jueves, 31 de octubre de 2013

HANS URS VON BALTHASAR: XXXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)


"A todos perdonas, porque son tuyos".La maravillosa afirmación de la primera lectura es que Dios ama todo lo que ha creado, pues si no lo habría creado.Muchos hombres, incluso muchos cristianos, no quieren creer esto debido a los males innumerables que existen en el mundo. Pero la prueba que el libro de la Sabiduría aporta para sostener su afirmación es tan simple y clara que no se la puede rechazar sin negar a Dios o acusarlo de contradicción interna. "Amas a todos los seres y no odias nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado". Ciertamente existe el pecado, que deber ser necesariamente castigado,pero como el pecador también pertenece a Dios, no es castigado según la pura justicia, sino que es perdonado y castigado de manera que pueda reconocer en ello al mismo tiempo una exhortación a la conversión. La admirable sabiduría de este libro veterotestamentario se encuentra en la declaración de que Dios ama a todos los seres y por esos sólo castiga a los pecadores por amor y para propiciar su conversión al amor.

"No perdáis fácilmente la cabeza". Pero como si la segunda lectura quisiera recordar la enseñanza de la primera. Dios, que corrige poco a poco a los pecadores, no da tiempo para cumplir todos los buenos deseos y la tarde de la fe.Por eso no hay que alarmarse por el fin inminente del mundo, aunque estos se asegura mediante supuestas revelaciones o profecías, sino que hay que proseguir con tranquilidad sin pánico alguno la tarea cristiana. El señor no es solamente el que viene hacia nosotros desde el futuro como amenaza (como el ladrón en medio de la noche), sino también el que no acompaña constantemente en nuestro camino hacia el cielo, nos ilumina con su presencia (como a los discípulos de Emaús) y nos libra de todo miedo que pudiera haber suscitado en nosotros.

"Zaqueo baja en seguida". El evangelio nos presenta una escena del todo singular: un hombre rico que se sube a una higuera para ver a Jesús.Zaqueo es considerado como un gran pecador, pues no en vano es jefe de los publicanos;pero es precisamente en su casa donde Jesús quiere hospedarse. Y Jesús sabe que allí donde va, lleva consigo su gracia: hoy ha sido la salvación de esta casa. Y esto porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.Jesús entra en casa de Zaqueo porque allí hay algo que salvar. Es decir, no porque allí se practiquen las obras buenas y haya que recompensarlas, sino porque también este hombre es un hijo de Abrahán que no está excluido de la fidelidad y el amor de Dios. Por eso, resulta ocioso dilucidar si, cuando Zaqueo asegura que da la mitad de sus bienes a los pobres, se está refiriendo a algo anterior o es una consecuencia de la gracia que le ha sido manifestada ahora. El evangelio no está interesado en eso, sino únicamente en la salvación que Jesús trae a esta casa. Es bueno saber que Jesús entra también en la casa de los ricos cuando debe llevarles la salvación cristiana. La bienaventuranza de los pobres no debe interpretarse sociológicamente, sino teológicamente. Hay pobres que son ricos en el espíritu (de codicia) y hay ricos que son pobres en el espíritu ( y que ayudan con su bienes; Lc 8,3)

DIÁCONO JORGE NOVOA: EL AMIGO ES UN TESORO...!

martes, 29 de octubre de 2013

MONSEÑOR JAIME FUENTES: MARIHUANA: LA CULTIVARÁN LOS ÁNGELES?

Me preguntan qué pienso sobre el proyecto de ley, por el cual el Estado se encargará de producir y comercializar la marihuana. Y digo que al tal proyecto, en mi opinión, hay que inscribirlo en un marco más amplio y sombrío: el de la disolución de la sociedad uruguaya.

Este proceso empezó con la ley del divorcio en 1907, un auténtico torpedo en la línea de flotación de la familia (base de nuestra sociedad, según reza la Constitución) y las recientes leyes del aborto, la del matrimonio igualitario y la mentada del cannabis contribuirán a deshacerla sin piedad. A los legisladores responsables de este escrache se les puede aplicar aquello de 

Chesterton: Quienes hablan contra la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen.

La idea de que el Estado combatirá el narcotráfico produciendo y vendiendo la marihuana por su cuenta es, en el mejor de los casos, una ingenuidad digna de Pelagio que, como se sabe, negaba que los hombres naciéramos con el pecado original. Porque si en escalas muy menores, en las que se juegan cantidades irrisorias en comparación con lo que puede dar de sí el negocio de la droga, dos por tres saltan conductas delictivas, ¿en razón de qué se puede pensar que en toda la cadena de producción y comercialización de la marihuana no habrá nada de eso? Me pregunto: ¿la cultivarán y la venderán los ángeles?

Lo que me parece aún más grave es que el proyecto en cuestión, en cuanto se piensa un poco nomás, le dará la puntilla a la institución familiar (RAE, dar la puntilla: rematar, causar el fracaso definitivo de alguien o algo), ya tan malherida. ¿Cómo no ver que cualquier adolescente empezará con un porrito, por diversión de menor de 18 años, y que después de gustarlo va a querer más y se las arreglará, sin dejar rastro, para conseguir otro? ¿Y después?… Después, el papá y la mamá verán que el nene empieza a rendir poco en el estudio, que tiene los ojos rojos, que reacciona mal en cuanto lo contradicen, que está desganado para todo… Tendrán entonces un hijo-drogadicto-gracias-al-Estado que necesitará tratamiento de apuro. Este es apenas un ejemplito, entre muchos más que cualquiera puede imaginar, de cómo afectará a las familias la despenalización o legalización (la distinción es puramente nominal) de la marihuana.

Dijo el señor George Soros (especulador financiero, inversionista y filántropo, judío de origen húngaro y nacionalizado estadounidense. Se hizo famoso por provocar la quiebra del Banco de Inglaterra el 16 de septiembre de 1992, dice la Wikipedia) que él se encargará de financiar este “experimento social” que hará Uruguay legalizando la marihuana. ¿Experimento a qué precio, por qué motivo? Por amor a la familia, desde luego, no parece: a los 83 años, Soros se acaba de casar por tercera vez con Tamiko Bolton, de 42. ¿Entonces?...

Entonces prometo rezar más por los padres y madres de familia que, a pesar de todo (los felicito con toda el alma), seguirán luchando por formar a sus hijos como Dios manda. 
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Para profundizar en el tema, recomiendo este artículo del prof. Carlo Bellieni.

lunes, 28 de octubre de 2013

PBRO MIGUEL PASTORINO. HALLOWEEN:¿DULCE O TRUCO?


¿Qué hacemos los cristianos la noche del 31 de octubre?


Hace pocos días vi una propaganda de cubrecamas y toallas para niños, estampadas con la imagen de un ataúd que contenía una sonriente calavera. Me pregunté: ¿por qué puede llegar a fabricarse algo tan morboso para un niño? ¿Le gustará a alguno irse a dormir viendo la imagen de la muerte en su propia cama? Al comentar mis dudas me dijeron: ¡es que se viene la fiesta de Halloween!

En efecto, durante la noche del 31 de octubre cada año se ha extendido con más fuerza, especialmente entre niños y adolescentes, el festejo de Halloween.

Cuando se acerca la fecha se escuchan todo tipo de opiniones acerca del tema. Desde quienes demonizan la fiesta, pensando que si sus hijos se disfrazan de vampiros, estarán rindiendo culto al mismo Lucifer, hasta quienes dicen: “es una fiesta inocente, burlesca y sin ninguna connotación religiosa o filosófica”. Por eso, muchas instituciones educativas las promueven “porque divierte mucho a los niños”. Ese parece ser el más fuerte argumento: ¡es divertido! Pero pocos parecen caer en la cuenta de que Halloween está suplantando, nada menos que a la Fiesta de Todos los Santos que la Iglesia celebra el 1º de noviembre.
En los orígenes…

El nombre Halloween es la deformación americana del término, en el inglés de Irlanda, «All Hollows' Eve»: Vigilia de Todos los Santos. Debido a la costumbre inglesa de contraer los nombres para una pronunciación más rápida y directa, esto derivó en el definitivo "Halloween", aunque la fiesta religiosa original nada tiene que ver con la celebración del Halloween actual.

