sábado, 30 de noviembre de 2013

HANS URS VON BALTHASAR: PRIMER DOMINGO DEL ADVIENTO (A)


Dios viene. Antes de distinguir entre la primera y la segunda venida de Dios, deberíamos comprender el mensaje central del Adviento y la apremiante exhortación que contienen: Dios está en camino hacia nosotros. Tal era el presentimiento creciente de todo el Antiguo Testamento, que con el advenimiento de su Mesías esperaba también el final de los tiempos; este era también el presentimiento inmediato de San Juan Bautista,quien, según los tres sinópticos, no quería sino preparar en el desierto un camino al Señor y anunciar un juicio decisivo : "El hacha está tocando la base de los árboles" (Lc 3,9). Lo que viene después de él es la última decisión divina de la historia. Los tres textos están orientados hacia esa otra venida de Dios: pretenden despertarnos del sueño y de la indiferencia; exhortarnos a esperar al Señor con la cintura ceñida y con las antorchas encendidas o con aceite en las lámparas. En la segunda lectura Pablo nos apremia de una manera especial: se puede percibir la proximidad de Dios en el tiempo de la propia vida; él está ya cerca de nosotros desde el momento de nuestra conversión. El evangelio insiste en la necesidad de permanecer en un estado de alerta que no crea poder observar la venida de Dios en las relaciones terrenas: Dios irrumpe en la historia en cierto modo verticalmente, desde lo alto; vienen para todos a una hora que nadie espera: precisamente por eso hay que estar siempre esperándole.

La espera. El estado de vigilancia que se nos pide, exige en primer lugar distinguirse del curso del modo que no tiene esperanza o que a lo sumo aspira a metas intramundanas, que no cambia nada esencial en las costumbres de la vida cotidiana: "comer,beber,casarse", sin sospechar siquiera que con la venida de Dios puede irrumpir en el mundo algo comparable al diluvio. Pablo llama a estas actividades puramente terrenales "las obras de las tinieblas", porque no han sido realizadas de cara ala luz que comienza a brillar. El apóstol no desprecia lo terreno: hay que comer y beber, pero "nada de comilonas y borracheras"; hay que casarse, "pero nada de lujuria, ni desenfreno"; hay que trabajar en el campo y en el molino, pero sin "riñas ni pendencias". Lo terreno es regulado refrendado por la espera de Dios, quedando así reducido a lo necesario. La actividad del mundo es un sueño y ha llegado la hora de espabilarse: es el mejor momento para despertar. Este estar despierto es ya un comienzo de luz, un pertrecharse con las armas de la luz para no volver a caer en el sueño, para luchar contra la modorra que produce el tráfago del mundo abandonado de Dios.

A la luz del Señor. La gran visión inicial de Isaías( en al primera lectura) muestra que los que esperan a Dios son un monte espiritual por cuya luz pueden orientarse todos los pueblos, pues únicamente de aquí saldrá "la ley, el árbitro de las naciones", sólo aquí la interminable guerra intramundana cesará y se tornará sosiego en una paz de Dios; sólo aquí puede el mundo, oscuro de por sí, caminar a la luz del Señor. Naturalmente- tanto en la perspectiva vetero como neotestamentaria- esto no sucederá sin división y juicio: unos serán tomados,otros dejados. La promesa del Dios que viene contiene también necesariamente una amenaza. Pero amenza sólo en el sentido de exhortación a estar despiertos y preparados. Para el que está despierto, lallegad de Dios no es motivo de temor: cuando Dios llegue, "alzad la cabeza que se acerca vuestra liberación. (Lc 21,28).


miércoles, 27 de noviembre de 2013

martes, 26 de noviembre de 2013

TIERRA DE MARÍA

El equipo de Infinito+1 , luego de presentarnos "La última cima", nos presenta un trabajo sobre la Virgen María... "Tierra de María",no te lo pierdas..

viernes, 22 de noviembre de 2013

ALFONSO RATISBONNE :¡ERA, SIN DUDAS, ELLA!


Alphonse Ratisbonne era un joven judío de Estrasburgo, rico, cultivado, callejero, hijo de banquero... En 1842, Ratisbonne vivía en Roma. Era ateo y tenía un escepticismo quisquilloso que le llevaba a levantar querellas contra la Iglesia y el cristianismo. Tenía un amigo: el barón de Bussieres, muy piadoso, que multiplicaba por su conversión votos y exhortaciones.

Ratisbonne había accedido desde hacía algún tiempo -por pura gentileza, y porque no le concedía verdaderamente importancia alguna- a llevar consigo una medalla piadosa ofrecida por su amigo; un día, el amigo de Ratisbonne le invita a dar un paseo en coche; el carruaje del barón de
Bussieres se para en la pequeña plaza de Roma, donde se eleva la iglesia de San Andrés delle-Fratte.

El barón -que ha de hacer una gestión en la iglesia- desciende, e invita a su pasajero a esperar, o a acompañarle; es asunto, añade, de pocos minutos. Ratisbonne, antes que aburrirse en el vehículo, decide visitar la iglesia, sin otra intención -por supuesto- que adicionarla a su colección de monumentos romanos.

Cuando empuja la puerta de esa iglesia, es un perfecto incrédulo, curioso por la arquitectura... Ratisbonne se mantiene no lejos de la entrada, cerca de una capilla lateral, algo empotrada en la muralla, a su izquierda; es un incrédulo que tiene dos o tres minutos que desperdiciar; que no está mejor dispuesto a las emociones místicas, ni deseoso de creer; pero su incredulidad va a terminar allí, hecha añicos por la evidencia; la capilla que Ratisbonne recorre
con mirada distraída, que ninguna obra maestra detiene en su paso, desaparece bruscamente.


Lo que él ve entonces es la Virgen María, tal y como figura en la medalla que lleva al cuello, y tal como está hoy representada, con colores realzados por algunos artificios luminosos, en la capilla de San Andrés delle-Fratte.

Esta es la narración que hace el propio Ratisbonne; estamos en el 20 de enero de 1842:

«... Si alguien me hubiera dicho en la mañana de aquel día: "Te has levantado judío y te acostarás cristiano"; si alguien me hubiera dicho eso, lo habría mirado como al más loco de los hombres.

»Después de haber almorzado en el hotel y llevado yo mismo mis cartas al correo, me dirigí a casa de mi amigo Gustave, el pietista, que había regresado de la caza; excursión que le había mantenido alejado algunos días.

»Estaba muy asombrado de encontrarme en Roma. Le expliqué el motivo: ver al Papa.

»Pero me iría sin verlo -le dije-, pues no ha asistido a las ceremonias de la Cátedra de San Pedro, donde se me habían dado esperanzas de encontrarlo.

»Gustave me consoló irónicamente y me habló de otra ceremonia completamente curiosa, que debía tener lugar, según creo, en Santa María la Mayor. Se trataba de la bendición de los animales. Y sobre ello hubo tal asalto de equívocos y chanzas como el que se puede imaginar entre un judío y un protestante.

