que conocemos. Se encuentra en latín como prólogo al evangelio según San Lucas en algunos manuscritos de la versión bíblica conocida como Vetus Latina. Pero su original griego se remonta posiblemente al año 160-180 d.C., y es por lo tanto anterior o contemporáneo del Código Muratori.
Esta noticia biográfica de San Lucas combina los datos explícitos de las Sagradas Escrituras con los que pueden deducirse de ella y con los que ha recogido de la tradición oral. El autor los tiene por igualmente ciertos sin distinguir diversos grados de certeza entre unos y otros y con esa certeza nos los transmite.

Esta semblanza que nos hace de San Lucas la antigua tradición eclesial, ha resistido airosamente el análisis crítico moderno. Los embates de la crítica han dado lugar a una revisión del grado de certeza mayor o menor con aquel pueden afirmarse sus diferentes rasgos. El testimonio de la tradición nos parece abonado por la convergencia de argumentos. Y si, con la discusión, el retrato de Lucas no se ha enriquecido con nuevos rasgos, éstos se han visto confirmados y han ganado en nitidez y certeza.
 
El retrato de Lucas es apenas un bosquejo trazado con escasas pinceladas. Es nuestro intento ir retocando en sucesivas entregas de este blog, este boceto biográfico de Lucas.

A partir de lo que eran los médicos griegos de aquella época, trataré de reconstruir la semblanza interior de este hombre, prestando especial atención a su perfil intelectual. ¿Qué pudo darle su origen, su formación, su educación, sus estudios? ¿Qué grado de disciplina y de método tuvo o pudo tener la mente de este hombre? ¿Cómo calibrar el valor de su testimonio y de su capacidad crítica ante el hecho cristiano? Su testimonio es particularmente atendible ante hechos como la concepción y el parto virginal de María, el nacimiento virginal de Jesucristo, las sanaciones milagrosas obradas por Cristo y los apóstoles entre las que se destaca el milagro de la resurrección de Eutico, que él presenció y nos certifica como médico en los Hechos de los Apóstoles 20, 7-9.
--------------------------------------

Si por inadvertencia he publicado una foto que tiene derechos reservados le ruego me avise para bajarla del blog y le pido mis disculpas bojorgeh@gmail.com

NOVENA A SAN JOSÉ (CUARTO DÍA)

Hacer la señal de la cruz.


Acuérdate de nosotros, bienaventurado san José,
y ayúdanos con tus oraciones y por tú intercesión,
junto a aquel que quiso ser considerado tu hijo, y con tu esposa bienaventurada, María Santísima, la Madre del Redentor, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Meditación del día correspondiente

 Bien pronto para José llega el momento de la prueba, una prueba comprometida para su fe. Prometido de María, antes de ir a vivir con ella, descubre su misteriosa maternidad y se queda turbado. El evangelista Mateo subraya que, siendo justo, no quería repudiarla, y por tanto decidió despedirla en secreto (cfr Mt 1,19).

Pero en sueños el ángel le hizo comprender que lo que sucedía en María era obra del Espíritu Santo; y José, fiándose de Dios, consiente  coopera en el plano de la salvación.

Ciertamente, la intervención divina en su vida no podía no turbar su corazón. Confiarse a Dios no significa ver todo claro según nuestros criterios, no significa realizar lo que hemos proyectado; confiarse a Dios quiere decir vaciarse de sí mismos, renunciar a sí mismos, porque solo quien acepta perderse por Dios puede ser “justo” como san José, es decir, puede conformar su propia voluntad a la de Dios y así realizarse.

El Evangelio, como sabemos, no ha conservado ninguna palabra de José, el cual lleva a cabo su actividad en el silencio. Es el estilo que le caracteriza en toda la existencia, tanto antes de encontrarse frente al misterio de la acción de Dios en su esposa, sea cuando – consciente de este misterio... (Benedicto XVI) 

Hacer Petición por la cual se ofrece la Novena

Querido San José quiero pedir tu intercesión, te encomiendo esta súplica ................................ la pongo en tus santas manos, para que la lleves a tu esposa y con Ella, a Jesús nuestro Señor.

Oración Final

Oh Dios,  que en tu inefable providencia elegiste a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concé denos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

domingo, 12 de marzo de 2017

NOVENA A SAN JOSÉ ( TERCER DÍA)

Novena a San José ( Tercer día)

Hacer la señal de la cruz.