Esta antiquísima fiesta cristiana llegó a Estados Unidos junto con los emigrantes irlandeses, que tenían una profunda devoción por los santos. Y allí echó raíces para sufrir paulatinamente una radical transformación, perdiendo el sentido católico de esa noche y acentuando el aspecto lúgubre y morboso, lleno de terror y fantasmas, donde los muertos se alzan atormentando a los vivos.


Halloween no es más que la última versión, secularizada y repaganizada, de una fiesta católica, que se fue transformando en un carnaval del terror y en una gran oportunidad para el consumo. Actualmente muchos están buscando, en su versión “New Age”, sus raíces paganas, reorganizando un nuevo calendario esotérico.
Antes del cristianismo
La fiesta se remonta, en realidad, a tiempos anteriores al cristianismo. Hacia el siglo VI antes de Cristo, los antiguos celtas del norte de Europa celebraban el 1 de noviembre, como el primer día del año. La fiesta de Samhein, fiesta del sol, que comenzaba la noche del 31 de octubre, marcaba el fin del verano y de las cosechas. Los colores del campo y el calor del sol desaparecían ante la llegada de los días de frío y oscuridad. Creían que en aquella noche, el dios de la muerte permitía a los difuntos volver a la tierra, fomentando un ambiente de muerte y terror. La separación entre los vivos y los muertos se disolvía aquella noche, haciendo posible la comunicación entre unos y otros. Según la religión celta, las almas de algunos difuntos estaban atrapadas dentro de animales feroces y podían ser liberadas ofreciendo a los dioses sacrificios de toda índole, incluso sacrificios humanos.
Creían que esa noche los espíritus malignos, fantasmas y otros monstruos salían libremente para aterrorizar a los hombres. Para aplacarlos y protegerse se hacían grandes hogueras y, disfrazándose de maneras macabras, trataban de pasar desapercibidos a sus miradas amenazantes.

Cuando los pueblos celtas se convirtieron al cristianismo, no todos renunciaron a las costumbres paganas. En el siglo VIII, el cristianismo colocó la fiesta de Todos los Santos el 1º de Noviembre, quedando así la noche del 31 de octubre, como la Vigilia de esa gran fiesta. La coincidencia cronológica generó no pocas supersticiones sincretistas, que mezclaron la fiesta de los santos, con las antiguas creencias celtas.
Sin embargo el “Halloween” que hoy se celebra muy poco tiene que ver con los celtas, y menos aún con la fe cristiana. Es un fenómeno completamente estadounidense.
Los mejores consumidores del nuevo mercado: niños y adolescentes.
Obviamente, ante una globalización cultural, Uruguay no podía pasar mucho tiempo sin adoptar los nuevos “cultos” de la sociedad de consumo, en una resignada digestión que asimila cuanta frivolidad venga de parte del dios mercado.
Asistimos en Halloween a una proliferación de artículos más o menos macabros, como calaveras, esqueletos, brujas, vampiros, tableros ouija, y un sinfín de productos en la línea del ocultismo.

Aparentemente no se presenta como una oferta religiosa, sino como una parodia de la religiosidad cristiana auténtica, con fines preferentemente consumistas: vender productos de carnaval, además de espacios publicitarios en las películas de terror y sitios en internet. Halloween se propone comercialmente como una fiesta joven, divertida, diferente, «transgresora». Y aquí, niños y adolescentes son los destinatarios privilegiados del nuevo producto...

¿Sólo diversión? En el umbral del espiritismo...
Pero tampoco puede considerarse como un mero fenómeno comercial, ya que se ha transformado en una fiesta importante del calendario neopagano y muchos movimientos, películas, literatura, y diversas propuestas culturales fomentan, a la luz de esta fiesta, creencias de tipo gnóstico, esotérico y espiritista, claramente opuestas a la fe cristiana.

Nos parece importante tomar conciencia de la cantidad de niños y adolescentes que adhieren ingenuamente a un sinfín de creencias ocultistas, gracias a la poca capacidad crítica de sus padres y educadores frente a la colonización cultural en la que nos encontramos. No son pocos, los que cada vez son más permeables y crédulos para traer de los pelos todo tipo de propuestas espirituales y ocultistas que estén de moda, sin percibir sus reales contenidos a primera vista. Si un padre no está de acuerdo con la religiosidad ocultista, ¿tiene que aceptar que le impongan a sus hijos la fiesta de Halloween en su jardín o escuela en la versión pagana?

Para darse cuenta de la magnitud del fenómeno, basta consultar cuanto ha crecido entre niños y adolescentes la creencia en el contacto con los difuntos -de tipo espiritista- y el miedo a fenómenos ocultistas, o el interés por lo paranormal. Si bien la culpa no es de la fiesta de Halloween, ella se ha vuelto parte de la propuesta cultural esotérica y espiritista que prolifera ya en gran cantidad de películas, telenovelas, dibujos animados y videojuegos. Y la avalancha de materiales que reciben los niños siempre están educando en un contenido, sea explícito o implícito. Siempre se transmite una visión del hombre que sienta las bases para opciones que pueden venir un poco más tarde.
Lo más preocupante y contradictorio es que los principales promotores y organizadores de estos festejos sean, en su mayoría, los propios padres y educadores. Y más preocupante para nosotros es que pasen olímpicamente en instituciones católicas con el argumento de: ¡es divertido! ¡Cómo si algo por ser divertido automáticamente fuera inofensivo y jusfiticable!

¿Qué hacemos entonces con Halloween?
No pensamos que haya que condenar demonizando la fiesta, pero sí informar al menos sobre el origen y sentido del fenómeno, y ver que se da una excelente oportunidad para hablar de los santos, la muerte y la vida eterna (en vísperas del 1 y 2 de noviembre) anunciando la buena noticia del amor de Dios que nos salva, rescatándonos de toda forma de mal.
Un especialista europeo en este tema (P. Gulisano), recomienda a padres y educadores:
"Educadores y familias deberían movilizarse contra la falta de educación, de buen gusto, contra la profanación del misterio de la muerte y de la vida tras la muerte, pero no es fácil ir contra corriente, desafiar las modas imperantes.
Entonces se puede hacer fiesta en Halloween, recordando lo que este día ha significado durante siglos y lo que sigue testimoniando. Hay que salvar Halloween, dándole todo su antiguo significado, liberando esta fiesta de la dimensión puramente consumista y comercial y sobre todo extirpando la pátina de ocultismo sombrío del que ha sido revestida.
Por tanto, aconsejaría organizar la fiesta y explicar claramente que se está festejando a los muertos y los santos, en modo positivo e incluso simpático para que los niños sean educados en una visión de la muerte como un acontecimiento humano, natural, del que no hay que tener miedo...
En mi opinión se puede y se debe hacer fiesta. El 1 de noviembre, que fue el Año Nuevo celta y luego Todos los Santos, es una festividad extraordinaria para los cristianos, y no vale la pena dejarla en manos de charlatanes y ocultistas. No hay que tener miedo del Halloween «malo», y por esto hay que conocerlo bien. Halloween, de todas formas, no se puede ignorar, y forma parte ya del escenario de nuestros tiempos". (Entrevistado por Zenit).