»Hablamos de caza, de placeres, de diversiones del carnaval; de la brillante velada que había organizado, la víspera, el duque de Torlonia. No podían olvidarse los festejos de mi matrimonio; yo había invitado a M. de Lotzbeck, que me prometió asistir.

»Si en ese momento -era mediodia- un tercer interlocutor se hubiese acercado a mí y me hubiera dicho: "Alphonse, dentro de un cuarto de hora adorarás a Jesucristo, tu Dios y Salvador; y estarás prosternado en una pobre iglesia; y te golpearás el pecho a los pies de un sacerdote, en un convento de jesuitas, donde pasarás el carnaval preparándote al bautismo; dispuesto a inmolarte por la fe católica; y renunciarás al mundo, a sus pompas, a sus placeres, a tu fortuna, a tus esperanzas, a tu porvenir; y, si es preciso, renunciarás también a tu novia, al afecto de tu familia, a la estima de tus amigos, al apego de los judíos...; ¡y sólo aspirarás a servir a Jesucristo y a llevar tu cruz hasta la muerte!..."; digo que si algún profeta me hubiera hecho una predicción semejante, sólo habría juzgado a un hombre más insensato que ése: ¡al hombre que hubiera creído en la posibilidad de tamaña locura! Y, sin embargo, ésta es hoy la locura causa de mi sabiduría y de mi dicha.

»Al salir del café encuentro el coche de M. Théodore de Bussieres. El coche se para; se me invita a subir para un rato de paseo. El tiempo era magnífico y acepté gustoso. Pero M. de Bussieres me pidió permiso para detenerse unos minutos en la iglesia de San Andrés delle-Fratte, que se encontraba casi junto a nosotros, para una comisión que debía desempeñar; me propuso esperarle dentro del coche; yo preferí salir para ver la iglesia. Se hacían allí preparativos funerarios, y me informé sobre el difunto que debía recibir los últimos honores. M. de Bussieres me respondió: "Es uno de mis amigos, el conde de La Ferronays; su muerte súbita es la causa-añadi6-de la tristeza que usted ha debido notar en mí desde hace dos días." Yo no conocía a M. de La Ferronays; nunca le había visto, y no apreciaba otra impresión que la de una pena bastante vaga, que siempre se siente ante la noticia de una muerte súbita. M. de Bussieres me dejó para ir a retener una tribuna destinada a la familia del difunto. "No se impaciente usted -me dijo mientras subía al claustro-, será cuestión de dos minutos."

»La iglesia de San Andrés es pequeña, pobre y desierta; creo haber estado allí casi solo; ... ningún objeto artístico atraía en ella mi atención. Paseé maquinalmente la mirada en torno a mí, sin detenerme en ningún pensamiento; recuerdo tan sólo a un perro negro que saltaba y brincaba ante mis pasos... En seguida el perro desapareció, la iglesia entera desapareció, ya no vi, o más bien, ¡¡¡Oh, Dios mío, vi una sola cosa!!!

»¿Cómo sería posible explicar lo que es inexplicable? Cualquier descripción -por sublime que fuera- no sería más que una profanación de la inefable verdad. Yo estaba allí, prosternado, en lágrimas, con el corazón fuera de mí mismo, cuando M. de Bussieres me devolvió a la vida.

»No podía responder a sus preguntas precipitadas; mas al fin, tomé la medalla que había dejado sobre mi pecho; besé efusivamente la imagen de la Virgen, radiante de gracia... ¡Era, sin duda, Ella!

»No sabía dónde estaba, ni si yo era Alphonse u otro distinto; sentí un cambio tan total que me creía otro yo mismo... Buscaba cómo reencontrarme y no daba conmigo... La más ardiente alegría estalló en el fondo de mi alma; no pude hablar, no quise revelar nada; sentí en mí algo solemne y sagrado que me hizo pedir un sacerdote... Se me condujo ante él y sólo después de recibir su positiva orden hablé como pude: de rodillas y con el corazón estremecido.

»Mis primeras palabras fueron de agradecimiento para M. de La Ferronays y para la archicofradía de Nuestra Señora de las Victorias. Sabía de una manera cierta que M. de La Ferronays había rezado por mí; pero no sabría decir cómo lo supe, ni tampoco podría dar razón de las verdades cuya fe y conocimiento había adquirido. Todo lo que puedo decir es que, en el momento del gesto, la venda cayó de mis ojos; no sólo una, sino toda la multitud de vendas que me habían envuelto desaparecieron sucesiva y rápidamente, como la nieve y el barro y el hielo bajo la acción del sol candente.

»Todo lo que sé es que, al entrar en la iglesia, ignoraba todo; que saliendo de ella, veía claro. No puedo explicar ese cambio, sino comparándolo a un hombre a quien se despertara súbitamente de un profundo sueño; o por analogía con un ciego de nacimiento que, de golpe, viera la luz del día: ve, pero no puede definir la luz que le ilumina y en cuyo ámbito contempla los objetos de su admiraci6n. Si no se puede explicar la luz física, ¿cómo podría explicarse la luz que, en el fondo, es la verdad misma? Creo permanecer en la verdad diciendo que yo no tenía ciencia alguna de la letra, pero que entreveía el sentido y el espíritu de los dogmas. Sentía, más que veía, esas cosas; y las sentía por los efectos inexpresables que produjeron en mí. Todo ocurría en mi interior; y esas impresiones -mil veces más rápidas que el pensamiento- no habían tan sólo conmocionado mi alma, sino que la habían como vuelto del revés, dirigiéndola en otro sentido, hacia otro fin y hacia una nueva vida.»

Alfonso Ratisbonne entró en la Compañía de Jesús. Ordenado sacerdote, fue destinado a París donde estuvo ayudando a su hermano Teodoro en los catecumenados para la conversión de los judíos.

Después de haber sido por 10 años Jesuita, con permiso sale de la orden y funda en 1848, las religiosas y las misiones de Ntra. Sra. de Sión. En solo los diez primeros años Ratisbone consiguió la conversión de 200 judíos y 32 protestantes. Trabajó lo indecible en Tierra Santa, logrando comprar el antiguo pretorio de Pilato, que convirtió en convento e Iglesia de las religiosas. También consiguió que estas religiosas fundasen un hospicio en Ain-Karim, donde murió santamente en 1884 a los 70 años.

HANS URS VON BALTHASAR:JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO (C)


"Este es el Rey de los judíos". El letrero colocado sobre la cabeza del Crucificado. "Este es el Rey de los judíos", ha sido formulado por Pilato como provocación a los judíos; los soldados que lo leen se burlan de él, al igual que las autoridades del pueblo, diciendo: "Si eres tú el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo". Pero en el Evangelio de Lucas hay al menos uno que toma en serio este letrero, uno de los dos malhechores crucificados con Jesús, quien se dirige a él en estos términos: "Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino". La inscripción colocada sobre la cruz indica que el reino tradicional se entiende aquí por primera vez como un reino de Cristo, y que el antiguo "Dios es Rey" de los salmos se transforma ahora en Cristo Rey. Poco importa cómo el buen ladrón se imagina este reino de Jesús; en todo caso parece claro que piensa que este Rey puede ayudarle a él, un pobre agonizante. Se trata del primer barrunto de la soberanía regia de Jesús sobre el mundo entero.


