miércoles, 28 de octubre de 2015

MONS.JOSÉ IGNACIO MUNILLA: EL AUGE DEL ESOTERISMO

Asistimos, en nuestro tiempo, a la proliferación de libros, revistas, programas radiofónicos y televisivos, de tipo esotérico. No es fácil encontrar el denominador común en el que se mueven todas estas manifestaciones. Si por algo se caracterizan, es por ser un auténtico cóctel: astrología, parasicología, magia, sincretismo de creencias religiosas, etc. Sin embargo, este "revoltijo" responde a una demanda: el deseo de conocimiento de lo oculto, lo enigmático, lo incomprensible. Y esta demanda a la que me refiero, revela unas necesidades que están ocultas en el hombre moderno: la búsqueda de respuestas a los interrogantes del ser humano (el futuro, el más allá de la muerte, etc.) y la necesidad de saciar el deseo de trascendencia en nuestra vida. Por otra parte, no se puede negar que, junto a estas motivaciones, se encuentran otras mucho más intrascendentes, como la de salir de la rutina diaria y buscar sensaciones diferentes, al modo como algunos recurren a las películas de terror. Es un fenómeno complejo.

Pero, el auge del esoterismo es especialmente merecedor de estudio, en cuanto que tiene lugar en una sociedad en la que la increencia y el secularismo alcanzan una fuerte implantación. Incluso, el esoterismo y la increencia, lejos de ser dos fenómenos opuestos, pueden llegar a ser perfectamente compatibles. ¿Será acaso el esoterismo un sucedáneo o sustitutivo de la religión?

Frente a esta realidad, cabe la crítica y también la autocrítica. A las dos me voy a referir brevemente:

· Crítica al esoterismo: “Cuando el hombre deja de creer en Dios, termina por creer en cualquier cosa” (Chesterton)

Una primera crítica, es la de falta de rigor científico…: psicofonías, campos de energía, ovnis, espectros, etc. Un batiburrillo tal de datos tomados de distintos campos, le recuerda a uno, aquello del cajón de sastre en el que hay de todo, pero en el que, a la hora de la verdad, no se encuentra nada. Pero claro, es evidente que la rigurosidad científica vende menos que toda esta especie de literatura barata esotérica, que despierta curiosidad y morbo.

Contrariamente a lo que muchos piensan, el enemigo de la fe no es la razón, sino la superstición. Es decir, la crisis de la religión no está motivada por el hecho de que nuestra cultura sea excesivamente racionalista, sino por todo lo contrario: la crisis de la razón es la que ha provocado el debilitamiento de la fe, desde el momento en que la filosofía ha renunciado a plantearse las preguntas por el sentido y la comprensión global de la vida, y se limita a tratar cuestiones fragmentarias y a refugiarse en la duda y en el subjetivismo. En definitiva: a más razón, más fe y menos superstición; y a menos razón, menos fe y más superstición.

También cabe hacer otras críticas, no menos importantes, ya que el esoterismo responde a un deseo de controlar lo misterioso, lo trascendente, y ponerlo a nuestro servicio, con el consiguiente peligro de manipulación. En este sentido, da la impresión de que busca llenar el espacio de religiosidad que todo hombre lleva en su interior, pero desligándolo de cualquier exigencia ética en la vida diaria, bien sea personal o social. Sacia la curiosidad por lo trascendente, sin que exija mayores compromisos morales... ¡Una religión light!

· Autocrítica sobre el esoterismo: “No os avergoncéis jamás del Evangelio” (Juan Pablo II)

Es justo y necesario, también en este tema, que tengamos nuestra dosis de autocrítica. Sabemos que muchas inquietudes y dudas que buscan ser satisfechas en el confuso campo del ocultismo esotérico, tienen una clara respuesta en las Sagradas Escrituras y en el Magisterio de la Iglesia. Me refiero, principalmente, a las verdades de la fe católica que hacen referencia a la vida después de la muerte: la existencia del cielo, infierno, purgatorio, la inmortalidad del alma, la resurrección de la carne, el juicio final, etc. El problema está en que, a veces, hemos dejado de predicarlas porque nos resultaban incómodas, o porque pensábamos que no respondían al lenguaje del hombre moderno. Y ahora, resulta que el hombre de nuestros días se plantea, fuera de la Iglesia Católica, esas inquietudes y preguntas legítimas. Y, con perplejidad y preocupación, vemos proliferar programas de radio y televisión a los que acuden católicos, pretendiendo encontrar las respuestas que no han encontrado en la Iglesia. Como ejemplo, pensemos en la difusión que tiene en nuestros días la creencia en la reencarnación. Ante este hecho, en ocasiones, se ha echado de menos una exposición clara de la doctrina, que contraponga a la reencarnación, la inmortalidad del alma y la resurrección final. De hecho, existen católicos que ni tan siquiera saben que la reencarnación es incompatible con su credo. En el seno de la Iglesia, acaso tengamos nuestra parte de culpa, por las veces que hayamos podido silenciar, y quizá hasta deformar, los contenidos de la fe católica que profesamos.

Y es que… contra el auge del esoterismo, que es uno de tantos signos de debilitamiento y descomposición de la cultura occidental, el mejor remedio es la fidelidad a nuestra fe.

martes, 27 de octubre de 2015

CAMINO A ROMA EN WHAT'S APP

Hemos abierto en What's app el grupo Camino a Roma...

Encontrarás archivos del programa, poesías, información, música  y enseñanzas:  padre Horacio Bojorge, diácono Jorge Novoa... Responderemos a tus inquietudes.. No es un lugar para publicar materiales.

Mándanos tu solicitud,  por correo electrónico o por  el facebook y realizaremos el contacto...Es imimprescindible tener una cuenta de what`s app para poder incorporarte..

viernes, 23 de octubre de 2015

ENCUENTROS CON JESÚS (OCTUBRE 2015)




ENCUENTROS CON JESÚS

24   DE OCTUBRE 2015
16 –20 HS
Parroquia María Reina de la Paz

Octubre es un mes mariano por excelencia, y la Iglesia nos invita, en el ,  a contemplar a San Juan Pablo II, apóstol de la Divina Misericordia y devoto amantísimo del Inmaculado Corazón de
María..

“Hoy queremos confiarte el futuro que nos espera, rogándote que nos acompañes en nuestro camino.   La humanidad posee hoy instrumentos de potencia inaudita. Puede hacer de este mundo un jardín o reducirlo a un cúmulo de escombros.” San Juan Pablo II

16- Adoración y Santo Rosario
      Bendición imagen de la Gospa

17- Predicación Diác. Jorge Novoa
      “Inmaculado Corazón de María, causa de nuestra alegría..”