Una educación responsable
Si bien es verdad que muchos niños solo lo celebran como una mera diversión, no es menos cierto que el mundo de los espíritus y la brujería es cada vez más cotidiano para ellos y se les despiertan muchas dudas sobre estos temas.
Mientras sigue avanzando una visión secularista y pragmática de la vida, dejando a Dios de lado, crece una gran avidez por lo oculto y lo extraño. Progresivamente nos encontramos con una mayor superstición y credulidad en antiguos mitos paganos... y el imaginario de chichos y grandes parece ser asaltado por toda clase de fuerzas ocultas, fantasmas y hechizos.
Sin la fe en Dios, el ser humano se arrastra hacia la necesidad de protegerse de fuerzas extrañas que no puede dominar, llenándose de miedo y buscando solución en ese mismo mundo lleno de espíritus, fantasmas y "energías".
Como cristianos, profesamos que solo Jesucristo nos libera de la muerte y de toda forma de mal. Solo Él es la luz que brilla en la oscuridad de los largos inviernos espirituales del hombre. Solo El le da sentido al sufrimiento con su Cruz. Solo El es vencedor sobre el horror y la muerte. Solo Dios basta para quién ha recibido la gracia y vive como discípulo de Cristo.
Seguir a Jesús, y celebrar los santos en la víspera del 1 de noviembre, es celebrar la vida, la victoria del amor sobre el odio, la victoria de la vida sobre la muerte, la victoria de Jesucristo que es nuestra, porque estamos unidos a él.
No creo que haya recetas para desafíos de este tipo, pero lo que se puede pedir a cualquier cristiano es un mínimo de discernimiento y responsabilidad frente al consumo de fenómenos que si en sí mismos pueden parecer inofensivos, abren la puerta a no pocos peligros y tergiversaciones del sentido de la vida y de la muerte, del sentido de la diversión y de la fiesta. Enseñarle a los niños el verdadero contenido de la fiesta en una visión crítica, es parte de una educación responsable.
Pbro. Miguel Pastorino

viernes, 25 de octubre de 2013

HANS URS VON BALTHASAR: XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (CICLO C)

"Ten compasión de este pecador" La parábola de los dos hombres que subieron al templo a orar, el fariseo y el publicano, nos muestra cuál es la oración que realmente llega a Dios.Ya el lugar que ocupa cada uno de ellos en el Templo muestra la diferencia. Uno se pone erguido en la parte delantera, como si el Templo le perteneciera, el otro en cambio se queda atrás sin atreverse siquiera a levantar la mirada, como si hubiese traspasado el umbral de una casa que no es la suya. El primero ora junto así (suavizado a veces por la traducción, en su interior): en el fondo no reza a Dios, sino que se hace a sí mismo una enumeración de las muchas virtudes, presumiendo que si él mismo las ve, Dios no podrá dejar de verlas, de tenerlas en cuenta y de admirarlas.Y hace esto distinguiéndose precisamente de los demás hombres, que no han alcanzado el presunto grado de perfección. Transita por un camino que conduce directamente al encuentro de sí mismo, pero éste es precisamente el camino que lleva a la pérdida de Dios. El publicano por el contrario, no encuentra en sí más que pecado, un vacío de Dios que en su oración de súplica (ten compasión de este pecador) se convierte en un vacío para Dios.El hombre que tienen como meta última su propia perfección, jamás encontrará a Dios; pues el que tiene la humildad de dejar que la perfección de Dios actúe en su vacío- no pasivamente, sino trabajando con los talentos que se le han concedido-siempre será un justificado para Dios.

El Señor escucha las súplicas del pobre y del oprimido...sus penas consiguen su favor.La primera lectura lo confirma: El grito del pobre alcanza las nubes. El pobre en este caso no es el que no tiene dinero, sino el que sabe que es pobre en virtud, que no corresponde a lo que Dios quiere de él. Pero de nuevo este vacío no basta, sino que más bien se precisa: el pobre que sirve a Dios "consigue el favor del Señor".Se trata de un servicio en la humildad del siervo pobre pero no de la espera ociosa del empleado negligente y holgazán que esconde bajo tierra su talento. En el servicio que se presta sabiendo que se trabaja con el talento regalado por Dios, y que se confía para que realmente produzca frutos para el Señor. A este pobre Dios le hará justicia como juez justo que es.

"Él me libró de la boca del león" La segunda lectura muestra a Pablo en prisión y ante los tribunales. Es el pobre que no tiene ninguna perspectiva terrena, porque su muerte es inminente, y que sin embargo "ha combatido bien su combate", no solo cuando era libre, sino también ahora, en su pobreza actual, pues todos le han abandonado.Pero su autodefensa ante el tribunal se convierte precisamente en su último y decisivo anuncio, el mensaje que oirán todos los gentiles.Al dar gloria solo a Dios (como el publicano del Templo), el Señor le salvará y le llevará a su reino del cielo.El publicano que sube al Templo a orar queda justificado, Pablo recibe la corona de la justicia, y ciertamente,como él mismo repitió incansablemente, no de su propia justicia sino de la justicia de Dios.

MEDJUGORJE : 25 DE OCTUBRE 2013



Mensaje del 25 de octubre de 2013 en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina

"Queridos hijos! Hoy los invito a abrirse a la oración. La oración hace milagros en ustedes y a través de ustedes. Por eso, hijitos, en la simplicidad del corazón, pidan al Altísimo que les dé la fuerza de ser hijos de Dios y que satanás no los agite como el viento agita las ramas. Hijitos, decídanse nuevamente por Dios y busquen sólo Su voluntad, y entonces encontrarán en Él alegría y paz. Gracias por haber respondido a mi llamado.”


DIÁCONO JORGE NOVOA: NO RETRASES EL CAMINO DE LA CONVERSIÓN

ENCUENTROS CON JESÚS: 26 DE OCTUBRE

MARÍA REINA DE LA PAZ

SÁBADO 26 DE OCTUBRE - 16 HS

16 hs. Adoración y Santo Rosario.
17 hs. Predicación
"Hagan todo lo que Él les diga" 
Diác. Jorge Novoa
18 hs. Paseo con el Santísimo Sacramento
          Oración por los enfermos
19 hs. Santa Misa
Preside padre Raúl Díaz

Te esperamos, es abierto y gratuito.



jueves, 24 de octubre de 2013

MONSEÑOR GIANFRANCO RAVASI: INTRODUCCIÓN AL PROFETA ISAÍAS (1)

SUMARIO; I. "El rollo del profeta Isaías": 1. Una pluralidad de presencias y de tiempos; 2. Una pluralidad redaccional.

II. Isaías el grande: historia, literatura y teología: 1. Las páginas de apertura; 2. El libro del Emanuel; 3. Los oráculos contra las naciones; 4. La antología de oráculos de los capítulos 28-33; 5. Las infiltraciones de otros profetas: a) El universalismo de la fe, b) Los apocalipsis.

III. El Segundo Isaías: 1. El rostro del profeta; 2. El rostro del Señor; 3. El rostro de Ciro y el segundo éxodo; 4. El rostro del siervo de Yhwh.

IV. El Tercer Isaías. I "EL ROLLO DEL PROFETA ISAÍAS". Después de entrar en la sinagoga de Nazaret, Jesús desenrolló el volumen del profeta Isaías, encontrando en él la base de su programa mesiánico (Le 4,17-20). En la primera cueva de Qumrán se encontró en 1947 un rollo excepcional (IQ Isa), formado por 17 pieles cosidas entre sí (7 m de largo, 20 cm de ancho), sobre las cuales había 54 columnas de 29 líneas cada una, donde se recogía un texto de Isaías del siglo Ia.C. En esa misma cueva, otro Isaías fragmentario (IQ Isb) venía a añadirse a los fragmentos isaianos: se retrocedía así mil años en la tradición manuscrita de este gran profeta, que hasta entonces se había basado en textos medievales (el texto masorético) y en las versiones. Es precisamente este rollo poético y profético con el que hemos de recomponer el rostro de este escritor, que ha sido definido como "el Dante de la literatura hebrea" (L. Alonso Schókel), cuyo mensaje está en cierto sentido sintetizado en su nombre homólogo al de Jesús: Isaías, "Yhwh salva". De las columnas de este rollo surgirá también un retrato genuino de su mundo; un mundo que él ocupó como protagonista al menos durante cuarenta años. A partir de aquel día del "año en que murió el rey Ozías" (Is 6,1: año 740 a.C.).Aquel día se nos describe en una célebre página autobiográfica (c. 6). El fondo es Jerusalén, la ciudad natal querida por el poeta, la ciudad del templo y de la presencia divina.