Ungieron a David como Rey de Israel. La primera lectura recuerda brevemente que David como rey es el antepasado de Jesús, David había sido ya ungido por Samuel cuando no era más que un joven pastor y en una época en que todavía reinaba Saúl; aquí es reconocido oficialmente por todas las tribus de Israel como el pastor de todo el pueblo. Es una imagen anticipada de lo que sucede en la cruz: Jesús era desde el principio el ungido (Mesías), pero en la cruz es proclamado Rey oficialmente (en tres lenguas del mundo según Juan).

"Todo se mantienen en él... Por la sangre de su cruz" La segunda lectura amplía el presentimiento del buen ladrón hasta lo ilimitado, sin abandonar el centro de esta realeza de Jesús, su cruz. La creación entera está sometida a él como Rey, porque sin ella él simplemente no existiría.Toda en ella se mantienen en él. El Padre ha concebido el mundo desde el principio de modo que debe llegar a convertirse en el "reino de su Hijo querido", y por esto por así decirlo no a partir de sí mismo, sino expresamente de modo que por Jesús "sean reconciliados todos los seres" y todos recibamos por él la redención, el perdón de los pecados, y de modo que esta paz entre todos los seres, los del cielo y los de la tierra, sólo debe fundarse en "la sangre de su cruz". Sólo en esta entrega suprema, bajo las burlas de judíos y paganos y la huida y negación cobarde de los cristianos, se manifestó en el Hijo todo el amor de Dios al mundo, de tal manera que este amor divino en la figura del Hijo puede obtener ahora la soberanía sobre todas las cosas.

DIÁCONO JORGE NOVOA : ACUÉRDATE DE MI. CUANDO LLEGUES A TU REINO

MONSEÑOR JOSEFINO RAMÍREZ: PARTÍCIPES DE SU REINO

Solemnidad de Cristo Rey, 22/11/1993

Querido padre Tomás:

¿Recuerdas la película del príncipe africano que va a América para casarse? Se viste como un hombre sencillo para que lo quieran por sí mismo, y llega a conocer en una iglesia a la joven con la cual se enamorará. Ella acepta la propuesta matrimonial y luego descubre asombrada que es un príncipe disfrazado. El casamiento la convierte en una princesa y en la mujer más rica del mundo.

Qué historia estupenda! Pues esto no es una fantasía sino real porque es la historia de amor de Jesús en el Santísimo Sacramento, Él se viste sencillamente, oculta su gloria. Él viene humildemente hacia nosotros como “el Pan vivo bajado del cielo”. Tan profundo es su deseo de ser amado por sí mismo que se muestra como el más pobre de todos.

Él es el Rey con un corazón romántico merecedor de nuestro amor por todo lo que hizo por nuestra salvación. Esto es la adoración perpetua: proclamar a Jesús Rey dándole el honor y la gloria que le corresponde.

Mediante la adoración perpetua, una parroquia da al Rey todo el amor que Él verdaderamente se merece. Es por esta razón que la liturgia de Cristo Rey con esta oración “ Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor (Ap 5,12).

La adoración perpetua es el romance divino entre Jesús y su pueblo. Es decirle sí a su propuesta de amor. Todo lo que él quiere es nuestro amor, “porque yo quiero amor, no sacrificios” (Os 6,6).Luego,¡Él nos sorprenderá con la gloria de su reino!
Fraternalmente tuyo en su Amor Eucarístico

jueves, 21 de noviembre de 2013

ENCUENTROS CON JESÚS- 23 DE NOVIEMBRE



ENCUENTROS CON JESÚS- 23 DE NOVIEMBRE- 16 HORAS
Retiro espiritual abierto y gratuito.
MARÍA REINA DE LA PAZ

Culmina el año litúrgico y lo hace con esta afirmación: Jesucristo es el rey del Universo. Llegamos al final de un nuevo año en el ritmo de la liturgia , un año más en la fe, y como en tantas ocasiones lo recibimos como una invitación a realizar un balance..

Una mirada pacífica hacia lo que hemos vivido, y esperanzadora hacia lo que vendrá. Qué ha significado que Jesucristo es rey? Qué implica en mi vida su realeza?

Pilato lo interpela-Tú eres rey? Tú lo dices,responde Jesús y agrega ,para  esto he venido... Ha venido para reinar en tu corazón, familia y sociedad. 

16 hs Adoración y Santo Rosario
17 hs Predicación de la Palabra.
     Diác Jorge Novoa
El diálogo de Jesús con Pilato ...
18 hs  Paseo con el Santísimo Sacramento

19 hs Santa Misa
Padre Raúl

miércoles, 20 de noviembre de 2013

DIÁCONO JORGE NOVOA : LOS HAS AMADO COMO A Mi (Jn 17, 20-26)

DIÁCONO JORGE NOVOA: JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO


El año litúrgico concluye con esta solemne afirmación. Jesucristo rey del Universo. La liturgia celebra la orientación de la Creación y la historia, que se encaminan como lo indica la Escritura, de modo concluyente, a ponerse bajo la realeza de Cristo: “Señor de señores y Rey de reyes”. Pero, su realeza será únicamente una realidad escatológica? Debemos silenciar los aspectos esenciales de esta celebración debido al mal ejemplo de los reyes de este mundo?

Los creyentes viven y experimentan en la fe el misterio de su realeza, y “gustan” ser vasallos del Señor. A pesar de las contrariedades propias de lo contingente, y de las debilidades pecaminosas de sus seguidores, Cristo reina y ciertamente, “su reino no tendrá fin”.

Pilato inquieto y preocupado, como tantos personajes actuales, le interroga acerca del Reino y su realeza. Y siendo que lo ve maltrecho, se desborda de curiosidad malsana. “Eres tú Rey?”(Jn 18,38). La realeza de Cristo comienza en el corazón de los hombres. La gracia divina se introduce en la aparente contrariedad, no resuelta en el corazón de Pilato y en el de tantos hombres, que ejercen cargos de responsabilidad pública y se escandalizan con el modo en que Cristo ejerce su reinado.

“Para esto he venido”(Jn 18,37). Expresión clara, terminante y tarea apremiante e inequívoca para su Iglesia. Ayudar a descubrir al Rey, que quiere reinar en el corazón de todos los hombres. Si los cristianos viven esta verdad, buscarán que pueda vivirse en las familias. Un reinado personal y familiar que tiende a propagarse socialmente, como a modo de círculos concéntricos, desde la realidad más interior a la exterior, en nuestras casas, escuelas y realidades sociales.