Acuérdate de nosotros, bienaventurado san José,
y ayúdanos con tus oraciones y por tú intercesión,
junto a aquel que quiso ser considerado tu hijo, y con tu esposa bienaventurada, María Santísima, la Madre del Redentor, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Meditación del día correspondiente

 "Yo estaba en la Iglesia del monasterio del glorioso Sto. Domingo, pensando en los eventos de mi desolada vida y de los muchos pecados, los cuales en tiempos pasados yo había confesado. en esa Iglesia.  Caí en un éxtasis tan profundo.  Me senté y parecía que no podía ni siquiera ver la elevación, ni escuchar la Misa.  Yo pensé entonces que me vi a mi misma vestida de un manto de gran blancura y esplendor.  Al principio no vi quien me lo estaba poniendo.  Después vi a Nuestra Señora a mi derecha y a mi padre Sn. José a mi izquierda, vistiendome con este manto.  Se me concedió comprender que en ese momento estaba limpia de mis pecados.  Cuando estuve revestida, estaba llena de gran alegría y nuestra Señora parecía que me tomaba de las dos manos.  Ella dijo que yo la había complacido grandemente al ser bien devota del glorioso Sn. José y que podía confiar que mis deseos relacionados al convento se llevarían a cabo, que no debía temer ningun fracaso porque ellos velarían sobre nosotros y por que su Hijo prometió estar con nosotras, y como prueba de esto, Ella me iba a dar esta joya.  Entonces, pareció que ella me ponía alrededor de mi cuello un espléndido collar de oro, del cual colgaba una cruz de mucho valor...  la belleza que vi en nuestra Señora era extremadamente grande, aun cuando no podía definir sus facciones, pero era toda la forma de su cara, revestida de blanco,con un gran y suave esplendor. No vi a Sn. José claramente pero sabía que estaba allí. Nuestra Señora parecía ser bastante joven...  Cuando la Virgen María y San José estuvieron conmigo por bastante tiempo, yo experimentaba el mas grande gozo que hubiera sentido y no hubiera querido salir de el.  Los vi entonces subir al cielo con una multitud de ángeles.  Yo me quedé en gran soledad, aun cuando estaba confortada y animada, me quedé tan recogida, que por algun tiempo no pude moverme, ni hablar.  Yo estaba poseída por un fuerte deseo de ser consumida por el amor de Dios. Nunca he tenido la duda que  fue una vision que vino de Dios.  Me dejó en gran consolacion y paz." ( Santa Teresa de Jesús)

Hacer Petición por la cual se ofrece la Novena

Querido San José quiero pedir tu intercesión, te encomiendo esta súplica ................................ la pongo en tus santas manos, para que la lleves a tu esposa y con Ella, a Jesús nuestro Señor.

Oración Final

Oh Dios,  que en tu inefable providencia elegiste a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concé denos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

sábado, 11 de marzo de 2017

NOVENA A SAN JOSÉ ( SEGUNDO DÍA)

Hacer la señal de la cruz.

Acuérdate de nosotros, bienaventurado san José,
y ayúdanos con tus oraciones y por tú intercesión,
junto a aquel que quiso ser considerado tu hijo, y con tu esposa bienaventurada, María Santísima, la Madre del Redentor, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Meditación del día correspondiente

Y, para empezar, de San José no tenemos
ni una sola palabra en la Escritura.
San José no tuvo ninguna acción visible
en los acontecimientos de su época.

No tuvo que afrontar al rey Herodes
como San Juan Bautista
ni se presentó a los hombres con una palabra nueva
como San Pablo.

No tenemos nada que hacer con él
ni en el orden político
ni en el dominio de las ideas.

Su vida está completamente fuera
de eso que se llama vida pública;
fue una vida como la nuestra
una vida privada.

San José tuvo que soportar el orden exterior del mundo
dentro de ese orden, justo o injusto
no hizo otra cosa sino callar, obedecer,
buscar el pan de cada día.

Ahora bien en la vida privada de este hombre
hay algo más,
ese algo más es de un orden enteramente espiritual.

Es como nuestra vida religiosa,
un secreto del alma;
algo que pasa en lo escondido
lejos de la mirada de los hombres.

La vida exterior de san José, pues,
pertenece a lo que se llama la vida privada.
y el misterio que puede haber en esa vida
es algo religioso, algo invisible,
algo que pasa delante del Padre
y que corresponde a lo que se llama la vida oculta.

Y esta semejanza entre la vida de San José
y nuestra vida,
es lo que me alienta a hablarles del santo.

( Dimas Antuña, La vida de San José, pp. 11-12.)

Hacer Petición por la cual se ofrece la Novena

Querido San José quiero pedir tu intercesión, te encomiendo esta súplica ................................ la pongo en tus santas manos, para que la lleves a tu esposa y con Ella, a Jesús nuestro Señor.

Oración Final 

Oh Dios,  que en tu inefable providencia elegiste a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concé denos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.