Es precisamente en el templo donde el sacerdote Isaías, probablemente de familia aristocrática, se ve envuelto en una experiencia de vocación, descrita según el esquema "real". Efectivamente, ante él aparece el consejo de la corona de Dios, con su corte de serafines y con el símbolo del humo-nube y de la gloria, signos de la trascendencia, pero también de la revelación de Dios. El profeta percibe sus limitaciones de criatura ante la santidad divina; pero, a través de una especie de bautismo del fuego, está ya en disposición de acceder a la corte celestial. "Oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?" (6,8). La respuesta de Isaías es muy distinta de la de Jeremías. Es él mismo el que libre y animosamente presenta su candidatura: "Aquí estoy yo, mándame a mí". El Señor le presenta entonces la vocación profética en su contenido dramático (6,9-10). La voz del profeta tendrá que chocar con el rechazo de Israel, que, después del anuncio profético, se convertirá en obstinación. La palabra de Isaías, como la de Dios, de quien es portavoz, pasa a ser un juicio inexorable que hiere los corazones insensibles y obtusos, los oídos duros y sordos, los ojos ciegos. Acciones proféticas para los ojos y palabras de Dios lanzadas a los oídos van cayendo sin resultado alguno, como semilla perdida en medio de pedregales áridos y cubiertos de ruinas. El pasaje 6,9-10, como es sabido, será recogido por los evangelistas para su interpretación de la parábola del sembrador y del rechazo experimentado por Cristo (cf Mc 4; Mt 13; Lc 8).

miércoles, 23 de octubre de 2013

SAN BERNARDO: MIRA A LA ESTRELLA, INVOCA A MARÍA

Si se levanta la tempestad de las tentaciones,
si caes en el escollo de las tristezas,
eleva tus ojos a la Estrella del Mar: invoca a María!.

Si te golpean las olas de la soberbia,
de la maledicencia, de la envidia,
mira a la estella, invoca a María! Si la cólera, la avaricia,
la sensualidad de tus sentidos
                            quieren hundir la barca de tu espíritu,
                            que tus ojos vayan a esa estrella: invoca a María!

                            Si ante el recuerdo desconsolador
                            de tus muchos pecados y de la severidad de Dios,
                            te sientes ir hacia el abismo del desaliento
                            o de la desesperación,
                            lánzale una mirada a la estrella, e invoca a la Madre de Dios.

                            En medio de tus peligros, de tus angustia,
                            de tus dudas, piensa en María, invoca a María!

                            El pensar en Ella y el invocarla,
                            sean dos cosas que no se aparten nunca
                            ni de tu corazón ni de tus labios.

                            Y para estar más seguro de su protección
                            no te olvides de imitar sus ejemplos.
                            Siguiéndola no te pierdes en el camino!

                            ¡Implorándola no te desesperarás!
                            Pensando en Ella no te descarriarás!

                            Si Ella te tiene de la mano no te puedes hundir.
                            Bajo su manto nada hay que temer.
                            ¡Bajo su guía no habrá cansancio,
                            y con su favor llegarás felizmente
                            al Puerto de la Patria Celestial!

ALONSO AMPUERO: JEREMÍAS, PROFETA A PESAR SUYO

Muchas veces he oído este comentario a propósito de jóvenes que seguían el camino del sacerdocio o la vida consagrada: «Bueno, si le gusta…» Muchos ignoran que la vocación no es iniciativa propia, sino de Dios, que irrumpe en la propia vida, y que a veces lo hace contrariando los propios planes y apetencias.

Tal es el caso de Jeremías. Nacido hacia el año 645 a.C. en una aldea a unos 12 Km. al nordeste de Jerusalén, recibió la vocación en una situación difícil: el pueblo había multiplicado sus infidelidades y se abocaba a la ruina. El imperio babilónico surge en el horizonte y a Jeremías le toca ir contracorriente: frente al optimismo irreal e ingenuo de los judíos, tiene que predicar que Jerusalén será destruida.

Lo mismo las autoridades que el pueblo, los sacerdotes y los demás profetas, le acusan de derrotista, de desmoralizar al pueblo. Sobre todo cuando predica la destrucción del templo de Jerusalén –lugar sagrado para los judíos, y por tanto inviolable, apoyo de las falsas esperanzas del pueblo–, y ello ¡a las puertas mismas del templo!

Nada fácil. Y menos para un hombre profundamente sensible como Jeremías. Como consecuencia, le hacen el vacío y sufre el aislamiento más cruel; llega a ser perseguido y hasta torturado…

Jeremías se queja al Dios que le ha llamado para realizar esta vocación tan a contrapelo: «Todos me maldicen» (15,10); «he sido la irrisión cotidiana… pues cada vez que hablo es para clamar “atropello”…» (20,7-8).
El Señor le manda no tomar mujer ni tener hijos: su vida sin descendencia se convierte en símbolo de este pueblo infiel que por abandonar a su Esposo va a quedar estéril…

Y para colmo, él –que se había opuesto con todas sus fuerzas a la alianza con Egipto–acabará sus días en ese país, conducido a la fuerza por un grupo de fanáticos que se habían trasladado allí tras haber asesinado al gobernador establecido por los babilonios.

Jeremías se desahoga con el Dios que se le ha impuesto de manera tan abrupta: «Me sedujiste y me dejé seducir, me forzarte y me pudiste» (20,7). Llora y se lamenta. El corazón le sangra. Llega a maldecir el día en que nació (20,4). Siente incluso la tentación de renegar de esta vocación que tanto sufrimiento le ha acarreado…
Pero no puede. Hay algo superior a sus gustos y a sus planes. Hay una fuerza incontenible a la que no puede resistir: «Había en mi corazón algo así como fuego ardiente, prendido en mis huesos, y aunque yo trabajaba por ahogarlo no podía» (20,9).

El profeta sensible ha sido hecho fuerte por Dios mismo con la fuerza de su llamada. Ha sido convertido «en plaza fuerte, en pilar de hierro, en muralla de bronce» (1,18). Y por eso, Jeremías resiste.

Y cuando finalmente sus predicciones se cumplan y Jerusalén y su templo sean destruidos, la gente entenderá que es profeta verdadero, porque su palabra –la Palabra de Dios a través de él– se ha realizado.

No ha sido fácil. Pero todo ese sufrimiento le ha acrisolado. Jeremías ya no es un individuo más: se ha convertido en la boca de Dios (15,19). Sus labios, purificados por el dolor, son los labios de Yahveh, a través de los cuales ha hablado y seguirá hablando…

Y el hombre que sólo había profetizado ruina y destrucción, que había llamado sin cesar –y sin ser escuchado– a la conversión y al cambio de corazón, el profeta que había denunciado y desenmascarado las falsas esperanzas del pueblo… él mismo se convertirá –cuando todo esté perdido y el desastre sea total– en el profeta de la esperanza…

En efecto, Jeremías anuncia –en uno de los textos más vigorosos y clarividentes del A.T.– una nueva alianza (31,31ss): la que se realizará en Cristo mediante el don del Espíritu y de un corazón nuevo.

Profeta a pesar suyo. Pero profeta verdadero. A diferencia de los falsos profetas que sólo auguraban cosas halagüeñas. Ha sido alto el precio. Pero ha valido la pena. Jeremías se ha convertido en boca de Dios para todos los pueblos y para los siglos venideros, hasta el fin del mundo. También para nosotros…

(Texto bíblico: libro de Jeremías, especialmente capítulos 1, 7, 15, 20, 31)

martes, 22 de octubre de 2013

PAPA FRANCISCO: DISCÍPULOS DE CRISTO Y NO DE LA IDEOLOGÍA

PAPA FRANCISCO
MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA
DE LA DOMUS SANCTAE MARTAHE
Discípulos de Cristo y no de la ideología

Jueves 17 de octubre de 2013

Fuente: L’Osservatore Romano, ed. sem. en lengua española, n. 42, viernes 18 de octubre de 2013

«Cuando un cristiano se convierte en discípulo de la ideología, ha perdido la fe y ya no es discípulo de Jesús». Y el único antídoto contra tal peligro es la oración. Este es el mensaje que el Papa Francisco tomó de la liturgia de la Palabra de la misa celebrada el jueves 17 de octubre por la mañana en Santa Marta.

El Pontífice centró su homilía en el pasaje evangélico de Lucas (11, 47-54) que relata la advertencia de Jesús a los doctores de la ley —«Ay de vosotros, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia; vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido»—, asociando a ello la imagen de «una iglesia cerrada» en la que «la gente que pasa delante no puede entrar» y de donde «el Señor que está dentro no puede salir». De aquí la referencia a esos «cristianos que tienen en su mano la llave y se la llevan, no abren la puerta»; o peor, «se detienen en la puerta» y «no dejan entrar».