No se debe avasallar a los que no creen, ni silenciar a Jesús, y el deseo que tiene de reinar en las almas, familias y sociedades. Aquí, no está en juego una estrategia pastoral, o un poder real o político al estilo de los poderes de este mundo. Está en juego la Verdad, la única que existe sobre el hombre, el mundo, su vocación y destino último.

Está clara la pretensión, no de ser un rey más, que descansa en el mausoleo de la historia, de los que se conservan algunos objetos que utilizó en el museo de la ciudad. Jesucristo es el Rey, y “su reino no tendrá fin”.

sábado, 16 de noviembre de 2013

FRASES ESCOGIDAS DE SAN BERNARDO


"Debemos amar a Dios porque Él es Dios, y la medida de nuestro amor debe ser amarlo sin medida."

Sobre la necesidad de la Virgen:

"No eres más santo porque no eres más devoto de María"

Si se levanta la tempestad de las tentaciones, si caes en el escollo de las tristezas, eleva tus ojos a la Estrella del Mar: invoca a María!.

Si te golpean las olas de la soberbia, de la maledicencia, de la envidia, mira a la estella, invoca a María!

Si la cólera, la avaricia, la sensualidad de tus sentidos quieren hundir la barca de tu espíritu, que tus ojos vayan a esa estrella: invoca a María!

Si ante el recuerdo desconsolador de tus muchos pecados y de la severidad de Dios, te sientes ir hacia el abismo del desaliento o de la desesperación, lánzale una mirada a la estrella, e invoca a la Madre de Dios.

En medio de tus peligros, de tus angustia, de tus dudas, piensa en María, invoca a María!

El pensar en Ella y el invocarla, sean dos cosas que no se parten nunca ni de tu corazón ni de tus labios. Y para estar más seguro de su protección no te olvides de imitar sus ejemplos. Siguiéndola no te pierdes en el camino!
¡Implorándola no te desesperarás! ¡Pensando en Ella no te descarriarás!
Si Ella te tiene de la mano no te puedes hundir. Bajo su manto nada hay que temer.
¡Bajo su guía no habrá cansancio, y con su favor llegarás felizmente al Puerto de la Patria Celestial! Amén!!
FUENTE:http://www.larrate.net/LaOliva/frases.html

viernes, 15 de noviembre de 2013

HANS URS VON BALTHASAR: DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

Aquí tenemos la visión de Jesús sobre la historia del mundo que vendrá después de él. Mientras que la primera lectura ve por adelantado la última fase de la historia -, separando a los malvados que serán quemados como paja, de los justos, que brillarán como el sol-, Jesús en el evangelio ve la constantes teológicas dentro de la historia. La predicción de la destrucción del templo no es más que un preludio. Mientras está en pie, el templo está en la casa del Padre que debe conservarse limpia para la oración. Pero Jesús no se ata a templos de piedra; tampoco a las catedrales o a los magníficos templos barrocos –ni al cuidado y conservación de los mismos-, sino solo al templo de su cuerpo, que será la Iglesia, sobre cuyo destino se predicen tres cosas:

Muchos vendrán usando mi nombre...; no vayáis tras ellos. Pablo habló de la inevitabilidad de los cismas, todos los cuales ciertamente vendrán en mi nombre. Jesús condenó irremisiblemente a aquellos por los que viene el escándalo (Mt 18,7), y sin embargo los cismas son inevitables: así destacarán también lo hombres de calidad (1 Co 11,19). El que suplicó al Padre por la unidad de los cristianos no podía prever nada más doloroso ¿Son irremediables los cismas? Casi automáticamente vienen a la mente estas palabras: “Nadie hecha un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado (Mt 9,16). Aquí se recomienda sólo una cosa: No vayáis tras ellos.

Después viene la previsión “de guerras y lamentaciones de pueblo contra pueblo y reino contra reino”.Esto no es un empréstito del lenguaje apocalíptico que hoy ya no habría que tomar en serio, es más bien la consecuencia de que Jesús no viniera a traer la paz terrena sino la espada y la visión hasta en lo más íntimo de las relaciones familiares (Mt 10,34). Lo que su doctrina suscita en la historia, es la aparición de las bestias apocalípticas. Y cuanto más aumentan los instrumentos del poder terrestre, tanto más absolutas llegar a ser la oposiciones. Esto es bastante paradójico, porque Jesús declaró bienaventurados a los débiles y a los que trabajan por la paz, pero justamente su presencia hace que las olas de la historia del mundo se enfurezcan cada vez más. La doctrina y la persona de Jesús fueron ya intolerables para sus contemporáneos; “¡Fuera, fuera! Crucifícalo! A su pretensión de ser la Verdad (se ha declarado Hijo de Dios, Jn 19,7), la historia del mundo responderá de una manera cada vez más violenta.

Por eso la persecución no será un episodio ocasional sino un existencial para la Iglesia de Cristo y para cada uno de los cristianos. En este punto Jesús es formal (vers. 12-17). “Os”perseguirán a vosotros, los representantes de la Iglesia, y por tanto a toda la Iglesia. Como lugares en los que los cristianos deben dar testimonio (martyrion) se mencionan la sinagogas y los tribunales paganos. Se anuncian arrestos, cárceles, traiciones y odios por todas partes, incluso por parte de la propia familia; en cambio, sólo matarán a algunos de estos mártires, lo que ha de tenerse presente para el concepto martirio. (También en el Apocalipsis aparece más o menos lo mismo, se exige dar testimonio con el compromiso de la propia vida, lo que a veces implica ponerla en peligro, pero no necesariamente el testimonio del ángel).

¿Qué debe hacer el cristiano? Pablo da en la segunda lectura una respuesta lacónica: trabajar. Y trabajar como él. Tanto en la Iglesia como en el mundo. Pablo ha trabajado día y noche. “nadie me dio de balde el pan que comí. Al cristiano se le exige un compromiso en la Iglesia y en el mundo, visto desde la providencia de Dios: “Ni un cabello de vuestra cabeza se perderá” (Lc 21,18).

SANTO TOMÁS DE AQUINO: QUÉ ES LA TEMPLANZA?

Es cierta moderación o atemperación impuesta por la razón a los actos humanos y a los movimientos pasionales, es decir, algo común a toda virtud moral. Sin embargo, la noción de templanza es distinta de la de fortaleza, incluso considerando ambas como virtudes generales; pues la templanza aparta al hombre de aquello que le atrae en contra de la razón, y la fortaleza, en cambio, le anima a soportar y afrontar la lucha contra lo que le lleva a rehuir el bien de la razón.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

SEÑOR, ENSÉÑAME A ENVEJECER

Señor, enséñame a envejecer, convénceme que la Sociedad no es  injusta conmigo si me va quitando responsabilidades, si ya no me pide el parecer, si han llamado a otros para que ocupen mi lugar.