18- Paseo con el Santísimo Sacramento

19- Santa Misa
Preside Pbro. Sebastián Pinazo

Al concluir habrá imposición de manos y confesiones desde las 17.30 hs..

Retiro gratuito y abierto

miércoles, 14 de octubre de 2015

SANTA TERESA DE JESÚS (DOCTORA DE LA IGLESIA)

Ofrecemos al lector a continuación parte del texto de la homilía pronunciada por el Papa Pablo VI, en al basílica de San Pedro, durante el acto de la proclamación de Santa Teresa como doctora de la Iglesia Universal (27 de setiembre de 1970, L'Observatore Romano)

Significación del título concedido a Santa Teresa
Hablemos primero sobre ella, sobre Teresa. La luz del título doctoral pone de relieve valores indiscutibles que ya le habían sido ampliamente reconocidos; ante todo, la santidad de vida, valor este oficialmente proclamado el 12 de marzo de 1622 - Santa Teresa había muerto 30 años antes- por nuestro predecesor Gregorio XV en el célebre acto de la canonización que incluyó en el libro de los santos, junto con esta santa carmelita, a Ignacio de Loyola, Francisco Javier, Isidro Labrador, todos ellos gloria de la España católica, y al mismo tiempo al florentino-romano Felipe Neri. Por otra parte, la luz del título doctoral pone de relieve la eminencia de la doctrina y esto de un modo especial.

Los carismas de la doctrina teresiana
La doctrina de Teresa de Avila brilla por los carismas de la verdad, de la fidelidad a la fe católica, de la utilidad para la formación de las almas. Y podríamos resaltar de modo particular otro carisma, el de la sabiduría, que nos hace pensar en el aspecto más atrayente y al mismo tiempo más misterioso del doctorado de Santa Teresa, o sea, en el influjo de la inspiración divina en ésta prodigiosa y mística escritora.

¿De dónde le venía a Teresa el tesoro de su doctrina? Sin duda alguna, le venía de su inteligencia y de su formación cultural y espiritual, de sus lecturas, de su trato con los grandes maestros de la teología y de espiritualidad, de su singular sensibilidad, de su habitual e intensa disciplina ascética, de su meditación contemplativa, en una palabra de su correspondencia a la gracia acogida en su alma, extraordinariamente rica y preparada para la práctica y para la experiencia de la oración. Pero¿ era ésta la única fuente de su eminente doctrina?¿ O acaso no se encuentran en Santa Teresa hechos, actos y estados en los que ella no es el agente, sino más bien el paciente, o sea, fenómenos pasivos y sufridos, místicos en el verdadero sentido de la palabra, de tal forma que deben ser atribuidos a una acción extraordinaria del Espíritu Santo?Estamos, sin duda alguna, ante un alma en la que se manifiesta la iniciativa divina extraordinaria del Espíritu Santo?

Estamos, sin duda alguna, ante un alma en la que se manifiesta la iniciativa extraordinaria, sentida y posteriormente descrita llana, fiel y estupendamente por Teresa con un lenguaje literario peculiarísimo.

miércoles, 7 de octubre de 2015

VITTORIO MESSORI: TODO SOBRE MARÍA


Con 23 años se convirtió al catolicismo. Y desde entonces es un apologista de masas. “Periodista católico”, es la única persona que puede presumir de haber escrito un libro con cada uno de los dos últimos Papas. Acaba de publicar en Italia su “Hipótesis sobre María”, un profundo análisis sobre la veracidad de la madre de Jesús.

¿Sigue habiendo apariciones de la Virgen?
En el libro sólo me ocupo de apariciones reconocidas por la Iglesia. Sólo menciono marginalmente las apariciones de Medjugorie, en la ex-Yugoslavia. Como allí sigue habiendo apariciones, la Iglesia no se ha pronunciado.

Hay muchos católicos que no creen que la Virgen se aparezca...
Las apariciones son revelaciones privadas. Por lo tanto, no es obligatorio creérselas. Si uno no se las cree, aunque la Iglesia la haya reconocido, no es un pecado.

¿Y usted cree en ellas?
Estoy convencido de que muchas son auténticas. Pienso que son importantes porque acompañan la historia de la Iglesia.

¿Para qué se aparece o se ha aparecido la Virgen?
La Virgen se aparece cuando el pueblo de Dios está en peligro de algún modo. Cuando están amenazados, María, como todas las madres, corre a ayudar a sus hijos. He hecho una especie de “calendario de apariciones” y he descubierto que constituyen una Historia paralela.

Póngame algún ejemplo.
Piense en Fátima. Las fechas coinciden con el momento en que los comunistas se hacen con el poder de la que será más tarde la Unión Soviética. El martirio de los cristianos bajo el comunismo comienza exactamente aquel 1917. Pienso que se apareció para consolar a los cristianos al inicio de esta Vía Crucis, para recordar que a pesar de todo lo que iba a pasar no sucumbiría la fe.

¿No será casualidad?
La última aparición mariana reconocida por la Iglesia es la de Baneux, en las Ardenas belgas. Hablamos de apariciones de enero de 1933. Coinciden perfectamente con la llegada de Hitler al poder.

¿Cómo se sabe que una aparición es realmente de la Virgen?
Cuando no se aparece para decir algo distinto al Evangelio. Si un día se apareciera una Virgen que dice algo que no está en el Evangelio o que lo contradice, no es la Virgen. Sería quizá una manifestación diabólica o un timo o algo por el estilo.

¿Por qué su interés en las apariciones?
Estudiar las apariciones es interesante porque nos permite ver el papel de María.

Con su libro “Hipótesis de María”, ¿qué ha descubierto sobre la Virgen?
Que no existe la Mariología. El discurso teológico sobre María es más bien Cristología. Los 4 ó 5 dogmas marianos son en defensa del Hijo. Por ejemplo, la Maternidad divina no consiste en exaltar a María sino en defender que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre porque fue concebido y nutrido en el útero de una mujer.

Su primer libro fue “Hipótesis sobre Jesús”. Es normal que ahora lance una hipótesis sobre su Madre.
Cuando escribí “Hipótesis sobre Jesús”, muchos me escribieron diciendo que debería hacer uno sobre María. Yo sonreía porque me parecía improponible. Y ahora, me encuentro que he escrito 550 páginas y 50 capítulos sobre esto.

¿Por qué lo ha escrito?
Cuanto más profundizaba en la figura de Jesús, más me daba cuenta de que su Madre no es un accesorio del que puede prescindirse ni un optional para viejas devotas. Un Cristianismo que no haga sitio a María, no puede funcionar. Donde se olvida a la Madre, antes o después desaparece también el Hijo porque María es la garantía de la verdad de la Encarnación.