¿Pero cuál es la causa de todo ello? El Santo Padre la identificó en la «falta de testimonio cristiano», que se presenta aún más grave si el cristiano en cuestión «es un sacerdote, un obispo, un Papa». Por lo demás, Jesús es muy claro cuando dice: «Id, salid hasta los confines del mundo. Enseñad lo que yo he enseñado. Bautizad, id a las encrucijadas de los caminos y traed a todos dentro, buenos y malos. Así dice Jesús. ¡Todos dentro!».

En el cristiano que asume «esta actitud de “llave en el bolsillo y puerta cerrada”» existe, según el Pontífice, «todo un proceso espiritual y mental» que lleva a que la fe pase «por un alambique» transformándola en «ideología». Pero «la ideología —advirtió— no convoca. En las ideologías no está Jesús. Jesús es ternura, amor, mansedumbre, y las ideologías, de cualquier sentido, son siempre rígidas». Se corre el riesgo de hacer al cristiano «discípulo de esta actitud de pensamiento» antes que «discípulo de Jesús».

Por ello sigue siendo actual el reproche de Cristo: «Vosotros os habéis llevado la llave del conocimiento», pues «el conocimiento de Jesús se ha transformado en un conocimiento ideológico y también moralista», según el mismo comportamiento de los doctores de la ley que «cerraban la puerta con tantas prescripciones». El Papa recordó al respecto otra advertencia de Cristo —contenida en el capítulo 23 del Evangelio de Mateo— contra escribas y fariseos que «lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros». Es precisamente a causa de estas actitudes que se desencadena un proceso por el que «la fe se convierte en ideología ¡y la ideología espanta! La ideología expulsa a la gente y aleja a la Iglesia de la gente».

El Papa Francisco definió «una enfermedad grave ésta de los cristianos ideólogos»; pero se dijo también consciente de que se trata de «una enfermedad no nueva». Ya había hablado de ello el apóstol Juan en su primera carta, describiendo a «los cristianos que pierden la fe y prefieren las ideologías»: su «actitud es hacerse rígidos, moralistas, “eticistas”, pero sin bondad».

Entonces es necesario preguntarse qué provoca «en el corazón de ese cristiano, de ese sacerdote, de ese obispo, o de ese Papa» una actitud así. Para el Papa Francisco la respuesta es sencilla: «Ese cristiano no reza. Y si no hay oración», se cierra la puerta.

Así que «la llave que abre la puerta a la fe es la oración». Porque «cuando un cristiano no ora, su testimonio es soberbio». Y él mismo es «un soberbio, es un orgulloso, es uno seguro de sí, no es humilde. Busca la propia promoción. En cambio, cuando un cristiano ora, no se aleja de la fe: habla con Jesús».

El Santo Padre puntualizó al respecto que el verbo «orar» no significa «decir oraciones», porque también los doctores de la ley «decían muchas oraciones», pero sólo «para hacerse ver». En efecto, «una cosa es orar y otra es decir oraciones». En este último caso se abandona la fe, transformándola precisamente «en ideología moralista» y «sin Jesús».

Quienes oran como los doctores de la ley —apuntó el Pontífice— reaccionan de igual modo «cuando un profeta o un buen cristiano les reprocha», utilizando el mismo método que se usó contra Jesús: «Al salir de allí los escribas y los fariseos empezaron a acosarlo implacablemente —dijo, repitiendo las palabras del pasaje evangélico— y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, tendiéndole trampas para cazarle con alguna palabra de su boca». Porque —comentó— «estos ideólogos son hostiles e insidiosos. ¡No son transparentes! Y, pobrecitos, ¡son gente ensuciada por la soberbia!».

De ahí la invitación conclusiva a pedir al Señor la gracia de no dejar nunca «de orar para no perder la fe» y de «permanecer humildes» a fin de no transformarse en personas cerradas «que cierran el camino al Señor».

SAN HILARIÓN (ANACORETA)

San Hilarión, vivió entre los siglos III y IV, como anacoreta,  lo poco que se conoce nos llegó por San Jerónimo. Cuentan que estaba todo el día ocupado: rezar, trabajar haciendo y deshaciendo esteras, cultivando un pequeño huerto, y dar buenos consejos a los que acudían a recibirlos. 

Más de una vez acudieron también a tentarle, pero él sabía el remedio para ahuyentar estos demonios: Huir y hacerles huir a ellos. No darles conversación. No volver la mirada hacia ellos. Darse una buena disciplina.

lunes, 21 de octubre de 2013

INMACULADA MADRE DEL DIVINO CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS: PURÍSIMA MADRE MÍA


   Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María   
   

Purísima Madre mía, quiero consagrarte mi

corazón, mi voluntad, mi vida entera.

Llévame al Corazón de tu Divino Hijo Jesús, para que El

habite en mí. Quiero ser totalmente tuyo Madre mía y a

partir de hoy, servirte fielmente en lo que me mandes.

Sé dulce compañía en mi vida, no permitas que jamás me

separe de Ti y en la hora de la muerte ven a buscarme

para gozar de la eternidad en Tu compañía.

Bendita y Alabada seas por siempre Madre Mía.


Amén.

ENTREVISTA AL PADRE JOSÉ ANTONIO FORTEA (EXORCISTA DE MADRID)

PAPA FRANCISCO: TESTIMONIO,IR AL ENCUENTRO Y CENTRARSE EN LO ESENCIAL

DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS PARTICIPANTES EN LA PLENARIA DEL CONSEJO PONTIFICIO
PARA LA PROMOCIÓN DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN
Sala Clementina
Lunes 14 de octubre de 2013

Queridos hermanos y hermanas:

Os saludo a todos y os doy las gracias por lo que hacéis al servicio de la nueva evangelización, y por el trabajo del Año de la fe. ¡Gracias de corazón! Lo que quisiera deciros hoy se puede resumir en tres puntos: primado del testimonio; urgencia de ir al encuentro; proyecto pastoral centrado en lo esencial.

En nuestro tiempo se verifica a menudo una actitud de indiferencia hacia la fe, que ya no se considera importante en la vida del hombre. Nueva evangelización significa despertar en el corazón y en la mente de nuestros contemporáneos la vida de la fe. La fe es un don de Dios, pero es importante que nosotros, cristianos, mostremos que vivimos de modo concreto la fe, a través del amor, la concordia, la alegría, el sufrimiento, porque esto suscita interrogantes, como al inicio del camino de la Iglesia: ¿por qué viven así? ¿Qué es lo que les impulsa? Son interrogantes que conducen al corazón de la evangelización, que es el testimonio de la fe y de la caridad. Lo que necesitamos, especialmente en estos tiempos, son testigos creíbles que con la vida y también con las palabras hagan visible el Evangelio, despierten la atracción por Jesucristo, por la belleza de Dios.

Muchas personas se han alejado de la Iglesia. Es erróneo echar la culpa a una parte o a la otra, es más, no es cuestión de hablar de culpas. Existen responsabilidades en la historia de la Iglesia y de sus hombres, están en ciertas ideologías y también en las personas. Como hijos de la Iglesia debemos continuar el camino del Concilio Vaticano II, despojarnos de cosas inútiles y perjudiciales, de falsas seguridades mundanas que cargan a la Iglesia y dañan su rostro.

Se necesitan cristianos que hagan visible a los hombres de hoy la misericordia de Dios, su ternura hacia cada creatura. Sabemos todos que la crisis de la humanidad contemporánea no es superficial, es profunda. Por esto la nueva evangelización, mientras llama a tener el valor de ir a contracorriente, de convertirse de los ídolos al único Dios verdadero, ha de usar el lenguaje de la misericordia, hecho de gestos y de actitudes antes que de palabras. En medio de la humanidad de hoy, la Iglesia dice: Venid a Jesús, todos vosotros que estáis cansados y oprimidos, y encontraréis descanso para vuestra alma (cf. Mt 11, 28-30). Venid a Jesús. Sólo Él tiene palabras de vida eterna.

Cada bautizado es «cristóforo», es decir, portador de Cristo, como decían los antiguos Padres. Quien ha encontrado a Cristo, como la Samaritana en el pozo, no puede guardar para sí mismo esta experiencia, sino que siente el deseo de compartirla, para llevar a otros a Jesús (cf. Jn 4). Todos debemos preguntarnos si quien nos encuentra percibe en nuestra vida el calor de la fe, si ve en nuestro rostro la alegría de haber encontrado a Cristo.