Señor, que yo vea en este gradual despojo de las cosas, solamente la ley del tiempo y considere en este  relevo de los trabajos, una manifestación de las más interesantes de mi vida, que se renueva bajo el impulso de tu Providencia.

Haz Señor, que yo sea útil todavía al mundo, contribuyendo con mi optimismo a quienes esperan la alegría y entusiasmo de mi entrega. Viviendo en contacto humilde y sereno con el mundo que me rodea, sin lamentaciones del pasado que ya se fue. Que mi salida del campo de actividad sea sencilla y natural como una puesta de sol.

Perdóname, si sólo en esta hora de tranquilidad, he caído en la cuenta de cuánto me has amado y ayudado. Que ahora al menos vea con claridad e íntima convicción el destino feliz que me has preparado y hacia el cual me vas orientando, desde el primer día de mi vida.

Jesús enséñame a envejecer así. Amén


martes, 12 de noviembre de 2013

ELOI LECLERC: BASTA CREER EN SU AMOR PARA QUE TE CAMBIE EL CORAZÓN

...-¡Ay! -dijo Francisco-. En mi noche ando a tientas y no veo nada.
-Pero Dios te conduce, a pesar de todo -aseguró Clara.
-Lo creo, a pesar de todo -aseguró Francisco.
...El campesino reía de buena gana, De repente, mirando fijamente a Francisco, se puso serio.
-Pero ¿no eres tú el hermano Francisco? los hermanos de la ermita que vienen a pedir a casa nos han dicho que el hermano Francisco vivía con ellos allá arriba, en la montaña.
-Soy yo -respondió simplemente Francisco.
-Pues bien -dijo el campesino, en tono casi confidencial, golpeándole amistosamente el hombro-. Trata de ser tan bueno como se dice. Mucha gente ha puesto su confianza en ti; es preciso no decepcionarles.
-Dios solo es bueno, Paolo -dijo Francisco-. Yo no soy mas que un pecador. Escúchame bien, amigo: si el último tipo hubiera recibido tantas gracias como yo he recibido, me pasaría cien codos en santidad.
-¿Y yo? -contestó el paisano bromeando-, también puedo llegar a ser santo?
-Pues claro, Paolo -dijo Francisco-. A ti también te quiere Dios. Tanto como a mí. Basta creer en ese amor para que se te cambie el corazón.

(Sabiduría de un pobre)

P. MIGUEL ÁNGEL FUENTES: CÓMO SABER SI TENGO PROBLEMA DE ADICCIÓN SEXUAL?


Pregunta:

Bueno primeramente me da gusto encontrar a una persona como usted y espero me pueda ayudar. soy un hombre con 15 años de casado, y amo mucho a mi esposa pero vivo terriblemente atormentado por la pornografía y me masturbo muy frecuentemente y eso está creando en mí que no me ame y sienta en ocasiones odio por mí mismo . Le he pedido ayuda a DIOS pero cada vez es peor al grado que mi vida ya no es vida ya no disfruto los momentos de mi existencia, le pido por favor ayuda y una oración por mi alma.

Respuesta:

Estimado:
Considero que su problema tiene que ver con la adicción sexual. Lo primer que usted tiene que hacer es examinarse a sí mismo para ver si su problema es un simple vicio que puede llegar a dominar con ayuda puramente espiritual o bien ya es un problema adictivo; en este segundo caso, necesita ayuda profesional.

Le envío a continución un examen orientativo que ofrecen en la página de Sexólicos Anónimos ( http://www.sa.org/ ) y que puede servirle para ver cuál es la gravedad de su problema.

Examínate a Ti Mismo

  1. ¿Se te ha ocurrido alguna vez que necesitas ayuda para modificar tu comportamiento o pensamientos sexuales?
  2. ¿Que te iría mucho mejor si no te 'dejaras llevar' por los impulsos sexuales?
  3. ¿Que el sexo o los estímulos exteriores te controlan?
  4. ¿Has tratado alguna vez de parar o limitar aquello que consideras perjudicial en tu conducta sexual?
  5. ¿Utilizas el sexo para huir de la realidad, aliviar la ansiedad o porque no sabes resolver los problemas que la vida te plantea?
  6. ¿Tienes sentimientos de culpa, remordimientos o depresiones después?
  7. ¿Se ha vuelto más compulsiva tu búsqueda de sexo?
  8. ¿Perjudica a las relaciones con tu cónyuge?
  9. ¿Te ves obligado a recurrir a imágenes o a recuerdos durante el acto sexual?
  10. ¿Se apodera de ti un impulso irresistible cuando la otra parte toma la iniciativa o te propone relaciones sexuales?
  11. ¿Estás siempre saltando de pareja en pareja o de amante en amante?
  12. ¿Crees que 'el amor verdadero' te ayudaría a liberarte de la lujuria, a abandonar la masturbación o a dejar de ser tan promiscuo?
  13. ¿Tienes una necesidad destructiva, una necesidad sexual y emocional desesperada de alguien?
  14. La búsqueda de sexo, ¿hace que no prestes atención a tus necesidades o al bienestar de tu familia y de los demás?
  15. ¿Se ha reducido tu rendimiento y tu capacidad de concentración en la medida en que el sexo se ha vuelto más compulsivo?
  16. ¿Te roba tiempo que debieras dedicar al trabajo?
  17. ¿Cuando buscas sexo acudes a un medio social más bajo?
  18. ¿Te entran ganas de alejarte lo más rápidamente posible de la otra persona una vez finalizado el acto sexual?
  19. ¿Te masturbas y tienes relaciones sexuales con otras personas, a pesar de que tu cónyuge es sexualmente satisfactorio?
  20. ¿Te han arrestado alguna vez por algún delito relacionado con el sexo?
© 1997-2006 Sexaholics Anonymous Inc.
Si usted responde que sí más de una de estas preguntas, le sugiero que lea nuestros otros artículos sobre adicción sexual y busque un profesional que pueda orientarlo o un grupo de Sexólicos Anónimos. En caso de buscar un grupo, asesórese también con un buen sacerdote para que los principios morales que orientan el grupo respondan adecuadamente a la moral que nos enseña la Iglesia.

lunes, 11 de noviembre de 2013

R.P HORACIO BOJORGE SJ: QUÉ ES EL PECADO ORIGINAL?

SÍNTESIS DE LA DOCTRINA DE SANTA CATALINA SOBRE EL PURGATORIO

 
1.- En la muerte, al verse el alma separada del cuerpo, se arroja allí donde le corresponde estar: cielo, infierno o purgatorio. Concretamente, si todavía queda en ella algo que purificar, experimenta la necesidad del purgatorio, es decir, del purificatorio.

2.- Al purgatorio va el alma que carece ya de culpa, pero que todavía no ha eliminado totalmente las huellas malas dejadas en su ser por el pecado. Éstas, al no estar suficientemente borradas en esta vida por la penitencia, constituyen la penatemporal que debe ser purgada, pues son el impedimento que retarda, que hace aún imposible, la unión con Dios en el cielo.