No opinan lo mismo otros cristianos, como los protestantes...
Los protestantes pensaron que los católicos adoran a María y se equivocaron. Pensaban que lo que se da a María se le quita a Jesús. Y no es así. Si un católico adorase a María, se equivocaría, dejaría de ser católico. No se nos pide que adoremos a María, sino venerarla en cuanto madre del Hijo.

La figura de María, ¿es un obstáculo para dialogar con otras confesiones?
Los protestantes son un caso aislado en la historia de la Iglesia. Tanto católicos como ortodoxos se caracterizan por una gran devoción mariana. También María es un punto muy importante en el diálogo con los musulmanes.

¿Qué tiene que ver María con el Islam?
Hay un capítulo entero del Corán sobre Mariam, como la llaman ellos. Si uno de nosotros blasfemia públicamente contra la Virgen, al máximo sería tachado de maleducado. Pero si un musulmán pone en duda la virginidad de María, sería lapidado allí mismo.

¿Cuáles son sus fuentes para hablar de la Virgen?
No se sabría nada de ella si no fuera por los Evangelios. Aunque aparece poco, no es un personaje secundario porque aparece en los momentos fundamentales: la anunciación, el parto de Jesús, junto a la Cruz, después de la Ascensión, Pentecostés...

Según Dan Brown no es la Virgen sino Magdalena el personaje femenino más importante del Evangelio.
Me niego a dar mi opinión sobre el Código da Vinci. No razono sobre basura. Dan Brown se ríe de nosotros porque es una persona inteligente. No es que escribe estas cosas creyendo lo que dice. Lo escribe porque estas cosas tienen su público. Yo cada año podría publicar un Código da Vinci, lo digo porque soy escritor... Conozco los ingredientes: templarios, santo grial, María Magdalena, merovingios, Jesús que muere aparentemente, Jesús en India...

Pero entonces, ¿la Virgen o la Magdalena?
Sólo hay una mujer decisiva en la historia de Jesús, la madre. Sin la madre, no tendríamos un Dios que es al mismo tiempo Dios verdadero y hombre verdadero. La Magdalena existió y yo la quiero mucho porque es patrona de la ciudad donde vivo. Pero si no tuviera esta devoción, no pasaría nada. Sin embargo, si no hubiera María, materialmente el Cristianismo sería imposible.

LÁGRIMAS EN LA LLUVIA: LA VEJEZ (JUAN MANUEL DE PRADA)

PROMESAS DE LA VIRGEN SOBRE EL SANTO ROSARIO


1. Los que fielmente me sirven mediante el rezo del Santo Rosario, recibirán insignes gracias.

2. Yo prometo mi protección especial, y las más notables gracias, a todos los que recitasen el Santo Rosario.

3. El Rosario será la defensa más poderosa contra las fuerzas del infierno. Se destruirá el vicio; se disminuirá el pecado; y se vencerá a todas las herejías.

4. Por el rezo del Santo Rosario florecerán las virtudes; y también las buenas obras. Las almas obtendrán la misericordia de Dios en abundancia. Se apartarán los corazones del amor al mundo y sus vanidades; y serán elevados a desear los bienes eternos. Ojalá que las almas hiciesen el propósito de santificarse por este medio.

5. El alma que se recomienda a mí por el rezo del Santo Rosario, no perecerá jamás.

6. El que recitase el Santo Rosario devotamente, aplicándose a meditar los Sagrados misterios, no será vencido por la mala fortuna. En su justo juicio, Dios no lo castigará. No sufrirá la muerte improvisa. Y si es justo, permanecerá en la gracia de Dios; y será digno de alcanzar la vida eterna.

7. El que conserva una verdadera Devoción al Rosario, no morirá sin los Sacramentos de la Iglesia.

8. Los que fielmente rezan el Santo Rosario tendrán en la vida y en la muerte, la luz de Dios; y la plenitud de su gracia. En la hora de la muerte, participarán de los méritos de los Santos en el Paraíso.

9. Yo libraré del Purgatorio a los que han acostumbrado el rezo del Santo Rosario.
10. Los que permanecen como fieles hijos del Santo Rosario merecerán un grado elevado de gloria en el Cielo.
11. Se obtendrá todo lo que se me pidiere mediante la recitación del Santo Rosario.
12. Todos los que propagan el Santo Rosario recibirán mi auxilio en sus necesidades.
13. Para los devotos del Santo Rosario, he obtenido de mi Divino Hijo, la intercesión de toda la Corte Celestial, durante la vida y en la hora de la muerte.
14. Todos los que rezan Santo Rosario son hijos míos y hermanos de mi Único Hijo Jesucristo.
15. La Devoción al Santo Rosario es gran señal de la predestinación.

OTRAS PROMESAS DE LA VIRGEN

- Dijo la Virgen a Santa Gertrudis que “A todo aquel que la haya invocado diariamente conmemorando el poder, la sabiduría y el amor que le fueron comunicados por la Augusta Trinidad, a la hora de su muerte me mostraré a él con el brillo de una belleza tan grande que mi vista le consolará y le comunicará las alegrías celestiales”.
- Santa Brígida escuchó de la Virgen decir: “Yo, su Madre y Señora amantísima, saldré al encuentro de mis devotos a la hora de su muerte, para consolarlos y fortalecerlos”.
- La Virgen le dijo a Santa Matilde: “Yo a todos los que me sirven devota y santamente los quiero favorecer fidelísimamente en la hora de la muerte como madre piadosísima, y consolarlos y defenderlos”.
- La Virgen también le dijo a Santa Brígida: “Quiero, pues, que todas las Vísperas os reunáis tú y tu familia para cantar el himno AVE MARIS STELLA, y yo os auxiliaré en todas vuestras necesidades”. Y, hablando del Purgatorio le dijo: “Yo soy madre de Dios, y madre de todos los que están en el purgatorio; porque todas las penas que se han de dar a los que allí se purgan por los pecados, por mi intercesión se mitigan de alguna manera cada hora”.
- La Virgen le dijo a Santa Verónica Giuliani: “La fuente de las gracias es mi corazón, y éste será para ti voz ante Dios. No pidas nunca tú, haz pedir a mi corazón”.
- La Virgen le dijo a Don Bosco: “¡Yo amo a los Salesianos porque ellos me aman”. Apoyado en estas celestiales palabras Don Bosco dirá a sus hijos: “Cuando escribáis a vuestros padres y parientes decidles que todos los que tienen Salesianos e Hijas de María Auxiliadora se salvarán todos hasta la tercera y cuarta generación”.



viernes, 2 de octubre de 2015

PAPA FRANCISCO: EL ÁNGEL CUSTODIO EXISTE, NO ES FANTASÍA

(RV).- (Con audio). El ángel custodio existe, no es una doctrina fantasiosa, sino un compañero que Dios nos ha puesto en el camino de nuestra vida. Lo dijo el Papa Francisco en su homilía de la misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, en el día en que la Iglesia celebra la memoria de los Santos Ángeles Custodios.