Aquí pasamos al segundo aspecto: el encuentroir al encuentro de los demás. La nueva evangelización es un movimiento renovado hacia quien ha perdido la fe y el sentido profundo de la vida. Este dinamismo forma parte de la gran misión de Cristo de traer vida al mundo, el amor del Padre a la humanidad. El Hijo de Dios «salió» de su condición divina y vino a nuestro encuentro. La Iglesia está dentro de este movimiento, cada cristiano está llamado a ir al encuentro de los demás, a dialogar con quienes no piensan como nosotros, con quienes tienen otra fe, o no tienen fe. Encontrar a todos, porque todos tenemos en común el ser creados a imagen y semejanza de Dios. Podemos ir al encuentro de todos, sin miedo y sin renunciar a nuestra pertenencia.

Nadie está excluido de la esperanza de la vida, del amor de Dios. La Iglesia está invitada a despertar por todas partes esta esperanza, especialmente donde está sofocada por condiciones existenciales difíciles, algunas veces inhumanas, donde la esperanza no respira, se sofoca. Se necesita el oxígeno del Evangelio, el soplo del Espíritu de Cristo Resucitado, que vuelva a encenderla en los corazones. La Iglesia es la casa en la cual las puertas están siempre abiertas no sólo para que cada uno pueda encontrar allí acogida y respirar amor y esperanza, sino también para que nosotros podamos salir a llevar este amor y esta esperanza. El Espíritu Santo nos impulsa a salir de nuestro recinto y nos guía hasta las periferias de la humanidad.

Todo esto, sin embargo, en la Iglesia no se deja a la casualidad, a la improvisación. Exige el compromiso común para un proyecto pastoral que remita a lo esencial y que esté bien centrado en lo esencial, es decir, en Jesucristo. No es útil dispersarse en muchas cosas secundarias o superfluas, sino concentrarse en la realidad fundamental, que es el encuentro con Cristo, con su misericordia, con su amor, y en amar a los hermanos como Él nos amó. Un encuentro con Cristo que es también adoración, palabra poco usada: adorar a Cristo. Un proyecto animado por la creatividad y por la fantasía del Espíritu Santo, que nos impulsa también a recorrer nuevas vías, con valentía, sin fosilizarnos. Podríamos preguntarnos: ¿cómo es la pastoral de nuestras diócesis y parroquias? ¿Hace visible lo esencial, es decir, a Jesucristo? Las diversas experiencias, características, ¿caminan juntas en la armonía que dona el Espíritu Santo? ¿O nuestra pastoral es dispersiva, fragmentaria, por lo cual, al final, cada uno va por su cuenta?

En este contexto quisiera destacar la importancia de la catequesis, como momento de la evangelización. Lo hizo ya el Papa Pablo VI en la Evangelii nuntiandi (cf. n. 44). De allí el gran movimiento catequístico llevó adelante una renovación para superar la fractura entre Evangelio y cultura y el analfabetismo de nuestros días en materia de fe. He recordado en otras ocasiones un hecho que me ha impresionado en mi ministerio: encontrar a niños que no sabían ni siquiera hacerse el signo de la cruz. ¡En nuestras ciudades! Es un servicio precioso para la nueva evangelización el que realizan los catequistas, y es importante que los padres sean los primeros catequistas, los primeros educadores en la fe en la propia familia con el testimonio y con la palabra.

Gracias por esta visita. ¡Buen trabajo! Que el Señor os bendiga y la Virgen os proteja.

domingo, 20 de octubre de 2013

JOSÉ LUIS IRABURU: FRUTOS DE LA PIEDAD EUCARÍSTICA




El desarrollo de la piedad eucarística ha producido en la Iglesia inmensos frutos espirituales. Los ha producido en la vida interior y mística de todos los santos; por citar algunos: Juan de Ávila, Teresa, Ignacio, Pascual Bailón, María de la Encarnación, Margarita María, Pablo de la Cruz, Eymard, Micaela, Antonio María Claret, Foucauld, Teresa de Calcuta, etc. Ellos, con todo el pueblo cristiano, contemplando a Jesús en la Eucaristía, han experimentado qué verdad es lo que dice la Escritura: «contemplad al Señor y quedaréis radiantes» (Sal 33,6).
Pero la devoción eucarística ha producido también otros maravillosos frutos, que se dan en la suscitación de vocaciones sacerdotales y religiosas, en la educación cristiana de los niños, en la piedad de los laicos y de las familias, en la promoción de obras apostólicas o asistenciales, y en todos los otros campos de la vida cristiana. Es, pues, una espiritualidad de inmensa fecundidad. «Por sus frutos los conoceréis» (Mt 7,20).
Hoy, por ejemplo, en Francia, los movimientos laicales con más vitalidad, y aquellos que más vocaciones sacerdotales y religiosas suscitan, como Emmanuel, se caracterizan por su profunda piedad eucarística.


En las Comunidades de las Bienaventuranzas, concretamente, compuestas en su mayor parte por laicos, se practica la adoración continua todo el día. Iniciadas hacia 1975, reunen hoy unos 1.200 miembros en unas 70 comunidades, que están distribuidas por todo el mundo. Y recordemos también la Orden de los laicos consagrados (Angot, Las casas de adoración).

viernes, 18 de octubre de 2013

HANS URS VON BALTHASAR: DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Fijaos en lo que dice el juez injusto.A menudo, como ocurre en el evangelio de hoy, Jesús toma como punto de partida en sus parábolas las situaciones inmorales tal y como las que se dan en el mundo -aquí el juez injusto, en otros lugares el administrador astuto,m el hijo pródigo, el rico necio, el rico epulón, los obreros de la viña-, lo que le permite, a partir de situaciones familiares para sus oyentes, elevarse hacia leyes hacia el reino d elos cielos.El punto de comparación es aquí (como en la parábola del amigo inoportuno que llama a media noche) la insistencia de la súplica importuna, que no injusta. Si esto hacen los malos..., que no hará el Dios bueno? Jesús quiere hacérnoslo comprender claramente. Dios quiere hacerse de rogar, incluso quiere dejarse importunar por el hombre. Si Dios da la libertad al hombre y hace incluso un pacto con él, no solamente respeta su libertad, sino que incluso se ha unido a su partener en la Alianza, sin perder por ello su libertad divina: dará iempre al que pide lo que sea mejor para él: "cosas buenas" (Mt 7,11), "el Espíritu Santo" (Lc 11,12). El que pide algo a Dios en el Espíritu de Cristo es infaliblemente escuchado (jn 14, 13-14). Y el evangelio añade: sin tardar; Dios no escucha luego, más tarde, sino que escucha y corresponde eneguida on lo que mejor corresponde a la demanda. Pero la oración de petiión presupone la fe, y aquí el evangelio termina con unas palabras que dan que pensar: "Cuando venga el Hijo del hombre, ¿Encontrará esta fe en la tierra? Esta pregunta va dirigida a nosotros,que escuchamos aquí y ahora, y no a otros.

Mientras Moisés tenía en alto la mano, vencía Israél. La imagen de las manos levantadas de Moisés durante la batalla con Amalec es sumamente elocuente en la primera lectura. Mientras Josué ataca, Moisés reza y al mismo tiempo hace penitencia, pues es ciertamente pesado y doloroso tner durante tantas horas las manos levantadas hacia Dios. Así está hecha la cristiandad: uno combaten fuera mientras otros - en el convento o en la soledad de su cuarto- rezan por los que luchan. Pero la imagen va aún más lejos: como a Moisés le pesaban las manos, Aarón y Jur tuvieron que sostener sus brazos hasta la puesta del sol, hasta que Israél finalmente venció en la batalla. Las manos levantadas de los orantes y contemplativos en la iglesia deben ser sostenidas al igual que las de Moisés,porque si oración la Iglesia no puede vencer,no en los combates del siglo, sino en las luchas espirituales que se le exigen.Todos nosotros debemos orar y ayudar a los demás a perseverar en la oración, y a no poner su confianza en la actividad externa, si es que queremos que la Iglesia no sea derrotada en los duros combates de nuestro tiempo.