3.- Aunque con relativa frecuencia alude Catalina a la necesidad de que se cumpla la justicia divina, el purgatorio, en su descripción, se manifiesta más como una exigencia ontológica del propio ser del alma, que como una pena jurídica, merecida a causa de los pecados.

4.- El alma pierde toda atención de sí misma o de sus compañeras de purificación, absorta en el amor de Dios y, ajena a todo valor de tiempo o espacio, vive abandonada a las operaciones divinas que la van purificando. Más abajo precisaremos este punto con ayuda del Catecismo.

5.- El fuego del amor de Dios es lo que precisamente va consumiendo en el alma toda herrumbre o mancha de pecado. El sufrimiento del purgatorio es, pues, ante todo la pena de daño, mucho más que la pena de sentido, es decir, mucho más que «cualesquiera otras penas que allí puedan encontrarse» (15b). En efecto, lo más terrible para el alma es el desgarramiento interior producido por un amor que, a causa de esos impedimentos aún no del todo aniquilados, se ve retardado en el ansia de su perfecta posesión de Dios. Y cuanta más purificación, más intenso el amor y más cruel el dolor. Amor y dolor parecen crecer así en el purgatorio en acelerada progresión. El purgatorio es, pues, un crescendo de amor y dolor que conduce al cielo, a la felicidad perfecta.


6.- Hay en las almas del purgatorio un gozo inmenso, parecido al del cielo, y un dolor inmenso, semejante al del infierno; y el uno no quita el otro.

jueves, 7 de noviembre de 2013

DIÁCONO JORGE NOVOA: AY DE LOS PASTORES QUE SE APACIENTAN A SI MISMOS!

RANIERO CANTALAMESSA: EL ESPÍRITU DA LA VIDA


Un signo de gran esperanza es que la exigencia de una lectura espiritual y de fe de la Escritura empieza ya a advertirse precisamente por algunos eminentes exégetas. Uno de ellos escribió: «Es urgente que cuantos estudian e interpretan la Escritura se interesen de nuevo en la exégesis de los Padres para redescubrir, más allá de sus métodos, el espíritu que les animaba, el alma profunda que inspiraba su exégesis; en la escuela de ellos debemos aprender a interpretar la Escritura, no sólo desde el punto de vista histórico y crítico, sino igualmente en la Iglesia y para la Iglesia» (I. de la Potterie). El P. H. de Lubac, en su monumental historia de la exégesis medieval, evidenció la coherencia, la solidez y la extraordinaria fecundidad de la exégesis espiritual practicada por los Padres antiguos y medievales.

Pero hay que decir que los Padres no hacen, en este campo, más que aplicar (con los instrumentos imperfectos que tenían a disposición) la pura y sencilla enseñanza del Nuevo Testamento; no son, en otras palabras, los iniciadores, sino los continuadores de una tradición que tuvo entre sus fundadores a Juan, Pablo y al propio Jesús. Estos no sólo practicaron todo el tiempo una lectura espiritual de las Escrituras, o sea, una lectura con referencia a Cristo, sino que también dieron la justificación de tal lectura, declarando que todas las Escrituras hablan de Cristo (Cf. Jn 5,39), que en ellas era ya «el Espíritu de Cristo» que estaba a la obra y se expresaba a través de los profetas (Cf. 1 P 1,11), que todo, en el Antiguo Testamento, está dicho «por alegoría», esto es, en referencia a la Iglesia (Cf. Ga 4,24), o «para nuestro aviso» (1 Co 10,11).

Por ello decir lectura «espiritual» de la Biblia no significa decir lectura edificante, mística, subjetiva, o peor aún, fantasiosa, en oposición a la lectura científica que sería, en cambio, objetiva. Aquella, al contrario, es la lectura más objetiva que existe porque se basa en el Espíritu de Dios, no en el espíritu del hombre. La lectura subjetiva de la Escritura (la que se basa en el libre examen) se ha difundido precisamente cuando se ha abandonado la lectura espiritual y allí donde tal lectura se ha dejado de lado más claramente.

La lectura espiritual es por lo tanto algo bien preciso y objetivo; es la lectura realizada bajo la guía, o a la luz, del Espíritu Santo que ha inspirado la Escritura. Se basa en un evento histórico, esto es, en el acto redentor de Cristo que, con su muerte y resurrección, cumple el proyecto de salvación, lleva a cabo todas las imágenes y las profecías, desvela todos los misterios ocultos y ofrece la verdadera clave de lectura de toda la Biblia. El Apocalipsis expresa todo esto con la imagen del Cordero inmolado que toma en la mano el libro y rompe sus siete sellos (Cf. Ap. 5,1ss.)

Quien quisiera, después de Él, continuar leyendo la Escritura prescindiendo de este acto, se asemejaría a uno que sigue leyendo una partitura musical en clave de fa después de que el compositor ha introducido en el pasaje la clave de sol: cada nota expresaría, desde ahí, un sonido falso y desentonado. Así, el Nuevo Testamento llama a la clave nueva «el Espíritu», mientras que define a la clave vieja «la letra», diciendo que la letra mata, pero que el Espíritu da la vida (2 Co 3, 6).

Contraponer entre sí «letra» y «Espíritu» no significa contraponer entre sí Antiguo y Nuevo Testamento, casi como si el primero representara sólo la letra y el segundo sólo el Espíritu. Significa más bien contraponer entre sí dos modos distintos de leer tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento: el modo que prescinde de Cristo y el modo que juzga, en cambio, todo a la luz de Cristo. Por esto la Iglesia puede valorar uno y otro Testamento, dado que ambos le hablan de Cristo.

martes, 5 de noviembre de 2013

DR. LUIS PEDRO LENGUAS, TESTIGO DE LA FE (1862-1932)

Libro de Ricardo Pou Ferrari y Fernando Mañé Garzón. Montevideo, 2005.
Por Antonio L. Turne

Nacido en Paysandú el 4 de abril de 1862, fueron sus padres Pedro Lenguas e Isabel Algorta. Tuvo tres hermanos: María Isabel, Ema  y Juan Vicente, que murió del  mal de los siete días, luego de ser bautizado en la Iglesia del Paso del Molino.
                                               
Su familia se radicó en Montevideo luego del nacimiento de Luis Pedro, donde éste último recibe la confirmación en la Matriz el 27 de abril de 1865. Su traslado a Montevideo obedeció a que su padre debió ocuparse de los intereses de la sucesión Villademoros de la familia de su esposa.   

De su educación escolar no se poseen datos, pero sí de su ingreso al Colegio Pío de Villa Colón, en 1877, integrando la primera generación de alumnos pupilos de esa institución, fundada por Monseñor Luis Lasagna, enviado expresamente por Don Bosco a pedido del entonces Obispo de Montevideo, Monseñor Jacinto Vera.  Allí cursa Luis Pedro Lenguas sus cuatro años de secundaria y egresa con el título de bachiller...