El Pontífice destacó que las lecturas del día presentan dos imágenes: la del ángel y la del niño. Y dijo que Dios ha puesto a nuestro lado a un ángel para custodiarnos. De ahí que afirmara que “si alguno de nosotros creyera que puede caminar solo, se equivocaría tanto”, caería “en esa equivocación tan fea que es la soberbia, o sea creer que se es grande”, autosuficiente. Mientras Jesús – prosiguió diciendo el Papa – enseña a los apóstoles que hay que ser como los niños. “Los discípulos discutían acerca de quién era el más grande entre ellos: había una disputa interna… el afán de hacer carrera, ¡eh! Estos que son los primeros obispos tenían esa tentación de hacer carrera. ‘Eh, yo quiero llegar a ser más grande que tú…’.

No es un buen ejemplo lo que hacían los primeros obispos, pero es la realidad. Y Jesús les enseña la verdadera actitud”, la de los niños: “la docilidad, la necesidad del consejo, la necesidad de la ayuda, porque el niño es, precisamente, el signo de la necesidad de ayuda, de docilidad para ir hacia adelante… Éste es el camino. No quien es más grande”.

Los que se acercan a la actitud de un niño están “más cerca de la contemplación del Padre”, dijo el Papa Francisco, porque escuchan con el corazón abierto y dócil al ángel custodio:

“Todos nosotros, según la tradición de la Iglesia, tenemos un ángel con nosotros, que nos custodia, nos hace sentir las cosas. Cuántas veces hemos escuchado: ‘Pero… esto… debería ser así, esto no va, debes estar atento…’: ¡tantas veces! Es la voz de nuestro compañero de viaje. Estar seguros de que él nos llevará hasta el final de nuestra vida con sus consejos, y por eso dar escucha a su voz, no rebelarnos … Porque la rebelión, las ganas de ser independiente, es una cosa que todos nosotros tenemos; es la soberbia, la que tuvo nuestro padre Adán en el Paraíso terrenal: la misma. No te rebeles: sigue sus consejos”.

“Nadie camina solo y ninguno de nosotros debe pensar que está solo” porque “este compañero” – dijo el Papa – está siempre”:

“Y cuando nosotros no queremos escuchar su consejo, escuchar su voz, es como decirle: ‘¡Pero, vete, vete!’. Echar al compañero del camino es peligroso, porque ningún hombre, ninguna mujer puede aconsejarse a sí mismo. Yo puedo aconsejar a otro, pero no puedo aconsejarme a mí mismo. Está el Espíritu Santo que me aconseja, está el ángel que me aconseja. Por eso tenemos necesidad. Esta no es una doctrina sobre los ángeles un poco fantasiosa: no, es realidad. Lo que Jesús, lo que Dios, ha dicho: ‘Yo envío un ángel ante ti para custodiarte, para acompañarte en el camino, para que no te equivoques’”.
El Papa Bergoglio concluyó su homilía diciendo:

“Yo, hoy, haría la pregunta: ¿cómo es mi relación con el ángel custodio? ¿Lo escucho? ¿Le digo buen día, a la mañana? ¿Le digo: ‘custódiame durante el sueño?’.¿Hablo con él? ¿Le pido consejo? Él está a mi lado. Esta pregunta podemos responderla hoy, cada uno de nosotros: ¿Cómo es mi relación con este ángel que el Señor ha enviado para custodiarme y acompañarme en el camino, y que ve siempre el rostro del Padre que está en los cielos?”.
(María Fernanda Bernasconi – RV).

LOS ÁNGELES CUSTODIOS

Ya en el siglo II Orígenes decía:" Los Cristianos creemos que a cada uno designa Dios un ángel para que nos guíe y proteja". 

Ya en el año 800 se celebra en Inglaterra una fiesta a los Ángeles de la Guarda y desde 1111 existe una oración muy famosa :"Ángel del Señor, que por orden de su piadosa providencia eres mi guardián, custódiame en este día, ilumina mi entendimiento, dirige mía afectos, gobierna mis sentimientos, para que jamás ofenda a Dios. Amén."

En el año 1608 el Sumo Pontífice extendió a toda la Iglesia universal la fiesta de los Ángeles Custodios y la colocó el día 2 de octubre.

San Bernardo en el año 1010, hizo un sermón muy célebre cerca del Ángel de la Guarda, comentando estas tres frases: Respetemos su presencia ( portándonos como es debido). Agradezcámosle sus favores ( que son muchos más de los que nos podríamos imaginar). Y confiemos en su ayuda ( que es muy poderosa porque es superior en poder al de los demonios que nos atacan y a nuestras pasiones que nos traicionan). 

San juan Bosco  narra que el día de la fiesta del Ángel de la Guarda, un dos de octubre, recomendó a sus muchachos que en los momentos de peligro invocarán a su Ángel Custodio y que en esa semana dos jóvenes obreros estaban en un andamio altísimo alcanzando materiales y de pronto se partió la tabla y se vinieron abajo. Uno de ellos recordó el consejo oído y exclamó :" Ángel de mi Guarda!". Cayeron sin sentido. Fueron a recoger a uno y lo encontraron muerto, y cuando levantaron al segundo, al que había invocado al Ángel Custodio, éste recobró el sentido  y comentó...

"Cuando vi que me venía abajo invoqué a mi ángel de la Guarda y sentí como sí me pusieran por debajo una sábana y me bajarán suavemente. Y luego, no recuerdo más.."

Ángel de mi guarda, mi dulce compañía,
No me desampares ni de noche ni de día,
Hasta qué me pongas en paz y alegría
Con todos los santos de Jesús, José y María...

QUIÉNES SON LOS ÁNGELES DE LA GUARDA?

jueves, 1 de octubre de 2015

BENEDICTO XVI: SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS

Hoy quiero hablaros de santa Teresa de Lisieux, Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, que sólo vivió en este mundo 24 años, a finales del siglo XIX, llevando una vida muy sencilla y oculta, pero que, después de su muerte y de la publicación de sus escritos, se ha convertido en una de las santas más conocidas y amadas. «Teresita» no ha dejado de ayudar a las almas más sencillas, a los pequeños, a los pobres, a los que sufren, que la invocan, y también ha iluminado a toda la Iglesia con su profunda doctrina espiritual, hasta el punto de que el venerable Juan Pablo II, en 1997, quiso darle el título de doctora de la Iglesia, añadiéndolo al de patrona de las misiones, que ya le había otorgado Pío XI en 1927. Mi amado predecesor la definió «experta en la scientia amoris» (Novo millennio ineunte, 42).