Proclama la palabra insiste a tiempo y a destiempo.La palabra de la que habla segunda lectura noes la palabra de la pura acción, de la batalla de Josué, sino de la palabra de lña oración de petición, de las manos en alto de Moisés. Permanece en lo que has aprendido, es decir, en lo que conoces de la sagrada Escritura, que en ningun sitio recomienda la pura ortopraxis. Sólo cuando el hombre de Dios, es instruido por la Escritura inspirada por Dios, está perfectamente equipado para toda obra buena, y la primera obra buena es la oración, que debe recomendarse a los cristianos con toda comprensión y pedagogía.

PEDRO LUIS BARCIA: JORNADA DEL NIÑO POR NACER

PAPA FRANCISCO: NO HAGAMOS TRATOS CON EL DEMONIO..

miércoles, 16 de octubre de 2013

JORGE NOVOA : LOS DOS CAMINOS (salmo 1)

A UN AÑO DE LA TRÁGICA LEGALIZACIÓN DEL ABORTO


Si, hace un año que se legalizó el aborto en nuestro país.
 Seguramente te asalten muchos sentimientos: sorpresa de que ya haya pasado un año; tristeza por los niños abortados y por las mujeres que fueron abandonadas al aborto; impotencia ante una ley injusta; indignación, porque para aprobar la ley se manejaron argumentos falsos – que a un año de aborto legal – la realidad está desmintiendo, porque sigue habiendo abortos clandestinos, porque han muerto mujeres por aborto LEGAL y extrañamente no salieron esta vez las voces que antes clamaban indignadas supuestamente por el “bien de las mujeres”, porque muchas organizaciones y laboratorios están lucrando a costa del daño de las madres y los no nacidos.

Muchos sentimientos pueden invadirnos, pero  lo que no podemos sentir, de ninguna manera es indiferencia...  
No podemos quedarnos indiferentes frente a la injusticia, de que haya personas a las que no se les respeta el derecho a vivir; injusticia de que se abandone a las mujeres a una alternativa en la cual están solas, antes, durante y después del aborto.

No podemos quedarnos indiferentes a que el Estado Uruguayo no solo no proteja a sus hijos y a sus madres, peor todavía... cuanto menos posibilidades económicas y más sola está una madre, más desamparada se encuentra, y menos ayuda por parte de un estado que hipócritamente se lava las manos.

No podemos quedarnos indiferentes a que nuestra sociedad uruguaya se adapte a este status quo, que en las escuelas se les enseñe a nuestros hijos que el aborto es algo normal, que el Ministerio de Salud Pública adoctrine a nuestros jóvenes que el aborto es la alternativa a recurrir cuando no tenían previsto un embarazo.. 

El 17 de octubre, se cumple un año de la legalización del aborto. Es una fecha triste, un día que no puede pasar indiferente, tenemos que levantar una voz ese día, por eso te estamos invitando. Nos juntamos a las 18 hs en la Plaza España, y caminamos hasta el Palacio Legislativo donde haremos un gesto simbólico. Tal vez por tu horario laboral no llegás a la marcha, pero no podés faltar al gesto en el Palacio.

Te invitamos, te esperamos, Uruguay  te necesita!
 Por favor ayudános a difundirlo




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CRONOLOGÍA DE SANTA MARGARITA MARÍA ALACOQUE

1647: Nace en Lanthecour, ciudad de Borgoña. De familia noble, pero pobre.

1657: La parálisis la atormenta, y debe permanecer postrada en cama durante cuatro años, sin apenas moverse.

1671: Visita el monasterio de las religiosas salesas, adonde decide ingresar. Toma el hábito el 25 de agosto.

1672: El 6 de noviembre hace su profesión de fe.

1673: El 27 de junio tiene lugar la principal aparición de Jesucristo, en que le mostró su Sacratísimo Corazón.

1675: Tiene lugar el viernes 21 de junio la primera fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.

1686: Margarita dibuja en un papel el primer cuadro del corazón de Jesús, que fue después reproducido innumerables veces.

1690: El 17 de octubre, a los 43 años, muere en el convento de Paray-le-Monial.

1920: Es canonizada por Benedicto XV.

martes, 15 de octubre de 2013

BENEDICTO XVI: SANTA TERESA DE JESÚS

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 2 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la catequesis que el Papa Benedicto XVI dirigió hoy a los peregrinos congregados en el Aula Pablo VI para la audiencia general, y que dedicó a la santa española Teresa de Jesús, doctora de la Iglesia.
* * * * *
Queridos hermanos y hermanas, en el curso de las Catequesis que he querido dedicar a los Padres de la Iglesia y a grandes figuras de teólogos y de mujeres de la Edad Media, he podido detenerme también en algunos Santos y Santas que han sido proclamados Doctores de la Iglesia por su eminente doctrina. Hoy quisiera iniciar una breve serie de encuentros para completar la presentación de los Doctores de la Iglesia. Y comienzo con una Santa que representa una de las cumbres de la espiritualidad cristiana de todos los tiempos: santa Teresa de Jesús.

Nace en Ávila, en España, en 1515, con el nombre de Teresa de Ahumada. En su autobiografía ella misma menciona algunos detalles de su infancia: el nacimiento de “padres virtuosos y temerosos de Dios”, dentro de una familia numerosa, con nueve hermanos y tres hermanas. Aún niña, con al menos 9 años, pudo leer las vidas de algunos mártires que le inspiran el deseo del martirio, tanto que improvisa una breve fuga de casa para morir mártir y subir al Cielo (cfr Vida 1, 4); “quiero ver a Dios” dice la pequeña a sus padres. Algunos años después Teresa habló de sus lecturas de la infancia y afirmó haber descubierto la verdad, que resume en dos principios fundamentales: por un lado “el hecho de que todo lo que pertenece a este mundo, pasa”, por el otro que sólo Dios es para “siempre, siempre, siempre”, tema que recupera en su famosísimo poema “Nada te turbe, nada te espante; todos se pasa,/ Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, /quien a Dios tiene nada le falta, ¡Sólo Dios basta!”. Se quedó huérfana de madre a los 12 años, le pidió a la Virgen Santísima que fuera su madre (cfr. Vida 1,7).

Si en la adolescencia la lectura de libros profanos la había llevado a las distracciones de la vida mundana, la experiencia como alumna de las monjas agustinas de Santa María de las Gracias de Ávila y la lectura de libros espirituales, sobre todo clásicos de espiritualidad franciscana, le enseñan el recogimiento y la oración. A la edad de 20 años entra en el monasterio carmelita de la Encarnación, siempre en Ávila. Tres años después, enferma gravemente, tanto que permanece durante cuatro días en coma, aparentemente muerta (cfr Vida 5, 9). También en la lucha contra sus propias enfermedades la Santa ve el combate contra las debilidades y las resistencias a la llamada de Dios. Escribe: “Deseaba vivir porque comprendía bien que no estaba viviendo, sino que estaba luchando con una sombra de muerte, y no tenía a nadie que me diese vida, y ni siquiera yo me la podía tomar, y Aquel que podía dármela tenía razón en no socorrerme, dado que tantas veces me había vuelto hacia Él, y yo le había abandonado” (Vida 8, 2) . En 1543 pierde la cercanía de sus familiares: el padre muere y todos sus hermanos emigran uno detrás de otro a América. En la Cuaresma de 1554, a los 39 años, Teresa llega a la cumbre de su lucha contra sus propias debilidades. El descubrimiento fortuito de “un Cristo muy llagado” marca profundamente su vida (cfr Vida 9). La Santa, que en aquel periodo siente en profunda consonancia con el san Agustín de las Confesiones, describe así la Jornada decisiva de su experiencia mística: “Sucedió... que de repente me vino un sentimiento de la presencia de Dios, que de ninguna forma podía dudar que estaba dentro de mí o que yo estaba toda absorbida en Él” (Vida 10, 1).

Paralelamente a la maduración de su propia interioridad, la Santa comienza a desarrollar de forma concreta el ideal de reforma de la Orden Carmelita: en 1562 funda en Ávila, con el apoyo del Obispo de la ciudad, don Álvaro de Mendoza, el primer Carmelo reformado, y poco después recibe también la aprobación del Superior General de la Orden, Giovanni Battista Rossi. En años sucesivos continuó la fundación de nuevos Carmelos, en total diecisiete. Fue fundamental su encuentro con san Juan de la Cruz, con el que, en 1568, constituyó en Duruelo, cerca de Ávila, el primer convento de carmelitas descalzas. En 1580 obtiene de Roma la erección en Provincia autónoma para sus Carmelos reformados, punto de partida de la Orden Religiosa de los Carmelitas Descalzos. Teresa termina su vida terrena justo cuanto está ocupándose de la fundación.