Ingresa a la Facultad de Medicina en 1881.  Inicia su práctica hospitalaria el 6 de julio de 1885 como practicante meritorio y efectivo en el Hospital de Caridad, siendo separado de dicha actuación cuando llegaron los heridos de la Revolución del Quebracho, en marzo de 1886, retomándola posteriormente.  Se gradúa el 20 de febrero de 1888, siendo autorizado para el ejercicio por el Consejo Nacional de Higiene  cuatro días más tarde.... Su  madre  le pidió que hiciera de su profesión un apostolado. Esta rogativa materna marcaría sin duda, junto a su intensa devoción cristiana, una vida consagrada a la atención de sus semejantes, con el mayor desprendimiento, haciendo gala de humildad, sabiduría y caridad. 

El 15 de enero de 1889 contrae matrimonio con María Antonia Veiga , en el hogar paterno de su esposa, Rincón 276; él con 26 años, ella con 19, estableciéndose primero en la casa de sus suegros, y más tarde en una casa propia en Agraciada 239.  El 28 de febrero de 1891 es designado Jefe de las Salas de Medicina y Cirugía en el Departamento de Mujeres del Hospital de Caridad , servicio que conservaría hasta su muerte y en el que trabajó durante 40 años. El 2 de mayo de 1892 el Ministerio de Gobierno – ejercido por Francisco Bauzá -  lo designa miembro del  Consejo de Higiene Pública, junto a Elías Regules, Joaquín de Salterain, Carlos A. Berro..

Bauzá le encarga a Lenguas la dirección del nuevo Consejo.  Pero la mayoría
de sus integrantes renuncia en 1893, a consecuencia de que el mismo Ministerio oculta y niega la existencia de casos de cólera en Montevideo, que habrían de devenir en epidemia.

Entre 1891 y 1897 su actividad se concreta especialmente como cirujano del Hospital de Caridad y su participación destacada en la fundación y organización del Círculo Católico de Obreros, y la expansión de esta obra médico – social, expresión del mutualismo y la acción social de la Iglesia, por todos los rincones del país.

Su familia, que desde siempre había tenido tradición nacionalista, ganó también su adhesión, si bien en la Revolución de 1897 participó como Jefe de la Expedición de
la Cruz Roja de las Señoras Cristianas, concurriendo a recoger y asistir a los heridos de la batalla de Tres Árboles... Allí se encuentra en Paso de los Toros, en un improvisado hospital de sangre, con Enrique Pouey, quien había concurrido al mando de una expedición sanitaria de la Cruz Roja Oriental, regresando a Montevideo con el primer contingente de heridos, trasladados por ferrocarril, para ser ingresados al Hospital de Caridad.  El número total de pacientes fueron 604, en su mayoría heridos de bala, de los que fallecieron 32, lo que permite valorar la eficacia de la atención sanitaria con una relativamente baja mortalidad. 

Los tiempos turbulentos que siguieron a la Revolución de 1897, determinaron que en junio de 1898 Lenguas revalidara su título en Buenos Aires.  

El 1º de enero de 1899 aparece el primer número de  “El Amigo del Obrero”, órgano de los Círculos Católicos, del que fue su principal animador, redactor y contribuyente.   
                                               
Su vida diaria comenzaba asistiendo a la misa en la iglesia de la Aguada, donde hizo amistad con el padre Bimbolino, párroco con quien gestó la idea de ese periódico que se llamó  “El Amigo del Obrero”, que tendría larga vida, de distribución gratuita en los Círculos Católicos y los ámbitos parroquiales. También  trabó por entonces amistad con el presbítero Tomás G. Camacho, futuro Obispo de Salto y con Mariano Soler, inspirador de las ideas en materia social de la Iglesia, a nivel local, tomando base firme en la Encíclica del Papa León XIII Rerum Novarum,  del 15 de mayo de 1891, que marcaría un punto de inflexión en las relaciones entre la Iglesia y los trabajadores, en un mundo conmocionado por las ideas del Anarquismo y el Socialismo que irrumpían en Europa y también en América, y cuya controversia presidiría la mayor parte del siglo siguiente, con suerte dispar.

La actividad quirúrgica de Luis Pedro Lenguas, tanto privada como para los socios del Círculo Católico de Obreros, la desarrollaba  en su sanatorio privado, que fundó en 1906 junto a Fausto Veiga, atendido por las Hermanas Capuchinas como colaboradoras de enfermería y asistentes espirituales, ubicado en la calle Nueva Palmira 1428 (hoy Luis Pedro Lenguas). 

Su dedicación familiar era muy intensa y afectuosa, consagrándose al contacto con sus hijos, a quienes leía clásicos literarios en su tiempo libre, y a su esposa, cuya temprana muerte debió sufrir el 25 de setiembre de 1917, a consecuencia de un cáncer de mama, por la cual fue intervenida en su propio domicilio, por el amigo y colega Dr. Luis P. Bottaro. 

Por concesión papal, con la mediación de Monseñor Mariano Soler, que había trabado estrecha amistad y admiración por la actitud religiosa de Luis P. Lenguas, obtuvo la autorización para tener en su residencia un Oratorio, consagrado al Beato Diego de Cádiz .... Monseñor Soler acostumbraba celebrar Misa al inicio de cada año, en el domicilio de Lenguas, como lo testimonian numerosos documentos. Este Oratorio le permitió a su esposa seguir diariamente las plegarias, desde su lecho convaleciente, sin duda de gran ayuda espiritual. Era Luis Pedro Lenguas un hombre tan devoto, que antes de finalizar cada jornada,  hacía la  “preparación de la buena muerte” , para lo cual se acostaba, con un crucifijo entre las manos sobre su pecho y se cubría con una sábana, reflexionando luego.

En sus raras vacaciones, en el verano de 1932, fue a pasar unos días a Punta del Este, en la  British House, hotel muy frecuentado de dicho balneario, acompañado de su dilecto discípulo y amigo José Iraola. Éste contrae una neumonía durante su estadía, y Lenguas pasa toda la noche circulando por los pasillos expuestos a la intemperie, sólo cubierto por su camisón de seda. A su regreso encuentra su salud más comprometida, (algunos allegados lo habían notado decaído o tal vez deprimido) afectado también por una grave neumonía, que al cabo de pocos días, lo llevaría a la muerte.

Falleció el 4 de marzo de 1932, a las 4 y 15 de la madrugada, “en olor de santidad”, asistido por sus seres queridos, y sus sacerdotes más amigos, que le dieron la extremaunción y le vistieron con el humilde sayal franciscano con el que fue sepultado.   Como él mismo había dicho:  “La misión del médico creyente, no se reduce sólo al alivio de las miserias de la carne, porque allí donde el arte de curar no alcanza, es donde precisamente empieza la sublime medicina que se encamina a la salud del alma”.