Esta ciencia, que ve resplandecer en el amor toda la verdad de la fe, Teresa la expresa principalmente en el relato de su vida, publicado un año después de su muerte bajo el título de Historia de un alma. Es un libro que inmediatamente tuvo un enorme éxito, fue traducido a muchas lenguas y difundido en todo el mundo. Quiero invitaros a redescubrir este pequeño gran tesoro, este luminoso comentario del Evangelio plenamente vivido. De hecho, Historia de un alma es una maravillosa historia de Amor, narrada con tanta autenticidad, sencillez y lozanía que el lector no puede menos de quedar fascinado ante ella.

¿Cuál es ese Amor que colmó toda la vida de Teresa, desde su infancia hasta su muerte? Queridos amigos, este Amor tiene un rostro, tiene un nombre: ¡es Jesús! La santa habla continuamente de Jesús. Recorramos, pues, las grandes etapas de su vida, para entrar en el corazón de su doctrina.

Teresa nació el 2 de enero de 1873 en Alençon, una ciudad de Normandía, en Francia. Era la última hija de Luis y Celia Martin, esposos y padres ejemplares, beatificados juntos el 19 de octubre de 2008. Tuvieron nueve hijos, cuatro de los cuales murieron en edad temprana. Quedaron las cinco hijas, que se hicieron todas religiosas. Teresa, a los 4 años, quedó profundamente afectada por la muerte de su madre (MS, A 13r). El padre, junto con las hijas, se trasladó entonces a la ciudad de Lisieux, donde se desarrollaría toda la vida de la santa. Más tarde Teresa, atacada por una grave enfermedad nerviosa, se curó por una gracia divina, que ella misma definió como «la sonrisa de la Virgen» (ib., 29v-30v). Recibió la primera Comunión, vivida intensamente (ib., 35r), y puso a Jesús Eucaristía en el centro de su existencia.

La «Gracia de Navidad» de 1886 marca un giro de 180 grados, que ella llama su «completa conversión» (ib., 44v-45r). De hecho, se cura totalmente de su hipersensibilidad infantil e inicia una «carrera de gigante». A la edad de 14 años, Teresa se acerca cada vez más, con gran fe, a Jesús crucificado, y se toma muy en serio el caso, aparentemente desesperado, de un criminal condenado a muerte e impenitente (ib., 45v-46v). «Quería a toda costa impedirle que cayera en el infierno», escribe la santa, con la certeza de que su oración lo pondría en contacto con la Sangre redentora de Jesús. Es su primera y fundamental experiencia de maternidad espiritual: «Tanta confianza tenía en la misericordia infinita de Jesús», escribe. Con María santísima, la joven Teresa ama, cree y espera con «un corazón de madre» (cf. PR 6/10r).

En noviembre de 1887, Teresa va en peregrinación a Roma junto a su padre y su hermana Celina (ib., 55v-67r). Para ella, el momento culminante es la audiencia del Papa León XIII, al que pide permiso de entrar, con apenas 15 años, en el Carmelo de Lisieux. Un año después, su deseo se realiza: se hace carmelita, «para salvar las almas y rezar por los sacerdotes» (ib., 69v). Al mismo tiempo, comienza la dolorosa y humillante enfermedad mental de su padre. Es un gran sufrimiento que conduce a Teresa a la contemplación del rostro de Jesús en su Pasión (ib., 71rv).

De esta manera, su nombre de religiosa —sor Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz— expresa el programa de toda su vida, en la comunión con los misterios centrales de la Encarnación y la Redención. Su profesión religiosa, en la fiesta de la Natividad de María, el 8 de septiembre de 1890, es para ella un verdadero matrimonio espiritual en la «pequeñez» del Evangelio, caracterizada por el símbolo de la flor: «¡Qué fiesta tan hermosa la de la Natividad de María para convertirme en esposa de Jesús!» —escribe—. Era la Virgencita recién nacida quien presentaba su florecita al Niño Jesús» (ib., 77r). Para Teresa, ser religiosa significa ser esposa de Jesús y madre de las almas (cf. MS B, 2v). Ese mismo día, la santa escribe una oración que indica toda la orientación de su vida: pide a Jesús el don de su Amor infinito, el don de ser la más pequeña, y sobre todo pide la salvación de todos los hombres: «Que hoy no se condene ni una sola alma» (PR 2). Es de gran importancia su Ofrenda al Amor misericordioso, que hizo en la fiesta de la Santísima Trinidad de 1895 (MS A, 83v-84r; PR 6): una ofrenda que Teresa comparte enseguida con sus hermanas, siendo ya vice-maestra de novicias.

Diez años después de la «Gracia de Navidad», en 1896, llega la «Gracia de Pascua», que abre el último período de la vida de Teresa, con el inicio de su pasión en profunda unión a la Pasión de Jesús; se trata de la pasión del cuerpo, con la enfermedad que la llevaría a la muerte en medio de grandes sufrimientos, pero sobre todo se trata de la pasión del alma, con una dolorosísima prueba de la fe (MS C, 4v-7v). Con María al pie de la cruz de Jesús, Teresa vive entonces la fe más heroica, como luz en las tinieblas que le invaden el alma. La carmelita es consciente de vivir esta gran prueba por la salvación de todos los ateos del mundo moderno, a los que llama «hermanos». Vive, entonces, más intensamente el amor fraterno (8r-33v): hacia las hermanas de su comunidad, hacia sus dos hermanos espirituales misioneros, hacia los sacerdotes y hacia todos los hombres, especialmente los más alejados. Se convierte realmente en una «hermana universal». Su caridad amable y sonriente es la expresión de la alegría profunda cuyo secreto nos revela: «Jesús, mi alegría es amarte a ti» (P 45/7). En este contexto de sufrimiento, viviendo el amor más grande en las cosas más pequeñas de la vida diaria, la santa realiza en plenitud su vocación de ser el Amor en el corazón de la Iglesia (cf. MS B, 3v).

Teresa muere la noche del 30 de septiembre de 1897, pronunciando las sencillas palabras: «¡Dios mío, os amo!», mirando el crucifijo que apretaba entre sus manos. Estas últimas palabras de la santa son la clave de toda su doctrina, de su interpretación del Evangelio. El acto de amor, expresado en su último aliento, era como la respiración continua de su alma, como el latido de su corazón. Las sencillas palabras «Jesús, te amo» están en el centro de todos sus escritos. El acto de amor a Jesús la sumerge en la Santísima Trinidad. Ella escribe: «Lo sabes, Jesús mío. Yo te amo. Me abrasa con su fuego tu Espíritu de Amor. Amándote yo a ti, atraigo al Padre» (P 17/2).