En 1582, de hecho, tras haber constituido el Carmelo de Burgos y mientras está realizando el viaje de vuelta hacia Ávila, muere la noche del 15 de octubre en Alba de Tormes, repitiendo humildemente dos expresiones: “Al final, muero como hija de la Iglesia” y “Ya es hora, Esposo mío, de que nos veamos”. Una existencia consumada dentro de España, pero empeñada por toda la Iglesia. Beatificada por el papa Pablo V en 1614 y canonizada en 1622 por Gregorio XV, fue proclamada “Doctora de la Iglesia” por el Siervo de Dios Pablo VI en 1970.

Teresa de Jesús no tenía una formación académica, pero siempre atesoró enseñanzas de teólogos, literatos y maestros espirituales. Como escritora, se atuvo siempre a lo que personalmente había vivido o había visto en la experiencia de otros (cfr Prólogo al Camino de Perfección), es decir, a partir de la experiencia. Teresa consigue entretejer relaciones de amistad espiritual con muchos santos, en particular con san Juan de la Cruz. Al mismo tiempo, se alimenta con la lectura de los Padres de la Iglesia, san Jerónimo, san Gregorio Magno, san Agustín. Entre sus obras mayores debe recordarse ante todo su autobiografía, titulada Libro de la vida, que ella llama Libro de las Misericordias del Señor. Compuesta en el Carmelo de Ávila en 1565, refiere el recorrido biográfico y espiritual, escrito, como afirma la misma Teresa, para someter su alma al discernimiento del “Maestro de los espirituales”, san Juan de Ávila. El objetivo es el de poner de manifiesto la presencia y la acción de Dios misericordioso en su vida: por esto, la obra recoge a menudo el diálogo de oración con el Señor. Es una lectura que fascina, porque la Santa no solo narra, sino que muestra revivir la experiencia profunda de su amor con Dios. En 1566, Teresa escribe el Camino de Perfección, llamado por ella Admoniciones y consejos que da Teresa de Jesús a sus monjas. Las destinatarias con las doce novicias del Carmelo de san José en Ávila. Teresa les propone un intenso programa de vida contemplativa al servicio de la Iglesia, a cuya base están las virtudes evangélicas y la oración.

Entre los pasajes más preciosos está el comentario al Padrenuestro, modelo de oración. La obra mística más famosa de santa Teresa es el Castillo interior, escrito en 1577, en plena madurez. Se trata de una relectura de su propio camino de vida espiritual y, al mismo tiempo, de una codificación del posible desarrollo de la vida cristiana hacia su plenitud, la santidad, bajo la acción del Espíritu Santo. Teresa se remite a la estructura de un castillo con siete estancias, como imágenes de la interioridad del hombre, introduciendo, al mismo tiempo, el símbolo del gusano de seda que renace en mariposa, para expresar el paso de lo natural a lo sobrenatural. La Santa se inspira en la Sagrada Escritura, en particular en el Cantar de los Cantares, para el símbolo final de los “dos Esposos”, que le permite describir, en la séptima estancia, el culmen de la vida cristiana en sus cuatro aspectos: trinitario, cristológico, antropológico y eclesial. A su actividad de fundadora de los Carmelos reformados, Teresa dedica el Libro de las fundaciones, escrito entre el 1573 y el 1582, en el que habla de la vida del naciente grupo religioso. Como en la autobiografía, el relato se dedica sobre todo a evidenciar la acción de Dios en la fundación de los nuevos monasterios.

No es fácil resumir en pocas palabras la profunda y compleja espiritualidad teresiana. Podemos mencionar algunos puntos esenciales. En primer lugar, santa Teresa propone las virtudes evangélicas como base de toda la vida cristiana y humana: en particular, el desapego de los bienes o pobreza evangélica (y esto nos concierne a todos); el amor de unos a otros como elemento esencial de la vida comunitaria y social; la humildad como amor a la verdad; la determinación como fruto de la audacia cristiana; la esperanza teologal, que describe como sed de agua viva. Sin olvidar las virtudes humanas: afabilidad, veracidad, modestia, cortesía, alegría, cultura. En segundo lugar, santa Teresa propone una profunda sintonía con los grandes personajes bíblicos y la escucha viva de la Palabra de Dios. Ella se siente en consonancia sobre todo con la esposa del Cantar de los Cantares, con el apóstol Pablo, además de con el Cristo de la Pasión y con el Jesús eucarístico.

La Santa subraya después cuán esencial es la oración: rezar significa “frecuentar con amistad, pues frecuentamos de tú a tú a Aquel que sabemos que nos ama” (Vida 8, 5) . La idea de santa Teresa coincide con la definición que santo Tomás de Aquino da de la caridad teologal, como amicitia quaedam hominis ad Deum, un tipo de amistad del hombre con Dios, que ofreció primero su amistad al hombre (Summa Theologiae II-ΙI, 23, 1). La iniciativa viene de Dios. La oración es vida y se desarrolla gradualmente al mismo paso con el crecimiento de la vida cristiana: comienza con la oración vocal, pasa por la interiorización a través de la meditación y el recogimiento, hasta llegar a la unión de amor con Cristo y con la Santísima Trinidad. Obviamente no se trata de un desarrollo en el que subir escalones significa dejar el tipo de oración anterior, sino que es una profundización gradual de la relación con Dios que envuelve toda la vida. Más que una pedagogía de la oración , la de Teresa es una verdadera “mistagogia”: enseña al lector de sus obras a rezar, rezando ella misma con él; frecuentemente, de hecho, interrumpe el relato o la exposición para realizar una oración.

Otro tema querido a la Santa es la centralidad de la humanidad de Cristo. Para Teresa, de hecho, la vida cristiana es relación personal con Jesús, que culmina en la unión con Él por gracia, por amor y por imitación. De ahí la importancia que ella atribuye a la meditación de la Pasión y a la Eucaristía, como presencia de Cristo, en la Iglesia, para la vida de cada creyente y como corazón de la liturgia. Santa Teresa vive un amor incondicional a la Iglesia: ella manifiesta un vivo sensus Ecclesiae frente a episodios de división y conflicto en la Iglesia de su tiempo. Reforma la Orden Carmelita con la intención de servir y defender mejor a la “Santa Iglesia Católica Romana”, y está dispuesta a dar la vida por ella (cfr Vida 33, 5).
Un último aspecto esencial de la doctrina teresiana, que quisiera subrayar, es la perfección, como aspiración de toda la vida cristiana y meta final de la misma. La Santa tiene una idea muy clara de la “plenitud” de Cristo, revivida por el cristiano. Al final del recorrido del Castillo interior, en la última “estancia”, Teresa describe esa plenitud, realizada en la inhabitación de la Trinidad, en la unión a Cristo a través del misterio de su humanidad.

Queridos hermanos y hermanas, santa Teresa de Jesús es verdadera maestra de vida cristiana para los fieles de todo tiempo. En nuestra sociedad, a menudo carente de valores espirituales, santa Teresa nos enseñan a ser testigos incansables de Dios, de su presencia y de su acción, nos enseña a sentir realmente esta sed de Dios que existe en nuestro corazón, este deseo de ver a Dios, de buscarlo, de tener una conversación con Él y de ser sus amigos. Esta es la amistad necesaria para todos y que debemos buscar, día a día, de nuevo.

Que el ejemplo de esta Santa, profundamente contemplativa y eficazmente laboriosa, nos impulse también a nosotros a dedicar cada día el tiempo adecuado a la oración, a esta apertura a Dios, a este camino de búsqueda de Dios, para verlo, para encontrar su amistad y por tanto la vida verdadera; porque muchos de nosotros deberíamos decir: “no vivo, no vivo realmente, porque no vivo la esencia de mi vida”. Porque este tiempo de oración no es un tiempo perdido, es un tiempo en el que se abre el camino de la vida, se abre el camino para aprender de Dios un amor ardiente a Él y a su Iglesia y una caridad concreta hacia nuestros hermanos. Gracias.