Resulta curioso que a tantos años de su muerte, este hombre médico ilustre uruguayo, devoto y caritativo, a quien incluso se le atribuyen milagros, no haya sido promovido con fuerza suficiente, para ascender a los altares. El tiempo, que todo lo salva, y a veces lo  esconde,  le  ha  dejado  olvidado  en  la  senda  de  su elevación, como uno de los hijos más consagrados, fieles y valiosos, de la grey uruguaya

lunes, 4 de noviembre de 2013

PAPA FRANCISCO: LA FAMILIA ORA, CONSERVA LA FE Y VIVE LA ALEGRÍA

SANTA MISA DE CLAUSURA DE LA PEREGRINACIÓN
DE LAS FAMILIAS DEL MUNDO A ROMA EN EL AÑO DE LA FEDE
HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO
Plaza de San Pedro
Domingo 27 de octubre de 2013

Las lecturas de este domingo nos invitan a meditar sobre algunas características fundamentales de la familia cristiana.

1. La primera: La familia que ora. El texto del Evangelio pone en evidencia dos modos de orar, uno falso – el del fariseo – y el otro auténtico – el del publicano. El fariseo encarna una actitud que no manifiesta la acción de gracias a Dios por sus beneficios y su misericordia, sino más bien la satisfacción de sí. El fariseo se siente justo, se siente en orden, se pavonea de esto y juzga a los demás desde lo alto de su pedestal. El publicano, por el contrario, no utiliza muchas palabras. Su oración es humilde, sobria, imbuida por la conciencia de su propia indignidad, de su propia miseria: este hombre en verdad se reconoce necesitado del perdón de Dios, de la misericordia de Dios.

La del publicano es la oración del pobre, es la oración que agrada a Dios que, como dice la primera Lectura, «sube hasta las nubes» (Si 35,16), mientras que la del fariseo está marcada por el peso de la vanidad.

A la luz de esta Palabra, quisiera preguntarles a ustedes, queridas familias: ¿Rezan alguna vez en familia? Algunos sí, lo sé. Pero muchos me dicen: Pero ¿cómo se hace? Se hace como el publicano, es claro: humildemente, delante de Dios. Cada uno con humildad se deja ver del Señor y le pide su bondad, que venga a nosotros. Pero, en familia, ¿cómo se hace? Porque parece que la oración sea algo personal, y además nunca se encuentra el momento oportuno, tranquilo, en familia… Sí, es verdad, pero es también cuestión de humildad, de reconocer que tenemos necesidad de Dios, como el publicano. Y todas las familias tenemos necesidad de Dios: todos, todos. Necesidad de su ayuda, de su fuerza, de su bendición, de su misericordia, de su perdón. Y se requiere sencillez. Para rezar en familia se necesita sencillez. 

Rezar juntos el “Padrenuestro”, alrededor de la mesa, no es algo extraordinario: es fácil. Y rezar juntos el Rosario, en familia, es muy bello, da mucha fuerza. Y rezar también el uno por el otro: el marido por la esposa, la esposa por el marido, los dos por los hijos, los hijos por los padres, por los abuelos… Rezar el uno por el otro. Esto es rezar en familia, y esto hace fuerte la familia: la oración.

2. La segunda Lectura nos sugiere otro aspecto: la familia conserva la feEl apóstol Pablo, al final de su vida, hace un balance fundamental, y dice: «He conservado la fe» (2 Tm 4,7) ¿Cómo la conservó? No en una caja fuerte. No la escondió bajo tierra, como aquel siervo un poco perezoso. San Pablo compara su vida con una batalla y con una carrera. Ha conservado la fe porque no se ha limitado a defenderla, sino que la ha anunciado, irradiado, la ha llevado lejos. Se ha opuesto decididamente a quienes querían conservar, «embalsamar» el mensaje de Cristo dentro de los confines de Palestina. Por esto ha hecho opciones valientes, ha ido a territorios hostiles, ha aceptado el reto de los alejados, de culturas diversas, ha hablado francamente, sin miedo. San Pablo ha conservado la fe porque, así como la había recibido, la ha dado, yendo a las periferias, sin atrincherarse en actitudes defensivas.
También aquí, podemos preguntar: ¿De qué manera, en familia, conservamos nosotros la fe? 

¿La tenemos para nosotros, en nuestra familia, como un bien privado, como una cuenta bancaria, o sabemos compartirla con el testimonio, con la acogida, con la apertura hacia los demás? Todos sabemos que las familias, especialmente las más jóvenes, van con frecuencia «a la carrera», muy ocupadas; pero ¿han pensado alguna vez que esta «carrera» puede ser también la carrera de la fe? Las familias cristianas son familias misioneras. Ayer escuchamos, aquí en la plaza, el testimonio de familias misioneras. Son misioneras también en la vida de cada día, haciendo las cosas de todos los días, poniendo en todo la sal y la levadura de la fe. Conservar la fe en familia y poner la sal y la levadura de la fe en las cosas de todos los días.

3. Y un último aspecto encontramos de la Palabra de Dios: la familia que vive la alegría. En el Salmo responsorial se encuentra esta expresión: «Los humildes lo escuchen y se alegren» (33,3). Todo este Salmo es un himno al Señor, fuente de alegría y de paz. Y ¿cuál es el motivo de esta alegría? Es éste: El Señor está cerca, escucha el grito de los humildes y los libra del mal. Lo escribía también San Pablo: «Alegraos siempre… el Señor está cerca» (Flp 4,4-5). Me gustaría hacer una pregunta hoy. Pero que cada uno la lleve en el corazón a su casa, ¡eh! Como una tarea a realizar. Y responda personalmente: ¿Hay alegría en tu casa? ¿Hay alegría en tu familia? Den ustedes la respuesta.

Queridas familias, ustedes lo saben bien: la verdadera alegría que se disfruta en familia no es algo superficial, no viene de las cosas, de las circunstancias favorables… la verdadera alegría viene de la armonía profunda entre las personas, que todos experimentan en su corazón y que nos hace sentir la belleza de estar juntos, de sostenerse mutuamente en el camino de la vida. En el fondo de este sentimiento de alegría profunda está la presencia de Dios, la presencia de Dios en la familia, está su amor acogedor, misericordioso, respetuoso hacia todos. Y sobre todo, un amor paciente: la paciencia es una virtud de Dios y nos enseña, en familia, a tener este amor paciente, el uno por el otro. Tener paciencia entre nosotros. Amor paciente. Sólo Dios sabe crear la armonía de las diferencias. Si falta el amor de Dios, también la familia pierde la armonía, prevalecen los individualismos, y se apaga la alegría. Por el contrario, la familia que vive la alegría de la fe la comunica espontáneamente, es sal de la tierra y luz del mundo, es levadura para toda la sociedad.

Queridas familias, vivan siempre con fe y simplicidad, como la Sagrada Familia de Nazaret. ¡La alegría y la paz del Señor esté siempre con ustedes!