Queridos amigos, también nosotros, con santa Teresa del Niño Jesús, deberíamos poder repetir cada día al Señor, que queremos vivir de amor a él y a los demás, aprender en la escuela de los santos a amar de una forma auténtica y total. Teresa es uno de los «pequeños» del Evangelio que se dejan llevar por Dios a las profundidades de su Misterio. Una guía para todos, sobre todo para quienes, en el pueblo de Dios, desempeñan el ministerio de teólogos. Con la humildad y la caridad, la fe y la esperanza, Teresa entra continuamente en el corazón de la Sagrada Escritura que contiene el Misterio de Cristo. Y esta lectura de la Biblia, alimentada con la ciencia del amor, no se opone a la ciencia académica. De hecho, la ciencia de los santos, de la que habla ella misma en la última página de la Historia de un alma, es la ciencia más alta: «Así lo entendieron todos los santos, y más especialmente los que han llenado el universo con la luz de la doctrina evangélica.

¿No fue en la oración donde san Pablo, san Agustín, san Juan de la Cruz, santo Tomás de Aquino, san Francisco, santo Domingo y tantos otros amigos ilustres de Dios bebieron aquella ciencia divina que cautivaba a los más grandes genios?» (MS C, 36r). La Eucaristía, inseparable del Evangelio, es para Teresa el sacramento del Amor divino que se rebaja hasta el extremo para elevarnos hasta él. En su última Carta, sobre una imagen que representa a Jesús Niño en la Hostia consagrada, la santa escribe estas sencillas palabras: «Yo no puedo tener miedo a un Dios que se ha hecho tan pequeño por mí (...) ¡Yo lo amo! Pues él es sólo amor y misericordia» (Carta 266).

En el Evangelio Teresa descubre sobre todo la misericordia de Jesús, hasta el punto de afirmar: «A mí me ha dado su misericordia infinita, y a través de ella contemplo y adoro las demás perfecciones divinas (...). Entonces todas se me presentan radiantes de amor; incluso la justicia (y quizás más aún que todas las demás), me parece revestida de amor» (MS A, 84r). Así se expresa también en las últimas líneas de la Historia de un alma: «Sólo tengo que poner los ojos en el santo Evangelio para respirar los perfumes de la vida de Jesús y saber hacia dónde correr... No me abalanzo al primer puesto, sino al último... Sí, estoy segura de que, aunque tuviera sobre la conciencia todos los pecados que pueden cometerse, iría, con el corazón roto de arrepentimiento, a echarme en brazos de Jesús, pues sé cómo ama al hijo pródigo que vuelve a él» (MS C, 36v-37r). «Confianza y amor» son, por tanto, el punto final del relato de su vida, dos palabras que, como faros, iluminaron todo su camino de santidad para poder guiar a los demás por su mismo «caminito de confianza y de amor», de la infancia espiritual (cf. MS C, 2v-3r; Carta 226). Confianza como la del niño que se abandona en las manos de Dios, inseparable del compromiso fuerte, radical, del verdadero amor, que es don total de sí mismo, para siempre, como dice la santa contemplando a María: «Amar es darlo todo, darse incluso a sí mismo» (Poesía Por qué te amo, María: p 54/22). Así Teresa nos indica a todos que la vida cristiana consiste en vivir plenamente la gracia del Bautismo en el don total de sí al amor del Padre, para vivir como Cristo, en el fuego del Espíritu Santo, su mismo amor por todos los demás.

JUAN PABLO II:TERESA DE LISIEUX RECIBIÓ DEL MAESTRO DIVINO LA "CIENCIA DEL AMOR"...

También se alegra la Madre Iglesia al constatar que, en el decurso de la historia, el Señor sigue revelándose a los pequeños y a los humildes, capacitando a sus elegidos, por medio del Espíritu que «todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios» (1 Co 2, 10), para hablar de las cosas «que Dios nos ha otorgado (...), no con palabras aprendidas de sabiduría humana, sino aprendidas del Espíritu, expresando realidades espirituales» (1 Co 2, 12. 13). De este modo el Espíritu Santo guía a la Iglesia hacia la verdad plena, la dota de diversos dones, la embellece con sus frutos, la rejuvenece con la fuerza del Evangelio y la hace capaz de escrutar los signos de los tiempos, para responder cada vez mejor a la voluntad de Dios (cf. Lumen gentium, 4 y 12; Gaudium et spes, 4).

Entre los pequeños, a los que han sido revelados de manera muy especial los secretos del Reino, resplandece Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, monja profesa de la orden de los Carmelitas Descalzos, de la que este año se celebra el centenario de su ingreso en la patria celestial.


Durante su vida, Teresa descubrió «luces nuevas, significados ocultos y misteriosos» (Ms A 83 v) y recibió del Maestro divino la «ciencia del amor», que luego manifestó con particular originalidad en sus escritos (cf. Ms B 1 r). Esa ciencia es la expresión luminosa de su conocimiento del misterio del Reino y de su experiencia personal de la gracia. Se puede considerar como un carisma particular de sabiduría evangélica que Teresa, como otros santos y maestros de la fe, recibió en la oración (cf. Ms C 36 r)

(Palabras pronunciadas el 19 de octubre de 1997 al declarar a santa Teresita de Lisieux, doctora de la Iglesia)

SANTA TERESITA DE LISIEUX


María Francisca Teresa nació el 2 de Enero de 1873en Francia. Hija de un relojero y una costurera de Alençon. Tuvo una infancia feliz y ordinaria, llena de buenos ejemplos. Teresita era viva e impresionable, pero no particularmente devota.En 1877, cuando Teresita tenía cuatro años, murió su madre.

Su padre vendió su relojería y se fue a vivir a Lisieux donde sus hijas estarían bajo el cuidado de su tía, la Sra. Guerin, que era una mujer excelente. Santa Teresita era la preferida de su padre. Sus hermanas eran María, Paulina, Leonia y Celina. La que dirigía la casa era María y Paulina que era la mayor se encargaba de la educación religiosa de sus hermanas. Les leía mucho en el invierno.
Cuando Teresita tenía 9 años, Paulina ingresó al convento de las carmelitas. Desde entonces, Teresita se sintió inclinada a seguirla por ese camino. Era una niña afable y sensible y la religión ocupaba una parte muy importante de su vida.

Cuando Teresita tenía catorce años, su hermana María se fue al convento de las carmelitas igual que Paulina. La Navidad de ese año, tuvo la expeirencia que ella llamó su “conversión”. Dice ella que apenas a una hora de nacido el Niño Jesús, inundó la oscuridad de su alma con ríos de luz. Decía que Dios se había hecho débil y pequeño por amor a ella para hacerla fuerte y valiente.
Al año siguiente, Teresita le pidió permiso a su padre para entrar al convento de las carmelitas y él dijo que sí. Las monjas del convento y el obispo de Bayeux opinaron que era muy joven y que debía esperar.

Algunos meses más tarde fueron a Roma en una peregrinación por el jubileo sacerdotal del Papa León XIII. Al arrodillarse frenta al Papa para recibir su bendición, rompió el silencio y le pidió si podía entrar en el convento a los quince años. El Papa quedó impresionado por su aspecto y modales y le dijo que si era la voluntad de Dios así sería

Teresita rezó mucho en todos los santuarios de la peregrinación y con el apoyo del Papa, logró entrar en el Carmelo en Abril de 1888. Al entrar al convento, la maestra de novicias dijo; “ Desde su entrada en la orden, su porte tenía una dignidad poco común de su edad, que sorprendió a todas las religiosas.” Profesó como religiosa el 8 de Septiembre de 1890. Su deseo era llegar a la cumbre del monte del amor.
Teresita cumplió con las reglas y deberes de los carmelitas. Oraba con un inmenso fervor por los sacerdotes y los misioneros. Debido a esto, fue nombrada después de su muerte, con el título de patrona de las misiones, aunque nunca habia salido de su convento.
Se sometió a todas las austeridades de la orden, menos al ayuno, ya que era delicada de salud y sus superiores se lo impidieron. Entre las penitencias corporales, la más dura para ella era el frío del invierno en el convento. Pero ella decía “Quería Jesús concederme el martirio del corazón o el martirio de la carne; preferiría que me concediera ambos.” Y un día pudo exclamar “He llegado a un punto en el que me es imposible sufrir, porque todo sufrimiento es dulce.”
En 1893, a los veinte años, la hermana Teresa fue nombrada asistente de la maestra de novicias. Prácticamente ella era la maestra de novicias, aunque no tuviera el título. Con respecto a esta labor, decía ella que hacer el bien sin la ayuda de Dios era tan imposible como hacer que el sol brille a media noche.
Su padre enfermó perdiendo el uso de la razón a causa de dos ataques de parálisis. Celina, su hermana, se encargó de cuidarlo. Fueron unos año difíciles para las hijas. Al morir el padre, Celina ingresó al convento con sus hermanas.
En este mismo año, Teresita se enfermó de tuberculosis. Quería ir a una misión en Indochina pero su salud no se lo permitió. Sufrió mucho los últimos 18 meses de su vida. Fue un período de sufrimiento corporal y de pruebas espirituales. En junio de 1897 fue trasladada a la enfermería del convento de la que no volvió a salir. A partir de agosto ya no podía recibir la Comunión debido a su enfermedad y murió el 30 de Septiembre de ese año.
Fue enterrada en el cementerio municipal de Lisieux, el 4 de octubre de 1897. Precisamente fue ella la que estrenó la nueva sepultura comprada por el Carmelo a raíz de las nuevas disposiciones legales, que prohibían las inhumaciones en la clausura de los monasterios. Con la perspectiva del tiempo y a la vista de los acontecimientos sucedidos después de su muerte, se puede afirmar que dicha prohibición fue providencial, pues permitió a cientos de miles de peregrinos acudir a su tumba durante 25 años, cosa que jamás hubiera sucedido si Teresa hubiese sido enterrada en el interior de su convento.
Fue beatificada en 1923 y los restos mortales de Santa Teresita fueron llevados a la Capilla del Carmelo, donde descansan desde entonces. Fue canonizada en 1925.

DIÁCONO JORGE NOVOA: SANTA TERESA DE LISIEUX, ITINERARIO DE SU VOCACIÓN ( 3)


El hallazgo

En la carta de Pablo a los Corintios, Dios saciará la búsqueda de Teresa," como estos mis deseos me hacían sufrir durante la oración un verdadero martirio, abrí las cartas de san Pablo con el fin de buscar una respuesta. Y mis ojos se encontraron con los capítulos 12 y 13 de la primera carta a los Corintios" (Manuscrito B),ciertamente que hay dones al servicio de la Iglesia, ellos son concedidos por Dios para el bien de todos, por lo cual es necesario ejercerlos, no para pavonearse, no es propio del don de Dios alardear como si fuera solamente fruto del esfuerzo humano. Si en realidad el llamado de Dios está ausente, no basta con querer. El querer para ser fecundo debe reconocerse como respuesta a un llamado.

La enseñanza encontrada por Teresita en la carta a los Corintios sobre los carismas, esclarece su búsqueda. No todos estamos llamados a ser sacerdotes, mártires y confesores. Esta primera revelación, tal vez un poco desalentadora a primera vista, preparará su corazón para que conozca el fundamento sólido de todas estas formas de vida en la Iglesia. "La respuesta estaba clara, pero no colmaba mis deseos ni me daba paz" (Manuscrito B).

" Comprendí que si la Iglesia tenía un cuerpo compuesto de diferentes miembros, no le faltaría el más necesario, el más noble de todos, comprendí que la Iglesia tenía un corazón y que este corazón estaba ardiendo de Amor"

En la Iglesia, la vocación y todas las vocaciones son posibles solamente por el Amor, no hay vocación que no tenga su origen en el Amor. Es el Amor Trinitario el que suscita para bien de la Iglesia la vocación, incluso la respuesta debe darse en la gracia de ese amor, otorgada a la Iglesia en ese hombre o esa mujer. Esto parece poner la vocación tan sólo al alcance de unos pocos, y ciertamente todos estamos llamados a vivir la vocación bautismal, en el Amor Trinitario que nos ha llamado a participar en su Iglesia.

Si la Iglesia tiene un corazón, este debe ser el motor que impulsa a los apóstoles, mártires, sacerdotes y profetas, sin su "fuerza", no podrían anunciar el Evangelio, no serían capaces de dar testimonio de Jesús en tantas situaciones difíciles como tienen que enfrentar.

"Si hay un corazón, Yo seré el amor en la Iglesia", así el rayo de luz divino toma forma en esta maravillosa frase de Teresa, y le esclarece en su entendimiento esta verdad fundante de la existencia cristiana. A su luz ella contemplará todo lo que le ocurra. El amor de Dios la fortalece para vivir como ofrenda que arde sin consumirse en la hoguera del amor divino. Participa del amor pascual de Cristo, que según los relatos evangélicos, sobre todo S. Juan, presenta dos características: es deseado ardientemente y se consuma viviéndolo hasta el extremo.

Así como el maestro ha deseado ardientemente vivir su Pascua, así elige a Teresa para participar en este deseo ardiente "que no se consume", la posesión que Dios toma de Teresa, la hace análogamente como a la zarza ,"arder sin consumirse".
Para poder vivir así, es necesario "amar hasta el extremo", Teresa, va por esta gracia que Jesús le concede a vivir totalmente abismada en su Divino esposo, que "tiene sed de amor". Este amar hasta el extremo, solamente se puede realizar si confiadamente el alma se entrega totalmente en los brazos del Señor, para que este la conduzca" en medio de la más oscura tormenta" con el rayo de su gracia. Para llegar a "la cima de la montaña del amor, Jesús no pide grandes hazañas, sino únicamente abandono y gratitud".

IV-_Epílogo


¿Qué puede decirnos a nosotros ésta joven monja de clausura del Carmelo de Lisiuex? ¿Alcanza con su mensaje a hombres y mujeres que viven inmersos en la vorágine del mundo actual?


Yo creo que su mensaje absolutamente actual, es portador de una palabra esperanzadora e iluminadora. Todos debemos entrar en el Carmelo? No, sin llamado no basta mi querer, el llamado es un don, un regalo, un misterio que no tiene su origen en nosotros. ¿Entonces, la puerta que conduce a la santidad está clausurada para nosotros?

El Santo Padre nos da una serie de lineamientos generales en orden a las prioridades pastorales de la Iglesia Universal cuando entramos en el Nuevo Milenio, la santidad es la perspectiva en la que debe situarse este camino , la santidad es una "urgencia pastoral" (NMI n 30). Podemos caer en la trágica tentación, de creer que esta propuesta, no acarrea grandes e inmediatas consecuencias para la vida de una Iglesia local. El "Inmediatismo activista y el fariseísmo" son tentaciones permanentes que asechan a la barca de Pedro y a sus pastores. El Papa como el Señor nos infunde confianza, ante nuestra impaciencia, -"no hemos pescado nada", "nuestras redees están vacías"- nos invita con la voz del Señor a "navegar mar adentro". La santidad no es para las orillas cómodas, es una vida de profundidad, hay que ir "mar adentro". La tempestad de los "mesianismos intrahistóricos eclesiales" cesa ante la voz del pastor, confiemos en el Señor y adentrémonos en "Su mar". Duc in altum.

Caminos múltiples

Este mensaje de Teresa se inscribe en la llamada universal a la santidad, hecha por el Concilio Vaticano II, todos estamos llamados a la santidad. "Sea cual fuere nuestro estado de vida o el hábito que llevemos, cada uno de nosotros tiene que ser el santo de Dios. ¿Quién es, pues, más santo? Quien más ama, quien contempla más a Dios y satisface las exigencias de la mirada divina" (Isabel de la Trinidad).
"Los caminos de la santidad son múltiples y adecuados a la vocación de cada uno" (NMI n 31). En la variedad de caminos Dios expresa la belleza inagotable de su gracia, la santidad es la ciencia del amor.

En el documento conciliar llamado Lumen Gentium, luego de mirar a los miembros del Pueblo de Dios, desde la particular aportación de cada uno, obispos, presbíteros y diáconos, desarrolla todo un capítulo dedicado a los laicos, concluyendo con la vida religiosa (vida consagrada), es decir luego de enumerar la riqueza de la variedad, destaca lo común a todos, la "llamada universal a la santidad". Para todos y cada uno de los miembros de la Iglesia, este es el lugar común, la santidad. Desde el origen (Bautismo) por el cual somos miembros del Pueblo de Dios, es decir, hemos sido injertados en la vid de Cristo, somos uno con Él. Resaltando la aportación de cada uno de los miembros del Pueblo (orden, laicos, vida consagrada) en orden a la misión (evangelizar) debemos comunicar la vida (gracia) que viniendo de Dios nos nutre (santificación) e impulsa a correr hacia la meta (visión de Dios).
En la imagen del Cuerpo, S.Pablo nos dice que "hay muchos miembros" y que todos son necesarios, es imposible decir a alguno, "no te necesito", todos recibimos la vida de la única vid y nos nutrimos con su savia, el buen funcionamiento de un miembro redunda en beneficio de todo el cuerpo. La vida santa de un creyente enriquece la vida de la Iglesia y la impulsa hacia el cumplimiento más eficaz de su misión. Teresa llama la atención sobre el poder transformador de la caridad. Todos podemos amar, y vivir este amor en las cosas cotidianas, y así edificar la Iglesia. Ningún gesto de amor se pierde, Dios no deja estéril ningún acto de amor, y aunque nosotros a veces no percibamos su efecto inmediato, Dios en el tiempo oportuno, lo distribuye para nosotros o en otros, según sea necesario. Una mamá que cuida a sus hijos y esposo, deposita en Dios este tesoro de amar generosamente y Dios siempre devuelve el ciento por uno. Solo el amor salva, y ahora posee un rostro concreto, Jesús de Nazaret, este es el grito de Teresa, tal vez, sea la puerta olvidada de la humanidad, que por ser estrecha está abandonada. Teresa nos anuncia esta buena noticia que tiene su origen en el Evangelio. Su vida es una experiencia luminosa de la gracia, que la introdujo en la ciencia del amor.

Caminos actuales y posibles

" Vivir de amor es navegar sin tregua,

en las almas sembrando paz y gozo.
¡Oh mi piloto amado!,la caridad me urge,
pues te veo en las almas mis hermanas
La caridad me guía, ella es mi estrella,
bogo siempre a su luz.
En mi vela yo llevo grabada mi divisa:

¡vivir de amor!"
Vivir de amor es una poesía de enorme profundidad, este canto que entona Teresa por la vida de la caridad, es descalificado por la voz del mundo que le ordena;"¡Vivir de amor, oh que locura extraña -me dice el mundo-cesa ya tu canto!"

El discípulo de Jesús sabe desde siempre a que tres enemigos debe enfrentar; mundo (realidad negativa presente en el mundo que se opone al plan de Dios, capitaneado por el que S. Juan llama príncipe de este mundo) demonio ( ser personal, espiritual que busca permanentemente apartarnos de Dios) carne (nuestras propias inclinaciones, la concupiscencia, etc). Estos enemigos de la naturaleza humana, lo son de modo mayor en tanto la cultura actual no los distingue con claridad; llamar al mal bien y al bien mal es un modo de confusión babélico. "Jesús es un tesoro escondido, un bien inestimable que pocas almas saben encontrar, porque está escondido y el mundo ama lo que brilla".Teresa nos anima a vivir bajo la luz de la caridad, ella transforma lo amargo en dulce,"Jesús hace dulce lo más amargo" lo difuso por su presencia queda esclarecido. A pesar de ser un camino arduo en virtud de la resistencia del pecado, la caridad inunda poco a poco la vida del creyente, para ser un río que brotando en las fuentes del cordero, se derrama en el mundo, allí donde el creyente por la gracia obra la voluntad de Dios.
Ante tanta verdad que se nos manifiesta sin necesidad de argumentos que la defiendan, lo mejor es callar y contemplar, miremos con admiración la obra de Dios y agradezcámosle por Santa Teresita del Niño Jesús.